UNIVERSIDAD NACIONAL SIGLO XX
ÁREA SALUD
CARRERA DE MEDICINA
MEDICINA SOCIAL
“Tuberculosis ”
Estudiantes:
Richard Inca Quenaya
Paolo Adrian Peñaloza Arias
Alvaro Cruz Alegria
Thania Quispe Alanes
Flaviana Menacho Alvarez
Lizeth Mitma Oporto
Curso: Primero ¨B¨
Docente: Dr. Ivan Medina
Llallagua – Potosí – Bolivia - 2025
Tuberculosis
Definición
La tuberculosis es una
enfermedad infecciosa causada
por la Mycobacterium
tuberculosis, que afecta
principalmente los pulmones,
aunque puede dañar otros
órganos. Se transmite de
persona a persona por vía
aérea, a través de gotículas que
se expulsan al toser, estornudar
o hablar. Aunque es prevenible
y curable, sigue siendo una de
las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas a nivel mundial.
En Bolivia, la tuberculosis es considerada un problema prioritario de salud
pública, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas y en
comunidades rurales con acceso limitado a servicios sanitarios.
Tipos de Tuberculosis
1. Tuberculosis Pulmonar
Es la forma más común de tuberculosis y afecta principalmente a los pulmones.
Se transmite fácilmente de persona a persona por el aire, cuando alguien
infectado tose, estornuda o habla.
Sus síntomas más comunes son la tos persistente (por más de dos semanas),
fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y en algunos casos, tos con
sangre.
Es la forma más frecuente en Bolivia, especialmente en ciudades grandes
como La Paz, Santa Cruz y El Alto, donde hay más aglomeración de personas.
2. Tuberculosis Extrapulmonar
Este tipo de tuberculosis no afecta los pulmones, sino otros órganos del cuerpo
como los ganglios, la pleura (membrana que recubre los pulmones), los
huesos, el cerebro, entre otros.
Aunque no se transmite por el aire, puede ser igual de peligrosa si no se
detecta a tiempo.
En Bolivia, también se presentan casos de Tuberculosis extrapulmonar, siendo
más comunes las formas ganglionar y pleural, aunque no son tan frecuentes
como la pulmonar.
3. Tuberculosis Latente
En esta forma, la persona está infectada con la bacteria, pero no tiene
síntomas ni puede contagiar a otros, porque el bacilo está inactivo.
El problema es que si el sistema inmunológico se debilita (por ejemplo, por VIH,
desnutrición o diabetes), esta Tuberculosis puede activarse.
En Bolivia hay muchas personas con Tuberculosis latente, sobre todo en
comunidades con alta exposición, pero muchos casos no se diagnostican por
falta de seguimiento.
4. Tuberculosis Multirresistente (Tuberculosis-
MDR)
Es cuando la bacteria se vuelve resistente a los medicamentos principales
usados para tratar la Tuberculosis (isoniazida y rifampicina).
Esta forma es más difícil de curar, el tratamiento es más largo, costoso y con
efectos secundarios más fuertes.
En Bolivia, los casos de Tuberculosis -MDR han aumentado, especialmente por
el abandono del tratamiento o el uso incorrecto de los medicamentos.
5. Tuberculosis Extensamente Resistente
(Tuberculosis-XDR)
Esta es una forma aún más grave de Tuberculosis, porque además de ser
resistente a los medicamentos principales, también lo es a otros medicamentos
de segunda línea.
El tratamiento es más complejo y las probabilidades de éxito son más bajas.
En Bolivia, hay pocos casos registrados de Tuberculosis -XDR, pero son
vigilados de cerca por el sistema de salud porque representan un gran riesgo
para la salud pública.
Etimología
La palabra “tuberculosis”
proviene del latín tuberculum,
que significa "pequeña
protuberancia", en referencia a
los nódulos que se forman en los
pulmones afectados. El término
comenzó a usarse ampliamente
en el siglo XIX, cuando se
identificó al bacilo causante.
En Bolivia, en muchas lenguas originarias como el quechua y el aymara, no
existe una traducción exacta de "tuberculosis", lo que ha generado desafíos en
la comunicación sanitaria. Esto ha impulsado campañas interculturales que
integren el idioma y el conocimiento tradicional en la lucha contra la
enfermedad.
Epidemiología
A nivel mundial, la Tuberculosis afecta a millones de personas cada año,
siendo más prevalente en regiones con altos índices de pobreza y desigualdad.
Según la OMS, en 2022 hubo alrededor de 10.6 millones de casos nuevos.
