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Dolor y redención en el bosque oscuro

Ámbar, tras la muerte de su padre, enfrenta el dolor de su pérdida y la traición de su novio Adrián, quien la engaña con su amiga Natalia. En un momento de desesperación, se encuentra con Demian, un ser misterioso que la salva de un ataque y la lleva a su hogar, donde le impone un nuevo rol como su sirviente. A pesar de su situación, Ámbar comienza a desarrollar sentimientos complicados hacia Demian, mientras lucha con su propio sufrimiento y la ausencia de su padre.

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Dolor y redención en el bosque oscuro

Ámbar, tras la muerte de su padre, enfrenta el dolor de su pérdida y la traición de su novio Adrián, quien la engaña con su amiga Natalia. En un momento de desesperación, se encuentra con Demian, un ser misterioso que la salva de un ataque y la lleva a su hogar, donde le impone un nuevo rol como su sirviente. A pesar de su situación, Ámbar comienza a desarrollar sentimientos complicados hacia Demian, mientras lucha con su propio sufrimiento y la ausencia de su padre.

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Capítulo 1 Encuentro con mi destino

ÁMBAR

Después de unos meses que mi padre falleció aun no puedo


acostumbrarme a su ausencia el único consuelo que me queda es mi
novio, Adrián con el que llevo 2 años, al menos alcanzó a pedirle mi
mano a mi padre mientras estaba con vida, que haya partido de esta vida
sin soltar mi mano me da consuelo, ya que estuve hasta sus últimos
momentos. Mis hermanos mayores nunca quisieron venir a verlo a pesar
de que siempre fue un excelente padre, él era todo para mí, mi ancla, mi
apoyo, mi lugar feliz, y desde que se fue me siento tan sola en este
mundo, ahora que voy donde mi novio espero que pueda pasar un
poquito esta pena que estoy sintiendo, realmente necesito su abrazo.

Hola tía, le traje un kuchen, vengo a ver a Adrian, ¿se encuentra? - la


madre de Adrián está muy nerviosa, quizás tuvo algún problema -

hola, hija, eeem Adrian no está acá, salió con unos amigos, ¿no le dijo?

No tía no se preocupe. Es una sorpresa, se suponía que llegaría pasado


mañana, pero adelanté mi viaje, ¿puedo pasar a esperarlo?

- Emmm, pero no sé a qué hora regresará, ¿por qué no lo llama? pero


pase.

- Gracias tía, ¿cómo ha estado usted?

- Bien, bien hija y ¿usted?

- Bien, le traje ese pie de limón para que tomemos onces, espero le guste
- No sé porque la tía está tan nerviosa, mirando para todos lados, estoy
en la cocina con ella cuando escucho abrir la puerta, es la voz de mi
amor-

Mamá llegamos, nos demoramos, pero encontramos lo que nos pediste


Sí suegrita, este niño es muy porfiado.

¿Suegrita? miro a la puerta y viene Adrian tomado de la mano de Natalia


mientras le da un rápido beso en sus labios, Naty mi amiga de años. No
puedo creer lo que veo, siendo una fuerte presión en mi pecho y mis
lágrimas brotan sin poder controlarlas, en un momento siento un silencio
frio que me cala en los más hondo. Todos me miran como si estuvieran
viendo un fantasma, con una cara de horror, quiero gritar, pero mi voz no
sale, hasta que el silencio es roto por la voz de mi amiga.

¿Ámbar? Pensé que no estabas en la ciudad, yo te puedo explicar.

Ámbar no es lo que tú piensas - Adrian trata de explicar algo que no cabe


lugar a duda, suelta la mano rápidamente de Natalia, yo solo reacciono a
mirar a los ojos a la madre de Adrian, ella inmediatamente pone un rostro
de lástima y baja la mirada, es más que claro lo que sucede acá, tomo mi
cartera y paso en medio de los dos, saliendo por la puerta, Adrian camina
detrás de mí, llegando a la reja de su casa y me alcanza tomándome por
el brazo. -

Ámbar no te vayas, hablemos. - Solo reacciono a darle una bofetada con


todas mis fuerzas, tanto que hago que pierda el equilibrio -

Eres un hijo de puta, no hay nada que hablar, no quiero saber detalles
asquerosos de cómo me engañas con Natalia, has de cuenta que morí
para ti, no me busques, no me llames, ni me escribas, no quiero saber
nada de ustedes.

Me doy la vuelta y sigo caminando con dirección a la montaña, lo único


que quiero es encontrarme con una bestia salvaje que ponga fin a mi
dolor, ahora sí estoy sola en este mundo, no tengo ninguna razón para
vivir, me duele mi pecho, siento que de verdad mi corazón está roto en
mil pedazos. Desde que salí de la casa de Adrian no han parado mis
lágrimas, me siento diminuta, preguntándome porque no merezco amor,
porque no soy lo suficientemente valiosa para que alguien me proteja,
me ame y me necesite.
Siento pasos detrás de mí, sé que alguien me está siguiendo, pero no me
defenderé, quizás este es mi fin, quizás llegó el remedio para este dolor
tan grande que estoy sintiendo, y puedo reencontrarme con el único ser
que me ha amado en mi vida, mi padre.

Miro hacia atrás y no veo a nadie, sigo caminado por el sendero del
bosque, y escucho unos gritos, camino hacia el ruido y hay una mujer
siendo abusada por 3 hombres, me acerco para ayudarla, pero pasa por
mi lado un ser rápidamente con tanta fuerza que me bota al piso, me
pongo de pie y veo como de un solo golpe derriba al hombre que está
intentando quitarle la ropa a la mujer, ella se zafa y corre mientras los 3
hombres quedan para pelear con ese ser. De un golpe quiebra el cuello
del primero y sigue con el otro, dejando uno para el final, ahí yacen en el
piso los 2 cadáveres y él se acerca al tercero y lo toma por el cuello
mientras éste grita de horror, puedo ver que lo muerde hasta que el
hombre deja de moverse y lo tira al piso junto con los otro dos. Yo estoy
parada frente a él, no puedo moverme, logro mirar fijamente a sus ojos,
son oscuros casi negros, tanto que su pupila no se puede distinguir de su
iris, sus labios llenos de sangre y su camisa también, él al verme se
sorprende y me queda mirando fijamente como una bestia acechando a
su presa, había escuchado historias que este bosque estaba maldito, que
a lo largo de los años se habían encontrado cadáveres sin una gota de
sangre y una mordida en el cuello, pero pensé que eran cuentos de la
gente. Él se acerca a mí, y pienso que al fin encontraré mi paz, al fin me
reencontraré con mi padre. No puedo despegar la mirada de sus ojos
negros, miro sus labios rojos, mientras más se acerca puedo ver lo
hermoso que es, su piel clara, su pelo oscuro como azabache un poco
largo arriba y corto abajo, es alto, muy alto y puedo notar que es
contextura normal. Todo es silencio hasta que escucho la voz más
varonil y grave que he escuchado en mi vida.

Niña tonta que haces caminando a esta hora sola por el bosque, ¿no
sabes que hay animales salvajes en este lugar? - Logro hacer que las
palabras salgan de mi boca
Lo sé, es por eso que vine a perderme al bosque con la esperanza de
encontrar una bestia que ponga fin a mi dolor, frente a usted tiene una
mujer que no tiene nada por que vivir, solo una vida de dolor y soledad,
pido señor que ponga fin a esta agonía, solo quiero reencontrarme con
mi padre.

Él camina hacia mí, puedo sentir el olor metálico de la sangre de lo cerca


que está de mí, se acerca a mi cuello y yo muevo mi cabeza para que
tenga mejor ubicación, solo puedo pensar que en pocos momentos podré
volver a ver a mi padre y este dolor que siento desaparecerá, siento su
aliento en mi cuello, pero se detiene.

Que te hace pensar que yo estoy a tu disposición para terminar tu


sufrimiento, vuelve por donde viniste no tengo tiempo para estupideces.

Lo tengo frente a mí y lo miro a los ojos, son hipnóticos, no puedo dejar


de mirarlo, estamos así por al menos un minuto, ni él ni yo nos movemos
un milímetro, hasta que reacciono, saco un pañuelo que llevo en mi
bolsillo, el último que queda limpio después de estar llorando casi todo el
día. Lo acerco a su boca y limpio la sangre que aún queda en sus labios,
él me mira asombrado.

¿No me temes?, ¿no te das cuenta de que puede pasarte lo mismo que
a esos tipos?

Yo sonrío tristemente mientras lo miro a sus ojos y sigo limpiando la


sangre que hay en su cara.

Cuando uno no tiene nada que perder, el miedo a la muerte deja de


existir, y no encuentro mejor manera de morir que viendo su rostro, será
la última imagen que vería antes de reencontrarme con mi padre. - él
toma mi mano justo cuando acabo de limpiarlo.

Créeme, lo que has vivido no se compara a lo que te puedo hacer sufrir


yo. -No despego mi mirada de la suya, no puedo dejar de mirar sus ojos-
Estoy rota por dentro señor, no hay nada que me haga sufrir más o me
cause más dolor de lo que estoy sintiendo en estos momentos - mis
lágrimas vuelven a brotar sin que pueda hacer nada por detenerlas, él
acerca su mano para secarlas, pero se detiene antes de llegar a mi
rostro. Me toma del brazo fuerte y me acerca bruscamente hacia él,
estamos a centímetros, puedo sentir su aliento mientras me mira
fijamente con sus ojos negros, fríos y vacíos, no logro distinguir ninguna
emoción en ellos, pero hacen que mi corazón se acelere y su voz
rasposa y grave me estremece completamente-

Te arrepentirás de lo que acabas de provocar. No solo no te mataré, si


no que no permitiré que nadie te haga daño, ni siquiera tú misma y si
alguien se atreve a tocarte lo mataré sin piedad, a partir de ahora, eres
mía, tu vida me pertenece, tu aliento me pertenece, tus latidos me
pertenecen, tu alma me pertenece, cada gota de sangre de tu cuerpo me
pertenece, no podrás hacer nada sin mi permiso.

Mis piernas flaquean y siento que me desmayaré, tengo tanta pena y he


llorado tanto que no me quedan energías, lo último que veo es su cara de
asombro mientras me logra sostener, todo se vuelve negro de un
momento a otro.

Despierto y me encuentro recostada en una cama, las paredes son


grises muy claros, estoy sin zapatos y una manta me cubre, me siento en
la cama y veo ventanales a mi alrededor, está todo oscuro afuera ya es
de noche, pero la luz de la luna ilumina los árboles tenuemente. Me
levanto y abro la puerta que da a un pasillo, hay una puerta justo frente a
la mía, camino por el pasillo que está iluminado por unos focos en el
techo y llego a una sala, hay una chimenea, una mesa grande de 12
sillas, al otro lado hay un sillón grande en forma de ele donde fácilmente
caben 7 personas y está ubicado justo frente a la chimenea, una
pequeña mesa de centro con unos 3 libros encima minuciosamente
ordenado, todo luce muy limpio. Siento una presencia detrás de mí y
escucho su voz que hace temblar mi interior.
Que haces acá, deberías estar acostada, mi casa no es para que andes
fisgoneando.

Me doy vuelta y ahí está él secándose el cabello con una toalla, su


cuerpo húmedo que es cubierto solo por una toalla blanca que bordea su
cintura, su torso desnudo muestra su piel clara, recién salido de la ducha,
hace una mueca que simula ser una sonrisa mientras se acerca a mí, yo
no puedo moverme, mis piernas no me responden, lo tengo frente a mí, y
me pasa la toalla que estaba secando su cabello.

Toma, sécame la espalda, de ahora en adelante te quedarás acá, dijiste


que no tenías nada porque vivir, por lo tanto, pienso que nadie te
extrañará, yo necesito a alguien que limpie y haga lo que yo diga sin
estar preguntando, tú ya viste una de mis peores facetas, la faceta de
una bestia asesina que se alimenta de seres humanos así que eso te da
una ventaja, te harás cargo de todas mis necesidades, en otras palabras,
serás mi esclava. Que esperas, sécame la espalda.

Yo reacciono y empiezo a frotar su espalda con la toalla, no puedo evitar


pasar la yema de mis dedos por su piel es tan suave como pensé que
sería. Pero soy interrumpida por su voz.

