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Fundamentos de la Terapia Focalizada en la Relación

El documento detalla los fundamentos y objetivos de la Psicoterapia de Aceptación y Compromiso (PAF), enfatizando la importancia de la relación terapéutica como medio de cambio y la equivalencia funcional entre el contexto clínico y la vida diaria del cliente. Se describen las conductas clínicamente relevantes y las reglas del terapeuta para guiar la intervención, así como la integración de PAF con otras terapias y su aplicación a diversos problemas clínicos. Además, se destaca el proceso de evaluación y formulación de caso como parte continua de la intervención terapéutica.

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Fundamentos de la Terapia Focalizada en la Relación

El documento detalla los fundamentos y objetivos de la Psicoterapia de Aceptación y Compromiso (PAF), enfatizando la importancia de la relación terapéutica como medio de cambio y la equivalencia funcional entre el contexto clínico y la vida diaria del cliente. Se describen las conductas clínicamente relevantes y las reglas del terapeuta para guiar la intervención, así como la integración de PAF con otras terapias y su aplicación a diversos problemas clínicos. Además, se destaca el proceso de evaluación y formulación de caso como parte continua de la intervención terapéutica.

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1.

Fundamentos y conceptualización
- Orígenes (Ruiz, 2021).
Esta es una de intervenciones psicológicas más estables, a su vez tiene una
cercanía a las terapias psicodinámicas que toman la relación terapéutica como vía
de cambio psicológico principal. La primera aparición de PAF en un texto fue en
1987 por Kohlenberg y Tsai; y actualmente sus bases continúan siendo las mismas
con pequeñas incorporaciones.
Principales bases:
1. Se basa en el conductismo radical de Skinner, especialmente el análisis
funcional de la conducta verbal. La terapia es mayormente conversación o conducta
verbal, con sus funciones/ efectos para los implicados en ella
2. Enfatiza en las contingencias operantes que ocurren durante la sesión
terapéutica, en especial a través de las conversaciones entre el cliente y el
terapeuta como conductas verbales, operantes sujetas a funciones o efectos
mutuos para ambos.
3. Destaca la equivalencia funcional entre el ambiente natural del cliente y
el de la sesión de terapia, los problemas y progresos del paciente en su vida diaria,
se ven reflejados en la consulta con las mismas funciones fines o efectos/
consecuencias.
4. Conceptualiza la equivalencia funcional desde las conductas
clínicamente relevantes. Las conductas clínicamente relevantes que aparecen en
la consulta. De modo verbal no verbal son los problemas del cliente aquí y ahora en
persona en la sesión (CCR1), Los progresos del cliente en sesiones más avanzadas
que igualmente aparecen en las sesiones (CCR2) y las explicaciones cognitivas
verbales del cliente sobre lo que le pasa, a qué se debe, y qué hay que hacer para
solucionar esto (CCR3).
5. Usa los principios del análisis funcional de la conducta del caso
ideográfico concreto. Cada persona presenta clases operantes, sujetas a
contingencias específicas, según su historia personal, y la interacción que tengan la
actualidad con su ambiente, en especial con la relación con otras personas
significativas de su vida, siendo esa forma funcional de relacionarse, la que
aparecen en consulta y hay que analizar desde el AFC.
6. Hace uso del reforzamiento natural y moldeamiento progresivo como
vía de cambio de conducta. Dado que nos interesa que el ambiente de la consulta
sea lo más parecido al de su vida diaria, usamos el reforzamiento natural y el
moldeamiento progresivo de sus avances/progresos en la sesión para que se
transfieran o generalicen a su vida diaria.
7. Se orienta por 5 reglas flexibles para intervenir y modificar las conductas
clínicamente relevantes. El terapeuta cuenta con una guía general de cómo
intervenir de manera potencialmente efectiva en las conductas clínicamente
relevantes, para que la sesión sea una oportunidad de cambio.
8. Conceptualización para intervenir en casos complejos (tx de personalidad)
denominados “problemas del yo” siendo importante en ellos evaluar el grado de
control privado o público de determinadas conductas con sus experiencias
subjetivas paralelas.
Novedades que han ido apareciendo:
9. Integración de PAF con otras terapias conductuales y no conductuales, como
las terapias cognitivo-conductual.
[Link]ón de modelos de supervisión para mejora en habilidades clínicas
del terapeuta.
[Link]ón de PAF a nuevos problemas clínicos (depresión, ansiedad, terapia
de pareja, tept, etc)
[Link] investigación sobre su eficacia y la mejora de otras terapias al ser
combinadas con PAF.
[Link] del modelo “Conciencia, valor, amor”, utilizado tanto en terapia,
como en talleres (prevención)
[Link]ón de un proyecto transdiagnóstico, desarrollado en torno a
concebirlos como problemas del yo.
- Objetivos fundamentales (Ruiz, 2021).
Generales:
a. Mejorar la calidad de las relaciones íntimas interpersonales mediante
cadenas operantes en esos intercambios relacionales con: (modelo
conciencia, valor, amor) (Reyes Ortega y Kanter, 2017)
1. Mayor conciencia y expresión de necesidades propias y ajenas en esas
relaciones.
2. Mayor valor para mostrar las vulnerabilidades personales en esas relaciones.
3. Mayor y mejores expresiones reforzantes amorosas.
b) Tener mayor control de la propia experiencia privada, de modo que la
experiencia del yo nos pertenezca de manera más auténtica. (modelo problemas
del yo) (Ferro y Valero, 2017)
Específicos del terapeuta:
a. Disminuir conductas clínicamente relevantes problemáticas que se reflejan
de manera equivalente en las dificultades del cliente durante la terapia.
(CCR1)
b. Incrementar las conductas clínicamente relevantes que suponen las mejoras
y progresos del cliente que se relacionan con objetivos dentro y fuera de
terapia. (CCR2)
c. Ajustar de manera funcional las propias explicaciones del paciente de sus
problemas y progresos moldeando las mismas verbal y gradualmente hacia
explicaciones más funcionales que le permitan discriminar y transferir los
cambios de las sesiones a la vida diaria.
- Relación Terapéutica.
En PAF la relación terapéutica no es vista como una variable más añadida a las
técnicas, sino que es vista como un factor que produce el cambio. La situación
terapéutica es considerada interacción fundamental para el cambio de conducta,
dado que lo que ocurra, se diga o se produzca durante la consulta, crea un cambio
más permanente en la vida diaria del individuo. (Valero y Ferro, 2015)
Kanter et al. (2009) han denominado al papel de las relaciones terapéuticas en FAP
intervención centrada en las relaciones. Aunque muchas terapias se centran en las
habilidades terapéuticas, incluso en ejercicios y experiencias in vivo dentro de la
sesión, FAP centrará su proceso de cambio precisamente en esas relaciones entre
terapeuta y cliente. (Valero y Ferro,2015)
Esta participación de terapeuta se hace con determinado criterio psicológico
atenido a principios conductuales y, a la vez, con implicación personal, como
persona compasiva, comprensiva y empática. Así, la PAF supone un espacio vivido
donde la relación terapéutica es el medio y contexto en el que puede tener lugar la
presentación del problema y la posible mejoría del cliente. (Perez, 2014)
- Equivalencia funcional.
Se habla de equivalencia funcional cuando los factores de control de una conducta
son similares. No si se parecen las respuestas, como en la generalización estimular,
sino si las variables antecedentes y consecuentes son las mismas en ambos
contextos.
La situación inicial de autoridad que supone la relación terapeutacliente puede
tener bastante equivalencia funcional con una relación de sumisión que tenga el
cliente en su vida diaria. También el establecimiento de una relación íntima y
confidencial con el terapeuta tendría esa equivalencia con iniciar una relación
íntima con otra persona querida.

