0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas24 páginas

Emprendimiento rural: desarrollo territorial sostenible

El artículo revisa el emprendimiento rural como una estrategia para el desarrollo territorial, destacando su potencial para impulsar el desarrollo económico, social y cultural en comunidades rurales. A pesar de sus beneficios, se identifican desafíos significativos que deben abordarse para lograr un impacto sostenible, como la falta de formación adecuada y el acceso limitado a recursos. Se concluye que es esencial adoptar un enfoque integral y humano en el emprendimiento rural, considerando las particularidades de las comunidades para maximizar los beneficios.

Cargado por

Monika Mazon
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas24 páginas

Emprendimiento rural: desarrollo territorial sostenible

El artículo revisa el emprendimiento rural como una estrategia para el desarrollo territorial, destacando su potencial para impulsar el desarrollo económico, social y cultural en comunidades rurales. A pesar de sus beneficios, se identifican desafíos significativos que deben abordarse para lograr un impacto sostenible, como la falta de formación adecuada y el acceso limitado a recursos. Se concluye que es esencial adoptar un enfoque integral y humano en el emprendimiento rural, considerando las particularidades de las comunidades para maximizar los beneficios.

Cargado por

Monika Mazon
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ECONÓMICAS

Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 N°, 1, pp. 257–280, Enero – Junio, 2022
CUC
Emprendimiento rural como
estrategia de desarrollo territorial:
una revisión documental
Rural entrepreneurship strategy
as a territorial development:
a documentary review
DOI: [Link] Resumen
El emprendimiento es actualmente considerado como una herramienta para que
Artículo de Revisión. los estados puedan impulsar el desarrollo tanto económico, social, productivo e
Fecha de recepción: 01/05/2021 incluso el cultural dentro de los territorios, sin embargo, pese a las bondades de
esta tendencia existen aún desafíos considerables para que los aportes obtenidos
Fecha de devolución: 10/10/2021
sean realmente sostenibles e impactantes. En el presente artículo de revisión
Fecha de aceptación: 20/12/2021 documental, derivado del proyecto de investigación doctoral “Fortalecimiento del
Fecha de publicación: 11/01/2022 emprendimiento rural como una estrategia de desarrollo territorial: empoderan-
do a las comunidades para su propio bien-vivir”, tiene como objetivo principal
estudiar sobre de qué manera se debería abordar el emprendimiento, en especial
Irina Margarita Jurado Paz en entornos rurales para que se pueda considera una estrategia efectiva de desa-
rrollo territorial; para ello se utilizó una metodología de revisión de literatura,
Corporación Universitaria Minuto de Dios de tipo descriptiva, fundamentada en la revisión de más de 50 publicaciones de
Pasto, Nariño (Colombia) alto impacto. La principal conclusión obtenida está asociada con que es impor-
[Link].p@[Link] tante incluir un enfoque de desarrollo humano integral y sostenible al proceso
concepción del emprendimiento rural, en donde por supuesto, se involucre una
estrategia más integradora, es decir, cuando el individuo desde sus conocimien-
. tos y saberes, se conecte a la posibilidad de crear una unidad productiva, sien-
Para citar este artículo: do está la base para la promoción de un desarrollo territorial. Finalmente, se
Jurado-Paz, I. (2022). Emprendimiento rural como concluye estableciendo que los criterios tales como: desarrollo humano, nuevas
estrategia de desarrollo territorial: una revisión ruralidades, fortalecimiento de las competencias emprendedoras, el concepto del
documental. Económicas CUC, 43(1), 257–280. buen-vivir, entre otros elementos propios de las comunidades campesinas, son
DOI: [Link] puntos críticos a tener en cuenta para adaptar una tendencia de manera que se
Org.7 obtengan los máximos beneficios posibles para la población.
Palabras clave: Competencias emprendedoras; desarrollo humano sostenible;
nuevas ruralidades; emprendimiento rural; liderazgo social

Abstract
Entrepreneurship is currently considered as a tool for states to promote eco-
nomic, social, productive and even cultural development within the territories,
however, despite the benefits of this trend, there are still considerable challenges
for the contributions obtained are truly sustainable and impactful. In this article
of documentary review, derived from the doctoral research project “Strengthen-
ing rural entrepreneurship as a territorial development strategy: empowering
communities for their own well-living”, the main objective is to study how it
should be approached entrepreneurship, especially in rural settings so that it
can be considered an effective territorial development strategy; For this, a re-
search methodology with a qualitative approach, typical of a systemic analysis
of the object of study, was used; descriptive, based on the review of more than
50 high-impact publications. Among the main results obtained, the relevance
of including an integral and sustainable human development approach to the
rural entrepreneurship conception process is highlighted, where of course, a
more integrative strategy is involved, that is, when the individual from their
knowledge and knowledge, is connected to the possibility of creating a produc-
tive unit, being the basis for the promotion of territorial development. Finally,
it is concluded by establishing that criteria such as: human development, new
ruralities, strengthening of entrepreneurial skills, the concept of good living,
among other elements typical of peasant communities, are critical points to
take into account to adapt a trend so that the maximum possible benefits for
the population are obtained.
JEL: L26, O15, O18. Keywords: Entrepreneurial skills; human development; new rural areas; social
leadership; rural entrepreneurship
.
© The author; licensee Universidad de la Costa - CUC.
Económicas CUC vol. 43 no. 1, pp. 257-280. Enero - Junio, 2022
Barranquilla. ISSN 0120-3932 Impreso, ISSN 2382-3860 Online
.
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Introducción

El emprendimiento es la capacidad humana de poner en marcha sus propias iniciati-


vas, liderarlas y hacer de ellas, el escenario ideal para beneficiar no solo al individuo
sino a la sociedad en general. Como se establece en el libro “Herramientas para aseso-
rar en emprendimiento” de Acosta, David, Dorado, Guevara y Jurado (2019), requiere
de actitud y aptitud de la persona para hacer realidad sus proyectos con un nuevo valor
agregado. Además, este concepto puede también definirse como una actividad social,
un acto, un proceso, una práctica, un conjunto de competencias o una herramienta, que
si bien ha estado relacionado con el mundo de los negocios; también se aborda desde
otras disciplinas, es un término mucho más amplio que la simple capacidad humana
para crear una unidad productiva.
Es una práctica colectiva y multidisciplinaria la cual se enfoca en encontrar una
necesidad latente de algún tipo de población y buscarle soluciones a través de produc-
tos y servicios que logren dar a la comunidad un grado de satisfacción. En síntesis, el
emprendimiento es un proceso que se relaciona con la identificación de oportunidades
percibidas por un individuo, quien a su vez decide construir una solución y ejecutarla,
aunque está condicionado a temas empresariales, no solo se generan en este campo.
Hablar de emprendimiento es muy interesante, mucho más aún en los momentos
críticos que afronta la humanidad a causa del COVID 19, razón por la cual despierta
un amplio interés en la actualidad. Existen algunos puntos críticos a resolver para lo-
grar el efecto esperado, entre estos temas está la demarcada desigualdad e inequidad
de la gran mayoría de países, especialmente agudizada en América Latina; tal cual lo
plantea Quicaña (2020), donde varios grupos poblacionales viven en condiciones muy
precarias, vulnerados en muchos de los derechos fundamentales, y quienes debieron
afrontar estos momentos de confinamiento obligatorio en medio de una marcada nece-
sidad; uno de los grupos que cumplen con gran parte de esta descripción son los niños,
niñas, adolescentes y los jóvenes de las zonas rurales.
Este proceso ha generado un impacto positivo en la creación de empresas, por su-
puesto, pero también se podría considerar como un fenómeno económico y social que
coadyuva a solucionar dificultades tales como el desempleo, la baja eficiencia en la
productividad, los rezagos tecnológicos, la modernización del tejido empresarial, entre
otras muchas más. Es por ello que las acciones que procuran la generación o estímulo
para la creación de estas novedosas iniciativas emprendedoras, son un respaldo para
los emprendedores que tengan sus proyectos en funcionamiento, cuya finalidad sea
potencializar a este colectivo como una herramienta relevante para el cambio, así
como también para la superación de la crisis, particularmente, en lo que a creación
de empleo se refiere, por supuesto, cuando la situación así lo faculte (Nicolás y Rubio,
2020).
La relevancia del emprendimiento en el escenario mundial, ha despertado el interés
en diferentes actores entre ellos las entidades gubernamentales, instituciones públi-
cas, organismos del sistema educativo, empresas, organizaciones sin ánimo de lucro
y las entidades no gubernamentales; todas ellas de una u otra forma han generado
acciones orientadas a la construcción de un entorno propicio para que las personas