No me toques, menos imagines que algún día puede pasar algo entre
nosotros, tú eres inferior, jamás pondría mis ojos sobre ti de otra manera
que no sea para que me sirvas, conoce tu lugar desde ahora. ¿Alguna
pregunta?

No señor, pero debo ir a el hotel donde me estaba quedando para retirar


mi maleta, no tengo ropa acá.

No te preocupes por eso, ya lo hice tu maleta está en el recibidor, ve a


buscarla y te instalas en la habitación donde te despertaste. - Se da
vuelta y me quita la toalla de las manos. - ahora vete y desempaca en tu
habitación, esta será tu cárcel de ahora en adelante, no saldrás jamás de
acá a no ser que yo te lo ordene, mañana temprano empezarán tus
labores así que duérmete temprano.
Como diga Señor. ¿Disculpe cuál es su nombre, como lo puedo llamar?

Me llamo Demian, pero tú debes decirme señor en todo momento,


recuerda que yo soy tu dueño, así lo quisiste, y has firmado tu sentencia,
estarás conmigo hasta el día de tu muerte y harás lo que yo te diga,
cuando yo lo diga y como yo lo diga.

Sí señor - me dirijo a la entrada y efectivamente estaba mi maleta ahí, la


tomo y la llevo a mi habitación. La puse sombre la cama y la abro, no
alcancé ni siquiera a desempacar, llegue y fui directo a casa de Adrian,
yo solo quería ser abrazada por él, es ahora cuando todos los recuerdos
llegan a mi cabeza, y me doy cuenta de que nunca he sido merecedora
de amor, la única persona que me amó ya no se encuentra a mi lado, me
hace tanta falta, solo quiero estar con él, no puedo evitar llorar, el dolor
que siento es tan grande, siento un vacío en mi pecho, me duele, me
duele demaciado. Empiezo a sacar mi ropa que está cuidadosamente
doblada, y entre ella encuentro mi mayor tesoro, la foto que llevo a todos
lados, la última foto que me saque con mi padre, para nuestro viaje de
vacaciones, miro el cuadro y me veo tan feliz, abrazada a él me sentía
tan protegida, tan amada, me hace tanta falta. La dejo en mi mesa de
noche junto a la lampara que hay y termino de guardar mis cosas.
Preparo la cama y me meto en ella logrando quedarme dormida,
abrazada a la foto de mi padre. Mañana empezará una nueva etapa de
mi vida por lo menos no volveré a ver la cara de imbécil de Adrian, a
cambio de eso podré ver la cara de Demian, tiene una cara de ángel,
pero inmutable, sus ojos no muestran ninguna emoción, son fríos como si
su interior estuviera vacío. Mis lágrimas vuelven a brotar y entre sollozos
logro conciliar el sueño.

“Estoy en el bosque y toman mi mano, es la cara de Demian, me


abraza fuertemente y me besa, puedo sentir el calor de sus besos, mi
corazón empieza a palpitar fuerte, siento su cuerpo pegado al mío, y
termina un beso con un te amo, serás mi amor, en esta vida y en las
que vengan, con su voz grabe y varonil mientras su mirada no se
despega de la mía, estoy feliz de poder besarlo”
Capítulo 2 Mis nuevas obligaciones
AMBAR
La luz del sol me despierta, ya amaneció, era solo un sueño, pero se
sintió tan real, debo centrarme, él ya me advirtió que jamás podría poner
sus ojos en un ser tan inferior como yo, supongo que él vendría siendo
como un dios, mientras yo solo soy algo que le servirá de alimento en
cualquier momento. Me levanto, me baño y me visto, salgo al comedor y
él está ahí sentado en el sillón frente a la chimenea. En una mano un
libro y en la otra una taza de café. Su pelo azabache perfectamente
peinado, viste un pantalón de tela con una camisa holgada abierta los
primeros 2 botones, es una imagen maravillosa. Está tomando café,
pensé que no comía nada que no fuera sangre, según las historias de
terror así es, tendré mucho que aprender.

Buen día señor, ¿durmió bien?

Yo no duermo. – Su voz profunda y cortante, tan fría como el hielo hace


erizar mi piel -

Ya veo, le pido disculpar, estoy recién aprendiendo acerca de su


comportamiento, pido perdón por todas las preguntas que le haré estos
primeros días. ¿cuáles serán mis obligaciones?

Dirige su mirada hacia mí, por sobre el libro que está leyendo, puedo ver
sus hermosos ojos negros, baja el libro y lo deja a un lado del sofá, se
pone de pie, lentamente se acerca a mí, mi corazón empieza a latir
fuertemente, y mis piernas empiezan a temblar. Al ver lo que está
provocando en mí, simula una sonrisa, mientras no deja de mirarme a los
ojos.

No aspires a tanto niña, yo no siento amor, y menos podría sentir nada


por ti, siendo tan insignificante, ven acompáñame, no te quedes atrás y
toma nota, no me gusta repetir las cosas. - Caminamos por la casa y al
lado del comedor se encuentra la cocina, es amplia, clara e
impecablemente limpia, abre el refrigerador y hay distintos tipos de
frutas, verduras, todo tipo de carnes, agua, jugos. -
Me gusta la buena comida, espero que sepas cocinar, estarás a cargo
nuestra comida, cada día desayuno a las 8 am, me gusta comer frutas,
cereal, huevos, tostadas y un café, ahí se encuentra la cafetera, espero
que sepas usarla, y si no, averigua como se usa con tu teléfono. A las 8
debe estar servido, caliente y tu debes estar sentada a mi lado para
desayunar, no me gusta hablar mientras como así que debes guardar
silencio, a las 10 tomo un café, y a las 12 almuerzo. Me gustan las
carnes casi crudas, y bien sazonada. Merienda a las 16hrs y cena a las
20hrs. - Salimos de la cocina y entramos a otra habitación - Esta es la
lavandería, mi ropa debe estar impecablemente limpia, y debes lavarla
con suavizante y tender en sombra. Las sábanas de lavan día por medio.
- Pasamos por una habitación cerrada –

¿Qué hay ahí?

Nunca entres a esa habitación, está prohibido, pase lo que pase, jamás
entres ahí, me entendiste.

Sí, señor, - asiento con la cabeza, seguimos explorando y llegamos a la


habitación que está frente a la mía, abre la puerta y es una habitación
muy ordenada, solo hay una cama, una mesita de noche y un sofá.
Entramos y hay un baño privado para él y un closet más grande que mi
casa anterior, está lleno de trajes, ropa, camisas colgadas y divididas por
color, muchas corbatas, y una infinidad de zapatos. Todo
minuciosamente ordenado.

Ésta es mi habitación, debes preocuparte de que se mantenga limpia, y


la ropa planchada y doblada.

Sí, señor.

Esas son tus obligaciones, todos los días debes cumplir con que
haceres, solo mantener limpio viene una persona a limpiar
profundamente 2 veces por semana, además debes ir a comprar lo que
falta al supermercado, ¿sabes manejar?
Sí, señor, tengo licencia hace 3 años.

Perfecto en el garaje hay autos, saca el que te acomode más y vas a


hacer las compras. Tengo rastreador, así que sabré si te sales de la ruta.
Yo pagaré por todas tus necesidades, si necesitas efectos personales los
compras sin límite de dinero, y en cuanto a ropa, iremos mañana a
comprar, ya que trajiste poca y hace falta comprar más.

Señor, así estoy bien, no necesito más ropa.

No te pregunté, dije que harías lo que yo dijera, cuando yo lo dijera y


como yo lo dijera, ¿te queda claro? Además, necesitas ropa de acuerdo
con los lugares donde me deberás acompañar, y eso lo elegiré yo.

Perdón señor, sí, me queda claro. Empezaré con mis qué haceres.

Me pongo a trabajar para mantener mi mente despejada, voy a la cocina


a preparar los alimentos, no soy una experta en la cocina, pero mi padre
siempre me enseñó a preparar platillos ricos y balanceados, preparo un
risotto con filete a las finas hierbas, además que unas ensaladas para
acompañar. Pongo un vino y jugo para mí, preparo la mesa y sirvo, todo
en silencio. Nos sentamos y veo que el corta el primer bocado, estoy
nerviosa, no sé si le gustará. Veo correr la sangre por su plato, traté de
hacerla lo más cruda que pude.

Señor, espero sea de su agrado. Me mira y sus ojos no reflejan ningún


sentimiento.

Está bien. - responde fríamente y sigue comiendo.


Capítulo 3 El señor Kim

AMBAR

Terminamos de comer y cuando estoy retirando la mesa, la puerta


principal se abre, y entra un hombre joven de unos 25 años, también muy
apuesto, sonríe ampliamente y le grita a Demian

- Demyyyyyy cómo estás hermano. -En eso se da cuenta de mi


presencia y se asombra al verme ahí.

Perdón señorita, no la había visto, me presento, Soy Kim, amigo de años,


muchos años de ese tempano de hielo que tienes frente a ti, ¿y usted
es?

Trato de hablar, pero no me sale la voz, limpio mi garganta y logro juntar


palabras.

Ámbar, señor, mi nombre es Ámbar.

Ámbar, que bonito nombre, bueno que hace una pequeña niña como tú
al lado de este tempano de hielo, sabes dónde te metiste, si necesitas
ayuda avísame, yo te rescato.

Mientras hablaba sonreía y sus ojos color miel, mostraban mucha alegría
y compasión, yo no pude evitar sonreír, él fue un pequeño rayo de sol
que llegó a mi oscura vida. En un momento sentí un escalofrío que
recorrió mi cuerpo, miro a Demian y lo veo mirándome fijamente, con sus
ojos negros, si expresión alguna.

Demyy no seas así ven vamos a hablar, debes contarme como


convenciste a esta pequeña de venir a vivir a este infierno. No te asustes
pequeña él aparenta ser una bestia, pero no lo es.

Habla por ti. - Dijo cortante. - Nos conocimos en mi día de cacería. - El


señor Kim me mira asombrado sin decir palabra. -
Señor Kim, el señor Demian me salvó, perdonó mi vida y ahora le sirvo.

Primero sácame el Señor, dime Kim, solo Kim, y segundo después de


mucho tiempo tengo una buena razón para venir a ver a mi amigo,
espero que seamos buenos amigos pequeña y para lo que necesites
estaré acá para ti.

Se acerca Demian y se lo lleva al despacho. Yo sigo limpiando la mesa y


empiezo a hacer mis qué haceres.

[En el despacho]

Demy, que hace esa pequeña niña acá, te volviste loco, ¿que pasa si te
baja la sed, y lo más cerca que tienes es a ella?

No es de tu incumbencia, la encontré por casualidad en el bosque la


noche que me dijiste que del bar esos violadores se estaban llevando a
una mujer. Mantente lejos de ella. Está acá para servirme y lo más
importante, es de mi propiedad, sabes que no me gusta que jueguen con
mis cosas.

Ay, amigo, cuantos siglos nos conocemos, dime ¿cuándo yo te he


obedecido? Me gusta, veo que es muy bonita y sus ojos reflejan una
tristeza enorme. Creo que vendré a visitarte más seguido.

Haz lo que quieras, solo no te entrometas en las decisiones que yo tome


sobre ella.

¿Y qué decisiones tomarás en cuanto a ella, tienes planes?

No es algo que te importe.

Huyy que misteriosoooo.

Sigo haciendo los qué haceres que encargó el señor Demian y escucho
abrirse la puerta del despacho, el sr. Kim sale riéndose muy alegremente
mientras que el Sr. Demian, sale serio con una mirada gélida. El sr. Kim
le da una palmada en la espalda mientras se despide.

Bueno viejo amigo, me retiro, ya que la calidez que emanas me dejó


empapado. No te quito más tiempo, nos vemos pronto.

Espero que no sea tan pronto.

Será más pronto de lo que esperas.

Al decir esas palabras me mira fijamente con sus ojos miel, yo quedo
paralizada mirándolo, se acerca y toma mi mano mientras las besa sin
dejar de mirar mis ojos.

Hasta pronto pequeña, la próxima vez vendré con regalos.

No es necesario Sr. Kim. – Siento la mirada gélida del sr. Demian, su


mirada penetrante y no se despega de mí.

Te dije que no me dijeras señor, solo Kim, me haces sentir un anciano.

Está bien Kim.

Así está mejor, acompáñame a la puerta.

No es necesario, te sabes el camino de memoria, además distraes a


Ámbar de sus qué haceres.

