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Consumo de Drogas: Impacto y Efectos

El documento aborda el consumo de sustancias psicoactivas desde una perspectiva cultural, social y psicológica, destacando que su uso y efectos varían según el contexto y el individuo. Se discuten conceptos clave como la dependencia física y psicológica, el síndrome de abstinencia, la tolerancia y la sobredosis, enfatizando la complejidad del fenómeno del consumo de drogas. Además, se menciona que el significado y las consecuencias del uso de drogas dependen de factores culturales y sociales, lo que hace necesario un enfoque integral para entender su impacto en la sociedad.

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Consumo de Drogas: Impacto y Efectos

El documento aborda el consumo de sustancias psicoactivas desde una perspectiva cultural, social y psicológica, destacando que su uso y efectos varían según el contexto y el individuo. Se discuten conceptos clave como la dependencia física y psicológica, el síndrome de abstinencia, la tolerancia y la sobredosis, enfatizando la complejidad del fenómeno del consumo de drogas. Además, se menciona que el significado y las consecuencias del uso de drogas dependen de factores culturales y sociales, lo que hace necesario un enfoque integral para entender su impacto en la sociedad.

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TEMA 1.

CONCEPTES BÀSICS

El empleo de sustancias psicoactivas constituye una práctica cultural que existe


prácticamente desde el inicio de los tiempos y que está profunda, y muchas veces,
indisolublemente ligada a la comprensión del hombre y de la vida. La forma en que las
sociedades emplean las distintas drogas, las finalidades con las que lo hacen (por
ejemplo, lúdica, médico-curativa o mágico-religiosa) y las actitudes de sus miembros
hacia ellas, constituyen indicadores de su evolución, ayudándonos a comprender su
dinámica interna. Por tanto, posiblemente no se pueda comprender adecuadamente la
historia y la cosmovisión de una civilización si no se realiza también un abordaje a sus
sustancias y a la idiosincrasia de su uso y abuso.

Para explicar cualquier aspecto sobre el consumo de drogas (epidemiología, efectos,


tratamiento, prevención, etc.) siempre es necesario tener presentes los tres elementos de
una hipotética ecuación formada por la sustancia (droga, fármaco), el ambiente
(entendido en un sentido muy amplio: cultura, sociedad, política, religión, época
histórica, lugar, etc.) y la persona (componentes biológicos y psicológicos, factores
heredados y adquiridos). En otras palabras, el consumo de drogas responde a una
perspectiva bio – psico – social. Las drogas son mucho más que sustancias químicas
aisladas en un laboratorio, claro que tienen una composición química bien determinada
pero lo que más interesa son sus efectos y consecuencias sobre cada persona.

Los efectos de la sustancia serán muy diferentes en función de la persona que las
consume. Los efectos varían en función de la edad (niño, adolescente, adulto, anciano),
el peso (concentración plasmática por kg. de peso) y el sexo. La misma sustancia puede
tener un efecto diferente si se trata de un adulto mentalmente sano o de una persona
diagnosticada de esquizofrenia o de otra enfermedad mental. Hay situaciones en las que
el consumo tiene consecuencias en terceras personas, como es el caso de las mujeres
embarazadas o de los conductores. La misma dosis de droga puede tener efectos
diferentes en una persona en función de sus expectativas, su estado de ánimo, su estado
físico, etc.

Una sustancia puede ser una droga legal o ilegal en función de la cultura (ambiente).
¿Cuánto mide el estrecho de Gibraltar? ¿Se imaginan un lobby de agricultores
marroquíes en la feria Alimentaria de Barcelona explicando las ventajas del cannabis de
la región del Kif y exponiendo sus ofertas para su distribución en grandes superficies?
Los agricultores y distribuidores de cava son bien apreciados en la sociedad catalana y
una historia novelada de una de sus sagas dio pie a una de las primeras telenovelas de
éxito de la televisión catalana (Nisaga de poder). El alcohol tiene unas connotaciones,
un significado diferente en una sociedad mediterránea de una sociedad anglosajona.

La misma sustancia, por ejemplo, la heroína, en función de quién la consuma y por qué
la consuma, será un medicamento o una droga; será un medicamento si la receta un
médico para anestesiar el dolor y una droga si se vende en el Raval. Los mismo sucede
con las anfetaminas, pueden ser a) en la década de los ochenta un medicamento
anorexígeno recetado a personas que seguían un régimen para adelgazar y en el siglo
XXI un medicamento para niños hiperactivos (Rubifen y Concerta en España, Ritalin
en Estados Unidos); b) una sustancia dopante (deportistas, estudiantes, conductores); o
c) una droga recreativa si se toma por la noche en un contexto festivo, sola o combinada
con otras drogas como alcohol. Otras drogas pueden ser un producto, un bien de
consumo, caso del alcohol y del tabaco en supermercados y tiendas libres de impuestos.
La sustancia puede ofrecer cambios en su presentación, concentración, pureza, precio,
etc. Por ejemplo, la coca y la cocaína se obtienen de un arbusto originario de la zona
tropical de los Andes. Los efectos de la coca mascada son muy diferentes a los del
clorhidrato de cocaína. Los efectos de la cocaína son diferentes si se esnifa, se inyecta o
se fuma. Algo parecido ocurre con el opio. La morfina y la heroína son derivados
semisintéticos del opio mucho más potentes, con más riesgo de generar adicción y
efectos adversos que el opio del que proceden. Las consecuencias (transmisión de
enfermedades como el sida, por ejemplo) del consumo de heroína, son diferentes si se
inyecta en la vena o si se esnifa, las dos vías de administración más utilizadas.

Por droga se entiende toda sustancia que, introducida en el organismo vivo, por
cualquier vía de administración, puede modificar una o más funciones de éste,
produciendo una alteración del sistema nervioso central (placer, atenuación del dolor,
desinhibición, estimulación, alteración perceptiva, o superación del rendimiento físico o
intelectual, etc.) y puede llegar a producir un estado de dependencia física y/o
psicológica.
Las drogas alteran el funcionamiento cerebral modificando la producción, la liberación
o la degradación de los neurotransmisores cerebrales de tal forma que se produce una
modificación en el proceso natural de intercomunicación neuronal. Este término incluye
las sustancias consideradas como drogas por su condición de ilegales y diversos
psicofármacos y sustancias de consumo legal como el tabaco, el alcohol o las bebidas
que contienen xantinas como el café.
Algunos autores consideran que las drogas no son en sí mismas positivas ni negativas y
que el significado que para una persona concreta y su entorno social tengan los efectos
de una determinada sustancia, dependerá que su consumo pueda llegar a ser
problemático. Sin embargo, este razonamiento podría ser el mismo que se utiliza para
defender que las armas no son ni buenas ni malas y que depende del uso que se haga,
afirmación que pueden compartir los defensores de la venta de armas en sociedades
como la estadounidense.

La dependencia física se caracteriza por la aparición de una serie de manifestaciones


patológicas cuando se interrumpe la administración de droga que reciben el nombre de
síndrome de abstinencia. El síndrome de abstinencia es el conjunto de síntomas y signos
de carácter físico y psíquico que se presentan tras la supresión brusca o disminución de
la dosis de la droga que se consumía habitualmente. El síndrome de abstinencia es un
trastorno mental orgánico específico para cada grupo de drogas. Causa malestar
clínicamente significativo o deterioro social, ocupacional, o en otras áreas de
funcionamiento. El más conocido es el síndrome de la abstinencia a la heroína,
conocido popularmente como "mono" muy aparatoso y molesto y con un importante
componente subjetivo.

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En palabras de William Burroughs:
La carencia de droga afecta a la gente de maneras distintas. La mayor parte sufren
sobre todo vómitos y diarrea. Los del tipo asmático, de pecho estrecho y hundido,
suelen tener accesos violentos de estornudos, flujo de nariz y ojos, y en algunos casos
espasmos de los tubos bronquiales que les impiden respirar. En mi caso, lo peor es la
baja de tensión y la consiguiente pérdida de líquido en el cuerpo, con una debilidad
extrema, como tras un shock. Se siente como si la energía vital hubiese dejado de
fluir y entonces todas las células del cuerpo se ahogan en una pila de hueso... La
razón de que sea prácticamente imposible cortar el uso y curarse uno solo estriba en
que la enfermedad dura de cinco a ocho días. Doce horas podrían resistirse con
facilidad, veinticuatro sería posible, pero de cinco a ocho días es demasiado
tiempo…

El síndrome de abstinencia al alcohol y a los fármacos barbitúricos es menos conocido,


puede ser más insidioso en su inicio, pero conlleva un importante peligro de muerte si
no es tratado adecuadamente. Por esta razón, el síndrome de abstinencia a la heroína no
es motivo de ingreso en un servicio de urgencias mientras sí lo son los casos graves de
síndr
ome de abstinencia al alcohol.

