EL RITO
El Rito (ritus, en latín) es un acto religioso y ceremonial, repetido
invariablemente, con arreglo a normas estrictas. Son las celebraciones de los
mitos, por lo que no se entienden separados de ellos. Tienen carácter
simbólico y expresan el contenido de los mitos, que son su fundamento. La
celebración de los ritos (ritual) consiste en fiestas y ceremonias, solemnes
según pautas que establecen, la tradición y la autoridad ritual, o jerarquía del
rito.
Entre los principales ritos, encontramos:
- De purificación, que limpian al hombre de sus culpas y lo hacen digno
ante la dignidad.
- De sangre, que consisten en el derramamiento de sangre, como los
sacrificios y la circuncisión, que implican a su vez un pacto con la divinidad
- De transito o de paso, que ocurren en momentos específicos del ser
humano. (nacimiento, matrimonio, comunión, confirmación), cuya finalidad es
establecer el compromiso humano o entre humanos.
- Funerarios que tienen que ver con la muerte y el supuesto paso a otra
vida u otro estado.
- De Iniciación, que es relativo a las prácticas secretas y misterios velados
para el común.
- De exorcismo, relativo a la lucha espiritual
- De consagración de personas o lugares, que marcan una preparación
para una función específica.
- De conmemoración, relacionados con acontecimientos, históricos o no.
- De acción de gracia, usados para agradecer a la divinidad.
- De expiación, con la finalidad de pedir perdón divino.
Asi las cosas, veamos que el rito es un acto bien fundamentado y con un
objetivo especifico, que no es alterado por el tiempo o el espacio y que
permite la conexión con la divinidad.
De lo anterior, podemos deducir que, el rito es invariable y establecido por la
tradición, en primer término, y por la autoridad competente para ello, en
segundo término. Así también vemos que el rito guarda un objetivo
específico, que relaciona al hombre con la divinidad.
Es claro que el rito es ejecutado por hombres cuyo interés ulterior es el
contacto con la divinidad, por lo cual es un lenguaje divino y debe ser tratado
como tal. Nadie quiere hablar con un lenguaje no adecuado o escribir con
errores ortográficos ante lo divino. La escritura correcta es una sola, la
gramática y la oratoria son sin duda claras y especificas, no admiten
posiciones intermedias.
La rigidez del rito no debe confundirse con la rigidez y ortodoxia ceremonial,
porque siendo el primero, fondo del asunto y la segunda forma manifiesta del
primero, al caer en la ortodoxia ceremonial estaríamos prestando mayor
atención a la forma y no al fondo del asunto.
Por lo anterior, si el individuo comprende la esencia del rito, puede sin duda
alguna intervenir la ceremonia, a fin de hacerla más pomposa o más
contundente a la hora de intervenir en la Psique del individuo, que al final, no
es otra cosa que el objetivo de esta relación entre participante que interviene
en ella o que la observa y el mito a partir del cual se estructura el rito.
Se corre el riesgo, si, de que alterando profundamente la ceremonia se caiga
en excesos que produzcan alteraciones en el rito y es a ello a lo que
deberíamos los masones abocarnos como
Goeles del rito. La preocupación entonces debe dirigirse a que la excesiva
intervención de la ceremonia no altere la esencia del rito.
Ahora bien, ¿Cuándo puede suceder que una alteración de la ceremonia
afecte el rito y por tanto la esencia de este?. La respuesta es clara y no es
otra que cuando la alteración, cambie el contenido del mito al cual está
relacionado el rito practicado.
Veamos un ejemplo, en el caso del simbolismo, seguimos el mito solar, por lo
que la circulación durante los trabajos es de relevante importancia, ya que
debería reproducir la forma en que gira el universo a la luz de quien lo
observa, así el sol sale por el oriente y se oculta por el occidente.
Sería una alteración del rito y por tanto una intervención en el mito,
establecer que en la ceremonia se circule en sentido contrario, dado que esto
no se correspondería con la representación general de los símbolos que en la
logia se encuentran. Si el masón camina hacia la luz debería hacerlo hacia el
nacimiento del sol y no hacia su ocaso.
Queda así expuesto en estas líneas que, el rito está directamente relacionado
con un mito, que su origen primigenio es la tradición y la jerarquía ritual, que
va directamente relacionado con una ceremonia, y que no debe ser alterado
por las circunstancias puntuales.
También decimos que la ceremonia que acompaña al rito representa la forma
y está dirigida a la Psiquis del hombre y que el rito representa el fondo y la
esencia de una tradición que se expresa a través esa ceremonia, por lo que
esta puede ser intervenida a fin de darle mayor Pompa y así causar el efecto
esperado en los participantes o observantes; pero teniendo el cuidado de que
esas intervenciones no alcancen a alteraciones en el rito que terminarían por
desvirtuarlo.
Así entonces, el masón como Goel del rito es responsable de su cuido y
protección para que pueda llegar a través de las generaciones tan puro como
sea posible, pero es libre de actuar sobre la ceremonia para darle mayor
vistosidad y pompa, no bajo los designios intestinos del que cree saber y solo
conoce, sino bajo la conciencia de que lo que hace es producto del estudio y
la comprensión profunda de la esencia del mito al cual se apega el rito que
practica.
No es pues una defensa a ultranza de algo escrito por el hombre, sino la
conciencia de la responsabilidad de ser guardián de una herencia que ha
pasado de generación en generación y que tiene un significado mucho más
profundo que lo que percibimos exclusivamente por nuestros sentidos físicos,
que sabemos limitados.
Hurta si el nombre de masón aquel que se erige en paladín de la verdad y
obliga a sus queridos hermanos a cerrar sus sentidos interiores y ubicarse
exclusivamente en lo externo y trivial, pretendiendo hacer de la masonería
una ceremonia posada exclusivamente en la percepción física sin entender
que mas allá de eso hay un universo completo que clama por ser descubierto
y transmitido.
TOMADO DE LUZ PRESTADA
FRATERNALMENTE
J.J.P.R.