-Transferencia de función (agregado, revisar)


El concepto de transferencia de función implicaría no solo que la conducta en
ambos contextos presenta equivalencias funcionales, sino que la función que tiene
en una hace cambiar la otra. en FAP se busca la transferencia dentro fuera para
que lo aprendido y cambiado dentro de la sesión se generalice a la vida diaria de
esa persona. (Valero y Ferro, 2015)
- Otros fundamentos (Valero y Ferro) ESTÁN MEJOR EXPLICADOS ACÁ
Fundamento principal: identificar el tipo de función de esa conducta y actuar en
consecuencia. Fundamentalmente, el terapeuta debe fijarse en las respuestas que
están controladas por estímulos localizados en la sesión clínica y que tienen una
causación múltiple.
Segundo fundamento: radica en las contingencias de reforzamiento que se
establecen dentro de la sesión. FAP recomienda el uso de reforzadores naturales
(los habituales en el ambiente diario del cliente), probabilizando así la
generalización de los objetivos terapéuticos a la vida diaria. El uso del
reforzamiento artificial produce unos efectos muy limitados en la conducta objetivo.
Según Kohlenberg y Tsai (1991), hay dos formas de aplicar el reforzamiento natural:
una directa relacionada con la forma en que el terapeuta utiliza su propio repertorio
para dar reforzamiento; y otra indirecta relacionada con las reglas generales
terapéuticas. (corresponde al punto 2 de las principales bases)
Tercer fundamento: la equivalencia funcional entre el contexto clínico y el
ambiente diario del cliente. Los ambientes deben ser comparados en función de la
conducta que ellos evocan, de las conductas que son relevantes clínicamente
dentro de la sesión terapéutica y de las que se dan en la vida diaria (corresponde al
punto 3 de las principales bases)
-En FAP se asume que el único modo de ayudar al cliente es a través de las
funciones discriminativas, reforzantes y evocadoras de lo que hace el terapeuta, y,
además, que el mayor efecto de estas funciones estimulares ocurrirá cuando
aparezcan en la sesión. (cada acción del terapeuta puede tener 1 o más de estas
funciones)
- CCRs RODRÍGUEZ-NARANJO, 1998:
Conductas clínicamente relevantes:
CCR1: Los problemas del cliente que se manifiestan en la sesión.
Cualquier persona con determinado tipo de problemas probablemente manifieste en
la sesión terapéutica conductas significativamente relacionadas con dichos
problemas
CCR2: Las mejorías del cliente que se producen en la sesión.
Se considera que si los problemas del cliente se presentan durante la sesión,
también cabe que se produzcan mejorías conforme se desarrolla la acción
terapéutica.
CCR3: Las explicaciones que proporciona el cliente acerca de su conducta.
Los repertorios verbales del cliente que se corresponden con su propia conducta
clínicamente relevante y con las variables controladoras
- Conductas del terapeuta (Ruiz, 2021)
- Reglas del Terapeuta
hace referencia a recomendaciones técnicas que buscan guiar y orientar la
aplicación de FAP para conseguir resultados terapéuticos, estos se consignan en
cinco reglas:
Regla 1: Desarrollar la habilidad de observar posibles manifestaciones de las CCR en
terapia, discriminando las más significativas en relación al problema, bloqueando
las consecuencias y no refuerzo de las CCR1 reforzando gradualmente y
amplificando las CCR2 y moldeando mejor las explicaciones funcionales de las CCR3
(Trabajar esto aumenta la conexión emocional entre T-C)
Regla 2: Crear un ambiente terapéutico que posibilite la evocación de las CCR1 y
sus alternativas dentro de las mismas sesiones (los terapeutas de FAP prefieren
reforzamiento natural directo “Experimente con esto y note usted mismo las
conclusiones”)
Regla 3: Reforzar de forma natural las CCR2 a través del moldeamiento, es decir, el
terapeuta refuerza los progresos del cliente desde los niveles más pequeños
iniciales a los progresos mayores. Se evita verbalizar elogios artificiales, por el
contrario, se debe expresar con franqueza cómo se siente con los progresos del
cliente, esto se debe hacer con conductas de clase amplias en lugar de respuestas
específicas
Regla 4: Observar los efectos potencialmente reforzantes de la conducta del
terapeuta en relación con las CCR del cliente, el terapeuta debe ser consciente del
efecto reforzador que él emite.
Regla 5:
- Los problemas del yo, como se conceptualizan e intervienen (Ruiz,
2021).
Yo es un repertorio de unidades funcionales (repertorios de conducta con funciones
o fines a contingencias similares) que son aprendidas desde la infancia bajo el
control verbal de la expresión “Yo tal” (yo quiero, yo necesito, yo opino, yo pienso)
cuando está en presencia de otros (evitar desaprobación u obtenerla) pone en
mayor o menor grado bajo control propio o ajeno, es decir, se hace más vulnerable
al seguimiento arbitrario de reglas o intereses ajenos, siendo menos auténticos, lo
que genera problemas del yo (da lugar a trastornos de personalidad o problemas
del yo de tipo más o más graves).
iNTERVENCIÓN FAP
1. Evaluar los problemas desde el análisis funcional de la conducta (AFC) sesion
a sesion desde problemas en la cotidianidad hasta las CCR en consulta.
2. Ajustar intervenciones a nivel de control privado del paciente, Valero y Ferro
(2015) recomiendan:
A. Reforzar el hablar en ausencia de claves externas específicas: de directivo a
menos directivo conforme avanzan las sesiones dejando más iniciativa al
paciente sobre lo que desea conversar, esto refuerza sus expresiones “yo X”
B. Ajustar las tareas terapéuticas al nivel del control privado del repertorio del
cliente
C. Reforzar tantas expresiones “yo x” como sea posible (gustos, aficiones, cosas
que le agradan)
D. Usar técnicas que promocionen el mindfulness: centradas en el yo
observador combinadas con evocar que los “yo X”
- Tipos de conductas verbales (Ruiz, 2021).
1. Conducta ecoica o imitativa: uso de términos técnicos para obtener
aprobación/ No reforzar la repetición, el paciente use su propio lenguaje
2. Tactos o descripciones: Descripciones del paciente sobre su experiencia
privada y públicas/ Reforzar contacto con sus propias necesidades y deseos y
reforzar la descripción de ABC funcionales con lenguaje personal
3. Mandos disfrazados: descripciones cuyo objetivo es pedir algo del terapeuta/
Reforzar peticiones directas
4. interverbales de preguntas y respuestas
5. Autocliticas o de autocorreccion del habla
6. seguimiento de reglas o instrucciones
2. Proceso de evaluación y formulación de caso
Proceso de Evaluación y Formulación de Caso
Fase inicial de la PAF
La fase inicial y en general el proceso de evaluación desde PAF se enfoca en el
