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Energía Solar Fotovoltaica: Origen y Usos

El documento aborda la historia y evolución de la energía solar, destacando el descubrimiento del efecto fotovoltaico y el desarrollo de células solares desde el siglo XIX hasta su aplicación moderna. Se detalla la energía solar fotovoltaica como una fuente renovable que produce electricidad a partir de la radiación solar, sus tipos, aplicaciones, beneficios y su impacto ambiental. Además, se explica el principio de funcionamiento de las células fotovoltaicas y su importancia en la transición hacia energías más sostenibles.

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Energía Solar Fotovoltaica: Origen y Usos

El documento aborda la historia y evolución de la energía solar, destacando el descubrimiento del efecto fotovoltaico y el desarrollo de células solares desde el siglo XIX hasta su aplicación moderna. Se detalla la energía solar fotovoltaica como una fuente renovable que produce electricidad a partir de la radiación solar, sus tipos, aplicaciones, beneficios y su impacto ambiental. Además, se explica el principio de funcionamiento de las células fotovoltaicas y su importancia en la transición hacia energías más sostenibles.

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA

FACULTAD DE AGRONOMÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE
INGENIERÍA AGRÍCOLA

CURSO:

HIDRAULICA

TEMA:
ENERGIA SOLAR

DOCENTE:
ING. SANTIAGO SALAS CUADROS

ALUMNOS:
- SAAVEDRA PAICO ELIZABETH

FECHA:

21-08-2024

PIURA -PERU

2024
Energía Solar
Contexto Histórico y Evolución
El término «fotovoltaico» se comenzó a usar en Reino Unido en el año 1849.
Proviene del griego φώς: phos, que significa «luz», y de -voltaico, que proviene
del ámbito de la electricidad, en honor al físico italiano Alessandro Volta.

El efecto fotovoltaico fue reconocido por primera vez unos diez años antes, en
1839, por el físico francés Alexandre-Edmond Becquerel, pero la primera célula
solar no se fabricó hasta 1883. Su creador fue Charles Fritts, quien recubrió
una muestra de selenio semiconductor con pan de oro para formar la unión.
Este primitivo dispositivo presentaba una eficiencia menor del 1 %, pero
demostró de forma práctica que, efectivamente, producir electricidad con luz
era posible. Los estudios realizados en el siglo XIX por Michael Faraday, James
Clerk Maxwell, Nikola Tesla y Heinrich Hertz sobre inducción
electromagnética, fuerzas eléctricas y ondas electromagnéticas, y sobre todo,
el trabajo realizado por Albert Einstein en 1905, por el cual le fue otorgado
el premio Nobel en 1921, proporcionaron la base teórica y práctica del efecto
fotoeléctrico, que es el fundamento de la conversión de energía solar en
electricidad.

La utilización de la energía solar tiene raíces antiguas. Desde el uso temprano


de la luz solar para calentar viviendas y cocinar alimentos hasta los avances
tecnológicos modernos, la energía solar ha sido parte de la historia humana.
Los antiguos griegos y romanos ya entendían el valor de la orientación solar en
la construcción de sus viviendas, y los primeros diseños de viviendas pasivas
aprovecharon el calor del sol para calefacción.

En la era moderna, el concepto de convertir la luz solar en energía utilizable


comenzó a tomar forma con el descubrimiento del efecto fotovoltaico en 1839
por el físico francés Edmond Becquerel. Sin embargo, el primer dispositivo
fotovoltaico práctico no se desarrolló hasta la década de 1950, cuando los
científicos en los laboratorios Bell crearon la primera celda solar de silicio con
una eficiencia suficiente para aplicaciones comerciales.

Energía solar fotovoltaica


La energía solar fotovoltaica es una fuente de energía que
produce electricidad de origen renovable, obtenida directamente de la radiación
solar mediante un dispositivo semiconductor denominado célula fotovoltaica, o
bien mediante una deposición de metales sobre un sustrato denominada célula
solar de película fina.
Este tipo de energía se usa principalmente para producir electricidad a gran
escala a través de redes de distribución, aunque también permite alimentar
innumerables aplicaciones y aparatos autónomos, así como abastecer refugios
de montaña o viviendas aisladas de la red eléctrica. Debido a la creciente
demanda de energías renovables, la fabricación de células solares e
instalaciones fotovoltaicas ha avanzado considerablemente en los últimos
años. Éstas células comenzaron a producirse en masa a partir del año 2000,
cuando medioambientalistas alemanes y la organización Eurosolar obtuvo
financiación para la creación de diez millones de tejados solares.

