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Periodificación histórica y calendarios

El documento aborda la necesidad de las sociedades de organizar y medir el tiempo a lo largo de la historia, diferenciando entre tiempo cronológico y tiempo histórico. Se discuten las unidades de tiempo utilizadas, así como la importancia de analizar cambios y permanencias en las sociedades. Además, se menciona la existencia de diferentes calendarios que sirven como referencia para ordenar los sucesos históricos, destacando el calendario cristiano y otros como el judío, musulmán y maya.
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Periodificación histórica y calendarios

El documento aborda la necesidad de las sociedades de organizar y medir el tiempo a lo largo de la historia, diferenciando entre tiempo cronológico y tiempo histórico. Se discuten las unidades de tiempo utilizadas, así como la importancia de analizar cambios y permanencias en las sociedades. Además, se menciona la existencia de diferentes calendarios que sirven como referencia para ordenar los sucesos históricos, destacando el calendario cristiano y otros como el judío, musulmán y maya.
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1.

3 La periodificación histórica
Toda sociedad ha tenido la necesidad de organizar y medir el tiempo. Al
principio, los seres humanos usaban para ello los fenómenos naturales.
Luego, las formas de medir el pasado se volvieron más complejas y los
lapsos de tiempo se hicieron más extensos.

El tiempo cronológico y el tiempo histórico


El ser humano ha creado unidades que le permiten organizar el pasado y
explicar el tiempo cronológico. En la vida cotidiana, las medidas de
tiempo más comunes son los segundos, los minutos, las horas, los días, las
semanas, los meses y los años. Pero cuando se habla de procesos o etapas
de la historia, se suele emplear medidas mucho más largas: décadas, siglos
y milenios. Algunos acontecimientos, como las invasiones militares, son
sucesos que pueden durar años; mientras que los cambios en la economía o
las estructuras políticas son procesos más extensos y se irradian a lo largo
de décadas. Por último, los procesos de largo plazo que duran siglos se
conocen como etapas.
Como sabemos, limitarnos a un recuento de eventos no es suficiente para
explicar la vida de los hombres y mujeres a lo largo de la historia. Para ello,
es necesario analizar el tiempo histórico, es decir, los cambios y
permanencias en las sociedades. Si observamos con atención a nuestro
alrededor nos daremos cuenta de que algunas cosas han cambiado y otras
permanecen igual. Así, por ejemplo, en nuestra localidad se han construido
nuevos edificios y pavimentado calles, pero la plaza principal, el mercado y
la iglesia están en el mismo lugar y no han cambiado.
Los cambios no son todos iguales. Un cambio se valorará como positivo si
mejora la situación anterior (evolución) y como negativo si la empeora
(involución). Un aspecto o situación que no cambia constituye una
“permanencia” por la costumbre o por su resistencia al cambio.

[Esquema a la izquierda:]
El tiempo histórico
→ Cambios
→ Permanencias
→ Políticas y estructuras sociales en un país
→ Crecimiento de una ciudad.
→ Efectos del fenómeno de El Niño en un pueblo.

Los calendarios
Para ordenar los sucesos históricos, es necesario acordar un punto de
partida fijo desde el cual empezar a contar. En la actualidad, casi todo el
mundo acepta el calendario cristiano, es decir, se toma como referencia
el nacimiento de Cristo. Los hechos anteriores a este suceso –conocidos
como antes de Cristo (a. C.)– son contabilizados en sentido regresivo. Por
ejemplo, un hecho que ocurrió en el año 2000 a.C. es anterior a uno que
sucedió en el 155 a.C. Los acontecimientos posteriores al nacimiento de
Cristo –es decir, los que ocurrieron desde el año 1 en adelante– se conocen
como después de Cristo (d. C.). Así, el ataque a las Torres Gemelas en Nueva
York, ocurrido el 11 de setiembre del año 2001, sabemos que es posterior a
un hecho que ocurrió en el año 500 d.C.
No obstante, el calendario cristiano no es la única opción. En la actualidad,
distintas sociedades e instituciones han adoptado calendarios con una fecha
de inicio diferente. Por ejemplo, el calendario judío toma como referencia
un tiempo 3760 años anterior al nacimiento de Cristo, fecha en la cual,
según esta religión, se habría creado el mundo. En el calendario
musulmán, el año 1 corresponde al momento en el que Mahoma huyó de
La Meca hacia Medina, lo que habría ocurrido en el año 622 de nuestro
calendario. En el mundo andino, se toma como referencia el inicio de la
civilización andina y no se utiliza la división de Edad Media, Edad Moderna,
etc., como en la historia occidental. En el caso del calendario maya, que
tuvo una “cuenta larga”, por ella los hechos se clasificaban de acuerdo con
su duración, hasta el 11 de agosto del año 3114 a.C.

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