análisis funcional de la conducta (AFC) de las problemáticas del paciente y sus
objetivos en la vida diaria (antecedentes conducta y consecuencias) y como
mediante la equivalencia funcional se presentan las CCR1 en las mismas sesiones,
junto con las CCR3 y en su caso con baja frecuencias e intensidad CCR2.
En este proceso se recaba información referente a los AFC, áreas de su vida,
antecedentes personales. Además, el número de sesiones es relativo a las
circunstancias, tiempo e incluso en algunos casos parte de la evaluación son tareas
(para identificar CCRs) para la casa.
Por otro lado, el terapeuta debe centrarse en el aquí y ahora de las sesiones, con
especial atención a las conductas verbales y su potencial clase funcional como
hipótesis a contrastar en el efecto que tiene en la relación (permanecen, aumentan,
decrecen).
El AFC es un proceso continuo, que en conjunto con las entrevistas permite en las
primeras sesiones conceptualizar de manera funcional los problemas y las CCRs del
caso.
Las CCR se expresan a través de conducta verbal y no verbal y se valoran según su
funcionalidad y equivalencia. Adicionalmente, se hace uso de escalas y
cuestionarios, siempre y cuando se lean desde una postura conductual como
potenciales CCRs y no como atributos intrapsíquicos. A partir de las de los AFC, las
entrevistas, las escalas y cuestionarios el terapeuta hace una primera
conceptualización del caso con las CCR1 y CCR3, junto con los objetivos dentro y
fuera de la sesión como CCR2.
Además, dicha conceptualización le facilita al terapeuta determinar si es pertinente
o no tratar al paciente con PAF. En caso de ser pertinente PAF se procede a explicar
al paciente la racionalidad y objetivos de PAF. En esa explicación se le hará explicito
al paciente que en la relación entre ambos antes o después se van a presentar los
problemas y progresos. Además, se le dará a conocer al cliente como se le hará
sentir y que uso se le dará a lo que el cliente comparta con el objetivo de ayudarle,
es decir, se le explicara como se usara eso para ayudarle.
En la modificación de conducta tradicional, la evaluación se considera una etapa
previa a la intervención. En cambio, en FAP, la evaluación es parte de la
intervención desde el primer contacto y se realiza de forma continua y flexible
durante toda la terapia. Su propósito no es solo técnico, sino también fortalecer la
relación terapéutica. Es un proceso dinámico e interactivo donde las hipótesis
sobre las CCR y su función se revisan.
Para medir esta evolución, se han desarrollado instrumentos específicos de
evaluación.
1. Cuestionarios de ayuda a la terapia
Los cuestionarios se pueden administrar al inicio de la intervención, otros para ver
la evolución y el desarrollo de las sesiones y otros al final de la intervención.
Algunos de los cuestionarios son:
(Acá iría lo de Aleja)
Los cuestionarios no sirven como tal para evaluar, sino que son preguntas,
esquemas, ejercicios que sirven para evocar CCR1 y para reforzar CCR2, además de
contar con un feedback continuo sobre el proceso y la relación terapéutica.
2. Sistemas de codificación de conductas
Los sistemas de codificación de conductas son formas de categorizar y analizar
empíricamente las interacciones entre terapeuta y cliente, generalmente a través
de grabaciones de audio o video, de tal manera que permitan evaluar cómo
evolucionan a lo largo de la terapia. En FAP, el más utilizado es el FAPRS, que
clasifica conductas tanto del terapeuta como del cliente para medir el proceso de
cambio terapéutico.
Del terapeuta registra:
(1) Evoca CCR.
(2) Moldea CCRI.
(3) Moldea CCR2.
(4) Respuestas ineficaces.
(5) Respuestas centradas en la relación.
(6) otro tipo de charla.
Mientras que del paciente registra:
(1) CCR1.
(2) CCR2.
(3) Respuestas centradas en la relación.
(4) Problemas de fuera.
(5) Mejoras de fuera.
(6) Otro tipo de charla. Este sistema requiere entrenamiento especializado y ha
demostrado ser fiable y útil en análisis cuantitativos de sesiones.
Otro sistema, el SiMCCIT, clasifica verbalizaciones y gestos del terapeuta en
categorías funcionales y descriptivas, permitiendo un análisis detallado del proceso
terapéutico.
Cuestionarios de evaluación del individuo
En el contexto de FAP, se han desarrollado cuestionarios específicos para
evaluar la experiencia del yo y las relaciones interpersonales.
EOSS (Experience of Self Scale)
Autores: Kanter, Parker y Kohlenberg (2001); validado en español por Valero et al.
Objetivo: Evaluar problemas relacionados con la construcción social y verbal
del yo, en función de las relaciones personales.
Estructura: 37 ítems tipo Likert (1–7), divididos en 4 secciones:
1. Concepto general del yo.
2. Expresión de uno mismo ante personas conocidas.
3. Expresión ante personas íntimas.
4. Creatividad, disociación y sensibilidad a la crítica.
FAPIS (FAP Intimacy Scale)
Autores: Leonard et al. (2014).
Objetivo: Medir conductas relacionadas con la intimidad, dentro y fuera de la
terapia.
Estructura: 14 ítems, evaluados del 0 (nada) al 6 (completamente), en relación
con conductas de la última semana.
Factores principales:
- Pensamientos y sentimientos ocultos.
- Expresión de sentimientos positivos.
- Honestidad y autenticidad.
Cuestionarios de evaluación del terapeuta
En FAP, también se desarrollan instrumentos para evaluar las competencias
del terapeuta, con el fin de mejorar su eficacia clínica y asegurar la calidad de la
intervención.
FASIT (Functional Assessment of Skills for Interpersonal Therapists)
Autor: Callaghan (2006).
Objetivo: Evaluar las habilidades interpersonales del terapeuta.
Áreas evaluadas:
- Asertividad.
- Feedback (dar y recibir).
- Resolución de conflictos.
- Desarrollo de intimidad.
- Expresión emocional.
THISS (Therapist In-Session Strategy Scale)
Objetivo: Medir la competencia y adherencia del terapeuta en distintas
escuelas terapéuticas.
Estructura: 36 ítems, divididos en 4 subescalas:
- Habilidades cognitivas.
- Habilidades en vivo.
- Habilidades PAF.
- Terapia interpersonal.
FAP Impact Scale (FAPIS)
Autores: Kanter et al. (2012).
Uso: Evaluación de programas de entrenamiento de terapeutas.
Ítems evalúan:
- Atención plena al cliente.
- Conciencia emocional del terapeuta.
- Habilidades de autorrevelación.
- Análisis funcional.
- Enfoque en la sesión.
Conceptualización de casos
Uno de los objetivos centrales en FAP es lograr una conceptualización funcional
del caso, que guíe al terapeuta en la identificación y abordaje de las Conductas
Clínicamente Relevantes (CCR) a lo largo del proceso terapéutico. Esta
conceptualización es continua, dinámica y basada en el análisis funcional de la
conducta del cliente en sesión.

