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Terapia Racional Emotiva: Guía Práctica

El documento es una obra académica sobre la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), que incluye su origen, fundamentos teóricos, procesos de aplicación y técnicas de intervención. Se detalla el modelo ABC de la conducta y se presentan ejemplos prácticos para su aplicación en diferentes contextos, incluyendo la psicología comunitaria y el impacto de las redes sociales. El texto busca ser una guía útil para profesionales y lectores interesados en mejorar su bienestar emocional y habilidades de adaptación.

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Terapia Racional Emotiva: Guía Práctica

El documento es una obra académica sobre la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), que incluye su origen, fundamentos teóricos, procesos de aplicación y técnicas de intervención. Se detalla el modelo ABC de la conducta y se presentan ejemplos prácticos para su aplicación en diferentes contextos, incluyendo la psicología comunitaria y el impacto de las redes sociales. El texto busca ser una guía útil para profesionales y lectores interesados en mejorar su bienestar emocional y habilidades de adaptación.

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Dirección Editorial: PhD.

Jorge Luis León-González


Diseño de portada y edición: DI. Yunisley Bruno-Díaz

ISBN: 979-8-9916990-9-9

© Heriberto Enrique Luna Alvarez, 2024. All rights reserved.


© Xavier Eduardo Franco Chóez, 2024. All rights reserved.

La evaluación científica y metodológica de la obra se realizó a partir


del método de Revisión por Pares Abierta (Open Peer Review).

SOPHIA EDITIONS
8404 N Rome Ave, Tampa,
Florida, USA
Email: contact@[Link]
Phone: +1 (813) 699-2557
[Link]
PhD. Adalia Liset Rojas- PhD. Luis Lizasoain-

COMITÉ
EDITORIAL
Valladares, Universidad Hernández, Universidad
Metropolitana, Ecuador del País Vasco, España
PhD. Adrian Abreus- PhD. Luisa Morales-
González, Universidad Maure, Universidad de
de Cienfuegos, Cuba Panamá, Panamá
PhD. Adrian Ludet PhD. Marily Rafaela
Arévalo-Salazar, Western Fuentes-Águila,
University, Canadá Universidad
Metropolitana, Ecuador
PhD. Alejandro
Rafael Socorro- PhD. Maritza Librada
Castro, Universidad Cáceres-Mesa, Universidad
Metropolitana, Ecuador Autónoma del Estado
de Hidalgo, México
PhD. Alina Rodríguez-
Morales, Universidad de PhD. Marta Linares-
Guayaquil, Ecuador Manrique, Universidad
de Granada, España
PhD. Farshid Hadi, Islamic
Azad University, Irán PhD. Mikhail Benet-
Rodríguez, Fundación
PhD. Héctor Tecumshé-
Universitaria Cafam,
Mojica-Zárate,
Colombia
Centro Regional
Universitario Oriente- PhD. Raúl Rodríguez-
Universidad Autónoma Muñoz, Universidad de
Chapingo, México Cienfuegos, Cuba
PhD. Hugo Freddy Torres PhD. Rolando Medina-
Maya. Universidad de Peña, Universidad
Cienfuegos, Cuba Metropolitana, Ecuador
PhD. Jorge Guillermo PhD. Samuel Sánchez-
Portela, Pontificia Gálvez, Universidad de
Universidad Católica Guayaquil, Ecuador
Argentina Santa María de
los Buenos Aires, Argentina PhD. Yadir Torres
Hernández, Universidad
PhD. Juan G. Rivera- de Sevilla, España
Ortiz, Ana G. Mendez
University, USA.
PhD. Lázaro Salomón
Dibut-Toledo,
Universidad del Golfo
de California, México
Prólogo ........................................................8
CONTENIDO Introducción .............................................. 10

01. Origen y definiciones de la Terapia Racional


Emotiva
1.1. Antecedentes del origen de la Terapia
Racional Emotiva Conductual ....................13
1.1.1. Los estoicos .....................................14
1.1.2. El budismo .......................................15
1.1.2. De la filosofía del siglo XX ...............15
1.1.3. Principales influencias psicológicas ....
.................................................................. 17
1.2. Biografía de Albert Ellis ......................19
1.2.1. Sus estudios e inicios de carrera .....21
1.2.2. Su vida adulta y aportes con la Terapia
Racional Emotiva Conductual ....................24
1.2.3. Su muerte y su legado ......................27
1.2.4. Reconocimientos y publicaciones ...28
1.3. Nacimiento de la Terapia Racional
Emotiva Conductual .................................. 39

02. Fundamentos teóricos de la Terapia Racional


Emotiva
2.1. Objetivos y principios teóricos de la
Terapia Racional Emotiva Conductual .......42
2.2. Modelo ABC ....................................... 46
2.3. Teoría del Cambio Terapéutico en el
modelo A-B-C ........................................... 47
2.4. Definiciones del modelo de intervención
de la Terapia Racional Emotiva Conductual ..
.................................................................. 48
2.5. Tendencias biológicas básicas .........58
2.6. Pensamientos racionales e irracionales ..
................................................................. 59
2.7. Emociones adaptativas y desadaptativas
.................................................................. 60
CONTENIDO 03. Proceso de aplicación de la Terapia Racional
Emotiva Conductual
3.1. La Terapia Racional Emotiva Conductual y
su incidencia en las habilidades sociales ....64
3.2. Las fases del proceso de la Terapia
Racional Emotiva Conductual ....................69

04. Técnicas de intervención en Terapia Racional


Emotiva Conductual
4.1. Técnicas de intervención más frecuentes
.................................................................. 84
4.2. La Terapia Racional Emotiva Conductual
aplicada en la terapia de familia ...............92

05. Ejemplos prácticos para la aplicación de la


Terapia Racional Emotiva Conductual
5.1. La Terapia Racional Emotiva Conductual
aplicada a los problemas del amor ...........97
5.2. La Terapia Racional Emotiva Conductual
aplicada en las terapias de grupo ............103
5.3. Potencialidades y limitaciones de la
Terapia Racional Emotiva Conductual en el
trabajo grupal ..........................................106
5.4. La Terapia Racional Emotiva Conductual
en los jóvenes ..........................................109

06. La Terapia Racional Emotiva Conductual en la


psicología comunitaria
6.1. Creencias irracionales colectivas en
contextos comunitarios ............................113
6.2. Caracterizando las zonas urbanas,
urbano-marginales, marginales y
campesinas ............................................ 118
6.3. La Terapia Racional Emotiva Conductual
aplicada a comunidades urbanas ...........121
6.3.1. Intervención con Terapia Racional
Emotiva Conductual en comunidades
urbanas ...................................................122
6.4. La Terapia Racional Emotiva Conductual
en contextos urbano-marginales ..............126
6.4.1. Intervención con Terapia Racional
CONTENIDO Emotiva Conductual en comunidades
urbano-marginales ................................. 127
6.5. La Terapia Racional Emotiva Conductual
en contextos marginales .........................130
6.5.1. Intervención con Terapia Racional
Emotiva Conductual en comunidades
marginales .............................................. 131
6.6. La Terapia Racional Emotiva Conductual
en comunidades campesinas .................135
6.6.1. Intervención con Terapia Racional
Emotiva Conductual en comunidades
campesinas .............................................136
6.7. Estrategias de intervención para
cualquier comunidad: fases, estrategias y
dinámicas grupales ................................140
6.8. Actividades y dinámicas grupales en la
intervención comunitaria ..........................144
6.9. Implementación de proyectos basados
en creencias racionales ...........................146
6.10. Medición de indicadores: cohesión
social, resolución de conflictos y bienestar
emocional ................................................149
6.11. Evaluación cualitativa y cuantitativa
del impacto de la Terapia Racional Emotiva
Conductual ..............................................151

07. La aplicación de la Terapia Racional Emotiva


Conductual en un mundo de redes sociales e
inteligencia artificial
7.1. Redes sociales y el impacto en la salud
mental ......................................................153
7.2. Inteligencia artificial y Terapia Racional
Emotiva Conductual ................................ 155
7.3. Oportunidades y desafíos de la Terapia
Racional Emotiva Conductual en un mundo
digitalizado ..............................................157
7.4. El futuro de la Terapia Racional Emotiva
Conductual en el mundo digital ...............158
Referencias bibliográficas .......................159
PRÓLOGO
El presente texto académico presenta información relevante y actualizada
sobre la Terapia Racional Emotiva Conductual, además de constituir una
guía útil para su aplicación por parte de profesionales en el área.
Las primeras páginas proporcionan información relacionada con el origen,
los principios y las definiciones básicas de la Terapía Racional Emotiva
Conductual y su modelo ABC de la conducta incluyendo la teoría del
cambio terapéutico. Seguidamente se exponen los fundamentos teóricos
de la esta terapia, incluyendo la conceptualización de los Acontecimiento
activadores (A), las Creencias (B) y Consecuencias (C) así como los
pensamientos racionales e irracionales y las emociones adaptativas y
desadaptativas.
El libro también esboza el proceso de aplicación de la Terapia Racional
Emotiva Conductual y las técnicas de intervención cognitivas, emotivas,
conductuales y experienciales, deduciendo el análisis de la cadena de
comportamiento. Finalmente, este texto presenta ejemplos prácticos
para la aplicación de las terapias en familias, a los problemas del amor,
en las terapias de grupo y en los jóvenes.
El ideal perseguido por los autores de este libro es compartir sus
experiencias para que el lector, desde su propia óptica, emplee la
información contenida en este para su propio beneficio, bien sea desde
la práctica profesional o desde su perspectiva personal.

Atentamente,
Los autores
INTRODUCCIÓN
Cuando escuchan la palabra psicoterapia, la mayoría de las personas
la relacionan con el tratamiento para algún trastorno psicológico, y si
es recomendada a nosotros tratamos de evitarla para no salir de la
“normalidad social” en la que se asume que estamos. Sin embargo, todas
las personas vivimos pasando por diferentes cambios en el desarrollo de
nuestra vida, que solo nosotros sabemos cómo lo superamos, “si es que
lo superamos”. Estas vivencias nos dan aprendizajes que utilizamos para
afrontar futuras situaciones, se construyen ideas, habilidades y aptitudes
que conforman un estilo de adaptación con una carga emocional que va
marcando nuestro desarrollo como ser humano.
En el mundo acelerado y desafiante en el que vivimos, es común
encontrarnos atrapados en patrones de pensamiento negativos,
emociones desbordantes y comportamientos autodestructivos. Una
forma que tienen las personas para minimizar el impacto de los problemas
emocionales y mejorar las conductas adaptativas es a través de la terapia
racional emotiva conductual (TREC), la cual aborda estos problemas
de raíz, brindándote las herramientas necesarias para reevaluar tus
creencias irracionales, cuestionar tus pensamientos disfuncionales y, en
última instancia, cambiar tu forma de percibir y experimentar el mundo
que te rodea. En principio, porque esta terapia enseña a los individuos a
generar teorías sobre sí mismos y los demás, lo cual permite descubrir
los resultados positivos y negativos, logrando descartar estos últimos.
La TREC es un sistema teórico con técnicas que permiten mejorar el estilo
de vida, alcanzando la autorrealización, logrando una vida plena y feliz.
Inicialmente el nombre fue Terapia Racional (Ellis, 1958), posteriormente
evolucionó el nombre a Terapia Racional Emotiva y, finalmente adoptó el
nombre de Terapia Racional Emotiva Conductual (Ellis y Bernard, 1990).
La primera vez que Albert Ellis socializó los términos de ideas irracionales
y creencias erróneas y poco asertivas acerca de uno mismo y de otras
personas, fue en el congreso anual de la American Psichological
Association (APA), la cual se realizó en Chicago (Ellis, Grieger & Marañón,
1990), de esta manera se convirtió en el creador de esta terapia que hoy
en día es empleada por múltiples profesionales del área.
La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) se basa en la creencia
que tanto las emociones como las conductas de las personas son
producto de lo que los mismos individuos piensan de sí mismo y de
cómo interpretan su realidad en función de dichos pensamientos (Ellis,
1962). Ante ello, la meta fundamental de esta terapia es identificar los
pensamientos irracionales o disfuncionales para sustituirlos por otros
más racionales o eficientes, permitiendo que este individuo alcance la
felicidad, establezca relaciones asertivas con otras personas, entre otros
aspectos (Ellis y Becker, 1982).
Es así como la TREC desnuda la filosofía de cada individuo, que es el
lugar donde nacen sus inferencias sobre sí mismo, los otros y el mundo.
El aspecto medular de esta terapia se basa en la premisa que las
perturbaciones emocionales no son causadas por las situaciones en sí,
sino por las interpretaciones que los individuos hacen de ellas.
En este contexto se genera el modelo terapéutico aplicado en la TREC
como marco de referencia que permite la conceptualización de los
pacientes denominado modelo ABC de la conducta, y fue descrito
por Ellis en el año 1962. En las páginas que siguen, exploraremos
este modelo, las técnicas y estrategias claves utilizadas en la Terapia
Racional Emotiva Conductual, incluyendo la identificación y disputa de
creencias irracionales, la reestructuración cognitiva y la construcción
de una filosofía de vida más adaptativa. También examinaremos casos
de estudio reales, ejercicios prácticos y reflexiones que te ayudarán a
aplicar los principios de la TREC a tu propia vida.
Si nuestros pensamientos son la fuente principal de nuestras emociones
y comportamientos, a través del desarrollo de una mentalidad racional,
aprenderás a construir una base sólida y saludable para enfrentar los
desafíos cotidianos, superar los obstáculos y fomentar un bienestar
emocional duradero. La Terapia Racional Emotiva Conductual es una
invitación a desafiar tus viejas formas de pensar y a explorar nuevas
formas de enfrentar los desafíos y las adversidades. Al final de este viaje,
te encontrarás empoderado y equipado con las herramientas necesarias
para liberar tu mente de las cadenas de las creencias irracionales y abrirte
a una vida llena de autoaceptación, bienestar emocional y resiliencia,
proyectando la vida hacia la autorreflexión, el crecimiento personal y la
transformación interior.
A pesar de ser una Terapia relativamente joven, tiene sus orígenes
muchos años atrás, para lo cual iniciaremos con sus antecedentes
filosóficos y prehistoria, para luego ir descubriendo la propuesta de
Albert Ellis y concluir con la visión actual desde la aplicación en diferentes
condiciones y contextos como los que se originaron en la pandemia
debido al Covid-19.
No dudamos que esta obra será una referencia de consulta importante para
los psicólogos clínicos, sin pretender ser la última palabra, pues cada vez
más investigaciones van alimentando el desarrollo de la TREC y ajustando
elementos como las nuevas tecnologías para su implementación, para
lo cual se espera surjan más terapeutas especialistas de la TREC que
mejoren su eficiencia y efectividad en beneficio de la salud y bienestar
de las personas.
01.
ORIGEN Y DEFINICIONES
DE LA TERAPIA
RACIONAL EMOTIVA

“No son los acontecimientos


los que nos perturban, sino
nuestra interpretación que
hacemos de los mismos”.
Epícteto (Siglo I d.C.)

1.1. Antecedentes del


origen de la Terapia
Racional Emotiva
Conductual
Si bien es cierto que se
le asigna a Albert Ellis la
propuesta de la Terapia Racional
Emotiva conductual, hubo
una construcción en base a
fundamentos teóricos, filosóficos
y la misma experiencia en otras
terapias psicológicas, lo que lo
llevo a concretar la TREC, siendo
los orígenes más remotos los que
provienen de la filosofía estoica
(350 a.C al 180 d.C) griega y
romana, así como la filosofía
religiosa oriental budista.
1.1.1. Los estoicos
La filosofía estoica, cuya fundación se atribuye al filósofo
griego Zenón de Citium (nacido en 333 a.C. y muerto el
262 a. C.), planteaba que era la ciencia era absolutamente
indispensable para entender y dirigir la vida, y que solo se
lo podía hacer a través del ejercicio de la búsqueda diaria
de la virtud (considerada el bien supremo de la vida del ser
humano), para alcanzar la felicidad. Para lograr esta meta
debían autorregularse los estados emocionales extremos
(las pasiones y los deseos) a través del autocontrol de
los mismos. Estas consideraciones fueron adoptadas y
respaldadas en la ética estoica griega (Crisipo y Epicteto) y
la romana (Marco Aurelio, Séneca y Cicerón).
Ellos apuntaban que las alteraciones psicológicas tenían
una causa filosófica y restaban importancia a los factores
psicoanalíticos y psicodinámicos. En esencia, proponen
que las personas se alteran no por las cosas en sí, sino por
su visión de las cosas, sostenían que se puede alcanzar la
libertad y la tranquilidad guiándose por lo principios de la
razón y la virtud. “Los hombre no se perturban por las cosas,
sino por la interpretación que de ellas hace” (Epícteto, 55-
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

135 d.C.) Por lo tanto, opiniones más correctas podían


reemplazar a las más incorrectas y producir así un cambio
emocional (ideal de la Terapia Racional Emotiva).
Algo distintivo de la Terapia Racional Emotiva es que tiene un
énfasis filosófico característico en relación a otros enfoques:
los humanos se valoran a sí mismos, a los otros y al mundo
en términos de:

a) Filosofías racionales, preferenciales, flexibles y


tolerantes; o

b) Filosofías irracionales, rígidas, intolerantes y absolutas”.


El estoicismo promueve la idea de que nuestras emociones
negativas, como el miedo, la ira o la tristeza, son causadas
por nuestras creencias y pensamientos irracionales acerca
de las circunstancias de la vida. Los estoicos creían en la
importancia de examinar y cuestionar nuestras creencias
irracionales, ya que estas creencias distorsionadas generan
14

sufrimiento innecesario.
Figura 1.1. El estoicismo y el budismo.

1.1.2. El budismo
El budismo propone una vía de liberación del sufrimiento
humano a través del autoconocimiento y la práctica de
acciones virtuosas. Postula relaciones de causa-efecto entre
los fenómenos, recusando los dogmas y las creencias no
basadas en la experiencia. Es así que se recogen algunas
expresiones atribuidas a los de esta filosofía oriental:
“Si podemos reorientar nuestros pensamientos y emociones,

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


y reordenar nuestra conducta, no solo podemos aprender
a afrontar el sufrimiento más fácilmente, sino que podemos
prevenir una gran parte del mismo desde el principio, en
primer lugar”. (Dalai Lama, siglo XIV)
“Lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado;
está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de
nuestros pensamientos”. (Buda Sidharta Gautama, 563-486
a.C.)

1.1.2. De la filosofía del siglo XX


Así mismo, Ellis siempre ha destacado como apoyo esencial
a sus teorías los escritos y opiniones de pensadores de
distintas épocas y nacionalidades del siglo XX, que van
desde:
15
Immanuel Kant (1724-1804):
la racionalidad propuesta por Kant
trata del poder y las limitaciones de
la cognición e idealización en el ser
humano.

Baruch Spinoza (1632-1677): la


crítica de Spinoza coincide con
Arthur Schopenhauer (1788-1860)
mencionando que el desarrollo de
las acciones y de los pensamientos
correctos dependen del control que
nuestra razón ejerce sobre nuestras
emociones.

Karl Popper (1902-1994): la


falsabilidad de los postulados define
el criterio de demarcación como la
capacidad de una proposición de ser
refutada o falsada.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Hans Reichenbach (1891-1953):


la generalización afirma que un
enunciado empírico inductivo tiene
sentido en la medida en que es
probable y debe explicarse desde
su contexto y desde su construcción
propia

Bertrand Russell (1872-1970): para


su filosofía analítica junto a la filosofía
existencial de Heidegger (1889-
1976), todos los humanos desarrollan
hipótesis sobre la naturaleza del
mundo y la necesidad de comprobar
su validez
16
Alfred Korzybski (1879-1950): enfatiza
el poderoso efecto de la Semántica
General y como los procesos
emocionales son dependientes de la
manera en que estructuramos nuestro
pensamiento por medio del lenguaje
que empleamos

1.1.3. Principales influencias psicológicas


De su formación psicoanalítica Ellis resalta la influencia de
los trabajos de algunos autores que se alejaron de Freud
para proponer variantes al psicoanálisis, entre ellos:
Autor Postulado
Alfred Adler (1870-1937): El papel
desempeñado por los sentimientos
de inferioridad y la devaluación que
realiza el hombre de sí mismo. La
importancia concedida a la ansiedad
del ego, y la repercusión del interés

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


social en el bienestar psicológico

Karen Horney (1885-1952): La


importancia atribuida en el marco
conceptual de la TREC al pensamiento
absolutista, dogmático y evaluativa
en el malestar emocional, aporta el
concepto “la tiranía de los debería”
como principal perturbador de la
emoción

Harry Stack Sullivan (1892-1949):


investiga el significado que da el
paciente a las palabras que utiliza
en el entorno y la interacción donde
estas surgen permitiendo apreciar la
coyuntura que se da en la situación
que le produce malestar
17
Erich Fromm (1900-1980): concebía al
ser humano como social, por lo que
su desarrollo se da con las demás
personas y se logra en la interacción
en donde se podrían construir ideas y
metas comunes

Ellis no se limitó al psicoanálisis y recogió aportes de autores


desde otros enfoques psicológicos para consolidar su teoría:
• Carl Rogers (1902-1987): basado en la teoría humanista,
afirma que las personas pueden elegir sentimientos,
acciones y pensamientos; por consiguiente, puede
autodestruirse o autoayudarse.
• Burrhus F. Skinner (1904-1990): desde la terapia
conductista, se apoya en el método del condicionamiento
operante, para animar a los clientes a tomar la
responsabilidad de ser su propio agente de cambio
primario desde la capacidad de cambiar sus ideas
irracionales, y hacerle frente mediante la conducta.
• Jerome Brunner (1915-2016): dentro de la teoría cognitiva,
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

refiere que el ser humano organiza la información y


construye su realidad por medio de la acción, las imágenes
mentales y el lenguaje.
Estos fundamentos están estrechamente relacionados
a través de su enfoque en la gestión de las emociones y
los pensamientos irracionales. En la Terapia Racional
Emotiva y Cognitiva, desarrollada por Albert Ellis en la
década de 1950, vemos una influencia directa de estos
aportes. Las enseñanzas estoicas y la filosofía del siglo
XX se fusionan con la psicología moderna para crear un
enfoque terapéutico efectivo para abordar los problemas
emocionales y conductuales. Al igual que los estoicos,
Ellis sostiene que nuestras emociones no son causadas
directamente por los eventos externos, sino por nuestras
creencias y pensamientos sobre esos eventos, y los aportes
psicológicos, nos invitan a examinar y desafiar nuestras
creencias irracionales para cultivar una mayor serenidad,
18

bienestar emocional y resiliencia ante los desafíos de la vida.


1.2. Biografía de Albert Ellis
Albert Ellis nació en el contexto de una familia judía en
Pittsburg (Pennsylvania) el 27 de septiembre de 1913. Su
infancia la vivió en Nueva York, fue el mayor de tres hermanos
(Paul y Janet, dos y cuatro años menor respectivamente).
Sus padres casi no pasaban en casa y Albert asumió el rol
de cuidador de sus hermanos en esas ausencias.

Figura 1.2. Pittsburg 1913. Primera estación de combustible.


Su padre era un hombre de negocios que viajaba mucho,
poco cariñoso con sus hijos y esposa. Su madre era
emocionalmente distante, raramente escuchaba la opinión

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


de otros, con estados de ánimo cambiante, descrita por
el mismo Ellis como “una mujer absorta en sí misma”. Este
distanciamiento físico y emocional con sus padres, lo llevo a
asumir algunas responsabilidades en su hogar y encargarse
de sus hermanos menores en tareas como levantarlos y
vestirlos todas las mañanas para ir al colegio. Sin embargo,
debido a lo que llamó “negligencia abismal parental” de su
casa, lo impulsó a tener mayor independencia que otros
niños de su edad en esa época.
Albert estuvo enfermo varias veces a lo largo de su infancia,
con apenas 5 años adquirió una enfermedad renal que lo
llevo a ser hospitalizado, y luego, padeció una amigdalitis
compleja que complicó su movilidad, desviando su atención
de los deportes a los libros. Entre las edades de 5 y 7 años
fue internado hasta ocho veces diferentes, una de las cuales
duró casi 10 meses, con limitadas visitas de sus padres
para ofrecer consuelo y apoyo, y en medio de conflictos
19

en su familia, sus padres se divorciaron cuando él tenía


12 años, aunque Ellis refirió alguna vez que su niñez no le
dejó traumas, pues sostiene haber vivido estas dificultades
haciendo uso de su racionalidad para enfrentar lo que le
gustaría pero contentarse con lo que tenía, aprendiendo a
aceptar lo que no podía cambiar y así no sentirse rechazado
ni solo (Bernard, 2011).
Desde muy niño, Albert presentó interés por su sexualidad,
lo que se refleja cuando relata su primera experiencia
sexual a los 5 años con una niña llamada Ruthie, quien fue
su primer amor. También durante su estadía en el hospital
creó “entretenimientos” relacionados con juegos sexuales
y mentales para distraerse (Lega, Sorribes y Calvo, 2017),
además de disfrutar de los baños que les daban las
enfermeras junto con otras niñas. Este vivo interés por lo
sexual se verá reflejado más adelante en sus escritos acerca
del tema.
A los 12 años empezó un interés especial por la escritura,
pocos años después estudiaba filosofía como hobby Desde
el colegio, Albert planeaba convertirse en un gran novelista,
para lo cual estudiaría contabilidad en la escuela secundaria
y la universidad, trabajar en esa profesión y ganar suficiente
dinero para jubilarse a los 30 años y luego, dedicarse a
escribir sin presiones económicas. Con la llegada de la Gran
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Depresión en 1929, los tres hermanos afrontaron la crisis


financiera mundial durante los siguientes años, previos a la
Segunda Guerra Mundial, acordando postergar sus estudios
y buscar trabajos a medio tiempo para ayudar con los gastos
de casa, al menos temporalmente. Más adelante, Ellis
narraría esta época como un periodo de aprendizaje para
saber enfrentar sus adversidades, a pesar de la educación
negligente que recibió.
A decir de Ellis, dese su infancia tenía miedo extremo a dos
circunstancias: una era el miedo a hablar en público y la
otra, a enfrentarse con mujeres jóvenes para invitarlas a una
cita. Afrontar estos miedos le causaba tanta ansiedad que
incluso los catalogó como si fueran fobias. A pesar de esto, al
llegar a los 19 años, decidió buscar una solución y enfrentar
estos miedos programando dar una charla en el Jardín
Botánico del Bronx, para aproximadamente 100 personas.
Esta experiencia aportó de tal forma que se la utilizó de la
misma para desarrollar su propuesta de la terapia racional
20

emotiva conductual.
Con la intención de superar sus propios temores y el interés
en todo lo que concierne a la felicidad humana, se dedicó
por mucho tiempo a estudiar mediante la lectura de los
principales psicoterapeutas que trataban este tema, aunque
no lo considero suficiente y trabajó para superar sus miedos,
por lo que recurrió a la revisión de los escritos de los filósofos
antiguos clásicos, principalmente Epicuro (341-270 A.C.) y
Epicteto (55 135 D.C.) y a otros más actuales como Bertrand
Russell (1872-1970) y John Dewey (1859-1952), entre otros,
lo cual incrementó su afición por la filosofía (Ellis, 2005). A
continuación, utilizando los aportes de John Watson (1878-
1958) sintió que al fin pudo afrontar bien sus “fobias”; como
lo refirió más adelante: “después de unas pocas semanas de
terapia por cuenta propia ¡me convertí en un experto orador
y en algo parecido a un mujeriego!” (Ellis, citado en Corsini
y Dumont, 2003. p. 78)

1.2.1. Sus estudios e inicios de carrera

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Figura 1.3. Albert Ellis a inicio de su carrera.


21

Fuente: Lega y Velten (2006).


A los 19 años empezó a escribir cientos de historias, artículos,
poemas y letras de canciones, así como 20 manuscritos
extensos; ninguno de los cuales logró ser publicado, cosa que
no lo desalentó, como él mismo dice; “sin desistir, me puse
a escribir libros que no abordaran la ficción, especialmente
sobre sexo, amor, matrimonio y felicidad humana” (Ellis,
citado en Corsini & Dumont, 2003, pp. 77-78). Recurriendo
a la literatura y escribiendo sobre estos tópicos, se vio a
sí mismo como un “experto” en estos temas, y refiere que
muchos de sus familiares y amigos empezaron a buscarlo
para que los aconsejara.
Después de graduarse de la escuela secundaria, Ellis obtuvo
una licenciatura en Negocios del City College of Downtown
New York en 1934. Dedicó un tiempo a seguir una carrera
comercial, iniciando con su hermano un negocio de parches
y remates para pantalones, luego intentó una carrera
como escritor de ficción con poco éxito. Decidió cambiar
de rumbo para estudiar psicología clínica, graduándose a
los 28 años en el Teachers College de la Universidad de
Columbia en 1942. Mientras ejercía como consejero sexual y
psicoterapeuta familiar, siguió estudiando y obtuvo su título
de maestría en psicología clínica en 1943.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

En 1946 realizó una crítica acerca de las pruebas psicométricas


que se usaban para evaluar la personalidad, llegando a la
conclusión que el MMPI (Minnesota Multiphasic Personality
Inventory) es el único instrumento que satisfacía todos los
estándares de validez. Según Ellis, el título inicial de su tesis
“Love emotions of Collegeage women” para alcanzar el título
de Ph.D. en Psicología fue rechazado por estar adelantado
a su tiempo (Ellis, 2010), ante lo cual tuvo que cambiarlo
por “Psychometrical properties of psychological test”, lo que
permitió que logre su grado de Doctor en la Universidad
de Columbia en 1947. Ya con su título de doctorado, aplicó
en varias universidades para convertirse en profesor de
psicología, pero no fue aceptado en ninguna, incluyendo la
misma universidad de Columbia donde se gradúo, por su
estilo directo y controversial (Ellis, 2010).
Después de completar su título, Ellis se formó en psicoanálisis
e inicialmente lo practicó por aproximadamente 6 años,
22

pero pronto cuestionó su eficacia por su pasividad. Durante


este tiempo también se sometió a un “análisis personal
y programa de supervisión con Richard Hulbeck” por
aproximadamente tres años. Pero en 1953 rompe con éste
por la lenta recuperación de sus clientes (Froggatt, 2005):
“Mis pacientes frecuentemente empeoraban en vez de
mejorar. Por eso, en 1953 dejé de llamarme psicoanalista
e indagué qué técnicas terapéuticas eran más populares,
a fin de tomar lo mejor de cada una. Me daba la sensación
de que muchas terapias eran ineficaces, por lo que formulé
la TRE en 1955. Mi propósito era hacer que la terapia fuera
más eficiente y profunda y que atajara las raíces básicas
del sufrimiento humano. Quería que las personas trabajaran
duro a nivel racional, emocional y conductual contra sus
tendencias destructivas, que volvieran a sus potencialidades
constructivas, pues las tenían, y que eso las condujera al
final, a una vida más feliz y auto-satisfactoria”. (Ellis, 2006,
p. 83)

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Figura 1.4. Albert Ellis a finales de los 40.


Fuente: Lega y Velten (2006).
Influenciado por los trabajos de personas como Alfred Adler,
Erich Fromm, Karen Horney y Harry Stack Sullivan, Ellis
comenzó a desarrollar su propio enfoque de la psicoterapia,
al que en 1955 se refirió como Psicoterapia Racional., El 31
de agosto de 1956 hizo una presentación de su teoría en
la Asociación Americana de Psicología titulada “Rational
psychotherapy” (Ellis, 1998) en una convención en Chicago
donde fue criticado por su nuevo enfoque y expuso la
primera terapia cognitiva conductual en 1957. En esa época
23

el interés de la psicología experimental estaba centrado


en la psicología conductista y la psicología clínica en el
psicoanálisis. Pese a todo ello, en 1959 publica el libro
“Como vivir con un neurótico” donde expone su terapia. Hoy
en día, el método se conoce como terapia racional emotiva
conductual o TREC.
Ellis también escribió mucho sobre la sexualidad humana.
Comenzó a ver clientes incluso antes de haber completado
su doctorado. En ese momento, no se requería una licencia
formal de psicólogos en el estado de Nueva York.