Programas de incentivos económicos, primero, y posteriormente sistemas


de autoconsumo fotovoltaico y balance neto sin subsidios, han apoyado la
instalación de la fotovoltaica en un gran número de países. Gracias a ello, la
energía solar fotovoltaica se ha convertido en la tercera fuente de energía
renovable más importante en términos de capacidad instalada a nivel global,
después de las energías hidroeléctrica y eólica. A finales de 2018 la potencia
total instalada en todo el mundo alcanzó los 500 GW de potencia fotovoltaica, y
solo en 2018 se instalaron 100 GW.

La energía fotovoltaica no emite ningún tipo de contaminación durante su


funcionamiento, contribuyendo a evitar la emisión de gases de efecto
invernadero. Su principal inconveniente consiste en que su producción
depende de la radiación solar, por lo que si la célula no se encuentra alineada
perpendicularmente al Sol se pierde entre un 10-25 % de la energía incidente.
Debido a ello, en las plantas de conexión a red, se ha popularizado el uso
de seguidores solares para maximizar la producción de energía. La producción
se ve afectada asimismo por las condiciones meteorológicas adversas, como la
falta de sol, nubes o la suciedad que se deposita sobre los paneles. Esto
implica que, para garantizar el suministro eléctrico, es necesario complementar
esta energía con otras fuentes de energía gestionables como las centrales
basadas en la quema de combustibles fósiles, la energía hidroeléctrica o
la energía nuclear.

En función de su origen y procesamiento, existen diferentes tipos de energía


solar. Estas son:

1. Energía solar térmica: utiliza la luz del sol para generar calor. Puede
aplicarse tanto a nivel doméstico como industrial. Este tipo de energía
renovable requiere de una instalación formada por colectores solares en
el tejado de la vivienda o en grandes extensiones de terreno en una
central térmica solar. A través de estos colectores se transforma la
energía térmica en energía mecánica generando de esta forma
electricidad.

2. Energía solar fotovoltaica: su producción es de las más sencillas que


existen en el campo de las energías verdes. Es por esta razón por la que
su uso y aplicación se está extendido, principalmente, en aquellas zonas
donde predominan las horas de luz. Su instalación está compuesta por
paneles solares fotovoltaicos formados por células de silicio que
convierten la luz solar en energía dirigiéndola a la red eléctrica para su
utilización.

3. Energía solar activa: este tipo de energía renovable es la que se utiliza


para uso doméstico. Se puede emplear para producir corrientes de aire
para ventilación o refrigeración.

4. Energía solar pasiva: se vale del calor del sol y no necesita de la


utilización de otros mecanismos.

5. Energía termo solar de concentración: su utilización requiere de la


instalación de lentes o espejos que concentran una gran cantidad de luz
solar en una pequeña superficie. Este tipo de energía renovable
transforma la luz en calor, impulsando un motor térmico generando una
corriente eléctrica.

Para qué sirve la energía solar fotovoltaica


El Sol proporciona a todos los seres vivos luz, energía y calor, pero el ser
humano puede sacar más provecho a los rayos solares para cubrir algunas
necesidades que, hasta el momento, dependían de otras formas energéticas
más contaminantes, y hacer así uso de esta energía renovable. Descubre
para qué puede servir la energía solar fotovoltaica:

