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Ética en Ciencia y Tecnología Responsable

El documento analiza la relación entre ciencia, tecnología y ética, enfatizando que la ciencia no es infalible ni neutral, sino que está influenciada por contextos sociales y culturales. Se destaca la importancia de la responsabilidad ética en el uso de los conocimientos científicos y tecnológicos para abordar problemas ambientales y sociales, promoviendo un desarrollo sostenible. Además, se subraya la necesidad de una participación pública en la evaluación de la ciencia y la tecnología, así como la integración de valores éticos en la toma de decisiones colectivas.

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Ética en Ciencia y Tecnología Responsable

El documento analiza la relación entre ciencia, tecnología y ética, enfatizando que la ciencia no es infalible ni neutral, sino que está influenciada por contextos sociales y culturales. Se destaca la importancia de la responsabilidad ética en el uso de los conocimientos científicos y tecnológicos para abordar problemas ambientales y sociales, promoviendo un desarrollo sostenible. Además, se subraya la necesidad de una participación pública en la evaluación de la ciencia y la tecnología, así como la integración de valores éticos en la toma de decisiones colectivas.

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Adriana Ortiz Blanco

María del Carmen Rodríguez López

Ciencia, tecnología y
responsabilidad ética

La ciencia y su desarrollo se han convertido en un mito de nuestro


tiempo, lo cual obliga a desmitificarlo pues conduce a la
unilateralidad. La ciencia es una forma desarrollada del saber, pero
no es de ningún modo absoluta ni infalible. Por demás la ciencia es
objetiva, es representación del mundo y nunca puede ser vista
como neutral porque se vincula a instituciones sociales, culturales,
políticas y por tanto a propuestas teórico-prácticas que requieren
de un determinado desarrollo de la tecnología.
El análisis de la relación dialéctica entre ciencia, tecnología en los
marcos de la sociedad y las implicaciones éticas vistas a través de
la ejecución adecuada de la responsabilidad tanto individual como
social, forma parte del objetivo propuesto. Para el logro del mismo
debe tomarse en cuenta que: "Los países y los científicos del
mundo deben tener conciencia de la necesidad apremiante de
utilizar responsablemente el saber de todos los campos de la
ciencia para satisfacer las necesidades y aspiraciones del ser
humano sin emplearlo de manera incorrecta."1
Ciencia y tecnología guardan una relación estrecha, sin embargo,
es importante no confundirlas. Se diferencian por los objetivos que
tratan de alcanzar, por los resultados finales, por el lugar donde
producen, por la manera de cómo circulan, por las concepciones
de la verdad y de la realidad, y por la forma de intervención sobre
las mismas.

