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Sentencia sobre leasing de semirremolque

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Poder Judicial de la Nación

Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial


Sala D

En Buenos Aires, a 5 de mayo de 2022, se reúnen los Señores Jueces de


la Sala D de la Excelentísima Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial
de la Capital Federal, con el autorizante, para dictar sentencia en la causa
“ALVEZ, RAMÓN ÁNGEL c/ BBVA BANCO FRANCÉS S.A. s/
ORDINARIO”, registro n° 9174/2016, procedente del JUZGADO N° 27 del
fuero (SECRETARIA N° 53), en los cuales como consecuencia del sorteo
practicado de acuerdo con lo previsto por el art. 268 del Código Procesal, resultó
que debían votar en el siguiente orden, Doctores: Heredia, Garibotto y Vassallo.
Estudiados los autos la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver:
¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?.
A la cuestión propuesta, el Señor Juez de Cámara, doctor Heredia dijo:
1º) La sentencia de primera instancia -dictada el 15/6/2021- tuvo por
acreditado que entre BBVA Banco Francés S.A. (dador) y el señor Ángel R.
Alvez (tomador) se anudó un contrato de leasing financiero con relación al cual,
en definitiva, la entidad bancaria había incumplido su obligación de entrega del
bien que fue su objeto, esto es, un “semirremolque refrigerado” que previamente
debía comprar a Belatrix S.A. (proveedor o fabricante).
Sobre esa base, admitió parcialmente la demanda promovida por el señor
Alvez contra la citada entidad bancaria, condenándola a pagarle la suma de $
200.000, más intereses, no en concepto de lucro cesante -que lo entendió no
probado- sino a título de pérdida de la chance de obtener ganancias por la
explotación de la unidad rodante no entregada.
Sin perjuicio de lo anterior, el pronunciamiento rechazó la defensa
intentada por Belatrix S.A. (citada como tercero a pedido del banco demandado)
consistente en imputar al actor falta de colaboración en el retiro del

Fecha de firma: 05/05/2022 “semirremolque refrigerado” pues, de acuerdo a la prueba rendida, la realidad se
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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presentaba como distinta toda vez que en la etapa extrajudicial dicha empresa
había reclamado por el pago de un saldo de precio que, como lo terminó
reconociendo en autos, no existía como tal. Tras ello, el fallo aclaró que no
correspondía condena alguna contra Belatrix S.A. habida cuenta el actor no le
había dirigido su demanda, pero dejó a salvo la acción de recupero que pudiera
corresponderle a BBVA Banco Francés S.A. con sustento en los hechos materia
de debate.
Las costas, en la relación procesal actor-banco demandado fueron
impuestas a este último y las generadas en la intervención como tercero de
Belatrix S.A. distribuidas en el orden causado.
2º) Contra el reseñado pronunciamiento apelaron todas las partes.
El actor fundó su recurso mediante un memorial presentado el 3/3/2022,
que el banco demandado contestó el 10/3/2022 y Belatrix S.A. el 14/3/2022.
BBVA Banco Francés S.A. expresó sus agravios el 24/2/2022, valiéndose
de un escrito que obtuvo la respuesta del señor Alvez presentada el 15/3/2022.
Belatrix S.A. mantuvo su apelación fundándola el 24/2/2022. Corrido el
pertinente traslado, obtuvo respuesta del demandante el día 16/3/2022.
Se articularon, asimismo, diversos recursos de apelación por los
honorarios regulados, que serán examinados al finalizar el acuerdo.
3º) Ninguna de las partes se agravió por la conclusión de derecho
transitorio efectuada en la sentencia apelada, en el sentido de ser aplicables para
resolver la contienda las normas del derecho privado civil y comercial que fueron
vigentes con anterioridad a la entrada en vigor del Código Unificado aprobado
por la ley 26.994.
Por lo tanto, el voto se ajustará a ello, máxime ponderando que la referida
conclusión de derecho transitorio se ajusta con corrección a lo previsto por el art.
7º del Código Civil y Comercial de la Nación, desde que el incumplimiento de la
relación jurídica obligatoria no es un efecto o consecuencia de esa relación, sino
que es un “hecho modificatorio” y, como tal, se debe regir por la ley vigente en
el momento en que el hecho se produce: no en el de la celebración del contrato,
sino en el del incumplimiento (conf. Moisset de Espanés, L., “Irretroactividad de
la ley y el nuevo art. 3º (Código Civil) (Derecho Transitorio)”, Universidad
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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Nacional de Córdoba, Córdoba, 1976, p. 44; CNCom., Sala D, 11/2/2021, “BG
BPO S.A. y otro c/ Ford Argentina S.C.A. s/ ordinario”).
Por lo mismo, es la doctrina y la jurisprudencia de ese derecho privado
anterior la llamada a acompañar el decisorio, sin perjuicio de la posibilidad de
traer a colación referencias legales, autorales o de fallos atinentes al derecho
vigente en cuanto sean concordantes con el pretérito estrictamente aplicable.
Aclarado lo anterior, cabe decir, además, que el tratamiento ordenado de
los agravios exige comenzar por los expresados por la demandada y por la citada
como tercero, en ese orden, en cuanto se refieren al fondo del asunto, para
finalmente, de corresponder, ocuparse de las críticas levantadas contra el fallo
vinculadas al resarcimiento pretendido, o de aspectos accesorios como las costas.
4º) BBVA Banco Francés S.A. reputa injusta la sentencia apelada y pide
su revocación porque, a su juicio, asistía al actor, como tomador, la facultad
contemplada por el art. 6, inc. 1º, de la ley 25.248, esto es, de reclamar a Belatrix
S.A. la entrega del “semirremolque refrigerado”, ya que sin necesidad de cesión,
podía ejercer contra dicha vendedora todos los derechos que emergían del
contrato de compraventa, entre ellos, la entrega de la cosa objeto del leasing; y
que porque, adicionalmente a lo anterior, la cláusula 7.1 del contrato respectivo
contempló la subrogación del tomador en los derechos del dador con relación al
vendedor. Refiere, además, que hubo omisión de la sentencia apelada en
ponderar que de acuerdo a la cláusula 3.1 del contrato suscripto por el actor, se
obligaba este último a recibir la cosa dentro de las 48 hs. de notificado para tal
fin y que, de acuerdo a constancias probatorias que indica, fue Belatrix S.A.
(empresa elegida por el propio actor) la que injustificadamente se negó a la
entrega; negativa que solamente se superó, a instancias del propio banco, en la
mediación prejudicial.
Veamos.
(a) El actor y BBVA Banco Francés S.A. se ligaron por un contrato de
leasing mobiliario financiero en los términos del art. 5º, inc. “a”, de la ley 25.248
(actual art. 1231, inc. “a”, CCyC).
Tal es la calificación jurídica que aceptó la sentencia de primera instancia,
sin ser ello objeto de ulterior controversia por alguno de los recurrentes; y tal es
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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la que se surge del análisis de los derechos y obligaciones resultantes de la
lectura del contrato copiado a fs. 502/506.
Cabe recordar, pues, que de acuerdo al indicado precepto la modalidad de
leasing de que se trata supone que “…El bien objeto del contrato puede: a)
comprarse por el dador a persona indicada por el tomador…”.
En otras palabras, se trata de la variante de leasing más conocida en
nuestro medio.
Por este contrato una institución financiera –banco o compañía financiera-
o una empresa creada expresamente con esa finalidad –compañía de leasing-
desarrolla el negocio en forma masiva, con utilización de capitales tomados en el
mercado a tasas pasivas, que coloca en la operación de leasing. La actividad
realizada de esta manera constituye un servicio financiero en el cual el dador
adquiere el bien a instancias del tomador, al solo efecto del cumplimiento del
contrato. Las instituciones no son previamente dueñas de los bienes que
entregarán a los tomadores, no tienen stock, sino que los adquieren al fabricante o
proveedor en cada caso, con la finalidad de cumplir el contrato. En ello siguen
las indicaciones del tomador. Este esquema implica la celebración de un contrato
de compraventa con el fabricante o proveedor, con el fin de estar en condiciones
de entregar el objeto del contrato al tomador del leasing, quien pagará un canon
por su uso y goce, así como por el derecho de optar por la compra a la
finalización del contrato. La operación de leasing se torna, así, un asunto
complejo en el cual intervienen tres o más sujetos. No obstante, desde el punto de
vista jurídico no se trata de un solo contrato de carácter trilateral, sino de dos
contratos independientes entre sí (la compra y el leasing), que son sincronizados
por el dador a los fines del desarrollo del negocio. En el contrato de compraventa
del bien son partes el fabricante o vendedor y la institución financiera o
compañía de leasing, y el tomador es un tercero frente a esa relación. Igualmente,
en el contrato de leasing del mismo bien son partes la institución financiera o
compañía de leasing y el tomado, quedando en la posición de tercero el
fabricante o proveedor (conf. Lavalle Cobo, J. en la obra dirigida por Belluscio,
A. y coordinada por Zannoni, E., Código Civil y leyes complementarias,

