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Reflexiones sobre la Fe y Sanidad

El Hermano Branham comparte su aprecio por la congregación y su deseo de realizar un servicio de sanidad en el próximo domingo. Expresa la importancia de que los ministros lideren con el ejemplo y la necesidad de que la fe se traduzca en acción. Además, menciona su deseo de acercarse más a las personas y su esperanza de que Dios realice maravillas durante el servicio.

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Reflexiones sobre la Fe y Sanidad

El Hermano Branham comparte su aprecio por la congregación y su deseo de realizar un servicio de sanidad en el próximo domingo. Expresa la importancia de que los ministros lideren con el ejemplo y la necesidad de que la fe se traduzca en acción. Además, menciona su deseo de acercarse más a las personas y su esperanza de que Dios realice maravillas durante el servicio.

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HUMILLAOS

 [El Hermano Neville presenta al Hermano Branham.—Ed.]


Esto es sorprendente. Entonces sólo me gustaría hacer un
anuncio: “Que eso sea estudiado aquí: de yo idearme algo así”.
[El Hermano Branham y la congregación se ríen.]
2 Realmente disfruto cada vez que estoy aquí. Nuestro
viaje ahora está llegando al final, en nuestra estadía con
Uds. Pues, tenemos otra reunión que está por llevarse a
cabo inmediatamente en Chicago, y tengo que tener la—la
familia de nuevo en Arizona muy pronto. Y aún no han tenido
sus vacaciones de verano, y tengo que sacarlos a dar un
pequeño paseo por algún lugar, dentro de unos días. Y luego,
probablemente yo esté fuera, un día, uno de los domingos, y
luego la semana que sigue, empiezo en Chicago. Luego tengo que
regresar directamente, un lunes, y llevarlos a ellos a Arizona.
3 Y ahora detesto venir en una mañana dominical, a tomar
ese tiempo cuando todos están descansados. El domingo en la
noche Uds. siempre están cansados y agotados, el domingo en
la noche; y luego entregarle el servicio del domingo en la noche
a nuestro pastor, eso—eso no está del todo bien. Sin embargo,
detesto hacerlo, y aun el domingo en la noche si fuera yo, el
domingo por la noche, o sea, tomar el servicio del domingo
en la noche, entonces retendría a la gente hasta muy tarde.
Muchos vienen aquí desde muy lejos del sur y—y muy al norte;
y ellos, ¡oh!, a veces conducen día y noche, simplemente para
llegar aquí a un servicio, para luego regresar. Y por esa razón
trato de hacerlo el domingo en la mañana, cuando vengo, les da
oportunidad para que regresen.
4 Peregrinos fieles, leales, ¡cómo los aprecio! Conducen por
aguanieve, lluvias y todo lo demás, para llegar aquí, de todo el
país, cientos de millas, sólo para un pequeño servicio. Así que,
me hace sentir agradecido con Dios y con estas personas, por
su gran—por su gran apoyo, en lo que estoy tratando de decirle
a la gente que es la Verdad.
5 Ahora, yo creo que esto es la Verdad, yo… con todo mi
corazón. Si hubiera alguna cosa diferente que yo pensara que
fuera mejor, yo—yo ciertamente iría primero… no le pediré
a nadie que vaya a alguna parte sin que primero yo no vaya
a averiguar si es lo correcto o no. Yo no le pediría a ninguna
persona que—que diera un paso, en Dios, que ya no hubiera
dado yo y supiera que es la Verdad. Primero, debe de ser la
Palabra del Señor, luego yo debo dar el paso y ver si es lo
correcto. Y entonces, si es correcto, entonces puedo decir:
“Suban por aquí”. ¿Ven?, es abriendo camino.
2 L A PA L A BRA HA BL A DA

6 Y, ahora, pienso que cualquier ministro debería hacer eso,


debería primero ir él mismo. Él debe ser un líder, un líder del
pueblo, no hablar algo sobre lo cual él mismo no pondría su
mano. Nosotros debemos ir y ser líderes del pueblo.
7 Esta mañana, tuve una experiencia peculiar muy rara aquí
en el púlpito. Y fue como en la parte final del Mensaje, no
quise decirlo de esa forma. ¿Ven? Pero, supongo que ya se dijo,
y ahora no hay nada que yo pueda hacer en cuanto a eso. Pero,
entonces llegué a casa, me puse a estudiar al respecto.
8 Y tuve una pequeña reunión familiar hoy, sólo con mi
hermano y ellos. Mamá ya partió. Y antes nos reuníamos en su
casa, y ahora vamos a la de Delores. Pasamos un buen tiempo
allá esta tarde, hablando, y Teddy nos acompañó. Cantamos
algunos cantos, tocamos algunos himnos y demás.
9 Ahora, pienso tal vez que el próximo domingo en la mañana,
si el Señor lo permite, y si al Hermano Neville no le importa,
pues me gustaría tener un servicio de sanidad, dedicarlo sólo a la
sanidad. Y yo—yo creo que con el Mensaje de esta mañana, de la
manera que el Señor pareció dirigirme a traerlo, a presentarlo,
debiera animarnos un poco (¿ven Uds.?), a—a—a verdaderamente
creer. Nosotros—nosotros jugamos, y nosotros—nosotros
pensamos diferentes cosas y hablamos de ellas. Pero, entonces
cuando llega a un reto, ya es otra cosa. Como la…
10 Alguien me estaba contando, creo que fue mi hermano allá
atrás, me estaba contando una—una pequeña historia hoy,
acerca de un hombre, un—un ministro y su… uno de los de su
congregación, dijo que él podía caminar sobre un tronco.
Él dijo: “Pastor, seguro, el Señor está con Ud.”.
Él dijo: “Yo puedo cargar un tronco sobre mi espalda al
cruzar”.
“Seguro, el Señor está con Ud.”. Y él fue y lo hizo.
11 Dijo: “Yo puedo cargar un tronco y empujar una carretilla
al otro lado, al mismo tiempo”.
12 “Seguro, pastor, el Señor está con Ud. Su fe puede hacer
cualquier cosa”.
13 Él dijo: “Yo puedo ponerte en la carretilla y cargar el tronco”.
Él dijo: “¡Espere un momento!”. ¿Ven?
14 Es diferente cuando eso lo incluye a Ud., personalmente.
¿Ven? Ahora, es muy bueno que nosotros digamos aquí:
“Amén”. Es muy bueno que nosotros digamos: “Yo creo que
eso es verdad”; pero entonces, póngalo en acción. Uno tiene
que poner eso en acción.
15 Así como di esa declaración esta mañana: la gente que se
acostaba en la sombra de Pedro, ni siquiera pidieron la oración.
HUMILLAOS 3