🧠 3.4.1. Esquema de conceptualización del caso


 Propone analizar:
o Problemas en la vida diaria y en sesión (CCRI).
o Historia personal relevante.
o Creencias del cliente sobre salud, bienestar, sufrimiento.
o Valores personales y objetivos concretos (dentro y fuera de la sesión).
 Se basa en identificar clases funcionales de conducta y su equivalencia
dentro y fuera de la terapia.
 Sirve para entender el origen y mantenimiento del problema, enfocándose en
el aquí y ahora de la relación terapéutica.

🧩 3.4.2. FIAT (Functional Idiographic Assessment Template)


 Es una herramienta estructurada para observar y clasificar conductas
problemáticas del cliente según clases de funcionamiento interpersonal.
 Evalúa antecedentes, conducta y consecuencias asociadas a las CCR.
 Clases principales:
A. Asertividad y expresión de necesidades
B. Comunicación bidireccional (dar y recibir feedback)
C. Resolución de conflictos interpersonales
D. Cercanía personal e intimidad
E. Experiencia emocional y su expresión

🧾 FIAT-Q / FIAT-Q-SF (cuestionario del cliente)


 Evaluación cuantitativa del funcionamiento interpersonal.
 Versión completa: 117 ítems / Versión breve: 32 ítems.
 Escala de respuesta: de -3 (gran desacuerdo) a +3 (gran acuerdo).
 Alta fiabilidad (α = .94) y buena validez test-retest (r = .73).