 Electricidad. A través de los paneles fotovoltaicos, se puede convertir


en energía eléctrica. Estos paneles están formados por materiales que,
combinados con otros como el fósforo, pueden generar cargas negativas
y positivas y crear electricidad. Cuando los fotones de los rayos solares
excitan a los electrones, se mueven hacia las cargas positiva y se
produce la corriente eléctrica.
 Calefacción y calor. Los paneles solares están formados por unos
espejos parabólicos que absorben los rayos solares y los dirigen hacia
un punto particular que suele ser un tanque de agua. Esta se calienta y
fluye hasta los hogares para que pueda ser usada de diferente manera:
ducha, cocina, calefacción…
 Generar frío. Aunque parezca mentira, la energía solar se puede utilizar
también para crear aire frío, al modo de los aires acondicionados. Se
trata del llamado “frío solar”, una alternativa sostenible que se consigue
mediante el proceso anterior añadiendo a los paneles solares un
material que absorba el calor para transformar el aire cálido en frío.
 Riego artificial. Para los sistemas de riego en jardines, zonas de cultivo
o parques, se pueden usar bombas de agua solares que facilitan la
extracción y el transporte de grandes cantidades de agua gracias a la
electricidad que se produce por los paneles solares fotovoltaicos que
tienen conectados.
La energía solar es una de las fuentes de energía más sencillas y fáciles de
producir que existen. Su funcionamiento se basa en el Sol como emisor natural
de fotones que viajan a la velocidad de la luz hasta la superficie del planeta.
Para la transformación en energía eléctrica de la luz sola se necesita una
instalación de módulos fotovoltaicos. Estos módulos o paneles captan la
radiación del sol a través de una serie de celdas fotovoltaicas y la transforman
en corriente eléctrica.

La energía solar para potenciar medios de transporte

 Medios de transporte: La contaminación del aire es uno de los


grandes problemas a los que se enfrenta el planeta. Conseguir
alternativas de transporte es esencial para alcanzar un mundo más
sostenible. También se puede utilizar en coches eléctricos a través de
paneles solares fotovoltaicos. Con ellos, los vehículos transforman en
energía los rayos de sol procedentes de los colectores solares para
moverse de manera más limpia.
Aportaciones naturales

A la hora de definir qué es la energía solar, se debe tener en cuenta que no


solo funciona mediante la tecnología que usa el ser humano para reconvertirla
y reusarla. También actúa en la naturaleza de manera directa.

 Fotosíntesis. La energía solar permite a las plantas y a las algas


realizar la fotosíntesis. Se trata del proceso mediante el cual estos seres
vivos obtienen la materia orgánica y energía que necesitan para vivir.
Para ello, captan los rayos solares a través de la clorofila, un pigmento
muy sensible a la luz que se encuentra en las células vegetales. Es
importante porque nos proporciona el oxígeno que necesitamos para
vivir y disminuye los niveles de CO2.
 Fuente de vitamina D. Los rayos solares no proporcionan de manera
directa la vitamina D al ser humano. No obstante, sí activan el proceso
enzimático de las células de la piel para poder fabricarla. Gracias a ella,
el cuerpo puede tener calcio, esencial para los huesos, el movimiento de
los músculos, el sistema nervioso y el inmunológico.
 Regulación de la temperatura corporal. El cuerpo de todos los
animales necesita una temperatura determinada. En función de su
capacidad para autorregularla, se pueden clasificar en endotermos o
ectotermos. Para estos es muy importante la energía solar, dado que no
pueden regular la temperatura por sí mismos, y su supervivencia
depende del calor del sol.
Beneficios de la energía solar
La crisis climática nos está haciendo revisar nuestros hábitos para reducir al
máximo nuestro impacto medioambiental. Optar por energía renovable en lugar
de combustibles fósiles es una de estas acciones necesarias para construir un
planeta más sostenible.
La popularidad de este tipo de energía ha incitado que se democratice el
acceso a fuentes de energía más verde. La producción de electricidad a través
de la luz solar cuenta con múltiples ventajas y beneficios.