16 He entrado a muchos hogares, viendo esto. Oro antes de ir,


y simplemente entro allí con la unción, y ni siquiera oro por la
gente, y salgo y ellos quedan sanos. ¿Ven? ¿Ven? Es correcto.
¡Lo he visto suceder tantas veces! ¿Ven? Uno tiene que tener un
lugar en donde basar su fe. ¿Ven? Uno tiene que creerlo. Y yo
creo que la hora está acercándose, y ahora es.
17 Y entiendo que éste es un servicio que no va a grabarse.
Pueda ser que hagan una pequeña grabación para ellos
mismos, pero ésta no es una cinta que saldrá por el país. El…
18 Esto que estaba hablando esta mañana nos ha traído
directamente a un—a un clímax, y por eso voy a tomar el
próximo domingo para un—un—un servicio de sanidad. Porque,
desde que estoy en casa, les he dicho acerca de las visiones y
lo que ha sucedido, y todo, y los he puesto al corriente, de por
qué he hecho todas estas cosas. Y luego esta mañana, lo traje
directamente ahora a ese último Jalón.
19 Ahora es mi tiempo de consagración a Dios; el tiempo que
Dios me hable a mí. Vean, yo—yo—yo debo tener un pequeño
cambio en mi propia vida. No es porque yo crea que tenga
maldad, sino que yo—yo quiero sentirme un poco más cerca de
las personas. ¿Ven?
20 Las personas a las que he tratado de decirles de esta
Verdad del Evangelio, pues Le dan la espalda, y se van y se
burlan de Ella. Ahora, para mí, eso parece como un insulto
(en cuanto a mí, no importa); sino en cuanto a las cosas que
he estado diciendo que es la Verdad, tratando de ayudarles.
Es como empujar un bote, y decir: “¡Aquí, aquí está, crucen
al otro lado! ¡Miren, sálganse de esa corriente crecida, van a
morir! ¡Uds. van a perecer allí!”. Y ellos sólo se burlan de uno,
y se van. Bueno, para mí, me parece como que si ellos se van,
no hay nada más que yo pueda hacer al respecto (¿ven?), que yo
pueda hacer.
21 Pero yo quiero correr ahora por la ribera y persuadirlos:
“¡Regresen!”. Vean, yo tengo que tener ese sentir (¿ven?),
porque sé que hay alguien allá que todavía no ha entrado. Y
voy—voy a pescar hasta que… Él dijo, hasta que el último pez
sea atrapado. Y yo—yo quiero hacer eso.
22 Ahora, y entonces para hacer esto, estoy esperando que algo
suceda en una reunión de oración. Algo… Y muchos de Uds.
recuerdan la visión del—del último Jalón, de ese Tercer Jalón,
mejor dicho. Uds. recuerdan, hubo algo que sucedió un poco
antes de eso: Yo vi esa Luz venir y bajar allá a ese lugar, y dijo:
“Allí te encontraré”. Ahora estoy esperando que algo suceda.
23 Hace años aquí, sucedía que los servicios y ese discernimiento
me debilitaba tanto que yo me tambaleaba. Muchos de Uds.
recuerdan eso. Llegaba al punto que sólo me paraba, y Jack
Moore me sostenía de un brazo y el Hermano Brown del otro, y
4 L A PA L A BRA HA BL A DA

me paseaban de allá para acá en la calle, por una hora después del
servicio. Y yo tan sólo tratando de pensar dónde—en dónde estaba
y qué pasaba. Luego, toda la noche permanecía ahí acostado y
pensando en eso, y sollozaba y todo eso, y pensando ¿por qué no
aceptaron ellos a nuestro Señor Jesús?
24 Entonces, Él me dijo una visión: “En cierta ocasión te vas
a encontrar con una dama que vendrá a ti, luciendo un traje
café, y ella estará cargando un bebé en una cobija, y a partir
de ese momento tendrás fuerzas para tolerar más”. Bueno, les
dije todo eso a Uds. Ocurrió en Chicago, esa noche cuando esa
damita presbiteriana cuando su propio pastor la envió allí con
el bebé.
25 Y creo que fue su hermano, o uno de ellos, que era un—un
médico. Él dijo: “No hay esperanza para el bebé a menos que el
Todopoderoso lo toque”. Él fue…
26 Ella fue y le dijo a su pastor. Su pastor dijo: “Yo no—yo
no estoy calificado” dijo él, “para—para actuar en esto de la
sanidad Divina, porque yo no… yo sencillamente no la tengo
en mí, la fe que se necesita para hacerlo”. Ahora eso, eso es ser
sincero al respecto. ¿Ven? Él dijo: “Sencillamente no la tengo”.
Él dijo: “Pero estuve en una de las reuniones del Hermano
Branham, y le aconsejo que lleve el bebé con el Hermano
Branham”. Y el médico lo había desahuciado, y se iba morir.
27 Y la damita entró ahí en donde yo estaba teniendo alguna
clase de—de servicio para esos niños católicos que se habían
quemado, en esa escuela allá, Uds. saben. Uds. recuerdan
cuando fue. Estábamos teniendo ese servicio, y allí mismo por
la plataforma venía esa damita con el traje café puesto. Mi
esposa y ellos estaban ahí sentados, y yo dije… di la vuelta
y miré, y miré por todo alrededor, para ver si estaban parados
allí. Y sucede que poco antes que yo subiera, creo que Billy
Paul y ellos habían estado hablando, o mi esposa o alguno de
ellos, con la damita del pequeño bebé. Y la dama subió a la
plataforma, el Espíritu Santo reveló todo y sanó al bebé allí
mismo.
28 Yo me fui, y a partir de eso, simplemente no me canso.
¿Ven?, eso no me molesta, y yo—yo simplemente sigo y sigo.
29 Ahora estoy esperando que algo suceda, para poner en
marcha ese Tercer Jalón en la marca (¿ven?), y pueda ser que el
servicio de sanidad del próximo domingo en la mañana tal vez
produzca eso. Yo no sé.
30 Pienso que lo que tenemos que hacer, sería decirle a su
pueblo: traigan a las personas enfermas. Ahora, para un
servicio de sanidad, necesitamos concentrarnos en los
enfermos. Vayan por sus enfermos, y tráiganlos aquí temprano
el próximo domingo por la mañana, digamos como a las ocho
u ocho y treinta, y permitiremos que se les dé una tarjeta de
HUMILLAOS 5