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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comentado, anotado y concordados, Buenos Aires, 2004, t. 9, ps. 1245/1246, nº 5
y p. 1261, nº 2).
(b) En lo que concierne a la obligación de entregar la cosa, pueden
presentarse dos variantes:
I) Entrega “directa” por el dador, que se presenta cuando este último se
obliga por sí mismo a poner el bien objeto del leasing a disposición del tomador;
y
II) Entrega “indirecta” por el dador, que se cumple cuando el tomador, que
ha dado indicaciones al dador para la adquisición del bien, se presenta ante el
fabricante o proveedor para recibirlo, provisto de una orden de entrega emanada
del dador. En este caso, pues, el dador cumple con su obligación de entrega a
través de un tercero (conf. Lorenzetti, R., Tratado de los Contratos, Buenos
Aires – Santa Fe, 2004, t. II, p. 546; en el mismo sentido: Calderón, M. en la obra
dirigida por Sánchez Herrero, A., Tratado de Derecho Civil y Comercial, Buenos
Aires, 2016, t. V, p. 198).
Con relación a esta última modalidad, vale advertirlo, el legislador
expresamente ha establecido que “…el dador puede liberarse
convencionalmente de las responsabilidades de entrega…” (art. 6, inc. 1º, de la
ley 25.248; actual art. 1232, primer párrafo, in fine, CCyC). Bien entendido que,
en rigor, de lo que se puede liberar el dador es de las responsabilidades propias
de la entrega en el sentido que, mediante la cláusula de liberación, se desplazan
al tomador las cargas atinentes a quien recibe un bien para adquirir su propiedad,
vgr. verificar que la cosa se encuentra en perfectas condiciones y con sus
accesorios (conf. Lavalle Cobo, J., ob. cit., t. IX, p. 1265, nº 2), siendo claro,
empero, que el dador sigue siendo responsable frente al tomador de que la cosa
se le entregue efectivamente, pues no es concebible que este último deba cumplir
el contrato sin que pueda gozar de la cosa dada en leasing, lo que significa,
entonces, que el dador debe efectuar las gestiones necesarias para que el
fabricante o proveedor realice materialmente la entrega apta para que adquiera el
dominio de la cosa que dará en leasing (conf. Molina Sandoval, C. y de
Amunátegui Rodríguez, C., Leasing, Buenos Aires, 2007, ps. 41/42, nº IX).

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

#28431747#326337894#20220505084225175
Por cuanto interesa al caso, el fallo recurrido concluyó que en el sub
examine no fue pactada ninguna cláusula de liberación de la responsabilidad del
dador por la entrega de la cosa objeto del leasing y, ciertamente, la detenida
lectura del memorial de agravios de BBVA Banco Francés S.A. evidencia la
ausencia de una crítica concreta y razonada respecto de tal conclusión, cuya
corrección, por otra parte, resulta confirmada por la simple lectura del
instrumento contractual respectivo.
Es de destacar, además, que la lectura del contrato también confirma la
inexistencia de la cláusula denominada “walk away” (irse, alejarse), por la cual,
en la hipótesis de que el proveedor exceda cierto tiempo de demora en su
cumplimiento (entrega del bien objeto del leasing), se autoriza al dador a
transmitir al tomador el contrato con el proveedor (la compraventa), de modo tal
que, frente a una demora del proveedor, el dador dejaría de ser “intermediario” y
se generaría una relación directa entre el proveedor y el tomador (conf.
Malumián, N., Diplotti, A. y Gutierrez, P., Leasing – análisis legal, fiscal y
contable, Buenos Aires, 2000, p. 73). Por el contrario, y abstracción hecha de
todo juicio sobre la validez de semejante cláusula en un contrato de consumo
(calificación esta última ajena al caso de autos, pues el bien objeto del leasing
estaba destinado a integrarse en un proceso económico o productivo), lo previsto
contractualmente fue que en caso de una demora mayor a noventa días en
producirse la entrega, podría el dador exigir la inmediata resolución y el
reembolso por el tomador de todos los importes que aquél hubiese pagado para la
adquisición del bien (cláusula 3.4); facultad resolutoria que no fue ejercida,
según las constancias de autos.
(c) Fue sí pactado por las partes cómo habría de ser concretada la entrega,
obviamente “indirecta”.
En efecto, de acuerdo a la cláusula tercera del contrato de leasing, lo
convenido fue que el dador debía instruir al vendedor para que la cosa fuese
entregada derechamente al tomador (entrega jurídicamente indirecta, como se ve)
y que, de su lado, el tomador no debía recibirla del vendedor sin contar con
autorización escrita del dador que le confirme que el bien estaba cubierto por un