 Es una fuente de energía ecológica y cuya producción no produce


residuos.
 El impacto de la energía solar fotovoltaica es mucho menor que, incluso,
otras energías renovables como la eólica.
 Gracias al avance tecnológico, la energía solar es reaprovecharle. Y es
que se puede almacenar energía solar para transformarla en energía
eléctrica aprovechando así cualquier tipo de excedente generado.
 Contribuye al desarrollo sostenible:
 Ayuda a reducir el uso de combustibles fósiles
Ventajas de la energía solar

 Es una energía limpia que reduce la huella de carbono de manera


significativa, pues no genera gases de efecto invernadero ni contamina
durante su uso (tan solo la contaminación creada al producir los
paneles solares).
 Es una fuente de energía renovable y sostenible.
 A diferencia de otras renovables, la energía solar puede calentar.
 No requiere extracción constante de materiales para su funcionamiento,
por lo que es una energía muy económica cuya inversión inicial es fácil
de recuperar durante los años: un panel solar puede tener una vida útil
de cuarenta años.
 La luz solar es abundante y está muy disponible, por lo que el empleo de
paneles solares es una opción viable en cualquier punto geográfico;
importante sobre todo para zonas en las que es complicado crear un
sistema de cableado.
 El uso de energía solar potencia la seguridad energética al reducirse la
dependencia de suministros del exterior.
 Otra ventaja de la energía solar es que disminuye la necesidad de
combustibles fósiles y ayuda a conservar los recursos naturales.

Principio de funcionamiento

Cuando un semiconductor dopado se expone a radiación electromagnética,


un fotón incidente golpea a un electrón y lo arranca, creando un hueco en el
átomo. Normalmente, el electrón encuentra rápidamente otro hueco para volver
a llenarlo, y la energía proporcionada por el fotón, por tanto, se disipa en forma
de calor. El principio de una célula fotovoltaica es obligar a los electrones y a
los huecos a avanzar hacia el lado opuesto del material en lugar de
simplemente recombinarse en él: así, se producirá una diferencia de potencial,
y por lo tanto, tensión entre las dos partes del material, como ocurre en
una pila.

Para ello, se crea un campo eléctrico permanente, a través de una unión pn,
entre dos capas dopadas respectivamente, p y n. En las células de silicio, que
son mayoritariamente utilizadas, se encuentran por tanto:

 La capa superior de la celda, que se compone de silicio dopado de


tipo [Link] 2 En esta capa, hay un número de electrones libres mayor
que en una capa de silicio puro, de ahí el nombre del dopaje n,
negativo. El material permanece eléctricamente neutro, ya que tanto
los átomos de silicio como los del material dopante son neutros: pero
la red cristalina tiene globalmente una mayor presencia de electrones
que en una red de silicio puro.
 La capa inferior de la celda, que se compone de silicio dopado de
tipo p. Esta capa tiene por lo tanto una cantidad media de electrones
libres menor que una capa de silicio puro. Los electrones están
ligados a la red cristalina que, en consecuencia, es eléctricamente
neutra, pero presenta huecos, positivos (p). La conducción eléctrica
está asegurada por estos portadores de carga, que se desplazan por
todo el material.
En el momento de la creación de la unión pn, los electrones libres de la capa n
entran instantáneamente en la capa p y se recombinan con los huecos en la
región p. Existirá así durante toda la vida de la unión, una carga positiva en la
región n a lo largo de la unión (porque faltan electrones) y una
carga negativa en la región en p a lo largo de la unión (porque los huecos han
desaparecido); el conjunto forma la «Zona de Carga de Espacio» (ZCE) y
existe un campo eléctrico entre las dos, de n hacia p. Este campo eléctrico
hace de la ZCE un diodo, que solo permite el flujo de corriente en una
dirección: los electrones pueden moverse de la región p a la n, pero no en la
dirección opuesta y por el contrario los huecos no pasan más que de n hacia p.

