BLOQUE III: FILOSOFÍA MODERNA
HUME
1. CONOCIMIENTO
1.1. El origen del conocimiento: impresiones e ideas.
En Hume, como defiende en su obra Investigación sobre el entendimiento
humano, todo nuestro conocimiento se origina en la experiencia. Todo contenido mental
(lo que sería una idea para Descartes) es una percepción. Hume define la percepción
como los contenidos de la conciencia. Por otro lado, para el autor empirista, no existen
ideas innatas. Todas las percepciones tienen su origen en la experiencia sensible.
Estas percepciones pueden ser impresiones o ideas. Las impresiones son las
sensaciones primeras, más vivas e inmediatas; mientras que las ideas son la imagen o
copia de esa impresión, por eso mismo son menos intensas, aunque son las percepciones
que utilizamos para razonar o pensar (es decir, no se piensa con impresiones, se piensa
con ideas).
Ej: Si miras un árbol obtienes una impresión. Si dejas de mirar el árbol y piensas
en él, esa es la idea.
Como toda idea proviene de una impresión y toda impresión proviene de la
información obtenida por los sentidos, la experiencia es el origen y límite del
conocimiento y criterio de toda validez epistemológica. Si una idea no deriva de ninguna
impresión, carece de validez epistemológica (a excepción de las matemáticas).
1.2. Memoria, imaginación y las asociaciones de ideas.
La mente humana puede formar nuevas ideas o asociarlas gracias a la
imaginación. Estas ideas son menos intensas y menos fiables que las almacenadas en la
memoria, ya que estas provienen directamente de las impresiones.
Ej: Si veo una calle, tengo una impresión. Si la recuerdo (en la memoria), tengo
una idea de esa impresión. Pero si imagino esa calle empedrada de oro, es una idea
menos intensa.
La imaginación humana asocia las ideas de tres modos distintos:
Semejanza: Si percibo una imagen puedo pensar en otra semejante. Ej: Si veo un
cuadro puedo imaginar el paisaje o retratado original.
Contigüidad espacio-temporal: Relacionamos ideas y que tienen una proximidad
espacial y/o temporal. Ej: Relaciono un lavabo con otros muebles y elementos de un
cuarto de baño ya que se encuentran en el mismo espacio en el mismo momento.
Causa y efecto: Si percibo un elemento y justo después otro, asocio que el
primero es la causa del segundo. Ej: Si percibo una bola que choca con otra y la mueve,
imagino que existe una causa y efecto.
1.3. Los límites del conocimiento humano. Relaciones de ideas y cuestiones de hecho.
Para Hume, todo el conocimiento humano se reduce a relaciones de ideas y
cuestiones de hecho.
Relaciones de ideas: Designa las proposiciones deductivas que forman parte de
las matemáticas en las que no hace falta recurrir a la experiencia. Es un conocimiento a
priori, universal y necesario. Su negación es contradictoria e imposible (no se puede dar).
No puedo concebir siquiera que 3 + 2 son 4.
Cuestiones de hecho: Designa las proposiciones acerca del mundo externo
(ámbito de la experiencia). Se relaciona con las ciencias empíricas y sociales. Es un
conocimiento probable, a posteriori y contingente. Su negación puede ser falsa pero no
contradictoria. Ej: Si afirmo “el sol no ha salido esta mañana” es falso, pero no
contradictorio o imposible porque puedo concebir que no ha salido.
1.4. La crítica al principio de causalidad.
De acuerdo con Hume, la relación causa-efecto es una asociación de ideas que
nos lleva a pensar que existe una relación necesaria entre dos elementos “Si pasa A
pasará B”. Hume elaborará una crítica de este principio.
En primer lugar, no tenemos impresión de esa relación. Solo tengo la impresión
de dos hechos que ocurren contiguamente en el espacio y en el tiempo. Además, no
tengo impresiones del futuro, de modo que no puedo deducir necesariamente el efecto
de una causa. ¿Cómo puedo asegurar que si pasa A pasará B?
El ser humano asume que existe una conexión necesaria que nos lleva a creer que
en el futuro se repetirá el mismo hecho. Esa conexión necesaria es una ficción mental.
Un efecto no es deducible necesariamente, es previsible en virtud de la constancia y la
regularidad. Esto significa que por costumbre y por hábito (“como ha ocurrido antes”)
creemos que volverá a ocurrir en el futuro. Para Hume, llevamos a cabo una
generalización llamada razonamiento experimental.
Esta crítica implica notables consecuencias en el campo de las ciencias empíricas
ya que se fundamentan en el principio de causalidad. La crítica de hume implica que la
necesidad y la universalidad solo se aceptará en el campo de las ciencias formales, esto
es, las matemáticas; mientras que las ciencias empíricas y sus leyes tendrán un carácter
contingente y probable.
2. CRÍTICA A LA METAFÍSICA
2.1. Crítica a la noción de sustancia.
Fiel a su criterio empirista, para Hume solo tienen validez las ideas basadas en
una impresión. Por ello mismo, critica los tres conceptos claves de la metafísica: la
sustancia pensante, la sustancia perfecta y la sustancia extensa (las bases metafísicas de
Descartes). Hume no puede demostrar su existencia (escepticismo), pero no la niega.