Está bien, pero solo por esta vez.

El señor Kim se retira dando señas de adiós con la mano y una dulce
sonrisa en su rostro. Siento cerrarse la puerta mientras me giro para
seguir con mis obligaciones y el señor Demian está frente a mí con sus
ojos negros inmutables, y tan cerca que puedo sentir su respiración. Me
toma de la cintura y me acerca más a él bruscamente.
¿Crees que es correcto tu comportamiento con un invitado?, estás acá
para trabajar no para hacer vida social. Compórtate de ahora en
adelante. O sufrirás las consecuencias.

Perdón señor, traté de mantener la distancia con el sr. Kim pero él es


muy dulce.

¿Así que dulce?, veo que terminaste tus deberes, vete a tu habitación, no
quiero verte. Y no saldrás hasta mañana, y no trates de engañarme
porque te dejaré la habitación con llave.

Como usted diga señor.

Me voy a mi habitación y me siento en el borde de la cama, veo mi


celular y tengo casi 100 llamadas perdidas de Adrian. Y muchos
mensajes, empiezo a leerlos uno por uno, sin evitar enojarme más cada
vez que los leo.

✓ Ámbar, necesitamos hablar, no es lo que crees, por favor


contesta.

✓ Ámbar te he llamado todo el día y toda la noche, dónde


estás, contesta.

✓ Ámbar ¿pasó algo?, por qué no me respondes, háblame

✓ Ámbar, sé que cometí un error, pero hablemos, no me


ignores.

✓ ¿Ámbar, estás bien? Respóndeme.

✓ Ámbar si eso es lo que quieres, no te molesto más, seguro


que tienes a otro amante, y solo usaste la visita de Naty para
terminar conmigo, eres una cualquiera.
✓ Ámbar por favor perdóname no quise decir eso, háblame te
estaré esperando.

Mi celular estaba lleno de mensajes tanto de texto como de voz, lo mejor


es bloquear el número, además tengo llamadas perdidas de mis
hermanos, no sé qué quieren de mí, se quedaron con todo desde que
falleció mi padre, ni siquiera me dejaron la casa donde viví toda mi vida
con él, solo pude sacar mi ropa. Termino de ordenar mis cosas, y limpiar
mi celular, borré cada foto que tenia de Adrian y Nathalia, no puedo evitar
pensar , desde cuando me han estado engañando, toda mi vida he
rogado amor, desde pequeña cuando le rogaba cariño a mi madre de la
cual jamás recibí un abrazo, una palabra de amor, una caricia o
simplemente una palmada cuando lloré por la pérdida de mi primer amor,
lo mejor que nos pudo pasar con mi padre es haber salido de esa casa,
el tiempo que estuvimos juntos fue maravilloso, estuvimos juntos sin
tener que sentirnos culpables de decir o hacer algo, sin tener a nadie que
nos mirara mal por querer comer algo rico, sin tener que rogar permiso
para ir de compras. Fuimos libres, lo único que lamento es que mi padre
no tuvo una mujer que lo amara en su vida, él merecía ser amado por
una buena mujer, era un hombre maravilloso. Fui creciendo y mi padre
me colmó de tanto amor que esas heridas fueron sanando, es por eso
por lo que ahora me duele tanto estar sin él, me siento perdida, sola, sin
ninguna persona a mi alrededor que me ame, siento un vacío en mi
pecho, una pena que me duele, el señor Demian me envió a mi
habitación sin comer, no es problema para mí, desde que mi padre se fue
he perdido el apetito y solo quiero dormir.

Me tiendo en la cama abrazando la foto de mi padre y no puedo evitar


llorar de pena, solo quiero reunirme con él una vez más, espero que el
Sr. Demian me regale ese privilegio, y termine con mi pena.

Han pasado horas. y despierto, ya es de noche y no siento ningún


sonido, me siento en la cama y tengo una cobija en mis piernas, y un
sándwich con un vaso de jugo en mi mesita de noche. ¿Habrá vuelto el
Sr. Kim? ¿Él me habrá dejado esa comida? Doy una mordida al
sándwich y tomo el jugo, luego voy al baño y me lavo los dientes, pongo
mi pijama y me vuelvo a dormir, pongo un poco de música suave para
poder conciliar el sueño nuevamente.
Capítulo 4 El centro comercial

Suena la alarma y ya es de día, me levanto y empiezo a preparar el


desayuno, debe estar todo listo antes de las 8 am. Termino de poner la
mesa y aparece el Señor Demian impecablemente vestido, recién salido
de la ducha, su olor es indescriptible, su perfume tan varonil y suave a la
vez, su pelo mojado un poco rebelde, viste un pantalón de tela color ocre
y una camisa blanca medio abotonada, las mangas arremangadas hasta
el antebrazo. Mi boca queda abierta al verlo tan perfecto, su piel blanca
que parece porcelana, su pelo negro azabache y sus ojos oscuros y fríos.
Es un ser hermoso sin duda, perfecto a la vista.

Buen día - el señor me saluda con su voz ronca, profunda, varonil,


estremece mi interior al escucharla. Mi voz apenas sale para responder

Buen día señor.

Necesito que hoy te arregles iremos a la ciudad, necesito comprar unas


cosas y debo comprarte cosas a ti también, tu ropa es demaciado
corriente. Si vivirás en esta casa debes hacerlo de acuerdo con las
normas, independiente que seas mi esclava.

Sí señor.

Termino de tomar desayuno, y recojo la mesa, lavo la losa que


ensuciamos y me doy una ducha, me pongo mi mejor vestido y unas
sandalias que mi padre me regaló, siempre decía que me veía hermosa
con esta ropa, espero que sea suficiente para el señor Demian. Salgo a
la sala y él está sentado en el sofá, frente a la chimenea, leyendo un
libro.

Estoy lista señor.

Me mira, sin expresión, vamos, el auto está afuera, tu manejarás, toma


las llaves de la mesa del recibidor.
Tomo las llaves y él me sigue, hay 3 autos en el garaje.

¿En cuál iremos?

En el negro.

Entro al auto lo enciendo y me pongo en marcha. – ¿Dónde vamos


señor?

Al centro comercial, luego al supermercado.

Manejo y me estaciono en el subterráneo del centro comercial, bajamos y


lo sigo, entramos a una tienda exclusiva, él va tomando prendas de ropa,
todas de mi talla, y le dice a la vendedora, envuelva todo esto. Varios
vestidos, zapatos, zapatillas, ropa deportiva, de todo tipo, pasa su tarjeta
y la vendedora vuelve llena de cajas y bolsas.

Señor quiere que nuestro vendedor lo acompañe al auto, son muchas


cosas.

Bueno, Ámbar llévalo al auto, y te espero en la cafetería del 3er piso.

Sí señor. - camino al auto el vendedor me pregunta si era mi pareja -

No, él es solo mi jefe.

¿Y para quien compro todo esto??

Para su novia.

Que suerte tiene la novia de ese señor. Gastó mucho dinero.

Mmm, él es muy bueno, solo se ve duro por fuera, pero es una gran
persona.
Puse todas las compras en el auto y subí en busca del señor. Iba camino
donde él y frente a mi encuentro a Adrian con Nathalia paseando
tomados de la mano, al verme Adrian suelta inmediatamente su mano.
Yo me doy vuelta para dejar de ver esa escena y camino rápido a las
escaleras, pero me alcanza y toma mi brazo bruscamente.

Ámbar, por favor hablemos.

¿Hablar? ¿De que deseas hablar? ¿De lo feliz que eres con Nathy? O
mejor aún, desde cuando estás engañándome con ella, - doy mi mejor
sonrisa sarcástica-. Trato de zafarme de su mano, pero me está
sosteniendo muy fuerte. Tanto que me hace daño.

Debemos hablar para por lo menos quedar como amigos.

Adrian, suéltame, no me interesa hablar contigo.

En eso siento un olor familiar y veo la mano del señor Demian tomando
la mano de Adrian con fuerza, tanto que Adrian no puede seguir
sosteniéndome y se queja de dolor.

¿Creo que escuche decir a Ámbar que la dejes en paz, no entiendes


español? O te lo explico yo.

Suelta el brazo de Adrian con tanta fuerza que este cae al piso. Y se
levanta rápidamente para enfrentar al Sr. Demian

¿Y a ti que te importa, tú quién eres?

El señor se pone entre Adrian y yo. Y lo mira con sus ojos negros
profundos, y su voz ronca le responde.

Yo soy el dueño de esta mujer, nadie le puede poner un dedo encima sin
mi permiso ¿te quedó claro?, espero que no la busques, no la llames y
no le mensajees o me veras realmente enojado y no creo que me quieras
ver enojado.
Ámbar y yo somos novios, tú no tienes por qué intervenir. – Demian dio
una sonrisa sarcástica mirándolo de pies a cabeza -

Si mal no vi, estás con esa Srta. de allá, no seas patético, ve con tu
verdadera novia y deja a Ámbar tranquila, ¿te quedo claro? - Adrian da
un paso al lado y me mira fijamente. -

Así que ahora tienes a este tipo, quizás desde cuando que se ven eres
una maldita perra.

Desde el lado derecho aparece el brazo del Sr. Kim, y le da un puñetazo


en la cara, tan fuerte que le deja sangrando la boca. Mientras le grita.

Repite lo que dijiste de Ámbar. - Adrian apenas se puede poner de pie.-

Ja, otro más, ¿con cuántos te acuestas, para qué te defiendan así?

El señor Demian lo toma por el cuello y lo levanta casi un metro, Adrian


queda colgando

Repite lo que dijiste, pídele perdón por tu patética actuación o sabrás lo


que es ser paralitico toda tu vida, maldita escoria.

Lo suelta fuerte y cae a mis pies, sus ojos reflejan terror, no puede creer
lo que está sucediendo. Me mira asustado y se pone de rodillas.

Perdón, no quise faltarte el respeto, prometo nunca más volver a


molestarte, perdón. - El señor Kim lo toma de la polera y lo tira hacia un
lado. -

Vete y será mejor que no te vuelva a ver cerca de Ámbar o tendrán que
buscarte parte por parte, por toda la montaña, ¿te quedo claro?

Adrian corre hacia Nathalia la toma del brazo y se van rápidamente,


mientras se limpia la sangre de la boca con su brazo. El señor Kim se
acerca a mí, que aún estoy congelada por la escena que acabo de
presenciar.

Pequeña, ¿te encuentras bien?, déjame ver ese brazo. - No me había


fijado que Adrian me había dejado el brazo moreteado donde me apretó
con tanta fuerza. -

No es nada Señor Kim, llegando a casa me pondré hielo.

Pequeña, ¿qué te dije anoche?, quítame el señor, Kim, solo Kim. – me


dice mientras me sonríe dulcemente y sus ojos color miel me muestran
una gran compasión. -

- ¿No te dije que fueras al auto y volvieras inmediatamente?


¿Porque te demoraste tanto y además te hablas con esa escoria,
no te hizo tanto daño?

- Perdón señor, no fue mi intención.

- Vamos Demy, se nota que no quería hablar con ese tipo, tú mejor
que nadie te diste cuenta de que se estaba tratando de zafar, ¿o
no? No seas tan duro,

El sr. Demian le da una mirada asesina, con sus ojos negros y su cara
sin expresión, solo dice: Te dije que no te metieras.

Lo siento amigo, pero me meteré igual, eres muy injusto con esta
pequeña, y lamento decirte que me quede sin habitación así que me iré a
quedar algún tiempo a tu lúgubre casa. Espero que no te importe.

El señor Kim me sonríe mientras le dice que ira a casa, y el Sr. Demian le
levanta una ceja.

Espero que sea por un corto período de tiempo, no te aguantaré más


tiempo. - El señor Kim me mira y me giña un ojo. -
Ven pequeña, vamos al auto, debemos poner ese brazo en frio para que
no te queden marcas.

Pero debemos ir al supermercado primero, es el recorrido que tenemos


con el señor Demian.

Tranquila vamos al supermercado y luego vamos a la casa.

Me toma del brazo y me lleva junto a él, mientras le Señor Demian me


mira seriamente. Trato de zafarme del señor Kim pero es muy fuerte.
Llegamos al auto y me voy a sentar para manejar, pero el señor Kim me
quita las llaves.

Yo manejo.

Miro al señor Demian y me mira fijamente.

Siéntate atrás.