La dependencia psicológica. Incluye el deseo, ansia o pulsión irresistible (craving), la


polarización o focalización atencional, la modificación del estado de ánimo y la
incapacidad de control. La dependencia psicológica es un estado en el que un fármaco
produce una sensación de satisfacción y un impulso que lleva a tomar periódica o
continuamente la droga para experimentar placer o evitar un malestar. Posiblemente la
mejor forma de explicar la dependencia psicológica es a través de los procesos de
condicionamiento clásico y operante. Se observa que los adictos a opiáceos manifiestan
síntomas de abstinencia si tras un período prolongado sin consumir drogas si vuelven a
los lugares en los que han consumido opiáceos. O'Brien, Testa, O'Brien, Brady y Wells
describieron como se podían condicionar las respuestas físicas y psicológicas del
síndrome de abstinencia a opiáceos. Consiguieron que el olor a menta de un
ambientador produjera una respuesta condicionada de abstinencia.

a) El craving es el deseo más o menos intenso para consumir . Los craving y los
impulsos por el consumo tienden a ser automáticos y llegan a ser “autónomos”, es decir,
pueden continuar incluso aunque la persona intente suprimirlos. No hace falta ser adicto
a una sustancia para experimentar craving aunque la palabra tiene su origen en un
contexto clínico el que siempre se trabaja con adictos. Se podría experimentar craving a
una droga o a una conducta adictiva (adicción al juego). El craving es un componente
de la dependencia psicológica (otros podrían ser la sensación de no poder alcanzar
nuestros objetivos sociales, la impresión de no poder superar una situación sin recurrir
al consumo de una determinada droga o la necesidad psicológica de consumir para
estudiar, pensar, vender, ligar, hablar en público). Podría utilizarse de otras maneras en
el lenguaje coloquial, por ejemplo, se le puede decir a la pareja: ‘tengo mono de ti’ o
‘antojo’; obviamente, no hay dependencia física a esa persona pero se está expresando
una necesidad psicológica, que podría sustituirse por ‘tengo craving de ti’. Un paciente
utilizaba el término ‘tirones’. ‘tentación’ (una palabra que implica una perspectiva más
moral), ’ganas’. El craving puede variar en frecuencia, intensidad y duración del
episodio

b) En la polarización o focalización atencional, la actividad (consumo de drogas o


conducta) se convierte en la más importante al dominar pensamientos y sentimientos.
Cuando no se está conectado se piensa en qué se debe hacer para conseguir una
conexión o en lo que se hará durante la próxima conexión. Nada es posible sin Internet
y toda gira en torno a ella. Preocupación por Internet o la droga cuando no se está
conectado. Impulso irresistible a realizar la conducta. Se limitan las formas de
diversión, se reducen las relaciones sociales y la actividad física. Las amistades y el
ocio giran exclusivamente en torno a la conducta o a la droga. En el caso de Internet, se
siente una intensa intimidad en línea y se utiliza para obtener satisfacción inmediata y
huir de los problemas.

c) El estado de ánimo se modifica y se produce una sensación creciente de tensión que


precede inmediatamente el inicio de la conducta, placer o alivio mientras se realiza la
conducta y agitación o irritabilidad si no es posible realizar la conducta.

d) Se produce pérdida de control o incapacidad de control. La conducta se ejecuta pese


al intento de controlarla y/o no se puede detener una vez iniciada. Se permanece muchas
horas conectado y/o se pierde la noción del tiempo. La persona es incapaz de
interrumpir la conexión - ‘un minuto más’, ‘ahora voy’- y se conecta, pese a no
pretenderlo, arguyéndose diferentes excusas -comprobación compulsiva de mensajes-, o
se conecta antes y durante más tiempo. La intensidad de los síntomas aumenta
gradualmente. La pérdida de control es un síntoma muy claro del alcoholismo.

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A partir de Patricia Castillo, curso 21-22
También me anoté palabras de los diferentes testimonios: "Querer dejarlo y no
poder", "levantarte, trabajar, drogarte", "consumir llorando", "nunca es suficiente",
"recuerdo haber estado 11 días sin dormir", "es como un tsunami, arrasa con todo",
"no somos viciosos, somos enfermos" y "el grupo de terapia es la medicina más
grande que hay".

La tolerancia se caracteriza por la disminución de las respuestas a la misma cantidad de


droga o por la necesidad de consumir una dosis mayor para conseguir el mismo efecto.
Un criterio de tolerancia es la elevación de la dosis letal. La tolerancia es la responsable
de la necesidad que sienten los adictos de incrementar las dosis; de esta forma un adicto
a la heroína o a la cocaína debe multiplicar la cantidad de droga consumida para reducir
el malestar del síndrome de abstinencia o para conseguir un estado subjetivo
satisfactorio. La tolerancia también se observa en el uso de hipnóticos en los que es
necesario aumentar la dosis. Cuando hay poca diferencia entre la dosis terapéutica y la
dosis letal, como sucede en los barbitúricos, es más fácil que se produzca una
sobredosificación involuntaria. Por ejemplo, el halo de misterio que envuelve la muerte
de Marilyn Monroe, debida a una sobredosificación de barbitúricos, se debe a que no se
ha podido dilucidar si fue debida a un simple accidente al aumentar la dosis en busca del
efecto hipnótico de los mismos o a intentar poner fin a su vida mediante una sobredosis.

La tolerancia cruzada indica que cuando la tolerancia se produce para un tipo de droga
también ocurre con drogas del mismo grupo genérico o de análoga acción
farmacológica. La tolerancia cruzada explica porque se necesita aumentar la dosis de
tranquilizantes para sedar a grandes consumidores de alcohol. Gracias a la tolerancia
cruzada se puede desintoxicar a una persona reduciendo progresivamente la dosis de
otra. Este principio se aplica a la desintoxicación de alcohol con benzodiacepinas y la
heroína con metadona u otros opiáceos.

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Tolerance vs. Dependence vs. Addiction

Long-term use of prescription opioids, even as prescribed by a doctor, can cause some
people to develop a tolerance, which means that they need higher and/or more
frequent doses of the drug to get the desired effects.

Drug dependence occurs with repeated use, causing the neurons to adapt so they only
function normally in the presence of the drug. The absence of the drug causes several
physiological reactions, ranging from mild in the case of caffeine, to potentially life
threatening, such as with heroin. Some chronic pain patients are dependent on opioids
and require medical support to stop taking the drug.
Drug addiction is a chronic disease characterized by compulsive, or uncontrollable,
drug seeking and use despite harmful consequences and long-lasting changes in the
brain. The changes can result in harmful behaviors by those who misuse drugs,
whether prescription or illicit drugs.

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La tolerancia inversa o sensibilización es una propiedad por la que algunas drogas
(cocaína, algunos alucinógenos) producen los mismos efectos o aún más acentuados
con dosis iguales o más bajas. Este tipo de sensibilización requiere la administración de
la droga a intervalos más prolongados entre dosis. Puede ser debido a la experiencia, a
la acumulación de droga en determinados tejidos y a su liberación progresiva o a un
fenómeno de supersensibilidad receptorial. Los pacientes alcohólicos, debido a su
dificultad para metabolizar al tener el hígado muy dañado, tienen dificultades para
metabolizar (eliminar) el alcohol por lo que después de un período de tolerancia,
presentan síntomas de intoxicación aguda tras la ingestión de dosis bajas.

La tolerancia conductual (o condicionada) se refiere al efecto que tiene la sustancia en


el individuo como consecuencia del aprendizaje o de los estímulos ambientales que
están presentes en el momento de la autoadministración de la droga. En ello influyen
además las expectativas o el estado de ánimo, que pueden cambiar la intensidad de los
efectos.

En la sobredosis se consume una cantidad de droga superior a la que tolera el


organismo. La sobredosis se puede producir al ingerir mayor cantidad de droga o al
aumentar la pureza de la misma. Cuando un adicto permanece una temporada sin
consumir drogas (por ejemplo, debido a un ingreso en una comunidad terapéutica),
disminuye su tolerancia y, por tanto, dosis de droga que eran toleradas por el organismo
se convierten en potencialmente letales. De todas formas, cada vez es más difícil asistir
a sobredosis puras y son frecuentes las mezclas de distintas drogas (alcohol y
tranquilizantes; heroína, tranquilizantes y alcohol; cocaína y alcohol; etc.) y los efectos
adversos de las sustancias utilizadas para aumentar el peso de la droga (polvos de talco,
cal, estricnina, entre otros). En la sobredosis también pueden intervenir factores
psicológicos. Se ha observado como ratas habituadas a dosis bajas de heroína tienen una
mortalidad menor cuando se les administra una dosis alta de heroína en el ambiente
donde han recibido las dosis subletales que cuando reciben dicha dosis en un ambiente
no asociado previamente a los efectos de la droga (ver tolerancia conductual). Estas
razones aconsejan emplear el término, reacción aguda adversa tras el consumo de
drogas. Las sobredosis pueden ser deseadas o accidentales. En algunos casos, la
disminución o desaparición de la tolerancia puede hacer que una persona que toleraba
una dosis de droga no lo haga después de un tiempo de abstinencia. En otros casos, es
difícil establecer la frontera entre el suicidio y el accidente.
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Por ejemplo, Heath Ledger (Brokeback Mountain, Candy, Batman) falleció el 22 de


