Inclusión Educativa en Imbabura, Ecuador
Inclusión Educativa en Imbabura, Ecuador
TEMA
PROBLEMA
Es conocido que durante el tiempo las personas con algún tipo de discapacidad han sido
invisibilizados, ocultándolos por sus mismos familiares, encerrándolos en lugares recónditos
de sus hogares por temor a sufrir por cualquier tipo de prejuicios sociales y excluidos del
sistema educativo nacional.
Pero, partiendo de este pequeño antecedente, saltan varias preguntas como: ¿hasta qué año
de educación logran terminar estos estudiantes? ¿Terminan con éxito el bachillerato? ¿Qué
sucede con ellos una vez terminado el bachillerato? y ¿logran ingresar a una Universidad o a
un Instituto Tecnológico? ¿Logran obtener un título profesional? O ¿son capaces de
insertarse laboralmente y sentirse útiles a la sociedad?
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violentando su derecho a recibir una educación de calidad, ajustada a sus requerimientos y
capacidades.
Según las Orientaciones para la Inclusión de la UNESCO, ésta "puede ser concebida como
un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los
educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y
comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. Lo anterior implica
cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una
visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es
responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas. El objetivo
de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de
aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación. La educación
inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la
enseñanza convencional, representa un enfoque que examina cómo transformar los sistemas
educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los
estudiantes. “El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes
se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema, sino como un
desafío y una oportunidad para enriquecer las formas de enseñar y aprender”
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PALABRAS CLAVE:
Recorridos educativos
Bachillerato
Estudiantes
Inclusión
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
OBJETIVOS ESPECIFICOS
Realizar un estudio ontológico que describa la realidad social de las necesidades educativas
especiales en la educación superior.
Proponer orientaciones educativas para los estudiantes con necesidades educativas especiales
en Universidades, e Institutos Tecnológicos en Imbabura-Ecuador.
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MARCO REFERENCIAL:
Entonces, partiendo del mismo contexto anterior, podemos decir que las escuelas ya no son
lo que era, esto dice Ignacio Lewkowicz en su texto “Pedagogía del aburrido” refiriéndose a
que el estado trata a los estudiantes como parte de un estado en instituciones disciplinarias
en un entorno de la escuela y la familia; o como dice Deleuze en “posdata sobre la sociedad
de control” crear una relación analógica, o estar en distintas instituciones bajo las mismas
operaciones. (Lewkowicz, Pedagogía del aburrido, 2004)
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A la vez, los estudiantes comienzan a ser considerados ciudadanos “resultante del principio
revolucionario que postula la igualdad ante la ley” “pero con la suposición básica de que
la ley es la misma para todos” y si uno puede, todos podrán, y en caso contrario, si alguien
no puede, nadie debería poder hacerlo, tratados todos como un grupo homogéneo sin
considerar que las capacidades son distintas y más aún cuando una persona padece de
discapacidad ya sea física o intelectual. (Lewkowicz, Pedagogía del aburrido, 2004).
Entonces, las personas con discapacidad deben, no sólo ser protegidos por una normativa
legal, sino por el cambio en la educación moderna; deben ser también incluidos en la
educación superior para que gocen de acceso a la cultura y a la academia; que les permita ser
entes productivos y reconocidos socialmente en un mundo cognoscitivo de igualdad y
libertad.
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esos diccionarios, ahí están distribuidos en todas partes, y en particular en la propia casa o
donde se desplace” (Serres, 2013).
Las instituciones de Educación superior preparan a sus estudiantes para ser parte del servicio
público o de una empresa privada con un modelo tradicionalista; o como hemos venido
evitando decirlo; Estado-nación. Pero la educación debe ser vista más allá; según Andy
Hargreaves el mundo empresarial está sufriendo grandes cambios que inevitablemente
afectan a sus empleados, producto de la competencia y el capitalismo, tales como
inestabilidad de los negocios e incluso puede ocasionar que los negocios quiebren. Es allí,
donde la tarea del docente se vuelve fundamental entregando la capacidad de liderazgo y la
forma de ejercerlo como generadores de extraordinarias transformaciones, “las pautas de
cambio se celebran, a veces, con elogios a la potenciación personal o al aprendizaje y
desarrollo de la organización”. (Hargreaves, 1996)
A esto le sumaría la tolerancia y la equidad, valores que deben ser inculcados por los
docentes, para que las personas con discapacidad pueden desarrollar sus capacidades de
liderazgo y que las oportunidades de lograrlo no se vean disminuidas en el aula de clase, y
peor aún en el campo laboral.
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que el trabajo de las personas pierda cualificación y sometiéndolo a niveles cada vez
mayores de control técnico.