Él se sienta adelante con el Señor Kim. Y emprendemos el viaje al


supermercado.

Pequeña, cuéntame ¿quién era ese animal a quien me di el gusto de


pegarle?

Hasta el día de anteayer era mi novio, estuvimos juntos por mucho


tiempo, pasó la muerte de mi padre conmigo, fue de gran apoyo, pero
ese día llegué de sorpresa donde mi suegra y lo encontré de la mano con
mi ex amiga, como si fueran una pareja de mucho tiempo. Apenas los vi
salí de ese lugar para nunca más volver, caminé hacia la montaña en
busca de mi muerte, y fue ahí donde encontré al señor Demian Como le
dije al Señor, soy una mujer rota, sin nadie que me ame, y nadie a quien
le importe, solo espero mi muerte para reunirme con mi padre que fue el
único ser en este mundo que me amó.
Pequeña, no hables así, aun eres joven y hermosa, te quedará mucha
vida que disfrutar, yo por ejemplo, en mí tienes alguien que te puede
proteger, escuchar y consolar, ve en mí un amigo, y algo más si quieres.

Me mira por el retrovisor, con una sonrisa dulce mientras me guiña un


ojo. Yo estoy sorprendida por su manera tan directa de hablar, sin querer
miro el espejo de adelante y veo los ojos negros, implacables del señor
Demian mirándome fijamente, si las miradas mataran ya estaría 3 metros
bajo tierra.

Perdón señor, puedo aceptar su amistad, pero nada más, no estoy en


condiciones para entregarle amor o cariño a nadie.

Tranquila pequeña, tengo paciencia y tiempo. ¿Cierto Demy?

El señor Demian deja de mirarme por el espejo para mirar seriamente a


su amigo Kim.

Te dije que no te metas con mis cosas.

Y yo te dije, que ¿cuándo en todos estos años, te he obedecido?


Capítulo 4 Vente conmigo Ámbar

Se termina la conversación y llegamos al supermercado.

Compro la lista que me paso el señor Demian y mis objetos de aseo


personal. El señor Kim fue tirando cosas al carro para él, entre ellos,
chocolates, bombones y cosas dulces.

Supongo que tu pagarás por esas cosas. – Demian le dijo con una voz
cortante -

Obvio amigo, yo pagaré por todo, es lo mínimo que puedo hacer si me


quedaré en tu casa.

Saca una tarjeta y paga todo el carro de víveres. Llegamos a la casa y


empiezo a bajar las bolsas, el señor Demian entra a la casa y me dice
fríamente.

Ordenas todo y prepara la cena para 3, quiero comer filete hoy.

Sí señor.

Ven pequeña yo te ayudo, ese brazo tuyo no puede hacer mucho


esfuerzo.

Gracias señor Kim.

Kim pequeña, solo Kim.

Entramos todo y el señor Kim me ayuda a ordenar todas las cosas que
compramos, llevo mi ropa y zapatos que compro el señor Demian a mi
habitación para ordenar más adelante. Preparo la cena, y nos sentamos
los 3 a comer.

Pequeña, te quedo fenomenal la cena, eres una excelente cocinera.


Gracias señor Kim.

Kim, pequeña, saca el señor que me hacer sentir un anciano como Demy

¿Puedes guardar silencio? Me gusta comer tranquilo.

Ay hombre tan amargado. Bueno comamos en silencio.

Terminamos de comer y levanto la mesa, obviamente el sr. Kim me


ayuda, y además me ayuda a lavar los platos mientras me cuenta de sus
aventuras y me hace sonreír, hace mucho que no sonreía de verdad, es
muy agradable estar con él, es totalmente diferente al señor Demian y
me atrevo a preguntarle de la vida del Señor.

Señor Kim, ¿cómo conoció al señor Demian?

Bueno con Demy nos conocemos desde que era un joven de 12 años,
vivía en el campo y un día unos ladrones se metieron a nuestra casa a
robar nuestro ganado, asesinaron a mi padre y violaron a mi madre, no
puede hacer nada, pero cuando estaban a punto de asesinarme a mí
llego Demy, de un golpe los mató a todos y se alimentó de ellos, yo era
pequeño, pero no lo vi como un asesino, lo vi como mi salvador. Desde
ese día hemos estado juntos me dio estudios, fue mi tutor, me ayudo a
recuperar el terreno de mis padres, todo lo que soy y tengo se lo debo a
él. Siempre ha sido así de frio, pero es una buena persona. Y tú, ¿no te
da miedo?, sabes su naturaleza, ¿por qué sigues acá?, cualquier mujer
saldría corriendo.

Como le dije cuando nos conocimos, vine a la montaña a buscar mi


muerte, solo quiero volver con mi padre, no quiero seguir acá, en mi vida
jamás he encontrado amor verdadero, solo mi padre fue eso para mí,
pero el sr. Demian no quiso poner fin a mi vida y me trajo a servirle, de
cierta manera es bueno así puedo mantener mi mente ocupada ya no me
siento tan sola, además el señor es hermoso, puedo mirarlo cada vez
que quiera y eso ya es ganancia en mi vida.
Te gusta Demy, ¿estás enamorada de él?

No señor como podría, no me atrevería a tanto, él es un dios, yo soy solo


algo con lo que se podría alimentar en cualquier momento.

Bueno, yo no soy un dios, son algo más terrenal, ¿no soy de tu agrado?

Se acerca demaciado a mí incluso puedo sentir su respiración mientras


me mira fijamente con sus ojos color miel y una sonrisa pícara en su
rostro, es muy guapo, pero no siento nada, aunque se acerque de esa
manera, no es lo mismo que con el señor que tan solo oír su voz hace
que mi corazón quiera salirse de mi pecho. Trato de alejarme un poco de
él, pero tiene sus brazos en el mueble y no me deja escapar. Aclaro mi
garganta.

No es eso señor, usted igual es muy atractivo, pero no estoy en


condiciones de querer a nadie, debo sanar primero.

En eso llega el señor Demian y me toma del brazo fuertemente.

¿Qué crees que haces?

Señor perdón, solo le estoy explicando al señor Kim que no estoy


interesada en alguna relación sentimental.

Mientras me sigue sosteniendo del brazo me corre detrás de él y mira


fijamente al sr. Kim.

¿Qué te dije que jugar con mis cosas??

¿Qué te dije de que jamás te hago caso? - Le dice con una sonrisa y me
giña un ojo. -

Prefieres que la convierta en mi cena, quizás así se te quiten las ganas


de jugar con mi comida.
Vamos Demy no seas tan exagerado, Ámbar ya me dejó claro que el que
le interesa no soy yo, increíblemente me ha rechazado de manera
monumental. Pero yo no me rindo fácilmente.

El clima está tenso, y el señor Demian se gira mirándome fijamente a los


ojos, y me acerca hacia él, tú y yo arreglaremos cuentas más rato, vete a
tu cuarto.

Hey Demian, basta, ella no tiene la culpa para que la tratas así.

Se interpone entre el señor Demian y yo, mientras me separa de él. Me


mira amablemente como siempre.

Pequeña ve a tu cuarto, tengo que arreglar unos temas con este ogro,
después hablamos.

Me voy a mi cuarto y ellos se quedan hablando.

Demy, amigo ¿qué sucede contigo?, es primera vez que te veo tan
violento, independiente de tu condición, siempre has sabido controlarte,
que te hizo esa pequeña para que la odies tanto.

Nada, no entenderías, ella me descompone, no puedo entender que


alguien llena de vida solo se esté dejando morir, y aguante que la traten
como una esclava. Me molesta su presencia, su olor, su voz, todo.

Entonces dámela, yo me la llevo y la cuidaría mejor que tú, y tú evitarías


sentirte así. Puedes perder la razón en cualquier momento y hacer algo
que te arrepientas, llevas siglos venciendo tu sed, saciándola solo con
malas personas, pero esa pequeña es inocente. Deja que se vaya
conmigo, además llegó a ti por suerte del destino, ella iba a morir, quizás
si no te encontraba sí hubiese muerto.

Lo sé, tienes razón llévatela. No volveré a hablar al respecto.


Estoy en mi habitación y golpean la puerta. Es el sr. Kim. Se sienta en mi
cama y me mira con sus ojos miel, su mirada es tan dulce.
Capítulo 5 Demian herido

Hola pequeña, como te sientes, te traje hielo para el brazo, noté que
Demy te sujetó demaciado fuerte. Ven dame tu brazo

No es nada sr. Kim.

No me digas señor, ven dame tu brazo. – toma mi brazo y pone una


compresa fría.

Gracias Kim, usted es muy amable. – No puedo evitar llorar frente a él,
mis sentimientos afloran sin poder tener control de ellos, siento una pena
tan grande, el sr. Kim me lleva a su pecho y me abraza.

Ya pequeña, ya pasó, llora, llora todo lo que quieras eso te hará bien.

Es que lo extraño mucho, mi padre me hace mucha falta, me siento sola


en el mundo, él era todo para mí, era mi fortaleza, era mi refugio, era mi
compañero, era mi confidente, era mi protector, siento que en cualquier
momento no podré resistir más y me iré con él.

Pequeña, llora, saca toda esa pena, yo creo que tu padre me envió a tu
vida para ser algo parecido. Estuve hablando con Demy y aceptó que te
llevé conmigo. Tú estarías dispuesta a irte conmigo, sin ningún
compromiso, solo como amigos, yo te cuidaría y te llevaría a viajar,
seriamos compañeros de vida, hasta que te recuperes. ¿Qué te parece?

Sentí mi corazón congelarse por un momento, el señor Demian había


renunciado a mí tan fácilmente, yo no significaba nada para él, mientras
el sr. Kim me estaba ofreciendo una nueva vida, siendo tratada bien,
pero no puedo sacar los ojos negros del Sr. Demian de mi mente, y su
voz grave pronunciando mi nombre. Pero el ofrecimiento del Sr. Kim es
muy bueno y aliviaría la carga del señor Demian, él no me quiere cerca.

Señor Kim, está seguro de que Ud. ¿No tendría segundas intenciones?
Lo prometo pequeña, solo si tú lo deseas podríamos empezar una
relación amorosa, solo cuando tú lo desees.

En ese caso estoy de acuerdo, ¿cuándo podríamos irnos?

La semana que viene ¿te parece?, debo dejar unas cosas listas en mi
trabajo y podríamos viajar. ¿Aguantarías una semana?

Sí señor Kim. - El sr. Kim sonríe dulcemente mientras me dice. -

Pequeña, sin Señor, por favor que me haces sentir anciano tengo solo
30 años. Por mucho tiempo sí pero 30 al fin y al cabo

Ok, Kim.

El señor Kim sale de la habitación y me quedo pensando… ya me había


acostumbrado al olor y la presencia del señor Demian. Me había
acostumbrado a su voz, a sus ojos negros, a verlo sentado
elegantemente vestido. Pero no quiero seguir molestándolo con mi
presencia, creo que este será un buen cambio, eso espero. Salgo de mi
habitación para preparar la cena. Termino de cocinar mientras pongo la
mesa siento unos fríos ojos posarse sobre mí.

Señor Demian en un momento estará lista la cena, si quiere puede


sentarse.

Está bien.

Mientras sigo alistando todo puedo sentir la mirada fría y penetrante del
señor Demian y me pongo nerviosa, me hace temblar, flaquean mis
piernas cada vez que lo siento cerca. Estoy tan nerviosa que tropiezo con
los cubiertos, en cuestión de segundo el señor me sostiene para no
caerme, pero me corto la mano con uno de los cuchillos. Noto que el olor
a sangre lo pone incomodo tanto que se aleja inmediatamente de mí.
Perdón señor. Me curaré de inmediato. - Corro a la cocina y pongo la
mano en el agua corriendo mientras presiono la herida, en eso llega el
Sr, Kim. -

¿Pequeña que te pasó?

Nada Señor. Tropecé y me corté.

Ven yo te ayudo a vendarte

Vamos al baño del sr. Kim y saca un botiquín de primeros auxilios,


desinfecta mi herida y pone unos puntos adhesivos, y me cierra con un
parche plástico trasparente.

Gracias Kim, no sabía que sabías primeros auxilios.

Bueno con un vampiro de amigo debo aprender de todo. Puse un parche


que te servirá para bañarte, es anti-agua, mañana haremos curaciones
otra vez.

Salimos de su baño y el sr. Demian se nota descompuesto.

