La imagen evidencia el avanzado deterioro en el
interior de una vivienda cuya cubierta ha sido
construida con materiales tradicionales como barro y
quincha. Se observa que las vigas de madera, que
conforman la estructura de soporte del techo,
presentan signos visibles de debilitamiento debido a
la exposición prolongada a la humedad. Este deterioro
se manifiesta en forma de pérdida de sección
transversal, fisuras, deformaciones y
desprendimientos de material, lo que compromete
gravemente su capacidad estructural. Aunque se han
realizado algunos parchados con materiales
improvisados, estos resultan insuficientes para
garantizar la estabilidad del techo. Esta condición
incrementa significativamente el riesgo de colapso,
especialmente ante eventos climáticos adversos o
movimientos sísmicos, afectando directamente la
seguridad e integridad física de los ocupantes. Por
tanto, la situación requiere una intervención técnica
urgente, que evalúe el grado de afectación estructural
y proponga soluciones de refuerzo o reemplazo, con
el fin de mitigar el peligro y mejorar las condiciones de
habitabilidad de la vivienda.