Madre | Semana 2 | Día 2
La Diosa Afrodita
Afrodita, Diosa de la Fertilidad y del Amor, es la Madre primigenia
de toda creación perpetua. Según la versión patriarcal del mito griego,
Afrodita nació cuando el Dios del Cielo, Urano, fue castrado por Cronos
y de su última eyaculación se creó una espuma en el mar, que se
coaguló para crear a Afrodita. Esta masa flotó hacía la orilla en una
concha de vieira, y de ella emergió una mujer infinitamente deseable,
según la representación icónica de Afrodita –o su equivalente romano,
Venus, conforme a los patrones de belleza de la época del renacimiento.
Las versiones antiguas cuentan que esta poderosa diosa procreativa es
la hija del cielo y del mar, y nace cuando el cielo y el mar, previamente
unidos en un todo, se separan para dar su primer fruto, Afrodita. Su
nombre viene de afrós que significa “espuma” en griego: emerge de las
aguas primordiales del útero. Los vientos la llevan desde Mesopotamia,
por su origen ancestral como descendiente de la diosa Innana-Istar, a la
isla de Chipre y de allí a Grecia.
Deseo (Himero) y Amor (Eros) la siguen dondequiera que vaya. Todo lo
que toca lo impregna del deseo y del amor que impulsa la vida: donde
ella camina brotan hierba y flores bajo sus pies, los animales se
emparejan, los mortales, dioses y diosas se enamoran de ella… Extrae
en todos los lugares la promesa escondida de la vida y la pasión que
todo lo aviva.
Cada año, en su templo de Pafos en la isla de Chipre, la leyenda dice
que las Tres Gracias que la sirven: Alegría (Eurósine), Brillo (Áglae) y
Florecimiento (Talía), bañan ritualmente a Afrodita y la consagran con
aceites y flores y un perfume exquisito cuyo aroma nunca se
desvanece. En este baño renueva anualmente su virginidad y la de la
tierra.
Sus plantas sagradas incluyen el mirto, símbolo de la fecundidad y el
erotismo, y la rosa, asociada con el amor incondicional y el cáliz de la
vida. Las conchas y las perlas también la representan, conectadas
íntimamente con la vulva y la sexualidad femenina. La palabra
“afrodisíaco” viene por supuesto de Afrodita y significa obviamente
‘magnetismo’.
Sus animales sagrados son varios: como diosa del mar, se desliza por
encima de las olas sobre lomos de delfines; como diosa del cielo, viaja
por el aire en carros de cisnes, o acompañada de la paloma, símbolo de
la unión. Como diosa de la tierra en su aspecto fértil, a través de la