Demy ¿te encuentras bien.?

No, debo salir, no cenaré en casa.

Se da la media vuelta y se va furioso.

Demy hace tiempo que no reaccionaba así a la sangre humana, me


preocupa.

Todo es por mi culpa, debí ser más cuidadosa.

No te preocupes pequeña, cenemos, él se sabe cuidar. Hoy te tendrás


que quedar sola, debo hacer un pequeño viaje, para afinar detalles de
nuestra partida. ¿Estarás bien?
Sí, no se preocupe, limpiaré la losa y me iré a acostar.

El señor Kim se va, aunque antes me ayuda a limpiar la mesa, me quedo


lavando la losa y limpiando la cocina mientras llega el Sr. Demian viene
bañado en sangre y apenas se sostiene en pie.

¡Señor!

Corro ayudarlo, pero es muy pesado apena logro aguantar el peso de su


cuerpo.

Vamos a su habitación. ¿Qué le sucedió?

Nada importante.

¿Está herido? ¿Me deja limpiarlo?

Hazlo.

Entramos a su habitación y lo siento en la cama mientras rápidamente


lleno la tina con agua tibia.

Permiso señor debo sacarle la ropa.

Proceso a sacarle la camisa que está llena de sangre. Se queda con su


ropa interior y se mete a la tina, empiezo a limpiar su cuerpo
cuidadosamente con la esponja de baño, en unos minutos el agua se tiñe
de rojo, el señor esta recostado con una mueca de dolor en su rostro. Me
doy cuenta de que en su hombro derecho tiene una herida, hay una
punta de flecha dentro de él, ¿quién usa flechas en este tiempo.?

Señor iré al garaje por algo para sacarle esa punta de flecha. – Él solo
asiente con sus ojos cerrado, corro al garaje y encuentro un alicate y
vuelvo donde el señor, con mucho cuidado logro tomar la parte trasera
de la flecha y empiezo a sacarla con cuidado. Puedo ver el dolor que le
causa al señor por su rostro. Termino de sacarla y el señor da un suspiro
de alivio. Inmediatamente frente a mis ojos empieza a cerrarse su herida,
aunque no completamente.

Señor, seguiré aseándolo, espero no le moleste.

Hazlo.

Sigo limpiando su cuerpo de la sangre que tiene encima, su piel pasa de


roja a blanca como porcelana por donde paso la esponja, cojo una toalla
pequeña y la mojo con agua limpia y empiezo a limpiar su rostro
lentamente, no puedo evitar mirarlo embelesada, es la criatura más
hermosa que he visto en mi vida, sus facciones son perfectas, su piel
clara y suave, mi mano dibuja todo el contorno de su rostro, realmente él
es perfecto, lo tengo tan vulnerable frente a mí, termino de limpiar su
rostro y empiezo a lavar su cabello negro, suavemente froto la yema de
mis dedos en su cabello, y con la ducha de mano lo enjuago. Paso la
esponja por su pecho y el agua de la ducha hace todo el trabajo, ya está
limpio. Hermoso y perfecto como siempre.

Señor terminé.

Ve a mi closet y tráeme una bata de baño.

Sí señor.

Llego y el señor se sale de la tina, miro hacia otro lado mientras le ayudo
a ponérsela, su herida aún sangra un poco.

Señor espéreme por favor, siéntese en la cama iré por una gazas para
curar su herida.

Se sienta en la cama mientras yo voy a la habitación del sr. Kim por el


botiquín.
Llego y el señor se ha puesto la parte inferior de su pijama, ahí está
sentado en la cama, con tu torso desnudo y sus ojos cerrados esperando
por mí, empiezo a curar su herida, y le pongo una gaza.

Señor le secaré el pelo.

Traigo el secador y empiezo a secar su cabello, paso mis dedos entre


ellos para secar más rápido, es tan suave, y huele tan bien, termino de
secarle el cabello y lo recuesto, me doy cuenta de que tiene fiebre. Un
vampiro con fiebre es lo más extraño que he visto. Voy a la cocina por un
poco de agua y paños, vuelvo y el señor está sudando, pongo los paños
en su frente para bajar la temperatura. De repente abre sus ojos y me
mira fijamente, yo me quedo helada, no puedo contra su mirada, fría,
oscura, intimidante.

Dalia, no me dejes, no te vayas.

Me acerca a él y me besa. Yo no logro reaccionar, y es como mi sueño,


aprovecho el momento y contesto tu beso, siento como mi cuerpo tiembla
completamente al sentir sus labios, mi corazón late, mi piel se enciende,
siento como mi estomago se aprieta, termina de besarme y cae
nuevamente a la cama. Yo aun no logro recobrar el aliento, fui besada
apasionadamente por el hombre más hermoso que he visto en mi vida,
creo que estoy soñando, pero me doy cuenta que ya es demaciado tarde
para mí, me he enamorado perdidamente del Señor Demian.
Capítulo 6 Lo recuerda todo

Ya amanece y estoy durmiendo en el borde de la cama del señor,


arrodillada en el piso, tengo tomada su mano firmemente, mientras
duermo sobre ella, suelto su mano lentamente y acerco mi mano a su
frente para ver si aún tiene fiebre. En un movimiento rápido toma mi
muñeca y abre sus ojos negros.

Que haces.

Perdón señor, solo estaba verificando si aún tenía fiebre.

Se sienta rápidamente y nuestros rostros quedan a centímetros del otro.


Él mira alrededor y ve la fuente con agua y los paños que le estuve
poniendo toda la noche.

¿Te quedaste toda la noche cuidándome? ¿Por qué hiciste eso? No era
necesario.

Lo sé señor, pero tenía fiebre y llegó lleno de sangre, no podía dejarlo


así. – él miro su hombro y se dio cuenta que tenía una venda.

Curaste mi herida también por lo que veo.

Se saca la venda y ya no queda rastro de la herida. Solo una gaza


ensangrentada.

¿Dónde esta lo que sacaste de mi brazo?

Me levanto y casi caigo, mis piernas están entumecidas por dormir en el


piso, pierdo el equilibrio y caigo a la cama sobre su regazo, nuestras
miradas se encuentran, no puedo evitar miras sus hermosos labios y
recordad su apasionado beso. Me levanto ahora con mejor suerte y
traigo la punta de flecha, él la toma y la examina.
Está bien, ve a descansar, hoy no tendrán obligaciones, además viene la
señora que limpia la casa, ve a tu habitación.

Sí señor.

Me levanto y me dirijo a la puerta cuando escucho mi nombre con su voz.

Ámbar, gracias.

De nada señor.

Me está mirando con sus ojos negros, profundos, como queriendo decir
más que solo gracias. Cierro la puerta y me dirijo a mi habitación, mi
corazón late, se quiere salir de mi pecho, mi nombre con su voz suena
hermoso, me meto a la ducha y me asaltan los recuerdos de nuestro
beso, sé que no estaba pensando en mí al besarme, pero sus labios
quedaron grabados en mi memoria, no me los puedo sacar de la mente,
mientras me baño paso mis dedos por mis labios, su beso vuelve
incontables veces a mi cabeza. Tengo en mi mente su rostro frágil
mientras lo limpiaba, su piel suave y clara, mi corazón no deja de latir al
recordarlo. Termino de ducharme y me empiezo a secar el cabello,
cuando entran a mi habitación, solo visto una bata pequeña que uso para
salir de la ducha. Es el señor Demian que queda frio al verme recién
salida de la ducha, yo me levanto rápidamente cerrando más mi bata.

Señor que se le ofrece.

Perdón debí tocar antes, cuando termines ve a mi despacho necesito


hablarte.

Sí señor.

¿Qué querrá hablar, recordará nuestro beso?, debe estar furioso por
cómo me aproveche de las circunstancias habiéndome dicho tantas
veces que no lo tocara. Me visto rápidamente, me perfumo y voy a verlo
Señor dígame que necesita. – apenas puedo mantenerme en pie, estoy
demaciado nerviosa su mirada me quita la voluntad. Está sentado frente
a su escritorio con sus ojos negros fijos en mí.

Anoche cuando llegue, ¿ayudaste a asearme? Están llegando vagos


recuerdo a mi memoria, necesito que me digas que pasó.

Bueno estaba lavando la losa cuando usted entró tambaleándose,


bañado en sangre, corrí para evitar que se cayera y lo llevé a la
habitación, pero pedí su autorización para ayudarlo. Lo ayude a bañarse,
y limpie la sangre que tenía, y extraje la punta de flecha, luego sequé su
cabello, y le curé el hombro, pero me di cuenta de que tenía fiebre así
que lo acosté y empecé a poner paños fríos en su frente para bajarle la
fiebre.

¿Solo eso?

Diablos recordó el beso, mi voz empezó a tartamudear, vamos, Ámbar


concéntrate, no puede saber que te besó.

Sí señor solo eso.

¿Estás segura?

Se levantó de su silla y caminó lentamente hacia mí, quedando tan cerca


que puedo oler su perfume, no saca sus ojos de los míos. No puedo
evitar mirar sus labios rosados, y mi cuerpo me traiciona. Siento que me
caeré. Pero él me sostiene firme y no deja de mirarme a los ojos.

Ámbar, dime, ¿No pasó nada más?

Em, señor, no fue mi culpa, no pude hacer nada, usted es muy fuerte.

¿Qué pasó?
Usted me besó señor, y me dijo que no lo dejara, pero señor estoy
completamente clara que no lo hizo pensando en mí, porque me llamó
Dalia.

El señor se aleja con sus ojos abiertos mirándome fijamente. Seguro ya


se arrepintió de ese beso que nos dimos.

Está claro que no lo hice consciente, y obviamente no fue pensando en ti.


– dijo con una voz que me congeló el alma -

Lo sé, señor. – sé que él nunca pondría sus ojos sobre mí, pero por qué
me dolieron tanto sus palabras. – señor, haré como que jamás ocurrió,
no debe sentirse culpable, usted estaba con fiebre.

No me siento culpable, solo quiero dejarlo claro para que no te hagas


ideas equivocadas entre nosotros. Ahora puedes irte.

Sí señor.

Salgo de su despacho y voy a mi habitación rápidamente, siento tanta


vergüenza. Pero, aunque le dije al señor que lo olvidaría, ese beso jamás
podré sacarlo de mi mente. Llego a mi habitación y me meto en mi cama
a dormir, estoy muy cansada, estuve toda la noche mirando dormir al
señor, se veía perfecto, hermoso. No me arrepiento de nada, si pudiera
lo volvería a hacer, me acuesto y me duermo pensando en sus labios. Ya
es medio día, y siento que abren la puerta, es el señor Kim, trae una
bandeja con almuerzo.

Hola pequeña, dormiste algo, te traje sushi para que almuerces y un jugo
natural.

Es primera vez que me traen comida a la cama, nadie jamás aparte de


mi padre había hecho eso por mí.

Gracias Sr. Kim. No se hubiera molestado.


Ámbar, repite conmigo Kim, Kim, solo Kim, sin el señor.

Perdón, Kim, es que me cuesta, no me acostumbro a no decirle señor.

Bueno debes acostumbrarte ya que la próxima semana nos iremos juntos


de acá, supe que anoche te desvelaste cuidando a Demy, espero que no
te haya tratado mal.

No, el señor fue muy respetuoso a pesar de que tenía fiebre, no sabía
que ellos se podían enfermar. Bueno hay muchas cosas que no se aún.

La verdad es que sí se enferman, eso de que los vampiros son intocables


es mito. Demy puede enfermar, es raro, pero puede, pero se mejoran en
cuestión de horas, en eso su cuerpo es más fuerte que el de los
humanos comunes, además puede comer igual que nosotros, no lo
satisface completamente ya que necesitan sangre. Además, pueden
andar a la luz del día sin problemas. Sí tiene fuerza sobre humana, oyen,
huelen y ven mejor que nosotros. Pero por lo que supe ayer Demy estuvo
con fiebre porque la flecha que le sacaste estaba envenenada.

¿Usted sabe lo que le pasó?

Si, estaba en el bosque y unos hombres lo atacaron, estaban buscando


al asesino de los violadores del otro día, según Demy era gente
entrenada, su naturaleza ya no es un secreto. Pero aún no saben quién
es, ya que Demy los asesinó a todos. Pero seguirán buscando.

Entonces ¿él puede morir?

Si puede, es difícil, pero si puede morir.