En funcionamiento, cuando un fotón arranca un electrón a la matriz, creando un


electrón libre y un hueco, bajo el efecto de este campo eléctrico cada uno va en
dirección opuesta: los electrones se acumulan en la región n (para convertirse
en polo negativo), mientras que los huecos se acumulan en la región dopada p
(que se convierte en el polo positivo). Este fenómeno es más eficaz en la ZCE,
donde casi no hay portadores de carga (electrones o huecos), ya que son
anulados, o en la cercanía inmediata a la ZCE: cuando un fotón crea un par
electrón-hueco, se separaron y es improbable que encuentren a su opuesto,
pero si la creación tiene lugar en un sitio más alejado de la unión, el electrón
(convertido en hueco) mantiene una gran oportunidad para recombinarse antes
de llegar a la zona n. Pero la ZCE es necesariamente muy delgada, así que no
es útil dar un gran espesor a la cé[Link] 4 Efectivamente, el grosor de la capa n
es muy pequeño, ya que esta capa solo se necesita básicamente para crear la
ZCE que hace funcionar la célula. En cambio, el grosor de la capa p es mayor:
depende de un compromiso entre la necesidad de minimizar las
recombinaciones electrón-hueco, y por el contrario permitir la captación del
mayor número de fotones posible, para lo que se requiere cierto mínimo
espesor.

En resumen, una célula fotovoltaica es el equivalente de un generador de


energía al que se ha añadido un diodo. Para lograr una célula solar práctica,
también es preciso añadir contactos eléctricos (que permitan extraer la energía
generada), una capa que proteja la célula pero deje pasar la luz, una
capa antirreflectante para garantizar la correcta absorción de los fotones, y
otros elementos que aumenten la eficiencia de la misma.

Primera célula solar moderna


El ingeniero estadounidense Russell Ohl patentó la célula solar moderna en el
año 1946, aunque otros investigadores habían avanzado en su desarrollo con
anterioridad: el físico sueco Sven Ason Berglund había patentado en 1914 un
método que trataba de incrementar la capacidad de las células fotosensibles,
mientras que en 1931, el ingeniero alemán Bruno Lange había desarrollado
una fotocélula usando seleniuro de plata en lugar de óxido de cobre.

La era moderna de la tecnología solar no llegó hasta el año 1954, cuando los
investigadores estadounidenses Gerald Pearson, Calvin S. Fuller y Daryl
Chapin, de los Laboratorios Bell, descubrieron de manera accidental que los
semiconductores de silicio dopado con ciertas impurezas eran muy sensibles a
la luz. Estos avances contribuyeron a la fabricación de la primera célula solar
comercial. Emplearon una unión difusa de silicio p–n, con una conversión de la
energía solar de aproximadamente 6 %, un logro comparado con las células de
selenio que difícilmente alcanzaban el 0,5 %.

Posteriormente el estadounidense Les Hoffman, presidente de la compañía


Hoffman Electronics, a través de su división de semiconductores, fue uno de
los pioneros en la fabricación y producción a gran escala de células solares.
Entre 1954 y 1960, Hoffman logró mejorar la eficiencia de las células
fotovoltaicas hasta el 14 %, reduciendo los costes de fabricación para
conseguir un producto que pudiera ser comercializado.

Primeras aplicaciones: energía solar espacial


Energía solar espacial
Al principio, las células fotovoltaicas se emplearon de forma minoritaria para
alimentar eléctricamente juguetes y en otros usos menores, dado que el coste
de producción de electricidad mediante estas células primitivas era demasiado
elevado: en términos relativos, una célula que produjera un vatio de energía
mediante luz solar podía costar 250 dólares, en comparación con los dos o tres
dólares que costaba un vatio procedente de una central termoeléctrica de
carbón.

Las células fotovoltaicas fueron rescatadas del olvido gracias a la carrera


espacial y a la sugerencia de utilizarlas en uno de los primeros satélites
puestos en órbita alrededor de la Tierra. La Unión Soviética lanzó su
primer satélite espacial en el año 1957, y los Estados Unidos le seguiría un año
después. La primera nave espacial que usó paneles solares fue el satélite
estadounidense Vanguard 1, lanzado en marzo de 1958 (hoy en día el satélite
más antiguo aún en órbita). En el diseño de este se usaron células solares
creadas por Peter Iles en un esfuerzo encabezado por la compañía Hoffman
Electronics El sistema fotovoltaico le permitió seguir transmitiendo durante siete
años mientras que las baterías químicas se agotaron en solo 20 días.

En 1959, Estados Unidos lanzó el Explorer 6. Este satélite llevaba instalada


una serie de módulos solares, soportados en unas estructuras externas
similares a unas alas, formados por 9600 células solares de la empresa
Hoffman. Este tipo de dispositivos se convirtió posteriormente en una
característica común de muchos satélites. Había cierto escepticismo inicial
sobre el funcionamiento del sistema, pero en la práctica las células solares
demostraron ser un gran éxito, y pronto se incorporaron al diseño de nuevos
satélites.