oración a medida que entren por la puerta, o como sea que lo


hagan. Y entonces tendremos una línea de oración y oraremos
por los enfermos, y veremos lo que hará el Espíritu Santo.
31 Yo creo que Él hará maravillas si tan sólo Le creemos,
¿ven? Pero tenemos que creerle ahora para eso, con todo
nuestro corazón. Y pienso que la gran hora ha llegado cuando
Dios, así como estuvimos hablando esta mañana, nos ha
mostrado tanto, y nos ha traído a un cierto… sencillamente a
un lugar. Solo como impulso para esa pequeña colina y es todo
lo que necesitamos, luego parte solo. Vean, de la—la manera
que fue, igual con el discernimiento, lo mismo con lo profético,
para observar.
32 Yo estaba parado en Calgary… Discúlpenme, era la
ciudad reina, allá en Regina, Regina. Y Ern Baxter estaba
parado allí, y un grupo de nosotros. Y el Señor me había dicho,
aquí mismo en la plataforma que: “Acontecerá que conocerás
los mismos secretos del corazón”. Y eso es correcto. Y yo nunca
pensé en eso de esa forma. Subí a la plataforma esa noche,
con Ern, y simplemente empecé a orar por los enfermos. Y ahí
venía un hombre, y su vida fue completamente descubierta;
fue la primera vez que ocurrió de esa forma, en un momento,
en un servicio de sanidad. Y luego miré hacia la audiencia, y
allí comenzó a bajar sobre la audiencia y cosas. ¡Oh, cuando
lleguemos al otro lado! Ni la mitad aún se ha dicho, de las
cosas, de estar vigilando, y ver cosas en la vida de las personas.
Yo no digo nada al respecto. Simplemente lo dejo quieto
(¿ven?), a menos que en verdad me sienta obligado a decir algo.
33 Y ahora espero por esto que sigue que empiece así. ¿Ven?,
Dios, de Su Propia manera, en Su propio tiempo soberano, que
le dé inicio. Y eso—eso será otra cosa que será—será más allá
que cualquiera de estas otras dos. ¿Ven? Y estoy esperando que
acontezca.
34 Y tal vez, pensé en tener un pequeño servicio de sanidad
quizás el próximo domingo. Y entonces el domingo siguiente
probablemente salga con los niños y ellos, porque tienen que
regresar e ir a la escuela. Y luego el domingo que sigue, yo,
por supuesto, estaré en Chicago, en la reunión allá. Y entonces
regreso el lunes que sigue, para salir el martes para—para
Arizona, para que los niños regresen a la escuela.
35 Bueno, ¿qué descubrió, pastor? [El Hermano Neville dice:
“Bueno, descubrí algo muy extraño”.—Ed.] ¡Qué bueno, está
muy bien!, ahora queremos oír al respecto.
36 Así que, el—el Señor los bendiga a todos Uds. muy, muy
abundantemente. Y yo—yo espero verlos aquí el próximo
domingo. Y el miércoles en la noche…
37 Y escuchen: No olviden, estas iglesitas como la del
Hermano Ruddell, del Hermano Jackson, del Hermano Parnell,
6 L A PA L A BRA HA BL A DA

y todos esos hermanitos que están luchando arduamente allá,


¿ven? Y ellos sienten como que nosotros aquí somos su—su—su
iglesia hermana, ¿ven Uds.? Nosotros somos así como un
pequeño grupo madre para ellos. Es donde ellos nacieron, de
aquí, pastores y demás.
38 Y este hombrecito acá atrás, hermano, lo conocí la otra
noche allá, Allen, el Hermanito Allen. Y espero que el Hermano
Collins aquí venga con el Hermano Allen, si es que no lo
conoce. Ambos son ministros metodistas, y han—han visto la
Verdad de la Palabra.
39 Siendo que, la—la organización de la iglesia metodista,
lo cual, hay un grupo de personas muy fino en esa iglesia
metodista. Nunca vayan a pensar que no son; lo son. Hay
un grupo de personas finas en esa iglesia católica. Hay un
grupo fino en la iglesia presbiteriana. Y en todos esos lugares
allí, son hombres y mujeres que están esperando ver esa Luz
destellar sobre su camino. Uds. sólo sigan destellando la
Luz, en humildad, dulzura. Acerquémonos todos más a Dios,
humillándonos a nosotros mismos. ¿Ven?
40 No lo olviden, este tabernáculo perderá su fuerza.
Recuerden que éste es el blanco en donde Satanás tiene
apuntada toda pistola del infierno. Él causará que una persona
haga algo que sea contrario a lo que la otra piensa. Él lo
está haciendo; es él detrás de eso. Ése es su trabajo, si puede
lograr que alguien diga algo, alguien que hable del otro, que
diga: “Bueno, escucha: ¿Sabías lo que hizo fulano de tal?”. No
escuchen eso. No escuchen eso, en lo absoluto. Ése es el diablo.
¿Ven?, es Satanás. Uds. no lo crean.
41 Si hay algo que alguien hizo errado, oren por ellos.
Y no oren de una manera egoísta, diciendo: “Sé que es mi
obligación, yo tengo que orar por ese hermano”. Ud. hágalo
de corazón, en sinceridad, por esa hermana. Y sólo háblenles y
sean muy dulces, y cuando menos lo piensen, Uds. los hallarán
de regreso en el servicio otra vez. ¿Ven? Porque, después de
todo, vamos en dirección hacia la puesta del sol.
42 El Señor Jesús vendrá uno de estos días. Y saben, pienso
que será tan repentino, y tan—tan dulce, tanto que habrá
una cen-… una centésima parte de un cien por ciento de
todo el mundo llegará a saber cuándo ese Arrebatamiento
acontezca. Acontecerá en tanto silencio que nadie sabrá nada
al respecto. ¿Ven?
43 Y será, por supuesto, que los grupitos dirán: “Bueno, mire,
¿y Fulano de tal?”.
44 “¡Oh, dicen que hay una cantidad de fanáticos por allá,
dicen que un grupo se fue de allí, y ellos…! Eso no es cierto.
Ellos simplemente se fueron para algún lugar. Nosotros hemos
tenido ese fanatismo, ¿ven?”.
HUMILLAOS 7