1.2.2. Su vida adulta y aportes con la Terapia


Racional Emotiva Conductual
Su vida amorosa en su adultez fue muy activa, atribuyéndose
amoríos serios y casuales, con mujeres que habían sido
sus pacientes, mujeres casadas y solteras, entre las que
figuraban algunas con trastornos psicopatológicos como la
depresión (Ellis, 2010). Aunque se casó por primera vez en
junio de 1938 con la actriz Karyl Corper Greco, acordaron
al poco tiempo solicitar la anulación del matrimonio, que
se les concedió en diciembre de ese año, luego de lo cual
convivieron por doce meses más. Su segundo compromiso
duró un poco más, pues luego de unirse en 1956 a la bailarina
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

en Rhoda Winter Russell, se separó a los dos años y medio


aproximadamente.
Sus siguientes compromisos fueron con profesionales
de la psicología que lo acompañaban en sus proyectos y
compartían intereses similares, es así que en 1965 contrae
matrimonio con Janet Wolfe, quien era la Directora ejecutiva
del Instituto Ellis, y con quien convivió hasta el 2002 en
que decide abandonar a Ellis. Más adelante, en 2004, se
casa con Debbie Joffee (el gran amor de su vida), quien lo
acompañaría hasta su muerte.
Albert Ellis nunca tuvo hijos legítimos, pues consideraba
que las responsabilidades paternas interferirían con sus
trabajos en psicología, que implicaba consolidar, desarrollar
y difundir su teoría a través de congresos, publicaciones,
terapias en su instituto, capacitaciones, viajes, entrevistas,
y todas las demás científicas y administrativas que surgían
producto de ser el fundador de la terapia racional emotiva
24

conductual.
Esta decisión de no tener hijos la justificó con su deseo de
que por su trabajo habría el riesgo de ser negligente y falta
de ética, ya que no tendría el suficiente contacto íntimo y
cotidiano que ellos necesitan para desarrollarse sanamente
(Ellis, 2005, 2010). Al mismo tiempo, reconoce lo injusto
que hubiera sido para sus aspiraciones de toda la vida el
tener hijos, al tener que distraer la atención de su trabajo
por los requerimientos de salud, educación, juegos, llanto,
descanso, ocio con ellos combinados a las risas, llantos,
gritos, e interacciones comunes de la edad que hubieran
exigido los niños la mayor parte de su tiempo y vida (Ellis,
2010).
A pesar de esta forma de pensar, se le atribuye que antes
de casarse con su primera esposa, la actriz Karyl Corper,
junto a ella tuvo tres hijos no reconocidos en secreto (Marty,
Laurel y Philip), mientras ella estaba casada con su anterior
esposo Tony, quien los educó y se comportó siempre como
un padre para ellos. La decisión de procrear estos hijos, Ellis
la justifica con la idea de que hubiera sido muy egoísta privar
al mundo de sus genes (Ellis, 2010). Además de estos hijos,
“le sobreviven tres sobrinos: David Ellis, Joel Greer y Judith
Greenspan, sus hermanos Paul y Janet fallecieron antes que

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


él”. (Lega & Velten, 2006, p. 190)
Los temas de sexualidad, erotismo y amor siempre le llamó
la atención a Albert Ellis, por lo que le dedicó mucho interés
a investigarlos y analizar en hombres, mujeres y parejas de
diferentes tipos, generando algunas publicaciones como
artículos y el libro The Case for Promiscuity, aunque este último
nunca se publicó. Los resultados y conclusiones de estas
investigaciones lo llevaron a expandir y difundir su terapia
mediante conferencias, talleres, capacitaciones, entrevistas
de radio y televisión, y revisión de las grabaciones con sus
pacientes para la retroalimentación de psicoterapeutas, e
incluso de los mismos pacientes. Las reuniones preferidas
de Ellis eran eran los talleres de los viernes por la noche en
su instituto (Lega & Velten, 2006) donde se implementaba
una modalidad de “consultas abiertas” con voluntarios,
como opción de difusión de su psicoterapia para ayudar a
más gente.
25
Albert Ellis y Aaron Beck mantuvieron mucha correspondencia
donde intercambiaban manuscritos que revisaban y
comentaban sus perspectivas (Ellis, 2010). Además,
consideró parte del pensamiento de Ayn Rand (1905-1982)
que incluyó en su libro “Is objecticism a religion?”, quien
influyó por su visión sobre el individualismo ó en la creación
de la TREC.
A Ellis le horrorizaba el grado de absolutismo y anti-empirismo
que proponía Rand en su perspectiva, lo cual consideraba
anti-racional, y calificandola como “irreal, dogmática y
fanática”, y más perjudicial que beneficiosa. Por su parte
Rand no aceptó tener un debate directo con Ellis, pero en
1968 consiguió debatir con Nathaniel Branden en 1968 (Ellis,
2006), con quien intercambiaba correspondencia desde los
50´.
Su gran interés por lo sexual lo llevó a buscar criterios como
los de Alfred Kinsey (1894-1956), a quien se ofreció para
ayudarlo a realizar algunos de sus experimentos acerca del
comportamiento sexual. Ellis pensaba que Freud sabía muy
poco de sexo; por lo que, en 1958 publica “Sexo sin culpa”,
en 1960 “Arte y técnica del amor” y en 1961 “La enciclopedia
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

de la conducta sexual”. En 1961, Ellis decide llamar a su


propuesta Terapia Racional Emotiva (TRE), para que años
más tarde (1993) con el fin de hacerla más completa, la TRE
se convierta en TREC, lo que hoy se conoce como Terapia
Racional Emotiva Conductual.
26

Figura 1.5. Albert Ellis en el portal de su Instituto.


Fuente: Lega y Velten (2006).
En 1959 estableció en un edificio de Manhattan el Albert
Ellis Institute (su primer nombre fue Instituto para la Vida
Racional), financiado con los ingresos recopilados desde
sus consultas y publicaciones a lo largo de su vida. Años
más tarde, en 1965 compró aquel edificio y en la década de
los ‘70, también fundó La Escuela de Vida, una institución
centrada en la TREC dirigida a niños y preadolescentes de
entre 6 y 13 años.

1.2.3. Su muerte y su legado


Durante el año 2003, apenas cuatro años antes del
fallecimiento de Albert Ellis, recibió un reconocimiento por
parte de la Association for Rational Emotive Behaviour
Therapy (Reino Unido), por sus trabajos, investigaciones y
desarrollo de la Terapia Racional Emotiva Conductual, quien
prácticamente dedico su vida a la TREC, en investigación
desde sus terapias, concediendo entrevistas y haciendo lo
que más le gustaba: escribir, hasta el final de sus días.
Sin embargo, no estuvo exento de conflictos con sus propios
colegas y coidearios, y a los 92 años, la junta de directivos
del Instituto decidió sacarlo de la misma por su estilo directo,

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


confrontacional y excéntrico de tratar a los miembros
del instituto y a sus pacientes; además, por asignarle la
responsabilidad de problemas económicos, debido a los
excesos en sus gastos para su trabajo, incluyendo sus
gastos médicos, poniendo en riesgo la continuidad del
Instituto (Carey y Hurley, en Chávez, 2015).
Por último, le prohibieron cualquier actividad profesional
dentro del instituto (Corsini & Wedding, 2013) sin “una razón
justificada” de continuar con los talleres de los viernes por
la noche. Esta última restricción afectó mucho a Ellis, quien
se molestó y resolvió continuar con sus talleres en un lugar
cerca al instituto, rentado con sus propios recursos, para
continuar esta actividad que tanto amaba, hasta que la
Corte Suprema de Nueva York, decidió en enero de 2006
su reinserción en la Junta Directiva del Instituto Albert Ellis.
En mayo de ese mismo año, su salud se había desmejorado
tanto, que tuvo ser ingresado en el hospital por una neumonía,
manteniéndose allí por 14 meses, arreglándoselas para
27

continuar brindando entrevistas, talleres y asesorando en la


TREC (Corsini & Wedding, 2013), hasta que por solicitud del
mismo Ellis se trasladó a su hogar en la parte superior del
Instituto.
Albert Ellis fallece en Manhattan un 24 de julio de 2007, a
la edad de 93 años, a consecuencia de una insuficiencia
cardíaca y renal, en brazos de su tercera esposa, la
psicóloga Debbie Joffe Ellis, en el sexto piso del Albert Ellis
Institute en Nueva York dejando un legado que transformó la
psicoterapia (Kaufman, 2007).
Aunque muchos expertos consideran este enfoque
psicoterapéutico como un precursor de la terapia cognitiva
conductual, la TREC tuvo su visión basada en el objetivo de
abordar todas aquellas creencias limitantes del consultante
para transformarlo hacia su bienestar y comportamientos
más adaptativos.
Ellis mantuvo un horario de trabajo riguroso incluso hasta
el final de su vida. Continuó trabajando incluso frente a
múltiples problemas de salud y, según los informes, atendió
hasta 70 pacientes a la semana cuando tenía más de 80
años y hasta 10 pacientes a la semana en sus últimos años.
Aunque al principio de sus propuestas, Albert Ellis fue
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

duramente criticado para desvalorar su modelo, ya en


la última mitad de su vida sus teorías fueron aceptadas y
hasta elogiadas por la comunidad científica dedicada a la
psicología. De la mano de Ellis y otros autores, el enfoque
conductual fue empezando a ser reconocido como relevante
en la terapia de la psicología y fue reconocido como uno de
los fundadores de este movimiento, lo cual se mantiene hasta
el día de hoy, siendo uno de los terapeutas más influyentes
de la historia de la psicología.

1.2.4. Reconocimientos y publicaciones


28

Figura 1.6. Imagen de Ellis y algunas de sus obras.


Albert Ellis cuenta con una extensa bibliografía, con libros
que son considerados best sellers, y publicaciones en
revistas científicas. A continuación, se presenta un listado
con ejemplares en español y en inglés:

1949:
• Towards the improvement of psychoanalytic research. The
Psychoanalytic Review (1913-1957), 36(2).
1950:
• An introduction to the principles of scientific psychoanalysis.
Genetic Psychology Monographs. Provincetown, Mass:
Journal Press.
1951:
• The folklore of sex. Oxford, England: Charles Boni.
• The Homosexual in America: A Subjective Approach
(introduction). NY: Greenberg.
1954:
• Sex Life of the American woman and the Kinsey Report.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Oxford, England: Greenberg.
• The American Sexual Tragedy. New York: Twayne.
1956:
• (Con R. Brancale). The psychology of sex offenders.
Springfield, IL: Thoma.
• An operational reformulation of some of the basic principles
of psychoanalysis. En, H. FeigI & M. Scriven (Eds.),
Minnesota studies in the philosophy of science. Vol. I.:
The foundations of science and concepts of psychology
and psychoanalysis. Minneapolis: University of Minnesota
Press.
• The effectiveness of psychotherapy with individuals who
have severe homosexual problems. Journal of Consulting
Psychology, 20(3), 191.
1957:
29

• Ellis, A. How to live with a neurotic. New York: Crown.


• Ellis, A. Outcome of employing three techniques of
psychotherapy. Journal of Clinical Psychology, 13,
344-350.
• Ellis, A. Rational psychotherapy and Individual Psychology.
Journal of Individual Psychology, 13(1), 38-44.
1958:
• Sex Without Guilt. New York: Hillman.
1960:
• Ellis, A. The art and science of love (Rev. ed.). Secaucus,
N. J.: Lyle Stuart; New York: Bantam.
1961:
• A Guide to Rational Living. Englewood Cliffs, New Jersey:
Prentice-Hall.
• (Con Robert A. Harper) A Guide to Successful Marriage.
North Hollywood, CA: Wilshire Book.
• (Con Robert A. Harper) Creative Marriage. New York: Lyle
Stuart.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

• (Editado con Albert Abarbanel) The Encyclopedia of


Sexual Behavior. NY: Hawthorn.
1962:
• Reason and Emotion. In, Psychotherapy. New York: Lyle
Stuart.
• The American Sexual Tragedy, 2nd Ed. New York: Lyle
Stuart.
1963:
• If This Be Sexual Heresy. New York: Lyle Stuart.
• Sex and the Single Man. New York: Lyle Stuart.
• Toward a more precise definition of “emotional” and
“intellectual” insight. Psychological Reports, 13, 125-126.
1964:
30

• (Con Edward Sagarin) Nymphomania: A Study of the


Oversexed Woman. NY: Gilbert Press.
1965:
• Sex without guilt. (Rev. ed.) Secaucus, N. J.: Lyle Stuart;
North Hollywood: Wilshire Books.
• Homosexuality: Its causes and Cures. New York: Lyle
Stuart
1968:
• Homosexuality: The right to be wrong. Journal of Sex
Research, 4(2), 96-107.
• Is Objectivism a Religion. New York: Lyle Stuart.
1969:
• A weekend of rational encounter. En, A. Burton (Ed.),
Encounter. San Francisco: Jossey-Bass.
1970:
• El folklore del sexo.
1971:
• (Con John M. Gullo) Murder and Assassination. New York:

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Lyle Stuart.
• Growth through reason. North Hollywood, Calif.: Wilshire
Brooks.
• How to stubbornly refuse to be ashamed of anything.
Cassette recording. New York: Institute for Rational-
Emotive Therapy.
1972:
• Helping people get better rather than merely feel better.
Rational Living, 7 (2), 2-9.
• Psychotherapy and the value of a human being. En, J.
W. Davis (Ed), Value and valuation. Knoxville: University
of Tennessee Press. Reprinted, New York: Institute for
Rational-Emotive Therapy.
• Psychotherapy without tears. En, A. Burton (Ed), Twelve
therapists. San Francisco: Jossey-Bass.
31
1973:
• Humanistic psychotherapy: The rational-emotive
approach. New York: Crown and McGraw-Hill.
1974:
• Cognitive aspects of abreactive therapy. Voices, 10 (1),
48-56.
• Humanistic Psychotherapy. New York: McGraw Hill
1975:
• (Con R. Harper) A new guide to rational living. North
Hollywood, Calif.: Wilshire Books Co. ISBN: 0-87980-042-9.
• Razón y emoción en psicoterapia. Bilbao. Desclée De
Brouwer.
1976:
• The biological basis of human irrationality. Journal of
Individual Psychology, 32, 145-168.
• RET abolishes most of the human ego. Psychotherapy,
1976, 13, 343-348. Reprinted, New York: Institute for
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Rational-Emotive Therapy, 1976.


• Sex and the liberated man. Secaucus, New Jersey: Lyle
Stuart.
1977:
• A garland of rational songs. Cassette recording and
songbook. New York: Institute for Rational-Emotive
Therapy.
• Fund as psychotherapy. Rational Living, 12 (1), 2-6.
• Handbook of Rational-Emotive Therapy, with Russell
Greiger & contributors. NY: Springer Publishing
• How to live with and without anger. New York: Readers
Digest Press.
• (Con W. Knaus) Overcoming Procrastination: Or How
to Think and Act Rationally in Spite of Life’s Inevitable
32

Hassles. Institute for Rational Living. New York: New


American Library. ISBN: 0-917476-04-2.
• Skill training in counseling and psychotherapy. Canadian
Counselor, 12 (1), 30-35.
• How to Master Your Fear of Flying. Institute Rational
Emotive Therapy. ISBN: 978-0-917476-10-5.
1978:
• Rational-emotive therapy and self-help therapy. Rational
Living, 13 (1), 2-9.
• (Con E. Abrahms) Brief psychotherapy in medical and
health practice. New York: Springer.
• Toward a theory of personality. En, R. J. Corsini (Ed.),
Readings in current personalities theories. Itasca, Ill.:
Peacock.
1979:
• Discomfort anxiety: A new cognitive-behavioral construct.
Part. 1. Rational Living, 14 (2), 3-8.
• How to Live With a Neurotic. Wilshire Book Company.
ISBN: 0-87980-404-1.
• The intelligent woman’s guide to dating and mating.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Secaucus, N. J.: Lyle Stuart.
• The issue of force and energy in behavioral change.
Journal of Contemporary Psychotherapy, 10, 83-97.
• (Editado con J. M. Whiteley) The theory of rational-emotive
therapy. Theoretical and empirical foundations of rational-
emotive therapy. Monterrey, California: Brooks/Cole.
• (Editado con Witeley, J. M.). Theorical and empirical
foundations of rational-emotive therapy. Monterey, Calif.:
Brooks/Cole.
1980:
• Ellis, A. Discomfort anxiety: A new cognitive-behavioral
construct. Part 2. Rational Living, 15 (1), 25-30.
• Ellis, A. Rational-emotive therapy and cognitive behavior
therapy: Similarities and differences. Cognitive Therapy
and Research, 4, 325-340.
33
1981:
• A. The use of rational humorous songs in psychotherapy.
Voices, 16 (4), 29-36.
1982:
• (Con I. Becker). A guide to personal happiness. North
Hollywood: Wilshire Books.
1983:
• (Con M. Bernard). Rational-emotive approaches to the
problems of childhood. New York: Plenun.
• Introduction to Windy Dryden’s Rational-emotive therapy:
Fundamentals and innovations. London: Coors.
• The philosophic implications and dangers of some
popular behavior therapy techniques. En, M. Rosenbaum.
C. M. Franks, & Y. Jaffe (Eds.), Perspectives on behavior
therapy in the eighties. New York: Springer.
1984:
• Expanding the ABCs of RET. In A. Freeman & M. Mahoney
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

(Eds.), Cognition and psychotherapy. New York: Plenum.


• Rational-emotive therapy and cognitive-behavior therapy.
New York: Springer.
• (Con R. Grieger). Manual de terapia racional emotiva.
Bilbao. Desclée De Brouwer.
1985:
• Overcoming resistance: rational-emotive therapy with
difficult clients. New York: Springer Publishing. ISBN:
0-8261-4910-3.
1988:
• Usted puede ser feliz.
1990:
• Aplicaciones clínicas de la terapia racional emotiva.
34
1992:
• Manual de terapia racional emotiva Vol.2.
• (Con Emmett Velten) When AA Doesn’t Work For You:
Rational Steps to Quitting Alcohol. Barricade Books. ISBN
0-942637-53-4.
• (Con Mike Abrams y Lidia Abrams) The Art and Science of
Rational Eating. Barricade Books. ISBN: 0-942637-60-7.
1994:
• (Con Mike Abrams) How to Cope with a Fatal Illness.
Barricade Books. ISBN 1-56980-005-7.
• Reason and emotion in psychotherapy, Revised and
Updated. Secaucus, NJ: Carol Publishing Group. ISBN:
1-55972-248-7.
1995:
• (Con Arthur Lange) How to Keep People from Pushing
Your Buttons. Cita del Press. ISBN: 0-8065-1670-4.
1996:

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


• (Con Philip Tate) Alcohol: How to Give It Up and Be Glad
You Did. Sharp Press. ISBN: 1-884365-10-8.
1998:
• (Con Raymond Chip Tafrate) How to Control Your Anger
Before It Controls You. Citadel Press. ISBN: 0-8065-2010-8.
• (Con Emmett Velten) Optimal Aging: Get Over Getting
Older. Chicago, Open Court Press. ISBN: 0-8126-9383-3.
1999:
• How to Make Yourself Happy and Remarkably Less
Disturbable. Impact Publishers. ISBN: 1-886230-18-8.
• Controle su ira antes de que ella lo controle a usted.
• Una terapia breve más profunda y duradera.
35
2000:
• How to Control your Anxiety before it Controls you. Citadel
Press. ISBN: 0806521368.
• (Con Lyle Stuart) How to Stubbornly Refuse to Make
Yourself Miserable About Anything: Yes, Anything. ISBN:
0-8184-0456-6.
• (Con Ted Crawford) Making Intimate Connections:
Seven Guidelines for Great Relationships and Better
Communication. Impact Publishers. ISBN: 1-886230-33-1.
• (Con Marcia Grad Powers) The Secret of Overcoming
Verbal Abuse: Getting Off the Emotional Roller Coaster and
Regaining Control of Your Life. Wilshire Book Company.
ISBN: 0-87980-445-9.
• (Con S. Blau) Vivir en una sociedad irracional: una guía
para el bienestar mediante la terapia racional emotivo-
conductual. Paidós.
2001:
• (Con Stevan Lars Nielsen and W. Brad Johnson)
Counseling and Psychotherapy With Religious Persons: A
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Rational Emotive Behavior Therapy Approach. Mahwah,


New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates. ISBN:
0-8058-2878-8.
• Overcoming Destructive Beliefs, Feelings, and Behaviors:
New Directions for Rational Emotive Behavior Therapy.
Prometheus Books. ISBN: 1-57392-879-8.
• Feeling Better, Getting Better, Staying Better: Profound
Self-Help Therapy For Your Emotions. Impact Publishers.
ISBN: 1-886230-35-8.
2002:
• (Con Jerry Wilde) Case Studies In Rational Emotive
Behavior Therapy With Children and Adolescents. Upper
Saddle River, New Jersey: Merrill/Prentice Hall. ISBN:
0-13-087281-4.
• Overcoming Resistance: A Rational Emotive Behavior
36

Therapy Integrated Approach, 2nd ed. New York: Springer


Publishing. ISBN: 0-8261-4912-X.
2003:
• Ask Albert Ellis: Straight Answers and Sound Advice from
America’s Best-Known Psychologist. Impact Publishers.
ISBN: 1-886230-51-X.
• Sex Without Guilt in the 21st Century. Barricade Books,
2003. ISBN 1-56980-258-0.
• (Con Robert A. Harper) Dating, Mating, and Relating.
How to Build a Healthy Relationship. Citadel Press Books.
ISBN: 0-8065-2454-5
2004:
• Rational Emotive Behavior Therapy: It Works For Me—It Can
Work For You. Prometheus Books. ISBN: 1-59102-184-7.
• The Road to Tolerance: The Philosophy of Rational
Emotive Behavior Therapy. Prometheus Books. ISBN:
1-59102-237-1.
2005:
• The Myth of Self-Esteem. Prometheus Books. ISBN:
1-59102-354-8.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


• (Con Catharine MacLaren) Rational Emotive Behavior
Therapy: A Therapist’s Guide (2nd Edition). Impact
Publishers. ISBN 1-886230-61-7.
2006:
• (Editado con Michael E. Bernard) Rational Emotive
Behavioral Approaches to Childhood Disorders. Theory,
Practice and Research 2nd Edition. Springer SBM. ISBN:
978-0-387-26374-8.
• El camino de la tolerancia.
2008:
• (Con Mike Abrams y Lidia Abrams) Theories of Personality:
Critical Perspectives,. New York: Sage Press, 7/2008 ISBN
978-1-4129-1422-2 (This was his final work, published
posthumously).
37
Algunos libros fueron publicados y se siguen publicando
en nuevas ediciones o revisiones actualizadas luego de su
fallecimiento. Entre esas obras tenemos:

2009: All Out! Prometheus Books. ISBN: 1-59102-452-8.

2013: Como controlar la ansiedad antes de que lo controle


a usted.

2017: (con Lange, A.) Anger: How to live with and without
it. Citadel Press.

2018: Ser feliz y vencer todas las preocupaciones.

2022: Cómo no estropear tus relaciones.


Además, Albert Ellis ha obtenido reconocimientos tales como
el de la APA (American Psychological Association, Clinical &
Counseling Divisions), considerado por los miembros de las
divisiones de clínica y orientación como la segunda persona
más influyente en el campo de la psicología clínica en el
siglo XX (Carl Rogers fue primero y Sigmund Freud tercero).
En una encuesta similar con psicólogos canadienses los
resultados lo colocaron en el primer lugar por encima de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

psicólogos tradicionales.
La Asociación Americana para Terapia de Pareja y Familia
(AAMFT = American Association for Marriage and Family
Therapy) le otorgó el cuarto escalafón en el campo de
la terapia familiar y en el año 1971 fue nombrado como
humanista por la Asociación Americana Humanista (AHA =
American Humanist Association),
Durante toda su vida professional, Albert Ellis recibió honores
y distinciones por diferentes asociaciones profesionales,
como los otorgados por instituciones como: American
Association of Sex Educators, Counselors and Therapists y
Association for Advancement of Behavior Therapy (Lega &
Pereira, 2005).
Se estima que hasta el 2005 más de 7,500 profesionales
provenientes de dentro y fuera de los Estados Unidos se
capacitaron en su modelo de psicoterapia y continúan
38

haciéndolo. El Albert Ellis Institute (AEI), establecido en New


York (Estados Unidos) cuenta con quince institutos asociados
y autorizados en países de los cinco continentes (Lega &
Velten, 2006, p. 190) y sigue aumentando su cobertura y
adeptos alrededor del mundo, alcanzando la divulgación de
la TREC a nivel académico, donde se dan clases de este
modelo.

1.3. Nacimiento de la Terapia Racional Emotiva


Conductual
Las teorías psicológicas o los diferentes modelos de
atención psicológica se han desarrollado a través del
tiempo, alineadas a los avances de la ciencia y la sociedad,
lo que no ha sido diferente para la Terapia Racional Emotiva
Conductual (TREC). Hablar de esta terapia es hablar de
su mayor exponente, Albert Ellis, por lo que su desarrollo
está íntimamente vinculado a su autor, de quien narraremos
algunos pasajes de su vida.
Sus inicios se remontan a la época de la adolescencia
de Albert Ellis, cuando diseñó una forma de abordar sus
problemas emocionales adaptando un enfoque filosófico
cognitivo que combinaba con la desensibilización en
persona y un conjunto de actividades activo directivas. De

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


esta manera pudo superar algunos de sus problemas como
su ansiedad social y la dificultad de hablar en público (Ellis,
2000).
Ellis se interesó por investigar temas relacionados con los
problemas sexuales, amorosos, aquellos relacionados con
la pareja y familia. La intención era escribir sobre esos
temas, sin embargo, descubrió que con esos conocimientos
podía asesorar efectivamente a familiares y conocidos.
Decide estudiar Psicología Clínica y obtiene su Licenciatura
en la Universidad de Columbia en el año 1943, continúa
sus estudios obteniendo un Doctorado en Filosofía en 1947.
Ejerció la terapia sexual y de pareja desde 1943, con el
análisis clásico y la terapia de orientación psicoanalítica,
pero cuestionaba el modo poco científico o incluso acientífico
que empleaban los psicoanalistas, es por ello que comienza
un proceso de formación en el Instituto Karen Homey en
1947. A partir de 1953, frente a la decepción por la eficacia
de los métodos empleados recomienda llamarse a sí
39

mismo “psicoterapeuta” más que “psicoanalista”. Durante


este tiempo, intentó en vano reformular el psicoanálisis en
términos científicos (Ellis, 1949a, 1949b, 1950, 1956b), pero
más tarde lo abandonó, concluyendo que con frecuencia su
aplicación perjudica más que beneficia (Ellis, 1962, 1968;
Ellis y Harper, 1961).
En 1955, partiendo de los postulados teóricos propuestos
por Beck, Albert Ellis desarrolla un enfoque terapéutico al
cual denomina terapia racional emotiva (TRE) con la finalidad
de encontrar el verdadero sentido de las interferencias
emocionales en las personas (Colop, 2016), planteando que
la perturbación emocional es debido principalmente a los
pensamientos, actitudes y creencias sobre lo que nos ocurre
a nuestro alrededor. Enfatizó en los aspectos cognitivos y
filosóficos ya que su intención fue diferenciarlo de las otras
terapias que existían en los años 50.
Pero, a pesar de sus intenciones, muchos psicoanalistas lo
identificaron con el racionalismo del siglo XVIII, aunque esta
tenía marcados componentes conductuales y evocativo-
emotivos, por lo que resultó era sumamente filosófica y
debatidora, adicionalmente era sumamente confrontativo a
diferencia del análisis clásico las terapias centradas en el
cliente. Ellis defendía la tesis de que si una persona adquiría
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

una sana filosofía de la vida difícilmente presentaría un


trastorno emocional.
En su libro Manual de Terapia Racional Emotiva (Ellis y Grieger,
1990) plantea lo siguiente: “la RET estaba influida por los
escritos de muchos filósofos, especialmente Epicteto, Marco
Aurelio, Baruch Spinoza, John Dewey, Bertrand Russell, A. J.
Ayer, Hans Reichenbach, y Karl Popper. Psicológicamente,
se incorporaron algunas de las visiones de los terapeutas
cognitivos importantes, tales como Adler (1927, 1929), Cové
(1923), Frankl (1959), Horney (1939), Kelly (1955), y Rotter
(1954), aunque Ellis, no leyó a algunos de estos cognitivistas
(tales como Dubois, Frankl, Kelly y Low) hasta después de
que ya había creado la teoría y práctica básica de la RET”.
(p. 20)
El énfasis de este modelo de intervención consiste en el
análisis de la influencia que tienen las creencias irracionales
sobre los trastornos emocionales, Ellis planteó que la
40

modificación de estas creencias genera cambios tanto


emocionales como conductuales en los individuos. El cambio
a Terapia Racional Emotiva hace énfasis en las emociones
que presentaban los individuos, no solo se abordaron las
creencias, permitiendo ampliar las áreas de intervención.
Finalmente, este modelo volvió a cambiar de nombre por el
que actualmente es conocido, así en 1993 se le denominó
Terapia Racional Emotiva Conductual, resaltando que el
proceso de intervención y tratamiento tenía como objeto el
mejoramiento de las conductas de las personas (Castañeda
y Lingan, 2018).
Para estos cambios en la denominación se tomó en cuenta
tres premisas, la primera indicaba que una persona es
más feliz cuando tiene metas; la segunda, las personas
realizarán los esfuerzos que sean necesarios para alcanzar
esa meta propuesta, así estos sean irracionales y; tercero,
alcanzar la meta produce autorealización y así se vive mejor.
Finalmente, expresan Ellis y Grieges (1990), que la TREC
fue la primera escuela realmente importante en lo que a
psicoterapia se refiere, ya que logró unir el debate filosófico
y la reestructuración cognitiva tanto en la terapia conductual
como en la experimental aplicando métodos como asignar
tareas, fomentar la desensibilización en vivo, usar métodos
de refuerzo y el entrenamiento en habilidades.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Es importante destacar que la Asociación Americana de
Terapia de Pareja y Familia realizó una encuesta a 310
miembros preguntando a quienes consideraban ellos los
diez técnicos más influyentes en el campo de la pareja y
la familia, el resultado obtenido en los primeros cuatros
lugares, por orden de influencia fue el siguiente: Virginia
Satir, Sigmund Freud, Carl Rogers y Albert Ellis. Debido al
efecto que la TREC ha tenido tanto en la profesión como
en la salud mental de las personas en estas décadas, se
puede decir que es uno de los sistemas de psicoterapia más
influyentes del siglo XX y continúa siéndolo en el siglo XXI.

.
41
02. FUNDAMENTOS
TEÓRICOS DE LA TERAPIA
RACIONAL EMOTIVA
“Toda persona tiene capacidad
para cambiarse a sí mismo”.
Albert Ellis

2.1. Objetivos y principios


teóricos de la Terapia
Racional Emotiva Conductual
La Terapia Racional Emotiva
Conductual facilita que las personas
adquieran un pensamiento racional,
es decir, científico, claro y flexible;
por lo tanto, busca que sientan de
forma más adecuada y, por lo tanto,
actúen de manera más funcional
para conseguir sus metas. En ese
sentido, la racionalidad se entiende
como ese sentimiento apropiado
asociado a una conducta funcional
que persigue unas metas básicas
y precisas. Es por ello que define
los pensamientos racionales como
aquellos que ayudan a vivir más
tiempo y más felices ya que, en
primer lugar, nos permite definir
valores, propósitos, metas o ideas
que actúan como productores de la felicidad y, en segundo
lugar, emplea formas más eficaces, flexibles, científicas
y lógico-empíricas para alcanzar las primeras evitando
resultados contradictorios.
Según lo anterior, se potencia la generación de sentimientos
convenientes, que son aquellas emociones que ocurren
cuando las preferencias y deseos humanos se bloquean y
frustran, y esto ayuda a las personas a minimizar o eliminar
tales bloqueos y frustraciones. Se presentan dos tipos
de emociones las negativas (dolor, pesar, incomodidad,
frustración y displacer) y las positivas (amor, felicidad, placer,
y curiosidad). De acuerdo con la Terapia Racional Emotiva
Conductual, los sentimientos inconvenientes que hacen
que las circunstancias y frustraciones molestas se vean
peores (depresión, ansiedad, desesperación, insuficiencia
e inutilidad).
La Terapia Racional Emotiva Conductual define las
conductas autodestructivas como aquellas que interfieren
seria e inútilmente con la vida y con la felicidad. Es así,
que los actos compulsivos, adictivos y estereotipados, así
como los de aislamiento, fobia e indecisión están en contra

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


de los intereses de la mayoría de las personas y grupos
sociales pues son contraproducentes para los individuos y
socialmente dañinos. Los actos convenientes, por otro lado,
intensifican la superviviencia y la felicidad.
Para exponer el carácter científico de la teoría de Albert
Ellis, es importante determinar tanto los objetivos como los
principios de la Terapia Racional Emotiva Conductual. De
acuerdo con Grández (2017), los objetivos son dos, por
un lado, busca enseñar al paciente a distinguir entre un
pensamiento racional y otro irracional, por otro lado, busca
enseñar al paciente a distinguir entre las emociones que son
apropiadas y las que no lo son.
La definición de los principios de la Terapia Racional Emotiva
Conductual, se declara desde las posturas de Valero (2016);
y Colop (2016), a partir del planteamiento de Ellis (2006).
El primer autor declara en su trabajo “Plastilina Emocional”
los que considera los principios: 1) Las personas son más
43

racionales que irracionales; 2) El desequilibrio emocional


generalmente es producto de un pensamiento irracional; y 3)
Las personas son propensas a pensamientos irracionales, y
4) Las personas son seres verbales, alimentan su conducta
desadaptativa con verbalizaciones internas de sus ideas y
pensamientos irracionales.
Por lo tanto, las actitudes que el individuo tenga en su interior
son las que mantendrá su desequilibrio emocional, incluso
mucho más que cualquier evento externo.
Este enfoque postula que las cogniciones desadaptativas
y los puntos de vista negativos pueden generar angustia y
comportamientos problemáticos. De modo tal, que la persona
al ser capaz de aprender a controlar su futuro, planteándose
metas claras, siendo conscientes de características y
estado propio, tendrá la clave para el manejo de su mundo
emocional mediante las creencias personales acorde al tipo
de interpretación que se le dé a los acontecimientos en la
vida, repercutiendo en los hechos que se tienen en cuenta
para que ello se suscite (Céspedes, 2017).
Se destacan dos elementos fundamentales a considerar
en la construcción de la teoría de esta psicoterapia. Por un
lado, la relación dialéctica entre lo cognitivo, lo emocional
y la conducta; y segundo, el reconocimiento consciente de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

las creencias racionales diferenciándolas de las creencias


irracionales.
Colop (2016), hace la contribución a estos principios, los
actualiza y complementa con las consideraciones propias
de la terapia centrándose en el aquí y ahora, sin descartar la
influencia genética y biológica, mencionando que son seis
principios:
1. El pensamiento es el aspecto importante en la gestación
de las emociones humanas.
2. El pensamiento disfuncional es la causa determinante del
malestar emocional.
3. Para terminar con un problema emocional se tiene que
comenzar por una evaluación de los pensamientos.
4. Diversos factores tanto genéticos como de naturaleza
ambiental se constituyen como la génesis del pensamiento
irracional y la psicopatología.
44
5. A pesar de la existencia de las influencias del pasado en
la psicopatología, la terapia racional emotivo-conductual
prioriza las influencias presentes.
6. Las conductas de las personas están muy vinculadas a
las emociones, es decir, presta atención a los factores
actuales que son los directamente responsables por la
presencia del malestar en el tiempo.
Por último, recordemos que Ellis (2006), declara en su obra
“Usted puede ser feliz” que los tres principios centrales en
que se fundamenta la terapia racional emotiva conductual
son los siguientes:
1. La autoaceptación incondicional de sí mismo: que
permite mantener una actitud de respeto hacia sí mismo,
independiente si la valoración de la conducta de tal sujeto
se categoriza como buena o mala.
2. La aceptación incondicional del otro: se acepta a las
otras personas tal como son, con compasión y respeto,
independiente de las valoraciones positivas o negativas
condicionadas por nuestras creencias, principios, valores
y aspectos morales.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


3. La aceptación incondicional de la vida: las circunstancias
que nos toca vivir no se juzgan, se asumen y se afrontan
activamente, a pesar de la valoración que solemos hacer
acerca de ellas en función de las metas u objetivos
personales o sociales
Según Rodríguez (2019), hoy en día lograr un comportamiento
asertivo a las vivencias de afrontamiento de las circunstancias
de la vida se puede lograr a partir de los siguientes elementos
relacionados con la terapia racional emotiva conductual:
1. La confluencia entre la herencia genética y biológica,
considerada desde su nacimiento y con el aprendizaje
durante sus experiencias contextuales (ambiente físico,
relaciones interpersonales y valores sociales imperantes)
para leer e interpretarse a sí mismo, a los demás y al
mundo que lo rodea. El objetivo de la Terapia Racional
Emotiva Conductual en este sentido deviene, en hacer
consciente el tipo de cogniciones subyacentes que
45

surgen ante determinadas situaciones personales.