258
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

puedan desarrollar sus iniciativas, especialmente los jóvenes, puesto que han reco-
nocido que es este grupo poblacional el que más se ve afectado por las condiciones
cambiantes y la crisis en el mercado laboral.
Para el caso puntual de Colombia, la ocupación del estado para impulsar el empren-
dimiento, se remonta a principios de la década del 2000, momento en el cual el país
atravesaba una crisis económica muy significativa que tenía seriamente afectado la
generación de oportunidades laborales, situación que llevó a incluir propuestas con-
cretas en la reforma laboral para impulsar el emprendimiento juvenil, creando una
cuenta con recursos especiales que estuvo vinculada directamente al Servicio Nacional
de Aprendizaje-SENA, la cual estaba destinada exclusivamente para este fin, hoy este
fono aún continúa existiendo y es considerada una apuesta con un considerable éxito
en la dinamización del emprendimiento. Sin embargo, la política pública continuó su
evolución a tal punto que se han creado varias leyes, decretos y documentos de planea-
ción nacional con destinación de recursos financieros muy interesantes que robustecen
y oxigenan el ecosistema de emprendimiento nacional.
Con base en esta política pública se ha invitado a diferentes actores del orden na-
cional, regional y local a facilitar la construcción de un entorno adecuado que esti-
mule el emprendimiento; entre los grupos institucionales más representativos está
el sistema educativo tanto en el ámbito de preescolar, básica primaria, media y de
educación superior, quienes tienen una responsabilidad preponderante en la cons-
trucción, consolidación y modernización de la mentalidad y cultura emprendedora
en el país.
Aunque esto ha favorecido significativamente el ecosistema emprendedor, aún existe
una brecha significativa en las zonas rurales, donde en muy pocas ocasiones cuentan
con una formación eficiente en emprendimiento con un enfoque de ruralidad, soste-
nibilidad, sustentabilidad o con la incorporación de teorías más pertinentes para su
población con un criterio de solidaridad y cooperación. Por otra parte, han adoptado
metodologías que internacionalmente son muy reconocidas y aceptadas, pero que
favorecen un criterio de competencia, individualidad y requieren la incorporación
de recursos significativos, primordialmente tecnológicos, lo cual hace muy difícil su
apropiación por parte de la población que reside en los entornos rurales, puesto que
no hay disponibilidad para muchos de esos recursos, y sus entornos, en ocasiones,
suelen ser más colaborativos y solidarios, criterio que ciertamente es muy diferente
en el ámbito urbano.
Como lo establece el Programa Regional Juventud Rural Emprendedora de la
Corporación Regional-Procasur y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola-
FIDA (2012), los problemas más representativos que se afrontan cuando se estimula
el emprendimiento en las personas jóvenes que residen en el sector rural son: escasa
oferta educativa de calidad y con el suficiente nivel de pertinencia; la generación de
ingresos significativos porque no se logra la articulación en emprendimiento que
brinden oportunidades económicamente atractivas; además la falta de acceso al sector
financiero que facilite, la creación, el desarrollo y la consolidación de los proyectos
productivos contribuye en la deficiencia monetaria descrita previamente; y por último,
se resalta la importancia de potencializar el protagonismo de las nuevas generaciones

259
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

en la creación de proyectos que faciliten la ampliación de la oferta en marcado en el


concepto de la nueva ruralidad.
Los efectos que generan esta situación es posible resumirlos estableciendo que el
sistema educativo, aunque empieza a trabajar el tema de emprendimiento, este te-
ma sigue sin tener la continuidad requerida, las metodologías no se adaptan a las
condiciones del entorno y, por lo tanto, las competencias emprendedoras no se forta-
lecen de mejor manera, además que las posibilidades que existen no se aprovechan
adecuadamente, evitando con todo ello que el emprendimiento sea realmente una
opción de vida, de modernización del territorio y de vínculo entre los jóvenes y sus
comunidades. Por último, las personas en edad educativa siguen considerando que
para “progresar o avanzar” es indispensable abandonar su entorno y que es necesa-
rio emigrar hacia las zonas urbanas o “la ciudad”, y que la opción de volver a casa
se relaciona con vacaciones o con retroceso, lo más crítico, es que esta mentalidad
empobrece el campo a sus habitantes, y en un futuro no tan lejano, pone en riesgo
la sostenibilidad de la producción de alimentos.
Por todo lo anterior, es importante revisar algunos referentes teóricos que facilitan
su comprensión, de manera que, con base en una conceptualización y contextualiza-
ción relacionados con las competencias emprendedoras, el desarrollo humanos integral
y sostenible, las características rurales en el continente, las nuevas ruralidades, el
desarrollo rural sustentable y sostenible, la economía solidaria, los negocios inclusivos
entre otras teorías, permitan dar respuesta a los siguiente interrogantes: ¿Por qué
el emprendimiento son estrategias claves para avanzar la concepción de desarrollo
territorial? y ¿cuáles son los pilares clave en el emprendimiento para que realmente
se contribuya desde allí a la construcción de nuevos entornos sociales?
Además, las reflexiones aquí consignadas, hacen parte de la investigación doctoral
titulada “Fortalecimiento del emprendimiento rural como una estrategia de desa-
rrollo territorial: empoderando a las comunidades para su propio bien-vivir”, la cúal
tiene como finalidad, comprobar la existencia de alternativas metodológicas integra-
les que permiten desarrollar un emprendimiento con enfoque de ruralidad y buen-
vivir las cuales brinden oportunidades para que los jóvenes encuentren atractivo el
desarrollarse integralmente en sus territorios.
Al interior de este artículo, se presenta la metodología o método de trabajo que se
ajusta a una revisión bibliográfica y garantiza la calidad de la misma. ¿Qué criterios
fueron necesarios para hacer el correspondiente análisis? Más adelante, de forma or-
ganizada serán expuestos los resultados más representativos de este ejercicio reflexi-
vo y finalmente, se hacen algunas conclusiones útiles para abrir el espacio de nuevos
debates entorno a las bases que debe tener el emprendimiento desde un contexto rural
para ser una herramienta de crecimiento económico, social y cultural sostenible.

Metodología

Como se mencionó previamente, esta publicación hace parte de la tesis doctoral titu-
lada “Fortalecimiento del emprendimiento rural como una estrategia de desarrollo
territorial: empoderando a las comunidades para su propio bien-vivir”, específicamente

260
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

derivada de la revisión y construcción del estado del arte de la investigación, razón por
la cual para su realización se tuvo en cuenta el enfoque cualitativo de tipo descrip-
tiva, que se ajusta adecuadamente a una revisión documental (Hernández-Sampieri
y Mendoza, 2018), cuyo proceso inició con la determinación de criterios de búsqueda
tales como: emprendimiento, emprendimiento rural, ruralidad, educación emprende-
dora, desarrollo rural entre otros, lo que conllevó a la revisión de aproximadamente
50 publicaciones entre libros resultados de investigación, tesis doctorales, trabajos de
investigación de maestría, informes de entidades representativas en el ámbito rural
tanto nacional como internacional, artículos científicos, de divulgación académica y
ensayos publicados en publicaciones seriadas e indexadas, disponibles a través de ba-
ses de datos tales como: [Link], Scielo, Redalic, Web of Science y SCOPUS. La
finalidad de esta revisión radicó en comprender mejor la realidad de la gestión en em-
prendimiento en zonas rurales, específicamente en Latinoamérica, de manera que se
pueda identificar cuáles son los puntos críticos o bases fundamentales para abordarlo,
de tal manera que, contribuya al fortalecimiento de los territorios.
La selección de los documentos se hizo teniendo en cuenta tres criterios: la calidad
(que sea de tipo científico o académico y que sea divulgado en un medio editorial con
credibilidad investigativa), fecha de publicación y de qué forma el material contribuía
al avance de la investigación. Con los referentes teóricos preseleccionados se procedió
la lectura analítica de cada uno de ellos, y con el apoyo del software AtlasTI (versión
8.4.24), el cual facilitó el procesamiento, permitió la identificación de 30 códigos teó-
ricos aproximadamente, entre los cuales se encuentran: origen del emprendimiento,
concepto de emprendimiento, tipo de emprendimiento, emprendimiento social, aso-
ciatividad, cooperación productiva, cooperativismo, economía social y solidaria, pro-
ductividad, ruralidad, desarrollo rual, nuevas ruralidades, entre otros.
Los códigos identificados, permitieron a su vez, generar unos puntos importantes
de trabajo que son la base de interpretación y análisis los cuales permitieron la for-
mulación del presente documento, que junto a la experiencia profesional del autor,
obtenida en espacios rurales del sur de Colombia, específicamente en la sierra del
departamento de Nariño, facilitan la construcción de las respuesta a las preguntas:
¿Por qué el emprendimiento son estrategias claves para avanzar la concepción de
desarrollo territorial? y ¿cuáles son los pilares clave en el emprendimiento para que
realmente se contribuya desde allí a la construcción de nuevos entornos sociales?

Resultados

Para hacer una revisión sobre el tema de investigación se decidió indagar algunas
teorías significativas para este proyecto, como lo son las características de la rurali-
dad en Latinoamérica y Colombia, el concepto de nueva ruralidad, desarrollo huma-
no integral y sostenible, emprendimiento, y el concepto de este término en el marco
de la ruralidad y las comunidades indígenas, las cuales están muy presentes en el
campo de estudio. Así también se incluyó una revisión entorno a la economía social
y solidaria, bajo este marco y algunos nuevos conceptos sobre negocios inclusivos,
negocios verdes que en conjunto brindan importantes oportunidades para el fortale-
cimiento del emprendimiento en el contexto rural.

261
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Al finalizar se hace una interrelación de los temas antes expuestos para dar res-
puesta a los interrogantes y establecer la relevancia de algunos puntos críticos, que
según el autor son indispensables de abordar al momento de hacer del emprendi-
miento una estrategia para fortalecer el desarrollo territorial en el entorno rural.