45 “Bueno, dicen que en ese pequeño tabernáculo, en un lugar


llamado Jeffersonville, hubo tantos de esos miembros que han
desaparecido”.
46 ¿Ven?, ellos simplemente le merman importancia. Dirán:
“¡Oh, no hay nada en eso!, ¿ven Uds.?,” de esa manera, y habrá
pasado, y ellos no se darán cuenta.
47 Por toda la nación, vendrá, aquellos que están muertos en
Cristo resucitarán primero. El Arrebatamiento acontecerá, la
Iglesia será llevada a Casa. Y entonces entrará la Tribulación,
y ¡oh, hermano!, no queremos estar aquí durante ese tiempo.
Yo no quiero estar aquí en la Tribulación. No. ¡Que Dios
no permita jamás que alguno de nosotros vaya a estar aquí
durante ese tiempo! Pues, “el que es inmundo, sea inmundo
todavía; el que es santo, santifíquese todavía; el que es justo,
practique la justicia todavía”. No hay… El Cordero había
salido con Su Libro de Redención, y la Novia ha sido sacada.
Aquellos que Lo han rechazado tienen que pasar por el período
de la Tribulación, ambos judíos y gentiles. ¡Qué tiempo de
tribulación será! Yo no quiero eso.
48 “Señor, santifícame ahora”. Ésa es buena doctrina
nazarena, ¿verdad que sí? [El Hermano Neville dice:
“Amén”.—Ed.] Y de hecho, es verdad. Es verdad. Es correcto.
“Lléname ahora con Tu Espíritu Santo, Señor. Saca todo el
mundo de mí ahora, Señor. No—no nos permitas tener…”.
49 Como dijo el hermano anciano de color: “Señor, tengo mi
boleto en la mano. Ya ha sido perforado. Cuando llegue al río
en esa mañana, yo no quiero problemas”.
50 Así que, más o menos así es, yo—yo no quiero ningún
problema. Tengan su boleto en la mano, porque vamos a cruzar.
Sólo piénselo: el gran tiempo de redención está a la mano.
51 Y ahora otra cosa. El hermano, ¿cuál es su nombre, acá en
Utica? Creo que es el Hermano Graham, y otro hermano ahí
que está pastoreando allá. ¿Un Hermano Shanks o algo así,
o Sink? [El Hermano Neville dice: “Hermano Snelling”.—Ed.]
El Hermano Snelling es el pastor, concretamente. El Hermano
Snelling es el pastor allá en Utica ahora. Creo que su reunión
de oración es el… [“Jueves por la noche”.—Ed.] El jueves por
la noche. Ahora, Uds. saben, sería muy bueno si fuéramos allá
el jueves en la noche y les mostráramos a esos hermanos un
poco de compañerismo. ¿Ven? Y entonces cuando el Hermano
Jackson, en el horario que tenga la suya, si sólo nos juntáramos
en un grupito y fuéramos.
52 ¡Sigan orando, sigan cavando! Sí, no paren. Así como
cuando Elías se los dijo a ellos, dijo: “¡Caven estanques allá!”.
Cuando estén cavando y le den a una vieja lata, por decir:
“Estoy muy cansado”, sáquenla del camino y sigan cavando.
8 L A PA L A BRA HA BL A DA

¿Ven? Simplemente sigan cavando, porque tenemos que cavar.


Nosotros tenemos que cavar, eso es todo. Porque, si Uds.—si
Uds. esperan escapar de la Tribulación, más vale que empiecen
a cavar.
53 Ahora, es para mí mismo, yo me estoy predicando a mí
mismo con eso. Yo voy a empezar a cavar más profundamente
que antes haya cavado, debido a que he comprendido que en la
nación y alrededor del mundo, que este ministerio volverá otra
vez, así como es conocido ahora en casi todas las partes del
mundo. Yo—yo debo ir otra vez.
54 Mi esposa me dijo… La otra mañana, le dije: “Quiero
que vayas conmigo cuando salga. Voy a salir como en enero,
el Señor mediante. Quiero hacer una gira mundial completa,
darle toda la vuelta; regresar y quizás tener servicios en los
Estados Unidos, durante el próximo verano”.
Y ella dijo: “Estoy muy vieja para ir”.
55 “Bueno” dije, “fui cuando yo… mi último viaje al exterior
fue hace como ocho años, y siento como que estoy en mejor
forma ahora que hace ocho años, Uds. saben. ¿Ven? Ahora sé
más al respecto”.
56 Y entonces entramos al tema: “Si el Señor dijera: ‘Te voy a
conceder veinticinco años. No te vas a debilitar. Podrás ir, y Yo
te voy a asignar veinticinco años sobre la tierra’, ¿escogería Ud.
del—del nacimiento a los veinticinco años, o de los veinticinco
a los cincuenta, de los cincuenta a los setenta y cinco, o de los
setenta y cinco a cien?”.
57 Ahora, cualquier hombre que se le ha asignado cualquier
tiempo sobre la tierra, ciertamente haría lo más ilógico si él no
dedicara ese tiempo en el servicio de Dios. A mí no me importa
lo que él haga.
58 Ahora, si Ud. va a ser un rompecorazones para las mujeres,
y demás, más vale que escoja esa edad joven, los primeros
veinticinco años. ¿Ven?
59 Si Ud. va a ser un carpintero, un mecánico o algo así, más
vale que escoja los segundos veinticinco años. ¿Ven?
60 Entonces me puse a pensar: “¿Y yo qué? ¿Cuál parte
escogería?”. Yo escogería la parte de los setenta y cinco a los
cien. Sería más inteligente, más sabio. Yo sería más estable.
Sabría más acerca de lo que estoy haciendo. Yo soy diez, ocho
o diez años mayor que cuando fui la última vez al extranjero.
Ya no brinco como si estuviera matando culebras. Yo sé más al
respecto, ¿ven? Sé cómo hacerlo.
61 Es como un perro cazador peleando contra un mapache,
¿ven? Uno sabe cómo agarrarlo. No salta allí; él lo arañaría.
¿Ven?, aprenda sus trucos y obsérvelo a ver qué hace. Y
nosotros aprendemos más acerca del enemigo. Así que,
HUMILLAOS 9