Al escuchar eso, mi corazón se congeló, sentí un vacío en mi interior


comparado a cuando me dieron a la noticia que a mi padre le quedaba
muy poco tiempo de vida. Será así de cruel el destino, que me arrebato
el hombre que más amaba y ahora que me enamoro ¿también me lo
quiere arrebatar?
Hey, pequeña tranquila, Demy lleva cientos de años en esta tierra, no lo
mataron en ese tiempo que la gente si creía en vampiros, menos lo
matarán ahora que es solo un mito. ¿De verdad te gusta cierto? - No
puedo evitar sonrojarme, ¿tanto se me nota.?-

No Kim, eso no sería jamás posible, como le dije, él es como un dios en


los cielos, y yo, bueno yo soy solo yo, usted puede darse cuenta al
verme.

Te veo Ámbar, y te veo mejor de lo que tu misma te vez, ya come, que te


llevare a pasear, me dijo Demy que te dio el día. Vamos a dar una vuelta.

Kim, no creo que sea conveniente, no quiero provocar la ira del señor
Demian.

Tranquila de Demy me encargo yo.

¿Por qué le dice Demy?

Jajajaj porque me encanta molestarlo, jamás le gustó que usara un


diminutivo de su nombre, menos uno como Demy

Ah, entiendo. Bueno terminare de almorzar y me arreglaré para salir.


Capitulo 6 Paseo con el Señor Kim

Termino de almorzar y me arreglo para salir con el sr. Kim. Salgo y está
el sr. Kim sentado en el sofá junto al señor Demian, los dos tomando café
frente a la chimenea. Puedo ver como los ojos oscuros de mi señor se
posan en mí, el sr. Kim se pone de pie y se acerca a mí.

Ámbar estas hermosa, seré la envidia de todos los que nos vean, vamos.

Kim no vuelvan tarde, mañana Ámbar debe volver a sus quehaceres.

Como mande el señor.

Miro al mi señor, y le sonrío en agradecimiento, sin dejar de ver sus


labios, pero él al verme pone sus ojos en el libro que tiene en sus manos.

Salimos y el sr. Kim me lleva a un paseo por la playa, hay unos


pequeños negocios artesanales, donde venden collares de conchas,
cuarzos, manualidades, pañuelos, todo tipo de cosas. El sr. Kim toma un
collar rosa muy lindo.

¿Te gusta Ámbar?

Si es lindo.

Me vende este collar por favor.

El sr. Kim me lo abrocha en el cuello y se ve hermoso.

Bueno para que sepas, este mineral se llama cuarzo rosa y te ayudará
con tu amor propio, es para cultivar el amor, también ayudará a sanar tu
corazoncito herido.

Muchas gracias, Kim, es muy bonito.


Luego vamos a comer a un restaurant que está frente a la playa, todo
está muy rico, y al salir nos encontramos de frente con Adrian y Nathalia.
Al vernos se asombra.

Ámbar, te veo mejor.

El sr. Kim se pone en medio de los dos.

¿Tienes algo que decir?

Es raro ver al sr. Kim en modo agresivo, sus ojos muestran una dulzura
enorme. Pero al ver a Adrian su cara se descompone completamente.
Mira fijo a Adrian.

Te repito ¿tienes algún problema con eso?

No para nada, solo quería saludar a Ámbar.

No te quedó claro el otro día, que no te acercaras a ella, ni siquiera para


saludarla.

Sí señor, disculpe

Toma a Natalia de la mano y sigue su camino. Al verlos, no me provoca


ningún sentimiento, solo pienso en mi señor, y en el beso que anoche
nos dimos.

Vamos pequeña, debemos volver o nos encontraremos con un ogro mal


humorado.

No puedo evitar sonreír, el sr. Kim es un bálsamo para mi corazón.


Llegamos a la casa y mi señor aún se encuentra sentado en el sofá
leyendo su libro. Llegamos sonriendo porque el sr. Kim sigue haciendo
bromas para sacarme una sonrisa.

Demy, llegamos, sanos y salvos, espero no estés molesto.


Levanta su mirada por sobre el libro que lee, y me mira de pies a cabeza.

Así veo.

Señor ¿necesita algo?

No, nada.

Bueno, me iré a descansar entonces. Buenas noches

Hasta mañana pequeña, es probable que no nos veamos, mañana debo


volver a viajar. Estoy dejando todo listo para nuestro viaje.

Hasta mañana Kim, que tenga buen viaje. Hasta mañana Señor. Lo miro
mientras me despido, pero él no responde a nada. Solo sigue leyendo su
libro. Llego a mi habitación y me pongo pijama, y me acuesto. Ya es de
mañana, y me levanto para prepararle el desayuno a mi señor. Tengo
todo listo cuando aparece de su cuarto vestido con una camisa y
pantalón de tela. Se ve perfecto. Su pelo aun húmedo, recién salido de la
ducha.

buen día señor, ¿el sr. Kim ya se fue?

Así es, lo viste anoche y ¿ya estás preguntando por él?

Sí, necesitaba saber si desayunaría para servirle.

Me siento a tomar desayuno junto al señor, completamente en silencio.


Mientras estoy en la mesa suena mi celular.

Permiso señor ¿puedo contestar?

Adelante.
Buen día, si muchas gracias, rosas rojas, sí también, ok no hay
problema. – Corto la llamada y los ojos de mi señor están clavados en
mí.

¿Quién era?

El señor Kim, quería saber mi flor favorita y si como chocolates.

Mmm, veo que Kim no pierde el tiempo, a toda costa quiere conquistar.

Yo sonrío de manera disimulada y le hablo mientras no despego mis ojos


del café que estoy tomando.

Señor, entre el señor Kim y yo no puede haber nada más que amistad, al
menos por mi parte, mi corazón ya no quiere sufrir más, está demaciado
roto para que alguien pueda entrar en él, además, uno no decide quién
entra y quien no, la persona correcta solo entra sin pedir permiso, pero
ese no es el caso del Sr. Kim, él solo me ve como alguien herido que
debe ayudar a sanar.

Levanto la mirada y me encuentro con sus ojos negros mirándome fijo,


ninguna expresión en su rostro. Se pone de pie lentamente, sin despegar
su mirada de mí, rodea la mesa y se encuentra justo a mi lado. Mi
corazón quiere salir corriendo, empiezo a temblar sin poder evitarlo,
quiero cortar la conexión de nuestras miradas, pero no puedo, estoy
hipnotizada por él. Se acerca hacia mí pone una mano en la silla y la otra
en la mesa, y acerca su bello rostro hacía mí, me llega su embriagador
aroma y solo miro sus labios sin poder olvidar el beso que nos dimos.

Si tu corazón está tan herido, ¿cómo es que lo siento palpitar tan rápido
cada vez que me acerco a ti.?

Su voz grave, sus ojos negros, y su aroma me tienen completamente


perdida, trato de armar alguna frase para salir del paso, pero no puedo
solo trago un poco de saliva y aclaro mi garganta.
Es porque usted me intimida señor, es demaciado perfecto.

Ya veo, por eso te iras con Kim, ¿estás arrancando de mí?

Señor, solo lo hago porque no quiero seguir siendo una molestia para
usted, sé que le molesta mi presencia o si no, no hubiera aceptado tan
fácil regalarme al señor Kim. – me doy valor y lo miro fijo – pero si usted
desea que me quede, solo dígamelo, y yo me quedaré. Me mira y me
lanza una sonrisa sarcástica.

Crees que te pediría que no te fueras, ¿realmente te sientes tan


importante, como para que yo te pida que te quedes? Si ese fuera el
caso, te lo ordenaría, recuerda que cada centímetro de tu ser me
pertenece.

Lo se señor, es por eso que decidí irme, para no ser una molestia para
usted. Sé muy bien lo que significo yo para usted.

¿Y qué significas?

Nada, absolutamente nada. Alguien que llego a su vida solo a molestar.

Exacto, está bien que sepas tu lugar. Ya terminé de desayunar, puedes


limpiar.

Sí señor, de inmediato.
Capitulo 7 Perdida en el bosque

Me levanto y empiezo a limpiar todo antes que mis lágrimas empiecen a


caer, no entiendo por qué el señor hace estas cosas, si yo no significo
nada para él, por qué le molesta que me vaya con el sr. Kim o por qué se
acerca tanto si sabe lo que me provoca cada vez que está cerca. Estoy
sumergida en mis pensamientos cuando siento su presencia detrás de
mí, y escucho su bella voz pronunciando mi nombre.

Ámbar, saldré un momento, no sé a qué hora regrese así que no


prepares almuerzo, solo la cena.

Su proximidad me desestabiliza, logro armar una frase con mi voz


temblorosa. – sí señor. Y puedo ver una sonrisa de satisfacción en su
rostro a ver lo que provoca en mí. Se va y me quedo sola en la casa. Un
silencio enorme, me doy cuenta de que no la he recorrido completamente
y me dedico a explorar. Entro a su habitación donde tiene su ropa, sus
perfumes, pongo un poco de su perfume en la manga de mi chaleco para
poder tener su aroma cerca, aunque sea solo su aroma, es suficiente
para mí. Salgo de la habitación, y voy a su despacho, tiene un librero
lleno de libros antiguos, primeras ediciones, en varios idiomas, inglés,
español, asiático, italiano, francés, realmente maneja tantos idiomas.
Salgo al patio y colinda con el bosque, el jardín es enorme, empiezo a
caminar y me adentro en el bosque, el olor es maravilloso, hay
eucaliptos, pinos, y varios más, pero el olor a eucaliptus predomina, sigo
caminando y no me doy cuenta cuando perdí el rumbo. Trato de regresar
a casa, pero no puedo encontrar el sendero que tomé, ya se está
oscureciendo y no saqué ni siquiera un abrigo. Empiezo a asustarme, y
decido sentarme al lado de un árbol grande, esperando que el sr. Kim
llegue a ayudarme. Han pasado horas y ya tengo mucho frio, no puedo
moverme bien y no paro de temblar. Estoy por quedarme dormida
cuando escucho su voz, la voz de mi señor diciendo mi nombre, apenas
puedo hablar y me toma en sus brazos lo último que escucho es.

Niña tonta, no te duermas, resiste.


Despierto y estoy en la cama del mi señor, con pijama y una estufa a mi
lado, mi señor durmiendo sentado en el respaldar de la cama tomando mi
mano, lo miro se ve tan perfecto sentado a mi lado, ¿puedes ser que este
ser tan perfecto, tan lejos de mi alcance realmente se haya preocupado
por mí?, sigo contemplando su rostro perfecto cuando despierta y su
mirada se encuentra con la mía.

¿Te sientes mejor?

Sí señor, gracias por rescatarme, no fue mi intención, solo quería dar un


paseo por el patio y no pude encontrar el regreso a casa.

¿Te das cuenta de que pudiste haber muerto congelada, no sabes que
en este lugar las noches son demaciado frías?

Sí señor, pido disculpas, no quería causarle problemas, pero estoy con


pijama, ¿Ud. me cambio de ropa.?

¿Quién más, crees que es primera vez que veo una mujer?, tuve que
meterte a la tina con agua caliente para cortar la hipotermia, luego te
seque y te abrigue para que pudieras estabilizarte, espérame acá vengo
de inmediato. – vuelve en unos minutos – toma bebe esta sopa caliente,
debes tomar liquido caliente.

Gracias, señor. – tomo la sopa, aun no puedo creer que se esté tomando
tantas molestias por mí, pero cada gesto que tiene hacia mí hace que me
enamore más de él. Se sienta a mi lado mirando que tome la sopa, mi
corazón se acelera con su cercanía. Termino la sopa. – gracias, señor,
es hora de que me vaya a mi habitación, no quiero incomodarlo más.

No me incomodas, estás recién recuperándote, duerme acá, yo dormiré a


tu lado.

Se saca la bata y queda con un pijama de seda negro, contrasta


completamente con su piel clara, hace resaltar más sus rasgos, se ve
hermoso, siento que mi corazón se detendrá en cualquier momento.
No te hagas ilusiones, solo te estoy devolviendo el favor, tú cuidaste de
mi la otra noche, no me gusta deber nada a nadie.

Sí señor, no se preocupe. – Él se mete a la cama y yo trato de no


incomodarlo, me quedo dormida mirando hacia la pared para molestarlo
lo menos posible. Ya amaneció, abro mis ojos y estoy abrazada a él,
recostada sobre su pecho y él tiene sus brazos alrededor de mí. Puedo
sentir el olor de su cuerpo, es dulce, embriagante, me muevo lentamente
y él despierta.