2.2. La crítica a la sustancia extensa
Siguiendo el legado de George Berkeley, Hume se cuestionará si existe el mundo
material cuando no es percibido y si este existe continuamente al margen de mis
percepciones.
Siguiendo el criterio empirista, el único conocimiento válido es el de mis impresiones.
La existencia continua de la realidad material es una suposición que no puedo comprobar
empíricamente.
Por otro lado, niega la aportación de Locke, para quien la realidad material es la causa
de mis impresiones, de modo que sí existe la realidad material. Sin embargo, Hume
descartaría esta teoría por basarse en una inferencia causal la cual no implica una
conexión necesaria.
2.3. La crítica a la sustancia pensante y Antropología
Para Hume, el yo no es más que un conjunto de representaciones, no una
sustancia como defiende Descartes. En ningún momento nos percibimos cuando
practicamos la introspección. No tenemos ninguna impresión de nuestro “yo”.
La creencia en el yo deriva del hecho mismo de que experimentamos, de que ahí
Hume hable de la noción del yo como una “ficción” de la mente. El yo o la identidad
personal sería una noción que engloba todas mis percepciones (impresiones e ideas
almacenadas en la memoria) por contigüidad (es por tanto, un producto de mi
imaginación).
2.4. La crítica a la sustancia infinita
En primer lugar, niega el argumento ontológico, ya que la existencia es una
cuestión de hecho, por lo tanto, contingente. Es decir, no es necesario que Dios exista,
se puede concebir su no existencia.
En segundo lugar, niega el argumento a posteriori de las vías tomistas y la
metafísica cartesiana fundamentadas en Dios como causa. Recordemos que la relación
causal es una ficción de la mente.
Por último, de acuerdo con los principios empiristas, no tenemos impresión de
Dios de modo que no podemos probar su existencia.
2.5. El fenomenismo
La conclusión a la epistemología de Hume y a su crítica a la metafísica nos conduce al
fenomenismo. El fenomenismo es la doctrina filosófica según la cual el conocimiento
humano se limita a los simples fenómenos, es decir, a cómo se manifiesta o se aparece
la realidad no a cómo es. Los fenómenos son, pues, contenidos de conciencia (no existen
en sí, son contenido mental). La realidad que conocemos queda reducida a fenómenos.
Esto influirá notablemente en Kant, para quien lo existente más allá del fenómeno es
incognoscible para los seres humanos (el noúmeno o realidad en sí).
3. ÉTICA
3.1. Ética y crítica al intelectualismo moral
Para Hume, la ética es el segundo pilar en la ciencia del hombre, ya que este no solo
conoce, sino que también actúa. La ética teoriza sobre el fundamento de los juicios
morales formulando preguntas como ¿qué es lo bueno?, ¿qué es lo malo?
Desde Sócrates, la filosofía occidental había sido partidaria de un intelectualismo moral,
es decir, que la virtud iba de la mano de la razón. Hume, quien consideró que “la razón
debe ser esclava de las pasiones” criticó este racionalismo ético y se preguntó cómo
percibimos la maldad o la bondad.
3.2. El emotivismo moral
Para Hume, las ideas y acciones de otros hombres pueden tener efecto en el
resto. Podemos sentir lo que siente o piensa otra persona. A esto Hume lo llama simpatía.
La simpatía es la base de la moral y el origen de todas las valoraciones morales debido a
que los juicios morales (qué está bien y qué no) se fundamenta en los sentimientos que
nos producen las acciones e ideas de los demás. Si nos produce un sentimiento agradable
lo relacionaremos con la virtud, y si nos produce un sentimiento desagradable se
relacionará con el vicio.
La simpatía también es el origen de las acciones en vistas a un bien común, ya que los
sentimientos que han de guiar las acciones son aquellos de apreciación de la felicidad de
la humanidad y la indignación por su sufrimiento. Debemos superar los sentimientos
egoístas y el propio interés buscando hacer feliz a la humanidad (ética con matiz
utilitarista).
4. Política
El autor escocés se pregunta por el origen de la vida en sociedad. Busca responder a la
idea de si surge de un contrato divino o uno social.
En cuanto a un origen divino; Hume declara que siempre se puede decir que Dios es el
origen porque es la figura que da providencia.
En cuanto a un contrato social; diría que siempre se puede decir que el poder y la
jurisdicción vienen del pueblo.
Sin embargo, Hume argumenta que el poder no siempre se sostiene en un pacto social,
ya que, en innumerables ocasiones, la conquista del poder se consigue mediante
revoluciones o usurpaciones y su final acaba con el uso de la fuerza.
Por esta razón, Hume llega a la conclusión de que los deberes humanos se impulsan por
el instinto u obligación de vivir en sociedad. Aquí encontramos la justicia y la obediencia
civil, los cuales surgen por un sentimiento de empatía que nace por nuestra predilección
por una sociedad ordenada que busque la justicia.
Estas emociones son las que en última instancia justifican la realización de la justicia como
“virtud artificial” que hace posible la sociedad civil.