tenemos que darnos cuenta de todas sus técnicas, y cómo él se


acerca y lo que hace, y aprender sus golpes, entonces uno está
entrenado para atacarlo, ¿ven?
62 “Entonces creo que ahora” le dije a mi esposa, “creo que
estoy en mejor forma ahora que cuando yo tenía cuarenta
años, y fui allá”. ¿Ven?, y tengo cincuenta y cuatro años. Y
yo creo, si vivo y aún puedo moverme tan bien como puedo
ahora, cuando tenga cien, si yo… si Jesús se tardara todo
eso, yo estaría en mejor forma que lo que estoy ahora, para
ir. ¿Ven? Porque uno sabría más al respecto, uno sabría más
acerca de qué hacer, y cómo manejarlo, cómo manejar la
situación.
63 Tomen ahora por ejemplo a muchas personas, si van a ser
operados. “Dicen que un médico nuevo acaba de graduarse
el otro día, y acaba de salir de la escuela médica. Él no ha
operado todavía. Que él la haga”.
64 “¡Oh, no!” dirían Uds., “ni pensarlo. No ese tipo. No, señor.
Todavía no, verdaderamente que no. Yo no quiero que él me
meta cuchillo. Bueno, yo prefiero ir allá y conseguir a Fulano
de tal. He oído que él ha hecho muchas operaciones. Él sabe
cómo hacerlo”. Eso es, ¿ven? Ésa es la idea.
65 Uds. se preocupan por eso, pero, ¿y esa alma qué? Yo quiero
a alguien que sepa en donde están, y que sepa el camino; que lo
ha transitado. Seguro que sí.
66 El Señor los bendiga. Muy bien, Hermano Neville, suba
aquí ahora. Y Dios bendiga al Hermano Neville. Ahora, no se
les olvide el próximo domingo.
67 [El Hermano Neville habla del Hermano Branham y del
Hermano Vayle por un minuto, luego dice: “Y me da gozo
recibir a los ministros de Dios, en especial los que están
cooperando con Esto, y están en Esto juntos con nosotros. Me
gozo al escuchar de ellos”.—Ed.] Amén. [“Entonces le pregunté
al Doctor Lee Vayle, dije: ‘¿Predicaría Ud. si no lo hace el
Hermano Branham?’. Y el Hermano Branham no lo hizo. Tal
vez él haya sabido de esto”.]
No, no sabía. Yo no me hubiera tardado tanto hablando.
68 [El Hermano Neville dice: “Entonces, le pregunté al
Hermano Vayle, en esta noche, si nos predicaría, en caso de
no hacerlo el Hermano Branham. Porque se asoció con él en
las reuniones y él sabe del Camino, de este Camino. Y nos
da mucho gusto tener al Hermano Vayle. Yo lo aprecio y lo
respeto tanto como a los otros ministros, y como respeto a
todos los otros. Y entonces si él pasa en esta noche y nos habla,
me daría mucho gusto que él lo hiciera”.—Ed.] Amén. [“Dios
lo bendiga, y oremos por el Hermano Vayle. Algunos de Uds.
nunca lo han oído, y confío que Uds. oren por él”.] Sí.
10 L A PA L A BRA HA BL A DA