Características de la ruralidad en Latinoamérica y Colombia

Durante mucho tiempo ha existido un gran debate conceptual para poder defi-
nir y diferenciar las zonas urbanas de las rurales, considerando para ello temas
como el uso del suelo, algunas condiciones especiales de su población, ocupaciones
económicas de sus habitantes, el acceso a medios de transporte, entre otras más.
Sin embargo, como se verá más adelante, para hablar de ruralidad se deberían
considerar diferentes variables de manera que desde su comprensión exista una
mayor ocupación por preservar los derechos y el bienestar de quienes residen en
estos lugares y no haya una limitación que fortalezca las desigualdades existentes
en estos territorios.
Entendiendo la complejidad de delimitar el concepto de ruralidad, y con el fin
de poder hacer una caracterización inicial sobre las condiciones de estas zonas en
Latino­américa, se establece que para este estudio, apoyado en la definición esta-
blecida por el estado colombiano, el criterio de área rural es aquel territorio que
“su suelo, no es apto para el uso urbano, o que su destinación corresponde a usos
agrícolas, ganaderos, forestales, de explotación de recursos naturales y actividades
análogas” (Dirección de Desarrollo Rural Sostenible-DDRS, 2014, párr. 1). Cuando
se comprende esta dimensión tan amplia de la zona rural, será posible entender por
qué va mucho más allá de una explotación del suelo su definición y de qué manera
se conciben las nuevas ruralidades.
Bajo este criterio, para hablar de ruralidad en Latinoamérica, se debería iniciar
por establecer cuáles son las principales particularidades de esta área, en donde se
podrá observar unas diferencias significativas dentro de los países que conforman
esta región. Sin embargo, es un porcentaje poblacional bastante importante tanto
por la cantidad que representa como por los requerimientos, problemáticas y opor-
tunidades que giran en torno a ellos.
Según estimaciones establecidas por la CEPAL (Guiskin, 2019), la población que
habita en las zonas rural en Latinoamérica y el Caribe se calcula en un 20% sobre
el total de los habitantes de la región, siendo los países de Guatemala, Honduras,
Belice, Nicaragua, Guayana y las islas de Jamaica y Haití como las naciones con
más del 40% de su población viviendo en estas áreas, seguidos por Bolivia, Para-
guay, Ecuador, Surinam y Panamá (30% y 40%); por su parte, en Perú, Colombia,
México, Cuba y República Dominicana este valor se encuentra entre el 20% y 30%.
Finalmente, Argentina, Uruguay, Brasil, la República Bolivariana de Venezuela y
Costa Rica tienen este porcentaje oscilando entre el 10% y el 20%, es decir, los que
en menor grado tienen población rural.
Aunque la tasa de crecimiento poblacional en algunas naciones de la región, dentro
de sus áreas rurales ha presentado un crecimiento, esta cifra es mucho menor en
promedio con el incremento dentro de las zonas urbanas, de hecho, en los últimos

262
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

cinco años, se podría afirmar que el número de habitantes en las zonas rurales en
América Latina ha decrecido y tan solo, en 8 de las 19 naciones tienen esta cifra con
un valor positivo.
Al incorporar en este análisis demográfico de caracterización de la población rural
en Latinoamérica, variables como la edad y el género, permitirá comprender mejor
bajo qué condiciones se encuentran estas áreas y sus habitantes, para ello se ha to-
mado como base de información el documento “Situación de las juventudes rurales
en América Latina y el Caribe” publicado por la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe-CEPAL (Guiskin, 2019).
Existe una disminución de la natalidad, aunque esta cifra comparada con la de las
zonas urbanas es un poco menor, así también, la población en estas zonas es mayor-
mente joven y con una relativa, menor participación la de los adultos mayores; sin
embargo, los jóvenes en edad de trabajar son los que más migran a las ciudades. Por
otra parte, cerca de 21 millones de jóvenes viven en las zonas rurales, los cuales re-
presentan el 20% de la población de jóvenes que hay en Latinoamérica y el Caribe;
así también, la masculinidad en las zonas rurales en la región es de 95.2 hombres y
107.4 mujeres; la tasa de analfabetismo en los jóvenes rurales es más elevada que en
las áreas urbanas, además, el número de años de estudio también es menor, aunque
es importante mencionar que, pese a esta desventaja tan marcada, se reconoce que,
en los últimos años, la retención escolar ha mejorado (Guiskin, 2019).
Por otra parte, la situación laboral en la zona rural se ha visto afectada por varios
factores, entre ellos el cambio tan claramente demarcado de la ocupación de las fami-
lias que dejó de ser exclusivamente en el sector agro, condición que junto a la presencia
de mayores ofertas laborales formales para las personas jóvenes ha incidido en más
altos ingresos, oportunidades laborales más llamativas y el incremento del acceso a
la seguridad social; pese a estas condiciones, sigue siendo el tema de la empleabilidad
formal uno de los principales desafíos de la ruralidad. Por el bajo nivel de formación
académica de los jóvenes rurales, son más vulnerables al momento de hablar de esta-
bilidad laboral, en especial, cuando existen crisis económicas que afectan directamente
al empleo.
Hay indicadores demográficos que demuestran algunos avances para hablar de
mejor calidad de vida de la población en los entornos rurales, sin embargo, la in-
equidad, el bajo desarrollo social y otras condiciones no tan favorables, y permiten
afirmar que en Latinoamérica los habitantes de las zonas rurales están afectados
por problemáticas asociadas al desempleo, la pobreza; y lo que es más preocupante,
las pocas oportunidades tanto educativas como laborales, en especial, para que las
nuevas generaciones se motiven a quedarse en su territorio y no asociar progreso
con migración hacia la ciudad.
Por otra parte, en Colombia el 32% de la población es rural, haciendo presencia en
el 75.5% de los municipios del país y las jurisdicciones de ellas ocupando el 94.4% del
territorio nacional (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD,
2011); cuando se comprende esta dimensión tan amplia de la zona rural, será posi-
ble entender por qué va mucho más allá de una explotación del suelo su definición
y de qué manera se conciben las nuevas ruralidades.

263
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

La ruralidad en Colombia ha estado demarcada por mucho tiempo por la producción


agropecuaria, la cual en términos generales se podría establecer en tres maneras
de conformar empresas o negocios básicos: la estructura empresarial capitalista, el
latifundio destinado a la explotación ganadera de tipo especulativo, y la última, la
producción comunitaria o familiar (Garay, Barberi y Cardona, 2010); este último
grupo es el más representativo del entorno campesino en Colombia, para quienes
sus unidades de producción le permiten no solo subsistir sino mantener a los demás
miembros de su familia y aportar a la comunidad.
Aunque estas características productivas se han mantenido por muchísimos años,
en las últimas décadas, se percibe un interés desde la académia para que, mediante
innovaciones analíticas sobre esta temática, permitan ampliar el marco conceptual
relacionado con el papel que en el entorno económico y político representa el campesi-
nado, y se pueda edificar un futuro distinto para este grupo poblacional, con el cual
se podría construir un enfoque de “nueva ruralidad” más pertinente a la realidad y
con muchas más oportunidades para sus habitantes. Con base en esta tendencia no
se deja de lado la labor agraria la cual representa y realizan los campesinos, pero
tampoco se limita a este único sector, de esta manera se entendería que la respon-
sabilidad del estado no es asociada de forma exclusiva a un ministerio sino a toda la
institucionalidad garantizando unas condiciones de vida acorde a los requerimientos
de la población (Garay et al., 2010).
Por la cantidad de población que reside en las zonas rurales, hace ver a la nación
mucho más rural de lo que se pensaba, cuya amplitud trae consigo una visión más
compleja y no reconocida, que por supuesto, desborda los marcos institucionales que
actualmente se ocupan de este sector, porque hasta el momento, cuando se habla de
ruralidad, se deriva en forma casi que exclusiva al Ministerio de Agricultura. Sin
embargo, con un enfoque más extenso, se podría percibir que existe más ruralidad
que presencia institucional estatal capaz de formular acciones de manera pertinente,
eficiente e inclusiva (PNUD, 2011).
Esta situación y la realidad actual ha permitido identificar ciertas problemáticas
en el ámbito rural que se mencionan brevemente a continuación:
El conflicto por la tierra, su propiedad o por el control del mismo, generando una
limitación para que los habitantes de las zonas rurales apropien el concepto de cre-
cimiento con equidad, además de las escasas condiciones institucionales y jurídicas
pertinentes que les faciliten participar democráticamente en la toma de decisiones
las cuales coadyuvan para limitar aún más sus capacidades tanto humanas, socia-
les y colectivas.
La velocidad para reducir la pobreza rural, sigue siendo mucho menor que en las
zonas urbanas, más aún cuando el concepto de riqueza sigue estando anclado exclu-
sivamente a la tenencia de dinero. Esta situación se agudiza más cuando, aún no se
encuentra en el estado un compromiso real y contundente para contrarrestar de ma-
nera eficiente las causas principales que alimentan la pobreza, y las oportunidades
para la generación de recursos económicos sigan siendo a partir del asistencialismo,
el empobrecimiento de los sectores productivos y la marginalidad.