Pocos años después, en 1962, el Telstar se convirtió en el primer satélite de


comunicaciones equipado con células solares, capaces de proporcionar
una potencia de 14 W. Este hito generó un gran interés en la producción y
lanzamiento de satélites geoestacionarios para el desarrollo de las
comunicaciones, en los que la energía provendría de un dispositivo de
captación de la luz solar. Fue un desarrollo crucial que estimuló la investigación
por parte de algunos gobiernos y que impulsó la mejora de los paneles
fotovoltaicos. Gradualmente, la industria espacial se decantó por el uso de
células solares de arseniuro de galio (GaAs), debido a su mayor eficiencia
frente a las células de silicio. En 1970 la primera célula solar con
heteroestructura de arseniuro de galio y altamente eficiente se desarrolló en la
Unión Soviética por Zhorés Alfiórov y su equipo de investigación.

A partir de 1971, las estaciones espaciales soviéticas del programa


Salyut fueron los primeros complejos orbitales tripulados en obtener su energía
a partir de células solares, acopladas en estructuras a los laterales del módulo
orbital, al igual que la estación norteamericana Skylab, pocos años después.

En la década de 1970, tras la primera crisis del petróleo, el Departamento de


Energía de los Estados Unidos y la agencia espacial NASA iniciaron el estudio
del concepto de energía solar en el espacio, que ambicionaba el
abastecimiento energético terrestre mediante satélites espaciales. En 1979
propusieron una flota de satélites en órbita geoestacionaria, cada uno de los
cuales mediría 5 x 10 km y produciría entre 5 y 10 GW. La construcción
implicaba la creación de una gran infraestructura espacial donde trabajarían
continuamente cientos de astronautas. Este gigantismo era típico de una época
en la que se proyectaba la creación de grandes ciudades espaciales. Dejando
aparte las dificultades técnicas, la propuesta fue desechada en 1981 por
implicar un coste disparatado. A mediados de la década de 1980, con
el petróleo de nuevo en precios bajos, el programa fue cancelado.

No obstante, las aplicaciones fotovoltaicas en los satélites espaciales


continuaron su desarrollo. La producción de equipos de deposición química de
metales por vapores orgánicos o MOCVD (Metal Organic Chemical Vapor
Deposition)42 no se desarrolló hasta la década de 1980, limitando la capacidad
de las compañías en la manufactura de células solares de arseniuro de galio.
La primera compañía que manufacturó paneles solares en cantidades
industriales, a partir de uniones simples de GaAs, con una eficiencia del 17 %
en AM0 (masa de aire cero), fue la norteamericana Applied Solar Energy
Corporation (ASEC). Las células de doble unión comenzaron su producción en
cantidades industriales por ASEC en 1989, de manera accidental, como
consecuencia de un cambio del GaAs sobre los sustratos de GaAs, a GaAs
sobre sustratos de germanio.

La tecnología fotovoltaica, si bien no es la única que se utiliza, sigue


predominando a principios del siglo XXI en los satélites de órbita terrestre.43 Por
ejemplo, las sondas Magallanes, Mars Global Surveyor y Mars Observer, de
la NASA, usaron paneles fotovoltaicos, así como el Telescopio espacial
Hubble, en órbita alrededor de la Tierra. La Estación Espacial Internacional,
también en órbita terrestre, está dotada de grandes sistemas fotovoltaicos que
alimentan todo el complejo espacial, al igual que en su día la estación espacial
Mir. Otros vehículos espaciales que utilizan la energía fotovoltaica para
abastecerse son la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, Spirit y Opportunity,
los robots de la NASA en Marte.

Ilustración de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, equipada


con paneles solares, en la órbita de Marte.

Imagen artística de la sonda espacial Juno, equipada con módulos


fotovoltaicos, orbitando el planeta Júpiter.

El telescopio espacial Hubble, equipado con paneles solares, es puesto


en órbita desde la bodega del transbordador Discovery en 1990.

