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Salmo de esperanza
A ti, Señor, levanto mis ojos
a ti que habitas en el cielo
y entre los hijos de los hombres.
Levanto mis ojos
de donde viene mi esperanza.
La esperanza me llega a borbotones de tu inmenso amor,
de que no te olvidas nunca de mí.
Muchos hombres ponen su esperanza
en que tengan suerte en el juego,
en que todo les salga bien,
en la solución de sus problemas.
Mi esperanza es pronunciar tu nombre.
Mi alegría se llama conocerte,
saber de tu bondad infinita,
más allá de donde alcanza mi razón.
tú eres una puerta abierta,
una ventana llena de luz.
Cuando los hombres me miran,
me preguntan por qué sigo creyendo,
por qué tú sigues siendo mi esperanza,
me digo:
si te conocieran,
si supieran sólo un poco de ti,
si ellos descubrieran lo que tú me has dado,
estoy seguro de que no dirían lo que dicen;
pues tú eres maravilloso,
acoges mis pies cansados.
Por eso, por todo y por siempre,
tú, Señor, eres mi esperanza.
Amén.
Por PastoralSJ
Salmo del seguimiento
Iré detrás de ti,
si tú vienes a mi
buscando horizontes
más amplios para volar.
Iré a enseñar a todos
que tú eres libertad,
que sólo en ti se encuentra
el manantial,
la felicidad,
la verdadera paz.
Iré siempre en tu nombre
despojado de mis cosas,
buscando en la noche,
sediento de tu amor.
Iré a decirles a todos
que tú eres alegría,
la eterna oferta
de un amor total.
Iré a buscar camino
detrás de cada lucha,
donde los hombres sufren
su llanto y soledad.
Iré si tú me llamas
a ser siempre tu amigo
sin importarme nada,
pues tú eres mi caminar.
Iré diciendo a todos,
iré contando siempre,
iré entre los hombres
gritando la verdad
Por PastoralSJ
Salmo de alabanza
Bendice a Dios, alma mía,
del fondo de mi ser su santo nombre,
bendice a Dios, alma mía,
no olvides sus muchos beneficios.
El, que todas tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y de ternura,
él, que harta de bienes tu existencia,
mientras tu juventud se renueva como el águila.
Dios, el que hace obras de justicia,
y otorga el derecho a todos los oprimidos,
manifestó sus caminos a Moisés,
a los hijos de Israel sus hazañas.
Clemente y compasivo es Dios,
tardo a la cólera y lleno de amor;
no se querella eternamente
ni para siempre guarda su rencor;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Como se alzan los cielos por encima de la tierra,
así de grande es su amor para quienes le temen;
tan lejos como está el oriente del ocaso
aleja él de nosotros nuestras rebeldías.
Cual la ternura de un padre para con sus hijos,
así de tierno es Dios para quienes le temen;
que él sabe de qué estamos plasmados,
se acuerda de que somos polvo.
¡El hombre! Como la hierba sus días,
como la flor del campo, así florece;
pasa por él un soplo, y ya no existe,
ni el lugar donde estuvo le vuelve a conocer.
Mas el Amor de Dios desde siempre hasta siempre
para los que le temen,
y su Justicia para los hijos de sus hijos,
para aquellos que guardan su alianza,
y se acuerdan de cumplir sus ordenanzas.
Dios en los cielos asentó su trono,
y su soberanía en todo señorea.
Bendecid a Dios, todos sus ángeles,
héroes potentes, agentes de sus órdenes,
en cuanto oís la voz de su palabra.
Bendecid a Dios, todas sus huestes,
servidores suyos, ejecutores de su voluntad.
Bendecid a Dios, todas sus obras,
en todos los lugares de su imperio.
¡Bendice a Dios, alma mía!
Por Salmo 103
Yo te sondeo
Yo te sondeo y te conozco
sé lo que estás haciendo
y percibo tus pensamientos,
sé cuándo caminas,
sé de tus cansancios y descansos.
Tus pasos me son familiares.
Cuando vas a hablar,
entiendo lo que vas a decir,
estoy alrededor, presente,
te envuelvo con mi mano…
Sé que es difícil que lo entiendas,
sé que es imposible que me abarques…
¿Dónde irás para estar lejos de mí?
¿Cómo escapar de mí?
En lo más alto y en lo más hondo,
allí estaré contigo,
en cualquier lugar,
allí tendrás mi mano
dispuesta a sostenerte.
Incluso si dejas de creer en mí,
en tus tinieblas veré.
Yo creé tus entrañas,
te plasmé en el seno materno
te formé y eres admirable
Eres maravilloso.
Conozco tu alma hasta el fondo
y nada de ti se me oculta,
pues desde que fuiste tejido
en lo profundo de la tierra
veía yo tus acciones,
intuía tus días, esperaba tus pasos…
Tú eres mi obra maravillosa,
lo sé, y créeme, te conozco.
Y aunque a Ti te cueste conocerme,
pase lo que pase, seguiré a tu lado.
Por Rezandovoy (inspirado en el Salmo 138)
Más oraciones sobre
Porque es eterno su amor
Dad gracias al Señor, porque es bueno:
porque es eterno su amor.
Dad gracias al Dios de los dioses:
porque es eterno su amor
Dad gracias al Señor de los señores:
porque es eterno su amor.
Sólo él hizo grandes maravillas:
porque es eterno su amor.
El hizo sabiamente los cielos:
porque es eterno su amor.
El afianzó sobre las aguas la tierra:
porque es eterno su amor.
El hizo lumbreras gigantes:
porque es eterno su amor.
El sol que gobierna el día:
porque es eterno su amor.
La luna que gobierna la noche:
porque es eterno su amor.
Dios perdonó mi debilidad:
porque es eterno su amor.
