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Análisis del poema "Arias tristes"

El poema 'Viene una música lánguida' de Juan Ramón Jiménez, parte de su obra 'Arias tristes', expresa una profunda melancolía y búsqueda de la causa de este sentimiento a través de la observación del entorno. La estructura del poema, compuesta por dieciséis versos octosílabos, refleja un estilo descriptivo que combina elementos sensoriales y emocionales, culminando en la revelación de la presencia de la muerte. A través de un lenguaje musical y evocador, el autor logra transmitir la tristeza de manera íntima y personal.
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Análisis del poema "Arias tristes"

El poema 'Viene una música lánguida' de Juan Ramón Jiménez, parte de su obra 'Arias tristes', expresa una profunda melancolía y búsqueda de la causa de este sentimiento a través de la observación del entorno. La estructura del poema, compuesta por dieciséis versos octosílabos, refleja un estilo descriptivo que combina elementos sensoriales y emocionales, culminando en la revelación de la presencia de la muerte. A través de un lenguaje musical y evocador, el autor logra transmitir la tristeza de manera íntima y personal.
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IES MESTRES I BUSQUETS Dept.

Lengua castellana
VILADECANS Bachillerato

COMENTARIO DE TEXTO
“Viene una música lánguida” DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

ARIAS TRISTES (1902-3)

1 Viene una música lánguida,


no sé de dónde, en el aire.
Da la una. Me he asomado
para ver qué tiene el parque.
5 La luna, la dulce luna,
tiñe de blanco los árboles,
y, entre las ramas, la fuente
alza su hilo de diamante.
En silencio, las estrellas
10 tiemblan; lejos, el paisaje
mueve luces melancólicas,
ladridos y largos ayes.
Otro reló da la una.
Desvela mirar el parque
15 lleno de almas, a la música
triste que viene en el aire.

1. (CONTEXTO- LOCALIZACIÓN)

(OBRA)
El poema que vamos a comentar pertenece a Arias tristes, libro publicado en
1903 (AUTOR) por Juan Ramón Jiménez, poeta premio Nobel de difícil clasificación
dentro de los movimientos literarios, pero influido en su primera época por el
(MOVIMIENTO) Modernismo. (LOCALIZACIÓN DENTRO DE LA OBRA)
Frente a las poesías anteriores en las que aparece un léxico mortuorio y decadente, en
Arias tristes se da paso a un léxico menos marcado. En el cambio fue decisiva la lectura
de poetas franceses y de Bécquer. Domina así una melancolía dulce y musical, de
colorido, iniciada en Rimas de sombras que llegan a su plenitud en esta obra. Además
de la tristeza, aparece un presagio de muerte que más que angustia transmite compasión.

2. (TEMA)

Se expresa en este poema el sentimiento de melancolía, de tristeza, sentido


por el poeta. En un intento por explicar su estado anímico, el autor busca en la
percepción exterior de los sentidos lo que es un estado interior, íntimo. El poeta no sabe
de dónde procede este estado y todo el poema es una búsqueda por descubrir la causa de
dicho sentimiento (me he asomado/ para ver qué tiene el parque).
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(TÍTULO) El poema carece de título, pero es digno de destacar el título de la obra en


la que se incluye: Arias tristes. Con estas dos palabras, Juan Ramón Jiménez evoca por
un lado el campo semántico de la música y por otro lado el de los sentimientos,
concretamente el de la tristeza; ambos motivos aparecen en el primero de los versos del
poema que nos ocupa: “Viene una música lánguida”, tal y como es esta poesía, sonora
y triste.

3. ESTRUCTURA + 4. FORMA (ESTILO)

A. (ESTRUCTURA EXTERNA)

(VERSOS, RIMA)

La composición consta de dieciséis versos octosílabos de rima asonante en los


pares a-e y libres en los impares (lo que otorga una mayor naturalidad y lo aproxima a
la poesía popular). En algunas versiones estos versos están distribuidos en cuatro
estrofas. El empleo del romance popular, en cuanto a forma métrica, da mayor
sencillez, a la vez que le permite una mayor concisión.