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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seguro. En ese marco, el tomador se obligó recibir la cosa dentro de las 48 hs. de
notificado a tal fin (cláusula 3.1, fs. 503).
Con lo que va dicho, de acuerdo a todo lo expuesto hasta aquí, que BBVA
Banco Francés S.A. nunca abandonó su posición de “intermediario” para la
adquisición del bien que debía entregar al actor; que esa adquisición,
naturalmente, debía ser a título propio y no como representante del tomador, pues
el dador debe ser quien tenga la propiedad o al menos el título jurídico necesario
para dar el bien en leasing al tomador (conf. Malumián, N., Diplotti, A. y
Gutierrez, P., ob. cit., p. 72); que el actor nunca encabezó una relación
contractual directa con el proveedor, desde que su vínculo lo fue exclusivamente
con el banco dador; y que la entrega obligacionalmente a cargo de este último y
de la cual era exclusivamente responsable frente al tomador, debía
“indirectamente” cumplirse a favor de este último bajo las condiciones
estipuladas en la citada cláusula tercera.
(d) ¿Qué ocurrió en la especie?.
Lo que aconteció en el caso es simple.
En efecto: como se explicará en el considerando siguiente, hubo un
incumplimiento de Belatrix S.A. en proveer oportunamente el “semirremolque
refrigerado” al banco demandado (dador) para que este último pudiera, a su vez,
cumplir con su entrega al actor (tomador) transfiriéndole el uso y goce (art. 1º de
la ley 25.248; actual art. 1227, CCyC).
Frente a tal hipótesis (incumplimiento del fabricante o proveedor) la ley
establece que “…el tomador puede reclamar al vendedor, sin necesidad de
cesión, todos los derechos que emergen del contrato de compraventa…” (art. 6º,
primer párrafo, de la ley 25.248; actual art. 1232, primer párrafo, CCyC).
Tal facultad conferida por la ley al tomador es invocada por BBVA Banco
Francés S.A. para exonerar su propia responsabilidad en orden a la entrega del
bien objeto del leasing que era de su incumbencia. En tal sentido, afirma el banco
dador que “…el aquí actor se limitó a cursar cartas documento pero
efectivamente no ejerció la facultad legal prevista en la norma recién aludida a
través de los medios legales disponibles, como sí lo hizo mi representada al
promover la mediación prejudicial…” (pág. 3 del memorial de agravios).
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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A mi modo de ver, se trata de una alegación -continente de un reproche al
actor- totalmente injustificada.
Más allá de la discusión acerca de si la mencionada facultad que la ley
asigna al tomador representa el ejercicio de una acción subrogatoria (conf.
Lavalle Cobo, J., ob. cit., t. 9, p. 1265, nº 3) o de una acción directa (conf. Molina
Sandoval, C. y de Amunátegui Rodríguez, C., ob. cit., p. 42; Calderón, M., ob.
cit., t. V, p. 198), lo cierto, concreto y jurídicamente relevante es que la palabra
“…puede…” utilizada en la transcripta oración del art. 6º, primer párrafo, de la
ley 25.248 (actual art. 1232, primer párrafo, CCyC), indica claramente que la
reclamación del tomador al proveedor no es más que una opción posible a su
alcance, pero no una obligación a su cargo de cuya inejecución se derive una
exoneración de responsabilidad del dador en cuanto a la entrega (puesta a
disposición del uso y goce) a la cual se comprometió en el contrato de leasing.
En efecto, los tomadores tienen solamente la prerrogativa de exigir al fabricante
o proveedor el cumplimiento del contrato de compraventa para hacer posible la
ejecución del leasing, pero lejos ha estado la ley de imponerles deber alguno en
tal sentido, prueba acabada de lo cual es que tienen el derecho de dejar sin efecto
el negocio ante el incumplimiento de aquél recurriendo para ello a la cláusula
resolutoria expresa o tácita (conf. Lavalle Cobo, J., ob. cit., t. 9, p. 1265, nº 3).
En rigor, el responsable de adquirir la cosa del proveedor y de entregarla
al tomador no es otro que el dador, pues la entrega es indispensable para
transferir al tomador el uso y goce del bien (conf. Weis, C. en la obra dirigida por
Martorell, E., Tratado de los Contratos de Empresa, Buenos Aires, 2016, t. III,
ps. 2542/2543). La obligación de entrega del dador es “personal” suya, por más
que cumpla por intermedio de un tercero (conf. Calderón, M., ob. cit., t. V, p.
198).
(e) Menos justificado que el anterior, es el reproche que levanta el
memorial del banco demandado con base en la cláusula 7.1 del contrato de
leasing.
Tal estipulación contractual expresa, en lo que interesa, lo siguiente: “…
El tomador, tendrá derecho a: (…) D. Subrogarse en los derechos del dador con
relación al vendedor, en los casos previstos en el contrato, comprendiendo las
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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garantías de funcionamiento, reparación, calidad, evicción, redhibición y otras
que correspondan según la ley o el contrato de compraventa…”.
Bien se aprecia que lo pactado no incluye la subrogación por el tomador
de los derechos que corresponden al dador para exigir del proveedor la entrega
del bien objeto del leasing. Al respecto, ninguno de los “…casos previstos en el
contrato…” se refiere a tal hipótesis. Tal lo que resulta de la lectura del
instrumento contractual, siendo de observar, asimismo, que en su memorial el
banco demandado no dice nada en contra de ello. Por otra parte, la expresión “…
las otras que corresponden según la ley o el contrato de compraventa…” se
refiere a las garantías legales o convencionales debidas por el vendedor, pero no
a la obligación de entrega de que se trata o, lo que es lo mismo decir, la
contemplada por el art. 1409 del Código Civil de 1869 que es citada por el banco
recurrente en su memorial.
Así pues, de la cláusula 7.1 lo único que resulta son los supuestos en los
que las partes aceptaron que tenía operatividad la subrogación del tomador en los
derechos del dador, ninguno de los cuales se refiere al de exigir la entrega de
parte del proveedor, por lo que cabe entender que esto último ha sido
convencionalmente excluido. En tal sentido, no es ocioso destacar que el derecho
que confiere el art. 1196 del Código Civil de 1869 (actual art. 739, CCyC) no es
de orden público, razón por la cual nada obsta para que las partes resuelvan de
común acuerdo que la acción oblicua no será utilizada y que el acreedor (en este
caso, el tomador) hará fe en la diligencia y buena voluntad del obligado (en este
caso, el dador) en cuanto al cumplimiento de lo comprometido (conf. Sánchez de
Bustamante, M., Acción oblicua, indirecta o subrogatoria, Buenos Aires, 1945,
p. 135, nº 349).
(f) De su lado, nada en favor de la defensa del banco demandado aporta
su cita de la cláusula 3.1 por la cual el actor se obligó a recibir la cosa dentro de
las 48 hs. de notificado para tal fin, como tampoco la alegación de que fue la
proveedora elegida por el propio actor la que injustificadamente resistió la
entrega.
Lo primero es así pues, en verdad, no se aprecia que el actor (tomador) no
hubiese prestado colaboración para recibir la cosa de manos de Belatrix S.A.
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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según lo previsto por dicha cláusula 3.1. Por el contrario, la proveedora negó la
entrega del “semirremolque refrigerado” e intimada por el actor a cumplirla sin
más dilación, aquella se obstinó en su actitud reclamándole al señor Alvez el
pago de un saldo del precio de la compraventa (conf. cartas documento de fs. 10
y 11, reservadas en el sobre de documentación nº 1); saldo ese que, valga
observarlo, no solo no adeudaba -como se explicará en el considerando siguiente-
sino que tampoco era obligación suya pagar pues, cabe reiterarlo, en el contrato
de compraventa del bien son partes el fabricante o vendedor y la institución
financiera o compañía de leasing, siendo el tomador un tercero ajeno a esa
relación.
Y, lo segundo, porque aun cuando el tomador haya elegido al proveedor
nada justifica que se traslade a él la responsabilidad por la inejecución del último
en orden a la entrega de la cosa comprada por el dador, ya que, se insiste, el
tomador es ajeno a la compraventa anudada exclusivamente entre el proveedor y
el dador. En otras palabras, aun cuando por la dinámica del leasing sea el
tomador quien busque y elija el bien objeto del contrato, no puede ello conducir a
la “desvinculación” o “desentendimiento” del dador pues no le es indiferente el
correcto cumplimiento del proveedor (conf. Malumián, N., Diplotti, A. y
Gutierrez, P., ob. cit., p.72). Como se dijo, el dador está siempre obligado
personalmente a la entrega, por más que cumpla por intermedio de un tercero que
la realiza materialmente (en el mismo sentido: Hernández, C. y Frustagli, S.,
Leasing, en la obra dirigida por Neicolau, N., “Fundamentos de derecho
contractual – parte especial”, Buenos Aires, 2009, p. 672).
En fin, el hecho de que la actitud refractaria a la entrega que evidenció
Belatrix S.A. hubiera cesado recién en la mediación prejudicial, solo revela que
hasta ese momento se mantuvo el banco demandado en la condición de
incumplidor frente al actor con base en el contrato de leasing.
(g) Por lo expuesto, debe ser confirmado lo resuelto en la sentencia
apelada en cuanto al fondo del asunto concerniente al banco demandado.
5º) La citada como tercero Belatrix S.A. se agravia de que el fallo
recurrido hubiese rechazado sus argumentos defensivos orientados a demostrar
su irresponsabilidad.
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