134
1* Las notas aparecen al final del artículo.
Vistas por separado, la ciencia es un sistema de conocimiento que
modifica nuestra visión del mundo real, y enriquece nuestra
imaginación y nuestra cultura; se le puede comprender como
proceso de investigación que permite obtener nuevos conocimientos
(Núñez, J, 1999:22). La ciencia se ha convertido en fuerza social,
así sus resonancias económicas, éticas y políticas.
Esta imagen de la ciencia caracteriza la misma como modo de
conocimiento que describe la realidad del mundo -siendo
acumulativa y progresiva-, como contribución a dotar a las personas
de una comprensión más profunda de la naturaleza-sociedad y, por
tanto, ayudar a mejorar la calidad de vida en entornos sanos.
Además, la ciencia es estilo de pensamiento y de acción precisamente
el más reciente, el más universal y el más novedoso de los estilos
(Suárez, J. E. González, 1990:11).
Tampoco se puede proponer una definición única de lo que sea la
ciencia, ya que los objetos de investigación y las prácticas son de
naturaleza heterogénea, la ciencia tiene su especificidad concreta,
provista de sus propias herramientas e instrumentos deductivos -
por ejemplo, algunas ciencias están muy matematizadas, mientras
otras recurren a métodos estadísticos para estudiar colectivos de
fenómenos, e incluso en otras predominan los aspectos descriptivos
y taxonómicos, con metodologías de generalización inductiva-.
La tecnología, por su parte, es el conjunto de conocimientos
científicos y empíricos, habilidades, experiencias y organización
requerida para producir, distribuir y utilizar bienes y servicios
(Sáenz, T, 1999:79). La tecnología es un fenómeno social que
surge y se despliega en un complejo sistema cultural, donde hay
que tener en consideración los conocimientos, los hábitos, las
valoraciones de cada sociedad, lo que impone rasgos singulares y
universales (Arana, M. 1999:19). La tecnología es un proceso
social, una práctica que integra factores psicológicos, económicos,
políticos y culturales. Son prácticas sociales las cuales involucran
formas de organización social, gestión de recursos, entre otros
aspectos.
La tecnología incluye procedimientos técnicos previos como
configuradores de las propias teorías científicas, esto ha servido
para abandonar la separación entre ciencia y tecnología, y asumirlo 135
dentro de los estudios interdisciplinares que relacionen lo humano,
lo material, con el desarrollo de la ciencia y la innovación. Esta
relación dialéctica entre ciencia y tecnología se expresa, además,
en modelos, teorías, instrumentos, tecnologías que los hombres
han utilizado para ocuparse de la realidad, para adquirir
conocimientos; de ahí la connotación social de la ciencia y la
tecnología, su imbricación con la vida diaria, en general, forman
parte de la actividad humana, son una fuerza extraordinaria.
La ciencia y la tecnología se han convertido en recursos estratégicos
políticos y económicos, tanto para los Estados como para las
industrias. Pero aunque los hombres son conscientes de las
ventajas que a su bienestar puede aportar el desarrollo
tecnocientífico, hay igualmente una conciencia acentuada de que
el cambio tecnológico está en la base de muchos de los problemas
ambientales y sociales.
Una de las claves para explicar la relación entre ciencia y
tecnología es su vínculo con la sociedad, con los objetivos éticos y
sociales; es la utilización adecuada de las tecnologías, lo que
permite defender la creación de mecanismos de participación
pública en la evaluación y política de la ciencia y la tecnología. Las
actividades de diseño tecnológico deben incluir, desde el principio,
el análisis de impactos sociales y ambientales. El cambio tecnológico
debe incluir la experiencia histórica de la gestión de la tecnología.
Para el logro de estos aspectos, es necesario entre ciencia y
tecnología una relación objeto-sujeto, lo cual interrelaciona e
interpreta estos dos procesos con las demás formas de la actividad
humana.
Supone entonces que la relación objeto-sujeto, sujeto-objeto
comprende lo creativo de la ciencia en la medida que se refleja la
realidad más allá de los esquemas conceptuales. La relación
sujeto-sujeto presupone que el sujeto de la ciencia no es el hombre
aislado, no es un hombre abstracto, si se presta atención a la
naturaleza social del proceso científico pudiera indicarse que el
sujeto es la sociedad dada.
La sociedad de hoy se enfrenta a una contradicción entre el
desarrollo científico tecnológico y el desarrollo y comportamiento
moral, unida ésta a la existente entre desarrollo científico técnico
y situación ecológica actual, he ahí el amplio espectro de la relación
136 entre ciencia-tecnología que incluye lo ético. Las problemáticas
