El programa de progresión de rugby abarca cuatro semanas, comenzando con una intensidad moderada y un enfoque en la técnica. A medida que avanza, se incrementa la intensidad y el volumen, culminando en una semana de carga alta antes de un periodo de descarga. Cada semana incluye sesiones específicas de entrenamiento de fuerza, trote y técnica para mejorar el rendimiento general.