¿Estás cómoda? – me dice con su voz maravillosa.

Señor, perdón, no me di cuenta mientras dormía. Pero ya estoy bien, me


iré a mi pieza. – salto de la cama y corro a mi habitación mientras él se
queda en su cama. Puedo ver una leve sonrisa en su rostro. – llego a mi
habitación sin entender que está pasando, como es que de un momento
a otro tenemos tanta cercanía. No lo puedo entender.
Capitulo 8 Lo siento por Kim pero eres mía.

DEMIAN

… El día anterior, cuando llegó Demian a la casa ….

Ámbar llegué. ¿Ámbar? ¿Dónde está esta niña? No le dí permiso para


que se fuera. ¡Ámbar! Veo la puerta del patio entre junta y puedo sentir
su aroma inconfundible. Que hizo esta niña ahora. Sigo su olor y se
adentró en el bosque, ¿qué está haciendo quiere morir? Está
anocheciendo y están bajando las temperaturas si no la encuentro pronto
podría morir, No, eso nunca. Sigo su aroma se está haciendo más fuerte,
Ahí estás.

¡Ámbar! - Diablos, estás congelada - Niña tonta no te duermas.

Al fin llegamos a la casa, ya está inconsciente tendré que meterla al agua


caliente. Iré por su ropa mientras entra en calor con el agua. Ven
pequeña, tendré que cambiarte de ropa. ¿Por qué me preocupa tanto?
Dije que esto no volvería a pasar. Niña tonta, como va al bosque sola, si
no conoce el lugar. Bueno por lo menos ya está más abrigada, pondré
una estufa. No puedo evitar sentir ganas de protegerla, está tan
desvalida, tan sola en este mundo, igual que yo. Sus labios son tan
tentadores, mi pequeña, no dejaré que te alejen de mí, puedo saber por
tus latidos que te mueres por mí, lo siento por Kim, pero eres mía. Sus
labios son tan tentadores, no puedo evitar las ganas de besarlos. Son
dulces como lo imaginaba, el beso anterior no estuve consciente, pero
este nunca sabrás que pasó. Siento sus labios cálidos, dulces, son
embriagantes, termino el beso y creo que está despertando.

¿Te sientes mejor?

Sí señor, gracias por rescatarme, no fue mi intención, solo quería dar un


paseo por el patio y no pude encontrar el regreso a casa.
Te das cuenta de que pudiste haber muerto congelada, no sabes que en
este lugar las noches son demaciado frías.

Sí señor, pido disculpas, no quería causarle problemas, pero estoy con


pijama, Ud. me cambio de ropa.

¿Quién más, crees que es primera vez que veo una mujer?, tuve que
meterte a la tina con agua caliente para cortar la hipotermia, luego te
sequé y te abrigue para que pudieras estabilizarte, espérame acá vengo
de inmediato. – le daré un poco de sopa, - parece que no se dio cuenta
del beso que le dí. – toma bebe esta sopa caliente, debes tomar liquido
caliente.

Gracias, señor.

Jaja, puedo escuchar cómo se le aceleran los latidos solo con mi


cercanía, está muy nerviosa, bueno la pondremos más nerviosa.

Gracias, señor, es hora de que me vaya a mi habitación, no quiero


incomodarlo más.

No me incomodas, estás recién recuperándote, duerme acá, yo dormiré a


tu lado. – como pensaba, su corazón se sigue acelerando solo con verme
en pijama, estuvo bien mi elección sé que el negro me sienta bien.

No te hagas ilusiones, solo te estoy devolviendo el favor, tú cuidaste de


mi la otra noche, no me gusta deber nada a nadie.

Sí señor, no se preocupe.

Me meto a la cama y se acomoda lo más lejos de mí posible, no demora


mucho en quedarse dormida este es el momento para acercarla a mí. No
puedo evitar mirar su rostro, se ve tan inocente al dormir, hace tanto que
no duermo acompañado de alguien, se siente bien sentir la tibieza de su
cuerpo, como esta pequeña criatura pudo haberse enamorado de mí
sabiendo que soy una bestia. Ya amaneció, y me tiene abrazado, me
pregunto qué hará cuando despierte y se dé cuenta. Como era de
esperarse, me está mirando.

¿Estás cómoda? – es divertido molestarla.

Señor, perdón, no me di cuenta mientras dormía. Pero ya estoy bien, me


iré a mi pieza.

Salió corriendo, es divertido ver todo lo que puedo causar en ella, creo
que jugaré con ella un poco más, veremos qué pasa.

ÁMBAR

Estoy en mi pieza, y me avergüenza salir, pero debo hacer mis


quehaceres, es difícil mirar a la cara a mi señor después de despertar
abrazada a él, me armo de valor y salgo a preparar el desayuno, como
siempre a las 8 en punto mi Demian sale impecablemente vestido, mi
corazón se acelera al verlo, bajo la mirada, no me siento capaz de
mirarlo a los ojos, me siento tan avergonzada –

Señor, el desayuno está listo. – él se sienta a desayunar como siempre,


tranquilamente – señor, yo….

Dime

Hoy es el aniversario de la muerte de mi padre, quería saber si existe la


posibilidad que me de permiso para ir al cementerio.

Yo te llevo – levanté la mirada, no podía creer que me autorizara y


además me acompañara –

Gracias señor – seguí comiendo mi desayuno, la terminar recogí los


platos mientras el caminaba hacia el sofá como siempre, llevé todo a la
cocina, y dejé limpio, fui a cambiarme de ropa a mi habitación y volví al
sofá – señor estoy lista – como siempre él levantó la mirada por sobre el
libro, sin ninguna emoción, volvió la mirada al libro y luego lo cerró y se
puso de pie –

Vamos… ¿en que cementerio está tu padre?

En el municipal – Demian subió al auto conduciendo él, yo quedé


estática, siempre conduzco yo –

Sube, que esperas, ¿una invitación?

Es que siempre conduzco yo.

Pero anoche casi te congelas, sube, yo conduzco – me subí mientras


Demian conducía, en poco tiempo llegamos al cementerio, me bajé y fui
donde la señora que siempre le compro flores –

Hola señora Irma como está

Mijita que bueno verla, ¿lo de siempre?

Sí por favor – La señora Irma en poco tiempo me pasó una docena de


rosas rojas, y un rapo de ilusiones, además de un tarrito para el agua y
una tijera, tomé todo y caminé siendo seguida de cerca por Demian,
llegué a la tumba de mi padre, como era de esperar estaba seca, nadie
más que yo venía a traerle flores, limpie todo y armé dos arreglos de 6
rosas cada uno, los puse en los floreros, Demian me dio espacio, me
arrodillé en su tumba y fue imposible no llorar – hola papá, lamento no
haber venido antes, creo que ya sabes que mi relación con Adrian
terminó, y de la peor manera, me siento tan sola, ¿vez a ese hombre
guapo que está allá lejos? ¿Es hermoso cierto? Él es Demian, es un
vampiro así que es probable que sea más viejo que tú – no pude evitar
soltar una sonrisa mientras mis lágrimas caían – pero como era de
esperar tu hija se enamoró de un imposible, él solo me ve como una
molestia, algo de lo cual quiere deshacerse, pero me duele el alma
dejarlo, conocí a otro muchacho Kim, él es muy dulce pero no siento
nada por él, no causa lo que causa Demian, mi corazón late tan fuerte,
incluso más de lo que alguna vez latió por Adrian, como siempre debo
rogar cariño, pero con él aunque le ruegue, no me escuchará soy tan
insignificante, es por eso que me iré lejos, no te volveré a ver en mucho
tiempo, pero dejaré encargado con la señora Irma que ponga 12 rosas
cada semana, papá, me haces tanta falta, te extraño tanto, espero que
este viaje sirva para volver a tus brazos, te amo padre, espera por mí,
llegaré pronto.

DEMIAN

A pesar de estar lejos pude escuchar cada palabra que salió de su boca,
saber que le confesó a su padre que me ama, llenó mi corazón de
felicidad, pero mi corazón también se rompió al escuchar tanta tristeza, si
supiera esa pequeña criatura que no dejaré que se aleje de mí, menos
ahora que sé sus planes, ella espera a estar lejos de mí para terminar
con su vida, no lo permitiré, no permitiré que se aleje de mí ni un
momento. Me acerco a ella lentamente, y puedo escuchar su corazón
acelerarse con cada paso que doy cerca de ella, seca sus lágrimas y se
pone de pie.

Estoy lista señor, podemos irnos – miro la tumba de su padre, está


completamente limpia y adornada con rosas rojas, dejaré dinero para que
siempre esté lleno de rosas este lugar. -

Vamos…
Capitulo 9 Los hermanos de Ámbar

ÁMBAR

Caminaba cerca de Demian cuando ví a mis hermanos aparecer.

Vaya, vaya, hasta que al fin te encontramos, ¿Por qué no respondes


nuestras llamadas?

No tengo nada que hablar con ustedes, se quedaron con todo, que más
quieren.

Bueno hermanita sucede que queremos vender esa asquerosa casa


donde viviste con papá y resulta que no podemos sin tu firma – mi
corazón de rompió, esa era la casa donde viví con papá por tantos años,
él la compró para mí, pero el divorcio nunca salió y mi madre se quedó
con todo –

Esa casa es mía, mi padre la compró para mí

Que pena, no nos importa, debes ir a firmar.

NO LO HARÉ – solo veo la mano de mi hermano mayor golpear mi rostro


y caigo al suelo, levanto la mirada y lo veo colgar, Demian lo tiene
pescado del cuello, sus ojos están llenos de furia –

¿Te atreviste a tocar a Ámbar? Si los mato a todos ustedes ella heredará
todo ¿o me equivoco? – Los ojos de mis hermanos entraron en pánico –

¿Quién eres tú?, suelta a mi hermano – Mi hermano menor trata de


hacerse le valiente, pero obviamente no pueden contra mi señor -

Yo, soy su peor pesadilla, escúchenme bien, esa casa la devolverán a


Ámbar, los 4 firmarán muy felizmente los papeles y quedará a su
nombre, o créanme que los buscaré y los asesinaré uno a uno, para que
ella sea dueña y señora de todos sus bienes, no solo esa casita de la
que tan mal hablan, ¿está claro? – Mi hermano menor asintió mientras mi
hermano mayor intentaba respirar, Demian lo bajó dejándolo caer al piso
– si no recibo esos papeles en la notaría para el lunes, están muertos,
ustedes, sus familia y su maldita madre – mis hermanos asintieron y
corrieron lejos, Demian se acercó a mí y me levantó, miró mi cara que
aún estaba hinchada –

Vamos a casa, necesitas hielo.

¿Por qué me defendió?

Porque eres mía, totalmente mía y nadie te toca sin mi permiso, ¿está
claro? – sus ojos oscuros me penetraban hasta el alma, mi corazón casi
se iba a salir por mi boca, sentí que me daría un infarto en cualquier
momento, cada vez su presencia es más insoportable, él me afecta tanto,
cada vez que se acerca su aroma me envuelve y siento que me
embriago y solo quiero estar cerca de él, me toma del brazo y me lleva al
auto – sube – yo lo obedezco y voy todo el camino callada, mi cara pulsa,
como si tuviera mi corazón, no era primera vez que mis hermanos me
golpeaban, pero jamás tuve a alguien que me defendiera tan ferozmente,
llegamos a la casa y vamos directo a la cocina, él saca una compresa y
la pone en mi rostro, estamos tan cerca que puedo sentir su aliento, mis
piernas tiemblan y siento que me voy a caer, él toma mi cintura y me
sostiene – te dije que no te hagas ilusiones niña, solo estoy devolviendo
el favor de la otra noche –

Sí señor, lo sé, no se preocupe, no me haré ideas erróneas – digo cada


palabra sabiendo que no es cierto, lo amo y sueño con que sus ojos no
sigan vacíos, que me miraran con amor, pero sé que estoy soñando muy
alto, él está totalmente fuera de mi alcance, mi hermoso dios inmortal, su
vida es larga, yo solo debo ser un manchón en todos sus años en esta
tierra, no sé cuanto tiempo me quedo mirándolo que él saca el hielo de
mi cara y su voz me despierta de mi ensoñación –

¿Terminaste de soñar? – mi mejillas se sonrojan y bajo la mirada –


Perdón señor, iré a preparar la cena – me bajo del mesón, pero él no se
mueve, al bajarme choco son su duro pecho, levanto la mirada y sus ojos
oscuros me miran fijamente, su mano va a mi cintura y veo que se
acerca, mi corazón late tan fuerte, mi cuerpo tiembla y cuando siento sus
labios rosar los míos un susurro me vuelve a la realidad –

No sueñes tan alto niña – No puedo evitar que mis ojos se llenen de
lágrimas, es tan cruel, sabe muy bien lo que causa en mí, pero aun así
juega, no puedo evitar que mis lágrimas caigan y lo veo sorprenderse –

Yo sé que usted disfruta jugando conmigo, y sé que conoce mis


sentimientos, prometo enterrarlos en lo más profundo de mi ser, pero por
favor no sea tan cruel conmigo, tengo claro que no merezco el amor de
nadie y también conozco mi lugar, por favor señor, ya no resistiré más la
pena. – mis palabra los sorprenden y da un paso hacia atrás dejándome
entre sollozos – iré al baño a refrescarme y volveré a cocina señor – yo
corro a mi habitación donde puedo llorar sin problemas.