2. La metodología que se utiliza en la Terapia Racional
Emotiva Conductual, alineada al rigor científico dado por
Ellis, comprobando en varias investigaciones una serie de
técnicas que favorecen el desarrollo una cognición más
lógica y racional, que valoran las experiencias a partir de
conclusiones basadas en hechos y no en suposiciones
subjetivas. Este modelo terapéutico propone sustituir
las ideas rígidas y dogmáticas, como las ligadas al
merecimiento o no merecimiento que se otorgan a las
circunstancias vitales que se experimentan en función de
sus buenas o malas acciones
3. Las distinciones conceptuales, permiten categorizar
entre las preferencias (desde planteamientos racionales
y la aceptación de que puede o no darse) y las exigencias
(desde ideas disfuncionales y la implicación de que debe
darse obligatoriamente), siendo estas últimas las que se
asocian al malestar emocional personal.
4. El centro de atención principal es el presente, reconociendo
poca relevancia causal a los acontecimientos en la
infancia, trabaja sobre la reacción emocional actual ante
una situación, no la que pudo tener en otro momento del
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

pasado. No se descartan para la atención alguna situación


violenta en la historia de vida y que significa un trauma para
la persona, más bien, se puede considerar relacionada a
la interpretación cognitiva y su sistema de creencias.

2.2. Modelo ABC


El “modelo ABC” desarrollado por Albert Ellis, presenta un
esquema sencillo y secuencial, en el que cada letra tiene su
propio significado:

A : representa un evento o acontecimiento activador wue


se asume como inicialmente como origen de un malestar
o conducta no deseada;

B : representa las creencias y los pensamientos que


tiene cada persona y sobre las cuales realiza sus propias
inferencias;
46

C : representa las consecuencias, que pueden ser de tipo


emocional, conductual o fisiológicas en la persona.
Es importante destacar en B tienen origen las interpretaciones
distorsionadas que, posteriormente dan pauta para las
reacciones que se observan en C. De acuerdo con Dryden
y Ellis (1987), no es el acontecimiento en sí mismo el que
produce el malestar en el paciente, es la interpretación que
éste realiza ante tales situaciones.
Con lo antes descrito, Albert Ellis propone que en principio,
por lo general no son los acontecimientos externo los que
producen las consecuencias conductuales, emocionales y
cognitivas, sino lo que se piense de dichos acontecimientos;
en otras palabras, es el propio sujeto, quien ejerce influencia
en su conducta y estado de ánimo aplicando su proceso de
valoración personal sobre esos acontecimientos, en última
instancia es el mismo sujeto quien produce esos resultados
ante esas circunstancias. El impacto de esos eventos con una
mayor o menor resonancia en sus consecuencias, es decir
produzcan estados emocionales perturbadores extremos e
irracionales o racionales dependerá fundamentalmente de
las actitudes valorativas (creencias) de ese sujeto particular.
Esos acontecimientos serán valorados en tanto y en cuanto
impliquen a las metas personales del sujeto.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Ahora bien, esas metas podrán ser perseguidas de modo
irracional, produciendo un “procesamiento de la información
absolutista” y consecuencias psicológicas trastornantes, a bien
siguiendo un “procesamiento de la información preferencial”,
y consecuencias emocionales saludables. El que predomine
uno u otro “procesamiento de la información” hará que el perfil
“salud psicológica/trastorno psicológico” varía en cada caso.

2.3. Teoría del Cambio Terapéutico en el modelo


A-B-C
En la Terapia Racional Emotiva Conductual, se distinguen
varios focos y niveles de cambio (Lega et al., 2009). Aunque
no necesariamente son los únicos, los primeros se plantean
a continuación:
Aspectos situacionales, contextuales o ambientales:
relacionados directa o indirectamente con la alteración
emocional negativa (facilitar a un fóbico social un ambiente
con personas menos exigentes y discriminatorias, reforzantes
47

de la conducta prosocial). Este aspectomodificaría el punto


A del modelo A-B-C.
Consecuencias emocionales, conductuales y cognitivas
o sintomáticas del trastorno emocional (en el mismo fóbico
medicar su ansiedad, enseñarle relajación para manejar
su ansiedad): autorreforzándole positivamente sus logros
sociales), eliminando, así, las distorsiones cognitivas (Me
voy a poner muy nervioso y no voy a poder aguantar esta
circunstancia que estoy viviendo). En este caso serían
cambios en el punto B (creencia de la situación que está
viviendo la persona) del modelo A-B-C.
En las evaluaciones cognitivas del sujeto implicadas:
en el trastorno emocional, representadas por las creencias
irracionales (Necesito tener el afecto de la gente importante
para mí..... y no soporto que me rechacen). En este caso
también serían cambios en el punto B (creencia de sí mismo
y sus necesidades de vida) del modelo A-B-C.
Para Ellis (Navas, 1998), los tres focos pueden, y
suelen producir modificaciones emocionales, cognitivas
y conductuales; y de hecho los tres focos trabajan
conjuntamente en una terapia de psicología cognitiva. Pero
el foco más relevante para el cambio está en el punto B
(creencia del acontecimiento o situación) del modelo A-B-C,
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

de manera extrema lo más importante es la modificación de


creencias irracionales y las situaciones evitadas. Sería un
cambio en el punto C (consecuencia) del modelo A-B-C.

2.4. Definiciones del modelo de intervención de


la Terapia Racional Emotiva Conductual
La terapia racional emotiva-conductual de Ellis incluye en
su esquema de trabajo el papel relevante de las emociones
y las conductas en la vida de toda persona, resaltando la
presencia de las creencias, pensamientos e imágenes
mentales. Ahora bien, Turner (2007), resume los conceptos
teóricos desarrollados por Ellis en su modelo de intervención,
de la siguiente manera:
a) Metas y racionalidad: a medida que los individuos se
trazan metas racionales y estas son logradas, las personas
desarrollan un estado de felicidad. Entre las metas más
48
importantes se encuentra: la supervivencia; la felicidad
en sí misma, capacidad de triunfar en la vida, bienestar
personal y social y, la aceptación.
b) Cognición y procesos psicológicos: estos se encuentran
entrelazados, los pensamientos, los sentimientos y las
conductas. De esta manera las cogniciones influyen en
la salud mental del individuo, provocando la aparición de
los trastornos psicológicos. Por lo tanto, se infiere que la
salud mental tiene relación con las creencias racionales
mientras que los trastornos psicológicos con las creencias
irracionales (Figura 2.1).

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Figura 2.1. Cognición y procesos cognitivos.


a) Énfasis humanista filosófico del modelo: centrado en el ser
humano por lo tanto se puede hacer estas dos inferencias:

i) Cuando las personas se enfocan en lograr metas


irracionales y demandantes consiguen perturbarse.

ii) Cuando las personas se enfocan en lograr metas


racionales y por orden de prioridades consiguen ser más
felices.
49
Figura 2.2. Filosofía del modelo.
El ser humano, como ser biopsicosocial, se constituye en una
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

estructura dinámica y compleja con una intensa tendencia


a establecer metas en sus actividades y su vida, hacia
las cuales dirige sus esfuerzos emocionales, cognitivos y
conductuales.
Las metas principales que se plantea toda persona son:
primero, permanecer vivo, y segundo, obtener el mayor
bienestar posible y evitar el malestar siempre que se pueda.
A partir de estas metas principales se derivan muchas otras
metas que las personas se van proponiendo durante toda su
vida y que, además de proporcionarles satisfacción y placer,
les permiten encontrar cierto sentido a su vida.
La búsqueda permanente que hay en cada persona para
alcanzar sus metas, en diferentes contextos y momentos de
su vida, la expone a enfrentarse a circunstancias y eventos,
esperados o no esperados, que favorecen o dificultan
sus intenciones y que dependen muchas veces de las
valoraciones y el significado que le dan estas. El resultado
50

de esa valoración servirá para reaccionar con una conducta


que tiene componentes cognitivos y emocionales de
adaptación para continuar hacia su meta o hacer un ajuste
en otro sentido.
Para analizar las relaciones que hay entre los acontecimientos,
las valoraciones y la conducta resultante, Ellis (1991),
propone el modelo ABC: Los acontecimientos activadores
(A) por sí mismos no provocan consecuencias emocionales,
conductuales o cognitivas (C); éstas dependerán de cómo
se perciba o interprete (B) dicho acontecimiento activador.
Tal como lo hemos mencionado antes, se ratifica que “A” son
los acontecimientos activadores a los que respondemos, y
“C” la respuesta que impulsa la conducta.
La asignación de los literales corresponde a las letras
iniciales de las palabras en inglés que se utilizan para la
representación de los elementos:

A : “Activation”

B : “Believe”

C : “Consequence”.

Acontecimientos activadores (A)

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Los acontecimientos activadores “A”, pueden ser definidos
como aquellos eventos que fomentan una dificultad para
alcanzar la meta trazada o el objetivo propuesto; aunque
no se trata del evento en sí mismo, este es percibido como
la causa directa e incondicional del malestar o cambio
de conducta que es desagradable para el individuo o su
contexto.
Todas las personas valoran los eventos en dependencia de
algunos elementos como su predisposición y salud biológica,
la situación emocional (vulnerabilidades y fortalezas), la
historia de vida del sujeto, y el aprendizaje social del cual ha
sido objeto. En otras palabras, el conjunto de elementos que
configuran sus creencias tanto individuales (personales)
como compartidas (con familias y grupos sociales). Lo
anteriormente descrito abre paso a una realidad interpretada
o a la generación de situaciones en función de las ideas,
pensamientos y sentimientos del individuo.
51
Creencias (B)
El sistema de creencias que tiene el individuo se representa
con la “B”, la cual puede considerarse, en principio, como
los elementos que conforman el sistema cognitivo el cual
puede comprender pensamientos, sentimientos, recuerdos,
imágenes, actitudes, normas, esquemas de valores, filosofía
de vida, inferencias, atribuciones, por mencionar algunas.
De acuerdo con Ellis y Grieger (1990), las creencias pueden
ser racionales o irracionales, las primeras se consideran
como pensamientos flexibles que se basan en lo real,
mientras que las segundas corresponden a interpretaciones
que pueden ser erróneas, y que corresponden a esquemas
de pensamientos arraigados, rígidos o inflexibles, y
conducen a emociones inadecuadas, que se presentan en
forma exigente, absolutista, lo cual impide la obtención de
logros personales.
En la tabla 2.1. se observan las diferencias entre estos dos
tipos de creencias.

Tabla 2.1. Creencias irracionales Vs Creencias


racionales.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Creencia Irracional Creencia Racional

Es lógica, razonable, realista,


Es catastrófica, absolutista,
promueve el aumento de la
irrealista y autoderrotista.
autoestima.
Dificulta la consecuencia
de las metas ya que el
Conlleva a actuaciones,
pensamiento negativo genera
pensamientos y sentimientos
acciones, pensamientos y
que invitan a la felicidad y
sentimientos catastróficos y
supervivencia del ser humano.
autodestructivos, afectando la
felicidad del ser humano.
Abre paso a emociones
Origina emociones
saludables aunque los eventos
inadecuadas.
sean inadecuados.
Causan necesidades absolutas Se basan en las preferencias o
en el individuo y su entorno. los deseos del individuo.

Las creencias, los juicios y las ideas, son capaces de


52

ejercer un gran poder en nuestros pensamientos, es tanto


que, viviendo cualquier situación, actuamos, no por lo que
esta es o significa, sino por lo que creemos o pensamos
de ella (Lega et al., 2009). Analizando los elementos de
la Terapia Racional Emotiva Conductual, de Albert Ellis,
encontramos los siguientes elementos que influyen en
nuestros pensamientos:

a) Hechos externos que, por lo general se consideran


causa de las conductas y emociones, y las denomina
experiencias activantes.

b) Las creencias racionales, que son aquellas cogniciones,


ideas y filosofías que ayudan al logro de las metas
básicas, mientras que las irracionales, las bloquean.
Estas se definen como conjunto de creencias racionales
e irracionales.

c) Consecuencias, las cuales pueden ser conductas y/o


emociones (como la ira o la tristeza).
Según Ellis, para poder modificar, estas conductas o
emociones, se establecería el cuarto punto:

d) Discusión, entre el terapeuta y el paciente, donde

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


se discute y se habla de cada tópico irracional, de los
pensamientos e ideas ilógicas, para lograr la racionalidad
de los mismos.
Ellis identificó 11 creencias irracionales que mayormente
presentan los individuos, y las describió de la siguiente
manera (Ellis y Tafrate, 2013):
1. Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el
ser amado y aprobado por las personas significativas en
su vida;
2. Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy
competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa;
3. Ciertas personas son malas, perversas y ruines, deben ser
seriamente culpabilizados y castigados por su maldad;
4. Es tremendamente catastrófico el hecho de que las cosas
no salgan tan perfectas como se desea que fuese;
5. La infelicidad se debe a causas externas y sin tener la
53

capacidad para controlar las emociones perturbadoras;


6. Todas aquellas situaciones amenazantes o
preocupaciones, deben ser evitadas a cualquier precio;
7. Es mucho más fácil evitar que afrontar ciertas
responsabilidades y dificultades;
8. Se debe depender de los demás y se necesita a alguien
más fuerte en quien confiar;
9. Las experiencias y eventos del pasado son un
determinante decisivo en la conducta actual;
[Link] persona debe sentirse muy preocupada por los
problemas y perturbaciones de los demás y,
[Link] existe una solución perfecta para cada problema, y
está es la que debemos encontrar.
La tabla 2.2 describe las consecuencias de las creencias
irracionales y cuál debe ser el cambio en el pensamiento
para generar una creencia racional más adecuada.

Tabla 2.2 Creencias irracionales, consecuencias


de las creencias irracionales y creencias
racionales asociadas.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Creencia irracional Consecuencia Creencia Racional


Es una necesidad Las personas se No es necesario
extrema para la tornan inseguras, como adulto,
persona adulta, ser a n s i o s a s , que siempre sea
amada, respetada frustradas y hasta amado, respetado
y aprobada por en minusvalía. y aprobado por
las personas las personas
significativas en su significativas en su
vida. vida.
Para considerarse Los individuos Uno siempre se
uno mismo valioso se vuelven considera valioso,
se debe ser muy temerosos al independientemente
competente, fracaso, con bajo de los resultados
suficiente y capaz autoestima y obtenidos.
de lograr cualquier perfeccionistas.
cosa.
Ciertas personas son Las personas Las personas que
malas, perversas y se vuelven realizan actos de
ruines, deben ser vengativas, maldad tienen
54

culpabilizados y perversas y una perturbación


castigados por su con deseos de emocional
maldad. venganza.
Es tremendamente Los individuos No representa una
catastrófico el hecho se vuelven catástrofe el que las
de que las cosas no perfeccionistas, cosas no salgan tan
salgan tan perfectas temerosos del perfectas como se
como se desea que fracaso, se desea.
fuese. genera una baja
autoestima.
La infelicidad se Las personas La felicidad es
debe a causas se sienten sin de origen interno
externas y sin esperanza, por eso, tenemos
tener la capacidad con ansiedad y la capacidad
para controlar deprimidos. de cambiar
las emociones las emociones
perturbadoras. negativas.
Todas aquellas Los individuos Es inevitable
s i t u a c i o n e s se vuelven que se presente
amenazantes o intranquilos, una situación
preocupaciones, a n s i o s o , a m e n a z a n t e
deben ser evitadas p re s e n t a n o que existan
a cualquier precio. cuadros de preocupaciones,
desesperación. que deben ser
enfrentadas.
Es mucho más Las personas L a s
fácil evitar que se tornan responsabilidades y

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


afrontar ciertas intranquilas, dificultades deben
responsabilidades y desesperadas, ser afrontadas ya
dificultades. t o m a n que de no hacerlo
reacciones se pueden presentar
exageradas a las más problemas.
críticas.
Se debe depender Los individuos No se debe
de los demás y se se vuelven depender de otras
necesita a alguien dependientes, personas, aunque
más fuerte en quien f r á g i l e s algunas veces es
confiar. emocionalmente, bueno escuchar
inseguros, y otras opiniones,
tienen dificultad en todo caso, la
en las relaciones decisión final debe
interpersonales. ser propia.
Las experiencias y Las personas El pasado es
eventos del pasado se tornan excusa, para
son un determinante pesimistas, cambiar nuestros
decisivo en la quejumbrosas, sentimientos,
conducta actual. inseguras. pensamientos
55

y actuaciones
inadecuadas.
La persona debe Los individuos se Las personas no
sentirse muy frustran y genera deben sentirse muy
preocupada por angustias, preocupadas por
los problemas y se tienen los problemas y
perturbaciones de sentimientos de perturbaciones de
los demás. desesperanza la los demás.
mayor parte del
tiempo.
Solo existe una Las personas se Existe más de una
solución perfecta convierten en solución a cada
para cada problema, perfeccionistas, problema.
y esta es la que ansiosos y
debemos encontrar. angustiados.
Es importante destacar que todos los individuos tienen
la predisposición para comportarse tanto racional como
irracionalmente, por ello resulta esencial conocer nuestros
pensamientos, actitudes, interpretaciones y creencias sobre
los temas que pueden ser delicados, para que nuestro diálogo
interno o nuestras autoinstrucciones permita que logremos
sentirnos felices, efectivos, y saludables emocionalmente.
Las creencias más frecuentes sobre el pensamiento irracional
son las siguientes:
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

1. El pensamiento absolutista, este se basa en la idea de


que todo debe realizarse como “debe ser” o “como yo
deseo que sea” y que no deben presentarse obstáculos
que no estén previstos. Internamente la persona piensa
en términos de siempre o nunca.
2. El pensamiento catastrófico, se desarrolla bajo la
concepción que si no cumple o realiza lo que anhelamos
sería terrible, catastrófico, hasta horroroso. Internamente
los individuos piensan “¡por qué a mí!”, “¡Qué horror!”,
“¡Es terrible esto!”, “¡Qué calamidad!”. Es una valoración
muy negativa de la situación.
3. Pensamientos de frustración, aparece cuando surgen
situaciones o experiencias aversivas que no se pueden
enfrentar y son considerados insoportables. El individuo
considera que su capacidad no es suficiente para resistir
ese evento estresante, por lo que se genera disgusto
y malestar, produciendo frases como “¡No lo puedo
56

soportar!”, “¡Es intolerable!”.


4. Maxificación o maximización, en donde el sujeto se
evalúa a sí mismo, al mundo y a los demás o a cualquier
situación, magnificando lo negativo o minimizando lo
positivo.
5. Minimización, en donde el sujeto se percibe con muy
disminuida capacidad para enfrentar una situación.
6. Inferencia arbitraria, en la cual el sujeto anticipa o
valora las situaciones o riesgos basados en evidencias
insuficientes.

Consecuencia (C)
Ahora bien, “C” viene a representar las consecuencias o
reacciones a las situaciones A. Estas pueden ser de tipo
emotivas (reflejan las emociones), cognitivas (reflejan los
pensamientos del individuo) o conductuales (reflejan las
acciones). Estas consecuencias tanto emocionales como
comportamentales devienen de la interacción entre los
eventos y las creencias del individuo. Es allí donde las
creencias irracionales generan las alteraciones emocionales
y los patrones de conducta autodestructivos. La figura
siguiente resume la interrelación de lo anteriormente descrito.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Figura 2.3. Esquema A - B – C.


Una vez desarrollado estos planteamientos, se menciona a
continuación los siguientes ejemplos:

Ejemplo 1:
A (acontecimiento) => Mi esposo no me contesta las llamadas
57

Este conlleva a la siguiente inferencia => perdió el interés,


está enojado
B (Creencia) => “ya no me quiere”, “tiene otra”
C (consecuencias) => Emocional => tristeza, ira

Conductual => alejarse de las personas, llorar

Ejemplo 2:
A (acontecimiento) => Una persona se expresa de forma
discriminatoria sobre otro individuo

Este conlleva a la siguiente inferencia => se cree superior,


siente mucha seguridad en sí mismo
B (Creencia) => “yo puedo y tú no”, “eres menos que yo”
C (consecuencias)=> Emocional => ira, necesidad de
venganza, necesidad de aceptación

Conductual => tomar acciones contra esa persona

2.5. Tendencias biológicas básicas


Ante las influencias sociales y culturales, Ellis explica en
su propuesta que los individuos poseen dos tendencias
biológicas: la tendencia a pensar irracionalmente y la
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

capacidad de elegir y cambiar sus pensamientos y conductas


disfuncionales.

1. Tendencia a pensar irracionalmente


Las personas han desarrollado argumentos para cambiar sus
preferencias por exigencias absolutistas, estos argumentos
son:
a) todos los individuos poseen pensamientos irracionales o
disfuncionales, y los de autoderrota;
b) los pensamientos irracionales vinculados a creencias
absolutistas que generan alteraciones emocionales están
en todas las culturas;
c) las conductas desadaptativas y autodestructivas que
ejecutamos están en contra de lo que enseñan la familia,
maestros y su entorno social;
d) Sin importar la inteligencia de la persona, una vez que
58

se eliminan las creencias irracionales, se suelen adoptar


nuevos pensamientos irracionales;
e) Los pensamientos, sentimientos o conductas negativas
no logran eliminarse, solo se alcanza a modificarlos una
vez que se es consciente de ellos;
f) aunque la persona trate de cambiar sus conductas
disfuncionales, después de un tiempo tienden a regresar
a estos patrones de conducta;
g) Es más fácil para los individuos aprender hábitos y
conductas negativas que los de autosuperación;
h) los individuos piensan con frecuencia que nunca les
ocurrirán malas experiencias, y;
i) inclusive los terapeutas actúan a menudo irracionalmente
tanto en el ámbito profesional como en el personal.
j) las personas que se oponen radicalmente a las creencias
irracionales a menudo caen en la irracionalidad usando
argumentos absolutistas para oponerse.

2. Capacidad de elegir y cambiar sus pensamientos


y conductas disfuncionales
Otra tendencia es que las personas tienen la alternativa
de cambiar esos pensamientos irracionales eliminando las

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


emociones negativas, pero se requiere mucho esfuerzo y
voluntad.

2.6. Pensamientos racionales e irracionales


Entendiendo que lo racional es aquello verdadero, lógico,
pragmático, que se basa en la realidad, podemos expresar
que su consecuencia es facilitar que las personas logren
alcanzar sus metas u objetivos en la vida, ya que en su
sistema cognitivo entrarán datos con mayor exactitud que
ayudarán a la persona a concentrarse mejor, pudiendo
proyectarse en sus propósitos.
De allí que Martínez (2018), indique las características del
pensamiento racional:
• Elige ideales, valores, metas y propósitos básicos.
• Emplea formas eficientes, científicas y lógicas para al-
canzar sus metas u objetivos, evitando consecuencias
59

contradictorias y perjudiciales.
Mientras que las características del pensamiento irracional
son:
• Las personas suelen rebajarse o no aceptarse ellas
mismas.
• Interfieren con el funcionamiento satisfactorio dentro
de nuestros grupos de referencia.
• El individuo cree, de forma firme, que está ajustado a lo
que es real, aunque no sea cierto.
• Las personas bloquean sus relaciones interperso-
nales, por lo tanto, no se trabaja de forma madura y
productiva.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Figura 2.4. Pensamiento irracional.

2.7. Emociones adaptativas y desadaptativas


Las emociones son determinantes ya que regulan la forma
como siente y piensa el ser humano. Es el centro desde
donde se interpretan los acontecimientos en los individuos.
Es por ello que los pensamientos disfuncionales originan
malestar emocional ya que se produce un proceso de
retroalimentación de las emociones. Si bien es cierto que
se puede cambiar la manera de pensar, los pensamientos
disfuncionales permanecen inalterables ya que son muchos
los factores que provocan tanto el pensamiento irracional
como las emociones negativas, entre estos tenemos factores
genéticos, primeras experiencias de vida, experiencias
actuales, medioambiente, por mencionar algunas.
60
La Terapia Racional Emotiva Conductual basa sus
fundamentos en la aseveración que las emociones negativas
apropiadas se relacionan con las creencias racionales y las
emociones inapropiadas con las irracionales, Lega et al.
(2017), indican las siguientes:
Inquietud vs. Ansiedad: La inquietud aparece cuando la
persona cree: “Espero que esto no suceda, y sería mala
suerte que esto pasara”, mientras que la ansiedad nace de
la idea: “Esto no debe pasar y sería horrible que ocurriera”.
Tristeza vs. Depresión: Se considera que la tristeza se
deriva de la creencia: “He tenido muy mala suerte por haber
tenido esta pérdida, pero no existe ningún motivo para que
esto no debiera haber pasado”. Por otro lado, la depresión
se origina cuando se piensa: “No debería haber sufrido esta
pérdida y es terrible que haya sido así”.
Dolor vs. Culpabilidad: Se produce el dolor cuando el
individuo se siente mal por sus acciones, pero no por sí
misma, porque cree: “Prefiero no hacer las cosas mal, pero
si eso pasa, ¡Mala suerte!”. La culpabilidad aparece cuando
la persona se juzga su mal comportamiento como negativo
y piensa: “No debo hacer las cosas mal y si eso pasa, es

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


horrible” ¡yo soy malo!
Desilusión vs. Vergüenza: La desilusión se manifiesta
cuando el ser humano reconoce que se comporta ante los
demás de “manera ridícula”, pero se acepta a sí misma. Por
otra parte, nace la vergüenza cuando alguien reconoce que
se ha comportado “de forma estúpida” en público y se castiga
por algo que no debería haber realizado. Se caracterizan por
tener la idea de que necesitan la aprobación de los demás.
Disgusto vs. Ira: El disgusto se deriva de la creencia: “No me
agrada lo que ha hecho y desearía que no hubiera ocurrido,
sin embargo, eso no quiere decir que él o ella no pueda
romper mis reglas”. En cuanto a la ira, se tiene la idea “que el
otro no debe de ninguna manera desobedecer mis normas,
de lo contrario le condeno si lo hace”.
61
Figura 2.5. Relación Emoción – Pensamiento – Conducta.
Es importante destacar que los factores de tipo cognitivo
permiten explicar y predecir las conductas y emociones
presentes en los individuos, ya que los seres humanos
experimentan pensamientos negativos de forma recurrente,
como por ejemplo el temor a ser valorado negativamente, la
autocrítica negativa, la ansiedad, el miedo a ser rechazados,
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

por mencionar algunos. Esto hace que los individuos se


perciban como poco o menos habilidosos (Ortega y Climent,
2004).
De allí surgen las actitudes de los individuos que, según Roca
(2014), forman parte de las creencias que tienen contenido
emocional y predisponen a los seres humanos a actuar de
forma congruente o no. Este autor infiere que la mayor parte
de las creencias son adquiridas en la infancia de una forma
más o menos consciente, y a lo largo de la vida se pueden
conservar o sustituir. Si se conservan pueden ser activadas
en cualquier momento ya que quedan registradas en la
memoria. Algunas creencias se las consideran beneficiosas
ya que movilizan a la persona a alcanzar sus principales
objetivos, modificar comportamientos para mejorar las
relaciones interpersonales, mientras que otras perjudican,
ya que dificultan su realización.
En resumen, se puede entender que las experiencias
62

activadoras favorecen directamente a la expresión de las


emociones negativas, si ponemos de ejemplo la ira, esto
conlleva conductas agresivas, pero no es la causa, por lo
que el individuo tiene un margen para elegir y controlar sus
reacciones ante estos contextos. Ahora bien, mientras más
consciente se encuentre sobre sus creencias y por ende de
sus reacciones, más probabilidades tendrá de actuar sin
ira y, por lo tanto, sin agresividad. La realidad es que son
pocas las veces que los individuos reflexionan sobre sus
pensamientos, por lo tanto, también son pocas las ocasiones
en que se cambia esa influencia que tiene la forma de pensar
en las reacciones. Este ejercicio se pudiese repetir con cada
una de las emociones negativas.
Nuestro sistema de creencias influye eminentemente en
nuestras reacciones, pero también los acontecimientos
influyen en nuestra forma de actuar. Es por ello, que el
individuo otorga un juicio de valor y evalúa a cada una de las
experiencias que vivencia. Lo que la persona desea lo llama
“bueno” y lo que le disgusta lo denomina “malo”. Se puede
indicar que las creencias determinan los sentimientos y las
conductas que acompañan a dichas experiencias.
Conociendo nuestras experiencias y nuestra consecuencia
emocional, resulta más fácil, imaginar nuestras creencias

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


y enfrentarnos a nuestra forma de actuar, principalmente a
nuestra autoinculpación y a nuestra ira (siguiendo el ejemplo
anterior) que genera conductas impulsivas o destructivas.
En conclusión, nuestras creencias tanto racionales
como irracionales, influyen en nuestros sentimientos y
conductas. La Terapia Racional Emotiva Conductual nos
permite descubrir exactamente que creencias favorecen el
desarrollo de nuestras emociones, interpretándose como
desadaptativos, así también nos permite modificar nuestras
creencias irracionales. Por otro lado, nuestras creencias
racionales nos hacen sentir sanamente y nos permite
alcanzar nuestras metas; mientras que las irracionales nos
producen ira debido a las adversidades y no nos ayudan
a lograr nuestros objetivos. Por último, este tipo de terapia
nos permite poder disputar nuestras creencias irracionales
para tener sentimientos y conductas más adecuadas y
saludables.
63
03.
PROCESO DE APLICACIÓN
DE LA TERAPIA RACIONAL
EMOTIVA CONDUCTUAL
“Una persona perfectamente
normal es algo muy extraño
en nuestra sociedad”.
Karen Horney

3.1. La Terapia Racional


Emotiva Conductual y su
incidencia en las habilidades
sociales
El ser humano es un ser social
por naturaleza, es por ello que las
habilidades sociales son importantes
para todos los individuos, siendo
estas el conjunto de emociones,
conductas y pensamientos que se
han aprendido para relacionarnos
con los otros de manera satisfactoria,
haciéndonos sentir bien y
permitiendo que obtengamos los
resultados que se quieren, lo cual
mejora la calidad de vida. En este
sentido, la comunicación tanto verbal
como no verbal es esencial ya que
permite exteriorizar sentimientos,
emociones, actitudes, malestares,
opiniones, por mencionar algunos, que, entre otros objetivos,
nos permite defender nuestros derechos (Freire, 2019).
Por lo tanto, las habilidades sociales según, Ruiz et al. (2012),
“constituyen un amplio rango de competencias que se
pueden agrupar en distintas categorías, como habilidades
no verbales, habilidades básicas de conversación,
comunicación, emocional, autoprotección, solución de
problemas y aproximación-evitación en las relaciones íntimas
o consecución de objetivos vitales”. (p. 297)
De la anterior, se puede inferir que los niños no nacen con
habilidades sociales, o con temores, son sus experiencias
tempranas las que incitan esas conductas, y allí el lenguaje
cumple un rol fundamental en esta interacción ya que es lo
que va a permitir el desarrollo de esas habilidades sociales.
Tanto la familia como la escuela van a tener un rol protagónico
y serán la fuente de este aprendizaje (Sartori y López, 2016),
ya que son los que proporcionarán estas experiencias
positivas o negativas que incidirán en la autoevaluación que
tenga cada individuo de sí mismo. Es así como las habilidades
sociales aprendidas tienen orígenes multifactoriales, donde
el ambiente de desarrollo es determinante en ellas y fijarán

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


las características personales de los individuos.
La forma en que los individuos plantean sus relaciones
personales influye decisivamente en el éxito o fracaso
de estos en la sociedad, ya que la forma como perciben
el mundo sus actitudes, costumbres sociales, actitudes,
lenguajes verbales y no verbales, cambian constantemente
bien sea por falta de uso o por largos períodos de aislamiento
(Freire, 2019).
Obviamente, las interacciones sociales en la adolescencia
son más profundas e íntimas que las logradas en la
niñez, pues requieren un mayor ajuste psicosocial, lo
cual no ocurre en la infancia, y a medida que nos vamos
acercando a la adultez y el lenguaje se va perfeccionando,
se van adquiriendo otras habilidades como autonomía e
independencia, logrando obtener relaciones sociales más
exitosas (Valera et al., 2016).
Al mencionar los déficit de habilidades sociales, se pueden
65

mencionar muchos ya que el ser humano es social por


naturaleza, por lo cual en su relación con los otros individuos
y el ambiente se pueden presentar múltiples elementos que
pueden llegar a obstaculizar estas relaciones e impactar
negativamente en el desarrollo de las personas, incluso hasta
el punto de ocasionar trastornos psicopatológicos, debido
a las perturbaciones tanto cognitivas como afectivas, las
cuales tienen incidencia en la autoestima de los individuos,
su regulación en el comportamiento, en la adopción de roles,
por mencionar algunos aspectos, que van desde la infancia
hasta la vida adulta (Ovejero et al., 2016).
La falta de habilidades sociales puede incidir en otras
áreas de desenvolvimiento con la aparición de conductas
disfuncionales, por ejemplo, en los niños puede afectar
el ámbito familiar y escolar; en el adolescente incide
negativamente en la formación de su identidad, puede
provocar fracaso escolar, delincuencia. Ya en el adulto
podemos mencionar múltiples problemas con serios ajustes
psicológicos (Do Amaral et al., 2015).
De acuerdo con Ruiz et al. (2012), estos problemas
pueden ser aislamiento social, ansiedad social, depresión,
problemas de pareja, esquizofrenia, por mencionar algunos.
Por su parte, Freire (2019), indicó que la mayoría de las
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

enfermedades tienen relación con el déficit de habilidades


sociales, ya que es una respuesta del individuo ante las
constantes demandas de la sociedad o del ambiente donde
se desenvuelve, convirtiéndose estas en factores estresores
que dan origen a una interpretación distorsionada de la
realidad.
Es frecuente observar el comportamiento de algunos
profesionales que son muy eficientes y eficaces en su
trabajo, altamente competentes, sin embargo, no pueden
interactuar eficazmente ya que se ven obstaculizados
por la ansiedad, vergüenza, pensamientos negativos,
por mencionar algunos. Algunos factores que pueden
obstaculizar el ajuste social según Pucheu (2014), en el área
personal, estarían la necesidad de consecución de logros,
demandas exageradas de desempeño, temor a equivocarse,
necesidad desmedida de control, impaciencia, irritabilidad,
baja tolerancia a la frustración, actitudes de autoridad, baja
capacidad de resolver conflictos, agotamiento emocional,
66

expresiones de hostilidad, pensamientos pesimistas,


irracionales y catastróficos.
Asimismo, en lo social, por la necesidad desmedida de
aprobación, distancia psicológica de los demás, dificultad
de comunicación, poca autonomía, falta de empatía, poco
tiempo libre, inseguridad, dificultad de socialización, entre
otros, mientras en lo laboral, puede ser por la falta de iniciativa
en el trabajo, incapacidad de manifestar su punto de vista,
falta de apoyo entre los trabajadores, baja satisfacción
laboral, presión laboral, frustración profesional, deficientes
relaciones laborales, agotamiento físico, estrés psicológico,
por mencionar algunos (Reyes, 2015).
Por último, en lo familiar y de pareja se manifiesta, aspectos
formativos, éticos, afectivos, económicos, culturales,
ideológicos, intelectuales y morales. Como también
percepción, decepción familiar, divorcios, violencia, límites,
reglas de comunicación, roles, inseguridades, dificultad
para controlar y expresar emociones, presión por parte de la
pareja, entre otros (Puello et al., 2014), por ello es necesario
un asesoramiento cognitivo conductual.
El asesoramiento cognitivo conductual es un método
efectivo que ayuda a las personas a pensar de manera
diferente. Utilizando nuevas formas de pensar, pueden