consecuencias del desbaste que sufre el ambiente2 tienen efectos
necesarios para una reflexión y proponer líneas de acción. Los
costes ambientales, el uso inapropiado de tecnologías contaminantes
alcanza hoy una implicación ética en los estudios de ciencia y
tecnología, de ahí la necesidad del desarrollo en estos estudios de
la responsabilidad ética. 3
La responsabilidad en los estudios de ciencia y tecnología implica
un código de comportamiento que le permita al hombre cumplir sus
responsabilidades individuales y colectivas, ya sea como miembro
de un colectivo de investigadores o como miembro de un barrio,
comunidad donde se utilicen o se apliquen determinadas inventivas
científico-técnicas, respetando un adecuado conocimiento
tecnológico en vínculo directo con la necesidad de la sustentabilidad
del desarrollo.4 El desarrollo sostenible o sustentable es un desarrollo
alternativo en cuanto a dimensiones, en las que fusiona crecimiento
económico, equidad, sustentabilidad ambiental y desarrollo científico
tecnológico. El alcance de la sustentabilidad presupone el individuo,
la empresa, la región, la cultura y por tanto el desarrollo de la
ciencia y la tecnología con índices de responsabilidad que contribuyan
a un uso racional de los recursos que la naturaleza ofrece. El
desarrollo sustentable presupone valores de compromiso en aras
de un desarrollo económico, científico, tecnológico, además de
humano (Arana, M., 1999:23).
De hecho, gran parte del éxito de las medidas ambientales que se
toman en cualquier parte del planeta o en cualquier sociedad
dependen, tanto de la congruencia que éstas tengan con las
dinámicas económicas, sociales y políticas, científicas y
tecnológicas; como con las que tengan con las aspiraciones, los
valores culturales, éticos y tradiciones de los grupos humanos
implicados. Así, como los estudios relacionados con el ambiente en
un inicio se enfocaban hacia el estudio y conservación de tal animal,
planta o ecosistema, se espera que la presencia de los avances de
la ciencia y la tecnología en la ejecución de proyectos ambientales
sea una garantía para que no se atente contra las costumbres
locales, simbologías, valores colectivos, percepciones propias o del
entorno, y referentes culturales de los grupos humanos. Es obvio
que toda intervención en el ambiente genera consecuencias
sociales de diversa índole, y viceversa.
De otro lado, los profesionales de las ciencias y los tecnólogos
pueden ayudar a que sean eficaces las organizaciones y políticas 137
encargadas de elaborar y ejecutar los planes de manejo sobre los
territorios y los recursos naturales. No es atrevido pensar que los
problemas ambientales requieren del científico en cuanto no
pueden resolverse sin la gestión institucional y comunitaria, en la
cual el componente social es imprescindible. No obstante, resultaría
equivocado caer en el extremo de pensar que el científico –denominación
para cualquier tipo de ciencia, natural, social, otras– es el Mesías del cual
depende la salvación de la hecatombe ecológica, ni mucho menos
puede predecirse el rotundo fracaso de cualquier tipo de proyecto
de carácter ambiental por la ausencia de un tipo específico de
ciencia.
Si bien es cierto que las iniciativas locales y regionales son
importantes para remediar los problemas ambientales, y que el
científico puede aportar elementos para la solución de los mismos,
no se puede desconocer que soluciones concretas a algunos de los
serios problemas ambientales que aquejan al globo son ajenas a él,
dado el carácter transnacional de los agentes que los generan y la
interconexión mundial de sus efectos y causas en un mundo cada
vez más globalizado. En efecto, mientras la mayoría de países del
norte no tengan la suficiente voluntad política para aportar a la
solución de situaciones conflictivas, cuyo remedio depende
básicamente de ellos, los problemas ambientales tenderán a
agravarse, tales como el acelerado y poco planificado proceso de
industrialización, el desmesurado derroche de energía y el casi nulo
control de las exageradas emisiones atmosféricas, especialmente
de residuos de hidrocarburos; la inexistente cooperación económica
con fines conservacionistas de bosques tropicales, cuyo principal
servicio ambiental es precisamente la fijación y transformación de
bióxido de carbono; el mal manejo de desechos y residuos
industriales, el monopolio que se persigue sobre los derechos
legales de la investigación, producción y comercialización de los
potenciales usos biotecnológicos de especies promisorias, y otros
más. Con los poderosos intereses económicos de los verdaderos
responsables de la degradación ambiental, la crisis ecológica