(RITMO) El ritmo del poema viene marcado por la utilización del verso octosílabo, la
presencia de encabalgamientos (versos 14-15; 15 y 16), la repetición de palabras
(reloj, una, música, aire, parque) y la repetición del mismo esquema acentual
(óooóooóo en los versos 1, 13 y 16).

Viene una música lánguida, óooóooóo


……………..
Otro reló da la una. óooóooóo
…………..
triste que viene en el aire. óooóooóo
………………..

(ESTILO) En cuanto al estilo hay que destacar un dominio del estilo nominal, como
corresponde al estilo descriptivo que más adelante analizaremos.

B. (ESTRUCTURA INTERNA)

Este poema se puede dividir en tres partes: la primera comprende los cuatro primeros
versos (vv.1- 4) y son la percepción del sentimiento; la segunda (vv. 5–12) es una
descripción del parque en busca de la causa del sentimiento; y la tercera (vv. 13-16) es
una reflexión en la que el poeta concluye. Veamos más detenidamente esta estructura.
Este tipo de estructura de presentar las ideas responde al esquema encuadrado,
en él la idea del principio da pie a una explicación que tiene también su conclusión. Más
que una repetición es una conclusión que se deriva de ella.
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(CONTENIDO Y FORMA)

En la primera parte, el poeta capta por el oído una música triste y expresa su
inquietud ante este hecho (“no sé de dónde”), refleja la duda con los interrogativos
(“dónde” y “qué”) y el adverbio no + sé, pero a la vez manifiesta el deseo de encontrar
el origen de dicha incertidumbre. Cada verso comienza con un verbo, lo que confiere un
dinamismo:
Viene……………
(No) sé………….
Da………………
(para) ver………..

Pero tal dinamismo está compensado por el hecho de que a cada verbo le
corresponde un sustantivo:

Viene--------------música
Sé------------------aire
Da-----------------una
Me he asomado--------parque

El poema comienza con la palabra “viene”; verbo que significa “moverse o andar
hacia el lugar donde está el que habla”; hay por tanto algo que procediendo del exterior
se le acerca al interior, le invade. Pero luego es el propio poeta quien urgido por esa
necesidad de explicación va del interior hacia el exterior “me he asomado al balcón”.
Este proceso de exploración viene marcado por el sonido del reloj (“Da la una”) que
abre y cierra la búsqueda.

En la segunda parte (vv. 5-12) se expresa la descripción de ese parque, objeto


de contemplación, de investigación sensitiva. En él todos los elementos cobran vida. El
poeta observa la realidad en tres planos que van de la proximidad a la lejanía en vertical
(árboles, fuente y estrellas) y en horizontal (paisaje). Consigue así ir avanzando,
realizando una especie de barrido en todas direcciones, en pos de huellas que le
ofrezcan la procedencia de esa tristeza. La intensidad va aumentando hasta llegar “in
crescendo” al objeto de la búsqueda: de nuevo el oído percibe sonidos: son los ladridos
y largos ayes. Pero antes de haber escuchado esos sonidos dolorosos se ha hecho el
silencio (“en silencio”), con lo que el efecto lastimero se acentúa, los sonidos se
extienden en el espacio y se han dilatado en el tiempo, los “ayes” son “largos”.
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La expresividad de los sentimientos del poeta viene marcada por distintos


recursos: la epanadiplosis (la luna, la dulce luna), combinada con la sinestesia
(“dulce”); por otro lado, la imagen “hilo de diamante” refuerza de forma bella las dotes
pictóricas mostradas por el poeta en su descripción (“la luna tiñe”). Y es que esta
segunda parte podríamos decir que es un cuadro, pero un cuadro que se escucha, que se
palpa, un cuadro que trasciende lo presentado: lo inanimado cobra así vida (“las
estrellas tiemblan”, las “luces” son “melancólicas”), lo inmaterial se materializa, se
hace cuerpo (“el paisaje” “mueve” las “luces melancólicas” y los “ladridos” y los
“largos ayes”).