En Bolivia, el Ministerio de Salud reportó más de 7.000 casos en 2023, con
una mayor concentración en los departamentos de Santa Cruz, La Paz y
Cochabamba. Las poblaciones indígenas, personas privadas de libertad, y
habitantes de barrios periféricos presentan una mayor carga de enfermedad. La
incidencia nacional está por encima del promedio regional en América Latina.
Patogenia
La tuberculosis es causada
por la bacteria
Mycobacterium
tuberculosis, un bacilo
aeróbico ácido-alcohol
resistente que tiene la
capacidad de sobrevivir
durante largos períodos en el organismo humano en estado latente. Su
patogenia involucra una compleja interacción entre el agente infeccioso y el
sistema inmunológico del huésped.
La infección comienza cuando una persona inhala microgotas respiratorias que
contienen el bacilo. Estas partículas alcanzan los alvéolos pulmonares, donde
los macrófagos alveolares intentan fagocitarlas. En muchos casos, la bacteria
logra sobrevivir dentro de los macrófagos, inhibiendo su destrucción.
Posteriormente, se produce una respuesta inmune celular mediada por
linfocitos T, que intentan contener la infección formando granulomas:
estructuras organizadas compuestas por células inmunitarias que rodean a las
bacterias para evitar su diseminación.
En la mayoría de los casos, esta
contención impide que se desarrolle
la enfermedad activa, lo que se
conoce como tuberculosis latente.
Sin embargo, si la persona presenta
un sistema inmunológico debilitado,
ya sea por desnutrición, VIH/SIDA,
diabetes, estrés crónico o
condiciones socioeconómicas
precarias, el equilibrio se rompe y la bacteria puede multiplicarse libremente,
generando daño tisular y síntomas clínicos: es decir, se activa la enfermedad.
Cuando se activa, la tuberculosis puede afectar diferentes órganos, aunque el
85% de los casos son pulmonares. En esta forma, los bacilos pueden ser
expulsados al ambiente mediante la tos, haciendo que la persona se convierta
en contagiosa.
En Bolivia, diversos
factores
estructurales
intensifican este
proceso
patogénico. La
desnutrición crónica
infantil,
especialmente en
zonas rurales del
altiplano y el chaco
boliviano, debilita
las defensas
inmunológicas desde edades tempranas. Asimismo, la alta prevalencia de VIH
en poblaciones urbanas vulnerables (como trabajadores sexuales o personas
privadas de libertad) facilita la reactivación de la infección. Las viviendas
hacinadas, con mala ventilación y servicios sanitarios insuficientes, crean un
ambiente perfecto para la transmisión y progresión de la enfermedad.
Además, la coinfección con enfermedades crónicas no transmisibles, como la
diabetes mellitus —en aumento en regiones urbanas como Santa Cruz y El Alto
— compromete la capacidad inmunológica de muchas personas, exacerbando
la susceptibilidad frente al bacilo. La pobreza estructural, el limitado acceso a
atención médica temprana, y el estigma social vinculado a la enfermedad
impiden que muchas personas busquen ayuda a tiempo, prolongando la
diseminación de la infección y aumentando la carga bacteriana en la
comunidad.
Síntomas
Los síntomas de la tuberculosis pueden variar dependiendo de si se trata de
una tuberculosis pulmonar o extrapulmonar, pero en general, los más
comunes se relacionan con el compromiso del sistema respiratorio.
En el caso de la tuberculosis pulmonar, los síntomas principales son:
Tos persistente por más de
dos semanas (síntoma clave
para sospechar de
tuberculosis).
Esputo con sangre o
hemoptisis en etapas
avanzadas.
Dolor torácico, especialmente
al respirar o toser.
Fiebre (generalmente
vespertina o nocturna).
Sudoración nocturna intensa,
muchas veces sin fiebre
evidente.
Pérdida de peso no
intencionada y debilidad
general.
Estos síntomas se desarrollan de
forma progresiva, por lo que muchas
veces el paciente no consulta al médico hasta que la enfermedad ya está
avanzada, lo que aumenta el riesgo de contagio a otras personas.
En la tuberculosis extrapulmonar, los síntomas varían según el órgano
afectado. Por ejemplo:
Tuberculosis ganglionar: inflamación indolora de ganglios (sobre todo
en el cuello).
Tuberculosis pleural: dificultad para respirar y dolor torácico.
Tuberculosis ósea: dolor en los huesos o articulaciones.
Tuberculosis meníngea: fiebre, dolor de cabeza, vómitos, rigidez en el
cuello, y en casos graves, alteración del estado de conciencia.