Perfeccionando la tecnología

En las décadas transcurridas desde los avances de Berman, las mejoras han
reducido los costes de producción por debajo de 1 $/Wp, con precios menores
de 2 $/Wp para todo el sistema fotovoltaico. El precio del resto de elementos de
una instalación fotovoltaica supone ahora un mayor coste que los propios
paneles.

A medida que la industria de los semiconductores se desarrolló hacia lingotes


cada vez más grandes, los equipos más antiguos quedaron disponibles a
precios reducidos. Las células crecieron en tamaño cuando estos equipos
antiguos se hicieron disponibles en el mercado excedentario. Los primeros
paneles de ARCO Solar se equipaban con células de 2 a 4 pulgadas (51 a
100 mm) de diámetro. Los paneles en la década de 1990 y principios de 2000
incorporaban generalmente células de 5 pulgadas (125 mm), y desde el año
2008 casi todos los nuevos paneles utilizan células de 6 pulgadas (150 mm).

También la introducción generalizada de los televisores de pantalla plana a


finales de la década de 1990 y principios de 2000 llevó a una amplia
disponibilidad de grandes láminas de vidrio de alta calidad, que se utilizan en la
parte frontal de los paneles.

En términos de las propias células, solo ha habido un cambio importante.


Durante la década de 1990, las células de polisilicio se hicieron cada vez más
populares.64 Estas células ofrecen menos eficiencia que aquellas de
monosilicio, pero se cultivan en grandes cubas que reducen en gran medida el
coste de producción.64 A mediados de la década de 2000, el polisilicio
dominaba en el mercado de paneles de bajo coste.

Aplicaciones de la energía solar fotovoltaica

Telecomunicaciones y señalización

La energía solar fotovoltaica es ideal para aplicaciones de telecomunicaciones,


entre las que se encuentran por ejemplo las centrales locales
de telefonía, antenas de radio y televisión, estaciones repetidoras
de microondas y otros tipos de enlaces de comunicación electrónicos. Esto se
debe a que, en la mayoría de las aplicaciones de telecomunicaciones, se
utilizan baterías de almacenamiento y la instalación eléctrica se realiza
normalmente en corriente continua (DC). En terrenos accidentados y
montañosos, las señales de radio y televisión pueden verse interferidas o
reflejadas debido al terreno ondulado. En estos emplazamientos, se instalan
transmisores de baja potencia (LPT) para recibir y retransmitir la señal entre la
población local.

Las células fotovoltaicas también se utilizan para alimentar sistemas de


comunicaciones de emergencia, por ejemplo en los postes de SOS (Teléfonos
de emergencia) en carreteras, señalización ferroviaria, balizamiento para
protección aeronáutica, estaciones meteorológicas o sistemas de vigilancia de
datos ambientales y de calidad del agua.

Dispositivos aislados
La reducción en el consumo energético de los circuitos integrados, hizo posible
a finales de la década de 1970 el uso de células solares como fuente de
electricidad en calculadoras, tales como la Royal Solar 1, Sharp EL-8026 o
Teal Photon.

También otros dispositivos fijos que utilizan la energía fotovoltaica han


aumentado su uso en las últimas décadas, en lugares donde el coste de
conexión a la red eléctrica o el uso de pilas desechables es prohibitivamente
caro. Estas aplicaciones incluyen por ejemplo las lámparas solares, farolas
solares, bombas de agua, parquímetros, teléfonos de emergencia,
compactadores de basura, señales de tráfico temporales o permanentes,
estaciones de carga o sistemas remotos de vigilancia.

Electrificación rural
En entornos aislados, donde se requiere poca potencia eléctrica y el acceso a
la red es difícil, las placas fotovoltaicas se emplean como
alternativa económicamente viable desde hace décadas. Para comprender la
importancia de esta posibilidad, conviene tener en cuenta que
aproximadamente una cuarta parte de la población mundial todavía no tiene
acceso a la energía eléctrica.