Y me liberó de la oscuridad:
porque es eterno su amor.
Con mano poderosa, con brazo fuerte:
porque es eterno su amor.
Dios me ofrece su gracia:
porque es eterno su amor.
Dios creó en mí una nueva esperanza:
porque es eterno su amor.
Y me llamó a una nueva vida:
porque es eterno su amor.
En nuestra humillación se acordó de nosotros:
porque es eterno su amor.
Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterno su amor.
El da alimento a todo viviente:
porque es eterno su amor.
DAD GRACIAS AL DIOS DEL CIELO:
PORQUE ES ETERNO SU AMOR.
Desde la fragilidad
Señor, tú has sido un refugio para los seres humanos
de generación en generación.
Desde antes de que surgiesen los montes,
antes de que naciesen tierra y cielo
tú estabas ahí, Señor
Nuestra vida pasa rápido
Mi años ante tus ojos
son un ayer que pasó,
un suspiro en la noche.
Tú ves nuestros secretos,
tú desnudas nuestras pequeñeces.
Vivimos vidas largas, y en ellas
hay mucho de vacío y vanidad,
hay tantas cosas que se desvanecen
y pasan rápido.
Enséñanos a vivir desde lo profundo,
que lo verdaderamente importante
llene nuestra cabeza y nuestro corazón
Ilumínanos, Señor, enseña a tus hijos.
Sácianos con tu amor cada día
y entonces gozaremos y cantaremos de por vida.
Llénanos de sentido si alguna vez nos ha faltado,
danos paz cuando la hayamos perdido.
Que sepamos descubrir tu acción y tu esplendor.
Haz que de nuestra vida surjan obras dignas.
Señor, tú has sido un refugio para los seres humanos
de generación en generación.
Por Adaptación del Salmo 90
Vocación y misión del siervo de
Dios
Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu,
para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho,
no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra,
y sus leyes que esperan las islas.
Así dice el Señor Dios,
que creó y desplegó los cielos,
consolidó la tierra con su vegetación,
dió el respiro al pueblo que la habita
y el aliento a los que se mueven en ella:
«Yo, el Señor, te he llamado con justicia,
te he tomado de la mano,
te formado,
y te he hecho alianza de un pueblo,
luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.
Yo soy el Señor, éste es mi nombre;
no cedo mi gloria a ningún otro,
ni mi honor a los ídolos.
Lo antiguo ya ha sucedido,
y algo nuevo yo anuncio,
antes de que brote
os lo hago oír».
Por Isaías (Is 40,1-8)
A abrir camino me llamas
No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.
Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.
Yo vivo en encrucijada
y mi brújula, Señor,
no marca el norte.
Yo corro cansado hacia la meta
y el polvo del camino
se me agarra a cada paso,
como la oscuridad a la noche.
Yo voy a galope caminando,
y a tientas busco un rastro,
y sigo unas pisadas. Y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si Tú me lo has dado
me pertenece.
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado
quiero saber la meta.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.
Por PastoralSJ
En éxodo
La vida sobre ruedas o a caballo,
yendo y viniendo de misión cumplida,
árbol entre los árboles me callo
y oigo cómo se acerca Tu Venida.
Cuanto menos Te encuentro, más Te hallo,
libres los dos de nombre y de medida.
Dueño del miedo que Te doy vasallo,
vivo de la esperanza de Tu vida.
Al acecho del Reino diferente,
voy amando las cosas y la gente,
ciudadano de todo y extranjero.
Y me llama Tu paz como un abismo
mientras cruzo las sombras, guerrillero
del Mundo, de la Iglesia y de mí mismo
Por Pedro Casaldáliga
Apóstol
Vamos, amigo,
no te calles ni te achantes,
que has de brillar
como fuego nocturno,
como faro
en la tormenta,
con luz
que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo,
no te rindas ni te pares,
que hay quien espera,
anhelante, que compartas
lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto
que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta
de la semilla que, en ti,
crece pujante
fértil, poderosa,
y dará frutos de vida y evangelio?
Vamos, amigo.
Ama a todos
con amor único y diferente,
déjate en el anuncio
la voz y las fuerzas,
ríe
con la risa contagiosa
de las personas felices,
llora las lágrimas
valientes del que afronta la intemperie
Hasta el último día,
hasta la última gota,
hasta el último verso.
En nombre de Aquel
que pasó por el mundo
amando primero.
Por José María Rodríguez Olaizola, sj
Libre
Libre de miedos
Y de angustias innecesarias.
De sueños que paralizan,
Y de planes que sólo acaban en mi.
De vidas paralelas
Y de afectos que no me dejan seguir.
De cadenas que me atan a la nada
Y que me impiden llegar a Ti.
Libre para amarte y servirte,
para darme por entero
En un mundo que tiene sed de ti.
Libre para amar a los otros,
a tu misión, a tu Iglesia.
Libre para mirarte a la cara,
día tras día, más allá de la incertidumbre,
Y preguntarte:
¿Señor, qué quieres hoy de mi?
Por Álvaro Lobo, sj
La tierra nueva
En la tierra nueva
las casas no tienen llaves
ni los muros rompen el mundo.
Nadie está solo.
No se habla mucho del amor,
pero se ama
con los ojos,
las manos,
y las entrañas.
Las lágrimas son fértiles,
la tristeza se ha ido
para no regresar,
y se ha llevado con ella
la pesada carga
del odio y los rencores,
la violencia y el orgullo.
Es extraña la puerta
que abre esa tierra:
es la sangre derramada
de quien se da sin límite,
es la paciencia infinita
de quien espera en la noche,
es la pasión desmedida
de un Dios entregado
por sus hijos; nosotros,
elegidos para habitar
esa tierra nueva.
Por José María Rodríguez Olaizola, sj