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Musas y Teogonía de Hesíodo

El documento presenta un canto a las Musas Heliconíadas, que celebran a los dioses del Olimpo y a Zeus, destacando su poder y su papel en la creación del mundo. Se menciona un catálogo de dioses que refleja la genealogía divina, aunque se sugiere que podría ser una lista popular más que una creación original de Hesíodo. Además, se explora la importancia de las Musas en la poesía y su influencia en los hombres, otorgándoles inspiración y sabiduría.

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Musas y Teogonía de Hesíodo

El documento presenta un canto a las Musas Heliconíadas, que celebran a los dioses del Olimpo y a Zeus, destacando su poder y su papel en la creación del mundo. Se menciona un catálogo de dioses que refleja la genealogía divina, aunque se sugiere que podría ser una lista popular más que una creación original de Hesíodo. Además, se explora la importancia de las Musas en la poesía y su influencia en los hombres, otorgándoles inspiración y sabiduría.

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TEOGONfA

Comencemos nuestro canto por


las Musas Heliconíadas, que ha­
Musas
en el Helicón bitan la montaña grande y divina
del Helicón. Con sus pies delica­
dos danzan en tomo a una fuen­
te de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso
Cronión. Después de lavar su piel suave en las aguas s
del Perrneso, en la Fuente del Caballo o en el divino
Olmeo, forman bellos y deliciosos coros en la cumbre
del Helicón y se cimbrean vivamente sobre sus pies.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan 10
al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillo­
sa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la
augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a
la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos
glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Artemis, a 15
Posidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable
Ternís, a Afrodita de ojos vivos, [a Hebe de áurea co­
rona, a la bella Dione, a Eos, al alto Helios y a la
brillante Selene.] a Leto, a Jápeto, a Cronos de retor­
cida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra 20
Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos
Inmortales 1•

' Se ha dicho de este Catálogo que es un programa de la


Teogonía en sucesión inversa; se ha pensado que es una breve
70 OBRAS

Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un


bello canto mientras apacentaba sus ovejas al pie del
divino Helicón. Este mensaje a mí en primer lugar me
25 dirigieron las diosas, las Musas Olímpicas, hijas de
Zeus portador de la égida:
« ¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan
sólo! Sabemos decir muchas mentiras con apariencia
alusión al material de que dispone el poeta para su obra Y se
han querido introducir correcciones o atetizar algunos nombres.
Lo cierto es que Hesíodo al componer este Catálogo no ha se­
guido las normas genealógicas que rigen los otros de la Teo­
gonía.
A simple vista, podría parecer que la relación y el orden de
los dioses citados es anárquico; pero un análisis más detallado
del contenido nos permite observar ciertas normas en la com­
posición:
La asociación familiar entre Zeus, Hera (su principal espo­
sa). Atenea, Apolo y Artemis (sus hijos) y Posidón (su herma­
no), puede explicar el orden de estos primeros dioses. A con·
tinuación se cita a Temis (otra esposa de Zeus) y Afrodita que
en los Himnos Homéricos aparece asociada a Temis; Afrodita
sugiere a Hebe (la Juventud) y a Dione (su madre en Homero),
cuya asociación con Leto es también tradicional en los Himnos.
Por último, estas dos diosas, ambas Titánides, sugieren a Jápe­
to, Cronos y, retrospectivamente, a Gea, Océano, Aurora, Helios
y Noche, divinidades elementales. Es curiosa la ausencia de
Urano.
Las coincidencias con Homero y los Himnos permiten suponer
que el Catálogo no fuera elaboración de Hesíodo, sino una lista
popular que el poeta recibe de la tradición (Cf. M. L. WEsr,
Theogony, pág. 156) e inserta en su poema. En todo caso, como
advierte B. SNFLL (Las fuentes ... , pág. 85), con él, Hesíodo quie­
re mostrar a Zeus en su función de soberano, resaltada más
adelante en el Mito de la Sucesión.
Desde este punto de vista, B. SNELL busca la clave del Catá­
logo en la dignidad y santidad de los dioses enumerados: Zeus
aparece como portador de la égida, símbolo de su poder; Hera
como señora, esposa de Zeus; Posidón sigue a las divinidades
celestes como dios de un elemento más estéril, el mar; y así
sucesivamente: el Derecho divino precede al Amor; éste a la
Belleza representada en Hebe, etc., para terminar con personifi­
caciones naturales como la Aurora, el Sol y la Noche.
TEOGONÍA 71