69 No debí tomar todo su tiempo. Pido disculpas a la


audiencia. Yo no sabía, estando allí, que él… esto estaba
programado. Dios lo bendiga, Hermano Vayle.
70 [El Hermano Lee Vayle dice: “No estaba programado. Él
dijo ‘Si Ud. no venía’, y Ud. vino”. El Hermano Branham y la
congregación se ríen.—Ed.] Bueno. Eso está bien.
71 Yo mismo podré escucharlo. El Hermano Vayle ha hablado
muchas veces primero que yo, en las reuniones, y—y todo eso.
Él dirigió las reuniones por mucho tiempo, y es un hermano
fino, hizo un gran trabajo. Y estoy seguro que esta audiencia
siempre se goza al escuchar al Hermano Vayle cuando habla.
El Señor bendiga al Hermano Vayle.
72 [El Hermano Vayle habla por setenta minutos sobre Marcos
16:15-20 y otras Escrituras, titulándolo: ¿Por Qué No Ha
Funcionado Marcos 16? Y ¿Cómo, Conforme A La Escritura,
Hacerlo Funcionar?—Ed.]
73 Tanto fue dicho que yo—yo—yo no podría decir nada
para mejorarlo. Y verdaderamente creo que fue el Señor que
permitió esto para que el Hermano Vayle trajera este mensaje,
después de esta mañana. Porque, vean, tiene que obrar de esa
manera. Nosotros—nosotros lo aceptamos de parte de Dios.
Pues, hay tantas cosas que dijo; yo—yo—yo escribí veinte
sermones aquí, de lo que él dijo.
74 Yo estaba pensando aquí en una pequeña ilustración, para
apoyar lo que él dijo. Ahora, nosotros miramos a este reloj para
darnos cuenta qué hora es. A menos que cada instrumento en
ese reloj esté en sincronía, uno con el otro, nunca sabremos
el tiempo correcto. ¿Verdad que sí? [La congregación dice:
“Amén”.—Ed.] Y eso requiere de todos nosotros, todos juntos,
si queremos ver el Tercer Jalón en realidad hacer algo para
Dios; es la coordinación de todos nosotros juntos, que nos
humillemos nosotros mismos ante Dios y confesemos nuestro
error, y que oremos y le creamos a Dios en estas cosas.
75 Verdaderamente creo que lo que dijo el Hermano Vayle
es la Verdad, que Dios nunca pondrá Su Espíritu en un
templo impío, injusto y desobediente. No. Tiene que venir
por la—la vía de la limpieza de nuestros corazones de toda
malicia e iniquidad, para poder ser puros delante de Dios,
para que Él pueda obrar Su puro y Santo Espíritu a través
de nosotros, para traer a cumplimiento estas cosas. Yo—yo
pienso que, cuando Uds. vayan a sus hogares esta noche, si
leen ese pequeño Libro de Judas, Uds. aprenderán bastante
de lo que el Hermano Vayle ha dicho. Y él dijo: “Yo contiendo
ardientemente por la Fe que ha sido una vez dada a los
santos”. Ellos se alejaron de Ella. Cómo hombres de mentes
corruptas y demás, habían entrado y los habían engañado
alejándolos de la—de las realidades de Dios.
HUMILLAOS 11

76 Y Dios solamente puede operar a medida que nosotros le


permitimos a Él que opere. Y tantas cosas maravillosas, que yo,
al decir…
77 Uds. saben, la gente quiere poder, y en realidad ellos no
saben lo que es poder. ¿Ven?, ellos—ellos realmente no saben
lo que—lo que—lo que le acompaña. El—el camino hacia
arriba es hacia bajo, siempre. Si Ud. quiere poder, vea qué
tan humilde Ud. puede hacerse. Simplemente apártese de toda
su mentalidad mundana, y humíllese Ud. mismo ante Dios, y
entonces Ud. tiene más poder que el hombre que corre por todo
el edificio y hace una gran cantidad de bulla; vea, porque Ud.
mismo ha podido conquistarse, y ha entregado su ser a Cristo
(¿ve Ud.?), para humillarse ante Él. Eso en realidad es poder.
78 Muéstreme Ud. una iglesia que sea humilde, bien humilde,
no en—en arrogancia; una iglesia que sea dulce, una iglesia
humilde, yo les mostraré una iglesia que tiene el favor y
el poder de Dios en ella. Eso es correcto. Eso es lo que se
necesita: humildad, humillarnos nosotros mismos ante Dios,
permitiéndole a Dios que obre a través de nosotros. No tiene
que hacer mucha bulla.
79 A veces, como decía el granjero, él salía al campo con su
carreta, y cada vez que pasaba por encima de algo, traqueaba y
seguía. Pero al regresar, él se topaba con las mismas cosas y ya
no hacía ningún ruido, porque estaba cargada de cosas buenas.
80 Así que, yo creo que eso es muy cierto (¿ven?), que nos
llenemos de las cosas buenas de Dios, para que el fruto del
Espíritu sea dado a conocer a través de nosotros. Como él se
refirió tanto allí a Primera de Corintios 13, y cómo es que: “Si
entregase mi cuerpo para ser quemado, y tuviera todas estas
cosas, y no tengo amor, nada es, de nada me sirve”. ¿Ven?,
nosotros queremos hacer eso.
81 Sobre todas las cosas, es por nuestras almas individuales
que somos responsables delante de Dios. ¿Ven?, es—es que Ud.
vaya al Cielo; no es si yo voy, o si él va. Es que Ud. vaya (¿ven?),
es Ud. primeramente. Y Ud. tiene que ver esto bien y venir
dulcemente delante del Señor.
82 Y siempre me he dado cuenta que el hombre que se humilla
a sí mismo, es el hombre que Dios exalta. Ud. toma una
persona con el pecho inflado que lo sabe todo, y que no se le
puede decir nada, y es arrogante, y—y, bueno, ésa—ésa es la
persona que nunca llega a ningún lugar. Pero tome Ud. a esa
persona que se humilla a sí misma y camina dulcemente.
83 Yo hablaba con un hombre el otro día, que está
organizando una iglesia en la… Se salió de una organización
que había. Y, bueno, es el Hermano Boze; y esa iglesia que
ellos tenían, ellos habían tenido esa gran iglesia ahí por mucho
tiempo, y el Señor estaba bendiciendo. Luego la gente llegó al
12 L A PA L A BRA HA BL A DA