264
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

En los entornos rurales sigue existiendo una fuerte discriminación hacia la mujer,
fortalecido por la violencia hacia ella promovida desde el interior de las familias, así
como la provocada por el conflicto armado, que, en ocasiones, es cruelmente justifi-
cada desde otros escenarios de la realidad nacional. Además, la sobrevaloración a la
tierra ha impulsado aún más la existencia de terratenientes, empresarios trasnacio-
nales y actores ilegales que buscan hacerse al poder de las propiedades, limitando
de manera muy significativa la capacidad productiva de sus pobladores.
Con la promoción de las explotaciones excesivas de la tierra, la débil regulación
para la explotación minera y la no promoción de cuidado del medioambiente, ha lle-
vado a deteriorar al ecosistema, y, por ende, a limitar aún más la fuente de produc-
ción de los campesinos.
Cuando el estado no comprende qué es ser rural y como este concepto ha cambiado
con el paso de los tiempos, además cuando espera que el criterio de bienestar sea
igual que en las zonas urbanas, se empieza a tener una presencia desde lo institu-
cional débil, inapropiada e ineficiente.

El desarrollo rural enmarco de la crisis del sector

Cuando se habla de desarrollo este criterio se ha anclado por mucho tiempo a un


elemento meramente económico, que con la evolución de la sociedad ha permitido
relacionarse también con conceptos más de tipo social y cultural, puesto que el sólo
hecho de tener dinero no es sinónimo de obtener un bienestar en el que el individuo
se vea estrechamente relacionado, por fortuna; tal cual como lo establece León y
Pereira (2004), aunque el recurso económico es importante, no es el único, se re-
quiere asociar el desarrollo también a la libertad política, los derechos humanos,
la participación, la seguridad, entre otros.
Así como hablar de desarrollo se anclaba al tema netamente económico, una si-
tuación similar ocurre cuando se hablaba de desarrollo rural, porque para muchos
autores, este criterio estaba estrechamente relacionado con la parte agropecuaria y
agrícola, y por ello, se promovían desde los estados diferentes programas y proyec-
tos que impulsaran estos sectores a través de acciones como la asistencia técnica, el
crédito, la promoción agropecuaria, entre otras similares (Pachón, 2009).
Es por ello que al comprender las nuevas características del sector rural en Colom-
bia y en Latinoamérica en general, implica ampliar el concepto de desarrollo rural
a las actividades productivas tradicionales, las cuales, sin lugar a dudas, seguirán
siendo parte importante pero que debería involucrar también, a muchas otras que
despiertan igual o mayor interés para sus habitantes, en especial para las nuevas
generaciones; así como también, avanzar hacia propuestas más completas sobre
las relaciones del ser humano con el medio ambiente, una nueva comprensión de la
sostenibilidad que esté de acuerdo con modelos de desarrollo más inclusivos, parti-
cipativos y comunitarios.
Por supuesto, los programas orientados al fortalecimiento productivo son impor-
tantes, pero si las actividades que se desarrollan en lo rural como se ha mencionado
son variadas y no únicamente agrícolas o agropecuarias, de igual manera sucede

265
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

con sus habitantes, quienes tienen características muy heterogéneas y hasta cierto
punto, complejas de analizar de manera superficial, es por ello, que como sociedad
se debe avanzar hacia un concepto de desarrollo rural que vaya más allá de lo agro-
pecuario, para que se centre más en el individuo y menos en las labores netamente
productivas (Pachón, 2011).
Es por esta razón que, hablar de ruralidad es tan importante en el ámbito interna-
cional, en especial porque la seguridad alimentaria —es cada vez más relevante—,
de materias primas, nuevas formas de vida y de recursos naturales se ha tornado
altamente crítica, requiriendo de más estudios investigativos gestados o liderados
desde los territorios; además de una articulación de múltiples actores, entre los que
por supuesto, deberían ser protagonistas los campesinos y sus organizaciones comu-
nitarias.
En síntesis, las características y problemáticas de la zona rural implican que desde
los diferentes escenarios se inicie con una reflexión más amplia sobre ella, partiendo
por reconocerle su valor e importancia, que no se limita únicamente a la seguridad
alimentaria, sino que sus propias condiciones hacen que cuente con experiencias y
conocimientos que las hace única; además que sus dificultades actuales requieren
de la intervención más eficiente, pertinente y oportuna por parte de la sociedad en
general, tanto desde el ámbito público pero también desde el privado, apostando por
una re significación de lo rural y del campesino.

El emprendimiento y las competencias en emprendimiento

Aunque el tema del emprendimiento ha sido estudiado desde hace más de cincuenta
años y su exploración investigativa, es abordado por diferentes autores con múltiples
disciplinas, existen tantos planteamientos teóricos al respecto que su focalización
es compleja, sin embargo, se tiene en cuenta el planteamiento de algunos de ellos de
manera que se facilite su análisis; para iniciar, se debe entender que emprendedor
viene del vocablo francés entrepreneur, término que fue utilizado por primera vez en
el lenguaje económico durante el siglo XVIII por el economista Cantillón (Schnarch,
2014).
Su contribución sigue siendo considerada como muy significativa porque permite
entender este concepto y el rol que desempeña el emprendedor en la economía, que
está relacionado como aquella persona que compra unos insumos para crear un nue-
vo producto, sin embargo, este individuo asume un amplio riesgo porque no posee
un retorno seguro y deberá afrontar la incertidumbre propia del mercado. En este
sentido, existen dos palabras que deberían resaltarse e incluirse sobre cualquier
definición que se haga sobre qué es un emprendedor, estas son crear algo y asumir
riesgo, siendo esta última, la que permite introducir una de las características más
significativas de una persona emprendedora, la capacidad y quizás, el gusto por
afrontar el riesgo y la incertidumbre.
El término emprendimiento “ha cobrado una creciente relevancia en las agendas
académicas y gubernamentales del último quinquenio por su capacidad para empu-
jar el desarrollo económico y los procesos de innovación en los países” (Pulgarín y

266
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

Cardona, 2011, p. 23); desde este criterio, se amplía el concepto hacia un beneficio
colectivo, en especial para las naciones en vía de desarrollo, en donde las oportuni-
dades laborales son escazas y se requiere de la capacidad creativa, de liderazgo y de
resiliencia de los jóvenes, quienes sufren en mayor medida los impactos del flagelo
del desempleo (Noticias Caracol, 2021), llevando esta crítica situación a tener dos
alternativas afectarse por el desespero y todo lo que esto conlleva, o apostarle por
construir sus propis iniciativas para transformar sus realidades, contribuyendo con
ello, al crecimiento integral de las regiones.
El emprendimiento también se puede considerar como una tendencia académica
que se relaciona por tres actores o elementos importantes: individuo, empresas e
institucionalidad, los cuales de forma articulada y complementaria pueden dinami-
zar el entorno económico de cualquier región o nación (Vesga, 2008) Este término
es utilizado globalmente y ha tomado mayor relevancia porque el factor innovador,
la explotación de las oportunidades, la generación de beneficios reales para grupos
sociales específicos y la construcción de nuevas fuentes de empleo contribuyen a so-
lucionar los problemas socioeconómicos, en especial en las zonas más vulnerables o
con mayores dificultades para acceder a los diferentes servicios.
Emprendimiento es toda aquella actividad iniciada por un individuo que genera
múltiples beneficios tanto para aquél que lo lidera, como para la sociedad o los en-
tornos en los que se desarrolla; de esta manera, se reconoce como emprendedor a la
persona que posee las competencias suficientes y necesarias para poner en marcha
una iniciativa propia asumiendo el riesgo generado por las condiciones de incerti-
dumbre que enmarca los mercados o los diferentes sectores (Ovalle-Toledo, Moreno,
Olivares y Silva, 2018). Dentro de esta definición, se tiene claro que, aunque los em-
prendedores se relacionan más con el tema empresarial, no necesariamente están
vinculados con este contexto, porque se pueden identificar muchos tipos entre ellos:
sociales, comunitarios, deportivos, culturales, etc.
Sin importar el tipo de emprendedor, se requiere que el individuo cuente o desa-
rrolle algunas competencias internas, pero también de unas condiciones que aporta
el entorno, las cuales se pueden sintetizar en el concepto de ecosistema emprende-
dor; entendiéndolo como un sistema que facilita entender cuáles son las dificultades
que inciden para la formación, crecimiento y consolidación de unidades producti-
vas dinámicas e innovadoras, a partir de ello, focalizar las zonas donde el estado
debe intervenir en procura de robustecer las políticas públicas que favorezcan el
emprendimiento. La conformación de nuevas unidades productivas, se podría consi-
derar entonces como un proceso sistémico, dinámico, flexible y evolutivo.
Por otra parte, caracterizar el perfil emprendedor es el estudio del conjunto de
cualidades, habilidades, competencias y comportamientos que diferencia a un em-
prendedor de las demás personas. Aunque con este criterio, son muchas las investi-
gaciones que se han desarrollado para identificar cuáles son las características más
relevantes, se generó un modelo creado por McClelland (1961) denominado “Teoría
de las Necesidades Aprendidas de la Motivación”, en la que estas necesidades per-
miten reconocer el comportamiento del emprendedor por medio de las motivaciones
de cada persona. Este modelo se puede resumir así:

267
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

• Necesidades de logro: Búsqueda de un objetivo


• Necesidades de poder: Capacidad para ser un líder y llegar a influir en los demás
• Necesidades de afiliación: Capacidad que tiene el ser humano de pertenecer a
grupos.
Cuando se revisa esta teoría sobre el perfil del emprendimiento, surge un con-
cepto paralelo que es importante revisar, las competencias de emprendimiento, las
cuales se pueden entender a partir del aporte de Sobrano y Fernández (2010), quie-
nes establecen que son las habilidades requeridas para afrontar las exigencias de
un determinado contexto, demandando para ello cuestiones tanto cognitivas como
no cognitivas que favorecen la adaptación del ser humano para proponer, construir
y liderar su propio proyecto sea este empresarial, social, ambiental, deportivo o de
cualquier índole.
Las competencias emprendedoras, no solo se requieren para crear empresa, sino
que, en su conjunto, son útiles para adaptarse al complejo mercado laboral, en par-
ticular, porque muchos de esos conocimientos, actitudes, aptitudes y valores, están
siendo requeridas también, en las organizaciones para que los nuevos trabajadores
propongan acciones que modernicen a las instituciones, haciéndolas más dinámicas,
flexibles, rentables y sostenibles.
Pero, ¿cuáles son las competencias emprendedoras de las que se está hablando?,
aunque de la misma manera como hay varios conceptos sobre qué es emprendimiento,
existe una pluralidad de criterios sobre cuáles son las habilidades, destrezas, así como
también, conocimientos requeridos para ser un emprendedor. Se decide para facilitar
la exposición de este importante tema dentro del presente documento, resumirlas a
través de la Figura 1, que se presenta a continuación:

Necesidades de
poder: Liderazgo
y trabajo en
equipo

COMPETENCIAS
EMPRENDEDORAS
ESENCIALES
Necesidades de
afiliación Necesidades de
proactividad : e logro:
inteligencia persistencia y
emocional resiliencia

Figura 1. Competencia de emprendimiento.


Fuente. Elaboración propia resultado de la investigación.

268
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

De acuerdo con la figura anterior, las principales competencias emprendedoras,


ajustadas a las tres dimensiones propuestas por McClelland (1961), son: el liderazgo,
trabajo en equipo, proactividad, inteligencia emocional, persistencia y resiliencia,
las cuales, en conjunto, como se lo ha establecido no sólo sirven para emprender sino
también para competir en el complejo mercado laboral y productivo. En la Tabla 1 se
resume, la comprensión de cada ellos y cómo se relacionan con el ser un emprendedor.

Tabla 1.
Relación de las competencias emprendedoras esenciales
Dimensión Competencia Concepto en emprendimiento
Es importante que el líder tenga una orientación significativa hacia un tema
social, tal cual como lo establece Gamboa, Vera y Jiménez (2017): “El líder
Liderazgo
social debe tener en cuenta… su papel como orientador comunitario” (p. 1).
El líder está estrechamente relacionado a su comunidad y su entorno social.

Dimensión En el trabajo en equipo la individualidad no se pierde, se potencializa,


de poder reconociendo la importancia del aporte que los demás hacen para alcanzar
los resultados propuestos.
Trabajo en
Un emprendedor debe reconocer la importancia del trabajo en equipo, a
equipo
partir del reconocimiento de las fortalezas y debilidades individuales, y con
base en ella, aceptar que se requiere de las demás personas para construir y
avanzar en su proyecto.
La proactividad se orienta a que el emprendedor, sepa con exactitud hacia
Proactividad dónde quiere ir, centrar sus esfuerzos en hacer que aquellas situaciones
deseadas ocurran, responsabilizándose de los resultados obtenidos con ellos.
De acuerdo con Goleman (2018), la inteligencia emocional consiste en la
habilidad de dominar las emociones que te inquietan, conocerse bien y tener
la capacidad de sentir empatía por los demás.
Dimensión La inteligencia emocional permite también, articular la búsqueda de
de beneficios propios con la construcción de bienestar para los demás, es decir,
afiliación Inteligencia no solo producir, sino que servir a la sociedad y a partir de allí, obtener los
emocional réditos deseados.
Así también, el desarrollo de esta competencia permite tener un liderazgo
más efectivo, capaz de avanzar de la influencia hacia la persuasión, puesto
que no sólo se trata de comprender las emociones de los demás, sino que
a través de las acciones y el manejo mental de las emociones sea posible
contribuir en el otro para que pueda avanzar.
La persistencia es la competencia humana que permite superar los
obstáculos y avanzar en la construcción o consecución de los resultados
deseados.
La persona perseverante, reconoce que a pesar de tener una ruta
Persistencia planificada, durante el camino pueden ocurrir situaciones o experiencias
que impliquen hacer modificaciones, de hecho, está abierto a analizar las
situaciones, escuchar opiniones y tomar decisiones, que pueden involucra
Dimensión cambios, para poder avanzar y obtener al final, los resultados deseados e
de logro incluso, mucho más provechosos que los inicialmente esperados.
La resiliencia es entendida como la capacidad que tienen algunas personas
para sobreponerse a la adversidad y a las situaciones difíciles de la vida,
obteniendo un éxito significativo al finalizar el proceso de dificultad
Resiliencia
experimentado.
Dentro de la dimensión de logro, la persistencia y la resiliencia permiten al
emprendedor insistir, resistir, avanzar y nunca desistir.

Fuente: Elaboración propia resultado de la investigación.

269
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Las competencias antes mencionadas, permiten al emprendedor desde diferentes


dimensiones fortalecer su autoestima y carácter, estimular la creatividad e inno-
vación, facilitar su adaptación a situaciones difíciles, y avanzar en el camino para
llegar a la meta trazada, de hecho, éstas habilidades humanas, deberán estimular-
se continuamente, para obtener resultados más significativos que los perseguidos
inicialmente.
Por otra parte, es necesario hacer una referencia como se estipula el proceso de em-
prendimiento, el cual, para el caso puntual del departamento de Nariño en Colombia
(región en la que se adelanta la investigación), luego de un ejercicio de construcción
interinstitucional liderado desde la Red Regional de Emprendimiento de Nariño se
estipuló como una cadena que se divide este mismo en 5 etapas, resumidas en la
Figura 2, estableciendo como el inicio la decisión de emprender y finalizando con la
consolidación empresarial.

Figura 2. Cadena de valor del emprendimiento


Fuente. Acosta et al. (2019).

En este sentido, la formación en emprendimiento deberá estar trabajando de ma-


nera transversal y continua en todas los componentes de la cadena de valor del em-
prendimiento, sin embargo, se hace un especial énfasis para este documento, en las
acciones que se desarrollan durante las tres primeras etapas, porque durante ellas
se debe intensificar la educación para el fortalecimiento de las competencias nece-
sarias para consolidar un perfil emprendedor.

270
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

La formación en emprendimiento

Es preciso definir cómo una práctica de formación en emprendimiento aquella que


permita estimular el gusto por el emprendimiento y las competencias necesarias para
desarrollarlo, actividad que inicia en las aulas de clase, ejercicio que requiere que el
orientador asuma un rol con características de mentor, es decir, que motive a los es-
tudiantes hacia una práctica que no tiene un solo camino o una única forma de hacer
las cosas sino que es desde el propio autoconocimiento sea la base para avanzar en el
camino de emprender.
Los elementos académicos más frecuentemente utilizados, en especial, las cátedras
magistrales, la memorización o el aprendizaje por repetición dejan de ser una herra-
mienta idónea porque se requiere apropiar una pedagogía que facilite alcanzar un di-
namismo en el cual la actitud del estudiante como un gestor de su propia formación,
estimule su capacidad de análisis, promueva la visión crítica y oriente una participa-
ción activa, en conjunto, este tipo de formación es un elemento determinante para que
la educación emprendedora deje de ser una clase más y sea realmente, el motor que
requiere la sociedad para articular la academia con la productividad desde la etapa
temprana.
Por otra parte, como se ha mencionado, el antes profesor y ahora mentor, requiere que
desde sus propios conocimientos, habilidades, fortalezas, experiencias y capacidades,
empiece a orientar a los estudiantes, reconociendo que como cualquier ser humano sus
saberes previos son limitados y que requerirá trabajar de la mano con el emprendedor
para que en conjunto descubran caminos que quizás no son muy explorados, los des-
conozca o que está lejos de la academia clásica, más aún cuando no existen verdades
absolutas o conceptos estáticos que no puedan ser refutados; en otras palabras, es en
este momento cuando se comienza un verdadero proceso de construcción, en el cual la
suma de conocimientos y experiencias hace la diferencia y facilita poder avanzar en
el mundo del emprendimiento.
La educación en emprendimiento, sin importar el grado académico desde el que se
genere u oriente, demanda de un esfuerzo muy importante, requiriendo como primer
punto definir con claridad qué se quiere alcanzar, en cuánto tiempo, con qué recursos
se cuenta y de qué manera es posible optimizar los resultados. Bajo estos criterios,
surgen unos principales retos los cuales son:
• Desarrollar una mentalidad y cultura hacia el emprendimiento, entendido este
punto como la construcción de una forma de pensar, de aprender y de interactuar
con el entorno, abriendo la mente a la ruptura constante de paradigmas y de forjar
una actitud que proclive al cumplimiento de los sueños, que promueva en otros un
comportamiento similar.
• Actitud hacia el emprendimiento: cuando se habla de capacidad emprendedora, se
piensa en una serie de características del ser humano que, si bien no garantizan el
éxito, tal vez si disuade al emprendedor de ahogarse en el fracaso. El trabaja con pa-
sión, amor, dedicación, compromiso, alta responsabilidad, disciplina y pro­actividad,
así como también, la búsqueda de soluciones a los problemas y no de problemas a las