Una evaluación que ha dado un impulso provocado por la globalización del liberalismo
económico según Felipe Trillo Alonso en su texto Competencias docentes y Evaluación
auténtica: ¿Falla el protagonista? Envía un mensaje un tanto erróneo sugiriendo que lo
importante son las evaluaciones de base estructuradas como los exámenes y la calificación
que obtenga el estudiante sin considerar las destrezas que puedan poseer, y dejando de lado
la capacidad de creatividad y más bien se reconoce y se premia la sumisión y la adaptación
y en la que la imaginación sigue siendo la pariente pobre si la comparamos con la atención y
la memoria. (Alonso, 2005).
Entonces la evaluación “clasificar a los alumnos, para compararlos entre sí o con respecto
a una norma genérica afines, casi exclusivamente, de promoción académica y de
calificación” (Vera y Esteve, 2001, p.57). Esta afirmación pierde fuerza, pues cada estudiante
tiene aptitudes, capacidades y destrezas diferentes; si un estudiante es “Bueno” para las
matemáticas y otro no, podemos pensar que aquel que no es bueno en esa asignatura, será
bueno en otras asignaturas, e incluso podemos pensar que empezará a perder el interés en esa
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asignatura y probablemente reprobará, sin considerar que en las otras apruebe con una buena
calificación, peor aún tratar de evaluar a un estudiante con discapacidad igual que al resto,
claramente lo pone en desventaja.
“De cualquier modo, lo que se desprende de esto es que el hecho de que prime una u otra es
una opción que hay que adoptar, una decisión que hay que tomar y que, por tanto, también
hay que justificar. Por ejemplo, yo no tengo dudas: la pedagógica es la que más me importa
en todo momento o lugar (ya pensemos en educación infantil o ya lo hagamos en la
Universidad), pero ello no supone que ignore la parte de responsabilidad social que me toca
y que concierne a la acreditación.” (Alonso, 2005)
(Zabalza, 2003) Para Miguel Zabalza Las Universidades tienen la posibilidad de proponer
contenidos acordes a las exigencias de las carreras universitarias, perfil profesional y
competencia laboral; pero también preocuparse por incluir contenidos que permita la
inclusión educativa en las universidades para que esta no se convierta en currículo nulo y
que los docentes sepan como completar el proceso de enseñanza aprendizaje con estudiantes
de estas características como proceso formativo.
Entonces se entiende que las Universidades deben incluir como componente del currículo
educativo, las salidas profesionales que hace referencia a la situación socio económica y
socio laboral, e incluso la situación geográfica; los ámbitos de formación prioritaria
refiriéndose a las asignaturas que marcan la orientación académica del perfil, dicho en otras
palabras, la asignatura agricultura - pecuaria en la carrera de Agronomía; y, la formación
personal y socio cultural básica, que se enfoca en la formación como profesionales con
principios y valores. (Zabalza, 2003)
Con la integración de estos componentes curriculares del saber propuestos por (Zabalza,
2003) se pretende evitar la deserción en la Universidad, “producidas por la carencia
sustantiva en conocimientos básicos que impiden poder seguir adecuadamente los estudios”
y, “la necesidad del enriquecimiento intelectual y cultural de las profesiones” a lo que le
sumaría la capacidad de interactuar con estudiantes que padecen de algún tipo de
discapacidad, que debe ser parte del currículo educativo a nivel superior.
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Una parte que complementa a lo dicho anteriormente es: que las universidades deben
transmitir competencias personales que mejoran el rendimiento de los estudiantes,
desarrollando actitudes y valores vinculados a la profesión con técnicas que permitan mejorar
su rendimiento y su concentración al estudiar, más aun cuando un estudiante padece algún
tipo de discapacidad, que aporte con conocimientos técnicos que les permita adquirir
competencias y destrezas para poder insertarse en el mundo laboral. (Zabalza, 2003)
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Bibliografía
Alonso, F. T. (2005). Competencias docentes y Evaluación auténtica: ¿Falla el protagonista? .
Educación, M. d. (31 de marzo de 2011). Ley Orgánica de Educación Intercultural. Quito.
Hargreaves, A. (1996). Profesorado, cultura y Posmodernidad. España.
Lewkowicz, I. (2004). Pedagogía del aburrido.
Lewkowicz, I. (2006). Pensar sin estado. Buenos Aires.
Nacional, A. (2008). Constitución de la República.
Serres, M. (2013). Pulgarcita. Argentina.
UNESCO. (2008). [Link] Obtenido de ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA:
[Link]
48CIE-4__Spanish_.pdf
Zabalza, M. A. (2003). Competencias Docentes del Profesor Universitario.
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