Título importante y poderoso
Mi proyecto pro en LaTeX
Chuck Norris
19 de febrero de 2022
1 Introducción
1.1 Primer tema
Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó conver-
tido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro
caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado
por curvadas callosidades, sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que
estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. Numerosas patas, penosamente
delgadas en comparación con el grosor normal de sus piernas, se agitaban sin
concierto. - ¾Qué me ha ocurrido? No estaba soñando. Su habitación, una
habitación normal, aunque muy pequeña, tenía el aspecto habitual.
Figure 1:
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1.2 Segundo tema
Sobre la mesa había desparramado un muestrario de paños - Samsa era via-
jante de comercio-, y de la pared colgaba una estampa recientemente recor-
tada de una revista ilus trada y puesta en un marco dorado. La estampa
mostraba a una mujer tocada con un gorro de pieles, envuelta en una es-
tola también de pieles, y que, muy erguida, esgrimía un amplio manguito,
asimismo de piel, que ocultaba todo su antebrazo.
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1.3 Antecedentes
Gregorio miró hacia la ventana; estaba nublado, y sobre el cinc del alféizar
repiqueteaban las gotas de lluvia, lo que le hizo sentir una gran melancolía.
Bueno -pensó-; ¾y si siguiese durmiendo un rato y me olvidase de todas
estas locuras? Pero no era posible, pues Gregorio tenía la costumbre de
dormir sobre el lado derecho, y su actual estado no le permitía adoptar tal
postura.
Variable Sintió en el vientre una ligera picazón. Lentamente, se estiró
sobre la espalda en dirección a la cabecera de la cama, para poder alzar
mejor la cabeza. Aleatoria Vio que el sitio que le picaba estaba cubierto
de extraños untitos blancos. Intentó rascarse con una pata; pero tuvo que
retirarla inmediatamente, pues el roce le producía escalofríos.
Por más que se esforzara volvía a quedar de espaldas. Intentó en vano
esta operación numerosas veces; cerró los ojos para no tener que ver aquella
confusa agitación de patas, que no cesó hasta que notó en el costado un dolor
leve y punzante, un dolor jamás sentido hasta entonces. - ½Qué cansada es
la profesión que he elegido! -se dijo-. Siempre de viaje.
2 Medotología
2.1 Figuras
Las preocupaciones son mucho mayores cuando se trabaja fuera, por no
hablar de las molestias propias de los viajes: estar pendiente de los enlaces
de los trenes; la comida mala, irregular; relaciones que cambian constan-
temente, que nunca llegan a ser verdaderamente cordiales, y en las que no
tienen cabida los sentimientos. ½Al diablo con todo!
Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó con-
vertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro
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caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por
curvadas callosidades, sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba
a punto de escurrirse hasta el suelo. Sobre la mesa había desparramado un
muestrario de paños - Samsa era viajante de comercio-, y de la pared colgaba
una estampa recientemente recortada de una revista ilustrada y puesta en
un marco dorado. La estampa mostraba a una mujer tocada con un gorro de
pieles, envuelta en una estola también de pieles, y que, muy erguida, esgrimía
un amplio manguito, asimismo de piel, que ocultaba todo su antebrazo.
2.1.1 Descripción del equipo
El león de TeX Gregorio miró hacia la ventana; estaba nublado, y sobre
el cinc del alféizar repiqueteaban las gotas de lluvia, lo que le hizo sentir
una gran melancolía. Bueno -pensó-; ¾y si siguiese durmiendo un rato y me
olvidase de todas estas locuras? Pero no era posible, pues Gregorio tenía la
costumbre de dormir sobre el lado derecho, y su actual estado no le permitía
adoptar tal postura. Por más que se esforzara volvía a quedar de espaldas.
Intentó en vano esta operación numerosas veces; cerró los ojos para no tener
que ver aquella confusa agitación de patas, que no cesó hasta que notó en el
costado un dolor leve y punzante, un dolor jamás sentido hasta entonces. -
½Qué cansada es la profesión que he elegido! -se dijo-. Siempre de viaje.