En conjunto, tanto el esquema clínico como el FIAT permiten una comprensión


profunda del caso, basada en la observación funcional del comportamiento y
ajustada a los valores y objetivos del cliente. Son herramientas clave para diseñar
intervenciones eficaces y coherentes con los principios de FAP.
3. Técnicas y proceso de intervención
 Fase intermedia:
Objetivos de la fase intermedia (Ruiz):
1. Disminuir las CCR1 mediante el bloqueo de evitaciones (Ej: volver a sacar un
tema de conversación que el paciente ha excitado durante la sesión y que es
importante abordar). Si un terapeuta evita los conflictos intrapersonales, no va a
poder enseñar al paciente a resolver conflictos. En casos de hechos traumáticos (ej:
abuso sexual, accidentes, muertes, etc) el terapeuta tiene la tendencia a evitar esas
situaciones, pero esto, poco le va a ayudar al paciente. (Valero y Ferro)
2. Aumentar las CCR2 reforzándolas de manera natural (Ej: reconocer los
progresos y preguntar sobre como le hace sentir ese progreso)
3. Ajustar las CCR3 (Ej: se le pide al paciente que en su propio lenguaje
explique la secuencia funcional ABC)
4. Comprobar que las CCR2 se transfieran a la vida diaria del paciente
El proceso de cambio (Valero y Ferro)
Los principios explicativos del proceso de cambio están basados en el AFC (análisis
funcional de la conducta). Por eso, a continuación explicaremos de manera
progresiva cómo se produce el cambio terapéutico:
[Link] las CCR1 a las CCR2: Los problemas (CCR1) y cambios (CCR2) han de
producirse in situ (dentro de la sesión). Es decir que hay una transferencia hacia
adentro de lo que ocurre afuera. De esta forma, el terapeuta puede moldear
comportamientos por medio de la presentación de contingencias y modificación de
reglas verbales que han de producirse de la forma más natural posible para facilitar
la generalización. Es decir, que se pueda aplicar esto a la vida cotidiana.
Habilidades del terapeuta: se deben entrenar las habilidades del terapeuta no
porque sean las responsables del cambio, sino porque si el terapeuta tiene esas
habilidades podrá aplicar mejor las técnicas de refuerzo social inmediato, reaccionar
de manera natural, aplicar moldeamiento progresivo, entre otras. Un terapeuta con
pocas habilidades o poca experiencia en PAF no reaccionará con rapidez ni de forma
natural.
Kohlenberg y Tsai (1991): explican mejor cómo desarrollar las habilidades para
“estar atento” y desarrollar las situaciones dentro de la sesión.
Ejemplo: una paciente consulta por problemas en su relación de pareja,
expresando que tienen discusiones frecuentes, que está deprimida y que le falta
comunicación porque su esposo no habla con ella. Sin embargo, en sesión el
terapeuta observa que la paciente constantemente lo interrumpe al hablar, se
desvía del tema e ignora los comentarios o feedback que le da el terapeuta. Es
decir que, puede estar mostrando los mismos problemas de comunicación que tiene
con su pareja.
2. Métodos motivacionales para generar CCR: una forma de adquirir
habilidades terapéuticas es aprender a crear situaciones motivacionales que
generen CCR1 y CCR2 para moldearlas en el momento.
Situaciones naturales de la terapia que pueden evocar CCR´s: las
vacaciones del terapeuta, honorarios, errores, silencios, expresiones de afecto,
entre otras (Kohlenberg y Tsai (1991, págs. 72-76)
Ejercicios para crear situaciones evocadoras de CCR´s:
Nota: para realizar estos ejercicios es importante que el terapeuta reciba
entrenamiento previo y se base siempre en un análisis funcional individual de cada
caso para que los ejercicios sean adaptados a las características del paciente.
a. Cuestionarios de opinión sobre la sesión: realizar brevemente un
feedback al final de la sesión preguntando: "¿qué te ha servido más de esta
sesión?", "¿algo que te haya quedado por decir o quieras preguntar?", "¿qué
progresos has visto?”. Esto con el fin de evocar comentarios sobre opiniones
e invitar a expresarse de manera honesta y directa.
b. Reconocimiento y quejas: preguntar por aspectos positivos y negativos,
quejas y molestias de la sesión. Esto es útil para practicar como dar feedback
positivo y negativo a otras personas en su vida diaria.
c. Anotación del riesgo emocional: valorar según una escala Likert (de 0 a
10) el grado de riesgo emocional que el paciente considera que ha tenido
durante la sesión. Esto ayuda a que el paciente se pueda dar cuenta de su
progreso en terapia. Incluso, también se puede preguntar sobre el riesgo
emocional percibido en situaciones fuera de la sesión.
d. Ejercicio de la mano no dominante: se le pide al paciente escribir durante
un tiempo breve (ej: 5 minutos) con su mano no dominante sobre un episodio
que implique fuertes emociones para él. Generalmente, para las personas
poco dadas a comunicar este ejercicio les genera ansiedad y evoca
repertorios de evitación (se niegan a escribir). Los errores en palabras y
frases inconclusas que quedan de este ejercicio son la oportunidad perfecta
para preguntar al paciente sobre estos temas y profundizar en la información.
Entonces, el objetivo de este ejercicio es que el paciente exprese sus
emociones o eventos privados que probablemente no revelaría en sesión.
e. Inventario de pérdidas: se le pide al paciente que haga una relación de las
pérdidas que ha tenido en su vida con el objetivo de permitir que el paciente
sienta emociones que ha estado evitando por mucho tiempo y se de cuenta
del impacto de esas pérdidas en su vida. Para este ejercicio, se puede hacer
uso de fotos, videos o cualquier tipo de material de apoyo que le sea útil para
reencontrarse con experiencias pasadas.
f. 100 positivos: se le pide al paciente que comience a escribir sus puntos
débiles o fallos. En ese proceso, se le pide que comience a decir el opuesto
de cada uno. Para que al final el paciente realice una lista de 100 cosas
positivas de el mismo (Ej: cualidades, valores, habilidades, etc). De esta
manera, el paciente puede fijarse en los aspectos positivos de su vida,
reconocer las cosas buenas que tiene y tratar de cambiar para tener un
autoconcepto más positivo. El terapeuta también puede reforzar las
afirmaciones positivas que el paciente hace sobre sí mismo.
g. Declaración de misión personal: se le pide al paciente que escriba una
carta en la que describa cual sería su misión personal en la vida. Se le podría
decir. Esto puede servir como una hoja de ruta que le ayude a ver hacia
dónde se dirige y qué riesgos debe asumir para conseguirlo.
h. Carta de enfado o de gratitud: se le pide al paciente que escriba una
carta dirigida a alguien en especial a quien le quiera mostrar su enfado o
gratitud. Útil para la expresión profunda y auténtica de emociones que tal vez
no había podido expresar, confrontación, refuerzo natural y conseguir una
relación más profunda. El propósito de esta carta no es ser enviada a su
destinatario oficial, sino que por medio de la escritura de esta se busca
provocar CCR´s. Es un ejercicio experiencial similar a la silla vacía.
i. Ejercicio de las voces internas: se le pide al paciente que haga una lista
de las distintas “voces” o conceptos que tenga de sí mismo. Útil para
pacientes inestables o inseguros con rumiación o pensamientos opuestos. Se
busca que, durante el proceso, el paciente pueda darse cuenta de sus
cambios y aceptarse tal cual es.
j. Lista de cosas por hacer: se le pide al paciente que escriba un listado de
cosas pendientes por hacer con los objetivos que quiere conseguir. A
diferencia de la misión personal, se trata de que el paciente concrete y
operacionalice sus objetivos futuros tras la terminación de la terapia
Nota: estos ejercicios deben adaptarse al paciente. Pero, también se puede usar
cualquier otro ejercicio que cumpla con el criterio de ayudar al paciente a evocar
CCR´s.
Es importante que la sesión termine con algo positivo porque si hay demasiados
aspectos negativos o CCR´s1, es probable que el paciente abandone el proceso
terapéutico.
3. De las CCR2 a las CCR3: a lo largo del proceso terapéutico van a comenzar a
darse cada vez más CCR2 (conductas deseables) que el terapeuta debe aumentar
mientras que simultáneamente debe ir moldeando CCR3. Para eso, el terapeuta
debe:
a. Reforzar las frases en las que el paciente haga descripciones de su conducta
con relación a: otros, a la situación y al contexto, más que buscar
justificaciones en su conducta privada.
b. Hacer preguntas específicas sobre la situación, las personas, qué ocurrió
antes, qué ocurrió después, etc. Para obtener descripciones más realistas que
no dependen tanto de las emociones y pensamientos privados, sino de los
acontecimientos que le ocurren.
c. Expresar reforzamientos en forma de regla verbal: el terapeuta puede
formular verbalmente relaciones entre conductas del individuo y la reacción
que eso produce. Esto con el objetivo de que estas reglas verbales sean
aplicadas por el paciente en su vida diaria, rompiendo la tendencia a evitar y
aumentando las CCR3.
Las “excusas”: muchas de las descripciones que hacen los clientes no responden
a un AFC. No son razones o causas sino "excusas" o "pseudoexplicaciones". Incluso,
en nuestra cultura se utilizan las emociones como justificación de lo que hacemos
(Ej: reaccione así porque estaba furioso). En esta etapa el terapeuta hace
preguntas e intenta que el individuo describa su conducta en términos objetivos y
funcionales (E-R-C)
Se espera que el paciente pueda hacer AFC de su vida diaria, identificando las
contingencias de reforzamiento natural y promoviendo la generalización.