enero de 2008: “Las primeras teorías indicaban que su muerte se debió a una
sobredosis de drogas o a un suicidio, pero esta última opción fue desmentida por el
padre de Heath, Kim Ledger, quien aseguró que el deceso fue accidental. El Servicio
Médico Forense de la ciudad de Nueva York determinó que la causa de muerte fue una
intoxicación accidental resultado del abuso de medicamentos prescriptos (oxicodona,
hidrocodona, diazepam, temazepam, alprazolam y doxilamina)”:
Oxicodona: La oxicodona es un nuevo analgésico opioide de liberación prolongada y
administración oral, estructuralmente relacionada con la morfina y la codeína. Se
encuentra indicada en el tratamiento del dolor severo. En 2003, la actriz y cantante
Courtney Love fue detenida por posesión de OxyContin.
Hidrocodona: (dihidrocodeinona), también llamada vicodina, es un opioide derivado
de la codeína (metilmorfina). Se trata de un narcótico que se usa como analgésico por
vía oral. Su consumo se ha incrementado mucho en los últimos años. Se puede
encontrar en cápsulas o jarabe. Asimismo, es un agente antitusígeno, que suprime el
reflejo de la tos mediante una acción directa sobre el sistema nervioso central
(presuntamente, a nivel del tallo cerebral o de la protuberancia). Es la droga que utiliza
el protagonista de la serie Dr. House.
Diazepam: Benzodiacepina. (Valium)
Temazepam: Benzodiacepina
Alprazolam: Benzodiacepina. (Tranquimazin) El alprazolam está indicado para el
control de los desórdenes de ansiedad o para el alivio a corto plazo de los síntomas de
ansiedad.
Doxilamina: La doxilamina, un antihistamínico, provoca somnolencia como un efecto
secundario y se usa en el tratamiento a corto plazo del insomnio. También se usa, en
combinación con descongestionantes, para aliviar la tos y los síntomas del resfriado.

Otro caso que nos sirve para ejemplificar la tenue barrera entre la sobredosis accidental
o el intento de suicidio es la muerte de Mikel Jackson (junio de 2009) con Demerol. El
demerol o dolantina es el nombre comercial de la meperidina o petidina. Es un opioide
síntético como la metadona. Al igual que otros opioides, causa dependencia y síndrome
de abstinencia. Si seguimos con muertes recientes de famosos, la muerte de Whitney
Houston en febrero de 2012 se debió a un fallo cardiaco debido a un consumo reciente
de cocaína. Además, en la autopsia encontraron marihuana, Xanax (alpazrolam),
Flexeril (ciclobenzaprina, un relajante muscular) y Benadryl (antihistamínico, con
propiedades sedantes).
El actor Philip Seymour Hoffman (Capote, Long Days Journey Into Night y True
West), hallado muerto en su departamento de Nueva York el pasado 2 de febrero de
2014 con una aguja en el brazo, falleció por una sobredosis accidental de drogas, según
dijo este viernes el jefe forense de Nueva York. La causa de la muerte fue una
intoxicación aguda, incluida heroína, cocaína, benzodiazepinas y anfetaminas, según
Julie Bolcer, portavoz de la Oficina del Forense.

El potencial adictivo es la capacidad de una sustancia para producir adicción. Así, por
ejemplo, en lo que se refiere a las drogas legales, el tabaco tiene un alto poder adictivo,
ya que pocos fumadores controlan su consumo o fuman con moderación, mientras la
mayor parte de los consumidores de alcohol son bebedores sociales. Esta potencial de
generar adicción no es exclusivamente farmacológica: está influida por factores sociales
(aceptación social, percepción de daño causado por la sociedad y la persona, etc).

La vía de administración es un factor importante para determinar sus efectos. Las vías
de administración que permiten una administración más rápida o eficaz (por ejemplo, la
vía intravenosa) tienden a generar problemas con mayor rapidez. Lo mismo puede
decirse de la concentración de la sustancia, la ingesta de bebidas destiladas que
contienen alrededor de 40 grados de alcohol provocara la aparición de trastornos más
rápidamente que la de bebidas fermentadas como el vino o la cerveza de una graduación
alcohólica sensiblemente inferior. Algunas vías de administración son:
- Oral (bebida, comida y sublingual)
- Pulmonar (inhalada y fumada)
- Nasal (esnifada)
- Rectal o genital
- Parenteral (Intravenosa, intramuscular y subcutánea)
- Tópica (piel -transdérmica-, mucosas, encías). La vía transdérmica podría ser la
responsable de las alucinaciones de las brujas en la edad media porque algunas
de las sustancias que usaban en sus ungüentos podrían tener efectos
alucinógenos activos a través de la piel. Una versión moderna de esta vía es la
utilización de los parches de nicotina en los tratamientos para dejar de fumar y
los parches de morfina en los tratamientos para mitigar el dolor.

Clasificación de las drogas

Las drogas pueden clasificarse de acuerdo a diferentes criterios. Según su origen


(naturales, sintéticas y semisintéticas), situación sociológica (institucionalizadas y no
institucionalizadas), situación legal (legales e ilegales), grado de peligrosidad percibido
(duras y blandas) y estructura química. Estas clasificaciones tienen los problemas de: a)
falta de rigor científico; b) a diferentes medios culturales corresponden diferentes
clasificaciones; y c) los cambios legislativos influyen en las clasificaciones. El criterio
clasificatorio menos afectado por factores culturales es el de los efectos de las drogas
sobre el comportamiento.

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Lewin (1970, original de 1924) clasificó las drogas en cinco grandes grupos:
1. Euphorica. Euforizantes y calmantes de la vida afectiva: suspenden las facultades
de emotividad y de percepción... llevando a la persona a un estado de bienestar físico
y psíquico. Forman parte de este grupo el opio y sus derivados (morfina, heroína, etc.)
y la coca y la cocaína. (Euforia: 1. Exceso de alegría y bienestar que no tiene motivos o
es desproporcionada a la situación vital real; puede ser síntoma de varias situaciones
mentales patológicas o por ingestión de sustancias; 2. Capacidad para soportar el dolor
y las adversidades)
2. Phantastica. Alucinógenos: son los agentes de las ilusiones... deforman las
sensaciones. Forman parte de este grupo drogas como el peyote y la mescalina, el
cannabis, la amanita y solanáceas con alcaloides como la belladona y el estramonio.
3. Inebrantica. Embriagadores: después de una primera fase de excitación cerebral
dan lugar a una depresión de dicha excitabilidad. Forman parte de este grupo drogas el
alcohol, el éter y el cloroformo.
4. Hypnotica. Agentes del sueño: producen el sueño. Forman parte de este grupo los
barbitúricos, el bromuro y el cloral.
5. Excitantia. Estimulantes y tónicos: sin alterar la conciencia procuran un estado
subjetivo de alteración cerebral. Forman parte de este grupo las drogas con cafeína
(café, té, cola, mate, cacao) y otras como el tabaco, el betel y el kat.

Los efectos sobre el comportamiento también se pueden clasificar en base a su acción


sobre el tonus psicológico que es el resultante del nivel de vigilancia y del estado de
humor, es decir, el tonus combina la situación entre despierto-dormido con la de
eufórico-deprimido. Sobre este supuesto, Laporte (1976) clasifica las drogas en tres
grandes grupos:

1. Drogas depresoras del sistema nervioso central. Tienen gran capacidad para generar
tolerancia y dependencia. Se dividen en tres grandes familias.
- En primer lugar, el opio y sus derivados (codeína, heroína, metadona, etc.). Son
potentes analgésicos y, la codeína, se usa como antitusígeno. En general producen un
estado de relajación, indiferencia, tranquilidad, incapacidad de concentración y euforia.
(‘la heroína te seca las lágrimas en la cara’, paciente febrero de 2004).
- En segundo lugar, el alcohol y sus derivados. Puede encontrarse en bebidas
fermentadas como la cerveza o el vino y destiladas como el whisky. A dosis bajas,
aparente capacidad estimulante, desinhibidora y eufórica, su efecto depresor aumenta
con la dosis pudiendo producir sueño, coma y parada cardiorespiratoria. También se
incluyen en este grupo los solventes volátiles que se encuentran en la gasolina, las colas,
pegamentos, barnices, etc.
- El tercer grupo son los hipnóticos y sedantes. Utilizados como ansiolíticos, para
inducir el sueño y en el tratamiento de la epilepsia. Las benzodiacepinas son las más
utilizadas.

2. Drogas estimulantes. Presentan tolerancia y dependencia psicológica pero es más


difícil observar dependencia física. Se pueden dividir en + familias:
- El primero es la coca y la cocaína. La cocaína es el principio activo de la hoja de coca.
Inhibe las sensaciones de fatiga, sueño y hambre, facilita las sensaciones de vigor,
lucidez y omnipotencia. Es un poderoso anestésico local. La capacidad para generar
adicción está muy influida por la vía de administración: fumar o inyectarse cocaína es
más adictivo que esnifar.
- El segundo lo forman las anfetaminas. Son sustancias sintéticas, relacionadas con la
adrenalina y la efedrina. Producen una sensación de alerta, de energía, de euforia, de
aumento de la actividad y de la comunicación y de pérdida del apetito y del sueño. El
éxtasis (MDMA) es un derivado anfetamínico con leves efectos alucinógenos.
- El tercer grupo es el tabaco y su principio activo, la nicotina. Los efectos subjetivos
buscados por el consumidor son una combinación de los efectos excitantes y de los
depresores.
- El último grupo lo forman las xantinas que son el principio activo del café, el té y el
cacao.

