El defensor
El defensor en estricto sentido es aquel que formal y materialmente acepta la representación legal
de un imputado en el proceso penal en cualquiera de sus etapas y/o procedimientos, la mera
designación de defensor no hace el milagro de abogar por el imputado, el defensor como lo
establece el Código Nacional de Procedimientos Penales es designado por el imputado y debe
acreditarse legalmente ante la instancia administrativa y/o jurisdiccional según la etapa del
proceso en que sea designado por el imputado. El defensor, derivado del mandato legal del
imputado tiene la obligación de realizar diversas actuaciones y actos procesales congruentes con
la responsabilidad que le es encomendada, obligación que la ley como ya se dijo, establece de
manera enunciativa no limitativa.
El artículo 17 del Código Nacional de Procedimientos Penales dice que “la defensa es un derecho
fundamental e irrenunciable que asiste a todo imputado, no obstante, deberá ejercerlo siempre
con la asistencia de su defensor o a través de este. El defensor deberá ser licenciado en Derecho o
abogado titulado, con cedula profesional”.
Es importante destacar que, para llevar a cabo las acciones de la defensa en favor del imputado, el
titular de la defensa sea pública o privada debe contar con los conocimientos, capacidades y
destrezas que garanticen una defensa técnica y adecuada, por lo que se elimina del escenario
procedimental a la persona de confianza, a fin de garantizar los principios del debido proceso, de
defensa y la intervención técnica del abogado en cada una de las audiencias.
Es el abogado que representa al imputado durante el procedimiento para responder a la
acusación.
La institución de la defensa es la que más cambios experimentó con la implementación de la
reforma, derivados del principio de defensa que rige en el sistema acusatorio, donde la igualdad
de armas permea durante todo el procedimiento, en virtud de que el defensor –al igual que el
ministerio público– adquiere intervención en el procedimiento desde el inicio de la investigación y,
más aún, inmediatamente después de ocurridos los hechos, ya que el imputado requiere asesoría
para conocer los derechos que le asisten; además, el defensor debe partir de la escena para
empezar a desarrollar la labor de investigación que le permita establecer el curso que seguirá su
defensa.
El defensor al igual que el Ministerio Público adquiere intervención en el proceso desde el inicio de
la investigación, por ello exigen una defensa técnica, que no solo implica la formación jurídica
básica, sino también un manejo completo de los conocimientos de teoría del delito, teoría de la
prueba y de la teoría del caso, así como el manejo de las técnicas de litigación, todo esto para
poder representar adecuadamente al imputado en todos los actos procesales.
No podemos olvidar que a pesar de ser el Ministerio Público es el encargado de dirigir la
investigación junto con ayuda de la policía y los peritos, el defensor también debe desarrollar labor
de investigación que le permita establecer el curso que seguirá su defensa.
Si el defensor designado expresamente por el imputado no ofrece una defensa técnica y
adecuada, el Juez puede advertir y prevenir al imputado que existe una manifiesta y sistemática
incapacidad técnica para que este sea sustituido, el imputado contara con un término de 3 días
para esto; si se trata de un defensor público con independencia de la responsabilidad en que
incurriere, el órgano jurisdiccional dará vista a su superior jerárquico también para efectos de
sustituirlo.
El artículo 122 del CNPP dice que “cuando el imputado no pueda o se niegue a designar un
defensor particular, el Ministerio Público o el órgano jurisdiccional, en su caso, nombraran un
defensor público que lleve la representación de la defensa desde el primer acto que intervenga.”
Por ello se exige una defensa técnica, que implica no solo la formación jurídica, sino también de
investigación, que le permitan representar adecuadamente al imputado en todos los actos
procesales, como son (art. 117, cnpp):
Entrevistar al imputado para conocer directamente su versión de los hechos.
• Asesorar al imputado sobre la naturaleza y las consecuencias jurídicas del hecho delictivo que se
le atribuye.
• Representar jurídicamente al imputado en todas las audiencias.
• Mantener la información y la comunicación directa y continua con el imputado.
• Recabar y ofrecer los medios de prueba, alegar los argumentos e interponer los recursos
necesarios para la defensa.
• Promover las formas anticipadas de terminación del proceso, las salidas alternas y los
mecanismos de aceleración.
Tan importante es el derecho de la defensa, que la ausencia del defensor produce nulidad de los
actos preparatorios y procesales.
Lo esencial en el nuevo proceso penal es que el imputado cuente con un defensor, quien
participara activa y efectivamente en todo el juicio para garantizar la presunción de inocencia del
imputado.
GUERRA, Flores Angélica, Introducción al Proceso Penal Acusatorio, juicios, Op. Cit, pág. 55
Código Nacional de Procedimientos Penales