Un nuevo día comenzaba y María se levantó de su cama para a ir a la escuela, se puso
su uniforme azul y se fue, ella cursaba la secundaria, al llegar se fue rápidamente a su
salón para no ser molestada por sus compañeros, entre ellos el hijo del director que era
un adolecente muy problemático, se sentó en su silla y espero que el maestro llegara y
comenzara la clase de matemáticas que a ella le encantaba, llego uno de los chicos que
la molestaba y le dijo en tono burlón:
¡Ya llego la coja!
Entonces María vio hacia otro lado, pero siguió insistiendo, en ese momento el maestro
llego, su compañero le dio un golpe en la cabeza y se fue riéndo a su lugar, otros
compañeros hablaban de ella mientras se reían, esto era todo el tiempo, María se levantó
para ir al recreo, pero se encontró con otro compañero el cual le jalo el pelo y dijo
riéndose:
-coja, vamos a ver quién llega primero a la cafetería
María solo miro el suelo, empezó a llorar y siguió caminando, le decían así porque su
padre un hombre machista y con problemas de ira, que disfrutaba humillar y golpear a
su esposa e hijas, un día la golpeo en las piernas y le fracturo el pie, ella era una
pequeña de 6 años, pero como su padre no quería tener problemas no la llevo al hospital,
su mama por temor tampoco hizo nada por ayudarla, y cuando se pudo levantar
caminaba extraño, causando burlas, todos sabían la verdad sobre su condición pero
nadie la ayudaba ,así paso todo el ciclo escolar, ella no entendía porque siempre había
alguien que la maltrataba, seguían burlándose de ella.
El profesor de matemáticas comenzó a notar las marcas y golpes que continuamente
tenia María, lo tímida que era, varias veces tuvo que llamarle la atención a varios de sus
compañeros por las burlas y comentarios que hacían hacia ella, le vio el brazo y le dijo:
-no deberías dejarte golpear, dime quien te hizo esto, sabes que no está bien quedarse
callada-
Ella no quiso decir nada porque sabía que el director haría cualquier cosa para proteger
a su hijo, ella temía ser expulsada por defenderse, en ese momento se sintió tan
abrumada por todo lo que pasaba que solo quería salir corriendo, todos los días ella veía
por la ventana esperando que algo cambiara, pero nunca sucedía, como si todos
estuvieran contra ella sin piedad.
Unas horas después se dio cuenta que se estaba haciendo tarde para regresar a su
casa, así que tomo sus cosas y salió de la escuela tan aprisa como pudo, pues temía
que su papa se enojara por la demora, al pasar por los salones veía como sus
compañeros participaban en diferentes actividades y talleres, María no se metió a
ninguno porque su padre no se lo permitía, temía que si hablaba con alguien se
descubriera que la lastimaba, ella no tiene a nadie con quien hablar ya que sus amigas
la dejaron sola cuando comenzaron a burlarse de ella por la condición de su pie.
María caminaba por la calle y se encontró a un grupo de jóvenes, ellos al ver su forma
de caminar comienzan a burlarse y reír, ella trataba de caminar más rápido para
alejarse, tropieza y cae en la banqueta lastimando su brazo, unos vecinos que
pasaban por ahí escucharon las risas y se acercaron a ver qué pasaba, la vieron
sentada en la banqueta con su brazo lastimado y preguntaron – ¿ estas bien
muchacha? ella mintió, dijo que resbalo y cayo lastimándose el brazo, tenía miedo de
decir la verdad, camino hacia su casa con el dolor que sentía.
Unos años después ella conoció a un muchacho, comenzaron a platicar y a salir a
escondidas de sus papas, el chico parecía bueno y ella se sentía contenta x tener a
alguien con quien compartir lo que sentía.
El le propuso que se casaran, ella creía que era muy pronto y estaban muy jóvenes
para dar ese paso, el comenzó a presionarla y ella termino por aceptar, después de la
boda todo cambio, él se convirtió en un hombre celoso y machista, ella creía que era
porque la quería, nada más alejado de la realidad, pero ella no sabía lo que era el
cariño, y el único ejemplo que tenía era el de su padre y como trataba a su mama y a
sus hijas.
Había momentos en que ella se sentía atrapada, siempre sola, sin poder salir ni decidir
sobre lo que quería, estaba acostumbrándose a los golpes de su marido y a sus malos
tratos, la violencia era cada vez mayor, no solo eran los golpes, también los insultos y
las humillaciones a las que la sometía, quería escapar, pero no podía, sin dinero y sin
familia que la apoyara, que podía hacer.
Una tarde vio que llegaba una nueva vecina, ella se veía feliz, sonreía, María la veía
y sentía mucha tristeza, ella quería verse así de feliz, un día encontró a su vecina
mientras barría la banqueta, se acercó y le dijo:
- ¿hola, como estas María? -
María sonrió nerviosa y dijo en respuesta:
-Bien-
Su vecina ya había escuchado los gritos cuando la golpeaban, y los comentarios de
los otros vecinos, vio las marcas que tenía en sus brazos, y sintió la necesidad de
ayudarla, de sacarla de ese lugar, pero no encontraba la forma de acercarse y poder
platicar con ella sin que entrara corriendo a su casa, después de varios intentos la vio
fuera de su casa y le dijo:
-María, sé que no estás bien, no nos conocemos mucho, pero quiero ayudarte, nadie
tiene derecho a tratarte así, conozco un grupo de personas que te pueden apoyar y
proteger, piénsalo, te mereces ser feliz.
María no respondió, entro rápidamente a su casa, estaba confundida, y no dejaba de
pensar en lo que su vecina le había dicho, ella no quería seguir ahí, pero tenía miedo,
esa noche cuando llego su esposo las cosas fueron igual que siempre, golpes,
insultos, no durmió por el dolor que sentía, pero esa noche tomo la decisión más
grande de su vida.
Al dia siguiente cuando su esposo se fue a trabajar, ella aprovecho para ir a buscar a
su vecina, toco su puerta y salió ella, María llorando le conto lo que pasaba y que no
quería seguir ahí, y aunque sentía miedo, tuvo el valor para denunciar los abusos por
parte de su marido, siempre acompañada por su vecina, que ahora era su amiga y un
grupo de personas que la apoyaron con mucho cariño, logro el divorcio, busco un
trabajo y ayuda para superar tantos años de maltrato.
María ahora puede sonreír, se siente feliz con lo que ha logrado, sabe que es un
proceso y que todavía falta, pero está dispuesta a seguir y también quiere apoyar a
otras mujeres que tienen la misma situación incluyendo a su madre y hermanas, ahora
ella sabe lo mucho que vale como persona y que todas las mujeres merecen ser
respetadas sin importar su color de piel, preferencias, gustos, forma de pensar,
condición económica o nivel educativo.
Afortunadamente no todos los hombres son como los que ella había conocido, ahora
años después tiene una pareja que la apoya y ama, que la cuida, no más golpes ni
ofensas, son felices.
Así que nunca confundas:
- celos con amor o amistad
-golpes con amor o amistad
-groserías con amor o amistad
-burlas con amor o amistad
Todas merecemos ser felices y las personas que te aman en cualquier tipo de relación
nunca te lastimaran.