3. Drogas psicomiméticas o psicodélicas cuyo efecto principal no es la depresión ni la


estimulación sino la deformación de la percepción y de la sensación. Es difícil objetivar
dependencia psicológica o fisiológica. Lo forman dos familias de sustancias, el cannabis
y sus derivados y los alucinógenos:
- Reciben el nombre de cannabis todos los productos de la planta "Cannabis Sativa"
como la marihuana, el hashish y la grifa. El principio activo es el tetrahidrocannabinol
(THC) que produce, básicamente, alteraciones de la percepción con euforia,
desinhibición, disminución de la memoria y de la capacidad de atención, cierto grado de
confusión y somnolencia.
- Los alucinógenos, forman una familia muy diversa que incluye productos naturales y
compuestos sintéticos. Forman parte de este grupo, la familia de las solanáceas
(belladona, estramonio), la mescalina que se encuentra en el peyote, la psilocibina y el
LSD.

Neurobiología de la adicción

Circuito de recompensa
El circuito del placer o circuito de recompensa desempeña un papel clave en el
desarrollo de la dependencia a sustancias, tanto en el inicio como en el mantenimiento y
las recaídas. Se trata de un circuito cerebral del ser humano y de la gran mayoría de
animales. Es, por tanto, un sistema primitivo. De manera natural, este circuito es básico
para la supervivencia del individuo y de la especie, ya que de él dependen actividades
placenteras como la alimentación, la reproducción, etc. La activación del circuito de
recompensa facilita el aprendizaje y el mantenimiento de las conductas de acercamiento
y consumatorias, en principio, importantes y útiles para la adaptación y la
supervivencia. De alguna manera, el consumo de sustancias no hace sino secuestrar,
piratear, pervertir dicho circuito del placer, y consigue que el sujeto aprenda y tienda a
realizar conductas de consumo de la sustancia, así como a mantener en su memoria
estímulos contextuales que posteriormente pueden servir de desencadenantes del
consumo. Así, el circuito de recompensa es una vía común de reforzadores tanto
naturales como artificiales (como las drogas).

Esta misma vía, parece ser común para otro tipo de adicciones conductuales como la
adicción al juego. El objetivo último del sistema de recompensa es perpetuar aquellas
conductas que al sujeto le proporcionan placer. El consumo de sustancias, ya sea de
manera directa o indirecta, supone un incremento del neurotransmisor básico de este
circuito, la dopamina, por lo que el efecto hedónico aparece amplificado. Esta sensación
placentera es la que hace que el sujeto tienda a volver a consumir. La investigación en
modelos animales ha permitido aclarar que uno de los mecanismos que participa en las
conductas adictivas es el sistema mesocorticolímbico, formado por estructuras del
cerebro medio como el Área Tegmental Ventral (ATV) y la sustancia negra, y del
cerebro anterior (amígdala, tálamo, hipocampo, corteza cingulada y corteza prefrontal)
entre otras áreas. Dicho sistema en su conjunto recibe el nombre de circuito del placer o
de recompensa.

Neurotransmisores implicados: la dopamina


La dopamina es el neurotransmisor clave en el circuito de recompensa (especialmente
en las proyecciones y conexiones dopaminérgicas entre el Área Tegmental Vental y el
Núcleo Accumbens). El Núcleo Accumbens es un lugar crítico dentro del circuito de
recompensa ya que de él depende la sensación de euforia y desencadena muchos de los
efectos conductuales de las sustancias adictivas.
La dopamina se encarga de manera directa de establecer y regular las sinapsis que
componen dicho circuito. En una situación normal, la llegada de un estímulo placentero
supone la liberación de dopamina al espacio presináptico, estimulando los receptores
postsinápticos. Dichos receptores pertenecen a dos grandes familias, tipos D1 y tipo D2.
Una vez que ésta ha cumplido su objetivo, es reintroducida a la neurona de origen por la
bomba de recaptación de dopamina. A día de hoy no se conoce de manera completa el
papel que juegan cada uno de los tipos de receptores dopaminérgicos, y su
funcionamiento parece más complejo de lo que inicialmente se proponía.

El consumo agudo de sustancias supone un incremento de la liberación de dopamina y


por tanto de su actividad, que conlleva una intensificación en la sensación de placer . No
obstante, el consumo crónico ya no parece producir mayor liberación de dopamina, sino
alteraciones a nivel de los receptores del neurotransmisor, con una reducción de los del
subtipo D2 y un incremento de los del subtipo D1. Clínicamente esto se manifiesta en la
tolerancia, es decir, en la necesidad de un mayor consumo de sustancia para lograr un
mismo efecto. La disminución de la dopamina y los cambios neuroadaptativos
consiguientes hacen que el sujeto potencie el consumo de la sustancia como manera de
mantener constante el grado de estimulación.
En los últimos años se está prestando especial atención a otros mecanismos de refuerzo
independientes de la transmisión directa de dopamina. Determinadas sustancias parecen
actuar sobre otras regiones del Sistema Nervioso Central a través de otros
neurotransmisores. Estos otros sistemas a su vez ejercen un efecto modulatorio sobre la
dopamina y el circuito de recompensa. Entre los diversos sistemas estudiados conviene
señalar la importancia que tienen, en función del tipo de sustancia, los relacionados con
neurotransmisores GABAérgicos, opioides, noradrenérgicos, serotoninérgicos o
glutamatérgicos. Estos neurotransmisores podrían modular los efectos de la dopamina a
través de su acción en el mismo sistema mesoestriatal o a través de su actividad en otras
áreas cerebrales, que a su vez influyen sobre el sistema de recompensa.

Extraído de la web del National Institute on Drug Abuse

¿Por qué son más adictivas las drogas que las recompensas naturales?
Cuando se consumen ciertas drogas de abuso, pueden liberar de dos a diez veces la
cantidad de dopamina que la liberada por las recompensas naturales. En algunos
casos, esto ocurre casi inmediatamente (como cuando se fuman o se inyectan las
drogas) y los efectos pueden durar mucho más que aquellos producidos por
recompensas naturales.

¿Es el abuso continuo de drogas un comportamiento voluntario?


Por lo general, la decisión inicial de consumir drogas es voluntaria. Sin embargo,
cuando se convierte en abuso de drogas, la capacidad individual para ejercer el auto
control se vuelve sumamente deficiente. Los estudios de imágenes del cerebro de los
drogadictos muestran cambios físicos en áreas del cerebro esenciales para el juicio, la
toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control del comportamiento. Los
científicos creen que estos cambios alteran la forma cómo funciona el cerebro y
pueden explicar los comportamientos compulsivos y destructivos que resultan de la
adicción.

¿Por qué algunas personas se vuelven adictas a las drogas y otras no?
Al igual que con cualquier otra enfermedad, la vulnerabilidad a la adicción difiere de
una persona a otra. En general, mientras más factores de riesgo se tienen, mayor es la
probabilidad de que el consumo de drogas se convierta en abuso y adicción. En
cambio, los factores de “protección” reducen el riesgo de desarrollar una adicción.
Sin embargo, no hay un solo factor que determine que alguien se convierta en adicta
ni que no lo vaya a ser.

¿Quieres saber más?


Entrevista a Paulo Coelho
El País Semanal, (aprox 1998)

Estoy en contra de casi todas las campañas de publicidad contra la droga porque no es
verdad que la droga sea un horror. La droga es mala porque es fantástica. La cocaína
es la droga del demonio, pero porque te hace creer falsamente que eres omnipotente.
Los jóvenes sienten esa omnipotencia cuando la consumen. Solo que es una falsa
sensación. La verdad es que no son omnipotentes, sino esclavos. Se les dice también a
los jóvenes que fumar un porro es malo, y después se lo fuman y ven que no pasa
nada y que hasta hacen mejor el amor. Y se sienten engañados. Ese no es el camino.

A partir de una publicación de Lancet


Nutt, D.; King, L. A.; Saulsbury, W.; Blakemore, C. (2007). «Development of a rational
scale to assess the harm of drugs of potential misuse». The Lancet 369(9566): 1047.
PMID 17382831. doi:10.1016/S0140-6736(07)60464-4.
``
¿QUIERES SABER MÁS?