#28431747#326337894#20220505084225175
El interés de dicha parte en la cuestión es evidente pues, si bien al haber
sido citada por la parte demandada no puede ser objeto de condena alguna (según
así se resolvió en la instancia anterior, sin ulterior crítica), la decisión que se
adopte en autos, en tanto la involucra, puede convertirse en el presupuesto de una
eventual pretensión regresiva en su contra. Tal es, entonces, lo que justifica el
tratamiento de sus agravios, pese a la resistencia planteada por el actor al
contestarlos (cap. II del escrito presentado por este último el día 16/3/2022).
Pues bien, como ya fue reseñado en el comienzo de este voto, la sentencia
apelada no aceptó la imputación que Belatrix S.A. levantó contra el actor
achacándole falta de colaboración en el retiro del “semirremolque refrigerado”.
En efecto, el fallo sostuvo como no probada por la citada como tercero la referida
falta de colaboración y observó, además, que el 28/3/2014 estaba Belatrix S.A.
en perfectas condiciones para hacer entrega del rodado, pues había sido
autorizada para ello mediante correo electrónico por el banco demandado; que
su negativa a entregar el “semirremolque refrigerado” se mantuvo incluso frente
al reclamo que le hizo el tomador, pues lo respondió exigiéndole el pago de un
saldo de precio que era indebido; que tal injustificado reclamo fue a la postre
admitido por la propia citada como tercero, al reconocer en el sub lite que en la
carta documento que lo contuvo quiso en verdad aludir a una deuda por gastos de
guarda; y que no pretendió tampoco justificar su resistencia a entregar la cosa en
el ejercicio de un derecho de retención.
Contra lo anterior la citada como tercero argumenta defensivamente lo
siguiente: I) que más de un mes antes del 28/3/2014 -fecha en que BBVA Banco
Francés S.A. le remitió una carta documento comunicándole que el
“semirremolque refrigerado” había sido patentado a su nombre- el rodado se
encontraba a disposición para ser retirado; II) que habiéndole solicitado la
emisión de la autorización de retiro fue recién el 16/4/2014 cuando el banco
demandado la otorgó; III) que a partir de esta última fecha y hasta el 24/7/2014,
ni el actor ni ningún representante del banco concurrieron a retirar el bien; IV)
que recién en esta última fecha recibió del actor una carta documento
intimándola a la entrega, la cual respondió cometiendo un error al oponerse
aduciendo la existencia de “…un saldo adeudado de facturación, cuando en
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realidad lo que se le adeudaba eran gastos de guarda de la unidad…”; V) que
los referidos gastos de guarda nunca le fueron abonados; VI) que habiéndose
acordado la fecha de entrega de la unidad en la audiencia de mediación, el actor
demoró el retiro todavía un mes más, concretándolo el 9/4/2015; VII) que todo lo
anterior demuestra “…un importante grado de culpa del actor pues deja pasar
desde el mes de marzo de 2013, hasta el final del mes de julio de 2014, sin
efectuar ningún contacto con mi parte para retirar el semirremolque…”.
Ninguna de las alegaciones precedentemente reseñadas resulta admisible.
Como ya lo adelantó esta ponencia, hubo un incumplimiento de Belatrix S.A. en
proveer oportunamente el “semirremolque refrigerado” al banco demandado
(dador) para que este último pudiera, a su vez, cumplir con su entrega al actor
(tomador).
En efecto, basta la lectura del escrito por el cual Belatrix S.A. contestó la
citación de terceros para advertir que no ofreció prueba alguna tendiente a
acreditar la puesta del rodado a disposición que dijo existente desde más de un
mes antes del 28/3/2014. Por la misma razón, no hay prueba en autos que
demuestre fue dicha empresa la que solicitó la autorización de retiro, como
tampoco de que hasta el 24/7/2014 ni el actor ni representante del banco
concurrieron a retirar el “semirremolque refrigerado”. Antes bien, prueba de los
reclamos del actor por la falta de entrega es el e-mail de la propia citada como
tercero del día 16/4/2014 que respondiendo a uno anterior del banco demandado
fechado el mismo día, no negó lo expuesto en este último en el sentido de que
“…el cliente está necesitando con suma urgencia el semi…” sino que, por el
contrario, fue continente de la aclaración por parte de Acoplados Sánchez S.A.
(actuando por cuenta de Belatrix S.A.) de que la entrega se haría efectiva “…
para fines de este mes…”, lo cual finalmente tampoco se concretó ya que el
29/4/2014 un nuevo e-mail del banco demandado dio cuenta de la subsistencia de
la falta de entrega a esa fecha y de que “…el cliente está reclamando
insistentemente y necesitamos una respuesta urgente…” (fs. 516). Por cierto,
para esta época la citada como tercero ya estaba impuesta de la autorización
conferida al actor por el banco dador para reclamar la entrega del rodado (véase
el e-mail de fs. 515, enviado con copia a la dirección
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“misionesacoplados@[Link]” que corresponde al vendedor de Belatrix S.A.
en la Provincia de Misiones; conf. fs. 517).
Se suma a lo anterior, desde ya, como causalmente relacionado al
incumplimiento de Belatrix S.A., su resistencia a entregar el rodado con base en
un reconocido error suyo consistente en reclamar el pago de algo que no le era
debido y, como ya lo observó este voto, a quien no era su contraparte en el
contrato de compraventa. Ese error, que motivó una injustificada resistencia a
ejecutar lo que era apropiado, compromete ciertamente la responsabilidad de la
citada como tercero. Ello es así, pues se trató de un error inexcusable, desde que
solo puede explicarse por el hecho de que Belatrix S.A. obró sin la debida
diligencia en informarse de aquello que estaba motivando su resistente conducta
o sin verificar si era exacta la noción que tenía de los hechos. Por ello, no
habiéndose tampoco invocado una razón para errar, su inexcusable yerro, en
tanto originó causalmente la situación examinada en autos, compromete su
responsabilidad civil, pues el error que proviene de la culpa determina dicha
responsabilidad en todos los casos en que los bienes personales o patrimoniales
de otra persona son lesionados a causa, precisamente, de dicho error (arts. 929 y
930 del Código Civil de 1869; Orgaz, A., La culpa – actos ilícitos, Córdoba,
1981, p. 78, nº 29; Belluscio, A. y Zannoni, E., ob. cit., t. 4, p. 208, nº 2 y p. 213,
nº 2); comprensión de las cosas que, valga observarlo, luce especialmente
adecuada en un caso como el autos enmarcado en relaciones comerciales, toda
vez que resulta plenamente exigible a los comerciantes obrar con conocimiento y
adecuación pues se supone en ellos ciertas aptitudes y capacidades mínimas en el
manejo y administración de sus negocios, de las que carece el hombre común.
No es inadecuado destacar, a esta altura, la evidente distorsión de la
realidad que plantea Belatrix S.A. cuando en su memorial afirma que “…ni el
actor, ni el Banco Francés concurrieron en momento alguno a retirar la unidad,
hasta que mi mandante logró que se obligaran a hacerlo en la audiencia de
mediación…”. Al respecto, baste señalar que, como se ha visto, cualquier retiro
fue impedido por la propia citada como tercero al reclamar el previo pago de algo
que no le era debido, y que no es creíble que ella haya sido artífice espontánea

