CONCLUSIONES
a) La aplicación del sistema RMR de Bieniawski, junto con el RQD y el análisis
estructural según Serrano y Olalla (2009), permitió identificar un macizo rocoso de
calidad media a baja (RQD entre 25–50%, GSI alrededor de 31). Esta condición
justifica considerar el macizo como fracturado y anisotrópico en el análisis de
estabilidad y capacidad portante.
b) Los parámetros geotécnicos obtenidos (c ≈ 0.16 MPa, φ ≈ 65°), calculados con el
criterio de Hoek-Brown (2002) y adaptados al modelo de Mohr-Coulomb, son
adecuados para este tipo de macizo. Sin embargo, el ángulo de fricción resulta
inusualmente alto para un GSI bajo, lo que sugiere la necesidad de una verificación
empírica con más datos experimentales.
c) El método de Terzaghi, aunque adaptado para roca, presenta limitaciones al no
considerar fracturas. Los valores de capacidad portante obtenidos son muy altos,
pero deben interpretarse con cautela, ya que dependen de un ángulo de fricción
elevado y de una formulación originalmente diseñada para suelos.
d) El método de Serrano y Olalla es más representativo para macizos rocosos
anisotrópicos e incluye la degradación estructural mediante factores β y ζ. Sin
embargo, su uso se limita a los grupos estructurales I, IV y V, mientras que el
macizo evaluado pertenece al grupo II, por lo que los resultados obtenidos con este
método carecen de validez estricta en este caso.
e) La aplicación de la Ecuación 45 del método Rock Foundation, en macizos con
juntas cerradas y separación menor que el ancho de la cimentación, entregó valores
coherentes de capacidad última y factores de seguridad que aumentan con el
tamaño de la cimentación. Este método es considerado adecuado y conservador
para el diseño preliminar en macizos estructuralmente caracterizados.
f) El cálculo de asentamientos inmediatos mediante el modelo elástico de
Timoshenko, usando un módulo de elasticidad estimado según Bieniawski y Hoek,
mostró deformaciones aceptables (entre 5.27 y 14.06 mm). Esto valida la hipótesis
de comportamiento elástico del macizo bajo cargas de servicio.
g) La convergencia general de los métodos aplicados confirma que el macizo tiene
alta capacidad portante y un comportamiento deformacional moderado. No
obstante, es importante considerar las limitaciones de ciertos modelos,
especialmente el de Serrano y Olalla en este caso. Se recomienda verificar in situ
los parámetros de resistencia y complementar con ensayos geomecánicos directos.