Camí, J. y Farré, M. (2003). Drug Addiction. The New England Journal of Medicine
349, 975-986.
Giner, Javier. (2021). Yo, adicto: un relato personal de dependencia y reconciliación.
Paidós.
Golsdtein, A. (1994). Adicción. Sitges: Ediciones en Neurociencias.
Miller, P. (ed) (2013). Principles of Addiction. Comprehensive Addictive Behaviors and
Disorders. San
Diego (US): Elsevier
Paronis, C. A. (2009). Principles of drug action: Pharmacokinetics and
pharmacodynamics. (pp. 5–24). New York, NY, US: Routledge/Taylor &
Francis Group.
Rudgley, R. Enciclopedia de las substancias adictivas. Barcelona: Paidós
Sánchez- Hervás, E., Molina, N., Olomo, R., Tomás, V. y Morales, E. (2001). Craving
y adicción a drogas. Trastornos Adictivos, 3 (4), 237-243.
Becoña, E y Cortés, M. (Coords.). (2008). Guía clínica de intervención psicológica en
adicciones. Barcelona: Socidrogalcohol.
Becoña, E y Cortés, M. (Coords.). (2011). Manual de adicciones para psicólogos
especialistas en psicología clínica en formación. Barcelona: Socidrogalcohol.
[Link] J. C. (1996). Drogas
y cultura de masas. Madrid: Taurus.

Everything We Think We Know About Addiction Is Wrong:

[Link]
johann_hari_everything_you_think_you_know_about_addiction_is_wrong

[Link] what causes addiction

[Link]
las-drogas-a-lo-largo-de-la-vida/. corto de animación que explica tolerancia y
efectos a largo plazo

[Link]

Rat Park. Addiction: The View from Rat Park (2010):


[Link]

Pepita Nuggets: [Link]


Te mando un link de un canal de youtube donde prueban "de manera controlada" todo
tipo de drogas y explican su composición, efectos, …
[Link]

¿Por qué consumen drogas algunas personas?

En general, las personas comienzan a consumir drogas por diferentes razones:


- Para sentirse bien. La mayoría de las drogas de abuso producen sensaciones
intensas de placer. Esta sensación inicial de euforia va seguida por otros efectos,
que difieren según el tipo de droga usada. Por ejemplo, con los estimulantes como
la cocaína, el “high” o euforia es seguido por sentimientos de poder, auto-
confianza y mayor energía. Por lo contrario, la euforia producida por los opiáceos
como la heroína es seguida por sentimientos de relajamiento y satisfacción.

- Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad o fobia social,
trastornos relacionados al estrés o depresión, comienzan a abusar las drogas en un
intento de disminuir los sentimientos de angustia. El estrés puede jugar un papel
importante en determinar si alguien comienza o continúa abusando de las drogas y
en las recaídas en los pacientes que están recuperándose de su adicción.

- Para rendir más. La necesidad que algunas personas sienten de mejorar su


rendimiento atlético o cognitivo con sustancias químicas puede jugar un papel
similar en la experimentación inicial y en el abuso continuado de la droga.

- Por curiosidad o “porque los demás lo hacen”. En este respecto, los


adolescentes son particularmente vulnerables debido a la fuerte influencia que
tiene sobre ellos la presión de sus amigos y compañeros. Es más probable, por
ejemplo, que se involucren en comportamientos atrevidos o de desafío.

Las diferentes necesidades del legislador, del clínico, del sociólogo determinan la
existencia de diferentes sistemas clasificatorios. En la Tabla 1 se muestra la
clasificación de las sustancias adictivas que utilizan la Organización Mundial de la
Salud (1992) y la Asociación Americana de Psiquiatría (1994) al ordenar los trastornos
debidos al consumo de drogas.

Tabla 1. Comparación de los términos sobre drogas según el CIE-10 y el DSM-IV


utilizadas al agrupar los trastornos debidos al consumo de drogas.
Asociación Americana de Psiquiatría Organización Mundial de la Salud (OMS).
(APA). Manual Diagnóstico y Estadístico de Décima Revisión de la Clasificación
los Trastornos Mentales. (DSM-IV). Internacional de Enfermedades (CIE-10).
Alcohol Alcohol
Alucinógenos Alucinógenos
Anfetaminas Otros estimulantes (incluyendo la cafeína)
Cafeína
Cannabis Cannabinoides
Cocaína Cocaína
Fenciclidina
Inhalantes Disolventes volátiles
Nicotina Tabaco
Opioides Opiodes
Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos Sedantes o hipnóticos

El cerebro continúa desarrollándose hasta la edad adulta y sufre cambios drásticos


durante la adolescencia.
Una de las áreas del cerebro que continúa madurando a través de la adolescencia es la
corteza prefrontal, la parte del cerebro que nos permite evaluar las situaciones, tomar
decisiones juiciosas y mantener nuestras emociones y deseos bajo control. Es por eso
que si se introducen drogas al cerebro cuando éste aún está desarrollándose, pueden
haber consecuencias profundas y de larga duración.

El cerebro humano en breve


El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo. Esta masa de materia gris y
blanca, que pesa unos 1300 gramos, se encuentra en el centro de toda actividad humana
y es necesaria para conducir un automóvil, saborear una comida, respirar, crear una obra
maestra y disfrutar de las actividades cotidianas. En resumen, el cerebro regula las
funciones básicas del cuerpo, permitiéndonos interpretar y responder a todo lo que
experimentamos y dando forma a nuestros pensamientos, emociones y comportamiento.

El cerebro está compuesto por muchas partes que trabajan juntas en equipo. Las
diferentes partes del cerebro están encargadas de coordinar y realizar funciones
específicas. Las drogas pueden alterar áreas importantes del cerebro necesarias para
funciones que mantienen la vida y pueden guiar el abuso compulsivo de drogas que es
indicio de la adicción. Las áreas del cerebro
afectadas por el abuso de drogas:
● El tallo del cerebro, también conocido
como tronco encefálico, controla las
funciones básicas esenciales para vivir,
como la frecuencia cardiaca, la
respiración y el sueño.

● El sistema límbico contiene el circuito de


gratificación del cerebro. Conecta varias
estructuras cerebrales que controlan y
regulan nuestra capacidad de sentir
placer. El hecho de sentir placer nos motiva a repetir comportamientos como
comer, es decir, acciones esenciales para nuestra existencia. El sistema límbico se
activa cuando realizamos estas actividades y también con las drogas de abuso.
Además, el sistema límbico es responsable por nuestra percepción de otras
emociones, tanto positivas como negativas, lo que explica la capacidad de muchas
drogas para alterar el estado de ánimo.

● La corteza cerebral está dividida en áreas que controlan funciones específicas.


Diferentes áreas procesan la información que proviene de nuestros sentidos,
permitiéndonos ver, sentir, oír y saborear. La parte de adelante de la corteza,
conocida como la corteza frontal, prosencéfalo o cerebro anterior, es el centro del
pensamiento del cerebro. Nos permite pensar, planificar, resolver problemas y
tomar decisiones.

¿Cómo se comunica el cerebro?


El cerebro es un centro de comunicaciones que consiste de miles de millones de
neuronas o células nerviosas. Las redes de neuronas transmiten los mensajes de ida y
vuelta a las diferentes estructuras dentro del cerebro, la médula espinal y el sistema
nervioso periférico. Estas redes de nervios coordinan y regulan todo lo que sentimos,
pensamos y hacemos.

- De neurona a neurona. Cada célula nerviosa en el cerebro envía y recibe


mensajes en forma de impulsos eléctricos. Después de que una célula ha
recibido y procesado un mensaje, se lo envía a otras neuronas.
- Los neurotransmisores – los mensajeros químicos del cerebro. Los
mensajes son llevados de una neurona a otra por sustancias químicas llamadas
neurotransmisores. (Ellos transmiten los mensajes entre las neuronas.)
- Los receptores – los destinatarios químicos del cerebro. El neurotransmisor
se adhiere a un sitio especializado en la célula llamado receptor que recibe el
mensaje. Cada neurotransmisor y su receptor operan como “una llave y un
candado”, un mecanismo sumamente específico que asegura que cada receptor
sólo enviará el mensaje apropiado después de interactuar con el tipo correcto
de neurotransmisor.
- Los transportadores – los recicladores químicos del cerebro. Localizados
en la célula que libera el neurotransmisor, los transportadores reciclan los
neurotransmisores (es decir, los devuelven a la célula que los liberó), de esta
manera concluyendo la señal entre las neuronas.
Para enviar un mensaje, las células del cerebro liberan una sustancia
química (neurotransmisor) dentro del espacio que las separa de la
próxima célula, llamado sinapsis. El neurotransmisor cruza la
sinapsis y se adhiere a las proteínas (receptores) en la célula del
cerebro que recibe el mensaje. Esto produce cambios en la célula
cerebral receptora y ésta recibe el mensaje.

Todas las drogas de abuso afectan al sistema de


gratificación del cerebro inundando el circuito con
dopamina.