4. El uso del reforzamiento positivo: el terapeuta puede reforzar
contingentemente la conducta del cliente y comenzar a cambiarla.
El reforzamiento tiene su efecto cuando se aplica de 82 forma rápida e inmediata a
la conducta que se desea aumentar, cuanta más demora o menor relación temporal
haya, menos efecto sobre la conducta.
Reforzadores artificiales: son útiles para comenzar a reforzar conductas cuando
no hay otras oportunidades para hacerlo. Son útiles en situaciones artificiales. Ej:
instituciones o centros de salud mental. Sin embargo, presentan limitaciones si se
pretende que los progresos conseguidos en terapia se generalicen a la vida
cotidiana. Ej: si una persona con dificultades de expresión emocional tiene un
progreso (CCR2) y el terapeuta le dice “me alegro que expreses tu opinión, es
importante para mí” esto es un reforzamiento artificial porque es poco probable que
en la vida real alguien le diga lo mismo. Pero si más bien el terapeuta lo sigue
escuchando, asiente con la cabeza y se muestra atento, esto si puede ser un
refuerzo natural porque si es probable que en la vida cotidiana alguien actúe igual).
Exageración de respuestas sociales: a menudo los terapeutas suelen exagerar
sus respuestas de júbilo y satisfacción para con el paciente, intentando dar
reforzadores sociales. Sin embargo, esas reacciones exageradas pueden parecer
poco naturales y perder su efecto reforzante.
Saber que es reforzante: el terapeuta debe observar si los refuerzos que aplica
aumentan o disminuyen las respuestas del paciente.
5. El uso del lenguaje para alterar comportamientos: el terapeuta dispone de
sus habilidades y recursos para producir moldeamiento. Por eso, el lenguaje es el
recurso terapéutico más eficaz desde esta perspectiva. Para eso, PAF se basa en:
Los principios del AF de la conducta verbal: el lenguaje se adquiere en un
contexto social y determina cómo interactuamos en el contexto. PAF utiliza
afirmaciones, expresiones de comprensión, lenguaje emocional, etc como
reforzamiento positivo para el moldeamiento, pero también como estimulación
verbal antecedente, ya que, si el terapeuta utiliza las palabras adecuadas y aplica el
reforzamiento de manera adecuada, aumenta la probabilidad de que el paciente
siga interactuando con el.
El terapeuta debe observar las reacciones que producen sus palabras, ya que estas
pueden servir como refuerzos o como estímulos aversivos. Además, es importante
saber que todas las palabras tienen múltiples significados, pero también, una
misma experiencia o hecho puede narrarse de múltiples formas, y de esto depende
la interpretación que se haga de ese hecho o conducta.
El terapeuta puede crear nuevos comportamientos a través del lenguaje (Ej: a
través de ejemplos, metáforas, ejercicios verbales, etc.). Pues las creencias del
individuo, normas o reglas sociales, valores personales, ideales o las metas no son
otra cosa sino lenguaje.
La mayoría de las frases de los pacientes son descripciones verbales de
acontecimientos o eventos privados. Esto debe ser reforzado porque se pretende
que la persona exprese sinceramente eventos privados, sus pensamientos,
sentimientos, deseos, etc..
Las respuestas misteriosas, actos fallidos y lapus también podrían ser
analizados funcionalmente.
Cuestionarios y registros (Valero y Ferro): se propone usarlos de manera
idiográfica
1. Cuestionario de mitad de la terapia: se señala una serie de ítems sobre
los progresos, dificultades y cambios que el paciente ha tenido en las sesiones.
2. Registro de riesgo emocional: es una hoja en la que se anota la fecha, el
riesgo emocional que el cliente llega a estar dispuesto a tener con su terapeuta y el
rango de dificultad, (de 1 a 10) que ha tenido al hacerlo. Sirve para comparar
riesgos que ha asumido en el pasado y los que está dispuesto a asumir en el futuro
3. Instantánea vital FAP: se señala del 1 al 10 el grado de satisfacción que el
individuo tiene con cada una de las áreas de su vida.
Ejemplo: Ruiz y otros autores realizaron un estudio en el que pretendían validar
este instrumento para traducirlo al español. Para esto, aplicaron el instrumento a
530 personas de nacionalidad española y obtuvieron como resultado las
puntuaciones que se muestran en la imagen. En ella se evaluaron 27 áreas de la
vida puntuando cada una de 1 a 10 según el grado de satisfacción. Los puntajes
promedios que se obtuvieron fueron los que se muestran en la tabla, destacando
que “aprendizaje a lo largo de la vida” obtuvo la mayor puntuación (7.8) “ejercicio”
tuvo la menor puntuación (5.88). Es decir, que las personas se encuentran más
satisfechas con su aprendizaje a lo largo de la vida y menos satisfechas con el área
de ejercicio
[Link]
 Fase final:
Esta fase supone la terminación de la terapia y puede evocar CCR´S relevantes
(Ruiz)
“Este momento de la terapia es similar a como las personas terminan una relación
íntima con alguien” Puede ser difícil para ambos porque se ha creado una relación
fuerte. Pero es el escenario perfecto para generar un nuevo repertorio relacionado
con pérdidas y terminación de relaciones (que suele ser un motivo de consulta
frecuente) (Valero y Ferro)
En este momento es importante recordar lo aprendido y los recursos con los que
cuenta el paciente. Para que este proceso sea más fácil se puede espaciar el tiempo
de las sesiones finales (Ej: si las sesiones normalmente eran 1 vez por semana,
ahora serán 1 vez al mes, cada 3 meses…) (Ruiz)
También se pueden realizar rituales de despedida por medio de cartas en las que el
terapeuta especifique los objetivos iniciales, progresos obtenidos, interacciones,
cualidades positivas del paciente, lo que el terapeuta aprendió de el paciente, lo
que quisiera recordar del paciente, una despedida y buenos deseos para la vida
futura. Igualmente, el paciente también puede escribir una carta al terapeuta.
(Valero y Ferro)
4. Evidencia empírica sobre la eficacia de PAF
- En Ruiz, 2021 se describe brevemente sobre la evidencia empírica.
3. La eficacia, no sólo reducción de síntomas El movimiento de los tratamientos
psicológicos eficaces ha instaurado en contextos de investigación la reducción de
síntomas como criterio de eficacia. Esta eficacia se mide, a menudo, con
cuestionarios estandarizados, típicamente, las Escalas de Hamilton para la ansiedad
y la depresión y el Inventario de Depresión de Beck, de otros instrumentos de este
tipo para los "diagnósticos" correspondientes. Aunque en los contextos aplicados,
del sistema público o de la práctica privada, la eficacia de la terapia no se tasa
necesariamente por la reducción de síntomas en un cuestionario, este criterio no
deja de estar presente y vigente, en tanto acredita las "terapias eficaces".
Como concluyen Rafael Ferro, Luis Valero y Miguel Ángel López, siguiendo a los
fundadores de la terapia, la PAF puede ayudar a: (1) aprender y enseñar formas de
pensar más eficaces; (2) incrementar actividades que obtengan realización, logro y
disfrute en la vida; (3) considerar otras causas de los sentimientos negativos y de
las actividades afectivas; (4) centrarse en el aquí y ahora, y (5) centrarse en las
relaciones terapéuticas como una forma de aprender nuevos patrones de relación
con los demás" (Ferro García, Valero Aguayo y López Bermúdez, 2007, p. 456).
- En Valero y Ferro también hay información al respecto, incluso resumida
Estudios de eficacia de caso único
 Este es el caso 187 presentado por Paul, Marx y Orsillo (1999) sobre un joven
de 20 años con un problema de exhibicionismo con masturbación pública, además
de otros problemas depresivos, de ansiedad y drogas. Utilizaron un diseño de caso
único con medidas repetidas cada mes a través de cuestionarios y autorregistros.
En una primera etapa, los autores utilizaron la terapia de ACT, posteriormente
combinada con FAP; a partir de esta, los comportamientos problemáticos y los
deseos de llevarlos a cabo fueron disminuyendo. El tratamiento duró 12 meses y
tuvo un seguimiento a los seis meses con total éxito: disminuyeron la necesidad de
exhibirse y el consumo de drogas, y fueron aumentando las interacciones sociales y
de pareja. ( pág, 187)
 Carrascoso (2003) describe el caso de un hombre con celos problemáticos,
tratados a través de una intervención basada en la FAP (Psicoterapia Analítica
Funcional). Se realizó una evaluación antes, durante y después del tratamiento,
incluyendo seguimiento a un año. Los celos buscaban asegurar la fidelidad de su
pareja y atención constante, pero también evitaban situaciones sociales y se
relacionaban con una dependencia hacia su madre. El tratamiento (31 sesiones) no
buscó eliminar los celos, sino cambiar su función. Se utilizaron estrategias como
exposición, prevención de respuesta y entrenamiento en asertividad. Se observó
una disminución de los celos y una mejora significativa en la relación de pareja.
( pág, 188)
 Olivencia y Cangas (2005) presentan el caso de una joven con trastorno de
personalidad esquizotípico, tratada con una combinación de ACT y FAP. Mostraba
conductas "raras" según los familiares, que se parecían a las de una tía suya
diagnosticada de esquizofrenia. conductas extrañas como hablar sola, evitar
responsabilidades, timidez extrema y desconfianza. Se usó FAP para analizar cómo
explicaba su conducta (CCR3) y se aplicó un diseño de caso único A-B con
mediciones pre y post tratamiento. El proceso incluyó 60 sesiones, donde se
observó una disminución progresiva de las conductas problemáticas, especialmente
la suspicacia, lo cual fue respaldado por los resultados de los cuestionarios. (pag,