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


adoptar comportamientos más saludables y mejores ante
los amargos eventos y experiencias. López (2015), indicó
que este tipo de terapia ayuda a las personas a modificar
tanto creencias como emociones negativas. Los individuos
poseen tres campos que están íntimamente relacionados,
estos son los sentimientos, los pensamientos y por supuesto,
los comportamientos. Para realizar un tratamiento adecuado
se debe trabajar en estos tres aspectos, sin dejar a un lado
las emociones, ya que éstas influyen en la manera de pensar
y comportarse
Se pueden utilizar varias técnicas cognitivas para aumentar
la conciencia del paciente sobre estos patrones cognitivos
y comenzar a ayudarlos a contrarrestarlos. Los registros de
pensamientos completados en el transcurso de la semana
que involucran esquemas de grabación y etiquetado, modos
u otros tipos de contenido cognitivo pueden ayudar al
paciente a identificar estos fenómenos en su vida cotidiana.
67

En la sesión, el cuestionamiento socrático o el descubrimiento


guiado se pueden utilizar para ayudar al paciente a descubrir
esquemas subyacentes y creencias fundamentales de las
que puede no estar completamente al tanto. Un método
para hacerlo es la técnica de flecha hacia abajo (Beck, 1979;
Quemaduras, 1980), en el que el terapeuta (y más tarde el
propio paciente) profundiza por debajo de los pensamientos
automáticos o superficiales al hacerle preguntas al paciente
como “si esto fuera cierto, ¿qué significa para usted?” o
“si fuera cierto, ¿lo que podría suceder?” repetidamente,
descubriendo capas sucesivas de pensamientos intermedios
y, finalmente, creencias centrales.
Una vez que se han identificado las cogniciones
problemáticas, se pueden usar varios métodos para ayudar
al paciente a aumentar su flexibilidad cognitiva y considerar
formas alternativas de pensar. Es aconsejable evitar adoptar
un enfoque que intente demostrar que los pensamientos
de los pacientes están equivocados, ya que, en particular
con los clientes antagonistas, es probable que esto genere
una actitud defensiva e intentos de demostrar que tienen
razón. Por el contrario, ayudar al paciente a considerar una
variedad de explicaciones o interpretaciones alternativas a
través de una lluvia de ideas, y ayudarlo a adoptar diferentes
perspectivas es probable que sea más útil.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Puede ser beneficioso discutir los pros y los contras de creer


ciertos pensamientos, o de actuar como si tales pensamientos
fueran ciertos. Por ejemplo, un individuo antagónico puede
creer que sus percepciones negativas de otras personas
pueden ser válidas o precisas, pero se pueden explorar
los pros y los contras o la utilidad del comportamiento
basado en estos pensamientos. El terapeuta también puede
introducir ciertas categorías de esquemas o distorsiones
del pensamiento (p. Ej., generalización excesiva, lectura
de la mente) para ayudar al paciente a identificar cómo sus
patrones de pensamiento pueden no considerar toda la
información.
Siguiendo el modelo ABC para la aplicación de la Terapia
Racional Emotiva Conductual, dentro del principio de la
molestia el cual señala que no se trata de pensar como tal,
sino que este es fruto de las creencias irracionales y partiendo
del esquema anteriormente planteado, se proponen las letras
68

“D” y “E”, donde “D” corresponde al proceso del conflicto


cognitivo, cuyo propósito es reestructurarlo de acuerdo con
las nuevas creencias, mientras que la letra “E” reflejaría
los efectos que ha producido este cambio cognitivo en el
individuo en sus acontecimientos vitales (Navarro, 2006).
La terapia racional emotiva conductual es una psicoterapia
activa-dirigida, la cual permite que la persona identifique la
génesis filosófica de sus problemas psicológicos y lo orienta
a la búsqueda de alternativas que permitan cambios con
el fin de generar un mayor bienestar (Oblitas, 2008). Por lo
tanto, esta terapia se aplica en:
• Terapia individual, proceso flexible en el abordaje clínico
y eficaz para las personas con inconvenientes para
vincularse con los demás.
• Terapia de pareja, es recomendable establecer normas,
que se predisponga a la negociación, así mismo se
facilitan herramientas para lograr una comunicación
constructiva entre ambos.
• Terapia familiar, proceso que se orienta a mejorar las
debilidades que evidencia el núcleo familiar de forma
individual, contribuyendo al quebrantamiento y que
es posible modificar la conducta de cada uno de los

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


miembros es búsqueda de fortalecer su unidad familiar.
• Terapia de grupo, trabajo con grupos pequeños con los
que se efectúan entrenamientos intensivos.
3.2. Las fases del proceso de la Terapia Racional
Emotiva Conductual
El proceso psicoterapéutico de la Terapia Racional Emotiva
Conductual debe seguir una estructura de pasos que
permitan hacer un seguimiento y ajuste del desarrollo con la
persona que acude a la consulta, los cuales presentamos a
continuación:

Paso 1: Psicodiagnóstico Racional-Emotivo.

Paso 2: Identificar la “C” significativa y los problemas


secundarios.

Paso 3: Identificar un “A” específico.


69

Paso 4: Establecer la conexión “B-C”.


Paso 5: Identificar “B”.

Paso 6: Debatir las creencias irracionales (“D”).

Paso 7: Aumentar su convicción en sus creencias


racionales (“E”).

Paso 8: Desarrollar las tareas para casa.

Paso 1: Psicodiagnóstico Racional-Emotivo


Establecer el punto de partida o estado inicial psicológico
es esencial para definir el objetivo y la estrategia a seguir,
con lo que también hacemos el seguimiento de la eficacia
del proceso y la evaluación de los resultados en cada paso.
Tal como se hace en la primera de las consultas de muchas
psicoterapias, se empieza tomando datos personales
al paciente (nombre, edad, sexo, dedicación laboral
o académica, nivel de estudios, estado civil, dirección
domiciliaria, entre otros).
Luego se puede iniciar con frases como: “Cuéntame por qué
viniste hoy y comencemos a trabajar” o “En qué problema
trabajaremos hoy?”. Las frases dependen de la situación
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

de vida y emocional, el contexto, las capacidades de


comunicación y el rapport que se tiene. Es importante ser
directos y no divagar con cualquier pregunta, recuerden que
el tiempo es limitado y tiene que ser valorado por todos para
buscar la solución directa. Cuando el paciente tiene más de
un problema, se consulta cuál es el que le afecta más y se
orienta acerca de cuál es el principal que pudiera generar
los otros problemas, que le afectan en su estado emocional.
Una vez definido que en conjunto se determina el problema,
al menos en términos generales, se establece con el paciente
un objetivo concreto de la terapia y de la sesión. Esto da
una dirección general que permite establecer una dirección
o camino de la intervención y actualizar las expectativas
del psicoterapia, a fin de que logren ajustes más reales
de las posibilidades en cada caso intervenido. Para esto,
consultamos con frases como: ¿Qué es lo que usted esperaría
70
de las sesiones de terapia? ¿Qué expectativas tiene de esta
primera/segunda/ sesión?, lo cual servirá al terapeuta para
orientar al paciente sobre las condiciones del proceso a
corto, mediano y largo plazo.
Se solicita al paciente que de un ejemplo concreto del
problema, pidiéndole detalles necesarios (el contexto, el
momento, las personas presentes y la importancia de ese
momento para el paciente) que nos ayude a identificar el
Acontecimiento Activador (“A”) y la Consecuencia Emocional
y Conductual (“C”), que servirá para identificar la Creencia
Irracional (“B”) de este ejemplo. Se pueden usar preguntas
como ¿Puede darme un ejemplo concreto de este problema?
¿Cuándo y cómo sucedió? ¿Son frecuentes estos hechos?
¿Es la primera vez que le pasa? ¿Qué es diferente de otros
momentos?

Paso 2: Identificar la “C” significativa y los


problemas secundarios
Por “C” se entiende cómo se sintió y qué hizo en esa
situación. Para esto puede usar preguntas como: ¿Cómo se
sintió cuando ocurrió exactamente esa situación? ¿Qué hizo

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


cuando se sintió así?
No refuerce la idea de que “A” es la causa de “C” con
mensajes como: ¿Cómo le hace sentir esto?, ¿Le ofendió lo
que le dijo?, ¿Qué sentimientos le provocó?
Se debe invertir el tiempo suficiente para que el paciente
pueda conectar con sus sentimientos en esa situación y
generar hipótesis sobre las posibles creencias irracionales.
Para esto, usamos expresiones como: Concentre en esa
situación, regrese a ella en su mente e intente describir lo
que sintió en ese momento..., dígame qué está sintiendo.
Para esclarecer “C” podemos preguntar Cuando se siente
así, ¿siempre reacciona igual? ¿Qué suele hacer para evitar
sentirse así? ¿Funciona? ¿Cómo definiría lo que siente? ¿En
qué otro momento siente igual?
71
Tabla 3.1. Consecuencias sanas e insanas.
Consecuencias
“C” Emocional “C” Conductual
Insana Sana Insana Sana
Miedo Evitación Afrontar
Ansiedad
Preocupación Huir Protegerse
Pánico
Inquietud Escapar Asumir riesgos
Apatía Consuelo
Depresión Tristeza
Abandono Activo
Desesperanza Pena
Dejadez Aceptación
Rabia Enfado Agresión Asertividad
Ira Molestia Pasividad Expresión
Odio Irritabilidad Venganza Negociar
Castigo
Arrepentirse Responsabilidad
Culpa Humillación
Apenado Aceptación
Condenación
Autorrevelación
Inhibición
Autenticidad
Vergüenza Incomodidad Mentir
Poder
Evitar
expresarse
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Si el paciente habla de varias emociones negativas (Tabla


3.1), ayúdele a seleccionar una emoción negativa insana
relevante o significativa. Ejemplo: Ante esa situación me dice
que siente ira, culpa, depresión, ansiedad... ¿Cuál de ellas
es la que le limita más o le perturba más?
Motive a cambiar la “C” insana, valorando con el paciente
la utilidad o funcionalidad de hacerlo, y orientando que el
cambio implica cambiar la emoción insana por una sana,
viendo las consecuencias de la nueva emoción sana. Use
preguntas como: ¿cree que la ira que siente en ese momento
le ayuda a resolver mejor el conflicto que tiene con esta
persona, o lo está empeorando?
Las consecuencias C pueden generar otros problemas
secundarios que obstaculicen el avance en la psicoterapia
en las sesiones o las tareas enviadas a casa, por lo que
el terapeuta debe decidir si se empieza por el problema
primario o por el secundario.
72
Paso 3: Identificar un “A” específico
En el discurso del paciente acerca del acontecimiento (A)
que desencadena su malestar (C), se puede encontrar con
momentos en que se dan conexiones con varias personas y
circunstancias vinculadas mientras sucede, por lo que se ha
de tratar de ser lo más concreto posible discriminando el A
crítico de los que son complementarios o no relevantes.
El A debe ser lo más objetivo posible, basado un hecho, no en una
suposición, ya que se puede dar que lo que percibimos como A no es un
hecho real sino algo que asumimos. No siempre encontramos el A crítico,
por lo que se puede ir avanzando asumiendo temporalmente real el que
aparentemente es el más importante y considerando los diferentes tipos
de A que hay: temporales (presente, pasado y futuro), y por origen (interno
y externo).
La utilidad de encontrar el A adecuado es que se permitirá establecer la
conexión (B) con C.

Paso 4: Establecer la conexión “B-C”


Establecer la conexión B-C tiene implícito encontrar B e iniciar
la idea que este es el que produce C y no A como asumía el
paciente inicialmente, pero es muy importante estar atentos

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


a que el paciente no cambie el “A”. Nos ayudará utilizar
preguntas inductivas y preguntas directas.

Preguntas inductivas:
• ¿Todas las veces que a usted le ha ocurrido exactamente
lo mismo, siempre se ha sentido de la misma manera?
• ¿Cómo se ha sentido usted de manera distinta en
EXACTAMENTE la misma situación?
• ¿qué cree que hace que ante un mismo hecho tenga
usted emociones tan diferentes?
Preguntas directas:
• ¿Piensa usted que sus sentimientos, o “C”, fueron debidos
a “A”, o a sus creencias acerca de “A”, sus “B”?
• En otra situación en que aparece la misma creencia, se ha
generado C de igual manera?
73
• ¿Si seleccionamos a cien personas de su misma edad,
estatus y género, todas ellas se sentirían igual que usted,
ante EXACTAMENTE el mismo “A”?
• ¿Piensa que los sentimientos de estas otras personas, o
“C”, fueron debidos a “A” o a sus creencias (“B”) acerca
de “A”?
Paso 7: Identificar “B”
Para identificar B, tenga presente la distinción entre las
creencias racionales y las irracionales, y ayude al paciente
a diferenciarlas. Para esto, se puede trabajar con diferentes
tipos de preguntas, que se presentan a continuación (Tabla
3.2 y Tabla 3.3):

Tabla 3.2. Tipos de preguntas recomendadas


para identificar B.
Tipo de
Detalle Ejemplos
preguntas
¿Qué estaba usted
diciéndose a sí
Se pueden averiguar
mismo respecto a
los pensamientos
“A” que le condujo
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Preguntas del paciente sobre la


a sentirse “C”?
abiertas: situación desde su
¿Qué le estaba
propia perspectiva y
pasando por su
sus palabras.
cabeza cuando se
sentía ansioso?
Encadenan
¿Qué significa para
inferencias (sin
usted lo que pasó
Encadenamiento debatirlas) para
en ese momento?
inferencial llegar a un “A” crítico
¿Y qué pasa si vuelve
y una creencia
a pasar?
irracional.
¿Qué se estaba
exigiendo ante “A”
El paciente focaliza
que le llevo a sentirse
sus creencias
Preguntas “C”?
irracionales y no se
teórico-dirigidas ¿Qué pensaba de
invierte tanto tiempo
usted mismo como
en preguntas.
persona cuando se
sentía culpable?
74
¿Cuándo se estaba
Establece diferencia
sintiendo “C” acerca
entre la creencia
Preguntas de “A”, se estaba
irracional y la
teórico-dirigidas exigiendo que….,
alternativa racional, el
de elección o bien estaba
paciente escoge cuál
múltiple prefiriendo, pero
le conduce a sentir la
no exigiendo, que
emoción insana
“A”.....?
¿Cuándo se siente
deprimida por no
tener trabajo piensa
Asegura la eficacia
que es un “desecho
de la comunicación
Emplee un léxico de la sociedad”?
cuando no están
común. La separación de
claras algunas
su pareja de tantos
definiciones técnicas.
años, le hace pensar
que lo perdió porque
es “mala sangre”?
¿Qué cree que le está
Selecciona cuál es perturbando más,
la exigencia nuclear la “insoportabilidad”
Seleccione
y la inferencia de la incomodidad
las creencias
más relevante, de de estar ansioso, o
irracionales
todas las creencias que su valía como
principales
irracionales ante un persona quedará

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


mismo problema. reducida a cero si lo
hace mal?
Tome la creencia
irracional que no
debe sentirse
Al evaluar una
incómodo como
situación, las
hipótesis sobre
creencias irracionales
Vea las creencias su tendencia a
serán específicas
irracionales posponer y no hacer
y no generales, no
como hipótesis las tareas; ¿puede
se deben deducir
ver si esta forma de
automáticamente
pensar está muy
unas de otras
presente en su vida
y le ha dado muchos
problemas?
Cuando se sentía
rabioso por su
Vea la conexión
Considere la siguiente comportamiento,
de las “B” según
tabla ¿exigía que no debían
los “A” y “C”
ser desconsiderados
75

con usted?; ¿es así?


Tabla 3.3. Posibles conexiones de B según las A
y las C expresadas.
A
C
Aconte- C B
Emocio-
cimiento Conductual Creencias
nal
percibido
Irracional:
Sobrestimar las
posibilidades
de que ocurra el
Ansiedad suceso temido: “ES
Evitación PROBABLE”.
Huir Verlo
Escapar HORROROSO.
Amenaza o peligro

Tener
autoexigencias
de aprobación y/o
perfección.
Racional:
Estimar las
consecuencias
probables de que
ocurra:
Miedo

Afrontar
“ES POSIBLE”.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Protegerse
Verlo como
Asumir riesgos
DESAGRADABLE.
Autoaceptación
incondicional de
uno mismo.
Irracional:
Depresión

Tendencia a
Apatía condenarse a uno
Abandono mismo por una
Dejadez conducta o rasgo:
Fracaso o pérdida

“SOY un fracaso”.
Racional:
Estimar lo negativo
del hecho, sin
juzgarse a uno
Tristeza

mismo: “He
Consuelo
fracasado en esta
Actividad
tarea”.
Autoaceptación
incondicional de
76

uno mismo.
Irracional:
Tendencia a
condenar a los
demás por sus

Rabia
Agresión conductas o
Injusticia, frustración u ofensa

Pasividad rasgos: “ES malo”.


Venganza Exigir a los demás
(incomodidad) que
se comporten como
uno quiere.
Racional:
Juzgar la
conducta, pero no
a la persona: “SU
Enfado

Asertividad CONDUCTA es
Expresión mala”.
Negociar Aceptación
incondicional de los
otros y tolerancia a
la frustración.
Irracional:
Condenarse a
uno mismo por
Hacer algo inmoral o poco ético

romper la regla
Culpa

“sagrada”: “SOY

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Castigo
despreciable”.
Humillación
Tener
autoexigencias
de aprobación y/o
perfección.
Racional:
Juzgar la conducta,
Arrepentirse

pero no la persona:
“MI CONDUCTA fue
Responsabilidad despreciable”.
Autoaceptación
incondicional de
uno mismo.
77
Irracional:

Hacer algo incorrecto, estúpido o fuera de lo


Tendencia a
condenarse por
una conducta o

Vergüenza
Inhibición rasgo fuera de lo
Esconderse normal: “SOY un
normal (ideal social) Evitar bicho raro”.
Mentir Tener
autoexigencias
de aprobación y/o
perfección.
Racional:
Juzgar la conducta,
Incomodidad

pero no la persona:
Revelación “MI CONDUCTA fue
Autenticidad despreciable”.
Expresión Autoaceptación
incondicional de
uno mismo.

Paso 6: Debatir las creencias irracionales (“D”)


Se debe iniciar reforzando la conexión entre la creencia
irracional (“B”) y su malestar (“C”), para aclarar su estado
actual, en donde su forma de pensar tiene alternativas de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

pensamiento que a partir de la adopción de una creencia


más racional puede ser que produzca mejores estados de
bienestar, para luego motivarlo a trabajar por el cambio. La
mejor forma de trabajar en este paso es preguntarle si puede
ver el vínculo y la influencia entre la creencia irracional y
su emoción insana (Dryden, 2002) con preguntas lógico-
reflexivas directas como: ¿Se da cuenta que siempre que
mantiene la creencia irracional (“B”)…., se produce a
continuación un sentimiento de (“C”).....? En base a lo que
acaba de responder, ¿qué cree que se necesita cambiar
primero?
Para algunos, el debate es considerado más un arte que
un proceso teórico dentro de la Terapia Racional Emotiva
Conductual, y para otros es más una técnica específica
de reflexión y dinámicas cambiantes cada vez que se lo
ejecuta, siendo muy importante dedicarle tiempo. Hemos de
diferencias el Debate en dos fases importantes: la primera,
78

donde se examinan y se debaten las creencias irracionales; y


la segunda, en la que se crean expectativas y se construyen
nuevas creencias racionales (Walen et al., 1992).
Algunas recomendaciones para el debate, tiene que ver con
el consultante, el terapeuta, la afectación y el contexto de las
situaciones alrededor del malestar, para lo cual se hacen las
siguientes recomendaciones:
Diferenciar entre el debate inferencial y el debate filosófico:
El uso del debate filosófico para las creencias irracionales de
base genera trasformaciones más profundas y duraderas.
Ej: Se asume que el consultante se ha equivocado mucho y
no ha sido un buen padre; ¿Asumir que no es un buen padre
por sus equivocaciones, implica que es una mala persona,
que nunca buscó el bienestar de sus hijos y vale menos
como ser humano?
Con la utilización de varios tipos de debate (empírico,
filosófico y pragmático) podemos movilizar el pensamiento
hacia la reflexión de la idea o creencia actual, con preguntas
como: ¿Hay una ley universal que indique que eso no puede
ocurrir?, ¿Qué a veces haga algo mal, implica que soy una
mala persona? ¿Qué sea algo desagradable lo convierte en
algo horrible u horroroso? ¿Me ayuda a largo plazo pensar

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


que soy despreciable? , etc.
Debatir las creencias irracionales tanto como las racionales:
La autoreflexión intelectual la persona acerca de sus
pensamientos (saber que las creencias irracionales son
irracionales y las racionales son racionales) nos orienta a
un insight emocional (una convicción profunda que mejora
las emociones y las conductas). Algunas preguntas que se
usarían son: ¿Cuál es empíricamente más realista: la idea
que usted debe tener éxito en cada decisión como padre
o, ¿la idea que preferiría tener éxito en cada decisión como
padre?, ¿es realista pensar que: es preferible tener éxito, pero
no es absolutamente necesario para seguir intentándolo?
¡Demuéstremelo!
Diferenciar los deseos (o preferencias) de las exigencias en
la aplicación del debate: ver la diferencia entre lo que quisiera
que pase y lo que debe pasar para evitar recriminaciones
propias y ajenas. Surge entonces una pregunta muy útil:
79

¿Por el hecho de que yo PREFIERA algo, se deduce que


DEBE darse obligatoriamente?
Debatir solo una creencia irracional a la vez: Abordar
muchas creencias en un solo momento, hay más efectividad
cuando se persiste, mediante el debate de una solo creencia
irracional, hasta que se hayan aclarado todas las dudas
acerca de ella, para luego pasar a otra.
Debatir ambas partes (la exigencia y la inferencia evaluativa)
de la creencia irracional: una exigencia puede producir una
inferencia evaluativa en forma de condenación, fatalismo
y baja tolerancia a la frustración. Una vez que empieza a
debatir la exigencia, se debilita su influencia y se continua
al debate de la inferencia relacionada. Por ejemplo: ¿Si te
tratan con indiferencia se deduce que son malas personas
o que te odian?
Aplicar debate socrático. Ejemplo: ¿Del hecho de que
prefiera hacerlo bien se deduce que debe hacerlo?
Aplicar debate didáctico: Ejemplo: De una preferencia no se
puede deducir una exigencia; puesto que tienen diferente
significado (Didáctico).
Observar la comunicación no verbal del consultante ante
preguntas que lo movilizan. Ejemplo: Me he dado cuenta
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

que cada vez que le hago acerca de esta persona/situación


agacha la cabeza y mira al suelo. Qué piensa acerca de
esta persona/situación en ese momento que le menciono?
¿Cómo se siente usted cuando le pregunto?
Repetir un debate similar sesión tras sesión: Se puede
utilizar debates similares sesión tras sesión, con variantes
y diferentes estrategias y tácticas. Ejemplo: La semana
pasada debatimos la creencia de que “no puede soportar
la presencia de su hermana”; ¿qué piensa sobre lo que
estuvimos diciendo antes?
Ser firme en el debate y demostrar entusiasmo en el diálogo:
el entusiasmo y la energía del terapeuta deben transmitirse
al paciente. Emplee un lenguaje coloquial y expresivo, con
una entonación y una gesticulación no verbal. Ejemplo: ¿El
hecho de que se comporte estúpidamente, le convierte en
un asco de persona?
Asegurarse que el consultante comprende lo planteado
80

y/o acordado: solicite registros del debate realizado, haga


una inversión de roles (el paciente hace de terapeuta
y el terapeuta de paciente) y mientras tanto observe la
comunicación verbal y no verbal. Ejemplo: Ahora vamos a
invertir nuestros roles, usted va a actuar como terapeuta y yo
hare las veces de usted; ¿qué me diría si mantuviese la idea
de que siempre tengo que hacer bien este trabajo?
Ser flexibles y creativos: Use su propio lenguaje para
expresar lo mismo. Ejemplo: ¿Hay algún manual o normativa
del señor García que todo el mundo tiene que obedecer si
algo se quiere hacer bien?

Errores comunes:
• Debatir la creencia racional en lugar de la irracional: Se
mezclan la realidad, las cogniciones y las emociones,
en un vínculo confuso. Ejemplo: ¿En qué ley humana o
natural está escrito que las cosas deben ser siempre
como a usted le agradan?”.
• Debatir la emoción en lugar de la creencia: lo que puede
tener a invalidar el derecho a emocionarse. Ejemplo: ¿Por
qué tiene que cabrearse?
• Usar demasiadas veces expresiones con ¿por qué?

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Normalmente, este tipo de preguntas el consultante
responde: “Porque es preferible”, pero sin cuestionar esa
exigencia. Por ejemplo: a la pregunta “¿Por qué debe
hacerlo bien?” podría responder: “porque eso me evitaría
problemas y me iría mejor”.
• Limitarse a hacer solo una pregunta de debate. Es
importante entender que es un proceso durante el cual
se pretende persuadir al paciente de manera activa y
directiva. Con una sola respuesta no es suficiente.
• Debatir de manera mecánica, como que sigue una receta,
en lugar de ser original e innovador con sus preguntas:
Cuando se sigue un libreto sin reflexionar el momento, la
condición del paciente y el efecto futuro de la intervención
verbal, que a veces es mejor reemplazarlo con un silencio
o una sola palabra. Ejemplo, cuando se emplea un siempre
el mismo libreto con la pregunta”¿Existe una ley universal
que diga…?” y a continuación intervenir con “Hay alguna
ley universal que diga lo contrario?”.
81
• Debatir de manera rápida e impulsiva, en lugar de pausada
y clara. Cuando se lo hace apresuradamente, se crea
ansiedad y confusión, en vez de analizar lo planteado.
Recuerde que el camino a mejorar va por la reflexión y
debate de la creencia irracional.
• Argumentar más que debatir. No se trata de convencer ni
luchar, sino de persuadir, para esto debe considerarse las
creencias culturales (como la religión y hábitos grupales
del grupo al que pertenece), así como el conocimiento de
ciertas personas
• Debatir inferencias sobre “A” en lugar de creencias
irracionales. Ejemplo: ¿Por qué cree que pasó A? ¿Es
mejor para usted que A hubiera sido de otra manera?
Paso 7: Aumentar su convicción en sus creencias
racionales (“E”)
La Imaginación Racional Emotiva (IRE): aparte de las
experiencias reales, la práctica continua de la imaginación
propuesta sirve para crear conexiones neuronales que
desarrollan nuevas creencias racionales (Lega et al., 2009).
Sugiera acciones que sean congruentes con sus creencias
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

racionales: Se anima a asumir riesgos y a exponerse a


situaciones temidas con el objetivo de que se genere el
cambio emocional y conductual, que sea conciente que
cuando su conducta y su pensamiento están sincronizados,
maximiza los cambios y fortalece sus creencias racionales.

Paso 8: Desarrollar los ejercicios entre sesiones


Los ejercicios entre sesiones deben ser claros, detallados
y tener un objetivo preciso para el terapeuta y el paciente.
Pueden ser cognitivos, emocionales y conductuales.
Cognitivos: Consisten en identificar y debatir creencias
irracionales y ayudan a obtener un “insight intelectual”, más
que un “insight emocional”. Ej: Escribir autoafirmaciones
racionales.
Emocionales: Sugiera al paciente que realice ejercicios que
lo lleven de “insight intelectual” al “insight emocional”. Ej: La
imaginación racional emotiva (IRE).
82
Conductuales: Estimule al paciente para que realice acciones
graduales en contra de sus creencias irracionales y a favor
de las racionales. Ej: Ejercicios de habilidades sociales.
Va ser más asertivo invitarle o sugerirle el ejercicio que es
más conveniente y negociar los detalles, indicando que no
necesariamente ha de tener éxito en los ejercicios para casa,
lo esencial es intentarlo con el mayor esfuerzo, conciliando
previamente que se tiene las suficientes habilidades para
realizarlos, a sabiendas que las puede hacer.
Anime al paciente a escribir una nota sobre los detalles del
ejercicio y promueva un compromiso firme para realizar la
tarea. La tarea se revisa al iniciar las sesiones siguientes, y
es un ingrediente central en el proceso de cambio. En este
punto, se debe revisar el cumplimiento parcial o total del
ejercicio según lo pactado, comprobar lo aprendido en el
ejercicio y reforzar el cumplimiento del mismo.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


83
04.
TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN
EN TERAPIA RACIONAL
EMOTIVA CONDUCTUAL
“Las personas tienen motivos
y pensamientos de los cuales
no son conscientes”.
Albert Ellis

4.1. Técnicas de intervención


más frecuentes
La Terapia Racional Emotiva
Conductual (TREC), emplea
múltiples técnicas para su abordaje
terapéutico, siendo estas cognitivas,
conductuales y emotivas, las
cuales pueden aplicarse de forma
integral, y permite contrarrestar
creencias irracionales, emociones
disfuncionales o conductas
desadaptativas que permitirán,
posteriormente, generar habilidades
para enfrentar los problemas de
forma más racional y funcional
(Eseadi et al., 2015).
Por lo que, el terapeuta racional-
emotivo actúa atacando
aquellas creencias irracionales,
contradiciendo las autoverbalizaciones negativas que
tiene el paciente de sí mismo, del mundo y de los demás,
permitiendo la obtención de un cambio profundo en la filosofía
básica de la persona que la capacita pensar y comportarse
de una manera más racional logrando así distinguir
entre consecuencias emocionales positivas y negativas,
apropiadas o patológicas, por otra parte, vale recalcar que
cuando la familia interviene, se crean modificaciones en el
entorno en las que ocurre el comportamiento problemático,
es más probable una disminución de los comportamientos
inadaptados y un aumento de los comportamientos
adaptativos (Nwamaka et al., 2016).
La comprensión de la naturaleza de los comportamientos
problemáticos, así como de sus pensamientos, emociones
y, a veces, sensaciones físicas asociadas, generalmente
son necesarias para un cambio de comportamiento efectivo.
El terapeuta puede ayudar al paciente a obtener esta
información a través de múltiples técnicas dentro y fuera de
la sesión.
Según Dryden y Ellis (1987), la Terapia Racional Emotiva
Conductual utiliza gran variedad de técnicas cognitivas,

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


conductuales, emocionales y para lograr un cambio filosófico
en las personas. Utilizan esta herramienta para que las
personas se den cuenta que son ellas mismas quienes crean
sus propias perturbaciones y, a pesar de que el ambiente
puede contribuir al problema tiene una consideración
secundaria en el proceso de cambio como:
• Reconocer que tienen la capacidad de modificar esa
perturbación.
• Entender que las perturbaciones conductuales y
emocionales casi siempre se debe a creencias irracionales.
• Descubrir sus creencias irracionales utilizando los métodos
lógicos empíricos de la Terapia Racional Cognitiva.
• Cuestionar la creencia irracional.
• Trabajar en el proceso de internalizar sus futuras y nuevas
creencias racionales.
• Seguir con el proceso de refutación de sus ideas
85

irracionales y usar métodos multimodales durante el resto


de su vida.
En este tipo de Psicoterapia, que tienen orientaciones
cognitivas conductuales, se emplean diferentes técnicas de
intervención tanto en lo cognitivo, como en lo emocional y
conductual, siendo la finalidad estas la modificación de las
creencias y de los pensamientos irracionales que poseen
los individuos. De acuerdo con Ruiz et al. (2012), las más
empleadas en la Terapia Racional Emotiva Conductual, son
las siguientes:

Técnicas cognitivas
Discusión y debate de creencias: Para ello se utiliza
tres tipos de argumentos para cuestionar las creencias
irracionales, entre estos se encuentran los argumentos
empíricos que animan a la persona a buscar evidencia que
confirme la veracidad; luego están los argumentos lógicos
que ayuda analizar la razón y finalmente los argumentos
pragmáticos que permiten cuestionar la utilidad de dichas
creencias.
Entrenamiento en auto-instrucciones: Son frases que
el paciente tiene que aprender a utilizar ante situaciones
activadoras. También se anotan en tarjetas, se lee y se
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

practica sobre todo en aquellos acontecimientos donde la


persona presenta malestar emocional o conductas negativas.

Técnicas Emotivas
Imaginación Racional Emotiva: La persona va a visualizar
una situación, luego tratará de cambiar una emoción negativa
por una apropiada, conjuntamente modificará las creencias
irracionales que acompaña a dicha emoción.
Inversión del rol racional: El terapeuta adopta el rol del
paciente y verbaliza las creencias irracionales que le causa
malestar. Por el contrario, el paciente adquiere el rol del
terapeuta y realiza un debate de aquellas ideas; de esta
forma se generan creencias racionales alternativas.