¿Cómo afecta a los circuitos del cerebro el consumo de drogas a largo plazo?
Sabemos que los mismos tipos de mecanismos que están implicados en el desarrollo de
la tolerancia pueden eventualmente causar cambios profundos en las neuronas y en los
circuitos del cerebro, con la posibilidad de comprometer severamente la salud del
cerebro a largo plazo. Por ejemplo, el glutamato es otro neurotransmisor que influye
sobre el circuito de gratificación y la habilidad para aprender. Cuando se altera la
concentración óptima del glutamato mediante el abuso de drogas, el cerebro intenta
compensar este cambio, lo que puede deteriorar la función cognitiva. De manera
similar, el abuso de drogas a largo plazo puede disparar adaptaciones en los sistemas del
hábito o de la memoria no consciente. El condicionamiento es un ejemplo de este tipo
de aprendizaje, mediante el cual las señales ambientales terminan siendo asociadas con
la experiencia de la droga y pueden disparar deseos incontrolables en el usuario cuando
posteriormente sea expuesto a estas señales ambientales, aun cuando la droga en sí no
esté disponible. Este “reflejo” aprendido es sumamente fuerte y puede resurgir aun
muchos años después de haber dejado de usar la droga.
Neurobiología de la adicción

Circuito de recompensa
El circuito del placer o circuito de recompensa desempeña un papel clave en el
desarrollo de la dependencia a sustancias, tanto en el inicio como en el mantenimiento y
las recaídas. Se trata de un circuito cerebral del ser humano y de la gran mayoría de
animales. Es, por tanto, un sistema primitivo. De manera natural, este circuito es básico
para la supervivencia del individuo y de la especie, ya que de él dependen actividades
placenteras como la alimentación, la reproducción, etc. La activación del circuito de
recompensa facilita el aprendizaje y el mantenimiento de las conductas de acercamiento
y consumatorias, en principio, importantes y útiles para la adaptación y la
supervivencia. De alguna manera, el consumo de sustancias no hace sino secuestrar,
piratear, pervertir dicho circuito del placer, y consigue que el sujeto aprenda y tienda a
realizar conductas de consumo de la sustancia, así como a mantener en su memoria
estímulos contextuales que posteriormente pueden servir de desencadenantes del
consumo. Así, el circuito de recompensa es una vía común de reforzadores tanto
naturales como artificiales (como las drogas).

Esta misma vía, parece ser común para otro tipo de adicciones, conductuales, como son
la adicción al juego, etc. El objetivo último del sistema de recompensa es perpetuar
aquellas conductas que al sujeto le proporcionan placer. El consumo de sustancias, ya
sea de manera directa o indirecta, supone un incremento del neurotransmisor básico de
este circuito, la dopamina, por lo que el efecto hedónico aparece amplificado. Esta
sensación placentera es la que hace que el sujeto tienda a volver a consumir. La
investigación en modelos animales ha permitido aclarar que uno de los mecanismos que
participa en las conductas adictivas es el sistema mesocorticolímbico, formado por
estructuras del cerebro medio como el Área Tegmental Ventral (ATV) y la sustancia
negra, y del cerebro anterior (amígdala, tálamo, hipocampo, corteza cingulada y corteza
prefrontal) entre otras áreas. Dicho sistema en su conjunto recibe el nombre de circuito
del placer o de recompensa.

Se trata de un circuito de alta complejidad que implica diferentes vías de comunicación


entre diversas áreas cerebrales. Así, el ATV recibe aferencias entorrinales, corticales
prefrontales y otras procedentes de regiones límbicas como la amígdala y el hipotálamo
lateral. También recibe proyecciones del locus coeruleus y de los núcleos del rafe, así
como del hipotálamo lateral y la corteza prefrontal (a los que a su vez envía eferencias).
El ATV envía proyecciones hacia el núcleo accumbens (NAc). Éste a su vez se conecta
mediante aferencias y eferencias con el hipotálamo lateral (influyendo en secrecciones
neuroendocrinas) y la corteza prefrontal. Igualmente este núcleo se conecta con
estructuras límbicas como la amígdala y el hipocampo, y con el tálamo dorsomedial. La
función del NAc es la de convertir señales recibidas del sistema límbico en acciones
motivacionales a través de sus conexiones con el sistema motor extrapiramidal. Este
núcleo también se conecta con los núcleos simpáticos y parasimpáticos del tronco y de
la médula y con el núcleo pálido ventral y globo pálido subcomisural; es decir, integra
funciones motor-viscerales y motor-somáticas.
De una manera más sencilla, el circuito de recompensa se compone de dos grandes vías
denominadas mesolímbica y mesocortical (en su conjunto denominadas
mesocorticolímbica), los núcleos del rafe y la amígdala. La vía mesolímbica, de tono
dopaminérgico, conecta el ATV (cerebro medio) con el sistema límbico vía NAc,
amígdala e hipocampo, así como con la corteza prefrontal (cerebro anterior basal). El
NAc recibe inervación dopaminérgica del ATV y glutamatérgica de amígdala,
hipocampo y corteza prefrontal. La parte nuclear del circuito de recompensa es la que
implica la comunicación entre el ATV y el NAc (o núcleo del placer) a través del haz
prosencefálico medial de la vía mesolímbica. La estimulación del ATV supone la
liberación de dopamina en el NAc, provocando euforia y placer, que es lo que hace que
el sujeto quiera volver a consumir. La vía mesocortical conecta el ATV con la corteza
cerebral, sobre todo con el lóbulo frontal. En los últimos años se está contrastando que
áreas cerebrales, como la ínsula, desempeñan un papel más importante del que
inicialmente se consideraba en la adicción a sustancias.

Neurotransmisores implicados: la dopamina


La dopamina es el neurotransmisor clave en el circuito de recompensa (especialmente
en las proyecciones y conexiones dopaminérgicas entre el Área Tegmental Vental y el
Núcleo Accumbens). El NAc, como ya se ha descrito, es un lugar crítico dentro del
circuito de recompensa ya que de él depende la sensación de euforia y desencadena
muchos de los efectos conductuales de las sustancias adictivas.

¿Cómo actúan las drogas sobre el cerebro?


Las drogas son sustancias químicas. Actúan sobre el cerebro penetrando el sistema de
comunicación del cerebro e interfiriendo con la manera que las células nerviosas
normalmente envían, reciben y procesan la información. Algunas drogas, como la
marihuana y la heroína, pueden activar a las neuronas porque su estructura química
imita aquella de un neurotransmisor natural. Esta similitud en la estructura “engaña” a
los receptores y permite que las drogas se adhieran y activen a las células nerviosas.
Aunque estas drogas imitan a las sustancias químicas del cerebro, no activan las células
nerviosas de la misma manera que los neurotransmisores naturales y hacen que se
transmitan mensajes anormales a través de la red.

Otras drogas, como la anfetamina o cocaína, pueden hacer que las células nerviosas
liberen cantidades inusualmente grandes de neurotransmisores naturales o pueden
prevenir el reciclaje normal de estas sustancias químicas cerebrales, haciendo que la
señal se vea sumamente amplificada, lo que eventualmente trastorna los canales de
comunicación. La diferencia se puede describir como la diferencia entre alguien que te
susurra algo en el oído y alguien que grita en un micrófono

¿Cómo funcionan las drogas dentro del cerebro para producir placer?
Todas las drogas de abuso, directa o indirectamente, actúan sobre el sistema de
gratificación del cerebro inundando el circuito con dopamina. La dopamina es un
neurotransmisor que se encuentra en regiones del cerebro que regulan el movimiento,
las emociones, la cognición, la motivación y los sentimientos de placer. La
sobreestimulación de este sistema, que recompensa nuestros comportamientos naturales,
produce los efectos de euforia que buscan las personas que abusan de las drogas y les
enseña a repetir este comportamiento.

¿Por qué son más adictivas las drogas que las recompensas naturales?
Cuando se consumen ciertas drogas de abuso, pueden liberar de dos a diez veces la
cantidad de dopamina que la liberada por las recompensas naturales. En algunos casos,
esto ocurre casi inmediatamente (como cuando se fuman o se inyectan las drogas) y los
efectos pueden durar mucho más que aquellos producidos por recompensas naturales. El
efecto resultante sobre el circuito de gratificación del cerebro es mucho mayor que el
producido por comportamientos naturales de gratificación como el comer y el sexo. El
efecto de una recompensa tan poderosa motiva fuertemente a las personas a consumir
drogas repetidamente. Es por eso que los científicos a veces dicen que el abuso de las
drogas es algo que aprendemos a hacer muy bien.

¿Qué le pasa al cerebro si se continúa consumiendo drogas?


De igual manera que bajamos el volumen cuando el radio está muy alto, el cerebro se
ajusta a las oleadas abrumadoras de dopamina (y de otros neurotransmisores)
produciendo menos dopamina o disminuyendo el número de receptores que pueden
recibir y transmitir señales. Como resultado, el impacto de la dopamina sobre el circuito
de gratificación del cerebro de una persona que abusa de drogas se puede volver muy
limitado y puede disminuir su habilidad para sentir cualquier placer. Es por eso que el
abusador eventualmente se siente triste, sin vida y deprimido y no puede disfrutar de las
cosas que anteriormente le producían placer. Ahora necesita consumir drogas solamente
para lograr que la función de la dopamina regrese a lo normal.

¿Qué otros cambios ocurren en el cerebro con el abuso?