189)
Otro estudio con un diseño acumulativo es el de Kanter et al. (2006), que estudiaron
el efecto de FAP añadida tras la terapia cognitivoconductual habitual, en dos
clientes con problemas depresivos. Utilizaron un diseño de caso único B - B + C,
tomando mediciones semanales de las CCRI y CCR2 ocurridas en las sesiones
mediante el registro FIAT (por ejemplo, búsqueda de aprobación, excesivo control
de los demás, no enfrentarse a la pareja, excesivas autocríticas, etc.). En el primer
caso realizaron 12 sesiones de terapia cognitiva (TC) habitual y ocho añadiendo FAP;
en el segundo caso realizaron ocho sesiones y solo cuatro más con FAP. En los
resultados, el primero de ellos mejoró significativamente tras introducir FAP y el otro
abandonó, según los autores, por los procedimientos aversivos en los controles
usados en FAP para el estudio. En una publicación posterior del mismo grupo (Busch
et al., 2009) ampliaron la información y datos sobre este caso, ahora con un diseño
A - B - B + C, con cinco sesiones iniciales de línea base, seis sesiones de
tratamiento cognitivo conductual habitual y nueve sesiones añadiendo también FAP.
Este estudio estaba centrado en la fiabilidad y utilidad clínica del sistema de
registro FARPS, porque la recogida de datos se centró en los códigos de conducta de
FARPS: cambios en CCRI y CCR2 que fueron mayores en el tratamiento mejorado
con FAP (véase la figura 11.2). ( pág, 190)

Estudios sobre efectividad en grupos


 Gaynor y Lawrence (2002) evaluaron una terapia grupal combinada de tipo
cognitivo-conductual y FAP, llamada LIVE, con adolescentes con depresión. Usaron
un diseño de caso único con dos grupos (uno con síntomas más graves). La
intervención duró 16 sesiones durante ocho semanas e incluyó ejercicios en vivo
como juegos de rol, expresión emocional y práctica de habilidades sociales. Los
resultados mostraron mejorías significativas desde las primeras semanas, que se
mantuvieron en el seguimiento a tres meses. La mayoría de los participantes
dejaron de cumplir criterios de depresión al finalizar el tratamiento, y solo dos
del grupo más grave abandonaron. ( pág, 196)
Estudios de efectividad comparativa
 Kohlenberg et al. (2002) realizaron un estudio comparativo durante tres años
para evaluar la efectividad de la terapia cognitiva (TC) tradicional frente a una
versión mejorada con FAP, llamada FECT. Participaron 18 personas en el grupo de
TC y 28 en el de FECT. Aunque ambos grupos mostraron mejorías, el 79% de los
participantes en FECT mejoraron frente al 60% en el grupo de TC. Además,
FECT mostró avances en relaciones personales y síntomas depresivos. Un análisis

posterior (Kanter et al., 2005) reveló que los terapeutas FECT hacían más
intervenciones en vivo, lo que aumentaba la cercanía, adherencia y satisfacción de
los pacientes, así como mejoras en su vida diaria.