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del acuerdo de entrega alcanzado en la mediación prejudicial cuando no fue su
parte la que la instó (fs. 480).
En fin, si le hubiera efectivamente correspondido a la proveedora algún
derecho crediticio contra el banco demandado (lo que no fue así), tampoco le
habría correspondido ejercicio de derecho de retención alguno. Lo mencionado
en tal sentido por la sentencia fue, valga señalarlo, ciertamente inadecuado pues,
en rigor, lo que hubiera correspondido a la proveedora habría sido la articulación
de la exceptio non adimpleti contractus que es lo que consagraba el art. 1418 del
Código Civil de 1869 (conf. Vásquez, A., Derecho de retención, Buenos Aires,
1962, p. 82, nº 82; Borda, G., Tratado de Derecho Civil – Contratos, Buenos
Aires, 2005, t. I, p. 106, nº 133; sobre las diferencias entre la aludida exceptio y
el derecho de retención, véase mi voto en la causa “Brother Int. Corp. de
Argentina S.R.L. c/ Aerocargas Argentina S.A. y otro s/ ordinario”, sentencia del
5/6/2013 y sus citas). Pero esto, obviamente, no es más que un obiter dictum, ya
que nada crediticiamente justificó la resistencia de Belatrix S.A. frente al actor,
ajeno a la relación de compraventa y, en su caso, también ajeno a cualquier cargo
por gastos de guarda.
No hay, pues, razón alguna para admitir el primer agravio de Belatrix S.A.
6º) Se agravia el actor por la no admisión del lucro cesante que dijo
reclamado en la demanda (capítulo III del memorial respectivo).
Si bien la lectura de la demanda no evidencia tal reclamo expresis verbis
(las palabras “lucro cesante” no aparecen escritas ni una sola vez en el escrito de
inicio), lo cierto es que interpretativamente puede llegarse a la conclusión de que
tal fue, en efecto, el alcance de la pretensión indemnizatoria planteada por el
actor, habida cuenta que demandó la reparación de “…daños y perjuicios por la
no entrega en tiempo y forma…” del rodado y en concreto “…una
indemnización equivalente al perjuicio que sufrió en su economía al no disponer
de la unidad para realizar sus trabajos…” representado por la privación de “…
los fletes que hubiere podido efectivizar si hubiera contado con la unidad…
desde la fecha de formalización del contrato hasta la fecha de entrega…” y/o de
la “…renta mensual…” que la explotación del semirremolque pudo haberle
generado.
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Como lo tiene resuelto esta Sala, el uso de camiones (causa “Viciconte,
Verónica A. c/ Liderar Compañía General de Seguros S.A. s/ ordinario”,
sentencia del 8/9/2016) o artefactos tales como hidrogrúas (causa “Martínez,
Ricardo E. c/ Provincia Seguros S.A.”, sentencia del 21/2/2017) y, obviamente,
como es el caso, semirremolques destinados al transporte de mercaderías (el
actor se dedica al traslado de frutas y productos refrigerados), debe ser entendido
como inherente al desarrollo de una actividad lucrativa.
Sin embargo, de la mera indisponibilidad de tales bienes no se deriva, sin
más, la presencia de un lucro cesante, debiendo rendirse elementos probatorios
específicos que lo comprueben. Así, lo que debe acreditarse es una baja de las
concretas ganancias derivadas de la ausencia de aquello enderezado a producir el
lucro o, desde otra óptica, la existencia de pedidos de tareas que no pudieron ser
atendidas por su ausencia. Es que el lucro cesante es indemnizable cuando es un
daño cierto, para lo cual debe acreditarse razonablemente que el giro ordinario no
pudo mantenerse con el mismo volumen que desarrollaba antes. Dicho con otras
palabras, la reparación procede cuando las ganancias frustradas debían lograrse
con suficiente probabilidad, ya que no se trata de la simple posibilidad de esas
ganancias (tampoco, desde luego, de la seguridad de que ellas se habrían
obtenido), sino de su probabilidad objetiva, de acuerdo con las circunstancias del
caso concreto y el curso normal de las cosas (conf. Orgaz, A., El daño
resarcible, Buenos Aires, 1967, n° 28, ap. “c”; Busso, E., Código Civil Anotado,
Buenos Aires, 1949, t. III, p. 427, n° 184; Belluscio, A. y Zannoni, E., Código
Civil, Comentado, Anotado y Concordado, t. 2, p. 720 y ss.; esta Sala D, cit.
causa “Martínez, Ricardo E. c/ Provincia Seguros S.A.”).
Tales exigencias probatorias no han sido concretadas en autos.
Intenta el actor justificar su omisión en tal sentido afirmando que “…
pretender la existencia de una prueba concreta y exhaustiva de pedidos de viajes
rechazados, no resulta viable atento el tipo de transporte a que se dedica…” ya
que “…no podía ofrecer lo que no tenía, pese a que lo había adquirido, pagado
y reclamado por distintas vías…”. Aclara el demandante que con el leasing “…
buscaba incrementar su flota de transportes, porque tenía en forma concreta la
posibilidad y proyección de muchos más viajes que los que hacía…” y que “…
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en estas actuaciones existe una verosimilitud en favor del accionante que
permite inferir que previsiblemente habría logrado ganancias de no concurrir el
hecho perjudicial…”.
A mi modo de ver, las propias palabras del apelante sellan la suerte
negativa de su agravio. Ellas reconocen, ciertamente, la ausencia de elementos
probatorios específicos que comprueben el lucro cesante pretendido. Aluden a la
posibilidad de obtener ganancias como necesaria derivación de la ampliación de
la flota, pero no fue acreditada la concreta existencia de pedidos de tareas que no
pudieron ser atendidos o tan siquiera el interés de terceros en encargarlas. En
síntesis, las propias palabras del recurrente muestran la ausencia de prueba
referente a la certidumbre del daño de que se trata, a su probabilidad objetiva.
Por cierto, contrariamente a lo también pretendido en el memorial de
agravios, la prueba del lucro cesante no puede ser inferida del concepto que el
banco demandado tuvo del actor a la hora de calificarlo financieramente en mira
a la firma del leasing, ni de su intención de ampliar su actividad logística
expresada al solicitar el leasing. Tales elementos de juicio no permiten ni siquiera
establecer una presunción o indicio preciso y grave favorable a la obtención de
un lucro cesante, el cual supone, vale insistir en ello, una probabilidad objetiva
de obtención, que ha de ser “estrictamente comprobada” (conf. CSJN, Fallos
306:1409 y 328:4175; esta Sala D, 29/6/2021, “Brana, Alejandra María c/ Plan
Ovalo S.A. de ahorro p/f determinados s/ ordinario”; Picasso, S. y Sáenz, L.,
Tratado de Derecho de Daños, Buenos Aires, 2019, t. I, p. 437, nº 52 y t. II, p.
555, nº 3.3.4).
No cambia la perspectiva la ponderación de la certificación contable de fs.
410/411. Es que una certificación contable como la acompañada por el actor no
pasa de ser un instrumento privado emitido unilateralmente que, como lo ha
resuelto la jurisprudencia, no es idóneo para suplantar la prueba de libros (conf.
CNCom., Sala D, 7/5/2018, “Quintan, Cristian c/ Xapor S.A. s/ ordinario”; id.,
Sala E, 20/7/2001, “Banco Bansud S.A. c/ Marincioni, Claudio y otro s/
sumario"; 12/9/2006, "Colgate Palmolive Argentina S.A. c/ Tancred, Hilda
Beatriz y otros s/ ordinario"; íd., 22/9/2011, “González Fontanini, Sebastián
Pablo c/ Alimentos y Bebidas Cartellone S.A.”). Y, por lo que toca a la prueba de
Fecha de firma: 05/05/2022
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libros, cabe observar que si bien el actor al alegar refirió al resultado del peritaje
contable como elemento de juicio de interés para la acreditación del lucro
cesante, lo cierto es que ante esta alzada no insistió sobre el particular. A todo
evento, cabe observar que, en contraposición a lo pretendido, el perito contador
concluyó en fs. 913 que ni la certificación contable de fs. 410/411 ni otros
elementos de juicio obrantes en la causa resultan “…concluyentes para
determinar la caída en la actividad que el señor Alvez manifiesta, a raíz de la
carencia del semirremolque…”.
Así las cosas, corresponde rechazar el agravio del actor.
7º) Tanto el señor Alvez (en forma subsidiaria a lo anterior) como Belatrix
S.A. critican la indemnización acordada en primera instancia en concepto de
pérdida de chance. El actor reclama una sustancial elevación del quantum
indemnizatorio, pues lo considera exiguo (capítulo III de su memorial); y la
citada como tercero, por el contrario, pretende el completo rechazo de la
reparación o, en su caso, una reducción de su cuantía por considerarla excesiva
(agravio segundo).
A mi modo de ver, no hubo en la demanda un efectivo reclamo de la
chance perdida, el cual es un daño conceptualmente diferente del emergente o
material (arts. 1738, 1739 y 1745, inc. “c”, del Código Civil y Comercial de la
Nación; Picasso, S. y Sáenz, L., ob. cit., t. I, p. 482, nº 7 y ss.). A la luz de tal
comprobación, la pretensión no debió ser admitida por la sentencia apelada (art.
163, inc. 6º, del Código Procesal; esta Sala D, 8/2/2022, “Contarino, Lorena
Liliana y otros c/ Atrápalo S.R.L. s/ ordinario”).
No obstante, ante esta alzada no ha habido cuestionamiento específico
sobre tal decisión y, por consiguiente, debe entenderse habilitado el examen del
rubro con el alcance conferido por los agravios.
La pérdida de la “chance” constituye un daño actual -no hipotético-
indemnizable, cuando implica una probabilidad suficiente de beneficio
económico que resulta frustrado por culpa del responsable (conf. CNCom., Sala
D, 14/8/2009, “Exo S.A. c/ Banca Nazionale del Lavoro S.A. s/ ordinario”;
Llambías, J., Tratado de Derecho Civil – Obligaciones, Buenos Aires, 1970, t. I,
p. 267, n° 240, nota n° 19; Orgaz, A., El daño resarcible, Buenos Aires, 1967,
Fecha de firma: 05/05/2022