DEMIAN

Sus palabras me dejaron sin aire, jamás pensé que mi juego le hiciera
tanto daño, traté de seguirla pero mi cuerpo no me respondió, hace
mucho tiempo que no sentía esto por una mujer, es que no me puedo
resistir a ella, sus ojos, su voz, su aroma, su piel, es la misma de mi
amada Dalia, prometí no volver a enamorarme de ella si volvía a renacer,
pero aquí estoy, totalmente perdido por ella, ese día que la vi en el
bosque quise correr lejos, traté de asustarla pero nada funcionó, ella
estaba decidida a quedarse a mi lado, tal cual mi Dalia, y así es cada
reencarnación, llega a mí y no hay poder humano que la pueda mover,
hasta que termina su vida sacrificándose por mí, no puedo soportarlo otra
vez, he vivido lo mismo cada vez que reencarna, no deseo verla morir en
mis brazos una vez más, no soy tan fuerte, camino lentamente a la
puerta de su habitación y puedo escuchar sus sollozos agónicos en la
cama, mi pequeña está sufriendo y esta vez es por mi culpa, quizás sea
bueno que la aleje de mí y acepte que Kim se la lleve lejos, de esa
manera no seguirá sufriendo por mí. Quiero irme, pero mi cuerpo no me
responde, no se mueve, y si le digo la verdad y si le digo que la amo, que
la he amado en cada vida, la he amado por los siglos que llevo en esta
tierra, mi dulce Ámbar, mi delicada y dulce Ámbar. Abro la puerta y
levanta la mirada, rápidamente se seca las lagrimas tratando de ocultar
su dolor –

Señor…

Ámbar, no cocines la cena, si quieres come algo yo saldré, volveré tarde.


– cerré la puerta no quería seguir viendo sus ojos llenos de dolor, caminé
rápido por el bosque, su recuerdo y sollozos me seguían, solo quiero
encontrarme con algún cazador, necesito desahogar esta frustración -
Capitulo 10 ¿Es un sueño?

ÁMBAR

Lo ví salir y se me partió el corazón, sé que se fue por mi culpa, me pidió


que cocinara algo para mí, pero la verdad es que no tengo apetito, sé
que no debería dolerme lo que me dijo pero es difícil apagar mi corazón,
me he enamorado perdidamente de él, voy a la cocina a dejar todo limpio
para mañana, vuelvo a mi habitación me baño y pongo pijama, estoy por
acostarme cuando recuerdo su ropa, voy a su habitación para tomar su
ropa sucia, está impregnada con su aroma, la tomo en mis manos y la
llevo a mi nariz abrazándome a ella –

Demian… - siento su aroma envolverme, hace horas que salió y no


puedo dejar de preocuparme, ¿y si lo hieren como la otra noche, que
pasa si le hacen daño?, sé que no es para mí, pero no puedo soportar
que ya no esté en este mundo, abrazo fuerte su camisa contra mi cara
embriagándome con su aroma, cuando siento que alguien me mira,
levanto la mirada y él está parado en la puerta, instintivamente suelto la
camisa, mientras camina hacia mí – señor yo… - siento su mano en mi
nuca , sus ojos vienen mas oscuros que de costumbre, su otra mano en
mi cintura apretándome a su cuerpo –

Dime Ámbar ¿qué buscas?

Señor… yo… - sus labios se acercan, pero esta vez tocan los míos,
siento que mi corazón va a explotar, respondo el beso, siento su lengua
rosar mis labios y le doy entrada a mi boca, disfruto de su calor, su
aroma, su pasión me envuelve, mis manos suben a su cuello y él me
sigue besando con más urgencia, se separa de mí yo jadeo buscando
oxigeno –

Que me haces Ámbar, prometí no volver a caer, pero no puedo, me


vuelves débil, me consumes por dentro, no te vayas con Kim – Mis ojos
se abren con sorpresa, no puedo creer lo que escucho, me está pidiendo
que no me vaya, él dijo que jamás me pediría eso, pero lo está haciendo,
mi hermoso Demian, no sé qué hice, pero no quiero que esto se acabe,
quiero que el tiempo se detenga, siento su mano moverse a mi mejilla y
pasar su dedo pulgar por mis labios, sin dejar de mirarlos.

Demian… - suelto un susurro y su boca vuelve a reclamarme


apretándome contra la pared, yo no sé qué pasa, pero me dejo llevar,
esta oportunidad no la dejaré pasar, él se aleja –

Ámbar se mía. Solo mía… - me derrito ante su voz, ante su mirada de


depredador, ante su aroma, no quiero renunciar a esto, si es un sueño
quiero vivirlo hasta el último segundo –

Demian, soy tuya desde el momento que te ví en ese bosque, soy tuya
desde el momento que escuché tu voz, soy tuya desde el momento de
miré tus ojos – decidí hablarle con mi corazón, no importa si lo tomaba y
lo rompía bajo sus pies, Demian besó mis labios nuevamente y me
levantó en sus brazos para llevarme a su cama, sentí sus manos
acariciar mi cuerpo con una desesperación que jamás había sentido en
él, desabroché su camisa desnudando su torso, mis manos lo recorrían,
quería solo sentirlo, saborear su piel, sentir su aroma, él me besaba con
desespero, su mano subió masajeando mi pecho mientras la otra se
metía en mi muslo, lo sentí gruñir cuando exploró mi intimidad –

Dime que lo deseas, no quiero aprovecharme de ti, dime que lo deseas


Ámbar.

Lo deseo Demian, me muero por ti – sentí a Demian dar un suspiro


ahogado y volver a acariciar mi cuerpo, sentí como me sacaba la polera
de mi pijama besándome, acariciando mis pechos mi abdomen, bajó mi
pantaletas desnudándome para él, sentí como se alejaba para sacar su
pantalón, lo tenía completamente desnudo sobre mí, su nariz recorría mi
cuello como si se estuviera embriagando de mi aroma de la misma
manera que yo lo hacía, besó mi cuello y pasó su lengua –

Debes ser deliciosa – escuché sus susurro en mi cuello que hizo que mis
piernas se contrajeran, esta era la primera vez que deseaba tanto a
alguien, a pesar que estuve con Adrian por mas de 2 años jamás
pasamos de besos y caricias, jamás lo ví desnudo, esta era mi primera
vez, besaba su cuello acariciaba su piel me envolvía en su aroma, sentía
que tocaba el cielo, tímidamente bajé mi mano por su abdomen para
sentir su erección, era suave, caliente y dura, dio un gruñido al sentir mis
manos en ella –

Ámbar…. Ábrete para mí pequeña – instintivamente separé mis piernas,


y me abrasé a él, había leído de la primera vez era dolorosa, sentí su
dedo explorarme – tan mojada, estás lista - su voz rosaba mi cuello
cuando sentí su miembro entrar, me abrasé a él, y apreté mis manos
contra su espalda, él se enderezó asustado y me miró.

M I E R D A… - estaba Horrorizado – por qué no me lo dijiste. Por qué


no me dijiste que eras virgen Ámbar.

Yo… no quería que te decepcionaras – la verdad es que tenia miedo que


pensara que era una tonta, él besó mis labios y acarició mi mejilla con
cariño –

Lo hubiera hecho más lento, ahora, dime ¿te duele?

Un poco… - Él besó mis labios y luego mi cuello –

Relájate, siénteme – él susurraba en mi oído haciendo que mi cuerpo


reaccionara, empezó a moverse lento, suave, el dolor ya no era tan
intenso, dio un empujón terminando de entrar –

AAAAHHHH – di un grito al sentirlo abrirse paso dentro de mí –

sssshhhttt, respira, relájate, siénteme – seguía besando mi cuerpo


acariciándome y volvió a moverse lento, suave – mi pequeña Ámbar,
ahora eres mía, solo mía, no dejaré que nadie te arranque de mis brazos
– él me besaba y seguía empujando – dime ¿te duele?
No, ya no – él empezó a moverse más y más al escuchar mi respuesta,
su mano se alojó en mi cadera apretándola contra él mientras seguía
empujando sin parar, mi cuerpo temblaba, yo acariciaba su piel, su
espalda su cabello mientras besaba su cuello, su hombro, mi lengua al
fin saboreaba su piel, empezó a moverse más rápido haciéndome
temblar, mi cuerpo se contraía, sentía una presión dentro de mí a punto
de explotar, en un momento mi cuerpo sintió una corriente eléctrica que
lo inundó de placer, me abrasé a él y sentí mis paredes contraerse, él dio
un gruñido, embistió 2 veces más y sentí como temblaba dentro de mí.

Mía… - un gruñido escapó de su boca cuando sentí sus colmillos


clavarse en mi cuello, mi placer se elevó aun más haciendo que mi
cuerpo se electrificara, mi mano fue a su cabeza apretándolo contra mi
cuello, era un dolor que me causaba tanto placer. –

Te amo … - esa palabras se escaparon de mi boca, lo sentí chupar mi


cuello, luego pasó su lengua y miró mis ojos, había cambiado de color,
ya no eran negros, tenía un tono rojizo brillante, era lo más hermoso que
había visto en mi vida, una pequeña gota de sangre quedaba en su labio,
él pasó su lengua saboreándola –

Eres tan deliciosa como te imaginé – mis manos fueron a su mejilla y lo


acerqué para besarlo, él correspondió mi beso y nos dejamos llevar, sin
salir de mí empezó a moverse, ahora la fricción era más suave, mientras
no dejaba de besarme acariciarme, sus labios volvieron a mi cuello, sus
colmillos se clavaron y empezó a beber de mí mientras me embestía, su
mordida hizo que mi cuerpo sintiera tanto placer que mi orgasmo no
tardó en llegar nuevamente, lo apreté contra mi cuello mientras él se
derramaba dentro una vez más – Mia, mía, jodidamente mía – Demian
gruñía contra mi cuello, pasó su lengua suavemente, se sentía como si
me quemara, salió de mí lentamente, dejándome un vacío, se acostó a
mi lado y me llevó hacia él –

Perdón..., - mi cuerpo se tensó, ¿acaso se arrepintió de lo que acabamos


de hacer? - Perdón por lo que hice en la cocina, no quise hacerte llorar,
he sido un animal tratando de alejarte, no quería que te enamoraras de
mí, no quería que sufrieras. Ámbar, te he amado en cada vida, y ahora
en ésta también, quédate conmigo, no te vayas con Kim. – Me abrasé a
su pecho -

No me iré Demian, me quedaré a tu lado, para siempre. – Por primera


vez lo vi sonreír, sus ojos brillaban de una manera tan dulce, su nariz
rosó la mía y un dulce beso llegó a mis labios –

¿No te importa que sea un monstruo?

Eres el monstruo mas bello de la tierra, no me importa, solo quiero que


me permitas estar cerca de ti mi señor.

No… no me digas mi señor, dime Demian, no quiero que me vuelvas a


llamar señor.

Está bien Demian. Te amo, robaste mi corazón ese día en el bosque, y


sellaste mi alma el día que me besaste. – él me volvió a besar –

Mi corazón siempre ha sido tuyo Ámbar, siempre. – me acurruqué en su


pecho y me quedé dormida -

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