LA COMPUERTA N12
Un viejo lleva a su hijo a trabajar a la mina y luego de descender se lo
presenta al capataz. Como solo tenia 8 años y era delgado, el capataz le
dijo al minero que Porque mejor no dejaba que el niño siguiera en la
escuela, a lo que el minero le contsto que en su casa eran 6 y solo el
trabajaba y necesitaban otro ingreso.
Otro minero llevo a Pablo (el niño) a la compuerta No 12 en donde
reemplazaría a otro niño que había sido aplastado allí el DIA anterior.
Antes de retirarse el padre de Pablo fue amenazado por el capataz de
que lo iba a echar Si no cumplía con la meta diaria de 5 cajones de
mineral extraído.
El trabajo del niño consistía en abrir una compuerta cada vez que debían
pasar los caballos tirando los carros con carbón. Como el niño quería irse
su padre lo amarro con un cordel a un poste. El padre luego corrió
mientras escuchaba los gritos y llantos de su hijo llamando a su madre.
EL CHIFLON DEL DIABLO
El capataz detuvo a 2 mineros: el Cabeza de Cobre (20 años, pelo rojo,
bajo, fuerte y robusto) y otro (alto, flaco, huesudo, aspecto endeble y
achacoso) y les dijo que se habían quedado sin trabajo. Los mineros
sabían que era una táctica para obligarlos a trabajar en el Chiflón del •
Diablo y que aceptaran a pesar que sabían que era peligroso. Pero
preferían morir rápidamente en un derrumbe que lentamente de
hambre.
El Chiflón del Diablo era una galería peligrosa por lo blando del terreno
que ocasionaba frecuentes derrumbes.
Para ahorrar dinero la Compañía había ordenado que no se usara tanta
madera en sostener el techo de esa galería lo que la hacia mas peligrosa
aun.
Cabeza de Cobre no le contó a su madre llamada Maria de los Angeles,
que lo habían cambiado al Chiflón del Diablo ya que allí había muerto
su marido y 2 hijos.
Durante el DIA sonó la alarma de la mina. Un derrumbe en el Chiflón del
Diablo había cobrado 3 muertos. Pero la madre de Cabeza de Cobre no
se preocupo segura de que su hijo trabajaba en otra parte de la mina.
Sin embargo, al subir el carro con los cadáveres se dio cuenta que uno
de ellos era su hijo. Enloquecida se arrojo al pozo de la mina y murió.
EL POZO
Rosa (16 años, ojos verdes, largas pestañas, bonita) se ocupaba en regar
su huerto. De pronto apareció un individuo joven, de rostro pálido y pelo
largo y lacio que le exigía que fuera su mujer a lo que Rosa le
respondió: ¡ Primero muerta i
Entonces el hombre la arrojo al suelo y comenzaron a luchar pero
apareció otro hombre y la pelea era ahora entre esos 2 individuos.
El hombre que peleaba por defender el honor de Rosa era joven, más
alto que su oponente, espaldas anchas, buenmozo, ojos claros, rizado
cabello y rubios bigotes. De repente Rosa le lanzo a su atacante un
puñado de arena a los ojos y este fue el momento que aprovecho su
defensor para derrotarlo.
Rosa se dirigió entonces a su casa y le dijo a su madre que el huerto
estaba destrozado y su mama la reprendió porque pensó que
seguramente a su hija se le había quedado abierta la puerta del huerto y
se había colado el chancho del vecino. Se dirigieron al huerto y Rosa vio
que su defensor le tiraba un beso oculto en un matorral. Este hombre
era un minero que se llamaba Valentín, en tanto quien había perdido la
pelea era otro minero llamado Remigio. Ambos rivalizaban por el amor
de la muchacha y se tenían un odio mutuo.
Valentín llevaba ventaja pues Rosa había dejado a Remigio por el rubio
minero.
Rosa era hija única y vivía con su madre y su padre que trabajaba en la
mina.
Un día, para evitar que Rosa acarrease con esfuerzo el agua para regar
el huerto, a su padre se le ocurrió hacer un pozo en el huerto. Los 2
rivales se ofrecieron a ayudar al padre de Rosa.
Remigio estaba en el fondo del pozo y Valentín recibía la arena que iba
echando en un balde su oponente desde la parte superior del pozo
jalándolo con una cuerda. En un momento Valentín se ausento con el
pretexto de que quería agua pero solo fue a conseguir un beso de Rosa,
la que accedió.
Valentín se fue después a su casa pero Remigio se oculto en el pozo. Al
descubrirlo Rosa, como broma subió el cordel con el balde. Luego llego
Valentín y Remigio desde el fondo del pozo escucho a Valentín y Rosa
besándose.
Al rato apareció Valentín y le arrojo la cuerda de nuevo. Remigio salio del
pozo con ansia de venganza.
Un momento después vio que Rosa y Valentín se reían de el.
Cuando volvieron a trabajar en el pozo le toco a Valentín estar abajo y
ahora Remigio retiro la cuerda. Remigio pensó que debía provocar un
derrumbe para acabar con su rival y se le ocurrió ir a buscar a un grupo
de hombres que se divertían allí cerca, los que al acercarse rápidamente
al pozo harían que este se derrumbase con la vibración del terreno
arenoso. Para lograr esto grito delante de los hombres: ¡ Se derrumba el
pozo i
Los hombres llegaron donde Valentín y le arrojaron una cuerda pero no
podían sacarlo porque estaba enterrado hasta el pecho. Llego la madre
de Valentín que se arrojo al pozo para salvar a su hijo pero un nuevo
derrumbe lo sepulto y murió.
LA MANO PEGADA
Por el camino marcha don Paico, el viejo de la mano pegada. Junto a el,
pasan a caballo don Simón Antonio, su mayordomo y un huaso de la
hacienda. Don simón, al ver al viejo le dice: ¡ Vamos, aprisa, viejo
ladrón ! y le da un latigazo en las piernas. Don Paico es un mendigo que,
a cambio de unas monedas, le cuenta a la gente la historia de su mano
pegada a la tetilla izquierda. Según el, mientras jugaba rayuela, su
madre lo llamo en varias ocasiones para que le fuera a buscar leña, pero
como era un joven adicto al juego no le hacia caso. Su madre enojada le
dio un golpe en la espalda y Paico le respondió con un combo con su
mano izquierda. Su madre, luego de levantarse del suelo con su rostro
ensangrentado lo maldijo y desde entonces Paico tuvo su mano pegada
al cuerpo y si trataba de separarla sangraba. Don Simón quería darle un
escarmiento por engañar a la gente de esa manera, especialmente
porque el había llegado a tener sus tierras gracias a su trabajo. Ademas
Don Simón era juez y ordeno a sus hombres capturar al viejo y sujetarlo.
Luego ordeno poner 2 estacas en el suelo y atar a ellas sus manos.
El viejo le suplicaba que no lo hiciera y los campesinos miraban la
escena con piedad.
La mano supuesta-mente pegada se despego sin dificultad pero la gente
lo atribuyo a un milagro.
A continuación Don Simón lo castigo con prohibirle que volviera
nuevamente por esas tierras y lo golpeo con su rebenque y ordeno a sus
hombres que le ataran sus brazos a un madero puesto sobre sus
hombros y lo dejaran ir. Luego Don simón pregunto a su mayordomo si el
comprador de unas vacas suyas se había dado cuenta si los animales
eran de inferior calidad a lo pactado y este le dijo que no (así don Simón
con el engaño había tenido una ganancia mayor).