Técnicas conductuales
Entrenamiento en solución de problemas: Se emplea
esta técnica cuando la persona es capaz de debatir sus
propias creencias irracionales. De esta manera, el paciente
86

y terapeuta practican estrategias para resolver conflictos en


las relaciones interpersonales.
Técnicas de relajación: Se utiliza principalmente la relajación
progresiva de Jacobson para afrontar aquellas situaciones
que generan perturbación emocional; la finalidad de este
tipo de técnicas es que la persona al emplear la relajación
o distracción imaginativa va a evitar que surjan creencias
irracionales ante un estímulo o situación aversiva.
Tareas para la casa: Se sugiere a la persona que practique
en casa los ejercicios que son asignados al final de cada
sesión y estos se revisan durante los primeros minutos de
la sesión siguiente. De esta manera se pone en práctica lo
aprendido en casa sesión.

Análisis de la cadena de comportamiento


El análisis de la cadena de comportamiento (es decir, el
análisis funcional) puede ser una herramienta útil para crear
conciencia sobre los antecedentes y las consecuencias
de los comportamientos que se han identificado como
problemáticos (Linehan, 1993). Este enfoque incluye un
análisis paso a paso de la cadena de eventos antes, durante
y después de que ocurra un comportamiento problemático
(por ejemplo, beber demasiado) con el objetivo de determinar

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


factores de vulnerabilidad específicos que aumentan la
probabilidad de que ocurra un comportamiento e identificar
consecuencias de ese comportamiento.
Esto permite determinar cómo se puede reforzar el
comportamiento y aumenta la conciencia de los efectos
perjudiciales del comportamiento (Maples-Keller et al.,
2019). Los análisis en cadena pueden ayudar a aumentar
la motivación para cambiar comportamientos inútiles y
promover intervenciones de resolución de problemas
dirigidas al cambio de comportamiento.
El uso del análisis de cadena para tratar el antagonismo puede
ayudar tanto al terapeuta como al cliente a comprender mejor
los factores de vulnerabilidad y las experiencias emocionales
que pueden preceder al comportamiento antagónico,
aumentando la conciencia de la posible motivación detrás
de dicho comportamiento (por ejemplo, participar en un
comportamiento de búsqueda de atención para evitar altos
niveles de ansiedad).
87
El análisis de la cadena también ayudará a identificar
reforzadores previamente desconocidos del comportamiento
antagónico (por ejemplo, obtener más atención de un ser
querido como resultado de un comportamiento hostil).
Es importante destacar que esta técnica también resaltará
las consecuencias inútiles del comportamiento (por ejemplo,
sentir vergüenza) e iniciará una discusión terapéutica sobre
posibles comportamientos alternativos u opciones que
podrían haber alterado positivamente el resultado.
Por ejemplo, si un paciente antagónico ha cometido un acto
agresivo, como una discusión o una pelea física con otra
persona, el terapeuta puede ayudarlo a identificar los factores
de vulnerabilidad antecedente (por ejemplo, dormir poco la
noche anterior, intoxicación por sustancias, reprimendas
recientes de un superior en el trabajo), así como uno o más
eventos estimulantes (por ejemplo, un insulto percibido de
un compañero de trabajo) que precedió al comportamiento.
Posteriormente, el terapeuta puede ayudar al paciente
a identificar la cadena de pensamientos, emociones,
sensaciones físicas y comportamientos interrelacionados
que condujeron al comportamiento objetivo, seguido de las
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

consecuencias, tanto a corto como a largo plazo (Maples-


Keller et al., 2019).
A menudo puede ser útil mapear visualmente la cadena
en una pizarra blanca o en un papel grande para ayudar
al paciente a visualizar la secuencia. Juntos, el paciente
y el terapeuta pueden generar ideas para pensamientos
y comportamientos alternativos. Esta técnica se puede
usar independientemente de si el paciente considera
que su comportamiento objetivo es inherentemente
problemático, siempre que el paciente pueda aceptar que
su comportamiento interfiere con el logro de objetivos a corto
o largo plazo (por ejemplo, ser despedido de un trabajo,
perder una relación, estar encarcelado).

Ensayo de comportamiento y juegos de rol


Si los comportamientos son difíciles de realizar de manera
planificada en la vida real, la exposición imaginal / ensayo de
comportamiento y / o el juego de roles se pueden utilizar para
88

ayudar en la práctica del comportamiento. Por ejemplo, si


un paciente desea practicar respuestas alternativas cuando
otros lo provocan físicamente o lo insultan, el terapeuta puede
“jugar” al provocador o ayudar al paciente a participar en el
modelado encubierto (es decir, imaginar cómo actuaría).
Existe alguna evidencia de que la exposición imaginal a
situaciones que provocan ira, por ejemplo, pueden conducir
a reducciones clínicamente significativas en las respuestas
problemáticas de ira (Grodnitzky y Tafrate, 2001; Fuller et al.,
2010;). Los terapeutas podrían guiar a los pacientes a través
de la imaginación repetida de situaciones que provocan ira
en el pasado para ayudar a la extinción de la ira o la agresión
condicionadas de manera clásica. En combinación con las
estrategias anteriores, los terapeutas pueden entrenar al
paciente en diversas habilidades conductuales según sea
necesario según la conceptualización del caso.
• Habilidades de afrontamiento: Una parte importante de
la Terapia Racional Emotiva Conductual es mejorar las
habilidades de afrontamiento para manejar la angustia y
manejar situaciones de manera efectiva. Construir la caja
de herramientas de un cliente con muchas habilidades
diferentes es fundamental, ya que la habilidad útil variará
según el contexto. Esto deberá ser individualizado en

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


función del cliente. A continuación, se incluye una lista
breve (no exhaustiva) de habilidades de afrontamiento
comunes que podrían ser relevantes en la Terapia Racional
Emotiva Conductual para el antagonismo.
• Habilidades de regulación emocional: Enseñar a los
clientes cómo identificar y etiquetar las emociones,
comprender los factores de vulnerabilidad que afectan las
reacciones emocionales y el comportamiento, y participar
en estrategias específicas para manejar las emociones;
Algunos ejemplos incluyen la toma de perspectiva, la
resolución de problemas y la actuación opuesta a los
impulsos emocionales inútiles.
• Habilidades de tolerancia a la angustia: Enseñar a los
clientes habilidades para sobrevivir fuertes experiencias
emocionales sin empeorar la situación; Algunos ejemplos
incluyen distracción, auto-alivio, puesta a tierra, ejercicio
y respiración enfocada.
89

• Habilidades de relajación: Enseñar a los clientes diversas


estrategias para mejorar la relajación en momentos de
angustia o para reducir la vulnerabilidad a la angustia;
Algunos ejemplos incluyen respiración diafragmática,
relajación muscular progresiva e imágenes.
• Habilidades interpersonales: Para los clientes con
dificultades específicas interpersonales, varias
habilidades interpersonales pueden ser importantes (por
ejemplo, entrenamiento en asertividad, psicoeducación
sobre estilos de comunicación y enfoques efectivos).
Es probable que esto sea particularmente relevante
para la Terapia Racional Emotiva Conductual para el
antagonismo. La terapia será una oportunidad para
modelar adecuadamente la comunicación y el estilo
interpersonal; por ejemplo, con un cliente demasiado
hostil, mantener la calma y modelar cómo puede haberse
comunicado en una situación específica podría permitir al
cliente ver formas alternativas de abordar una situación.
• Habilidades de atención plena: La atención plena es
una técnica para llamar la atención sobre el momento
presente, experimentar la realidad tal como es sin juzgarla.
A través de la práctica de la atención plena, los clientes
aumentan la conciencia de los estados, pensamientos y
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

comportamientos emocionales y fisiológicos. La práctica


de la atención plena también ayuda a los clientes a
obtener un mayor control sobre dónde se encuentra
su atención y a participar plenamente en la vida con
conciencia, en lugar de quedarse atascado en el pasado
o en el futuro. En el contexto de la terapia, la atención
plena puede servir como una exposición conductual
a las emociones o sensaciones o pensamientos que el
individuo generalmente puede evitar. Con el tiempo,
la exposición a observar y experimentar sin prejuicios
estas emociones, sensaciones o pensamientos puede
conducir a la habituación y al aprendizaje, reduciendo el
comportamiento de evitación con el tiempo. En el contexto
del tratamiento del antagonismo, la atención plena puede
ser útil para mejorar la disposición de los clientes a sentir
emociones vulnerables que antes eran menos tolerables
y evitadas (por ejemplo, tristeza, ansiedad, vergüenza).
Una vez que un cliente ha dominado una serie de habilidades
90

de afrontamiento, puede ser útil ayudar al cliente a planificar


con anticipación y crear tarjetas de afrontamiento que
detallen las habilidades de afrontamiento para usar en una
situación dada. Esto puede ser útil para volver a buscar ideas
después de un análisis de la cadena de comportamiento,
especialmente si se identifican ciertas barreras para
participar en las habilidades de afrontamiento.

Técnicas experienciales
Las técnicas conductuales tradicionales son importantes
para los pacientes antagónicos, pero a veces no son
suficientes para una creencia más profunda o un cambio
de personalidad. Las técnicas experimentales (Beck et
al., 2015; Young et al., 2003) se puede implementar con
pacientes antagónicos para ayudar a estos a superar la
evasión emocional y transformar los esquemas de mala
adaptación. Muchas de estas técnicas implican evocar
imágenes de la infancia y/o de interacciones con los primeros
cuidadores, cuando comienzan a formarse esquemas de
mala adaptación.
Las imágenes pueden utilizarse temprano en la terapia como
un método para ayudar a los pacientes al pedirles que imaginen
una situación en la que se sienten angustiados en presencia

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


de un cuidador y ayudarlos a identificar qué necesidades de
desarrollo (por ejemplo, cercanía, protección, estima, Young
et al., 2003). Más tarde, el rescripting de imágenes se puede
usar para cambiar el resultado de la memoria, ya sea que
el terapeuta ingrese a la imagen y satisfaga la necesidad
insatisfecha del paciente (un aspecto de “reparent limitada”;
Young et al., 2003), y/o el adulto sano del paciente ingresa
a la imagen y satisface las necesidades de su yo joven.
Por ejemplo, un paciente antagónico con un esquema de
privación emocional, que espera que nadie pueda satisfacer
sus necesidades emocionales, puede tener recuerdos de
que sus cuidadores ignoran o invalidan sus emociones. El
terapeuta puede hacer que el paciente imagine tal memoria,
y primero describirse a sí mismo (el terapeuta) ingresando el
tema y brindando validación y apoyo emocional al paciente
como un niño pequeño. A continuación, puede ser útil para
el paciente imaginar que su yo adulto ingresa en la memoria
y proporciona tal apoyo, ya sea a través de la atención,
91

validación verbal o contacto físico de apoyo.


Estas técnicas pueden ayudar al paciente a procesar
emocionalmente las heridas de la infancia, y aumentar la
conciencia de cómo estas heridas afectan su funcionamiento
actual. Si bien el “antiguo aprendizaje” no se borra, los
nuevos esquemas más saludables pueden competir e inhibir
el antiguo (Craske et al., 2008; Bouton, 2002), dando al
paciente flexibilidad y control sobre las respuestas cognitivas
y emocionales.

4.2. La Terapia Racional Emotiva Conductual


aplicada en la terapia de familia
La mayor parte de los practicantes de la Terapia Racional
Emotiva Conductual para terapias familiares asumen el
enfoque de que los miembros de una familia llegan a estar
en gran parte perturbados dentro de estructura del sistema
total en el que viven y operan.
Por tanto, un entendimiento de este sistema obtenido a través
de la visión del terapeuta de todos los miembros de la familia
simultáneamente para ver como interactúan los unos con
los otros, lleva al terapeuta a ser capaz de sugerir cambios
importantes en el sistema. Una vez que estos cambios son
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

tenidos en cuenta por los miembros de la unidad familiar


perturbada y puestos en práctica, no solo hace que estos
miembros sigan progresando mucho mejor unos con
otras, sino que también cualquier individuo seriamente
perturbado en el sistema familiar alcanza un funcionamiento
significativamente mejor.
Las visiones psicoanalíticas y de orientación sistemática de
terapia de familia han sido criticados por diversos terapeutas
de familia, entre los que se encuentra Levant (1978), que
señala que ambos enfoques tienden tanto a descuidar a los
individuos que viven en un sistema familiar, como a fracasar
en el conocimiento de las formas importantes en las que
los individuos reaccionan ante otros miembros de la familia
debido a sus propias visiones fenomenológicas.
Levant (1978), citando la experiencia clínica y las teorías
de terapeutas existenciales, humanistas, experienciales, y
centrados en el paciente tales como Rogers (1961); Truax
y Carkhuff (1967); Raskin y Van Der Veen (1970), señala
92

que las personas se llevan a sí mismas a cualquier sistema,


incluyendo la familia, y que lo que les afecta seriamente no
es lo que realmente hay dentro de una estructura familiar,
sino más bien su visión o interpretación de lo que sucede.
Levant, por lo tanto, exige una “tercera” fuerza en terapia
de familia que cubra las graves diferencias de los enfoques
psicoanalítico y sistémico.

Terapia de familia cognitiva


El enfoque cognitivo principal usado en la terapia de familia
RET sigue la usual metodología racional emotiva ABCDE. Si
todos los miembros de una familia determinada son bastante
mayores y bastante maduros para tomar parte en las
sesiones de terapia (lo cual es generalmente el caso, si bien
los niños muy pequeños pueden a menudo ser excluidos),
se les enseña que no es fundamental su historia pasada
de sucesos activadores o de experiencias activadoras (A)
las que han causado sus consecuencias emocionales (C)
o perturbaciones hoy. Por otra parte, la Terapia Racional
Emotiva Conductual no anima a ninguno de los miembros
de la familia a evitar sus responsabilidades atribuyendo
consecuencias emocionales actuales (C) a las experiencias
activadoras (A) que están experimentando actualmente con
otros miembros de la familia.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


En vez de eso, el terapeuta racional-emotivo intenta mostrar
a estos miembros de la familia que, en el curso tanto de sus
vidas pasadas como presentes, ellos se hacen perturbados
a sí mismos, en C, al decirse creencias irracionales (Ci), y si
actúan determinadamente contra ellas, terminarán con un
nuevo juego de efectos cognitivos, emotivos y conductuales
(E) que en su mayor parte resolverán sus problemas
emocionales. Entonces, mientras están ayudándose a
sí mismos emocionalmente, pueden también retroceder
a A y hacer lo posible para instigar los cambios en estas
experiencias activadoras (tanto para sí mismo como para
aquellos miembros de la familia, especialmente los más
jóvenes que no es muy probable que cambien con su propio
poder).

Terapia de familia emotiva


La terapia de familia Terapia Racional Emotiva Conductual
93

tiende a incluir diversas técnicas altamente emotivas.


Entre las diversas técnicas emotivas, se encuentran: (1) mi
total aceptación de todos los miembros de la familia y mi
negación a condenarles, incluso cuando su conducta era
obviamente absurda o antisocial; (2) ejercicios de ataque de
la vergüenza y de tomar riesgos; (3) imaginación racional-
emotiva; (4) métodos de role-playing; (5) confrontación
dramática y evocativa; (6) uso del lenguaje enérgico por
mi parte y de autoafirmaciones vigorosas por parte de los
clientes; y (7) un énfasis pronunciado en el humor.
Como también sucede con la Terapia Racional Emotiva
Conductual individual, ninguno de los métodos afectivos
usados en la terapia de familia es empleado por propio
derecho, y ninguno se emplea para ayudar a los clientes
a sentirse mejor sino más bien a encontrarse mejor. Están
entrelazados cercanamente con los aspectos filosóficos y
fenomenológico-humanistas de la Terapia Racional Emotiva
Conductual. La meta principal, como con virtualmente
todo tratamiento racional-emotivo, es intentar ayudar a los
miembros de la familia, tanto como seres individuales como
parte de un grupo cohesivo, a hacer cambios profundos en
sí mismos y en las formas de verse y la organización familiar.
La meta de nuevo, no es ayudarles solo o principalmente a
cambiar su ambiente familiar o hacer una modificación leve
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

de una vida familiar mediocre.


Además, al igual que con todas las técnicas emotivas
acabadas de ver, estas se hacen activa en vez de
pasivamente, y directivamente por los practicantes de la
Terapia Racional Emotiva Conductual. Incluso cuando otros
profesionales TREC dan a sus pacientes aceptación total
o reconocimiento positivo incondicional, se intenta no solo
darlo y modelarlo para ellos de una forma indirecta, sino
enseñarles directa y activamente cómo dárselo ellos mismos.

Terapia de familia conductual


Aunque Levant (1978), habla de tres tipos principales de
terapia de familia (psicodinámico, orientado sistémicamente,
y centrado en el cliente), no dice nada acerca del uso de
los métodos conductuales, en los que las otras escuelas
son notablemente deficientes. La Terapia Racional Emotiva
Conductual, en parte porque es activa-directiva, siempre
94

emplea una buena medida de terapia de conducta tanto


con clientes individuales como familiares. Algunos de los
principales métodos conductuales de la Terapia Racional
Emotiva Conductual incluyen los siguientes:
1. Se dan continuamente a los miembros de un grupo
familiar la actividad de llevar a cabo tareas, la mayoría de
ellas para que los clientes las hagan in vivo.
2. El condicionamiento operante o principio de autogobierno
se emplea frecuentemente en la terapia de familia y
pareja de la Terapia Racional Emotiva Conductual y se
usa para reforzar conductas de autoayuda y penalizar las
contraproducentes.
3. A menudo se emplea el entrenamiento en habilidades en
la RET para ayudar a los miembros de las familias a vencer
sus creencias irracionales o cambiar las experiencias
activadoras desafortunadas que tienen.
4. La Terapia Racional Emotiva Conductual a menudo usa
técnicas de distracción o entretenimiento en la terapia
para ayudar a algunos clientes a enfrentarse con sus
ansiedades y hostilidades.
Otras formas de terapia de conducta de descondicionamiento
y recondicionamiento se usan a menudo en la

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Terapia Racional Emotiva Conductual, incluyendo la
desensibilización encubierta de Cautela (1966, 1967); el
entrenamiento emocional de Ramsey (1974); y los métodos
de resensibilización de Heiman et al. (1976). Estos métodos,
como Masters y Johnson (1970); y Annon (1974, 1975)
especialmente observan, pueden ser particularmente
efectivos al ayudar a las parejas con problemas sexuales.
La Terapia Racional Emotiva Conductual, además, también
reconoce las desventajas y perjuicios posibles del refuerzo
social, el cual no solo es usado continuamente de forma única
por una veintena de terapeutas de conducta (Bandura, 1969);
sino que también se ha demostrado que es uno de los factores
secretos principales de los resultados de la terapia obtenidos
por muchos terapeutas centrados en el cliente. De tal modo, se
ha encontrado que, aunque los terapeutas rogerianos intentan
ayudar a sus clientes a lograr un reconocimiento positivo
incondicional, frecuentemente dan bastante reconocimiento
positivo condicional. Refuerzan a sus clientes con apropiados
95

“uhhuhs” o señales de aprobación cuando dicen las cosas


que los terapeutas centrados en el cliente consideran
“buenas” y por consiguiente a menudo animan a estos clientes
a esforzarse, quizá más de lo que lo hacían antes, por el
decididamente reconocimiento positivo condicional. Esto les
ayuda a permanecer enganchados, tercamente, sobre sus
necesidades de amor calamitoso, lo que les obliga a pensar
que deben tener aprobación de los otros.
La Terapia Racional Emotiva Conductual utiliza
procedimientos de refuerzo, incluyendo el refuerzo social, de
una forma realista, practica y con total comprensión se sus
limitaciones e inconvenientes. Así es conveniente disponer
a los pacientes de terapia familiar que sean reforzados
por su conducta saludable o mejorada por otros miembros
de la familia o por individuos ajenos, pero raramente se
refuerza el paciente a si mismo. La meta de la terapia es
el autocambio o la autodirección de la personalidad por
parte del paciente, sin que este vuelva a sus viejos hábitos
de disfunción cognitiva, emotiva y conductual. Con el uso
de Terapia Racional Emotiva Conductual, por lo tanto, se
intenta enseñar a los pacientes de la familia a ser menos
manipulables por conformidad social y, por consiguiente,
a ser menos condicionables. En tal sentido, es bueno ver
desear al paciente, pero no necesitar de manera compulsiva
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

o absoluta, la aprobación de los otros, incluyendo a los


miembros de su propio grupo familiar.
La RET toma una posición de “tercera fuerza” en la terapia
de familia, esto es, un enfoque fenomenológico-humanístico
que es altamente activo-directivo. Este enfoque intenta
primero ayudar a los miembros de la familia a ver y entregar
sus malas percepciones de sí mismos y de los otros y hacer
cambios filosóficos profundos en sus actitudes y conductas
intra e interpersonales. Al unificar un enfoque fenomenológico
humanístico con un enfoque activo-directivo en la terapia
de familia, la Terapia Racional Emotiva Conductual usa una
metodología cognitiva, emotiva y conductual combinada.
Esta terapia de familia enseña a los pacientes a reconocer,
entender y minimizar sus propios problemas emocionales
mientras al mismo tiempo ayuda a otros miembros de su
familia a llegar a ser más racionales, tener experiencias más
satisfactorias y respuestas emocionales adecuadas, así
96

como actuar de una forma menos contraproducente contra


sí mismo y contra la familia.
05. EJEMPLOS PRÁCTICOS
PARA LA APLICACIÓN DE
LA TERAPIA RACIONAL
EMOTIVA CONDUCTUAL
“Tú construiste en gran parte tu
depresión. No te fue dada. Por
lo tanto, puedes deconstruirla”.
Albert Ellis

5.1. La Terapia Racional


Emotiva Conductual aplicada
a los problemas del amor
La Terapia Racional Emotiva
Conductual se basa en las relaciones
interpersonales tanto teórica
como prácticamente, y eso es así
porque su autor Albert Ellis la creó
y desarrolló tratando sus propios
problemas de amor y de relación,
posteriormente, en 1955, centra su
trabajo clínico en la Terapia Racional
Emotiva Conductual con la intención
de ayudar a las personas con sus
problemas de amor, maritales,
sexuales, entre otros. Otros
terapeutas también se han basado
en la Terapia Racional Emotiva
Conductual, alcanzando aportes
significativos sobre todo a nivel de pareja, como resultado
de esté énfasis, la terapia se ha visto ligada al diagnóstico y
tratamientos de los problemas de amor.

Terapia Racional Emotiva Conductual aplicada


al amor romántico
Desde tiempos muy remotos ha existido el amor romántico,
apasionado o el enamoramiento exagerado llegando a ser
un requisito para el matrimonio en el siglo XX. Los fieles del
romance tienden a crear y mantener un número de creencias
irracionales (Ci) o mitos que interfieren con sus relaciones
íntimas y con su felicidad. A continuación, se presentan
como ejemplos algunos de los mitos románticos comunes
de nuestra cultura:
1. Puedes amar apasionadamente a una, y solo a una
persona a la vez (Ellis, 1954).
2. El amor romántico verdadero dura toda la vida.
3. Los sentimientos profundos de amor romántico aseguran
un matrimonio estable y compatible.
4. El sexo sin amor romántico no es ético ni satisfactorio.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Amor y sexo siempre van juntos (Ellis, 1954, 1961; Bach


y Wyden, 1969).
5. El amor romántico puede utilizarse fácilmente para
desarrollar y crecer en las relaciones maritales.
6. El amor romántico es muy superior al amor conyugal,
al amor de amigos, al amor no sexual, y a otras clases
de amor, y su existencia será dura si no lo experimentas
intensamente.
7. Si pierdes a la persona que quieres románticamente debes
sentirte profundamente afligido o deprimido durante un
largo período de tiempo y no puedes experimentar amor
de nuevo de forma legítima hasta que haya finalizado el
luto.
8. Es necesario percibir amor todo el tiempo para reconocer
que alguien te ama (Katz, 1976).
Cuando las personas sostienen estas clases de mitos, suelen
98

colocarse reglas personas y de conducta generalmente


absolutistas. La Terapia Racional Emotiva Conductual, utiliza
dos modos principales de debatir cuando se encuentra
con románticos altamente irrealistas que se convierten a sí
mismos en ansiosos, depresivos, hostiles, o con compasión
de sí mismos debido a su posesión de mitos y creencias
irracionales como las que han sido expuestas anteriormente:
1. Muestra a la gente cómo sus creencias son anti-empíricas
y les ofrece evidencia sobre su invalidez.
2. La Terapia Racional Emotiva Conductual en particular
revela y debate sus deberías y tienes absolutistas acerca
del amor romántico. Les muestra que, independientemente
de lo mucho que prefieran compromisos apasionados,
será inconveniente, lamentable y deplorable en alto
grado, pero no será horrible y terrible. Además de estas
dos técnicas cognitivas, se emplean otros métodos
emotivos y conductuales.

Terapia Racional Emotiva Conductual aplicada


al amor obsesivo-compulsivo
El amor obsesivo-compulsivo extremo, o lo que Tennov
(1979), ha llamado “amor-adicto” es en general pero no
necesariamente romántico. Así, una madre puede amar

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


obsesivamente a su hijo o hija, un patrón puede amar su
trabajo compulsivamente, y un adolescente puede obsesiva
y compulsivamente adorar a sus amigos del mismo sexo sin
querer tener relaciones sexuales o casarse con este amigo.
Pero en gran parte, sin embargo, “amor-adicto” es una forma
extrema de amor romántico que frecuentemente incluye:
1. Conductas perturbadas tales como pensar obsesiva e
intensamente acerca del amado;
2. La imperiosa necesidad de reciprocidad;
3. Oscilaciones de humor dependiendo de la interpretación
que da el que ama sobre la reciprocidad del amado;
4. Sentimientos severos de ansiedad y depresión cuando el
amado no parece corresponder al amor de uno;
5. La idealización del amado y la negativa de ver o aceptar
alguno de sus defectos.
6. El ansia de hacer cosas temerarias para ganar o conservar
99

el favor del amado (Tennov, 1979).


La Terapia Racional Emotiva Conductual emplea diversos
métodos cognitivos para ayudar a la gente a vencer sus
perturbaciones obsesivo-compulsivas acerca del amor, a
continuación, se describen algunos de ellos:
1. Les enseña a debatir activa y persistentemente sus
creencias irracionales (Ci) y a cambiarlas por preferencias
relativas.
2. La Terapia Racional Emotiva Conductual enseña a la
gente a usar las técnicas de distracción cognitiva —tales
como el método de relajación progresiva de Jacobson
(1942), el Yoga, o la meditación— para desviarles de
pensamientos no adaptados acerca de su amado.
3. La Terapia Racional Emotiva Conductual muestra a los
que aman obsesiva-compulsivamente cómo pueden
querer también a otras personas además de a su amado
“verdadero” y pueden de este modo ser menos obsesivo.
4. La Terapia Racional Emotiva Conductual ayuda a las
personas a redactar una lista y revisar con firmeza
diversas desventajas de su apego excesivo a su amado
y las distintas ventajas, beneficios, y compromisos de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

querer a alguna otra persona, que les ayuda a llegar a


estar menos obsesionados con un amado especial.
La Terapia Racional Emotiva Conductual también emplea
diversos métodos conductuales con los individuos que
aman de forma obsesivo-compulsiva. Para empezar, los
seguidores de la TREC esperan aceptar a tales amantes
incondicionalmente, a pesar de su disparatada adición al
amor. Después, a través de métodos de role-playing, la
terapia les enseña a resistir las demandas no razonables
de sus compañeros; les asigna la tarea de resistirse a
estas demandas y les enseña a reforzarse a sí mismos por
resistirse; o a penalizarse (por ejemplo, quemando el dinero)
cuando dan demasiada rienda suelta a dar vueltas sobre
su amado o telefonearle con demasiada frecuencia (Ellis y
Abrahms, 1978).

Terapia Racional Emotiva Conductual ayudando


a encontrar relaciones adecuadas
100

Muchas veces es difícil encontrar relaciones amorosas


satisfactorias, debido a que las personas son selectivas en
cuanto a las relaciones amorosas, más de lo que son con
respeto al compañerismo o al sexo. En este contexto es
importante bloquear la timidez, la no asertividad social, y
el miedo al rechazo, para encontrar compañeros de amor
adecuados. La Terapia Racional Emotiva Conductual, desde
sus inicios ha buscado vencer los bloqueos de las personas
en cuanto a relaciones amorosas se refiere.
La gente que se bloquea a sí misma por encontrar un buen
número de compañeros potenciales y por reducir quizá sus
relaciones íntimas a uno o a unos pocos, casi siempre tienen
arraigada la misma clase de Ci, que aquellas que poseen
otros individuos trastornados, especialmente estas tres: (a)
“¡Debo ganar la aprobación de todos los amores altamente
deseables que encuentro, y si no soy bastante inútil!”; (b) “¡Los
compañeros que elijo deben ser considerados y amarme y
son personas despreciables si no!”; (c) “Las condiciones
deben estar organizadas de tal forma que encuentre fácil y
suavemente amores potenciales; ¡y es horrible y no puedo
soportarlo cuando estas condiciones son bastante difíciles y
cuando ponen bloqueos reales en mi camino!”.
La Terapia Racional Emotiva Conductual muestra a

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


los amantes aspirantes tímidos e indecisos que están
manteniendo estas Ci explícitos o implícitamente y les
enseña métodos activos de debatirlas y vencerlas. Con
los pacientes a los que se les dificulta relacionarse con la
finalidad de encontrar compañeros para el amor, la Terapia
Racional Emotiva Conductual emplea técnicas emotivas
habitualmente, entre ellas:
1. Auto-afirmaciones enérgicas.
2. Imaginación racional-emotiva.
3. Role-playing.
4. Ejercicios de ataque de la vergüenza.
También emplea diversos métodos conductuales para
ayudar a los pacientes a vencer su miedo a encontrar
posibles compañeros de amor:
1. Desensibilización in vivo.
101

2. Tareas implosivas.
3. Refuerzos.
4. Castigar.
5. Entrenamiento en habilidades.

Terapia Racional Emotiva Conductual aplicada


en las separaciones amorosas
Uno de los principales problemas del amor es el de perder
el amor del compañero elegido, bien sea desde el inicio,
cuando uno ama y es rechazado por el otro, o más tarde,
después de que uno ha experimentado reciprocidad durante
algún tiempo y luego lo pierde porque el compañero rechaza
el amor o muere. En algunos de estos casos, la pérdida
de amor puede conducir a la ansiedad, depresión, auto-
compasión, auto-abatimiento, rabia o incluso (en no pocos
casos) suicidio u homicidio.
La teoría de la Terapia Racional Emotiva Conductual postula
que, en la mayoría de los casos donde la gente sufre mucho
al perder el amor y no se siente simplemente pesaroso o
afligido en extremo, sino que también se auto-aborrece y
auto-compadece, tiende a creer y mantener fuertemente
diversas Ci. Entre los métodos cognitivos más populares y
efectivos se encuentran:
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

1. Hacer debates científicos sobre las Ci de los individuos.


2. Proporcionar creencias de enfrentamiento o racionales
(Cr) que pueden decirse a sí mismos y pensar sobre
ellas, repetidas veces.
3. La Terapia Racional Emotiva Conductual proporciona
a sus pacientes técnicas de distracción cognitiva que
pueden emplearse cuando se ha perdido un amor como
la meditación, los deportes, las actividades creativas, por
mencionar algunas.
4. La Terapia Racional Emotiva Conductual puede dar a
los pacientes información acerca del amor y sus mitos y
puede ayudarles con técnicas prácticas de solución de
problemas a utilizar para obtener nuevos compañeros en
sustitución del perdido.
5. La Terapia Racional Emotiva Conductual ayuda a los
pacientes a “contrarrestar”, esto es, centrarse sobre las
102

desventajas de la persona que han perdido y las ventajas


de otros posibles compañeros.
6. Muestra a la gente cómo reconstruir el rechazo y la
perdida, viéndolo como un desafío en vez de como algo
horrible y fijándose en sus beneficios más que solo en
sus desventajas.
7. La Terapia Racional Emotiva Conductual usa la bibliografía
para ayudar a los clientes a vencer su necesidad
desmesurada de otra persona.
La Terapia Racional Emotiva Conductual emplea otras
técnicas emotivas para vencer la depresión que causa
la pérdida de un amor, así como en otros problemas del
amor. Entre esas técnicas están la imaginación racional
emotiva, role playing racional, ejercicios de ataque de
vergüenza, autoafirmaciones enérgicas, por mencionar
algunas. Conductualmente se emplean métodos como la
desensibilización en vivo, refuerzo y castigo, entrenamiento
de habilidades y métodos de autocontrol.

5.2. La Terapia Racional Emotiva Conductual


aplicada en las terapias de grupo
La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) como
psicoterapia de grupo empezó casi tan pronto como la teoría

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


individual. En 1955, Albert Ellis, que se había especializado
como psicoanalista y que ya era muy conocido como
consejero sexual y matrimonial, no se encontraba muy
satisfecho con los resultados obtenidos empleando los
principios psicoanalíticos. Por ello, decidió con osadía
enfrentar directamente a los pacientes con sus filosofías
contraproducentes, argüir activamente contra sus ideas,
y asignar tareas conductuales y cognitivas para que se
utilizasen al poner en práctica sus nuevas formas adoptadas
de pensar y actuar (Ellis, 1962).
Las metas que persigue la Terapia Racional Emotiva
Conductual, tanto de manera grupal como individual, son
enseñar a los pacientes a cambiar su emocionalidad y
conducta trastornada, así como enfrentarse a los sucesos
desafortunados que pueden surgir en sus vidas. El resultado
ideal de la Terapia Racional Emotiva Conductual sería que el
individuo adoptase una actitud de autoaceptación más que
de auto-juicio; aceptase las realidades de la vida, incluyendo
103

las realidades calamitosas, mediante el reconocimiento


de su existencia y no intentando evitarlas o impedirlas con
pensamientos mágicos y maniobras supersticiosas.
Implicaría abstenerse de juzgar a otras personas de una
forma global y especialmente de condenarlas por sus
deficiencias y transgresiones. Significaría adoptar una forma
independiente de filosofía ética, de reglas absolutas acerca
de lo bueno y lo malo; perseguir sin avergonzarse el placer
de los intereses a largo plazo y a corto plazo, en vez de
conformarse con reglas rígidas desagradables o dándose
el gusto imprudente sin prestar atención al futuro. La Terapia
Racional Emotiva Conductual pretende ayudar a la gente a
reducir o eliminar fuertes emociones negativas (por ejemplo,
ansiedad, depresión y hostilidad) de manera que puedan
vivir personalmente vidas más satisfactorias.
Para lograr esta meta, la Terapia Racional Emotiva
Conductual pretende ayudar a la gente a identificar las
creencias que producen y sustentan las experiencias
emocionales disfuncionales y las conductas desadaptadas,
cambiándolas a creencias que fomentan sus objetivos
personales. La meta del cambio, en otras palabras, es una
filosofía de reestructuración elegante que permite al individuo
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

dedicarse más eficazmente a las metas humanas comunes


de supervivencia y felicidad.