271
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

soluciones son elementos de la personalidad que debe forjar un emprendedor, par-


ticularmente porque su proyecto en más de una ocasión, demandará de ellas para
sobrepasar los obstáculos.
• La investigación basada en la curiosidad, la búsqueda del conocimiento y el esfuerzo
constante por avanzar en este mismo, son compañeros inseparables que alimentan
la mentalidad emprendedora, pudiéndose considerar como habilidades, a desarrollar
y aplicar.
• Los negocios o ideas puestas en marcha son creadas para generar bienestar, por tal
motivo el dinero es un recurso que debe ser utilizado inteligentemente durante toda
la difícil vida emprendedora.
• La perseverancia se podría considerar como el gran secreto de muchos emprendedo-
res exitosos, que, junto con la capacidad para resolver conflictos, la habilidad para
identificar nuevos caminos, la resiliencia, basado en la autoconfianza y la tenacidad
para no desistir cuando varias personas pudrían considerarlo como la única alter-
nativa, son condiciones humanas que más allá de favorecer solamente al emprendi-
miento le permite al ser humano adaptarse más ágilmente al mundo cambiante que
los rodea. Esperar que el éxito sea fácil es un grave error.
De la misa manera como es necesario reforzar algunos conocimientos, actitudes, apti-
tudes, habilidades y características, es también importante contribuir desde la forma-
ción en emprendimiento a la ruptura de paradigmas o mitos que muchas veces generan
grandes distorsiones y distrae la atención del emprendedor de lo que realmente debería
ocupar su concentración. Los tres puntos neurálgicos a trabajar en este sentido son:
• Es muy común relacionar al emprendedor con la idea de héroe solitario, sin embargo,
el trabajo individual resalta las debilidades del emprendedor y no tanto sus fortale-
zas, de hecho, varios estudios demuestran la relevancia del trabajo en equipo para
enriquecer los resultados del emprendimiento, porque son precisamente estos traba-
jos sinérgicos los que garantizan el éxito, siendo supremamente importante, entre
más alto grado de interdisciplinariedad haya en el equipo, existe más probabilidad
por obtener un resultado exitoso.
• Se asocia al emprendedor como una persona con un carisma arrollador y qué esta
actitud es una condición indispensable para el éxito. Si se podría considerar que este
aspecto incide durante un tiempo, pero es muy complejo de sostenerlo de manera
continua. Verdaderamente lo que se necesita por parte de los emprendedores es de-
sarrollar las habilidades comunicativas, para que sea más efectivo el mensaje y se
obtengan los resultados deseados.
• La formación emprendedora demuestra que, si bien existen características innatas
que favorecen al emprendimiento, cualquier persona puede desarrollar las compe-
tencias necesarias para ser un emprendedor, de hecho, la evolución de la educación
en este tema así lo refleja, sin embargo, un punto esencial para generar resultados
provechosos es identificar cuáles es el perfil emprendedor inicial y de qué manera se
debe trabajar para avanzar.

272
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

La educación del estudiante-emprendedor permite que amplíe sus oportunidades


a partir del desarrollo de otro tipo de pedagogía, en la cual se promuevan conoci-
mientos, habilidades y competencias importantes al momento de emprender tales
como: iniciativa, búsqueda de información, habilidades comunicativas, perseveran-
cia, sentido de responsabilidad y compromiso social, trabajo en equipo, audacia, pero
sobretodo, pasión.

Bases para la formación en emprendimiento rural

El emprendimiento es una materia de alta notabilidad en el escenario mundial


que ha llamado la atención de diferentes actores tales como: estados, instituciones
universitarias, instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales, etc.
En conjunto e individualmente trabajan para impulsarlo, fortalecerlo y gestionarlo,
para que las realidades de diversos órdenes tales como: económicas, productivas,
sociales, culturales e incluso, políticas permitan desarrollar mejores circunstancias
para vivir, contribuyan a cerrar brechas, además de permitir la vinculación eficiente
de los jóvenes en el tejido empresarial y laboral de sus territorios.
Este importante tema ha sido trabajado por muchos años a nivel internacional,
de hecho esta gestión impulsó la creación de un proyecto denominado Global En-
terpreneurship Monitor-GEM, que inició a finales de los noventa en un proceso de
articulación de Babson College y la London Business School, quienes decidieron de-
sarrollar un proceso investigativo entorno al análisis de la actividad emprendedora
y su relación con el crecimiento económico de los países; este ejercicio que lleva más
de veinte años ha arrojado importantes resultados de interconexión internacional
para avanzar en el proceso de fortalecer la gestión emprendedora en las naciones,
las regiones y a nivel mundial (Bosma & Kelley, 2019).
En la edición más reciente de este proyecto investigativo (2018-2019) evaluó los
resultados en cincuenta y cuatro (54) países, sintetiza diciendo que, el emprendi-
miento es hoy un fenómeno multifacético porque tiene diferentes tipos de desarro-
llo dependiendo de la región donde se genere y que dichas variedades implican un
debate mucho más amplio. Sin embargo, la innovación hace en estas iniciativas un
factor clave para generar el impacto que se esperan en el entorno social (Bosma &
Kelley, 2019).
Desde la década de los 90 se abrió un debate basado en los cambios que se empe-
zaron a identificar en las áreas rurales, generando un concepto que, es cuestionado
por su escaso desarrollo teórico, sin embargo, brinda una comprensión diferente de
la realidad de la ruralidad. Como lo establecen Llambí y Pérez (2007):
En el discurso de la sociología rural, el concepto de ruralidad ha estado frecuentemente
asociado a tres fenómenos interrelacionados: una baja densidad demográfica, el predo-
minio de la agricultura en la estructura productiva de una localidad o región, y unos
rasgos culturales (valores, creencias y conductas) diferentes a los que caracterizan a la
población de las grandes ciudades. No existe, sin embargo, un completo consenso entre
los académicos. A lo largo del tiempo, diferentes autores han enfatizado uno u otro as-
pecto, o incluido en su definición varios de ellos (p. 40).

273
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Aunque este concepto sea tan complejo de definir, en Latinoamérica se ha asociado el


término rural con la producción agrícola, ganadera y pecuaria, desarrollada en terrenos
específicos para tal fin, que, en ocasiones, se ubican a unas distancias considerables de
los centros urbanos. Sin embargo, este criterio también ha cambiado por el crecimiento
de las ciudades, las modificaciones en las condiciones de vida de sus habitantes y por
las actividades económicas desarrolladas en estos territorios.
Entre los cambios que se han generado en las zonas rurales está las relacionadas
entre la población y su territorio, dando cabida a nuevos conceptos como las zonas peri­
urbanas, con una oferta de transporte urbano permanente, en donde las actividades
agrícolas y no-agrícolas se entrelazan para abrir muchas opciones de generación de
ingreso, entre ellas el turismo, la agroindustria, microempresas no agropecuarias entre
muchas más (Llambí y Pérez, 2007).
Bajo estos cambios, el hogar rural, que son la base social y económica de los territo-
rios, está obligado en generar un equilibrio el cual relacione las necesidades personales
y los requerimientos del entorno socioeconómico; con el propósito de resolver este, las
personas en el campo están obligadas a desarrollar distintas actividades económicas,
entre ellas, la producción de alimentos, la variación es sus fuentes de ingreso, y la ge-
neración de valor a sus productos.
Si se suma la definición de emprendimiento al concepto de nuevas ruralidades, se com-
prende de mejor manera la importancia de este tema dentro de estos territorios, porque
no sólo se trata de apropiar una teoría económica y social moderna, sino de encontrar
nuevos espacios para impulsar la transformación y evolución del campo, a partir del
empoderamiento de sus habitantes. El emprendimiento con un enfoque rural es una
herramienta para fortalecer el desarrollo de este sector, en especial porque con él es
posible estimular que las personas que habitan estos territorios encuentren en ellos las
oportunidades suficientes para su crecimiento integral, siendo este punto, el sustento
de decidir continuar su vida aquí y no asociar el desarrollo con migración.
Adicionalmente, se desarrollen modelos formativos los cuales son una tendencia a
nivel internacional, que se adaptan muy bien a ciertos entornos caracterizados por la
disponibilidad de recursos o el acceso concurrente a herramientas tecnológicas. Sin
embargo, estas metodologías resultan algo complejas de ajustarse a las condiciones
propias de la ruralidad, y más de la características que son recurrentes en Latino­
américa, en donde las limitaciones económicas tienen un papel protagónico, los rezagos
académicos son muy significativos y las brechas tecnológicas son importantes, eso sin
mencionar, que ninguna de sus primordiales riquezas la cultura, la naturaleza o la
comunidad son aprovechados, generando al final, unos resultados muy diferentes de
los esperados.
Por otra parte, actualmente, la mentalidad sobre el emprendimiento está focaliza
más en la productividad y la competitividad, condiciones que distan de la realidad que
viven algunos territorios rurales, en donde los modelos de gestión productiva son ca-
racterizados por responder a procesos a veces más asociativos y colaborativos; tal como
lo plantea Parrado (2010), resaltando que desde tiempos muy antiguos la Minga y la
Mano Vuelta son modelos de trabajo campesino sustentados en la colaboración entre
los diferentes actores.