En los países en desarrollo, muchos pueblos se encuentran situados en áreas


remotas, a varios kilómetros de la red eléctrica más próxima. Debido a ello, se
está incorporando la energía fotovoltaica de forma creciente para proporcionar
suministro eléctrico a viviendas o instalaciones médicas en áreas rurales. Por
ejemplo, en lugares remotos de India un programa de iluminación rural ha
provisto iluminación mediante lámparas LED alimentadas con energía solar
para sustituir a las lámparas de queroseno. El precio de las lámparas solares
era aproximadamente el mismo que el coste del suministro de queroseno
durante unos pocos meses. Cuba y otros países de Latinoamérica están
trabajando para proporcionar energía fotovoltaica en zonas alejadas del
suministro de energía eléctrica convencional. Estas son áreas en las que los
beneficios sociales y económicos para la población local ofrecen una excelente
razón para instalar paneles fotovoltaicos, aunque normalmente este tipo de
iniciativas se han visto relegadas a puntuales esfuerzos humanitarios.

Beneficio medioambiental
La cantidad de energía solar que alcanza a la superficie terrestre es enorme,
cerca de 122 petavatios (PW), y equivale a casi 10 000 veces más que los 13
TW consumidos por la humanidad en 2005. Esta abundancia sugiere que no
pasará mucho tiempo antes de que la energía solar se convierta en la principal
fuente de energía de la humanidad. Adicionalmente, la generación eléctrica
mediante fotovoltaica presenta la mayor densidad energética (una media global
de 170 W/m²) de todas las energías renovables.

A diferencia de las tecnologías de generación de energía basadas


en combustibles fósiles, la energía solar fotovoltaica no produce ningún tipo de
emisiones nocivas durante su funcionamiento, aunque la producción de los
paneles fotovoltaicos presenta también un cierto impacto ambiental. Los
residuos finales generados durante la fase de producción de los componentes,
así como las emisiones de las factorías, pueden gestionarse mediante
controles de contaminación ya existentes. Durante los últimos años también se
han desarrollado tecnologías de reciclaje para gestionar los diferentes
elementos fotovoltaicos al finalizar su vida útil, y se están llevando a cabo
programas para incrementar el reciclaje entre los productores fotovoltaicos.
La tasa de retorno energético de esta tecnología, por su parte, es cada vez
mayor. Con la tecnología actual, los paneles fotovoltaicos recuperan la energía
necesaria para su fabricación en un período comprendido entre 6 meses y 1
año y medio; teniendo en cuenta que su vida útil media es superior a 30 años,
producen electricidad limpia durante más del 95 % de su ciclo de vida.

DESVENTAJAS DE LA ENERGÍA SOLAR


 Tiene una eficiencia relativamente baja en cuanto a la energía eléctrica
que puede convertir, alrededor de un 25%; aunque según avanza su
desarrollo se está logrando aumentar su rendimiento.
 A la larga la energía solar puede salir barata, pero el coste inicial de su
instalación es elevado y no es accesible para todo el mundo.
 Es necesaria un área de instalación grande con el objetivo de producir
una cantidad de energía eléctrica adecuada para cubrir las necesidades
energéticas.
 La energía solar no es constante, ya que fluctúa a lo largo del día y por
la noche no está disponible. Para evitar esta desventaja hay que recurrir
al almacenamiento de energía. Su efectividad es, además, menor
durante los meses invernales.
 Otra desventaja de la energía solar es que el rendimiento de los paneles
solares puede disminuir en determinadas condiciones atmosféricas,
como largos periodos de calor y humedad o con nubes y niebla.
 La contaminación es un problema para la energía solar, por lo que en
ciudades con altos grados de contaminación atmosférica su
rendimiento es mucho menor.
 Durante la producción de los paneles solares se emite gran cantidad de
gases de efecto invernadero y desechos tóxicos. Una desventaja que
compensan durante su uso reduciendo la huella de carbono.
Desarrollar una manera eficaz de obtener energía solar es una de las claves
para asegurar el futuro de esta fuente de energía renovable. Gracias al trabajo
de investigadores, expertos y científicos la radiación solar que llega a la Tierra
podría convertirse en una de las fuentes de energía más frecuentes en el uso
cotidiano y permitirnos sustituir otros tipos más contaminantes.

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