seguirá agravándose en medio de problemas y tensiones geopolíticas
que la colocan dentro de la expresión de un problema estructural
y de relaciones de poder entre los países desarrollados y
subdesarrollados, entre los cuales los derechos, deberes,
responsabilidades y líneas de acción correspondientes en materia
de política ambiental no son todavía del todo claros y equitativos.
138
Por consiguiente, y teniendo en cuenta que lo ambiental en
cualquiera de sus facetas se constituye en un problema de carácter
social, económico y político, el conocimiento científico del mundo
social es, más que nunca, ineludible. Hoy en día, para administrar
racionalmente los recursos naturales, el espacio y el territorio en
pro del equilibrio ecológico, se requiere necesariamente de
regulaciones sociales, en las cuales el científico está llamado a
participar, tanto en la reflexión de su factibilidad como en su
delimitación y ejecución. De esta manera, las ciencias en general
sin deslindar objetos de estudios, brindan elementos para inducir a
formas colectivas de comportamiento que sean favorables al
medio, sin las cuales quizás es imposible remediar en lo más mínimo
la situación ecológica del planeta.
En síntesis, en medio de estas condicionales, la responsabilidad
tiene en cuenta las opciones y oportunidades que tienen los
hombres de incidir en la protección del ambiente en general, de los
recursos naturales en particular a través de la integración de
normas de conductas, sistemas de valores creados por los hombres
y trasmitidos a otras generaciones que apoyan en un momento
determinado que el hombre se detenga o asuma un cambio en el
ambiente bajo condiciones económicas, políticas y sociales dadas,
sin descuidar los índices de desarrollo científico y tecnológicos.
Las nuevas dimensiones de la relación entre ciencia y tecnología,
exigen de la responsabilidad ante lo ambiental un conocimiento del
dónde, a quién y cómo hacer el bien, se requiere de la responsabilidad
colectiva, ya no se trata de que los hombres hagan las cosas con
la diligencia del deber cumplido, de lo que se trata es que las hagan
con responsabilidad, es decir, teniendo en cuenta la existencia de
la naturaleza, las acciones que incluyen al presente y al futuro.
Ciencia y responsabilidad una relación necesaria en estos
tiempos
La penetración de la ciencia y la tecnología en la acción lúcida y
responsable amplía el dominio ético, a saber se han abierto nuevos
campos de posibilidad de acción humana. Ante la ciencia se abren
nuevos campos de responsabilidad como la información genética,
intervenciones del cerebro, los complejos procesos de polución y
contaminación. Se hace necesario la ética que evite la manipulación
de tecnologías en contra de las grandes masas, o sea, se necesita
de una responsabilidad en el contexto de una conducta orientada 139
por valores; el diálogo se torna imprescindible para buscar una
mayor lucidez de las decisiones colectivas. En todo esto, la ciencia
y la tecnología ocupan un lugar importante, porque ayudan a crear
y preparar los medios para que se logre una responsabilidad que
involucre una responsabilidad que involucre lo político y lo social.
Además, ello contribuye a crear nuevas inventivas y mejorar las
condiciones organizacionales del trabajo científico.
Factores que han contribuido al desarrollo de la
responsabilidad desde lo ético
En materia de ciencia y tecnología, se encuentra, el uso de la
energía atómica con fines bélicos; esto provocó cambios en lo
militar, lo político, el conocimiento, lo cultural, la dirección de la
vida, todo cambió. La detonación de bomba atómica fue el fin de
la inocencia, dando paso a la conciencia de la responsabilidad. La
Conferencia de Bruselas llamó la atención sobre la necesidad del
análisis de las aplicaciones de la ciencia que sean perjudiciales al
hombre, a la sociedad, al medio ambiente.
Otro de los factores está en los problemas ecológicos ocasionados
por el uso indiscriminado, descuidado y despreocupado de gran
cantidad de sustancias químicas, esto entrañó deterioro de la
calidad del ambiente. La actividad de los seres humanos ha
provocado también la degradación del medio ambiente y catástrofes
tecnológicas, contribuyendo al desequilibrio social (Conferencia...,
1999:2).
De esta situación deviene la necesidad de algo -ya planteado-, la
relación ciencia –tecnología con la sociedad. La ciencia, y con ella
la tecnología, no se suman, son parte integrante de ésta. La ciencia
en la sociedad y la ciencia para la sociedad con un debate
apropiado de las cuestiones éticas, de la responsabilidad como
capacidad de responder a las exigencias sociales e individuales, a
todo esto lo presupone el conocimiento suficiente que permita