Selección y Composición del Grupo


No hay reglas especiales en cuanto a la selección del
grupo. Algunas líneas generales practicadas son excluir a
las personas que es probable sean perjudicadas debido
a psicosis activa, o a hablar compulsivamente e incluir a
miembros de ambos sexos, porque muchos problemas de
ansiedad interpersonal incluyen relaciones con el otro sexo.
Estas líneas generales podrían no tenerse en cuenta si, por
ejemplo, la persona diagnosticada como psicótica fuera solo
ocasionalmente molesta o si la terapia estuviese combinada
con incremento del conocimiento, como en un grupo de
sexualidad de hombres y mujeres.
Es probablemente poco aconsejable tener todo personas
deprimidas en el mismo grupo, aunque un grupo que tuviese
la misma fobia (por ejemplo, a volar) podría funcionar bien
104

como grupo de terapia de tiempo limitado, o tema limitado.


Espacio grupal
No hay requerimientos especiales de espacio. Una
disposición de asientos circular facilita la interacción de las
comunicaciones. También es deseable el suficiente espacio
para las experiencias de role-playing y de psicodrama, y
el espacio debería ser bastante privado para preservar la
confidencialidad.

Tamaño del grupo


No hay reglas especiales a aplicar. Si hay menos de 6
miembros en el grupo, las discusiones pueden hacerse
pesadas. Si hay más de 12, es difícil incluir a alguien más.
Para enseñar los principios de Terapia Racional Emotiva
Conductual e ilustrar su aplicación a problemas concretos,
el tamaño del grupo podría ascender a varios cientos.
Ellis frecuentemente demuestra el uso de los principios
racionales de la vida diaria a grupos de 100 o más, aunque
estas demostraciones no se crean para ser grupo de
terapia. De forma similar, a los talleres educativos públicos
celebrados en los Institutos de Vida Racional de Nueva York
y de Los Ángeles y en otras partes pueden asistir muchas

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


personas. Estos talleres se encuentran a caballo entre la
terapia y la educación y se centran sobre temas específicos,
por ejemplo, vencer bloqueos y designar metas y planes de
vida futura.

Frecuencia, extensión y duración de la terapia


La mayoría de los grupos TREC se reúnen semanalmente.
Pueden estar abiertos y finalizar con los cambios de los
miembros o pueden ser de tiempo limitado. Para los talleres
de tiempo limitado, parece que lo típico son alrededor de 6
a 8 semanas. La extensión de las sesiones varía desde una
hora y media a tres horas. Una excepción es un maratón
de grupo TREC, el cual podría extenderse durante 10 ó 14
horas o incluso más. No hay líneas generales prescritas para
la frecuencia, extensión o duración.

Empleo de medios
105

No hay restricciones o requerimientos para los medios en los


grupos TREC. Podría usarse el equipo de video tape para
dar feedback a los participantes acerca de su manierismo y
estilo de presentación, pero esto apenas se hace. También
podrían usarse las pizarras y los paneles, pero no son
necesarios; de igual manera se emplean “apoyos”, por
ejemplo, bates de espuma. Ellis ha conducido grupos de
terapia durante años sin ninguna ayuda de medios, aunque
usa formularios de tareas escritas que los clientes pueden
complementar. Algunos terapeutas de la Terapia Racional
Emotiva Conductual (Maultsby, 1975) hacen un uso más
extenso de formularios escritos.

Cualificaciones
Un líder debería estar profesionalmente cualificado para
practicar el counseling y/o la psicoterapia en su Estado y
ser competente al conducir la psicoterapia racional-emotiva.
Aunque muchos profesionales pueden reunir estos requisitos
y ejercer competentemente la Terapia Racional Emotiva
Conductual, algunos de ellos están reconocidos por el
Comité Internacional de Estándares de Formación y Revisión
de la Terapia Racional Emotiva Conductual como miembros
asociados y miembros. Deben demostrar sus habilidades
y ser reconocidos como cualificados en la práctica de los
métodos racional-emotivos.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Ética
Los practicantes de la Terapia Racional Emotiva Conductual
están ligados por el código ético de sus respectivos grupos
profesionales. La mayoría de los terapeutas racional-
emotivos reconocidos son psicólogos ligados al código
ético de la Asociación Americana de Psicología (APA). Las
violaciones de las normas éticas también pueden remitirse al
Comité Internacional de Estándares de Formación y Revisión
para que comprueben si el profesional está titulado para la
práctica de métodos racional-emotivos.

5.3. Potencialidades y limitaciones de la Terapia


Racional Emotiva Conductual en el trabajo grupal
La Terapia Racional Emotiva Conductual se usa más
fácilmente con pacientes que reconocen su propia
responsabilidad al crear sus dificultades o que realmente
106

van a aceptar este hecho. La terapia toma al individuo y


sus problemas como foco. Puede usarse por problemas
específicos, por ejemplo, una fobia, y funciona muy bien
como terapia de conducta. O puede tomar la exploración de
la personalidad y el autoconocimiento como su meta, como
hace la psicoterapia tradicional, el counseling no directivo, y
otros enfoques de aut-conocimiento.
Como sistema de terapia, la Terapia Racional Emotiva
Conductual incorpora con facilidad técnicas específicas
desarrolladas en otros sistemas dentro de sus tácticas de
disuasión terapéutica. La versatilidad y aplicabilidad a un
amplio rango de problemas neuróticos de vida están entre
las fuerzas sobresalientes de la Terapia Racional Emotiva
Conductual.
La Terapia Racional Emotiva Conductual no afirma que
la persona sea una víctima de sus padres, la sociedad o
de las condiciones pasivas del pasado. Los pacientes se
benefician más rápidamente si desean llegar a no estar
perturbados, más que descubrir en qué lugar echan la culpa
de su perturbación. La terapia funciona bien con clientes
de inteligencia al menos media, pero se puede emplear con
personas de inteligencia más baja, en un estilo de repetición.
Los pacientes que son rígidamente religiosos generalmente

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


se resisten al mensaje ético humanístico. Sin embargo, se
les explica que no se debe renunciar a toda la religión para
beneficiarse de la terapia. Casi todas las religiones ofrecen
una versión racional que enfatiza o elimina el pensamiento
absolutista encontrado en sus practicantes más ortodoxos.
La Terapia Racional Emotiva Conductual no lo cura todo. No
cura la psicosis o la psicopatía. No acabará con el crimen,
la delincuencia, o los problemas sociales. Ya que la Terapia
Racional Emotiva Conductual depende de la cooperación del
cliente, no ayudará al no cooperativo. Los terapeutas pueden
intentar animar la cooperación mediante muchas maneras,
incluyendo su carisma personal, pero nadie está obligado
a cooperar. La Terapia Racional Emotiva Conductual grupal
tiene límites adicionales. Un paciente muy perturbado puede
ser ayudado mejor en sesiones individuales. Un paciente
cuyas actividades requieren control semanal o más frecuente
se beneficiará más de sesiones individuales que de grupo.
107

Por otra parte, para ciertos clientes, particularmente para


aquellos tímidos, el tratamiento de grupo es mejor que el
tratamiento individual. Para muchos clientes las ventajas
de la terapia de grupo tienen más peso a la larga que
desventajas. La mayoría de los problemas de los clientes
incluyen a otras personas, y por tanto el grupo es un lugar
ideal en el que trabajar sobre sus problemas. Es verdad
que existe la desventaja de que le prestará menos atención
el terapeuta, pero las ventajas de la terapia de grupo son
muchas:
1. Los grupos tienen un coste eficiente; el terapeuta puede
ver a varios clientes a la vez y enseñar los principios
racionales a muchas personas al mismo tiempo.
2. Los miembros del grupo pueden aprender que no son
únicos al tener un problema o al padecer ciertos tipos de
problemas específicos.
3. El grupo puede proporcionar un foro para la psicoterapia
preventiva, ya que los miembros pueden oír a otros
discutiendo problemas que pueden no haber encontrado
o que están actualmente encontrando en sus vidas.
4. Los miembros del grupo pueden aprender a ayudarse
mutuamente. Es un principio educacional bien
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

establecido que una de las mejores formas de aprender


una habilidad es intentar enseñarla a alguien más. Los
pacientes aprenden el pensamiento racional mientras
intentan enseñárselo a otros en un marco grupal.
5. Algunas experiencias, actividades, y ejercicios pueden
hacerse solo en grupos. El grupo proporciona un foro
para practicar ejercicios de ataque de la vergüenza o
toma de riesgos.
6. Algunos ejercicios de grupo pueden ser ventajosos al
producir emociones específicas que después pueden
ser tratadas in vivo en el marco grupal.
7. Ciertos problemas son tratados más eficazmente en
grupo, por ejemplo, los déficits interpersonales o de
habilidades sociales. El paciente puede practicar nuevas
conductas sociales y formas de relacionarse con la gente.
8. Un grupo permite a los clientes recibir una gran cantidad
de feedback acerca de su conducta, lo que puede ser
108

más persuasivo al motivarles para cambiar que lo mismo


de un terapeuta único en una situación individual.
9. Cuando los esfuerzos terapéuticos se centran sobre
soluciones prácticas de problemas de vida, la presencia
de muchas cabezas en una habitación puede reunir más
sugerencias que un terapeuta solo.
[Link] miembros del grupo pueden proporcionar una fuente
de presiones de iguales que puede ser más eficaz al
promover conformidad con las tareas asignadas que el
terapeuta individual.
Finalmente, el grupo puede proporcionar una etapa fuera
de experiencia para los clientes que han estado en terapia
individual. Tales clientes pueden haber descubierto sus
ideas irracionales y cómo debatirlas, pero requieren práctica
adicional para completar el proceso.

5.4. La Terapia Racional Emotiva Conductual en


los jóvenes
La decisión sobre qué procedimiento de intervención racional-
emotivo emplear depende de una multitud de factores,
entre los que se encuentran el alcance de los problemas
emocionales y prácticos descubiertos durante la evaluación,
la “madurez cognitiva” del joven paciente, la buena voluntad
del paciente para cambiar, si los padres o profesores están

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


deseando (y son capaces de) participar en un programa de
cambio, y el tiempo disponible para la intervención.

Bases de la intervención
La Terapia Racional Emotiva Conductual se dedica en gran
parte a enseñar una actitud de responsabilidad emocional,
esto se traduce en la capacidad de cambiar cómo se siente.
A través de la enseñanza de las habilidades de autoanálisis
racional y de pensamiento crítico, la terapia instruye a las
personas cómo llegar a ser mejores resolvedores de sus
propios problemas emocionales. La meta principal de la
resolución de problemas emocionales es enseñar a los
niños y a los adolescentes cómo cambiar los sentimientos
inapropiados a unos apropiados.
Ejemplos de las emociones inapropiadas e inútiles son
aquellas en la que los niños se sienten muy enfadados,
enfurecidos, hostiles, deprimidos y ansiosos, mientras que
109

los sentimientos más apropiados son la irritación, el enojo,


la desilusión, la tristeza, la inquietud y las preocupaciones.
Para los niños pequeños, los objetivos de la Terapia Racional
Emotiva Conductual pueden expresarse como sigue (Waters,
1981):
1. Identificar correctamente las emociones.
2. Desarrollar un vocabulario emocional.
3. Distinguir entre sentimientos útiles y perjudiciales.
4. Diferenciar entre sentimientos y pensamientos.
5. Sintonizar con la propia-conversación.
6. Establecer la conexión entre la propia-conversación y los
sentimientos.
7. Aprender afirmaciones de enfrentamiento racional.
Para los niños mayores y los adolescentes, se pueden
perseguir un juego de metas más complejo en adición a las
ya listadas (Young, 1983):
1. Enseñar los ABC.
2. Debatir “lo horrible”.
3. Debatir los “deberías, tienes que y obligaciones” (los
imperativos personales).
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

4. Desafiar “No puedo aguantarlo” (baja tolerancia a la


frustración).
5. Enseñar la autoaceptación.
6. Corregir las percepciones erróneas de la realidad.
Es importante recalcar que la Terapia Racional Emotiva
Conductual no dirige a los pacientes jóvenes a llegar
a ser autómatas pasivos que se ajustan a la perniciosa
influencia social de padres y profesores. Un objetivo básico
de la terapia es señalar a las personas jóvenes a vivir tan
cómodamente como sea posible en situaciones que no
pueden ser significativamente cambiadas.

Una perspectiva de las estrategias de intervención


Existen dos aspectos de la actividad cognitiva que pueden
llevar a la perturbación emocional y conductual y son
corregidos a través de la Terapia Racional Emotiva Conductual.
110

Las interpretaciones y percepciones distorsionadas de


la realidad se producen por errores de inferencia y de
razonamiento lógico (inferencia arbitraria, abstracción
selectiva, sobregeneralización, magnificación y minimización,
personalización y razonamiento absolutista/dicotómico), y
puede llevar a niveles moderadamente desadaptados de
excitación emocional. Las malas percepciones frecuentemente
pueden conservarse por las personas como asunciones
enfermas acerca de sí mismos y su mundo.
Un segundo e importante aspecto, desde un punto de vista
de la Terapia Racional Emotiva Conductual, de actividad
cognitiva disfuncional es la evaluación y valoración que
los individuos hacen de sus interpretaciones erróneas.
Estas evaluaciones de las interpretaciones, las cuales
pueden ser racionales o irracionales, se percibe que son la
principal fuente de perturbación emocional, puesto que las
valoraciones racionales de una percepción distorsionada de
la realidad no llevarán generalmente a niveles extremos e
improductivos de excitación emocional.
Los practicantes de la Terapia Racional Emotiva Conductual
deciden sobre la base de la edad y de las metas para un
joven cliente si desean que el objetivo del cambio sea la
interpretación de la realidad del cliente (“Nunca les caeré

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


bien”), lo que se consideraría una solución limitada, o si
se desafían las asunciones y creencias evaluativas (“Es
horrible... debo ser un estorbo”). De nuevo, una meta
perseguida en el tratamiento es enseñar a los pacientes a
aceptar la vida como viene sin exagerar lo desagradable.
Existen unas cuantas estrategias básicas que los
practicantes de la Terapia Racional Emotiva Conductual
emplean típicamente para modificar las interpretaciones y
evaluaciones disfuncionales y para enseñar habilidades de
pensamiento racional. El análisis empírico consiste en que
el practicante y el joven paciente trabajen en colaboración
para designar un simple experimento de evaluación de
las interpretaciones de la realidad del cliente (Ellis, 1977;
DiGiuseppe, 1981). Al llegar a una solución empírica, se
evalúa la “veracidad” de la inferencia del cliente, esto se
pone en práctica a través de la recolección de datos por
parte del cliente con los que el practicante esté de acuerdo
en que serían suficientes tanto para confirmar como para
111

rechazar la asunción del cliente.


Un segundo enfoque cognitivo básico para cambiar las
cogniciones son los debates filosóficos que son el núcleo y
sello distintivo de la Terapia Racional Emotiva Conductual.
Este debate puede plantearse en diversos niveles de
abstracción. Se puede enseñar al paciente a cuestionar las
evaluaciones específicas de las interpretaciones particulares
examinando los contenidos y conceptos irracionales
contenidos en la evaluación. Esta forma limitada de debates
apropiada para los niños que no son capaces de debatir
conceptos y creencias irracionales en abstracto.
Tanto el análisis empírico, como el debate filosófico, en
cualquier nivel que se aplique, constituyen los componentes
básicos de las habilidades de pensamiento racional enseñados
en la Terapia Racional Emotiva Conductual. Existen otros
dos enfoques generales que los practicantes de la terapia
emplean frecuentemente. Las autoafirmaciones racionales
(De Voge, 1974; DiGiuseppe, 1975) son suministradas por el
practicante al paciente para ensayar y utilizar posteriormente
en las situaciones que tienden a ocasionar en el paciente
niveles inapropiados de afectividad. Los contenidos de las
auto-afirmaciones incorporan conceptos racionales y ayuda
al cliente a vencer cualquier emoción que esté interfiriendo
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

con la conducta.
Otro proceso cognitivo que es cada vez más empleado por
los practicantes de la Terapia Racional Emotiva Conductual
con pacientes jóvenes es la imaginación racional-emotiva
(IRE). Este método consiste en pedir al joven paciente que
recree tan vívidamente como le sea posible en su mente
una imagen mental de una situación en la que experimenta
una reacción emocional extrema. Cuando el sentimiento
llega a ser tan fuerte como sea posible, se pide al cliente
que intente cambiar ese sentimiento tan extremo (ocho,
nueve, o diez sobre el termómetro del sentimiento) a un
nivel más moderado (cuatro, cinco o seis). Por ejemplo, el
cambio podría producirse desde la ansiedad extrema a la
preocupación e inquietud moderada. Cuando el paciente es
capaz de hacer esto, se señala que la forma en la que el
cambio emocional tuvo lugar fue a través de un cambio en
los pensamientos. La IRE puede emplearse tanto durante
112

las fases de construcción de habilidades como de práctica


y aplicación de la terapia.
[Link] TERAPIA RACIONAL
EMOTIVA CONDUCTUAL EN LA
PSICOLOGÍA COMUNITARIA
“Solos podemos hacer muy poco;
juntos podemos hacer mucho”.
Helen Keller

6.1. Creencias irracionales


colectivas en contextos
comunitarios
Si bien la Terapia Racional Emotiva
Conductual fue inicialmente
concebida para su aplicación
en terapia individual, su enfoque
ha evolucionado para incluir
intervenciones en contextos
grupales y comunitarios. En este
sentido, la terapia ha demostrado ser
eficaz no solo para el tratamiento de
trastornos psicológicos específicos,
sino también como una herramienta
valiosa para fomentar el bienestar
emocional, la cohesión social y
el empoderamiento colectivo en
comunidades que enfrentan altos
niveles de vulnerabilidad y exclusión
social. La capacidad de esta terapia
para abordar creencias irracionales
a nivel grupal ha abierto nuevas oportunidades para su
aplicación en entornos donde los problemas sociales, como
la violencia, la pobreza, la exclusión y el estrés colectivo,
se entrelazan con la salud mental de los individuos y el
bienestar de la comunidad en general.
En los últimos años, América Latina ha experimentado un
creciente interés en la implementación de intervenciones
comunitarias que promuevan la salud integral y el desarrollo
social. Según datos recientes de la Organización Panamericana
de la Salud (2023), los problemas psicosociales como la
violencia, la desigualdad económica y el desempleo tienen
un impacto directo en la salud mental de las comunidades,
especialmente en zonas urbanas marginales y rurales. Ante
este panorama, la Terapia Racional Emotiva Conductual
ofrece un enfoque relevante para abordar estos problemas,
ayudando a las personas y comunidades a identificar y
desafiar las creencias irracionales que perpetúan el malestar
y la disfunción social.
El presente capítulo tiene como objetivo explorar la aplicación
de la Terapia Racional Emotiva Conductual en diferentes
contextos comunitarios de América Latina, con especial
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

atención a las zonas urbanas, urbano-marginales, marginales


y campesinas, donde los problemas como la exclusión, la
falta de acceso a servicios básicos la violencia intrafamiliar,
el desempleo, la pobreza y la inseguridad pueden generar
creencias colectivas que favorecen la desesperanza, el
estrés, la frustración, la ansiedad y el conflicto interpersonal,
lo que alimenta creencias limitantes sobre el valor personal
y las posibilidades de tomar decisiones para autodeterminar
su éxito. En estos contextos se presentan características
y desafíos particulares que requieren una adaptación
cultural y contextual de la terapia, para aplicarse de manera
efectiva, ofreciendo estrategias concretas para promover
el empoderamiento comunitario y la salud mental integral
colectiva.
La propuesta para la comunidad se destaca por incluir
las fases de intervención, las actividades grupales y las
dinámicas de cohesión social que han sido implementadas
con éxito en diferentes comunidades latinoamericanas.
114

Asimismo, se examinarán estudios de caso y ejemplos de


intervenciones que han utilizado la Terapia Racional Emotiva
Conductual para enfrentar problemas sociales complejos,
como la violencia de género, el desempleo juvenil, el acceso
limitado a la educación y los conflictos intergeneracionales.
El enfoque de la Terapia Racional Emotiva Conductual en
contextos comunitarios se basa en la noción de que las
creencias irracionales no son simplemente un fenómeno
individual, sino que también pueden manifestarse a nivel
colectivo, desarrollando narrativas y sistemas de creencias
compartidos que contribuyen a la perpetuación de
comportamientos disfuncionales y patrones de interacción
negativos. Al intervenir a nivel comunitario, se modifican
las creencias individuales y colectivas que subyacen a los
problemas sociales, a partir del diálogo, la reflexión y el
cuestionamiento de estas creencias, permitiendo que los
miembros de la comunidad desarrollen nuevas formas de
pensar y actuar que favorezcan el bienestar colectivo.
El modelo teórico de la Terapia Racional Emotiva Conductual
se centra en la relación entre pensamientos, emociones y
comportamientos, y cómo los pensamientos irracionales,
o creencias disfuncionales, pueden conducir a emociones
negativas y conductas no adaptativas, siguiendo tres

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


principios clave:
1. Pensamientos irracionales: Según Ellis, las creencias
irracionales son aquellas que son absolutistas,
demandantes y exageradas, lo que lleva a emociones
como la ansiedad, la depresión y la ira. Ejemplo: “los
vecinos deben llevarse bien siempre” o “es terrible
cuando no me responden el saludo, son maleducados”.
2. Relación A-B-C: El modelo A-B-C de Ellis explica cómo
los eventos activadores (A) no provocan directamente las
emociones (C), sino que es la interpretación o creencia
(B) acerca de esos eventos lo que genera las emociones
y comportamientos. Por ejemplo, si a una persona le
roban y a pesar de gritar por ayuda nadie lo apoya (A), su
creencia irracional de que “deben estar a favor del ladrón
o son cobardes” (B) puede conducir a la frustración, la ira
o la desesperanza (C).
3. Disputación y reestructuración cognitiva: El enfoque
115

principal de la Terapia Racional Emotiva Conductual es


ayudar a las personas a cuestionar (o “disputar”) sus
creencias irracionales y reemplazarlas con creencias
más racionales. En los ejemplos anteriores, las creencias
alternas podrían ser: “no siempre tenemos un buen
día, a veces estamos distraídos e ignoremos el saludo”
o “si alguien intentaba ayudarme, pudimos ser dos los
perjudicados, tendré más cuidado”.
En contextos comunitarios, los eventos activadores (A) de
una persona a menudo son compartidos por las demás
con las que se convive o interactúa. Estos eventos pueden
incluir problemas sociales y económicos como la pobreza, el
desempleo, la violencia o la falta de acceso a servicios básicos,
que afectan a todos los miembros de esa comunidad. Las
creencias irracionales (B) también pueden ser compartidas
colectivamente. Por ejemplo, en una comunidad urbano-
marginal afectada por altos niveles de violencia, puede
existir la creencia irracional de que “la violencia es inevitable
y no puede ser detenida”. Esta creencia colectiva puede
alimentar la desesperanza y perpetuar los ciclos de agresión.
Las consecuencias emocionales y conductuales (C) pueden
incluir altos niveles de estrés, frustración o desconfianza
entre los miembros de la comunidad y comportamientos
disfuncionales como la violencia o la desintegración social,
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

incrementando los problemas ya existentes,


Uno de los mayores retos en la intervención comunitaria
con la Terapia Racional Emotiva Conductual es identificar
las creencias irracionales individuales y colectivas, que se
manifiestan dentro de narrativas que se han establecido y
perpetuado dentro de la comunidad, y pueden variar según
el contexto social y cultural. Se describen a continuación
algunos ejemplos:
• Zonas urbanas: En barrios con altos niveles de violencia
y desempleo, puede aparecer la creencia “no hay manera
de salir adelante en esta ciudad” o “debe llegar un salvador
para que acabe con estos problemas”. Esta creencia
perpetúa un sentimiento de desesperanza y puede inhibir
el emprendimiento y la participación comunitaria.
• Zonas urbano-marginales: Estas comunidades suelen
enfrentar la exclusión y la marginación, que promueve
116

creencias relacionadas con la incapacidad de influir


en el cambio social, como “somos invisibles para las
autoridades, nada de lo que hagamos cambiará nuestra
situación”.
• Zonas marginales: En estos lugares en que las
comunidades han sido históricamente marginadas y
excluidas, puede surgir la creencia “no merecemos
vivir mejor” que se alinea con la falta de oportunidades,
motivando la resignación, y la falta de acciones colectivas
para mejorar las condiciones de vida.
• Comunidades rurales campesinas: Aquí las
oportunidades económicas son limitadas y el acceso a
servicios básicos es escaso o nulo, siendo una creencia
común “el destino está fuera de nuestro control”,
aceptando con resignación una dependencia excesiva
de factores externos para la mejora de las condiciones
de vida.
En la intervención psicológica comunitaria, el debate se
centra en desafiar las creencias irracionales compartidas
por los miembros del grupo, utilizando una variedad de
técnicas, como:
1. Talleres de reflexión grupal: Los miembros de la
comunidad se reúnen para identificar las creencias

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


irracionales que afectan su bienestar colectivo. Estas
sesiones pueden incluir dinámicas de discusión donde se
analizan ejemplos concretos de eventos comunitarios y
cómo las creencias irracionales influyen en las respuestas
emocionales y conductuales de la comunidad.
2. Role-playing o dramatización: A través de juegos de
roles, los participantes asumen diferentes posiciones
dentro de una situación comunitaria problemática, se les
anima a identificar y desafiar las creencias irracionales
que guían sus comportamientos en el escenario. Esta
técnica ayuda a los miembros de la comunidad a ver
cómo sus creencias pueden cambiar y cómo esos
cambios impactan el bienestar general del grupo.
3. Debates dirigidos: Los miembros de la comunidad
participan en debates donde se presentan creencias
irracionales y racionales. A través de la discusión, el
grupo llega a consensos sobre cómo las creencias
117

irracionales afectan a su bienestar y perjudican la


convivencia, comprendiendo la posibilidad que pueden
ser modificadas a partir de la intencionalidad y acuerdos
de los participantes para promover el bienestar colectivo.
Una vez que las creencias irracionales han sido identificadas
y debatidas, el siguiente paso es la reestructuración
cognitiva. Esto implica trabajar con la comunidad para
desarrollar nuevas creencias que promuevan la cohesión,
el empoderamiento y el bienestar colectivo, que se puede
lograr a través de:
• Desarrollo de narrativas colectivas: Fomentar la creación
de nuevas historias y discursos que reflejen las creencias
racionales adoptadas por la comunidad. Estas narrativas
pueden ser difundidas a través de medios locales, líderes
comunitarios y actividades culturales.
• Creación de espacios de diálogo: Facilitar encuentros
donde los miembros de la comunidad puedan compartir
sus experiencias y discutir cómo las nuevas creencias
están impactando su vida diaria y el bienestar de la
comunidad, así como proponer acciones para fortalecer
el avance que se desarrolla.
La Terapia Racional Emotiva Conductual, con su enfoque
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

en la identificación, cuestionamiento y modificación de


creencias, ofrece un marco teórico robusto y adaptable para
la intervención en contextos sociales y comunitarios, a fin
de que enfrenten los desafíos psicosociales promoviendo su
salud integral, la cohesión social y el desarrollo sostenible.

6.2. Caracterizando las zonas urbanas, urbano-


marginales, marginales y campesinas
La diversidad de contextos sociales en América Latina
requiere que las intervenciones psicosociales se adapten a
las realidades específicas de cada comunidad. Las zonas
urbanas, urbano-marginales, marginales y campesinas
presentan características, problemáticas y dinámicas
socioculturales particulares que influencian tanto las
creencias irracionales colectivas como las formas en que
estas comunidades afrontan sus desafíos cotidianos. La
adaptación de la Terapia Racional Emotiva Conductual a
cada uno de estos contextos requiere una comprensión
118

profunda de sus realidades y la formulación de estrategias


que consideren las características propias de cada entorno.
El éxito de la Terapia Racional Emotiva Conductual en estos
contextos depende de la capacidad de los terapeutas y
facilitadores para adaptar los principios y técnicas de la
terapia a las dinámicas particulares de cada comunidad,
respetando sus valores, costumbres y necesidades. Solo a
través de esta adaptación cultural y contextual es posible
lograr una transformación significativa en las creencias
irracionales colectivas y promover el bienestar integral de
las comunidades.
Las zonas urbanas suelen estar marcadas por una creciente
desigualdad social y económica, que conlleva problemas
psicosociales como la violencia urbana, el estrés laboral,
el desempleo, la sobrepoblación y el acceso desigual a
servicios básicos, que generan una atmósfera de inseguridad
y malestar.
Según la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (2021), el 80% de la población en América Latina
reside en áreas urbanas, lo que amplifica estos problemas
sociales. Además, la sobrecarga sensorial y el ritmo
acelerado de vida pueden conducir a un aumento del estrés
y la ansiedad. Las creencias irracionales colectivas que

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


surgen en este contexto pueden estar relacionadas con
la percepción de que “el éxito económico es lo único que
define el valor personal”, o que “sin violencia no es posible
resolver conflictos”. Estas creencias pueden perpetuar el
aislamiento social, la alienación y una mayor prevalencia
de comportamientos disfuncionales, como la violencia y el
abuso de sustancias.
Las zonas urbano-marginales están a menudo ubicadas en los
perímetros de las grandes ciudades, presentan un conjunto
único de desafíos sociales, económicos y psicosociales.
Suelen ser el hogar de poblaciones migrantes o desplazadas
que buscan mejores oportunidades económicas en las
ciudades, pero que terminan enfrentando situaciones de
pobreza, falta de acceso a servicios básicos, marginación
y exclusión social. La inseguridad, la violencia estructural,
la inestabilidad laboral y la falta de infraestructura son sus
características comunes. Aquí se desarrollan creencias
irracionales que alimentan la desesperanza y el fatalismo,
119

tales como “no importa lo que haga, siempre estaré excluido”


o “las autoridades nunca se preocuparán por nosotros”. Esto
genera actitudes de resignación, apatía y falta de acción, lo
que refuerza la exclusión social y perpetúa las condiciones
de pobreza.
Las zonas marginales se caracterizan por altos niveles de
pobreza, aislamiento geográfico y escaso acceso a servicios
básicos como salud, educación y vivienda adecuada. Suelen
estar ubicadas en los márgenes fuera de las ciudades o en
regiones rurales remotas, donde la falta de inversión estatal
y la ausencia de oportunidades económicas contribuyen a
la perpetuación de condiciones de vida precarias. Una de
las creencias irracionales más comunes es que “el progreso
está fuera de nuestro control”, lo que puede generar una
actitud pasiva ante la mejora de las condiciones de vida.
Este sentimiento de desesperanza, junto a la exclusión social
prolongada, puede perpetuar ciclos de pobreza y falta de
motivación para el cambio social.
Las comunidades campesinas en América Latina se
enfrentan a desafíos únicos relacionados con el aislamiento
geográfico, la falta de acceso a tecnología, la dependencia
de la agricultura de subsistencia y la limitada diversificación
económica. Estas áreas a menudo carecen de servicios
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

básicos y enfrentan dificultades para acceder a la educación


y la atención médica. Además, los efectos del cambio
climático, como la degradación del suelo y las sequías,
han afectado gravemente su capacidad para mantenerse
económicamente. En este contexto, es común que se
desarrollen creencias como “nuestro destino depende del
clima” o “no podemos cambiar nuestra situación porque
estamos demasiado aislados”. Estas creencias, alimentadas
por la historia de marginación y el aislamiento, pueden
generar un sentido de desesperanza colectiva que inhibe la
acción social y comunitaria.
El éxito de la Terapia Racional Emotiva Conductual en estos
contextos depende de la capacidad de los terapeutas y
facilitadores para adaptar los principios y técnicas de la
terapia a las dinámicas particulares de cada comunidad,
respetando sus valores, costumbres y necesidades. Solo a
través de esta adaptación cultural y contextual es posible
lograr una transformación significativa en las creencias
120

irracionales colectivas y promover el bienestar integral de


las comunidades.
6.3. La Terapia Racional Emotiva Conductual
aplicada a comunidades urbanas
Las zonas urbanas suelen estar marcadas por una creciente
desigualdad social y económica, que conlleva problemas
psicosociales como la violencia urbana, el estrés laboral,
el desempleo, la sobrepoblación y el acceso desigual
a servicios básicos, que generan una atmósfera de
inseguridad y malestar. Según la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (2021), el 80% de la población
en América Latina reside en áreas urbanas, lo que amplifica
estos problemas sociales.
Además, la sobrecarga sensorial y el ritmo acelerado de vida
pueden conducir a un aumento del estrés y la ansiedad. Las
creencias irracionales colectivas que surgen en este contexto
pueden estar relacionadas con la percepción de que “el
éxito económico es lo único que define el valor personal”,
o que “sin violencia no es posible resolver conflictos”.
Estas creencias pueden perpetuar el aislamiento social, la
alienación y una mayor prevalencia de comportamientos
disfuncionales, como la violencia y el abuso de sustancias.
En las zonas urbanas existen particularidades como la

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


alta densidad poblacional, diversidad cultural, y rápidas
transformaciones sociales y económicas, generando
dinámicas psicosociales que afectan la salud mental y el
bienestar de sus habitantes. Las comunidades urbanas
enfrentan una serie de factores estresantes que incluyen,
entre otros, la competencia laboral, la inseguridad, la falta
de acceso a servicios básicos en algunos sectores, el
tráfico vehicular, la contaminación y la violencia estructural.
Estos elementos generan un clima emocional cargado de
frustración y desesperanza, que puede manifestarse en
problemas de salud mental y en un debilitamiento de las
relaciones interpersonales y de la cohesión social.
La heterogeneidad de sus habitantes contribuye a la
fragmentación de los lazos comunitarios, ya que las personas
a menudo provienen de diferentes trasfondos culturales y
socioeconómicos, lo que puede dificultar la construcción
de un sentido de pertenencia y apoyo mutuo. En este
121

contexto, las creencias irracionales que suelen surgir están


relacionadas con el temor al fracaso, el perfeccionismo, y
la percepción de falta de control sobre la propia vida. Las
personas tienden a pensar que “si no soy perfecto, no
valgo”, o “el mundo es demasiado caótico y no hay nada que
pueda hacer para mejorar mi situación”. La Terapia Racional
Emotiva Conductual, al centrarse en la identificación y
reestructuración de creencias irracionales que provocan
emociones disfuncionales, se convierte en una herramienta
poderosa para intervenir en estos entornos, donde el estrés,
la ansiedad y la depresión suelen estar exacerbados por las
presiones del estilo de vida urbano.
Estas creencias, acompañadas de una alta demanda de
éxito social y profesional, pueden llevar a altos niveles
de estrés, agotamiento, conflictos interpersonales y
conductas evitativas, como el aislamiento o el abuso de
sustancias. Por ello, la intervención con la Terapia Racional
Emotiva Conductual se vuelve esencial para promover la
reestructuración cognitiva y el fortalecimiento de habilidades
para el manejo del estrés y la mejora del bienestar emocional.