La exposición crónica a las drogas de abuso interrumpe la manera en que las estructuras
esenciales del cerebro interactúan para controlar el comportamiento, en particular, el
comportamiento específicamente relacionado al abuso de drogas. De igual manera que
el abuso continuado puede llevar a la tolerancia o a la necesidad de dosis más altas de la
droga para producir efecto, también puede llevar a la adicción, que hace que el
consumidor busque y consuma drogas compulsivamente. La drogadicción disminuye el
autocontrol y la capacidad del usuario de tomar decisiones sanas, mientras envía
impulsos intensos para que consuma drogas.

Extraído de la web del National Instute on Drug Abuse

¿Por qué son más adictivas las drogas que las recompensas naturales?
Cuando se consumen ciertas drogas de abuso, pueden liberar de dos a diez veces la
cantidad de dopamina que la liberada por las recompensas naturales. En algunos
casos, esto ocurre casi inmediatamente (como cuando se fuman o se inyectan las
drogas) y los efectos pueden durar mucho más que aquellos producidos por
recompensas naturales.

¿Por qué consumen drogas algunas personas?


En general, las personas comienzan a consumir drogas por diferentes razones:
- Para sentirse bien. La mayoría de las drogas de abuso producen
sensaciones intensas de placer. Esta sensación inicial de euforia va seguida
por otros efectos, que difieren según el tipo de droga usada. Por ejemplo,
con los estimulantes como la cocaína, el “high” o euforia es seguido por
sentimientos de poder, auto-confianza y mayor energía. Por lo contrario, la
euforia producida por los opiáceos como la heroína es seguida por
sentimientos de relajamiento y satisfacción.

- Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad o fobia


social, trastornos relacionados al estrés o depresión, comienzan a abusar las
drogas en un intento de disminuir los sentimientos de angustia. El estrés
puede jugar un papel importante en determinar si alguien comienza o
continúa abusando de las drogas y en las recaídas en los pacientes que están
recuperándose de su adicción.

- Para rendir más. La necesidad que algunas personas sienten de mejorar su


rendimiento atlético o cognitivo con sustancias químicas puede jugar un
papel similar en la experimentación inicial y en el abuso continuado de la
droga.

- Por curiosidad o “porque los demás lo hacen”. En este respecto, los


adolescentes son particularmente vulnerables debido a la fuerte influencia
que tiene sobre ellos la presión de sus amigos y compañeros. Es más
probable, por ejemplo, que se involucren en comportamientos atrevidos o de
desafío.

Si el consumo de drogas hace que las personas se sientan bien o mejor, ¿cuál es
el problema?
Al principio, algunas personas perciben lo que parecen ser efectos positivos con el
consumo de drogas. También creen que pueden controlar su uso. Sin embargo, las
drogas pueden apoderarse rápidamente de sus vidas. Si el consumo de drogas
continúa, las actividades placenteras se vuelven menos placenteras y el abuso de
drogas se hace necesario simplemente para que los usuarios se sientan “normales.”
Las personas que abusan de drogas llegan a un punto en que buscan y consumen
drogas a pesar de los problemas que les causa a ellos y a su entorno.

¿Es el abuso continuo de drogas un comportamiento voluntario?


Por lo general, la decisión inicial de consumir drogas es voluntaria. Sin embargo,
cuando se convierte en abuso de drogas, la capacidad individual para ejercer el auto
control se vuelve sumamente deficiente. Los estudios de imágenes del cerebro de los
drogadictos muestran cambios físicos en áreas del cerebro esenciales para el juicio, la
toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control del comportamiento. Los
científicos creen que estos cambios alteran la forma cómo funciona el cerebro y
pueden explicar los comportamientos compulsivos y destructivos que resultan de la
adicción.

¿Por qué algunas personas se vuelven adictas a las drogas y otras no?
Al igual que con cualquier otra enfermedad, la vulnerabilidad a la adicción difiere de
una persona a otra. En general, mientras más factores de riesgo se tienen, mayor es la
probabilidad de que el consumo de drogas se convierta en abuso y adicción. En
cambio, los factores de “protección” reducen el riesgo de desarrollar una adicción.
Sin embargo, no hay un solo factor que determine que alguien se convierta en adicta
ni que no lo vaya a ser.

¿Qué factores biológicos aumentan el riesgo de la adicción?


Los científicos creen que los factores genéticos, incluyendo los cambios causados por el
medio ambiente en su expresión y función, constituyen entre el 40 y el 60 por ciento de
la vulnerabilidad a la adicción. Los adolescentes y las personas con trastornos mentales
tienen mayor riesgo para el abuso de drogas y la adicción en comparación con la
población en general.

¿Qué factores ambientales aumentan el riesgo de la adicción?


- La familia. La influencia del ambiente en el hogar generalmente es lo más
importante en la niñez. Los padres o personas mayores de la familia que
abusan del alcohol o de drogas, o que tienen comportamientos criminales,
pueden aumentar el riesgo de que los niños desarrollen sus propios problemas
con las drogas.
- Los compañeros y la escuela. Los amigos y “conocidos” son los que ejercen
la mayor influencia en la adolescencia. Los compañeros que abusan de las
drogas pueden convencer hasta a los muchachos que no tienen factores de
riesgo a que prueben las drogas por primera vez. El mal rendimiento
académico o la carencia de buenas habilidades sociales pueden poner al niño
en mayor riesgo para el abuso de drogas.
- Consumo temprano. Aunque el consumo de drogas a cualquier edad puede
llevar a la adicción, cuanto más temprano se comienza a consumir drogas,
mayor es la probabilidad de progresar al abuso. Esto puede ser un reflejo de
los efectos dañinos que tienen las drogas sobre el cerebro en su fase de
desarrollo; también puede resultar de una variedad de factores tempranos de
vulnerabilidad, tanto biológicos como sociales, incluyendo susceptibilidad
genética, enfermedad mental, relaciones familiares inestables, y la exposición
al abuso físico o sexual. Aún así, el hecho es que el uso temprano es un
indicador fuerte de problemas futuros, entre ellos, el abuso de sustancias y la
adicción.
- Vía de administración. El fumar una droga o inyectarla en una vena,
aumenta su potencial adictivo. Las drogas que se fuman o se inyectan penetran
al cerebro en segundos, produciendo una sensación inicial intensa de placer.
Sin embargo, este “high” o euforia intensa puede desaparecer en minutos,
llevando al abusador a niveles más bajos, más normales. Es un contraste que
se siente fuertemente y los científicos creen que esa sensación de pesadumbre
lleva a las personas a repetir el abuso de drogas con la intención de capturar
nuevamente el estado de placer inmenso.
Sin embargo, la dopamina no es el único neurotransmisor implicado en el circuito de
recompensa. Otros neurotransmisores están involucrados. Así, la serotonina actúa
regulando este circuito a través de su acción sobre el hipotálamo; los opiáceos y el
GABA lo hacen sobre el ATV y el NAc. La noradrenalina, por su parte, procede del
locus coeruleus liberándose en el hipocampo. Otra vía de perpetuación de la condición
adictiva podría establecerse a través del efecto de las sustancias sobre los sistemas
hormonales, en especial sobre el eje hipotálamo-hipófisisadrenal (HHA). La
hiperactivación de dicho sistema en sujetos adictos facilitaría a su vez el mantenimiento
de la adicción al deteriorar su estado físico e inmunológico. Un dato importante es que
aunque las diversas sustancias tengan composiciones químicas diferentes e inicialmente
actúen sobre sistemas distintos, todas ellas, por procesos de neuromodulación e
interacción entre los sistemas, acaban implicando al sistema de recompensa.

Es decir, en los últimos años se está prestando especial atención a otros mecanismos de
refuerzo independientes de la transmisión directa de dopamina. Determinadas sustancias
parecen actuar sobre otras regiones del Sistema Nervioso Central a través de otros
neurotransmisores. Estos otros sistemas a su vez ejercen un efecto modulatorio sobre la
dopamina y el circuito de recompensa. Entre los diversos sistemas estudiados conviene
señalar la importancia que tienen, en función del tipo de sustancia, los relacionados con
neurotransmisores GABAérgicos, opioides, noradrenérgicos, serotoninérgicos o
glutamatérgicos. Estos neurotransmisores podrían modular los efectos de la dopamina a
través de su acción en el mismo sistema mesoestriatal o a través de su actividad en otras
áreas cerebrales, que a su vez influirían sobre el sistema de recompensa.
extremoduro (Robe Iniesta) y Albert Pla: Pepe Botica dónde están mis amigos:
[Link]
rlz=1C5CHFA_enES892ES892&ei=bL2qXpjsEsyoa8v0ppAM&q=pepe+botica+letra&
oq=pepe+botica+letra&gs_lcp=CgZwc3ktYWIQAzIECAAQEzIICAAQDRAeEBMyC
ggAEA0QBRAeEBMyCggAEAgQDRAeEBNQ2lRY2lRgzoQBaABwAHgAgAGoBY
gB0A-SAQM1LTOYAQCgAQGqAQdnd3Mtd2l6&sclient=psy-
ab&ved=0ahUKEwiY0vfGjJDpAhVM1BoKHUu6CcIQ4dUDCAw&uact=5