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ps. 70/71, n° 24; Alterini, A., Responsabilidad civil – límites de la reparación
civil, Buenos Aires, 1974, ps. 124/125, n° 148; Bustamante Alsina, J., Teoría
general de la responsabilidad civil, Buenos Aires, 1983, p. 152, n° 353), y que
puede ser valorada en sí misma, en su intrínseco valor económico de
probabilidad. En definitiva, la indemnización por pérdida de “chance” no se
identifica con la utilidad dejada de percibir, sino que lo resarcible es la chance
misma, la que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de
probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda nunca identificarse con el
eventual beneficio perdido (CNCom., Sala D, 15/12/2006, “Mabromata Daniel
Jose c/ Lloyds Bank Ltd. S.A. s/ sumario"; íd., Sala D, 27/3/2012, “LC Acción
Producciones S.A. c/ Arte Radiotelevisivo Argentino S.A. (ARTEAR) s/
ordinario”; íd., Sala B, 7/2/1989,"Muraro, Heriberto c/ Eudeba s/ ordinario", LL
1989-D-288; Trigo Represas, F. y López Mesa, M., Tratado de la
responsabilidad civil, Buenos Aires, 2004, t. I, p. 465 y ss.).
Ahora bien, el análisis de la pérdida de la chance tiene dos aspectos
claramente diferenciados. En primer lugar, es preciso demostrar la existencia
misma de la oportunidad, esto es, que el demandante se encontraba en una
situación tal en la que podía obtener el resultado esperado. Acreditar, incluso por
vía de presunciones, que el damnificado estaba en condiciones de obtener el
resultado esperado implica demostrar la certeza del daño, por lo que la falta de
prueba al respecto conduce al rechazo de la pretensión. En segundo lugar, una
vez comprobada la existencia de la oportunidad, se abre camino la cuantificación
del daño. Esta última nunca afecta la certidumbre del perjuicio, pues aun si
faltase prueba sobre el quantum del resarcimiento igualmente sería debido por el
responsable. En otras palabras, el esfuerzo probatorio del demandante debe
dirigirse a aportar los elementos que permitan cuantificar el importe de la
reparación, para lo cual debe acreditar el porcentaje de chances con que contaba
y el valor del probable “resultado final” implicado. Pero si este último esfuerzo
probatorio fracasa o no se cumple, al no estar ya afectada la certidumbre del
daño, corresponderá la prudencia estimación judicial del rubro -art. 165, párrafo
tercero, del Código Procesal- bien que efectuada con parquedad (conf. Picasso, S.
y Sáenz, L., t. I, ps. 498/499, nº 7.4 y t. II, ps. 556/559, nº 3.3.5).
Fecha de firma: 05/05/2022
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Contrariamente a lo pretendido por Belatrix S.A., el primer aspecto propio
del análisis antes referido, debe entenderse concurrente. En efecto, las
constancias de la causa revelan con la fuerza propia que la ley de rito asigna a las
presunciones (art. 163, inc. 5º, del Código Procesal), que el señor Alvez estaba en
condiciones de esperar un resultado económico, cierto y concreto, por la futura
explotación del “remolque refrigerado” objeto del leasing. En tal sentido, la
sentencia apelada ponderó algunos elementos de prueba aptos para generar
presunción sobre el asunto (véase el considerando VI del fallo apelado) que,
valga observarlo, no son siquiera mencionados por Belatrix S.A. ante esta alzada,
haciendo incurrir a su memorial, por ello, en la ausencia de fundamentación
técnica exigida por el art. 265 del Código Procesal. En concreto, tales elementos
de juicio (particularmente los que evidencian que el leasing era tomado para
“mejora de logística”; el informe de la Comisión Nacional de Regulación del
Transporte, que reputa “operativa” la empresa del actor; los informes aduaneros
que revelan la presencia de embarques transfronterizos concomitantes a la
contratación enjuiciada; los informes de destinatarios y/o clientes brasileros de
carácter permanente; etc.) denotan con suficiente certidumbre que el demandante
tenía la chance cierta de obtener mayores rendimientos económicos de haber
contado con el bien objeto del leasing. Por lo tanto, cabe reputar probada la
existencia misma de la oportunidad perdida, lo cual conlleva al rechazo del
agravio de Belatrix S.A. orientado al directo rechazo del rubro.
Aceptada la existencia de un daño resarcible, lo atinente a su cuantía,
empero, no luce asistido de un esfuerzo probatorio convincente. Es aquí donde ha
fallado el actor; demostración elocuente de lo cual es que su memorial de
agravios no supera la enunciación de generalidades sobre el punto, omitiendo
toda indicación de prueba precisa relativa a los aspectos antes indicados. Como
excepción, lo único invocado por el actor en su favor es: I) la certificación
contable de fs. 410/411, pero el valor probatorio de tal constancia ya ha sido
descartado por este voto mediante argumentos que cabe reiterar; y II) lo
informado por el perito contador en cuanto a la evolución anual de las utilidades
netas, mas es evidente que tal aspecto, extremadamente genérico, nada predica
respecto de la reparación por pérdida de la chance, cuya cuantificación, como se
Fecha de firma: 05/05/2022
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ha dicho, exigía acreditar el porcentaje de chances con que se contaba y el valor
del probable “resultado final” implicado.
Por consiguiente, en tal escenario lo único que queda es recurrir a la
prudente estimación judicial del perjuicio, con parquedad como se ha adelantado,
ya que la falta de medios de prueba directos, que al demandante le incumbía
aportar a los fines de la justipreciación del daño (art. 377 del Código Procesal),
obliga a ser restrictivo en la estimación del resarcimiento a fin de no consagrar
un enriquecimiento indebido (conf. CNCom., esta Sala D, 10/4/2007, "Toledo
Rolando de Carmen c/ Navarro Miguel Angel s/ ordinario"; íd., 30/8/2016,
“Cenizo, Daniel Agustín c/ Centro Automotores S.A. y otros s/ ordinario”;
[Link]., Sala 1, 8/3/1983, “Vecino, Mirta E. c/ Cooperativa Obrera
Playa Lastra y Empresa Transfrigo”).
Así pues, y destacando que –contrariamente a lo expuesto por Belatrix
S.A. el 14/3/2022- el valor de las oportunidades perdidas por el actor no se
relaciona con el monto facturado en la compra del “semirremolque refrigerado”
sino con la chance en sí misma de una explotación económica que no pudo ser, y
advirtiendo, además, que el propio señor Alvez reclama en su memorial una
evaluación de “…la relación entre ganancias y el grado de probabilidad de su
concreción…” que ni él mismo ha explicitado siquiera estimativamente ante esta
alzada como modo de demostrar la razonabilidad del total pretendido en la
demanda, paréceme adecuado y prudente confirmar lo decidido en la instancia
anterior, debiendo consiguientemente mantenerse el rubro en la suma de $
200.000.
8º) Causa el agravio de BBVA Banco Francés S.A. que en la instancia
anterior se le hayan impuesto la totalidad de las costas del juicio, pese a que la
demanda prospera por una suma significativamente menor a la reclamada.
Tiene reiteradamente expuesto que la noción de vencido que aprehende el
art. 68 del Código Procesal ha de ser fijada con una visión sincrética del juicio, y
no por análisis aritméticos de las pretensiones y los resultados. Con tal base, es
procedente que las costas sean impuestas íntegramente a la parte que se opuso
negando la procedencia de la pretensión, pues aunque el pedido fuera exagerado
cuantitativamente, la litis resultó igualmente necesaria al no haber la parte
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demandada pagado aquello procedente (conf. CNCom., Sala D, 30/7/82, LL
1982-D, p. 465; íd., causa n° 43.072 “Toledo, Rolando de Carmen c/ Navarro,
Miguel Ángel s/ ordinario”, sentencia del 10/4/2007; íd., 3/10/2007, "Ferreyra
Edgardo Leopoldo c/ BBVA Banco Francés S.A. s/ ordinario”; íd., 5/6/2008,
“Gaggero, Mercedes Anselma c/ Banco Patagonia Sudameris S.A.”; íd.,
8/3/2010, “Driollet, César Augusto c/ Village Cinemas S.A.”; íd., 7/6/2018,
“Barbeito, Gabriel Fernando c/ Círculo de Inversores de Ahorro p/f
Determinados S.A. y otro s/ ordinario”; íd., 1/9/2018, “Cellular Net S.A. c/
Telecom Personal S.A.”; 17/12/2019, “Verdaguer, Alejandro César y otro c/
Peugeot Citroën Argentina S.A. y otro s/ordinario”; Morello, A. y otros, Códigos
Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires y de la
Nación, comentados y anotados, La Plata-Buenos Aires, 1985, t. II-B, p. 112;
Highton, E. y Areán, B., Código Procesal Civil y Comercial de la Nación,
concordado con los códigos provinciales - Análisis doctrinal y jurisprudencial,
Buenos Aires, 2004, t. 2, p. ps. 60/61).
Por lo tanto, la queja no puede prosperar.
9º) Para concluir, corresponde señalar que con independencia del recurso
de apelación que interpuso el actor el 17/6/2021 y que fundó el 3/3/2022, articuló
otra apelación orientada a que las costas correspondientes a la intervención de
Belatrix S.A. fuesen impuestas a BBVA Banco Francés S.A. por haber sido él
quien citó como tercero a dicha parte. Este diferente recurso de apelación fue
fundado en el mismo escrito en el que se lo interpuso (presentado el día
22/6/2021) y el juzgado no lo concedió autónomamente sino que lo consideró
subsumido en el anterior (véase providencia del 30/6/2021, punto 1º).
Ahora bien, lo dispuesto por el art. 245 del Código Procesal obstaba a la
subsunción antes referida, pues en la apelación libre contra la sentencia definitiva
debe el recurrente limitarse a la interposición del recurso (lo que, en el caso, ya
se había hecho) y si tal regla se infringe fundándose prematuramente la apelación
en el mismo acto de su interposición (tal lo que ocurrió con la pieza del
22/6/2021), lo que corresponde es devolver el escrito respectivo a su presentante
tal como lo establece la indicada norma.