prever algunos resultados negativos sobre la incidencia de la
ciencia en la sociedad.
En este particular, resulta importante la responsabilidad del
científico, del investigador y la puesta en práctica de los posibles
beneficios de la ciencia. En nuestros días, se responsabiliza a la
tecnología de parte de los males de la sociedad, y no se hace un
análisis lógico de las decisiones políticas, culturales, económicas,
140 esta visión está en la base del tecnologismo, o sea, considerar la
tecnología como una realidad con vida propia e independiente. Con
esto se separan las creaciones humanas de sus creadores, y se
dotan de existencia autónoma. "Un buen análisis de la tecnología
muestra que no hay cabida para separar la tecnología del contexto
en que se produce, de la ciencia que está en su base, de la
intervención de los intereses económicos, políticos” (Roy, E,
1987:72).
Considero que los investigadores científicos, los encargados de
aplicar una tecnología determinada deben tener claro, el objeto
tecnológico que investigan, la función deseada del uso y aplicabilidad
práctica del resultado de lo investigado siempre buscando un uso
beneficio. La responsabilidad de estos hombres de ciencia va más
allá donde se introduzcan productos que no han sido probados y
practicados en humanos, la venta de medicamentos con anuncios
y etiquetas cuyos resultados no son los descritos, el uso de
plaguicidas que intoxican al hombre, al suelo, a los animales. Es
necesario la inteligencia en función del desarrollo de la vida y el
mantenimiento no solo del hombre, sino de todo lo vivo del planeta,
“... ver las cosas de un modo nuevo es tarea urgente de ilustración
para combatir la tiranía de la abstracción y otras formas de
entorpecimiento de la acción responsable” (Roy, E, 1987: 97).
Un profundo análisis de este artículo nos hace llegar a las
siguientes conclusiones.
La repercusión de la problemática de la relación entre ciencia-
tecnología con la sociedad alcanza dimensiones cognoscitivas,
valorativas, prácticas, culturales y éticas en la formulación de
tareas y de reflexión sobre los presupuestos valorativos que están
en juego en la sociedad.
Ciencia y tecnología han proporcionado y posibilitan un dominio
creciente sobre las fuerzas de la naturaleza y sobre las mentes de
los hombres, esto ha traído resultados diferentes porque la capacidad
de volar el planeta con armas nucleares, los riesgos de radiación
aún con uso pacífico se incluyen en el debate. Conviene entonces
recabar la responsabilidad individual y colectiva, no sólo de los
hombres de ciencia, sino de la sociedad en general para mantener
un comportamiento vivaz con las leyes y exigencias de la ciencia
y la tecnología sin descuidar nuestro entorno natural.
Si hay un enfoque filosófico que nos permita distinguir el orden, la
regularidad que existe en la realidad, la diversidad de orientaciones 141
en cuanto a la ciencia y los complejos procesos tecnológicos que
a su alrededor ocurren, es el relacionado con el estudio de la
dinámica de la responsabilidad, lo cual permitirá valorar el dónde
y el cómo el hombre asumiendo una adecuada responsabilidad ante
estos aspectos, puede proyectar de forma coherente y organizada
la vida armónica en el planeta. Para llegar a estudios profundos
teóricos conceptuales en cuanto a las investigaciones referidas a
la adecuada relación ciencia --tecnología con la sociedad, se
necesita ampliar los vínculos entre ciencias particulares, sociales
y técnicas para la comprensión integrada que demandan hoy los
estudios de la problemática de la ciencia, la tecnología y la
responsabilidad ética.
Se requiere entonces recrear nuevos enrames sociales, en los
cuales la cohesión social e institucional -a veces ausente- se
articule con formas y medios de producción favorables al entorno.
Vista de esta manera, puede inferirse que el derecho a gozar de un
ambiente sano es consecuencia de la asignación de
responsabilidades, competencias y facultades a cada estamento
componente de lo social, partiendo desde grupos, colectividades y
organizaciones de base, pasando por toda clase de instituciones,
hasta llegar a las administraciones públicas y emporios económicos.
El abanico de opciones para la vinculación profesional de los
científicos es bien amplio e interesante, y la verdad es que del papel
del profesional de las ciencias y la tecnología en materia ambiental
queda bastante por examinar. Dentro de los retos, está la
construcción de un discurso interdisciplinario, o lo que es en el
fondo la verdadera integración académica; además, del compromiso
propio de ser responsables ante los retos que se le imponen en el
mundo de hoy a la ciencia y la tecnología.