Otro de los estudios de grupo fue el de Gifford et al. (2011), sobre la comparación
de bupropión y terapia combinada de bupropión + ACT + FAP para el tratamiento
del 198 tabaquismo. En el grupo de tratamiento farmacológico hubo 90
participantes aleatorizados, y en el grupo combinado de terapias hubo 77
participantes que terminaron todo el proceso terapéutico. El tratamiento
farmacológico produjo el doble de abandonos del programa, y además las medidas
de diversos cuestionarios fueron mejores en el grupo combinado. La terapia
combinada produjo mayores tasas finales para dejar el tabaco y mayor
mantenimiento de abstinencia en el seguimiento a un año, además de un mayor
grado de alianza terapéutica, que el tratamiento farmacológico por sí solo
Como afirman Corrigan (2001), óst (2008) y Mangabeira, Kanter y Del Prette (2012),
no se han producido estudios comparativos aleatorizados que apoyen la eficacia de
la terapia FAP, muchos son casos clínicos descriptivos, otros son diseños de caso
único o diseños intragrupo que muestran esa eficacia, pero es necesario que se
realicen más investigaciones con mayor control experimental, con grupos
controlados o diseños de caso único con mayor validez interna con objeto de
mostrar de forma más clara la efectividad de FAP, y, sobre todo, el proceso de
cambio que se produce durante las sesiones, con el objetivo de averiguar cuáles
son los mecanismos conductuales que promueven ese cambio durante el proceso.
- Aquí iría el artículo en inglés (ojalá sean revisiones sistemáticas o un artículo
que mencione la perduración de los cambios terapeuticos).
 Macías Morón, J. J., Valero Aguayo, L., Bond, F. W., & Blanca Mena, M. J.
(2019). The efficacy of functional-analytic psychotherapy and acceptance and
commitment therapy (FACT) for public employees. Psicothema, 1(31), 24-29.
 si quieren verlo AQUI ESTA
RESULTS :The effect of FACT intervention in posttest, after adjustment for covariate
in pretest, was statistically signifi cant for GHQ-12, MBI-GS (emotional exhaustion
and professional effi cacy), AAQII, WAAQ and DASS-21 (anxiety and total score). No
statistically signifi cant differences were observed in depression, stress and
cynicism subscales. The results are shown in Table 2. The FACT group scored in
posttest under the cut-off point in GHQ-12 and MBI-GS (emotional exhaustion) used
as screening in pretest and inclusion criteria within this study. After FACT
intervention the scores decreased from a statistical and clinical point of view in
comparison with the waiting list control group who did not improve
RESULTADOS :
El efecto de la intervención FACT en la prueba posterior, tras el ajuste por
covariable en la prueba previa, fue estadísticamente significativo para el GHQ-12, el
MBI-GS (agotamiento emocional y eficacia profesional), el AAQII, el WAAQ y el
DASS-21 (ansiedad y puntuación total). No se observaron diferencias
estadísticamente significativas en las subescalas de depresión, estrés y cinismo. Los
resultados se muestran en la Tabla 2.
El grupo FACT obtuvo una puntuación en la prueba posterior por debajo del punto
de corte en el GHQ-12 y el MBI-GS (agotamiento emocional), utilizados como
criterios de punto de corte en la prueba previa y de inclusión en este estudio. Tras la

intervención FACT, las puntuaciones disminuyeron desde un punto de vista


estadístico y clínico en comparación con el grupo control en lista de espera, que no
mejoró.

otra referencia pero en español ( García Morejudo, B. E. A. T. R. I. Z. (2020). Revisión


Sistemática sobre la eficacia de la Psicoterapia Analítico Funcional. )
ESTE ES EL LINK DE ESTA
 podemos decir que los estudios analizamos nos sugieren que FAP es una
terapia que puede ser efectiva para el abordaje de comportamientos problemáticos
y, a su vez, crear otros más funcionales mediante la interacción terapeuta-cliente
en sesión. Pero como hemos visto, la evidencia nos muestra que se justifica en
mayor medida si aparece acompañada de otra terapia de base conductual, entre
ellas ACT, AC y TCC, por lo que es necesaria investigación que nos permita
comparar las intervenciones de estas terapias, ya contrastadas empíricamente y
que demuestran su eficacia, mejoradas con FAP, investigación de FAP en solitario, y
otras terapias conductuales, pues nos permitiría observar a qué se debe dicha
eficacia.
También se observa como casi todos realizan medidas pre y postratamiento, lo que
nos permite hacer comparaciones finales más válidas. En cuanto al diseño, suele
usarse un diseño A-B, donde en A se establece una línea base y se recoge la
evaluación pertinente, introduciendo posteriormente en B la terapia, observándose
cambios de mejora cuando se introduce FAP. Los problemas psicológicos que se
abordan en los estudios analizados también son relevantes a la hora de analizar
FAP. De los estudios extraídos vemos que la depresión es el problema que más se
aborda, siendo frecuente también la ansiedad, el abuso de sustancias, los
trastornos de personalidad, el TEPT, el déficit en relaciones interpersonales e
incluso trastornos psicóticos, observando que existe un amplio abanico en que se
puede intervenir con FAP.
Busch et al (2009) llevan a cabo un estudio que aborda los procesos a nivel micro
codificado con la Escala de Calificación de Psicoterapia Analítica Funcional (FAPRS),
para estudiar en profundidad el momento a momento que ocurre en sesión entre el
terapeuta y el cliente, incidiendo en los mecanismos del cambio de FAP. El
tratamiento consistió en la aplicación de la terapia cognitivo-conductual (TCC)
seguida por la implementación de FAP con un diseño A/A+B, y las sesiones se
grabaron para poder estudiar el momento a momento de la sesión. El cliente era
una mujer de 25 años que fue diagnosticada de depresión y trastorno de la
personalidad histriónica. La intervención tuvo un total de 20 sesiones. Las primeras
5 sesiones se dedicaron a la evaluación y conceptualización del caso. De las
sesiones 6 a la 11 se intervino con TCC, donde se realizó reestructuración cognitiva
como tratamiento a la depresión. Desde la sesión 11 a la 20 se mejoró TCC con FAP,
haciéndose visible la mejora en los registros conductuales de la paciente. Se valoró
el momento a momento, 31 midiendo la frecuencia con que se daban las CCR,
observándose una disminución de las CCR1 y un aumento de las CCR2.

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