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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En tales condiciones, no habiendo sido reiterado por el actor en la
oportunidad prevista por el art. 259 del Código Procesal su cuestionamiento al
régimen de las costas correspondientes a la citación de Belatrix S.A., la
anticipada queja que sobre el particular postuló y fundó el 22/6/2021 no puede
ser considerada por esta alzada. Esto es así, pues el apartamiento del trámite de
apelación previsto por el recordado art. 245 resulta obstáculo para el examen de
la materia indicada. Es que la propia ley adjetiva se encarga de descalificar tal vía
que, ciertamente, puede llevar a confundir al adversario en detrimento de su
derecho de defensa (conf. CNCiv., Sala D, 14/4/1983, LL 1984-A, p. 295;
Morello, A. y otros, ob. cit., t. III, p. 194; Palacio, L. y Alvarado Velloso, A.,
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, anotado jurisprudencial y
bibliográficamente, Santa Fe, 1994, t. 6, p. 149).
Nada corresponde decidir, entonces, respecto de la apelación interpuesta el
22/6/2021.
10º) Por lo expuesto, propongo al acuerdo confirmar la sentencia de
primera instancia en lo que fue materia de recurso. Asimismo, propicio que cada
recurrente cargue con las costas de su propia apelación (art. 68, primera parte, del
Código Procesal).
Así voto.
Los señores Jueces de Cámara doctores Juan R. Garibotto y Gerardo G.
Vassallo adhieren al voto que antecede.
11°) Concluida la deliberación los señores Jueces de Cámara acuerdan:
(a) Confirmar la sentencia de primera instancia en lo que fue materia de
apelación.
(b) Imponer las costas de alzada a cada apelante en su propio recurso.
(c) Resolver las apelaciones sobre honorarios como sigue.
Debe comenzar por precisarse que la regulación de honorarios ha de
efectuarse con el arancel vigente al momento en que las tareas profesionales
objeto de retribución fueron cumplidas (esta Sala, 13/3/2018, “Skillmedia S.R.L.
c/ Estudio ML S.A. s/ ordinario”). Al respecto, cabe observar que el arancel
aprobado por la ley 27.423 fue publicado en el Boletín Oficial del 21/12/2017,
por lo que entró en vigencia en el tiempo señalado por el art. 5 del Código Civil y
Fecha de firma: 05/05/2022
Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
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Comercial de la Nación. Consiguientemente, la regulación de los honorarios por
tareas cumplidas durante la primera etapa del juicio debe hacerse conforme con
la ley 21.839, mientras que los emolumentos correspondientes a trabajos
concretados en la segunda y tercera etapa del pleito debe cumplirse a la luz de la
ley 27.423, sin perjuicio de la aplicación de leyes arancelarias especiales propias
de la profesión involucrada.
Así pues, adoptando como base económica para la regulación el monto
por el que prospera la demandada, incrementado con sus intereses calculados
hasta el presente (ley 27.423, art. 22, primer párrafo), y teniendo en
consideración la calidad, eficacia y mérito de las tareas profesionales cumplidas,
así como el éxito obtenido y la complejidad fáctica y jurídica de las cuestiones
debatidas, se eleva el emolumento correspondiente a la representación y
dirección letrada del actor ejercida por la doctora Cecilia J. Jiménez, en lo que
concierne a la primera etapa del juicio, a la suma de suma de $ 78.917 (arts. 6, 7,
9, 19, 37 y 38 de la ley 21.839, modif. por la ley 24.432) y con relación a la
segunda y tercera etapa, a la de $ 159.416 -equivalente a 24,64 UMAs- (arts. 16
inc. a, b, d, y e, 20, 21, 29 y de la ley 27.423). Asimismo, se incrementa el
emolumento del letrado y apoderado de BBVA Banco Francés S.A., doctor
Ricardo A. Kelly, a la suma de $ 61.593 por sus trabajos correspondientes a la
primera etapa del proceso y a la de $ 123.186 -equivalente a 19,04 UMAs- para
retribuir su tarea en la segunda y tercera etapa (cits. arts. de la ley 21.839 y
27.423).
De su lado, desde que no fueron apelados por bajos, se confirman los
honorarios del letrado apoderado de la citada como tercero Belatrix S.A., doctor
José Ignacio Testa, por sus trabajos en las dos primeras etapas del juicio.
Asimismo, ponderando la extensión de su labor y la incidencia que tuvo
para la dilucidación de los hechos controvertidos, se eleva el honorario del perito
en informática Diego Bermúdez Golinelli a la suma de $ 56.935 (equivalente a
8,80 UMAs); y desde que no fueron apelados por bajos, se confirman los
emolumentos regulados en la instancia anterior al perito contador Luciano N.
Calle.