de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar


la verdad.»
Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus. 30
Y me dieron un cetro después de cortar una admirable
rama de florido laurel. Infundiéronme voz divina para
celebrar el futuro y el pasado y me encargaron alabar
con himnos la estirpe de los felices Sempiternos y
cantarles siempre a ellas mismas al principio y al final.
Mas, ¿a qué me detengo con esto en tomo a la encina 3.5
o la roca? 2•

1 Expresión proverbial de sentido dudoso. M. L. WEST, en


un exhaustivo análisis del pasaje en cuestión [Theogony ... , pá­
ginas 167­9), recoge los diferentes testimonios de la Literatura
griega en que aparecen juntas la encina y la roca. Destacan entre
ellos Odisea, XIX 163, que parece aludir al origen de los hom­
bres a partir de la encina y de la roca, e Ilíada XXII 126­7,
donde se aplica a la conversación.
W. J. VERDENIUS (citado por WEST) había interpretado el verso
de Hesíodo como «hablar sobre los asuntos privados de uno"
partiendo del sentido de descendencia atribuido a dichos obje­
tos (= «hablar sobre el origen propio»). WEST que se muestra
escéptico respecto a la tesis de VERDENIUS, pasa luego a exami­
nar las distintas posibilidades que el proverbio puede tener en
su referencia al lenguaje:
­ ¿Para qué hacer digresiones?
­ ¿Por qué voy dando vueltas? (comienza por la necesidad de
iniciar el canto por las Musas y ahora vuelve al mismo tema).
­ ¿Para qué presumir de mi iniciación poética?
­ ¿A qué detenerse en lo menos importante en lugar de co­
menzar ya con lo esencial?
­ ¿Para qué contar lo que nadie va a creer?
Pero ninguna de estas posibilidades parece convencer a WEsT,
que insiste en el valor focal de Peri con acusativo en la época
temprana; de acuerdo con este valor, no podemos entender «en
relación con la piedra o la encina», sino «dando vueltas alrede­
dor de la piedra o la encinas.
H. HoFFMANN, en un artículo sobre el mismo tema ( «Hesiod
Theogonie v. 35», y Gymnasium 78 (1971), 90­97), ha demostrado
en cambio que la preposición citada puede tener ese valor no
local que le atribuía VERDENIUS el cual ha vuelto a defender
nuevamente su teoría más verosímil después del comentario de
OJ3RAS

¡Ea, tú! 3, comencemos por las


Musas que a Zeus padre con him­
Musas
�n el Olimpo nos alegran su inmenso corazón
dentro del Olimpo, narrando al
unísono el presente, el pasado y
_el futuro. Infatigable brota de sus bocas la grata voz.
40 Se torna resplandeciente la mansión del muy resonan­
te Zeus padre al propagarse el delicado canto de las
diosas y retumba la nevada cumbre del Olimpo y los pa­
lacios de los Inmortales.
Ellas, lanzando al viento su voz inmortal, alaban con
,4.5 su canto primero, desde el origen, la augusta estirpe
de los dioses a los que engendró Gea y el vasto Urano
y los que de aquéllos nacieron, los dioses dadores de
bienes. Luego, a Zeus padre de dioses y hombres, [al
comienzoy al final de su canto, celebran las diosas],
cómo sobresale con mucho entre los dioses y es el de
50 más poder. Y cuando cantan la raza de los hombres y
los violentos Gigantes, regocijan el corazón de Zeus
dentro del Olimpo las Musas Olímpicas, hijas de Zeus
portador de la égida .
.Las alumbró en Pieria, amancebada con el padre Cró­
nida, Mnemósine, señora de las colinas de Eleuter,
55 como olvido de males y remedio de preocupaciones.
Nueve noches se unió con ella el prudente Zeus su­
biendo .a su lecho sagrado, lejos de los Inmortales. Y
.cuando ya era el momento y dieron la vuelta las esta­
ciones, con el _paso de los meses, y se cumplieron mu­