Es en esta segunda parte, donde domina, como corresponde a la parte más


descriptiva, el estilo nominal (por cada verbo, hay dos o más nombres). Dominio éste
que remansa el ritmo del poema, como en una ralentización del sentimiento que todo lo
invade.

Sustantivos Verbos Sustantivos

Luna---------------------tiñe-----------------árboles
Fuente-------------------alza-----------------hilo diamante--------entre ramas
Estrellas ----------------tiemblan-----------(en) silencio
Paisaje-------------------mueve--------------luces melancólicas
ladridos
(largos) ayes
Reloj----------------------da------------------ una
Desvela mirar-------- parque ( almas, música, aire)

La tercera parte (vv. 13-16) sería la conclusión final, la reflexión. El sonido


del reloj nuevamente marca el cambio de escenario, nos hace salir del cuadro, volver al
comienzo (“otro reló da la una”). Parece que no haya transcurrido el tiempo; sin
embargo, sí tenemos la sensación de habernos adentrado en él a través de espacios
sutiles de triste belleza. Los últimos tres versos son una reflexión que corrobora y
amplifica lo captado al comienzo: “desvela mirar el parque” porque está lleno de almas
tristes que vagan. De una forma tenue, la idea de la muerte implícita en “alma” cierra el
poema. Finalmente, el poeta ha llegado a descubrir su inquietud. Esa sutil zozobra
acentuada por el encabalgamiento (violento en “parque/ lleno de almas” y suave en
“música/triste que viene el aire”) deja constancia de la inquietud anímica del yo poético.

Con magistral sencillez y concisión concluye el proceso iniciado entre la una de


un reloj y la una del otro. El cuadro se ha esfumado, pero nos ha quedado la explicación
de la tristeza: es la presencia de la muerte la que inquieta el corazón.

Como un eco, las cuatro voces “una”, “parque”, “música” y “aire” que ya habían
aparecido en los cuatro primeros versos, vuelve a hacer acto de presencia a modo de
conclusión, recogiendo las ideas planteadas (epifonema).

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Viene una música lánguida,


no sé de dónde, en el aire.
Da la una. Me he asomado
para ver qué tiene el parque.
------------------------------------
………………………………………
--------------------------------------

Otro reló da la una.


Desvela mirar el parque
lleno de almas, a la música
triste que viene en el aire.

Pero hay una inversión en el orden expositivo: en los primeros versos el poeta
oye la música y busca en el parque la causa; al final del proceso de la búsqueda, al oír
nuevamente el reloj ya sabe la causa de lo que le inquieta: es la presencia casi palpable
de la muerte, de las almas que vagan (“lleno de almas”) y se le acercan (“viene en el
aire”). Vemos en esta idea de interpretar la Naturaleza como reflejo del estado de ánimo
subjetivo, íntimo, una influencia clara del Romanticismo.

Ahora podemos matizar la determinación del tema, sí hay melancolía anímica,


pero hay razones más metafísicas que lo motivan: es el recuerdo de la muerte lo que
introduce dicha melancolía, es la constatación de la muerte del ser humano.

(CLIMAX) Como la carga emocional, el clímax del texto, está al final


hablaremos de un texto ascendente.

5. (CONCLUSIÓN)

En conclusión, hemos visto que este poema es un claro ejemplo del estilo más
intimista y personal, de profunda introspección, del Modernismo y de la estética de
Juan Ramón Jiménez. Frente a las poesías anteriores en las que aparece un léxico
mortuorio y decadente, en este poema de Arias tristes aparece la muerte en medio de un
ambiente musical, nocturno pero iluminado por la blanca luna. La parte espiritual de los
muertos vaga poblando el espacio, transmitiendo dolor, lástima más que angustia o
terror.

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