En Bolivia, uno de los problemas más grandes es que muchas personas
desconocen los síntomas iniciales de la tuberculosis o los confunden con otras
enfermedades comunes como resfriados, bronquitis o incluso COVID-19. Esto
retrasa el diagnóstico y facilita la propagación. También hay casos donde los
pacientes ocultan sus síntomas por miedo al estigma social, especialmente en
comunidades donde la Tuberculosis todavía se asocia con pobreza o
"debilidad"
Diagnóstico
El diagnóstico de la
tuberculosis se basa en una
combinación de evaluación
clínica, pruebas de
laboratorio y estudios de
imagen. Todo comienza con
la sospecha clínica,
especialmente en personas
que presentan síntomas
como tos persistente por
más de dos semanas, fiebre,
pérdida de peso, sudoración
nocturna y malestar general.
Las pruebas más utilizadas son:
Baciloscopía: es el examen más accesible y utilizado en Bolivia.
Consiste en observar una muestra de esputo al microscopio para
detectar la presencia del Mycobacterium tuberculosis. Si bien es una
prueba rápida y económica, no siempre es suficiente para confirmar el
diagnóstico en todos los casos.
Prueba GeneXpert: es una técnica molecular moderna que detecta el
material genético de la bacteria y, además, puede identificar si hay
resistencia a la rifampicina, uno de los medicamentos más importantes.
Se está implementando cada vez más en Bolivia, sobre todo en centros
urbanos y regiones de alta carga de Tuberculosis.
Cultivo de esputo: permite confirmar la presencia de M. tuberculosis y
también realizar pruebas de sensibilidad a los medicamentos. Aunque es
más preciso, tarda varias semanas en dar resultados.
Radiografía de tórax: útil para identificar lesiones pulmonares
compatibles con tuberculosis, como cavidades, infiltrados o fibrosis. No
es una prueba confirmatoria, pero sí ayuda mucho en el diagnóstico.
En casos de tuberculosis extrapulmonar, el diagnóstico puede requerir
biopsias, análisis de líquido pleural o cerebroespinal, y otras pruebas
específicas, lo cual puede dificultar el acceso al diagnóstico oportuno, sobre
todo en zonas rurales de Bolivia donde no siempre hay equipos adecuados o
personal especializado.
Una de las principales barreras en el diagnóstico de la Tuberculosis en Bolivia
es el acceso desigual al sistema de salud, especialmente en comunidades
indígenas, rurales o periurbanas, donde muchas veces no se cuenta con
laboratorios adecuados o no se identifican los casos a tiempo. Por eso, es
clave fortalecer la atención primaria y los programas de pesquisa activa para
detectar los casos lo más pronto posible.
Tratamiento
El tratamiento estándar para la tuberculosis consiste en
un esquema de antibióticos de seis meses, con
medicamentos como isoniazida, rifampicina,
pirazinamida y etambutol. El cumplimiento estricto del
tratamiento es fundamental para evitar recaídas o el
desarrollo de tuberculosis resistente.
En Bolivia, el tratamiento es gratuito y está incluido en
el Sistema Único de Salud (SUS). Sin embargo, el
abandono del tratamiento por motivos económicos,
laborales o falta de seguimiento continúa siendo un
desafío importante. El enfoque DOT (Tratamiento
Directamente Observado) se aplica con apoyo de
promotores comunitarios.
Prevención
Las principales estrategias de prevención incluyen:
Vacunación con BCG en recién nacidos.
Detección y tratamiento de casos activos para cortar la cadena de
transmisión.
Mejora de condiciones de vida (vivienda ventilada, nutrición adecuada).
Educación en salud sobre síntomas y medidas de protección.
En Bolivia, la cobertura de la vacuna BCG es alta (>95%), pero las condiciones
estructurales como el hacinamiento y el acceso irregular a servicios básicos
siguen favoreciendo la transmisión. El control de contactos y la quimioprofilaxis
en poblaciones de riesgo son prácticas en expansión.
Promoción
La promoción de la salud frente a la tuberculosis implica:
Campañas educativas permanentes en medios de comunicación y
centros escolares.
Formación de líderes comunitarios para actuar como agentes de salud.
Enfoque intercultural para mejorar la comprensión en comunidades
indígenas.
Coordinación intersectorial (salud, educación, desarrollo social).
En Bolivia, el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis impulsa
acciones de promoción, aunque con recursos limitados. Experiencias exitosas
han surgido de proyectos con participación comunitaria, especialmente en el
altiplano y el trópico, donde se incorporan saberes locales al modelo de
atención.