274
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

No cabe duda que el capitalismo y principalmente, el neoliberalismo, que se ha


conocido en las últimas décadas, promueve un consumismo desenfrenado, salvaje y
muy agresivo, ha conllevado a una fuerte crisis ambiental, social, productiva, cul-
tural, entre otras, que se evidencia en un conformismo ampliado de varios sectores
sociales, a tal punto que se podría afirmar, que este modelo económico está en deca-
dencia, y que de no proponerse cambios significativos pone en riesgo hasta la misma
sostenibilidad de la vida. Así también, el extremismo al que se ha llevado el concepto
de competitividad, productividad y de un consumo sin sentido, están contribuyendo
al deterioro y la recomposición de la escala de valores, reduciendo con ello, la amplia
relevancia para el concepto mismo de la humanidad que tienen el respeto, la solida-
ridad, la cooperación, colaboración y el trabajo asociativo.
Todo ello, permite generar expresiones como la presentada por Latorre, Díaz, Plata
y Marín (2015), en el que expresan que la crisis y la controversia que se observa entre
los dos modelos económicos antagónicos: el capitalismo y el comunismo debería cesar,
permitiendo generar una evolución de la economía misma, de la sociedad y de los
seres humanos, abriendo espacio para que se retomen valores trascendentales como
la ayuda mutua, la colaboración y la cooperación, de manera que la innovación, el
ingenio y el desarrollo tecnológico se orienten a solucionar problemas que realmente
agobian a la humanidad como lo son la pobreza económica, la inequidad social y
el deterioro del ecosistema, en otras palabras, dejar de ver al rival como enemigo y
en conjunto orientar la mira y los esfuerzos hacia los verdaderos obstáculos que se
deben superar.
Es en este sentido, surge la reflexión sobre las incorporaciones que debería tener
la formación en emprendimiento rural para que se pueda obtener de él, las contribu-
ciones de toda índole que se desean para que realmente se hable de desarrollo rural
con equidad. Para lograrlo, es indispensable que la educación emprendedora en el
campo incorpore conceptos enriquecedores tales como: economía solidaria, negocios
inclusivos y el desarrollo humano integral.
La economía solidaria para González (2012) podría ser considerada:
[...] como una forma de organización alternativa al sistema capitalista y a la propuesta
de estatización de la economía. Su lógica de acción se basa en la reproducción de la vida
de la comunidad y el cuidado de las bases naturales” (p. 17).
Bajo este concepto, las organizaciones que son ejemplo de la incorporación de esta
definición son las cooperativas o asociaciones sin fines de lucro, las cuales persiguen
finalmente una generación de beneficios sociales, económicos y de otro tipo que se
traduzcan en la configuración del concepto de bienestar en toda la dimensión que
representa.
Dicho de otro modo, hablar de economía social es relacionar la solidaridad y la
reciprocidad a los procesos productivos o empresariales, de tal manera que se pro-
ponga construir una solución a la crisis ocasionada por la economía centralizada
en criterios exclusivamente mercantilistas y monetarios, no obstante, este concepto
comprendido como una propuesta que evoluciona el criterio de desarrollo aún está
en construcción, razón por la cual, varios autores consideran a este modelo muy
idealista y poco realizable, teniendo en cuenta las características de los contextos

275
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

globales que se presentan en la actualidad; así también se afirma que es altamente


heterogéneo en los sistemas productivos propuestos. A pesar de ello, sus adeptos,
afirman que la esencia de estos criterios se centra en el requerimiento que se tien-
de de hacer a la economía una ciencia más cercana tanto a la sociedad como a sus
necesidades, y con esto se ampliaría la discusión a temas que van mucho más allá
del dinero.
Por otra parte, se ha introducido en las últimas décadas el concepto de negocios
inclusivos, que son una iniciativa económica y productiva que aporta a la superación
de los conflictos sociales, por medio de la entrega de bienes a los segmentos más
vulnerables en términos económicos, permitiéndoles que sean incorporados a algún
eslabón de la cadena de valor (Vidal, 2008). Es una forma de impulsar la creación de
nuevas unidades productivas que se encaminen hacia una equidad social, generando
beneficios a grupos poblacionales con una marcada carencia de recursos económicos;
para ello son tenidos en cuenta en calidad de proveedores, acopiadores, producto-
res, comercializadores o consumidores, y dentro de dicho proceso, la empresa ancla
se ocupa de acompañarlos, orientarlos y brindarles herramientas para que puedan
adaptarse más fácilmente al sistema productivo.
Como lo mencionan Márquez, Reffico y Berger (2014), los negocios inclusivos
pretenden resaltar la importancia que tiene la inclusión social de las personas con
mayor grado de vulnerabilidad económica. Este criterio propuesto por los negocios
inclusivos está enfocado mucho más hacia la población y su filosofía tiene una mira-
da más amplia que la propuesta por la Responsabilidad Social Empresarial, porque
asocia a través de sus principios, valores, estrategias y acciones la superación de la
pobreza, desde un proceso no asistencialista, sino de construcción de valor susten-
table y sostenible.
Lo más significativo de este modelo de negocio es la oportunidad de aprovechar las
fortalezas locales, empoderando a las comunidades y aportando en la construcción
de un tejido social mentalmente que parte de un reconocimiento de la abundancia
que existe en los conocimientos, experiencias y aprendizajes sociales, y que con base
en ello, así como en un trabajo sinérgico, se propenda por un beneficio común o una
relación donde todas las partes salgan victoriosas, adicionalmente se contribuye a
superar la brecha que se ha propuesto donde la “gran empresa”, es la enemiga que
se aprovecha del más “pequeño”. Está evolución del concepto básico de hacer empre-
sa, genera un beneficio económico, por supuesto, pero se concibe a partir del trabajo
colaborativo que brinda crecimiento tanto a la empresa ancla, la comunidad y los
consumidores, en otras palabras, una recompensa para todo el mercado.
Son mucho los ejemplos de casos exitosos de negocios inclusivos en Latinoamérica,
no obstante, es necesario destacar más que sus bondades en el ámbito empresarial,
las oportunidades que ésta metodología brinda para el sector rural porque le permite
al productor, dignificar su labor, al generarle el bienestar que se merece y requiere
para hacer su actividad económica de una manera atractiva, rentable y con beneficios
reales, además, evolucionando el criterio de jornaleros (trabajadores informales) y
apropiando un lenguaje empresarial son las mismas comunidades campesinas, quie-
nes lideran su transformación, en el ámbito individual, familiar y de su sociedad,

276
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

desde luego, con el acompañamiento no asistencialista, por parte de las empresas


anclas, el aprendizaje es más significativo, puesto que estas organizaciones que son
reconocidas y exitosas, compartes algunos de sus saberes y en conjunto se construye
un nuevo esquema productivo.
Por otra parte, cuando se habla de desarrollo este criterio se ha anclado por mucho
tiempo a un elemento meramente económico, que con la evolución de la sociedad ha
permitido relacionarse también con conceptos más de tipo social y cultural, puesto
que el sólo hecho de tener dinero no es sinónimo de obtener un bienestar en el cual
el individuo se vea estrechamente relacionado, por fortuna, tal cual como lo establece
León y Pereira (2004) aunque el recurso económico es importante, no es el único, se
requiere asociar al desarrollo temas tales como: autonomía política, derechos huma-
nos, intervención, contribución, seguridad, etc.
Es por ello que cuando se habla de desarrollo humano, desde una visión aristo-
télica, se enlaza el criterio de bienestar con la felicidad, entendiendo que hablar
de felicidad es mencionar a toda actividad que genera un cierto nivel de bienestar,
además de un adecuado contexto familiar, social y de contemplación (Valera y Mar-
cos, 2014). En este sentido, cuando al concepto de desarrollo humano se le agrega
la sostenibilidad como adjetivo y no como un criterio útil de valoración, se puede
decir, que este último concepto está implícito en la relación que se ha establecido
entre desarrollo y felicidad en términos de moderado bienestar, sana convivencia y
actividad contemplativa.
Por último, es preciso establecer que el sistema de formación en emprendimiento
ya sea desde la básica primaria o los niveles de formación pos graduales, y más en
un entorno rural pasando por todas las etapas que existen en este camino, deberían
desde una articulación de la práctica con la teoría, preparar al individuo no solo para
el ámbito del trabajo sino también para construir una evolución social y cultural que
coadyuve a su propia felicidad, que es en últimas única e irrepetible como la misma
persona (Araya, 2011).

Conclusiones

Es preciso mencionar que, la contribución que se podría recibir desde la economía


solidaria y los negocios inclusivos, así como de otros conceptos modernos que buscan
“humanizar” al capitalismo, hacen que éste modelo económico sea menos agresivo
con las personas y más inclusivo. Dichas teorías deberían ser consideradas en la edu-
cación emprendedora, porque con ellas se contribuirá en la evolución de la economía,
las sociedades, y por supuesto, de los sistemas productivos para que sean más par-
ticipativo y generen beneficios que no estén limitados al dinero sino que impulse la
creación de unidades productiva lideradas por personas conscientes de sus riquezas,
los desafíos y oportunidades, pero más allá de todo ello, fortalezcan a su comunidad
en sus múltiples dimensiones. En cuanto a la formación en emprendimiento en el
ámbito rural, este requerimiento es más crítico, primordialmente porque de no ha-
cer atractivo el campo para producir, el empobrecimiento se sentirá también en las
ciudades cuando los alimentos se encarecen e incluso dejen de llegar.