6.3.1. Intervención con Terapia Racional Emotiva


Conductual en comunidades urbanas
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

Para la intervención comunitaria se presentan algunas


estrategias clave para la implementación de la Terapia
Racional Emotiva Conductual en estas comunidades:
Talleres psicoeducativos sobre creencias irracionales y
racionales: Los talleres de psicoeducación pueden ayudar
a los participantes a identificar las creencias irracionales
que están perpetuando sus problemas emocionales y a
sustituirlas por creencias más racionales. Estos talleres
pueden estar enfocados en temas como el manejo del estrés
laboral, la gestión de la ansiedad y la mejora de la autoestima.
Por ejemplo, en un contexto donde la competitividad laboral
es alta, se pueden abordar creencias irracionales como “si
no soy el mejor en todo, fracasé”, y se puede trabajar en
desarrollar creencias más saludables, como “no tengo que
ser perfecto para ser valioso”.
Intervenciones en espacios públicos: Dado que las
comunidades urbanas a menudo carecen de cohesión social,
es esencial llevar la intervención a los espacios públicos
122

como parques, plazas y centros comunitarios, donde las


personas pueden reunirse sin las barreras económicas o
logísticas que a veces presentan las terapias individuales
en consulta. Las actividades grupales en estos entornos
pueden enfocarse en fortalecer la autoeficacia colectiva,
promoviendo el trabajo en equipo para resolver problemas
comunes del barrio, lo cual también ayuda a mitigar las
creencias irracionales relacionadas con la impotencia ante
los problemas sociales.
Programas de bienestar laboral: En las ciudades, el
estrés laboral es una de las principales causas de malestar
emocional. Implementar programas de Terapia Racional
Emotiva Conductual dentro de los lugares de trabajo permite
a los empleados abordar creencias irracionales que generan
ansiedad y burnout, como “debo estar siempre disponible
para ser considerado un buen trabajador” o “si no alcanzo
los estándares de productividad, soy un fracaso”. A través
de técnicas de disputación cognitiva, los empleados pueden
aprender a desarrollar pensamientos más racionales, como
“puedo ser un buen trabajador y también priorizar mi
bienestar”.
Intervenciones en redes sociales y plataformas digitales:
En los contextos urbanos, el uso de la tecnología y las redes

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


sociales es alto, lo que brinda la oportunidad de utilizar
estas plataformas para llevar mensajes de Terapia Racional
Emotiva Conductual a un público más amplio. A través de
campañas en redes sociales, se pueden difundir mensajes
que desafíen las creencias irracionales relacionadas con
la autoimagen, el éxito y las relaciones interpersonales, y
se pueden crear espacios de apoyo virtual para que las
personas compartan sus experiencias y aprendan unas de
otras.

Fases de la intervención comunitaria en


contextos urbanos
Para la intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual
en comunidades urbanas se puede adaptar el modelo
terapéutico con las siguientes fases, asegurando que la
reestructuración cognitiva ocurra de manera progresiva y
sostenida.
Fase 1: Evaluación comunitaria: Antes de iniciar cualquier
123

intervención, es crucial realizar una evaluación exhaustiva del


contexto urbano en el que se va a intervenir. Esta evaluación
debe incluir un análisis de las problemáticas psicosociales
más prevalentes, las dinámicas de las creencias irracionales
a nivel colectivo, y los recursos existentes en la comunidad
que puedan ser movilizados para el cambio. En las zonas
urbanas, se pueden realizar encuestas y entrevistas en
profundidad para identificar las creencias irracionales más
comunes y los factores estresantes clave que afectan a la
población.
Fase 2: Implementación de talleres y dinámicas grupales:
Una vez identificadas las necesidades, se procede a la
implementación de talleres y dinámicas grupales. Estos
espacios deben estar orientados no solo a la reestructuración
cognitiva, sino también a la creación de redes de apoyo
social. En un contexto urbano donde la desconexión
interpersonal es común, es importante fomentar el trabajo
colaborativo y la construcción de relaciones de confianza
entre los miembros de la comunidad. Las dinámicas de
grupo pueden incluir ejercicios de role-playing, discusiones
dirigidas y actividades colaborativas orientadas a resolver
problemas cotidianos de la vida urbana.
Fase 3: Intervenciones específicas en grupos vulnerables:
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

En las comunidades urbanas, existen grupos particularmente


vulnerables, como las personas en situación de calle, los
inmigrantes, los jóvenes en situación de riesgo, entre otros.
Para estos grupos, es importante diseñar intervenciones
específicas que aborden sus necesidades particulares.
Por ejemplo, en el caso de jóvenes expuestos a la violencia
urbana, las intervenciones pueden enfocarse en modificar
creencias irracionales relacionadas con la resolución de
conflictos y el uso de la violencia como única opción.
Fase 4: Seguimiento y evaluación: Para asegurar que los
cambios cognitivos logrados durante la intervención sean
sostenibles, es crucial realizar un seguimiento periódico
de los participantes y de la comunidad en general. Este
seguimiento puede incluir la creación de grupos de apoyo a
largo plazo, la implementación de evaluaciones periódicas
de bienestar emocional y la oferta de talleres de refuerzo
de manera continua. La evaluación de la intervención debe
centrarse en medir los cambios en las creencias irracionales,
124

el bienestar emocional y la cohesión social de la comunidad.


Dinámicas grupales utilizadas en contextos
urbanos
Las dinámicas grupales fomentan la participación activa
y la reestructuración cognitiva colectiva. A continuación,
se describen algunas dinámicas que han mostrado ser
efectivas en estos contextos:
El círculo de creencias: Los asistentes forman un círculo
donde cada uno comparte una creencia irracional que ha
identificado en sí mismo o en su entorno urbano. El grupo,
con la facilitación del terapeuta, procede a cuestionar esta
creencia, y mediante lluvia de ideas ofrece alternativas más
racionales. Al trabajar colectivamente, aprenden a desafiar
no solo sus creencias personales, sino también las creencias
irracionales que prevalecen en su comunidad.
Role-playing de situaciones urbanas: Los participantes
simulan escenarios típicos del contexto urbano que generan
estrés o conflicto, como una discusión en el transporte
público o un desacuerdo en el lugar de trabajo. A través
del role-playing, los participantes tienen la oportunidad
de practicar la reestructuración cognitiva en tiempo real,
identificando y desafiando las creencias irracionales que

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


surgen en esas situaciones.
Mapeo de recursos comunitarios: Los miembros colaboran
para crear un mapa de su comunidad, identificando tanto
los factores estresantes como los recursos disponibles
para enfrentar esos desafíos. Esta actividad promueve
la identificación de soluciones colectivas y refuerza el
sentido de autoeficacia comunitaria, desafiando la creencia
irracional de que “no hay nada que podamos hacer para
mejorar nuestra situación”.
La aplicación de la Terapia Racional Emotiva Conductual
en comunidades urbanas permite transformar las creencias
irracionales que perpetúan el malestar emocional y social,
promoviendo un cambio cognitivo y conductual que
favorezca el bienestar integral. Las estrategias adaptadas
a estos contextos, que involucran tanto la reestructuración
individual como la movilización comunitaria, tienen el
potencial de generar una mejora sostenida en la calidad de
125

vida de los habitantes urbanos.


6.4. La Terapia Racional Emotiva Conductual en
contextos urbano-marginales
Las zonas urbano-marginales están a menudo ubicadas en los
perímetros de las grandes ciudades, presentan un conjunto
único de desafíos sociales, económicos y psicosociales.
Suelen ser el hogar de poblaciones migrantes o desplazadas
que buscan mejores oportunidades económicas en las
ciudades, pero que terminan enfrentando situaciones de
pobreza, falta de acceso a servicios básicos, marginación
y exclusión social. La inseguridad, la violencia estructural,
la inestabilidad laboral y la falta de infraestructura son sus
características comunes que impactan de manera directa en
la salud mental de los habitantes.
Aquí se desarrollan creencias irracionales que alimentan
la desesperanza y el fatalismo, tales como “no importa lo
que haga, siempre estaré excluido” o “las autoridades
nunca se preocuparán por nosotros”. Esto genera actitudes
de resignación, apatía y falta de acción, lo que refuerza la
exclusión social y perpetúa las condiciones de pobreza. A
través de la Terapia Racional Emotiva Conductual, es posible
intervenir en las creencias irracionales que surgen como
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

consecuencia de estas condiciones adversas, brindando


a las personas herramientas para afrontar los desafíos
emocionales y sociales que enfrentan, y promoviendo el
empoderamiento individual y colectivo.
Las zonas urbano-marginales se caracterizan por la
coexistencia de múltiples factores estructurales que agravan
las condiciones de vida de sus habitantes. En muchos casos,
estas comunidades enfrentan la falta de acceso a servicios
básicos como agua potable, electricidad, educación
y atención sanitaria, además de sufrir altos niveles de
violencia, desempleo y discriminación. Las viviendas suelen
ser precarias, con estructuras inestables que no garantizan
la seguridad ni el bienestar de quienes las habitan. Esta
realidad genera un estado de constante incertidumbre y
estrés, que impacta profundamente en la salud mental de
los miembros de la comunidad.
En este contexto, es común que surjan creencias irracionales
126

relacionadas con la desesperanza, la impotencia y la


desvalorización personal, las cuales son perpetuadas por
el entorno de exclusión social en el que se desarrollan.
Algunos ejemplos de estas creencias incluyen: “Mi vida
nunca mejorará, no importa lo que haga”, “No soy capaz
de cambiar mi situación” o “La única forma de sobrevivir
es con violencia”. Estas creencias irracionales limitan las
capacidades individuales y colectivas para afrontar las
dificultades, perpetuando ciclos de pobreza y violencia.
Además, la fragmentación social en estas comunidades,
muchas veces divididas por pandillas o por la competencia
por recursos escasos, impide la creación de redes de
apoyo sólidas, lo que agudiza la sensación de aislamiento
y vulnerabilidad. La Terapia Racional Emotiva Conductual,
con su enfoque en la reestructuración cognitiva y la
transformación de creencias disfuncionales, puede ayudar a
las personas a desafiar estas creencias limitantes y a adoptar
un enfoque más racional y proactivo frente a los problemas
que enfrentan.

6.4.1. Intervención con Terapia Racional Emotiva


Conductual en comunidades urbano-marginales
La intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


en comunidades urbano-marginales debe integrar aspectos
psicoeducativos, terapéuticos y grupales que fomenten el
empoderamiento de los habitantes y el fortalecimiento de la
cohesión social, utilizando estrategias como:
Talleres sobre empoderamiento y reestructuración
cognitiva: En un entorno donde la sensación de impotencia
es común, es fundamental promover la reestructuración de
las creencias irracionales relacionadas con la falta de control
y la desesperanza. Los talleres psicoeducativos, centrados
en la identificación de creencias irracionales como “no
hay salida” o “soy incapaz”, permiten a los participantes
comprender cómo sus pensamientos influyen en sus
emociones y conductas, y a su vez, les enseñan a desafiar
estas creencias con una base más racional. A través de
ejemplos prácticos adaptados al contexto urbano-marginal,
las personas aprenden a desarrollar creencias más realistas,
como “aunque es difícil, puedo tomar pequeñas acciones
para mejorar mi situación”.
127

Dinámicas de grupo para la cohesión social: La


fragmentación social es una característica común en los
contextos urbano-marginales, lo que dificulta la creación de
redes de apoyo que pueden ser cruciales para el bienestar
emocional y la resolución de problemas. En este sentido,
la Terapia Racional Emotiva Conductual puede incluir
dinámicas grupales orientadas a mejorar la comunicación
y la confianza entre los miembros de la comunidad. Por
ejemplo, actividades colaborativas como el desarrollo
de proyectos comunitarios, pueden ayudar a desafiar
creencias irracionales relacionadas con la desconfianza y
la competitividad, promoviendo un sentido de cooperación
y solidaridad.
Grupos de apoyo para la gestión del estrés y el
trauma: Las comunidades urbano-marginales a menudo
están expuestas a altos niveles de violencia y eventos
traumáticos, lo que puede generar creencias irracionales
relacionadas con la seguridad personal y la capacidad de
superar estos eventos. Crear grupos de apoyo donde las
personas puedan compartir sus experiencias y aprender a
identificar sus pensamientos irracionales en relación con el
trauma puede ser una estrategia eficaz. La Terapia Racional
Emotiva Conductual ayuda a los participantes a reconocer
que, aunque no pueden controlar todas las circunstancias
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

externas, pueden aprender a controlar sus reacciones


emocionales y cognitivas ante ellas.
Intervenciones en espacios comunitarios: La
implementación de intervenciones basadas en la Terapia
Racional Emotiva Conductual en espacios públicos de la
comunidad, como parques o centros comunitarios, facilita
el acceso a la terapia para aquellos que no pueden asistir
a consultas individuales debido a barreras económicas o
logísticas. Estas intervenciones pueden incluir campañas
educativas sobre la importancia de los pensamientos
racionales y actividades grupales orientadas a fortalecer
la resiliencia comunitaria. Además, la visibilidad de estos
programas en la comunidad ayuda a romper el estigma
asociado con la búsqueda de apoyo psicológico.

Fases de la intervención comunitaria en


contextos urbano-marginales
128

La intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual


en comunidades urbano-marginales sigue un proceso
similar al de las intervenciones en zonas urbanas, pero con
adaptaciones específicas a las necesidades y características
del contexto.
Fase 1: Diagnóstico comunitario participativo: En esta fase
inicial, es crucial realizar un diagnóstico participativo para
identificar las problemáticas principales que afectan a la
comunidad y las creencias irracionales predominantes.
Es importante involucrar a los líderes comunitarios y a los
habitantes en el proceso de diagnóstico para garantizar
que la intervención esté alineada con las necesidades y
expectativas de la comunidad.
Fase 2: Psicoeducación y capacitación: Una vez identificadas
las creencias irracionales que más impactan en la comunidad,
se inicia la fase de psicoeducación. A través de talleres
y charlas, se explica a los participantes el modelo de la
Terapia Racional Emotiva Conductual, enfocándose en cómo
los pensamientos irracionales influyen en sus emociones
y comportamientos. Se enseñan técnicas de disputación
cognitiva y se trabaja en la identificación de creencias más
racionales y útiles para enfrentar los problemas cotidianos.
Fase 3: Creación de redes de apoyo comunitario: Para

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


fortalecer la cohesión social, es necesario crear espacios
donde los miembros de la comunidad puedan apoyarse
mutuamente en el proceso de cambio. Estos grupos de
apoyo pueden estar enfocados en diferentes temáticas,
como el manejo del estrés, la resolución de conflictos, o el
apoyo a víctimas de violencia. La construcción de estas redes
permite que los habitantes compartan sus experiencias y
aprendan unos de otros, lo que refuerza la efectividad de la
intervención.
Fase 4: Evaluación y sostenibilidad: La intervención con la
terapia racional emotiva conductual debe incluir una fase de
evaluación continua para medir el impacto en las creencias
irracionales y en el bienestar emocional de la comunidad.
Además, es fundamental asegurar la sostenibilidad de los
cambios logrados, lo cual se puede lograr mediante la
formación de líderes comunitarios que puedan continuar
facilitando las actividades y talleres basados en Terapia
129

Racional Emotiva Conductual.


Dinámicas grupales para el contexto urbano-
marginal
Las dinámicas grupales son una parte esencial de la
intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual
en contextos urbano-marginales, ya que permiten a los
participantes no solo identificar y desafiar sus creencias
irracionales, sino también fortalecer el sentido de comunidad
y apoyo mutuo. Algunas dinámicas recomendadas son:
Construcción de la escalera de creencias: En esta
dinámica, los participantes trabajan en parejas o grupos
pequeños para identificar una creencia irracional común
en la comunidad (por ejemplo, “no hay nada que podamos
hacer para mejorar nuestra situación”). Luego, construyen
una “escalera de creencias”, identificando pequeños pasos
racionales que les permitirían desafiar esta creencia y actuar
de manera más proactiva en su vida diaria.
El árbol de las soluciones: Los participantes dibujan un
árbol donde las raíces representan los problemas de la
comunidad y las ramas representan las posibles soluciones.
Cada solución está ligada a una creencia racional que
la sustenta. Esta actividad fomenta la reestructuración
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

cognitiva a nivel colectivo, al tiempo que promueve el trabajo


en equipo para resolver los problemas locales.
Role-playing en situaciones cotidianas: Similar a la
dinámica utilizada en contextos urbanos, esta actividad
invita a los participantes a representar situaciones de la
vida diaria en la comunidad (como conflictos entre vecinos
o dificultades para acceder a servicios). A través del role-
playing, los participantes pueden practicar la identificación
de creencias irracionales y la utilización de creencias más
racionales para gestionar los conflictos de manera efectiva.

6.5. La Terapia Racional Emotiva Conductual en


contextos marginales
La aplicación de la Terapia Racional Emotiva Conductual
(TREC) en contextos marginales representa un desafío
significativo, debido a las características socioeconómicas
y culturales que definen estas comunidades. A menudo, los
130

contextos marginales se asocian con una profunda exclusión


social, marcada por altos niveles de pobreza extrema, limitado
acceso a servicios básicos y un aislamiento tanto físico
como psicológico del resto de la sociedad. La intervención
psicológica en estos entornos requiere un enfoque holístico,
que no solo considere las creencias irracionales a nivel
individual, sino también las dinámicas colectivas y la forma
en que estas creencias están arraigadas en las estructuras
sociales.
Las comunidades marginales suelen estar ubicadas en
áreas remotas o aisladas, con infraestructura deficiente,
alta vulnerabilidad frente a desastres naturales y un acceso
limitado o nulo a recursos como educación, atención médica
y empleo formal. Estas condiciones dan lugar a un entorno
de desesperanza, donde las personas, enfrentadas a la
pobreza extrema y a la falta de oportunidades, desarrollan
creencias irracionales que reflejan la sensación de impotencia
y desesperanza.
Algunas de las creencias irracionales que predominan en
contextos marginales incluyen pensamientos como: “Nunca
podré salir de la pobreza”, “El destino está en contra de
nosotros” o “No tiene sentido luchar porque nada cambiará”.
Estas creencias limitan las posibilidades de las personas de

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


visualizar un futuro distinto, afectando no solo su bienestar
emocional, sino también su capacidad para tomar acciones
que mejoren sus condiciones de vida.
Otro aspecto relevante es la fuerte influencia de factores
culturales y tradicionales en estas comunidades, donde a
menudo persisten roles de género rígidos, creencias fatalistas
y formas de autoridad basadas en jerarquías tradicionales.
Estos factores, combinados con la exclusión social, pueden
reforzar la internalización de creencias disfuncionales y la
resignación ante la adversidad.

6.5.1. Intervención con Terapia Racional Emotiva


Conductual en comunidades marginales
La intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual
en comunidades marginales debe estar adaptada a las
necesidades y realidades específicas de estos entornos.
Dado que los problemas estructurales y culturales son
particularmente profundos en estas comunidades, es
131

fundamental abordar las creencias irracionales no solo


a nivel individual, sino también en un marco colectivo,
fomentando la capacidad de resiliencia y empoderamiento
de la comunidad como un todo.
Adaptación cultural del modelo TREC: Para que la
intervención sea efectiva, es necesario adaptar el lenguaje
y los ejemplos utilizados en la Terapia Racional Emotiva
Conductual a los valores culturales y las experiencias
vividas por las comunidades marginales. Es importante ser
respetuoso con las tradiciones locales, al tiempo que se
desafían las creencias irracionales que limitan el crecimiento
personal y comunitario. Esto puede implicar la colaboración
con líderes comunitarios y la incorporación de figuras de
autoridad respetadas para validar el proceso terapéutico.
Programas psicoeducativos enfocados en la autoeficacia:
En un contexto donde la desesperanza y la impotencia son
predominantes, las intervenciones deben centrarse en la
reestructuración de las creencias irracionales relacionadas
con la falta de control sobre la vida propia. Programas
psicoeducativos que enseñen a los participantes cómo
sus pensamientos irracionales perpetúan la inacción y
el sufrimiento son clave. A través de ejemplos prácticos
y adaptados a la realidad de la comunidad, se pueden
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

introducir creencias racionales que promuevan un mayor


sentido de autoeficacia, como “Puedo hacer pequeños
cambios que mejoren mi vida y la de mi comunidad”.
Intervenciones grupales centradas en la cohesión social:
La fragmentación social y la falta de redes de apoyo son
comunes en los contextos marginales. Las intervenciones
grupales basadas en la Terapia Racional Emotiva Conductual
pueden incluir actividades que fomenten la cooperación y
el apoyo mutuo entre los miembros de la comunidad. La
reestructuración cognitiva colectiva, donde los participantes
comparten sus creencias irracionales y trabajan en conjunto
para desarrollar creencias más racionales, fortalece no solo
a los individuos, sino también a la comunidad en su conjunto.
Proyectos de desarrollo comunitario guiados por
creencias racionales: Para fomentar un cambio sostenido,
es importante vincular la intervención de la Terapia Racional
Emotiva Conductual con proyectos de desarrollo comunitario.
132

Estos proyectos deben estar orientados por la adopción de


creencias racionales que promuevan la acción colectiva y
la capacidad de enfrentar los desafíos locales. Por ejemplo,
un proyecto de desarrollo agrícola o educativo puede ser
diseñado en base a la creencia racional de que “a través del
trabajo conjunto, podemos mejorar nuestras condiciones de
vida”, desafiando la creencia irracional de que “no hay nada
que podamos hacer”.

Fases de la intervención en comunidades


marginales
El proceso de intervención con Terapia Racional Emotiva
Conductual en contextos marginales sigue fases similares a
las de otras comunidades, pero con una mayor sensibilidad
hacia los factores estructurales y culturales que influyen en
las creencias irracionales.
Fase 1: Evaluación de la realidad comunitaria: Dado que las
comunidades marginales están profundamente influenciadas
por factores estructurales y culturales, la fase inicial de
diagnóstico debe incluir una evaluación exhaustiva de las
condiciones sociales, económicas y culturales que impactan
a la comunidad. Esto permite identificar las creencias
irracionales dominantes y las barreras estructurales que

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


perpetúan estas creencias.
Psicoeducación comunitaria: Una vez identificadas las
creencias irracionales predominantes, se lleva a cabo una
intervención psicoeducativa a nivel comunitario, en la que
se enseñan los principios de la Terapia Racional Emotiva
Conductual y se exploran las formas en que los pensamientos
irracionales contribuyen al sufrimiento emocional y social. Es
fundamental que esta fase se realice de manera respetuosa
con las tradiciones y valores locales, adaptando el lenguaje
y las dinámicas a las particularidades culturales de la
comunidad.
Fase 3: Intervenciones grupales y desarrollo comunitario: A
partir de la psicoeducación, se organizan grupos de apoyo
y proyectos comunitarios que permitan a los miembros de
la comunidad aplicar los principios de la Terapia Racional
Emotiva Conductual en la vida diaria. Estos proyectos pueden
estar orientados a áreas clave como la salud, la educación o
la agricultura, y deben estar guiados por creencias racionales
133

que promuevan la acción y la colaboración.


Fase 4: Sostenibilidad a largo plazo: La intervención
debe incluir una estrategia de sostenibilidad que permita
a la comunidad continuar aplicando los principios de la
Terapia Racional Emotiva Conductual una vez finalizada
la intervención formal. Esto puede lograrse mediante la
formación de líderes comunitarios que puedan seguir
facilitando actividades basadas en la terapiay fomentar
el uso de creencias racionales en la toma de decisiones
comunitarias.

Dinámicas Grupales adaptadas al contexto


marginal
Las dinámicas grupales juegan un papel crucial en la
aplicación de la Terapia Racional Emotiva Conductual en
contextos marginales, permitiendo que los miembros de
la comunidad trabajen juntos para desafiar las creencias
irracionales que limitan su crecimiento y bienestar.
La rueda de las creencias: En esta dinámica, los participantes
se sientan en círculo y comparten una creencia irracional que
han identificado en su vida diaria o en la comunidad. Luego,
el grupo trabaja colectivamente para disputar esa creencia y
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

encontrar alternativas racionales que puedan aplicarse en la


vida diaria. Esta dinámica refuerza la idea de que el cambio
es posible y que las creencias racionales pueden ser una
herramienta poderosa para transformar la realidad.
El mapa del cambio: Los participantes dibujan un mapa
de su comunidad, identificando áreas donde las creencias
irracionales predominan (por ejemplo, zonas afectadas por
la pobreza extrema o la violencia). Luego, discuten cómo las
creencias racionales podrían influir positivamente en esas
áreas y proponen acciones concretas que podrían tomar
como comunidad para mejorar esas condiciones.
Jornadas de acción comunitaria: Como parte de la
intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual, se
pueden organizar jornadas de acción comunitaria, donde
los participantes implementan las creencias racionales que
han desarrollado en proyectos concretos, como la mejora de
la infraestructura local o la creación de huertos comunitarios.
Estas acciones no solo fortalecen las redes de apoyo
134

dentro de la comunidad, sino que también permiten a los


participantes ver los resultados tangibles de sus creencias
racionales.

6.6. La Terapia Racional Emotiva Conductual en


comunidades campesinas
La aplicación de la Terapia Racional Emotiva Conductual
(TREC) en comunidades campesinas ofrece un enfoque
único y transformador para abordar los desafíos emocionales
y cognitivos que enfrentan estas poblaciones.
Las comunidades campesinas, a menudo situadas en áreas
rurales, se caracterizan por una fuerte relación con la tierra,
un arraigo cultural profundo y una estructura social basada
en la cooperación familiar y comunitaria. Sin embargo,
también están marcadas por la pobreza, el acceso limitado
a servicios básicos, la falta de oportunidades educativas y
laborales, y, en algunos casos, la migración forzada. Estos
factores generan un entorno propicio para el desarrollo
de creencias irracionales que afectan tanto el bienestar
individual como el comunitario.
La intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual
en estas comunidades requiere una adaptación que tenga

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


en cuenta la idiosincrasia rural, las creencias tradicionales
y los valores que sostienen la vida campesina. Al abordar
creencias irracionales profundamente arraigadas, la terapia
puede ayudar a los individuos y a la comunidad en su
conjunto a generar una mayor capacidad de afrontamiento
y resiliencia frente a las adversidades, al tiempo que se
promueve el bienestar integral.
Las comunidades campesinas enfrentan múltiples desafíos
que afectan su salud emocional y mental. La dependencia
de la agricultura, la vulnerabilidad al cambio climático,
la baja productividad de la tierra, el escaso acceso a
tecnología y recursos, y la ausencia de servicios de salud
mental conforman un contexto de estrés continuo. En este
entorno, las creencias irracionales pueden surgir fácilmente,
manifestándose en pensamientos como “No tengo control
sobre mi vida”, “Estamos destinados a vivir en pobreza” o “El
esfuerzo no vale la pena porque las circunstancias siempre
serán desfavorables”.
135
La estructura comunitaria de las zonas rurales está orientada
hacia la cooperación y el apoyo mutuo, pero también puede
estar influenciada por un sentido de resignación frente
a las dificultades externas. Las creencias tradicionales
que priorizan la conformidad y el respeto por las normas
ancestrales pueden contribuir a mantener patrones de
pensamiento disfuncionales que dificultan el cambio y el
crecimiento personal.
Además, las comunidades campesinas suelen ser
guardianes de prácticas culturales y saberes tradicionales,
lo que genera un entorno rico en valores colectivos, pero
también en creencias que pueden perpetuar la dependencia
y la inmovilidad frente a los desafíos externos.

6.6.1. Intervención con Terapia Racional Emotiva


Conductual en comunidades campesinas
La Terapia Racional Emotiva Conductual aplicada a las
comunidades campesinas debe ser culturalmente sensible y
abordar los problemas estructurales y culturales que influyen
en las creencias irracionales. Las siguientes estrategias de
intervención destacan la importancia de una aproximación
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

adaptada a la realidad rural:


Integración de valores tradicionales con la reestructuración
cognitiva: La intervención con Terapia Racional Emotiva
Conductual debe reconocer los valores tradicionales de las
comunidades campesinas, como la solidaridad, el respeto
a la naturaleza y el trabajo colectivo. Al integrar estos
valores en la intervención, es posible desafiar las creencias
irracionales que limitan el bienestar personal y comunitario.
Por ejemplo, en lugar de confrontar directamente una
creencia arraigada como “Siempre hemos vivido así, no hay
forma de cambiar”, se puede reestructurar en términos de
una creencia más racional basada en los valores colectivos:
“Como comunidad, tenemos la fuerza y el conocimiento para
adaptarnos y mejorar nuestras condiciones”.
Desarrollo de creencias racionales relacionadas con
la sostenibilidad y el empoderamiento: Las creencias
irracionales sobre la falta de control sobre el entorno y
el destino son comunes en comunidades campesinas
136

que dependen de factores externos, como el clima y los


mercados agrícolas. La Terapia Racional Emotiva Conductual
puede enfocarse en desarrollar creencias racionales que
promuevan una actitud de autoeficacia y empoderamiento,
como “Aunque no puedo controlar todo, puedo aprender
a adaptarme y a mejorar la gestión de mis recursos”. Esta
reestructuración cognitiva puede potenciar la adopción de
prácticas agrícolas sostenibles y colaborativas, lo que a
su vez fomenta el bienestar emocional y económico de la
comunidad.
• Enfoque en la participación comunitaria y la acción
colectiva: La cohesión social en las comunidades
campesinas es una fortaleza que puede potenciarse a
través de la Terapia Racional Emotiva Conductual. Las
intervenciones grupales que fomenten la acción colectiva
y el apoyo mutuo son esenciales. En lugar de centrarse
solo en el individuo, la terapia en contextos rurales debe
promover un cambio colectivo, donde los miembros de
la comunidad trabajen juntos para identificar y desafiar
creencias irracionales compartidas, como la creencia de
que “no podemos mejorar nuestras condiciones sin ayuda
externa”.
Fases de la Intervención en comunidades

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


campesinas
El proceso de intervención con Terapia Racional Emotiva
Conductual en comunidades campesinas sigue fases
específicas que deben adaptarse a la realidad rural y a las
necesidades colectivas:
Fase 1: Evaluación de las creencias irracionales a nivel
comunitario: El primer paso es realizar una evaluación de
las creencias irracionales predominantes en la comunidad.
Esta evaluación no solo se enfoca en el nivel individual,
sino también en las creencias compartidas que influyen en
el comportamiento colectivo. Se debe explorar cómo las
creencias tradicionales afectan las decisiones diarias y el
manejo de la tierra, la economía familiar y las relaciones
sociales.
Fase 2: Psicoeducación y sensibilización comunitaria:
La educación sobre la relación entre las creencias, las
emociones y los comportamientos es fundamental para
137

preparar a la comunidad a enfrentar los cambios. Esta fase


debe incluir talleres que expliquen los principios básicos
de la Terapia Racional Emotiva Conductual, pero utilizando
ejemplos adaptados a la realidad rural, como la gestión de
cultivos, el cambio climático o la migración.
Fase 3: Intervenciones grupales y proyectos de acción
colectiva: A través de grupos de apoyo y proyectos
comunitarios, los participantes aplican los principios de
la Terapia Racional Emotiva Conductual en la práctica. Se
pueden crear grupos de discusión donde los miembros
de la comunidad compartan sus experiencias, identifiquen
creencias irracionales comunes y trabajen juntos para
desarrollar creencias más funcionales y adaptativas. Las
iniciativas que promuevan la agricultura sostenible, la
organización comunitaria y la mejora del acceso a recursos
son ejemplos concretos de cómo la acción colectiva, guiada
por creencias racionales, puede mejorar el bienestar.
Fase 4: Implementación de proyectos de mejora a largo plazo:
Una vez que las creencias racionales han sido internalizadas,
la intervención debe apoyar la creación de proyectos a largo
plazo que refuercen el sentido de autoeficacia y resiliencia
en la comunidad. Estos proyectos pueden estar orientados
a la mejora de la producción agrícola, la conservación de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

recursos naturales, la educación comunitaria y el acceso a


servicios de salud.

Dinámicas grupales adaptadas al contexto


campesino
Las dinámicas grupales en comunidades campesinas deben
ser interactivas y alineadas con las características culturales
y sociales de la comunidad. Algunas dinámicas sugeridas
incluyen:
El ciclo de la tierra y la mente: En esta dinámica, los
participantes reflexionan sobre el ciclo de vida de sus
cultivos y cómo se asemeja al ciclo de sus pensamientos. Se
puede hacer una analogía entre la siembra de pensamientos
racionales y la cosecha de emociones saludables, lo que
refuerza la idea de que el cambio en las creencias irracionales
puede generar mejores “cosechas” en términos de bienestar
personal y colectivo.
138

El árbol de las creencias: Cada miembro de la comunidad


escribe una creencia irracional que ha identificado en su
vida diaria en una hoja de papel y la coloca en un “árbol”
creado en una pizarra o un mural. Luego, el grupo trabaja
en conjunto para transformar esas creencias en creencias
racionales, escribiéndolas en nuevas hojas que se colocan
en el árbol. Esta dinámica ayuda a visualizar el proceso de
reestructuración cognitiva como un crecimiento natural y
colectivo.
Círculos de sabiduría campesina: Los participantes se
reúnen en círculos para compartir sus experiencias de vida y
reflexionar sobre cómo las creencias irracionales han influido
en sus decisiones y emociones. Este espacio no solo fomenta
la escucha activa, sino que también promueve el respeto por
el conocimiento tradicional mientras se introducen nuevas
formas de pensar más adaptativas y racionales.