[Link]

extremoduro: me estoy quitando: [Link]

extremoduro. necesito droga y amor letra: [Link]


q=necesito+droga+y+amor+letra&rlz=1C5CHFA_enES892ES892&oq=necesito+droga
+y+amor+letra&aqs=chrome..69i57.5042j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

La definición de adicción de la American Society of Addiction Medicine es:


Addiction is a primary, chronic disease of brain reward, motivation, memory and related
circuitry. Dysfunction in these circuits leads to characteristic biological, psychological,
social and spiritual manifestations. This is reflected in an individual pathologically
pursuing reward and/or relief by substance use and other behaviors.
Addiction is characterized by inability to consistently abstain, impairment in behavioral
control, craving, diminished recognition of significant problems with one’s behaviors
and interpersonal relationships, and a dysfunctional emotional response. Like other
chronic diseases, addiction often involves cycles of relapse and remission. Without
treatment or engagement in recovery activities, addiction is progressive and can result in
disability or premature death.
Colombia España
Superficie 1 141 748 km² 504 645
Población 47 662 951 47 129 783
Densidad 41,75 hab./km² 93,39 hab./km²
PIB 553.462 1.355.660
PIB per capita 8,150.342 29. 408

Ibague: 548.209 Barcelona: 1.611. 822

Bogota: 7.776.845

[Link]
utm_hp_ref=spain
Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs'
[Link]

Bruce K Alexander: [Link]


fall-of-the-official-view-of-addiction-6
[Link]
from-rat-park

¿Fumar fibra de plátano?

“Posiblemente la mejor broma, la más sonada, fue la Gran Conspiración de la Banana,


que partió del periódico The Barb, de Berkeley, en marzo de 1967. Se había descubierto
un nuevo psiquedélico, informaba The Barb, uno que estaba al alcance de cualquiera,
pues su único ingrediente era la piel de plátano seca. Secar la piel, rascar la parte de
dentro, y a fumar. Según los expertos citados por esta publicación, el colocón era
comparable al del opio, con ciertos puntos de contacto con la psilocibina.

El bulo del plátano se extendió desde The Barb a las agencias de noticias, y de allí a
todo el país. Los estudiantes celebraban fumadas de plátanos y las tiendas de
ultramarinos vieron como se repetía la búsqueda de semillas de Ipomea de unos pocos
años antes, cuando chavales desaliñados empezaron a pasar por el mostrador con carros
repletos de plátanos. ¿Tendrían que prohibirse los plátanos o exigir una licencia para su
compraventa? Un congresista de Nueva Jersey propuso en broma dos nuevas leyes con
nombres absurdos sobre el plátano, pero no todo el mundo se lo tomó a risa. La United
Fruit se puso muy nerviosa. Pidieron a Sidney Cohen que averiguara si los plátanos eran
o no alucinógenos, algo que también la FDA estaba muy interesada en conocer.
Después de una larga evaluación se dio a conocer que el plátano era una estupenda
fuentes de potasio y fibra, pero en ningún modo era alucinógeno.”

Puede que si fuiste adolescente en los 80, como es mi caso, asombraras e intrigaras a
tu madre a partes iguales al pedirle que no tirara a la basura las cáscaras de
plátano. “Es para un experimento de ciencia”, diría/s. El “experimento” consistía
en extraer las hebras del interior de la cáscara, ponerlas a secar al sol y
posteriormente fumarlas en un canuto, convenientemente mezcladas con un pitillo
Fortuna. Era el efecto incomparable de la bananadina, el ingrediente alucinógeno de las
bananas. Como el hachís pero legal…¡y mucho más barato!

Evidentemente, el porro no colocaba más allá del propio tabaco y del OCB porque
todo era una broma gestada años antes (en 1967) en el fanzine “Berkeley Barb”,
que luego reprodujo el famoso “Libro de cocina del Anarquista”, haciéndose popular
en medio mundo. Lo curioso del asunto es que sólo un año después de la publicación
original una peli española, “La dinamita está servida” (1968), ya se hiciera eco de la
bananadina, como puede verse en este fragmento, subido por el blog Spaulding, en el
que puede verse a un enterado Tony Leblanc aleccionar al cándido Alfredo Landa sobre
los paraísos artificiales hortofrutículas.

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Resulta cuando menos sorprendente que apenas un año después de la publicación de la


broma en una oscura revista californiana, unos guionistas españoles (Noel Clarasó y
José Luis Dibildos) estuvieran al tanto de los (falsos) poderes de la bananadina.
Hablamos de una época en la que no existía ni el UHF, que la gente normal se
informaba en el “Informaciones” y que lo más parecido a Twitter eran los telegramas.

Otros efectos colaterales de la broma urdida por “Berkeley Barb” fue la manifestación
de hippies que tuvo lugar en Central Park aquel mismo 1968. “Enarbolando un
plátano tallado en madera de 2 metros, los manifestantes intercambiaron y fumaron
hebras de banana”, según relata el New York Times de aquel día. A las autoridades
sanitarias de EEUU (la FDA) no le quedó otra que investigar “los posibles efectos
alucinógenos de las pieles de plátano” para concluir que “carecían de químicos
intoxicantes” y que todo el pedo “era psicológico”. En caso contrario, los plátanos
estarían hoy prohibidos y los dealers ofrecerían plátanos de Canarias, “ricos, ricos” en
los umbríos callejones de las ciudades.
La verdad sobre la mentira de la bananadina la desveló Cecil Adams en respuesta a una
carta en Straight Dope y constituye la esencia del artículo de la Wikipedia sobre la
bananadina.

Will smoking banana peels get you high?


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high

April 26, 2002


Dear Cecil:

I've seen a lot of contrasting information about this all over the Web, but that doesn't
tell me anything, except that the druggies at school aren't the only guys in on the
concept: getting high off of banana joints. Is there really a chemical called
"bananadine"? If so, can you really get high from smoking dried-out banana skins?

— LeperNaaman

I used to think 17-year-olds going to Grateful Dead concerts in the 1990s were pathetic,
not to mention the return of bell-bottoms, love beads, and tie-dyed shirts, but this beats
everything. The 60s are over, you geeks. We're talking about stuff your parents used to
think (foolishly) would get you high. What next, the return of the plaster casters? Oops,
just remembered, Cynthia Plaster Caster recently did a show in New York and was
profiled in a documentary. I hope this doesn't start a trend.
But I'll say one thing--I'd never heard the term bananadine before. If it were 1973, when
I started writing this column, I'd have called various groovy parties seeking
enlightenment. Since it's 2002, I punched bananadine into [Link]. Seconds later I
was looking at the following recipe:
1. Obtain 15 lb. of ripe yellow bananas. 2. Peel the bananas and eat the fruit. Save the
skins. 3. With a sharp knife, scrape off the insides of the skins and save the scraped
material. 4. Put all scraped material in a large pot and add water. Boil for three to four
hours until it has attained a solid paste consistency. 5. Spread this paste on cookie sheets
and dry it in an oven for about 20-30 minutes. This will result in a fine black powder
(bananadine). Usually one will feel the effects of bananadine after smoking three or four
cigarettes.
If you ask me, what you're feeling is the effects of eating 15 pounds of bananas, but let's
not get distracted. The recipe was attributed to The Anarchist Cookbook by William
Powell. Turning to [Link], we find the following statement from Powell:
"Author would like to see publication discontinued. . . .
"The Anarchist Cookbook was written during 1968 and part of 1969 soon after I
graduated from high school. At the time, I was 19 years old and the Vietnam War and
the so-called 'counter culture movement' were at their height. . . . The book, in many
respects, was a misguided product of my adolescent anger at the prospect of being
drafted and sent to Vietnam," etc.
Powell says he got much of the information from military manuals at the New York
Public Library, although it's likely the banana recipe came from the (ahem) alternative
press. Without an agent, he submitted the manuscript to a number of publishers, one of
whom, Lyle Stuart, published it unedited in 1970. "Contrary to what is the normal
custom, the copyright for the book was taken out in the name of the publisher rather
than the author," Powell writes. Repenting his youthful foolishness years later, he tried
to have the book withdrawn but was told that since he was not the copyright owner he
could take a hike. The Anarchist Cookbook is still available, its author reduced to
pleading that the book is "misguided and potentially dangerous."
But you still want to know: Will bananas get you high? Of course not. The whole thing
was a hoax first publicized in the Berkeley Barb in March 1967. The wire services, and
after them the whole country, fell for it hook, line, and roach clip. "Smokeouts" were
held at Berkeley. The following Easter Sunday, the New York Times reported, "beatniks
and students chanted 'banana-banana' at a 'be-in' in Central Park" and paraded around
carrying a two-foot wooden banana. The Food and Drug Administration announced it
was investigating "the possible hallucinogenic effects of banana peels."
The outcome of the FDA study I have not been able to discover. However, in November
1967 researchers at New York University reported that a chemical analysis of banana
peel had found no intoxicating chemicals and that the high was mainly psychological. It
was obvious at the time, at least to some of us, that the whole thing was a put-on. I'll bet
even the pranksters at the Barbdidn't expect suckers to be falling for it 35 years later.
— Cecil Adams
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