277
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Así también, es importante recordar que los cambios más significativos que ha vi-
vido da la humanidad han pasado por evolucionar en términos educativos; razón por
la cual, para el autor de esta investigación, recobra tanta importancia el repensar la
formación que se promueva sobre emprendimiento, particularmente en los ambientes
rurales, porque desde aquí se deberían hacer apuestas innovadoras orientadas hacia
el cierre de brechas, el cambio de mentalidad y la reconstrucción de entornos sociales
atractivos para que las nuevas generaciones quieran permanecer en sus territorios y
que en conjunto, todos los habitantes sientan un real beneficio por estar allí.
El proceso educativo del emprendimiento pasa además por promover la creación de
unidades de negocio que no solo generen empleo e ingresos sino también innovación de
alto impacto para los territorios; y para lograrlo, bajo el contexto de nuevos negocios con
un enfoque en nuevas economías (sociales, inclusivas y verdes), es preciso que converjan
cuatro importantes actores: la academia, el estado, la comunidad y las organizaciones
privadas, sean estas últimas, empresa o entidades sin ánimo de lucro.
De manera que sea posible, a partir de escenarios colaborativos, la construcción de
espacios asociativos que promuevan e impulsen opciones múltiples de producción; ade-
más de fomentar una mentalidad hacia el emprendimiento basada en el desarrollo de
capacidades que incentiven la asociatividad, la creatividad, además de la solidaridad y
la responsabilidad social, para que finalmente se obtenga un nuevo valor en las prác-
ticas que emprendan.

Agradecimientos y Reconocimientos

Derivado del proyecto de investigación doctoral: “Fortalecimiento del emprendimiento


rural como una estrategia de desarrollo territorial: empoderando a las comunidades
para su propio bien-vivir. Doctorado en Administración y Desarrollo. Universidad de
Celaya

Referencias

Acosta, J., David, H., Dorado, J., Guevara, J. y Jurado, I. (2019). Herramientas para
asesorar en emprendimiento. Pasto: Agencia Española de Cooperación Internacio-
nal para el Desarrollo-AECID.
Araya, M. (2011). Competencias en educación: Ideas para el diseño curricular desde la
deliberación práctica y crítica, basada en el desarrollo humano y la transformación
social. Revista Electrónica Educare, 15(1), 109–121. [Link]
1.8
[Link]. (versión 8.4.24). Software para análisis de datos cualitativo, gestión y crea-
ción de modelos. [Programa de Computo]. Berlín: Scientific Software Development
GmbH. Disponible en [Link]
Bosma, N. & Kelley, D. (2019). Global Entrenpreneurship Monitor. [2018/2019 Global
Report]. London: GEM. Available: [Link]
2018-2019-global-report

278
Jurado-Paz / Económicas CUC, vol. 43 no. 1, pp. 257-280, Enero - Junio, 2022

Garay, L., Barberi, F. y Cardona, I. (2010). Impactos del TLC con Estados Unidos sobre
la economía campesina en Colombia. Bogotá, D.C.: Instituto Latino­americano de
Servicios Legales-ILSA.
Gamboa, R., Vera, C. y Jiménez, L. (2017). Liderazgo: una mirada desde la proxemia.
Bogotá, D.C.: Ecoediciones.
González, M. (2012). Análisis del Desarrollo del Sector Cooperativista Rural en San-
tander, Colombia. [Trabajo de maestría]. Universidad de Buenos Aires, Buenos
Aires, Argentina. Recuperado de: [Link]
tpos/1502-0784_GonzalezMS.pdf
Goleman, D. (2018). La inteligencia emocional: por qué es más importante que el co-
ciente intelectual. Barcelona: B de bolsillo.
Guiskin, M. (2019). Situación de las juventudes rurales en América Latina y el Caribe.
[LC/TS.2019/124]. Ciudad de México: CEPAL. Disponible en [Link]
org/es/publicaciones/45048-situacion-juventudes-rurales-america-latina-caribe
Hernández-Sampieri, R. y Mendoza, C. (2018). Metodología de la investigación: las
rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. México, D.F.: McGrawHill.
Latorre, E., Díaz, C., Plata, A. y Marín, S. (2015). Caracterización de dos experiencias
exitosas de negocios inclusivos en Colombia. Revista Civilizar Ciencias Sociales y
Humanas, 15(28), 197–212. [Link]
León, A. y Pereira, Z. (2004). Desarrollo Humano, educación y aprendizaje. Revista
Electrónica Educare, (6), 71–92. [Link]
Llambí, L. y Pérez, E. (2007). Nuevas ruralidades y viejos campesinismos. Agenda
para una nueva sociología rural latinoamericana. Cuadernos de Desarrollo Rural,
4(59), 37–61. Disponible en [Link]
Rural/article/view/1215
Márquez, P., Reficco, E y Berger, G. (2009). Negocios inclusivos en América Latina:
Más allá de la RSC. Harvard Business Review, 87(5), 28–38. Recuperado de https://
[Link]/images/[Link]
McClelland, D. (1961). The achieving society. Princeton: Van Nostrand.
Nicolás, C. y Rubio, A. (2020). Emprendimiento en épocas de crisis: Un análisis explo-
ratorio de los efectos de la COVID-19. Small Business International Review, 4(2),
53–66. [Link]
Noticias Caracol. (2021, Febrero 16). No sé qué buscan las empresas, no sé qué ha-
cer”: desesperado mensaje de joven desempleado. Caracol Televisión. Disponible en
[Link]
hacer-desesperado-mensaje-de-joven-desempleado
ONU, PNUD. (2011). Informe Nacional del Desarrollo Humano. Colombia rural: Ra-
zón para la esperanza. Bogotá, D.C.: PNUD. Disponible en [Link]
org/content/colombia/es/home/library/human_development/informe-nacional-de-
[Link]
Ovalle-Toledo, L., Moreno, Z., Olivares, M. y Silva, H. (2018). Habilidades y capacida-
des del emprendimiento: un estudio bibliométrico. Revista Venezolana de Gerencia,
23(81), 81–91. Recuperado de [Link]
Pachón, F. (2007). Desarrollo rural: más que desarrollo agrícola. Revista de la Facul-
tad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, 54(1), 50–61. Disponible en https://
[Link]/[Link]/remevez/article/view/14003

279
Emprendimiento rural como estrategia de desarrollo territorial: una revisión documental

Parrado, Á. (2010). From the associative companies to the nuclei of rural entrepreneurs.
Agronomía Colombiana, 28(3), 487–492. Disponible en [Link]
co/[Link]/agrocol/article/view/14201
Procasur y FIDA. (2012). Oportunidad para la juventud rural en Colombia. Bogotá,
D.C.: Procasur
Pulgarín, S. y Cardona, M. (2011). Caracterización del comportamiento emprendedor
para los estudiantes de administración de la Universidad del Rosario. Revista Es-
cuela de Negocios, (71). 22–39. [Link]
Quicaña, E. (Coord.) (2020). Panorama Laboral en tiempos de la COVID-19. Efectos
de la COVID-19 en la economía rural de América Latina. [Nota técnica regional].
Lima: Organización Internacional del Trabajo. Disponible en [Link]
americas/publicaciones/WCMS_760656/lang--es/[Link]
República de Colombia. DDRS. (2014). Misión para la Transformación del Campo
Colombiano. [Link]. Disponible en [Link]
Paginas/[Link]
Schnarch, A. (2014). Emprendimiento exitoso: Cómo mejorar su proceso y gestión. Bo-
gotá, D.C.: EcoEdiciones.
Sobrano, L. y Fernández, E. (2010). Competencias emprendedoras y desarrollo del es-
píritu empresarial en los centros educativos. Educación, 13(1), 15–38. [Link]
org/10.5944/educxx1.13.1.275
Valera, L. y Marcos, A. (2014). Desarrollo humano sostenible: una visión aristotélica.
Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política, (51), 671–690. Recuperado de http://
[Link]/~wfilosof/webMarcos/textos/textos2015/Valera_Marcos_Isegoria.
pdf
Vesga, R. (2008). Emprendimiento en Colombia ¿Qué nos está haciendo falta? Univer-
sidad de los Andes, Bogotá, D.C., Colombia. Recuperado de [Link]
[Link]/docus/Emprendimiento%20e%[Link]
Vidal, P. (2008). Negocios inclusivos y desarrollo social: el potencial de trabajo y la
experiencia de personas de escasos recursos pueden ser una contribución a las
empresas, asi como un significativo aporte en el combate a la pobreza. Mensaje,
57(572), 37–37. Disponible en [Link]
5&sid=googleScholar&v=2.1&it=r&linkaccess=abs&issn=07160062&p=IFME&s
w=w&userGroupName=anon%7Ef483ba5f

Biodata

Irina Margarita Jurado Paz es Doctorante en Administración y Desarrollo de


la Universidad de Celaya (México). Magister en Administración de Empresas con
especialidad en Dirección de Proyecto de la Universidad de Viña del Mar (Chile).
Profesional en Administración de Empresas de la Pontificia Universidad Javeriana
(Colombia). Docente Corporación Universitaria Minuto de Dios-Uniminuto (Colom-
bia). Investigador Junior categorizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Inno-
vación de Colombia. Integrante del grupo de Investigación GICAEF. ORCID: https://
[Link]/0000-0002-5678-4217

280

También podría gustarte