Proyectos comunitarios basados en creencias


racionales
El impacto de la Terapia Racional Emotiva Conductual en
comunidades campesinas puede ser maximizado a través
de la implementación de proyectos comunitarios que estén
orientados por creencias racionales. Por ejemplo, un proyecto

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


de manejo sostenible de los recursos hídricos puede estar
guiado por la creencia racional de que “Podemos aprender
a gestionar nuestros recursos naturales de manera que
aseguremos el bienestar de futuras generaciones”. Del
mismo modo, un proyecto educativo para los jóvenes de la
comunidad puede estar motivado por la creencia racional
de que “La educación es una herramienta poderosa para
mejorar nuestras condiciones de vida y preservar nuestra
cultura”.
En resumen, la Terapia Racional Emotiva Conductual en
comunidades campesinas ofrece una herramienta valiosa
para abordar los desafíos emocionales y cognitivos que
surgen en contextos rurales. Adaptada a las particularidades
culturales y estructurales de estas comunidades, la terapia
puede empoderar a los individuos y fortalecer la cohesión
comunitaria, promoviendo el bienestar integral y la resiliencia
frente a las adversidades. A través de la psicoeducación,
la acción colectiva y la implementación de proyectos
139

sostenibles, la terapia se convierte en un vehículo para el


cambio tanto a nivel personal como comunitario.
6.7. Estrategias de intervención para cualquier
comunidad: fases, estrategias y dinámicas grupales

Fases de intervención:

Fase 1: Diagnóstico comunitario

Identificación de creencias irracionales predominantes.

Fase 2: Formación en habilidades cognitivas y emocionales

Talleres grupales para identificar creencias disfuncionales.

Fase 3: Intervención colectiva y empoderamiento

Resolución de conflictos comunitarios basados en la


modificación de creencias irracionales.

Fase 4: Seguimiento y consolidación

Evaluación de los cambios a largo plazo.


Actividades propuestas:

Talleres educativos sobre la relación entre creencias y


Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

emociones.

Dinámicas de debate grupal para desafiar creencias


irracionales colectivas.

Grupos de reflexión para evaluar cómo las creencias


irracionales afectan las relaciones comunitarias.
Dinámicas grupales:

Técnica ABC colectiva: En grupo, los miembros discuten


eventos activadores comunes y las creencias que surgen
de ellos.

Role playing: Representaciones de situaciones


conflictivas en la comunidad donde se demuestran
creencias racionales e irracionales.

Dinámicas de cohesión social: Ejercicios de confianza


140

y cooperación para fomentar la solidaridad entre los


miembros de la comunidad.
La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) puede ser
adaptada a cualquier contexto comunitario mediante una
intervención planificada que considere las particularidades
de cada entorno y las características socioculturales de sus
habitantes. En esta sección se detallan las estrategias de
intervención que incluyen fases estructuradas, actividades
de participación activa y dinámicas grupales diseñadas para
generar cambios significativos en las creencias, actitudes y
comportamientos dentro de cualquier comunidad similar o
diferente a las vistas anteriormente.

Fases de la Intervención comunitaria


Las fases de intervención deben seguir una secuencia lógica
que permita primero la sensibilización y el diagnóstico,
seguido de la intervención directa y el seguimiento. Estas
fases pueden ser aplicadas en diversos contextos, con ajustes
según las características de la comunidad, entendiendo que
cada fase puede ser retomada para reforzar un proceso
posterior.
Un ejemplo de esto es cuando las condiciones iniciales
cambian para mejorar o perjudicar el estado inicial de las

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


personas, lo que nos hace replantear aspectos a abordar
de la intervención comunitaria, sin que eso signifique
desvalorizar el desarrollo de la estructura y funcionalidades
de las interrelaciones trabajadas inicialmente entre la
comunidad y su contexto, la comunidad y los psicólogos,
entre los miembros de la comunidad unos con otros.
Fase 1: Diagnóstico y situación actual comunitaria
Para este primer paso se ejecuta una evaluación inicial de
las creencias irracionales y los factores psicosociales que
afectan a la comunidad. Esta fase es clave para comprender
las necesidades específicas y las dinámicas internas, que
nos darán un punto de referencia desde donde partimos
para comparar al final el impacto de la intervención.
• Objetivo: Identificar las creencias irracionales
predominantes a nivel comunitario, los factores de estrés
social y económico, y las dinámicas de interacción social.
141
• Actividades:
• Aplicación de entrevistas individuales y grupales para
detectar creencias irracionales comunes.
• Encuestas para evaluar el impacto de factores exter-
nos (pobreza, violencia, acceso a servicios) sobre el
bienestar emocional.
• Recolección de información sobre valores tradiciona-
les, costumbres y creencias colectivas.
• Mapeo social para identificar líderes comunitarios y re-
des de apoyo existentes.
Fase 2: Psicoeducación y sensibilización
En esta fase se informa del diagnóstico, se trabaja en la
sensibilización de la comunidad sobre la influencia de
sus creencias irracionales en su bienestar emocional y en
la forma en que enfrentan las adversidades, se instruye
en los principios básicos de la Terapia Racional Emotiva
Conductual y se activa el compromiso de participación en
su transformación individual y colectiva con cada miembro.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

• Objetivo: crear compromiso de participación para


trabajar sobre la relación entre pensamientos, emociones
y conductas individuales y colectivas de la comunidad.
• Actividades:
• Talleres de psicoeducación sobre los pilares de la
Terapia Racional Emotiva Conductual: identificar pen-
samientos irracionales, emociones negativas y cómo
estos impactan en la vida cotidiana.
• Dramatizaciones, juego de roles y simulación con ejem-
plos prácticos y adaptados al contexto local, como si-
tuaciones comunes en la vida de la comunidad, para
ilustrar cómo las creencias irracionales afectan su ca-
pacidad de adaptación.
• Discusiones abiertas con la comunidad sobre el im-
pacto de los factores externos, como la pobreza o el
142
desempleo, y cómo las creencias personales pueden
influir en su respuesta a estos problemas.
• Establecimiento de compromisos formales (escritos o
digitales multimedia) para apoyar la transformación de
la comunidad
Fase 3: Intervención directa
En esta fase, se introduce la aplicación práctica de las
técnicas de la Terapia Racional Emotiva Conductual
para modificar creencias irracionales, con un enfoque
en la resolución de problemas concretos que afectan a
la comunidad. Este es el momento en que las dinámicas
grupales adquieren mayor relevancia.
• Objetivo: Implementar técnicas de Terapia Racional
Emotiva Conductual para cambiar creencias disfuncionales
a nivel individual y colectivo, promoviendo conductas más
adaptativas y saludables.
• Actividades:
• Ejercicios de identificación de creencias irracionales
específicas y reestructuración de estas mediante el

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


uso del modelo ABC (A: acontecimiento activador, B:
creencia, C: consecuencia emocional).
• Discusiones grupales dirigidas para compartir expe-
riencias personales y comunitarias, y practicar la iden-
tificación de pensamientos irracionales colectivos.
• Desarrollo de creencias alternativas racionales, adap-
tadas al contexto y los desafíos particulares de la
comunidad.
• Resolución de problemas mediante el análisis y debate
de situaciones cotidianas, como conflictos familiares o
comunitarios, acceso a recursos, y resiliencia frente a
crisis.
• Acuerdos acerca de las actitudes y acciones necesa-
rias a implementar para mejorar la gestión de los pro-
143

blemas comunitarios y el establecimiento de un siste-


ma de ejecución.
Fase 4: Consolidación y seguimiento
La fase final se centra en reforzar las nuevas creencias
racionales y asegurarse de que los cambios logrados
se mantengan a largo plazo. Esto incluye el diseño de
proyectos comunitarios que fomenten la autoeficacia y la
acción colectiva.
• Objetivo: Consolidar las habilidades adquiridas y
promover su aplicación continua en la vida diaria y en el
contexto comunitario.
• Actividades:
• Creación de grupos de apoyo donde los miembros de
la comunidad se reúnan periódicamente para discutir
avances, desafíos y estrategias de afrontamiento.
• Implementación de proyectos comunitarios orientados
al bienestar colectivo, como programas de educación
emocional, actividades recreativas para promover la
cohesión social, o iniciativas de emprendimiento local
basadas en creencias racionales.
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

• Seguimiento individual y grupal para evaluar el mante-


nimiento de creencias racionales y la implementación
de soluciones prácticas.

6.8. Actividades y dinámicas grupales en la


intervención comunitaria
Para promover el aprendizaje, la cohesión y el empoderamiento
en las comunidades, las dinámicas deben ser accesibles,
culturalmente pertinentes y diseñadas para maximizar la
participación activa de los miembros de la comunidad. Se
presentan algunas opciones a continuación.

Dinámica 1: La Pirámide de las Creencias


Esta dinámica se enfoca en la identificación de creencias
irracionales y su reestructuración a través del trabajo en
equipo.
• Descripción: Los participantes se dividen en pequeños
144

grupos y se les proporciona una “pirámide” de cartón


o papel, donde en la base deben escribir las creencias
irracionales más comunes en su comunidad. En el siguiente
nivel, identifican las emociones negativas asociadas a
estas creencias, y en la cúspide de la pirámide colocan
las posibles consecuencias negativas. Luego, los grupos
deben trabajar juntos para desmantelar la pirámide,
reescribiendo las creencias irracionales en la base con
creencias racionales y viendo cómo esto transforma las
emociones y consecuencias en cada nivel.
• Objetivo: Practicar la reestructuración cognitiva de
creencias irracionales y fomentar la reflexión grupal sobre
cómo estos cambios afectan el bienestar comunitario.
Dinámica 2: Rueda de Soluciones Racionales
Esta dinámica está diseñada para promover la resolución
de problemas colectivos a través de la identificación y
corrección de creencias irracionales.
• Descripción: En un espacio abierto, se dibuja una rueda en
el suelo con múltiples secciones, cada una representando
un problema comunitario, como el desempleo, la violencia
o el acceso limitado a servicios. Los participantes se
dividen en equipos y seleccionan una sección de la

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


rueda para trabajar. Su tarea es identificar las creencias
irracionales que están perpetuando este problema y
sugerir soluciones basadas en creencias racionales.
Cada equipo presenta sus conclusiones al grupo, y juntos
discuten cómo implementar las soluciones.
• Objetivo: Aplicar la Terapia Racional Emotiva Conductual
en la resolución de problemas comunitarios, promoviendo
el pensamiento crítico y la acción colectiva.
Dinámica 3: La Caja de Pensamientos
Esta actividad se centra en la identificación y transformación
de pensamientos automáticos que generan malestar en los
miembros de la comunidad.
• Descripción: Se coloca una “caja de pensamientos”
en el centro de la sala. Cada participante escribe un
pensamiento negativo o irracional en una tarjeta y lo coloca
en la caja. Luego, uno por uno, los pensamientos se sacan
145

de la caja y el grupo trabaja en conjunto para identificar


por qué es irracional y cómo puede ser transformado
en un pensamiento racional. Los facilitadores guían el
proceso, brindando ejemplos y retroalimentación.
• Objetivo: Fomentar la introspección y la identificación de
pensamientos automáticos irracionales en un ambiente
de apoyo colectivo.
Dinámica 4: El Árbol de la Resiliencia
Esta dinámica está diseñada para promover la visualización
del crecimiento personal y comunitario mediante la
adopción de creencias racionales.
• Descripción: En un gran mural, se dibuja un árbol sin hojas.
Cada participante recibe una hoja de papel en forma de
hoja de árbol, donde deben escribir una creencia racional
que han adoptado o que desean adoptar en sus vidas.
Luego, colocan sus hojas en el árbol, visualizando cómo
el árbol crece a medida que la comunidad adopta nuevas
creencias racionales. Al final, se discuten las creencias
elegidas y cómo impactan en el bienestar individual y
comunitario.
• Objetivo: Reforzar el concepto de crecimiento y cambio
positivo a través de la adopción de creencias racionales
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

compartidas.
6.9. Implementación de proyectos basados en
creencias racionales
La intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual
debe ir más allá de la transformación cognitiva, buscando
impactar también en los comportamientos y decisiones
colectivas. La implementación de proyectos comunitarios
basados en creencias racionales es una estrategia clave para
consolidar el aprendizaje y fomentar el empoderamiento.
Ejemplos de proyectos basados en creencias racionales
incluyen:
• Proyectos de emprendimiento comunitario: Promover
pequeñas empresas basadas en la creencia de que “la
autoeficacia y la colaboración pueden mejorar nuestras
condiciones económicas”.
• Proyectos educativos: Implementar programas de
146

alfabetización emocional y habilidades para la vida,


apoyados en la creencia de que “el conocimiento y la
educación son herramientas poderosas para enfrentar la
adversidad”.
• Proyectos de salud comunitaria: Fomentar la
participación en iniciativas de salud preventiva, basadas
en la creencia de que “el autocuidado y el acceso a
servicios de salud pueden mejorar nuestra calidad de
vida”.
Con una planificación cuidadosa, las estrategias de
intervención con Terapia Racional Emotiva Conductual en
comunidades urbanas, marginales y rurales pueden no solo
transformar creencias irracionales, sino también empoderar
a las personas para que logren un cambio sostenible en su
vida diaria y en el entorno que los rodea.

Resultados esperados y evaluación


Para asegurar que luego de la intervención los cambios
se logren de manera efectiva y sostenible, es necesario
establecer indicadores clave que midan los resultados
y evaluar el impacto de la intervención en la salud mental
comunitaria.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Impacto esperado de la Terapia Racional Emotiva
Conductual en la salud mental comunitaria
El impacto de la Terapia Racional Emotiva Conductual en
una comunidad no solo se manifiesta en la transformación
de las creencias irracionales individuales, sino también
en los cambios a nivel social y en el fortalecimiento de las
redes de apoyo comunitarias. A continuación, se detallan
los principales resultados esperados tras la implementación
de un programa basado en la terapia en distintos contextos
comunitarios.

a. Reducción de Creencias Irracionales y


Conductas Disfuncionales
Uno de los principales objetivos de la Terapia Racional Emotiva
Conductual es la reducción de creencias irracionales
que perpetúan comportamientos autodestructivos o
disfuncionales. En el contexto comunitario, estas creencias
suelen estar relacionadas con problemas como la pobreza,
147

la exclusión social o la violencia.


• Resultado esperado: Un cambio significativo en las
creencias irracionales predominantes a nivel individual
y comunitario, como “No podemos cambiar nuestras
condiciones de vida” o “La violencia es la única forma de
resolver conflictos.”
• Impacto en la salud mental: La disminución de estas
creencias irracionales contribuye a una mayor sensación
de control y autoeficacia, lo que a su vez mejora el bienestar
emocional y la motivación para buscar soluciones más
adaptativas.
b. Aumento de la Resiliencia Comunitaria
La Terapia Racional Emotiva Conductual aplicada a contextos
comunitarios tiene como uno de sus principales objetivos el
fortalecimiento de la resiliencia de la comunidad frente a
situaciones de estrés y adversidad. La resiliencia se define
como la capacidad de una comunidad para adaptarse a los
cambios, superar dificultades y mantener un nivel óptimo de
funcionamiento social y emocional.
• Resultado esperado: Un incremento en la capacidad
de la comunidad para hacer frente a situaciones de
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

crisis (económicas, sociales o de salud), con una mayor


disposición a adoptar creencias racionales que fomenten
la resolución de problemas.
• Impacto en la salud mental: Al mejorar la resiliencia, la
comunidad puede reducir los niveles de estrés crónico
y mejorar la salud mental de sus miembros, quienes se
sienten más capaces de enfrentar los desafíos de manera
proactiva.
c. Mejora en la Resolución de Conflictos y la
Cohesión Social
La Terapia Racional Emotiva Conductual fomenta la adopción
de creencias racionales que promueven la empatía, la
cooperación y la resolución pacífica de conflictos. En
comunidades donde existen altos niveles de tensión social,
la intervención con la terapia puede generar una mejora
sustancial en la forma en que los miembros de la comunidad
interactúan entre sí y resuelven sus diferencias.
148
• Resultado esperado: Una disminución en la frecuencia y
gravedad de los conflictos interpersonales y un aumento en
la cohesión social, donde los miembros de la comunidad
colaboran y se apoyan mutuamente.
• Impacto en la salud mental: La reducción de conflictos
y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales
contribuyen a una mejora general en el bienestar
emocional y a una disminución en los niveles de ansiedad
y estrés comunitario.
d. Fortalecimiento del Apoyo Social
El trabajo grupal y comunitario dentro de la Terapia Racional
Emotiva Conductual tiene como resultado la creación y
consolidación de redes de apoyo social. Estas redes son
esenciales para promover un sentido de pertenencia y
seguridad dentro de la comunidad.
• Resultado esperado: Aumento de la colaboración entre
los miembros de la comunidad, donde las personas se
sienten más apoyadas y acompañadas en la búsqueda
de soluciones a sus problemas.
• Impacto en la salud mental: La presencia de una red

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


de apoyo social sólida disminuye la percepción de
aislamiento, que es un factor de riesgo importante en
el desarrollo de problemas de salud mental como la
depresión y la ansiedad.
6.10. Medición de indicadores: cohesión social,
resolución de conflictos y bienestar emocional
Para evaluar el éxito de una intervención basada en la Terapia
Racional Emotiva Conductual, es fundamental medir ciertos
indicadores clave que permitan cuantificar el impacto en la
comunidad. A continuación, se presentan los indicadores
más relevantes para evaluar los cambios en la cohesión
social, la resolución de conflictos y el bienestar emocional.

Indicador 1: Cohesión social


La cohesión social es un indicador del grado de conexión
y colaboración entre los miembros de una comunidad. Una
149

comunidad con alta cohesión social se caracteriza por la


solidaridad, la confianza y el apoyo mutuo.
• Método de medición: Encuestas y entrevistas
estructuradas que evalúen la percepción de apoyo social,
la participación en actividades comunitarias y la confianza
entre los miembros de la comunidad.
• Ítems de evaluación:
• Frecuencia de interacciones sociales entre los miem-
bros de la comunidad.
• Participación en actividades grupales y comunitarias.
• Percepción de apoyo social disponible en momentos
de crisis.

Indicador 2: Resolución de conflictos


La capacidad de una comunidad para resolver conflictos
de manera efectiva es un indicador del éxito en la
implementación de creencias racionales que promuevan el
diálogo y la cooperación.
• Método de medición: Observación de las interacciones
en situaciones de conflicto dentro de la comunidad, así
como la recopilación de datos a través de cuestionarios
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

sobre la frecuencia y manejo de conflictos.


• Ítems de evaluación:
• Frecuencia de conflictos interpersonales o grupales
antes y después de la intervención.
• Métodos utilizados para resolver conflictos (violencia,
negociación, mediación).
• Percepción de la efectividad de las soluciones
implementadas.

Indicador 3: Bienestar emocional


El bienestar emocional es uno de los principales objetivos
de la Terapia Racional Emotiva Conductual. Este indicador
mide los niveles de estrés, ansiedad, depresión y satisfacción
personal dentro de la comunidad.
• Método de medición: Cuestionarios estandarizados
150

como el Cuestionario de Bienestar Psicológico de Ryff o el


Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI), adaptados
al contexto cultural, pueden ser utilizados para evaluar los
niveles de bienestar emocional de los participantes.
• Ítems de evaluación:
• Niveles de ansiedad, estrés y depresión autorreportados.
• Percepción de satisfacción con la vida y sentido de
autoeficacia.
• Frecuencia de pensamientos irracionales o
autodestructivos.

Indicador 4: Participación y empoderamiento


comunitario
Un aumento en la participación activa de la comunidad
en la resolución de sus propios problemas es un indicador
clave del empoderamiento logrado a través de la Terapia
Racional Emotiva Conductual.
• Método de medición: Evaluación de la participación en
actividades comunitarias, proyectos colectivos y toma de
decisiones.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


• Ítems de evaluación:
• Número de participantes en talleres y grupos de apoyo
post-intervención.
• Iniciativas comunitarias lideradas por los propios miem-
bros de la comunidad.
• Percepción de los participantes sobre su capacidad
de influir en el bienestar comunitario.

6.11. Evaluación cualitativa y cuantitativa


del impacto de la Terapia Racional Emotiva
Conductual
La evaluación del impacto de la intervención basada en
la Terapia Racional Emotiva Conductual debe incluir tanto
métodos cualitativos como cuantitativos. La combinación de
estos enfoques proporciona una visión integral del éxito de
la intervención y permite ajustar las estrategias para futuras
151

implementaciones.
• Evaluación cualitativa: Entrevistas en profundidad y
grupos focales para explorar las experiencias subjetivas
de los miembros de la comunidad, los cambios percibidos
en las dinámicas sociales y emocionales, y la efectividad
de las creencias racionales adoptadas.
• Evaluación cuantitativa: Análisis estadísticos de los
datos recolectados a través de encuestas y cuestionarios,
midiendo el progreso en los indicadores clave antes,
durante y después de la intervención.
Adaptación y ajustes de la intervención
Finalmente, es importante reconocer que la evaluación del
impacto no es solo un proceso de medición, sino también
una oportunidad para ajustar y mejorar las estrategias de
intervención. Basándose en los resultados obtenidos, los
facilitadores de la Terapia Racional Emotiva Conductual
pueden adaptar las técnicas y dinámicas grupales, ajustar
el enfoque según las necesidades emergentes y desarrollar
nuevas formas de empoderar a las comunidades para lograr
un cambio sostenible.
En resumen, los resultados esperados de la intervención
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

con Terapia Racional Emotiva Conductual en contextos


comunitarios deben ser evaluados de manera rigurosa y
continua, no solo para medir su impacto en la salud mental y
social de los participantes, sino también para asegurar que
los cambios positivos se mantengan a largo plazo.
152
07. LA APLICACIÓN DE LA
TERAPIA RACIONAL EMOTIVA
CONDUCTUAL EN UN MUNDO
DE REDES SOCIALES E
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
“La tecnología une al mundo
como una aldea global, y en esa
interconexión encontramos la
oportunidad de reconstruirnos no
solo como individuos, sino como
comunidades interdependientes
donde el pensamiento compartido
puede moldear un futuro común”.
Marshall McLuhan

7.1. Redes sociales y el


impacto en la salud mental
El mundo contemporáneo está
profundamente transformado
por las tecnologías digitales,
especialmente por el uso masivo
de redes sociales y la integración
cada vez mayor de la inteligencia
artificial (IA) en diversos aspectos
de la vida diaria. Estas innovaciones
han impactado la forma en que las
personas interactúan, se comunican
y toman decisiones, generando
tanto oportunidades como desafíos en el ámbito de la salud
mental. La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC)
debe adaptarse a este nuevo contexto digital para abordar
las demandas emocionales y sociales que surgen en un
entorno tan dinámico.
Las redes sociales han alterado significativamente la manera
en que las personas se relacionan consigo mismas y con los
demás. Aunque estas plataformas ofrecen oportunidades
para la comunicación, el aprendizaje y el empoderamiento,
también son una fuente de estrés, ansiedad y otros problemas
emocionales que pueden ser abordados mediante la Terapia
Racional Emotiva Conductual.
a. Creencias irracionales potenciadas por las redes
sociales.- Uno de los efectos más notorios de las redes
sociales es la tendencia a la comparación social constante,
lo que puede llevar a la construcción de creencias
irracionales. Las plataformas como Instagram, X, TikTok y
Facebook a menudo promueven ideales de vida y éxito que
son inalcanzables o distorsionados. Este fenómeno puede
generar creencias tales como: “Si no tengo la vida perfecta
que veo en redes, soy un fracaso”; o “Debo ser aceptado por
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

todos en las redes sociales para tener valor como persona.”


La Terapia Racional Emotiva Conductual puede ayudar a las
personas a identificar y desafiar estas creencias irracionales.
La intervención terapéutica podría centrarse en cuestionar la
veracidad y la lógica de las comparaciones sociales poco
realistas, reforzando creencias racionales como: “Mi valor no
depende de la aprobación de otros en las redes”; o “Lo que
veo en las redes no siempre refleja la realidad”.
b. La sobrecarga de información y ansiedad.- El acceso
constante a información en tiempo real y el bombardeo de
noticias a través de redes sociales puede generar un estado
de ansiedad crónica. Las personas pueden desarrollar
creencias irracionales relacionadas con la necesidad de
estar permanentemente conectados o de estar informados
de cada evento que ocurre a nivel global.
La Terapia Racional Emotiva Conductual puede ser útil
para ayudar a las personas a gestionar la sobrecarga de
154

información, promoviendo la idea de que: “No es necesario


saber todo lo que ocurre para estar bien”; y fomentando la
capacidad de priorizar el autocuidado emocional en lugar
de sentirse abrumado por el flujo constante de datos.
c. El ciberacoso y la autoestima.- El ciberacoso, facilitado
por el anonimato que permiten las redes sociales, es otro
fenómeno que puede afectar gravemente la autoestima y la
salud mental de los usuarios, especialmente adolescentes
y jóvenes. Las víctimas de ciberacoso suelen desarrollar
creencias irracionales como: “Si me critican en línea, es
porque no valgo nada”; o “Nadie me respeta, por lo que no
merezco ser feliz.”
Mediante la reestructuración cognitiva, la Terapia Racional
Emotiva Conductual puede ayudar a las personas afectadas
por el ciberacoso a modificar estas creencias, fortaleciendo
su autoestima a través de ideas más racionales como: “Las
opiniones de los demás no determinan mi valor”; y “Puedo
manejar las críticas de manera constructiva sin dejar que me
destruyan emocionalmente.”

7.2. Inteligencia artificial y Terapia Racional


Emotiva Conductual
La inteligencia artificial está transformando el campo de la

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


salud mental y la terapia psicológica. La IA puede integrarse
en el proceso terapéutico para mejorar la implementación
y el alcance de la Terapia Racional Emotiva Conductual,
ofreciendo nuevas herramientas para la detección de
creencias irracionales, el seguimiento del progreso y la
personalización del tratamiento.
a. Chatbots y terapia automatizada.- Uno de los desarrollos
más relevantes en el campo de la IA aplicada a la salud
mental es el uso de chatbots terapéuticos, diseñados para
ofrecer soporte emocional y orientación en tiempo real.
Estos sistemas basados en IA pueden utilizar principios
de la Terapia Racional Emotiva Conductual para ayudar a
los usuarios a identificar creencias irracionales y proponer
alternativas racionales.
• Ventajas de la Terapia Racional Emotiva Conductual
con IA: Los chatbots pueden ofrecer una intervención
inmediata en momentos de crisis o malestar emocional,
155

guiando al usuario a través de los pasos de la Terapia


Racional Emotiva Conductual para cuestionar sus
creencias. Además, pueden proporcionar ejercicios
y recursos de autoayuda que fomenten la reflexión y el
cambio de pensamiento.
• Limitaciones: A pesar de su utilidad, los chatbots no
pueden reemplazar la intervención de un terapeuta
humano en casos complejos o cuando se requiere un nivel
más profundo de empatía y comprensión. Los chatbots
también deben ser ajustados para evitar respuestas
mecanizadas que no se adapten al contexto emocional
específico del usuario.
b. Algoritmos de Personalización Terapéutica.- La
inteligencia artificial permite el desarrollo de algoritmos de
personalización que adaptan las intervenciones terapéuticas
según las necesidades y características individuales de
cada usuario. En el caso de la Terapia Racional Emotiva
Conductual, estos algoritmos pueden analizar patrones de
pensamiento y comportamiento a partir de datos recopilados
en sesiones terapéuticas previas o interacciones en línea.
• Aplicación a la Terapia Racional Emotiva Conductual:
Utilizando datos de registros terapéuticos y
autoevaluaciones, los algoritmos pueden identificar áreas
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

problemáticas específicas, como creencias irracionales


recurrentes, y sugerir intervenciones personalizadas. Esto
aumenta la eficiencia del tratamiento, ya que el enfoque
se ajusta constantemente según el progreso del usuario.
• Consideraciones éticas: El uso de IA en terapias
personalizadas plantea preocupaciones sobre la
privacidad y el manejo de datos sensibles. Es crucial que
estas herramientas respeten las normativas de protección
de datos y que los usuarios estén plenamente informados
sobre cómo se utilizan sus datos en el proceso terapéutico.
c. Análisis de Big Data para la Identificación de Patrones
Comunitarios.- El análisis de big data permite a los
investigadores y terapeutas obtener una visión más completa
sobre los patrones emocionales y cognitivos de grandes
poblaciones. En contextos comunitarios, la Terapia Racional
Emotiva Conductual puede beneficiarse de esta tecnología
para identificar las creencias irracionales prevalentes
156

en determinados grupos, lo que facilita el diseño de


intervenciones adaptadas cultural y contextualmente.
• Intervención en comunidades digitales: Las
plataformas digitales pueden recolectar datos sobre
el lenguaje emocional utilizado en las redes sociales
de una comunidad. Estos datos pueden ser analizados
para identificar indicadores de malestar emocional
generalizado, como pensamientos irracionales sobre
la inseguridad económica o la violencia. Con esta
información, los programas de intervención basados en la
Terapia Racional Emotiva Conductual pueden focalizarse
en transformar estas creencias y promover el bienestar
emocional colectivo.
7.3. Oportunidades y desafíos de la Terapia
Racional Emotiva Conductual en un mundo
digitalizado
La expansión de las redes sociales y la inteligencia artificial
representa tanto oportunidades como desafíos para la
aplicación de la Terapia Racional Emotiva Conductual. La
posibilidad de utilizar herramientas digitales para llegar
a un mayor número de personas y ofrecer intervenciones
personalizadas es inmensa, pero al mismo tiempo, el impacto
negativo de las redes sociales y la creciente dependencia de

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


la tecnología pueden exacerbar problemas de salud mental.

Oportunidades:
• Accesibilidad: Las plataformas digitales permiten que la
Terapia Racional Emotiva Conductual llegue a poblaciones
que tradicionalmente no han tenido acceso a servicios de
salud mental, ya sea por razones geográficas, económicas
o sociales.
• Intervención inmediata: Los chatbots y las aplicaciones
móviles permiten una intervención en tiempo real,
brindando apoyo a los usuarios cuando más lo necesitan.
• Datos para la mejora continua: El uso de IA y big data
ofrece una herramienta poderosa para personalizar las
intervenciones y medir el impacto a gran escala.
Desafíos:
• Deshumanización de la terapia: Aunque la IA puede
157

facilitar el acceso a la Terapia Racional Emotiva Conductual,


existe el riesgo de que las intervenciones pierdan el
componente humano esencial en el proceso terapéutico,
lo que podría afectar la efectividad del tratamiento.
• Dependencia de la tecnología: A medida que las
personas se vuelven más dependientes de las plataformas
digitales para manejar su bienestar emocional, surge el
riesgo de que se reduzca la capacidad de introspección
y resolución de problemas fuera de estos entornos.
• Efectos psicológicos de las redes sociales: La
exposición constante a redes sociales puede fomentar
creencias irracionales difíciles de combatir, dado el
flujo continuo de información sesgada, comparaciones
sociales y ciberacoso.
7.4. El futuro de la Terapia Racional Emotiva
Conductual en el mundo digital
El futuro de la Terapia Racional Emotiva Conductual en el
contexto de las redes sociales y la inteligencia artificial
requiere una combinación equilibrada de herramientas
tecnológicas y la intervención humana. La tecnología puede
ser una aliada poderosa en la expansión y adaptación de
la Terapia Racional Emotiva Conductual, pero es esencial
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

mantener el enfoque centrado en el ser humano para


asegurar que las intervenciones sean emocionalmente
significativas y culturalmente relevantes.
Los terapeutas deberán estar capacitados en el uso de
herramientas digitales para complementar su práctica y,
al mismo tiempo, desarrollar una comprensión profunda
de los nuevos problemas emocionales que surgen en el
mundo digital. De esta manera, la Terapia Racional Emotiva
Conductual puede seguir siendo una terapia eficaz para
abordar tanto las creencias irracionales individuales como
los desafíos sociales y emocionales más amplios que plantea
la era digital.
158
Acevedo, J. (2016). Eficacia de un programa de terapia

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AUTORES

Heriberto Enrique Luna Alvarez


Psicólogo Clínico. Tiene una Maestría en Gerencia en Servicios
de Salud y otra maestría en Psicología Clínica con mención en
Emergencias y desastres. Es Doctor en Ciencias Pedagógicas
de la Universidad de Cienfuegos (Cuba). Ha participado en
proyectos de investigación y vinculación. Posee algunas
publicaciones como libros y artículos en revistas indexadas
y fue ponente en varios eventos científicos. Ha sido tutor de
trabajos de titulación de grado y posgrado. Actualmente es
Docente de la Universidad Metropolitana en la sede Machala.
Xavier Eduardo Franco Chóez
Psicólogo Clínico. Tiene una Maestría en Mediación Familiar,
Laboral y Organizacional y otra maestría en Psicoterapia
con mención en Terapias de Tercera Generación. Tiene
una Certificación Avanzada en Terapia Racional Emotiva
Conductual otorgada por el Albert Ellis Institute de NYC. Se
encuentra culminando sus estudios doctorales en Psicología.

Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario


Posee algunas publicaciones en revistas indexadas y ha
sido ponente en varios eventos científicos. Actualmente es
Docente de la Universidad Técnica de Babahoyo.
167
Este libro presenta un enfoque integral de la Terapia Racional
Emotiva Conductual (TREC) aplicada desde lo individual
hacia lo comunitario, orientado a promover estilos de vida
saludables y hábitos sostenibles en las poblaciones más
vulnerables de Ecuador, como las que hay zonas rurales de
la región costa y sierra de este país. Muchos de los proyectos
de vinculación e investigación se beneficiarán de la propuesta
que parte del modelo de Albert Ellis. A través de un análisis
multidimensional, se exploran estrategias que combinan la
TREC con herramientas contemporáneas como las redes
sociales y la inteligencia artificial, buscando impactar de
manera efectiva en las realidades urbanas, costeras y rurales
del país. En el contexto de la psicología comunitaria, el enfoque
propuesto destaca la importancia de abordar las creencias
irracionales y patrones de pensamiento disfuncionales que
perpetúan prácticas no saludables en estas comunidades.
Se prioriza la construcción de intervenciones que respeten
las particularidades culturales y sociales de cada región,
fomentando la resiliencia, el autocuidado y la cohesión social.
Además, el uso estratégico de redes sociales se plantea
como un medio para la difusión de mensajes educativos y el
Terapia Racional Emotiva: de lo individual a lo comunitario

refuerzo de conductas saludables, mientras que la inteligencia


artificial se integra como una herramienta para personalizar
intervenciones y monitorear el progreso de las comunidades
en tiempo real. Este modelo ofrece una propuesta innovadora
para la psicología comunitaria, centrada en el empoderamiento
colectivo y el bienestar sostenible, adaptado a los desafíos
contemporáneos.

ISBN: 979-8-9916990-9-9
168

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