Nombre de la enfermedad:ASMA
El asma es un síndrome que se caracteriza por la obstrucción de las vías
respiratorias, que varía mucho, tanto de manera espontánea como cuando se
administra tratamiento. En los asmáticos, se observa un tipo especial de inflamación
de las vías respiratorias que los hace más sensibles a diversos elementos
desencadenantes que ocasionan una estenosis excesiva, con la disminución
consecuente del flujo de aire y, con ello, la aparición de sibilancias y disnea
sintomáticas.
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS
Los síntomas característicos del asma son sibilancias, disnea y tos, los cuales
varían tanto de forma espontánea como con el tratamiento. Las manifestaciones a
menudo empeoran durante la noche y es típico que el individuo despierte muy
temprano en la mañana. El paciente puede señalar dificultad para llenar de aire los
pulmones. En algunos individuos, aumenta la producción de moco, que es espeso,
pegajoso y difícil de expectorar. Con frecuencia se acompaña de hiperventilación y
empleo de los músculos accesorios de la respiración. Antes de la crisis, a veces
surgen algunos síntomas (prodrómicos) como prurito debajo de la mandíbula,
molestias interescapulares o un miedo inexplicable (muerte inminente).
Los signos físicos característicos son los estertores secos en todo el tórax durante la
inspiración y, en mayor medida, durante la espiración, acompañados en ocasiones
de hiperinsuflación. Algunos pacientes, en particular niños, tienen como
manifestación inicial tos predominantemente no productiva (“asma de la variedad
tusígena”). El asma controlada no suele acompañarse de signos físicos anómalos.
Diagnóstico:
En general, el diagnóstico de asma se establece con base en los síntomas de
obstrucción respiratoria variable e intermitente, pero suele confirmarse con estudios
objetivos de la función pulmonar.
Pruebas de función pulmonar La espirometría simple permite confirmar la limitación
del flujo de aire por el FEV1 reducido y la reducción del cociente FEV1/FVC y el
PEF
Sensibilidad de las vías respiratorias
Lo habitual es medir la AHR con un estímulo de metacolina o histamina, y calcular la
concentración estimulante que reduce 20% el FEV1. Este método rara vez es útil en
la práctica clínica, pero se puede utilizar en el diagnóstico diferencial de la tos
crónica y cuando hay duda en el diagnóstico de los casos con pruebas de la función
pulmonar normales. Algunas veces se realizan pruebas de esfuerzo para demostrar
la broncoconstricción después de ejercicio, si existe antecedente predominante de
EIA. Rara vez es necesario usar el estímulo con alérgeno y sólo lo hará un
especialista, si se identifican sustancias específicas del entorno laboral.
Pruebas hematológicas
No suelen generar datos útiles. En algunos pacientes, se miden la IgE total en suero
y además IgE específicas contra alérgenos inhalados (pruebas de
radioalergoabsorbencia).
Estudios de imagen
La radiografía de tórax suele ser normal, pero en los individuos más graves puede
mostrar hiperinsuflación pulmonar. Durante las exacerbaciones se observan
manifestaciones de neumotórax. Las sombras pulmonares suelen denotar neumonía
o infiltrados eosinófilos en los pacientes con aspergilosis broncopulmonar (BPA,
bronchopulmonary aspergillosis). La tomografía computarizada de alta resolución
muestra áreas de bronquiectasia en las personas con asma grave y puede haber
engrosamiento de las paredes bronquiales, pero estos cambios no son
patognomónicos del asma.
Pruebas cutáneas
Las pruebas de punción para identificar a los alérgenos inhalados comunes (ácaros
domésticos del polvo, pelo de gato, polen de gramíneas) arrojan resultados positivos
en el asma alérgica y negativos en el asma intrínseca, pero no ayudan a establecer
el diagnóstico. Las respuestas cutáneas positivas ayudan a persuadir a las personas
para que inicien las medidas necesarias para evitar los alérgenos.
Óxido nítrico espirado
La FENO se utiliza hoy día como una prueba sin penetración corporal para
cuantificar la inflamación eosinofílica de las vías respiratorias. Las cifras altas
características del asma se reducen con la administración de ICS, de manera que
ésta puede constituir una prueba de que el paciente cumple con el tratamiento.
También puede servir para demostrar si el plan terapéutico antiinflamatorio es
insuficiente y para disminuir de manera gradual los ICS. Sin embargo, estudios en
pacientes no elegidos no han demostrado de forma convincente mejoría de los
resultados clínicos y quizá sea necesario seleccionar enfermos con control
deficiente.