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
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#28431747#326337894#20220505084225175
La mediadora María Claudia Manzano fue beneficiaria en la sentencia
apelada de una regulación de 20 UHOM que es la máxima admisible ponderando
el monto del asunto. Por lo tanto, corresponde confirmar su emolumento, sin
perjuicio que el equivalente en pesos de los citados 20 UHOM oportunamente se
fije de acuerdo al valor de dicha unidad en el momento del pago (conf. art. 2, inc.
f), del Anexo III del Decreto Reglamentario1467/2011, sustituido por Decreto
N°2536/2015) y, en su caso, previo descuento de la suma adelantada como fue
señalado en la instancia anterior.
En cuanto a las tareas de alzada, corresponde retribuirlas a cada uno de los
profesionales actuantes en el 30% de lo que individual y totalmente le
corresponda por las tareas de la instancia anterior según la presente decisión,
entendiéndose el numerario resultante de la aplicación de ese porcentual
igualmente expresado en UMAs de conformidad con la establecida por la CSJN
en la Acordada 28/21, que ha sido aquí considerada (art. 30, ley 27.423).
Notifíquese electrónicamente.
Cúmplase con la comunicación ordenada por la Corte Suprema de Justicia
de la Nación (ley 26.856 y Acordadas CSJN n° 15/2013 y 24/2013), agréguese
copia de lo aquí resuelto, y cumplido el plazo fijado por el cpr 257 devuélvase la
causa en su soporte físico y digital -a través del Sistema de Gestión Judicial y
mediante pase electrónico- al Juzgado de origen.

Pablo D. Heredia

Juan R. Garibotto

Gerardo G. Vassallo

Horacio Piatti
Secretario de Cámara

Fecha de firma: 05/05/2022


Firmado por: PABLO DAMIAN HEREDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: HORACIO PIATTI, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: GERARDO G. VASSALLO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JUAN R. GARIBOTTO, JUEZ DE CAMARA

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