punto de querer pulirla como las demás, y querer lanzarla en


una organización. Y cuando lo hicieron, eso sencillamente…
esos Cristianos humildes allí no quisieron eso. Toda su vida
habían sido enseñados en contra de eso, así que se apartaron de
ella. Ahora ellos tienen un grupo, y el Señor los ha bendecido
al grado que ahora están logrando, se están haciendo a un
lugar grande otra vez, a una iglesia que acomoda alrededor de
cuatro a cinco mil personas, y están empezando de nuevo.
84 Y ellos vinieron a mí, y dijeron: “Hermano Branham”,
sentados ahí mismo en la oficina, la oficina de la iglesia, el otro
día. Y él dijo, uno de los líderes, el Hermano Carlson y ellos,
dijeron: “¿Qué debemos hacer?”.
85 Yo dije: “Busquen a un hombre para que sea el pastor, que
no tenga ninguna reputación en toda denominación; sólo que
sea un verdadero hermano humilde, dulce y genuino, que viva
la vida. Dios se encargará de lo demás, ¿ven?”. Yo dije: “Un
buen pastor que sólo alimente las ovejas, y sea humilde y todo
eso, Dios hará lo demás. Si Uds.… No un gran sabelotodo
entrando, que va a poner esto en orden, y esto tiene que
estar de esta manera, y cortando las cosas”. Yo dije: “Jamás
funcionará. Uds. acaban de llegar a eso”.
86 Eso es, cada pieza en la iglesia tiene que funcionar
juntamente, y Uds. deben cumplir la parte de Uds. Así que,
vemos el tiempo en el que estamos viviendo. Pudiéramos estar
más cerca de lo que pensamos.
87 Ahora, apreciamos al Hermano Vayle, ¿verdad que sí?
[La congregación dice: “Amén”.—Ed.] El Señor le bendiga,
Hermano Vayle. Gracias. Y le agradecemos al Señor por
traernos este gran mensaje en esta noche.
88 Y recibí una nota, hace unos minutos. Una de las hermanas
ha tenido algo que ella quería decir, sobre un sueño. Si me lo
escribe, hermana, yo—yo he… Él le ha dado a ella algunos
sueños que han sido absolutamente ciertos. Nosotros no
aceptamos todos los sueños. No, no. Pero cuando son de Dios,
queremos saber que es Dios hablándonos.
89 Es como todo lo que se habla en lenguas, nosotros no lo
creemos; pero cuando viene la interpretación a decirnos de algo
que va a acontecer y lo vemos acontecer, entonces le damos
gracias al Señor por eso. ¿Ven?
90 Queremos mantener la cosa marchando suave y
dulcemente, y en el orden del Señor. Así que, sólo recuerden
que la parte suya puede que sea el resorte principal o puede ser
la pequeña, alguna pequeña manecilla o alguna partecita o la
corona de dar cuerda, lo que sea que fuera; o puede que sean
las manecillas al frente del reloj, que dan la hora. Pero lo que
sea, se requiere de todos trabajando juntos en armonía con el
Evangelio de Jesucristo, para traer esto a cumplimiento.
HUMILLAOS 13

91 ¡Póngase a pensar! Si los dones son algo tan grandioso, lo


que nosotros llamamos poder, y Pablo dijo: “Si tuviese la fe para
mover una montaña, y no tengo amor, nada soy”. Piensen en eso.
92 Y aunque dijéramos: “Bueno, aunque yo—yo entiendo…
Yo desearía conocer la Biblia”.
93 “Aunque yo entienda todos los misterios de Dios (¿ven?), y
aun cuando pudiera hacerlo y no tengo amor, nada soy. ¿Ven?,
todavía no he llegado a ningún lugar”. ¿Ven?, lo principal es
amar a Dios, y humillarse uno mismo juntamente.
94 Ahora, ciertamente, después de todos estos años en el
campo y alrededor del mundo, y viendo diferentes personas,
yo debería saber un poquito acerca de la puerta por donde se
entra. Y si Uds. quieren llegar a algún lugar con Dios, jamás
permitan que un espíritu arrogante se acerque a Uds. No dejen
que entre la malicia. No importa lo que alguno haya hecho,
así estén errados, Uds. nunca se creen un complejo contra esa
persona. ¿Ven? Uds. sean dulces y amables. Recuerden: Dios los
amó cuando Uds. estaban en pecado. Y si el Espíritu de Dios
está en Uds., Uds. aman a esa otra persona aun cuando él esté
errado. ¿Ven?, sólo oren por ellos, y ámense el uno al otro.
95 Sobre todo, amen a Dios y ámense unos a otros. Y sean
humildes con Dios y cuando estén unos con otros, y Dios nos
bendecirá y es difícil saber lo que Él hará. Por lo general,
cuando una iglesia empieza a crecer en número y a crecer un
poco, o algo así, entonces ellos se alejan de esa cosa genuina, de
la cosa genuina.
96 ¿Saben Uds. qué fue lo que trajo estas cosas a cumplimiento,
cuando yo primero empecé y el Señor me apareció allá en el río y
me dijo eso? Y el Hermano Vayle vio eso, creo yo, en un periódico
en Canadá, hace muchos años, donde ese Ángel del Señor
apareció allá en el río; salió en El Associated Press: “Luz Mística
sobre un ministro local, mientras bautizaba”. Y—y, ¿saben Uds.
qué produjo eso? Cuando teníamos la reunión de carpa al otro
lado de la calle, una carpa que tenía cupo como para dos mil
quinientas personas, ministros venían de todas partes y decían:
“Hermano, venga aquí un minuto”. Yo no era más que un joven,
pues, ¡oh, sólo un muchacho! Y ellos dijeron: “¿Cómo mantiene
Ud. a esas personas unánimes? Ellos se aman unos a otros tanto
que… no he visto a personas amarse tanto entre ellos”.
97 Eso es el Señor. Sobre eso fue establecida esta iglesia: ese
afecto fraternal piadoso de los unos para con los otros. Los
vi aun estrecharse la mano entre ellos, al salir de un lugar,
y llorar como bebés, al tener que separarse el uno del otro;
tanto así se amaban ellos. Y yo podía ir a su casa a visitarlos,
y muchas veces la Biblia estaba abierta y manchada con
lágrimas. Iba, en la noche, donde padres y madres estaban
reunidos, y sus niños alrededor en el suelo, arrodillados
14 L A PA L A BRA HA BL A DA