2.1.2 Gráco importante
2.2 Tablas
Numerosas patas, penosamente delgadas en comparación con el grosor normal
de sus piernas, se agitaban sin concierto. - ¾Qué me ha ocurrido? No estaba
soñando. Su habitación, una habitación normal, aunque muy pequeña, tenía
el aspecto habitual.
Podemos hacer una tabla con un poco más de estilo, con ecuaciones dentro
y que se adapte el texto. Para el Estado Límite de Servicio, los coecientes
parciales de seguridad a adoptar son los indicados en la Tabla 1
2.3 Ecuaciones
Sintió en el vientre una ligera picazón. Lentamente, se estiró sobre la espalda
en dirección a la cabecera de la cama, para poder alzar mejor la cabeza. Vio
que el sitio que le picaba estaba cubierto de extraños untitos blancos. Intentó
rascarse con una pata; pero tuvo que retirarla inmediatamente, pues el roce
le producía escalofríos. El cronograma preliminar se presenta en la Tabla 2
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3 Conclusiones
Las preocupaciones son mucho mayores cuando se trabaja fuera, por no
hablar de las molestias propias de los viajes: estar pendiente de los enlaces
de los trenes; la comida mala, irregular; relaciones que cambian constan-
temente, que nunca llegan a ser verdaderamente cordiales, y en las que no
tienen cabida los sentimientos. ½Al diablo con todo!. Como dijo Argosy
Medical Animation, 2007. Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio
Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de
espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo
y oscuro, surcado por curvadas callosidades, sobre el que casi no se aguantaba
la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. También lo dijo
(Hegna & Langmyhr, 2019; Iesan, 1996; Kime & Charette, 2015)
Numerosas patas, penosamente delgadas en comparación con el grosor
normal de sus piernas, se agitaban sin concierto. - ¾Qué me ha ocurrido?
No estaba soñando. Su habitación, una habitación normal, aunque muy pe-
queña, tenía el aspecto habitual.Y esto lo dijo Adelstein y Kuguel (2011). So-
bre la mesa había desparramado un muestrario de paños - Samsa era viajante
de comercio-, y de la pared colgaba una estampa recientemente recortada de
una revista ilus trada y puesta en un marco dorado. La estampa mostraba
a una mujer tocada con un gorro de pieles, envuelta en una estola también
de pieles, y que, muy erguida, esgrimía un amplio manguito, asimismo de
piel, que ocultaba todo su antebrazo. Gregorio miró hacia la ventana; estaba
nublado, y sobre el cinc del alféizar repiqueteaban las gotas de lluvia, lo que
le hizo sentir una gran melancolía. Bueno -pensó-; ¾y si siguiese durmiendo
un rato y me olvidase de todas estas locuras? Pero no era posible, pues
Gregorio tenía la costumbre de dormir sobre el lado derecho, y su actual
estado no le permitía adoptar tal postura. Por más que se esforzara volvía a
quedar de espaldas. Intentó en vano esta operación numerosas veces; cerró
los ojos para no tener que ver aquella confusa agitación de patas, que no
cesó hasta que notó en el costado un dolor leve y punzante, un dolor jamás
sentido hasta entonces. - ½Qué cansada es la profesión que he elegido! -se
dijo-. Siempre de viaje. Las preocupaciones son mucho mayores cuando se
trabaja fuera, por no hablar de las molestias propias de los viajes: estar pen-
diente de los enlaces de los trenes; la comida mala, irregular; relaciones que
cambian constantemente, que nunca llegan a ser verdaderamente cordiales,
y en las que no tienen cabida los sentimientos. ½Al diablo con todo! Sintió
en el vientre una ligera picazón. Lentamente, se estiró sobre la espalda en
dirección a la cabecera de la cama, para poder alzar mejor la cabeza. Vio
que el sitio que le picaba estaba cubierto de extraños untitos blancos. Intentó
rascarse con una pata; pero tuvo.