Notas y referencias

1
Conferencia mundial sobre la ciencia para el siglo XXI: Un nuevo
compromiso, Budapest. Hungría, 1999, pág.1.
2
Puede ser consultado: Carlos Reboratti, Ambiente y sociedad. Conceptos
y relaciones. Buenos Aires, Editorial Ariel, 1998, págs.5-8. Freddy Quesada,
Cosmovisión juvenil en [Link]
cosmojuv .htm. Una cosmovisión armónica en, Boletín cultural bibliográfico,
No. 43 Vol. XXXIII, 1997, en http/[Link]/blavirtual/boleti1/
142 bol43/[Link]. Ambiente: Temperatura ambiental, es la temperatura del
aire que rodea al observador, la turbulencia ambiental, es el movimiento
presente no causado por un fenómeno y que produce la dispersión de la
contaminación (Allaby, M (1984:24). Ambiente considerado como
estructura socioecológica, holística que internaliza las bases ecológicas de
la sustentabilidad y las condiciones sociales de equidad. Ambiente como
campo de la articulación de ciencias en una totalidad objetiva da curso a una
articulación de saberes, prácticas, estrategias discursivas en un campo
antagónico de intereses contrapuestos (Leff, E, 2000: 22-23). Ambiente
como un todo formado por componentes naturales, elementos biológicos,
químicos, físicos y socioculturales los cuales interactúan sobre cada ser
definiendo su vida. (Boletín Centro Félix Varela, El medio ambiente no
existe, No. O, diciembre de 1999: 3-6) .En lo adelante utilizo ambiente o
medio ambiente para denotar lo natural unido a la relación entre lo biótico
y lo abiótico en los marcos de la relación hombre-naturaleza, o sea, como
proceso complejo donde lo cultural también forma parte de ello. Puede
consultarse además a Leff, E,1994:43, Gómez, G, 1999:186-187, Conferencia
Intergubernamental sobre educación ambiental, Tbilisi, 1977. UNESCO.
3
El término ética tiene su origen en la palabra griega ethos, que significó,
morada, vivienda, abrigo permanente, tanto de animales como de seres
humano y posteriormente fue adquiriendo la connotación de hábito,
carácter, temperamento (Díaz, T, 2002:22-23). El ethos designa las
costumbres, el conjunto de valores y de hábitos consagrados por la
tradición cultural de un pueblo, conjunto de los medios ordenados a un fin
– autorrealización-, sentido de la vida, todo lo cual se traduce en el espacio
cultural. (Noguera, A, 2004:201).
4
Desarrollo sostenible: representa un modelo de crecimiento económico
global que satisface las necesidades actuales de la humanidad, sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras, para satisfacer sus
propias necesidades. En general, se satisfacen las necesidades del presente
sin dañar la capacidad de abastecimiento de las futuras generaciones. El
desarrollo sostenible implica que los recursos naturales sean utilizados
adecuada y racionalmente sin poner en riesgo la integridad de los ecosistemas.
Se concibe el desarrollo como un proceso armónico donde el crecimiento
económico, la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones,
la equidad social, la orientación del cambio tecnológico y las transformaciones
institucionales deben estar a tono con las necesidades de las generaciones
presentes y futuras. Esto implica el respeto a la diversidad étnica y cultural
regional, nacional y local, así como el fortalecimiento y la plena participación
ciudadana, en convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza
garantizando la calidad de vida de las poblaciones en el corto y largo plazo.
Consultar [Link] En los momentos actuales
en que se debate en círculos científicos y de poder sobre el desarrollo
sustentable entendido éste como: «Un desarrollo que satisface las
143
necesidades del presente sin menoscabar la capacidad de las futuras
generaciones de satisfacer sus propias necesidades...» («Comisión Mundial
sobre Medio Ambiente y Desarrollo» (1987) New York Edición Banco
Interamericano de Desarrollo: 13). (98ª): Desarrollo sustentable entendido
éste como: «Un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
menoscabar la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus
propias necesidades...» (CMMAD, 1987: 13).

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