alrededor; y los padres y las madres de rodillas, clamando y


orando. Yo me paraba a la puerta y esperaba y esperaba y
esperaba. Y ellos no paraban de orar; yo me sentaba en los
escalones, y yo mismo me ponía a orar, esperándolos, ¿ven? Y
eso—eso fue. Y ellos se amaban unos a otros. Ellos se amaban
unos a otros. Solíamos pararnos y cantar ese antiguo canto:
Bendita sea la unión
Que enlaza nuestro corazón,
En comunión, los unos con otros,
Igual a lo Celestial.
Al irnos de ese calor,
Se siente profundo dolor;
Pero siempre unidas están nuestras almas,
Deseando vernos otra vez.
98 Yo digo esto con gran gozo en mi corazón, para Cristo;
muchos de ellos están durmiendo en estos sepulcros marcados
en esta noche, esperando esa gran resurrección donde nos
volveremos a encontrar.
99 ¡Que ese Espíritu nunca se aparte de este lugar! Si llegare
a suceder, entonces no me importa lo elocuente que pueda ser
su pastor, qué tan bien pueda traer la Palabra de Dios, el
Espíritu de Dios ha sido contristado. ¿Ven? Cuando podamos
tener todas las cosas en compañerismo, en común, y amarnos
unos a otros, entonces Dios obrará con nosotros.
100 Y estamos pendientes del tiempo cuando la gente va a llegar
y dirán: “Si Uds. quieren ver una iglesia que en realidad es
humilde, una iglesia que en realidad ama a Dios, entren allá a ese
tabernáculo una vez y obsérvenlos. Miren la preocupación que
ellos tienen unos por otros, el respeto; cuando el Evangelio está
siendo predicado, lo reverentes, como es que todo está en orden”.
Sí, entonces ellos pueden mirar y ver en qué tiempo estamos
viviendo. Uds. verán al Espíritu de Dios moviéndose entre Uds.,
grandes señales y maravillas y cosas estarán ocurriendo. Si la
cosa está funcionando en conjunto, está dando la hora. Pero si
no está funcionando, entonces el tiempo está parado, ya no dará
más la hora. Entonces, si queremos saber en qué tiempo es que
estamos viviendo, sólo consigan que todos trabajen unánimes
en el Evangelio, amándose unos a otros, amando a Dios, y las
manecillas en sí marcarán la hora en la que estamos viviendo. ¿Lo
creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro. Amén.
El Señor los bendiga, muy ricamente.
101 No olviden ahora salir alrededor esta semana. Y si saben
de algunas de las personas enfermas que van a venir, díganles,
cuando vengan, díganles: “Cariño, quiero preguntarte. Vamos
a estar orando por los enfermos, el domingo por la mañana,
allá en el tabernáculo. Y has estado enferma por un tiempo,
ahora yo quiero…”.
HUMILLAOS 15

“Bueno, yo quiero ir. Yo siempre he querido ir”.


102 “Ahora, acabo de escuchar un mensaje el domingo por
la noche, de un hermano allí, de cómo debemos de confesar
nuestras ofensas unos a otros, y orar los unos por los otros,
para poder ser sanados. Santiago 5:14, 13, 14, 15 (¿ven?),
que debemos confesar nuestras ofensas unos a otros aun
antes de venir por la sanidad. Sí. Confesar nuestras ofensas
unos a otros, y orar los unos por los otros”. ¿Ven? Ven eso,
exactamente lo que él estaba hablando en esta noche: trae de
nuevo las bienaventuranzas junto con Marcos 16. Únanlas y
Uds. lo tienen, y enseguida las sanidades ocurren.
103 Miren a Jesús, no era más que una gran expresión de amor.
¿Ven? Él era Dios manifestado. Él, Dios, Se expresó a través
de Él; con razón acontecieron milagros y cosas. Fue Su Vida
humilde y consagrada; de venir de ser Dios, a ser un hombre
aquí en la tierra, para expresar a Dios a través de Sí mismo.
Eso fue lo que hizo de Él lo que Él era. Yo siempre he dicho:
“Lo que hizo a Jesús Dios, para mí, fue la manera en que Él se
humilló a Sí mismo. Él era tan grande, y sin embargo podía ser
tan pequeño”. ¿Ven? Eso es correcto.
104 El Señor les bendiga mucho. Ahora, pongámonos de pie,
para la despedida. Vamos a intentar eso (pueda ser que Ud. no
lo sepa, hermana), eso de: Bendita Sea La Unión. Cantémoslo
una vez, ¿está bien? Denos el tono.
Bendita sea la unión,
Que enlaza nuestro corazón;
En comunión, los unos con otros,
Es igual a lo Celestial.
105 Ahora al cantar esta última estrofa, tomémonos de manos,
“al irnos de este calor”, y simplemente digan: “Dios te bendiga,
hermano, hermana. Estoy tan contento de estar aquí contigo en
esta noche”. ¿Ven?, algo así, y entonces dense la media vuelta.
Ahora cantémoslo.
Al irnos…
¡Dios te bendiga, Hermano Neville!
Se siente profundo dolor;
Pero siempre unidas están nuestras almas,
Deseando vernos otra vez.
106 ¡Cuánto amamos al Señor Jesús!, ¿verdad que sí? [La
congregación dice: “Amén”.—Ed.] Cuánto…
¡Nos veremos!
A los pies de nuestro salvador; (¡nos
veremos!)
Reunidos todos seremos
Un redil con nuestro buen Pastor.
Cerremos nuestros ojos, y cantémoslo ahora en el Espíritu.
16 L A PA L A BRA HA BL A DA

¡Nos veremos!
A los pies de nuestro salvador;
Reunidos todos seremos
Un redil con nuestro buen Pastor.
107 Ahora con nuestros rostros inclinados. Sólo somos hijos,
los hijos de Dios. Tarareémoslo. [El Hermano Branham y la
congregación empiezan a tararear: Dios Os Guarde.—Ed.] ¡Oh,
cómo trae eso el Espíritu de Dios a nosotros! ¿Pueden Uds.
imaginarse los tiempos primitivos cuando ellos se sentaban en
las losas de piedra?
¡Dios os guarde hasta vernos otra vez!
108 Con nuestros rostros inclinados, le voy a pedir al Hermano
Allen allá atrás, un hermano nuevo entre nosotros, si él nos
despide en oración. Hermano Allen. 

HUMILLAOS SPN63-0714E
(Humble Thyself)
Este Mensaje por el Hermano William Marrion Branham, originalmente
predicado en inglés un domingo en la noche, 14 de julio de 1963, en el
Tabernáculo Branham, Jeffersonville, Indiana, E.U.A., ha sido tomado de una
grabación en cinta magnetofónica y publicado íntegro en inglés. Esta traducción
al castellano fue publicada y distribuida por Grabaciones “La Voz De Dios”.

SPANISH

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