HOFFMANN (cf. w. J. VERDENJUS, «Notes on the Proern of He­


siod's Theogony», Mnemosyne IV, 25 (1972), 240­1).
Por nuestra parte creemos que el sentido del verso sigue
siendo .oscuro y hemos preferido conservar la ambigüedad del
texto griego traduciendo la preposición por «en torno a», que
puede .entenderse en sentido local (WEST) o de relación (VER·
DENIUS).
3
El poeta .se .dirige a sí mismo. Hasta PíNDARO (Pítica 1 81)
.no se encuentra otro ejemplo en la poesía griega.
TEOGONÍA 73

chos días, nueve jóvenes de iguales pensamientos, inte­ 60


resadas sólo por el canto y con un corazón exento de
dolores en su pecho, dio a luz aquélla, cerca de la más
alta cumbre del nevado Olimpo.
Allí forman alegres coros y habitan suntuosos pala­
cios. Junto a ellas viven, entre fiestas, las Gracias e
Hírnero. Y una deliciosa voz lanzando por su boca, can­ 65
tan y celebran las normas y sabias costumbres de to­
dos los Inmortales, [lanzando al viento su encantadora
voz].
Aquéllas iban entonces hacia el Olimpo, engalanadas
con su bello canto, inmortal melodía. Retumbaba en
tomo la oscura tierra al son de sus cantos, y un deli­ 70
cioso ruido subía de debajo de sus pies al tiempo que
marchaban al palacio de su padre. Reina aquél sobre el
cielo y es dueño del trueno y del llameante rayo, desde
que venció con su poder al padre Cronos. Perfecta­
mente repartió por igual todas las cosas entre los In­
mortales y fijó sus prerrogativas.
Esto cantaban las Musas que habitan las mansiones 75
olímpicas, las nueve hijas nacidas del poderoso Zeus:
Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Po­
limnia, Urania y Calíope 4• Esta es la más importante
de todas, pues ella asiste a los venerables reyes. so

• Visto aislada y superficialmente, el Catálogo de las Musas


inserto entre el canto de las Musas Olímpicas y la referencia a
su acción sobre los hombres, no nos dice nada. A este respecto,
nos parece oportuno reproducir unas palabras de P. WALcor que
recogemos de TH. PH. FEWAIAN, «Personiñcation and Structure
in Hesíod's Theogonv», Symb. Osl. 47 (1971), 28, nota 70: «Sólo
cuando se ha reconocido que el propio acto de creación está
implicado cada vez que Hesíodo interrumpe su narración para
ofrecer una lista de nombres, puede extraerse algún sentido del
catálogo de nombres de las Musas o de la Teogonía como un
todo». Pero, ¿cuáles son las fases de ese acto de creación?
Los nueve hombres que nos da Hesíodo significan respectiva­
mente: «La que da fama, La muy encantadora, La festiva, La
74 OBRAS

Al que honran las hijas del po­


Acción de deroso Zeus y advierten que des­
las Musas
entre los ciende de los reyes vástagos de
hombres Zeus, a éste le derraman sobre su
lengua una dulce gota de miel y
85 de su boca fluyen melifluas palabras. Todos fijan en
él su mirada cuando interpreta las leyes divinas con
rectas sentencias 5 y él con firmes palabras en un mo­

que canta, La que ama el baile, La deliciosa, La de variados


himnos, La celestial y La de bella voz.
Pues bien, esos nombres, como se ha sugerido más de una
vez, son anticipados a lo largo de la descripción anterior con
palabras que de una forma u otra se relacionan con ellos. Así
el de Clío por la frecuente repetición del verbo «celebrar»
(kleíó) y el sustantivo «famas lkléos}, el de Euterpe por la
forma térpousi de v. 37, Talía, Melpómene y Terpsícore por las
constantes referencias al canto (p. ej., mélpontai en v. 66) y la
danza, Era to en el epíteto eratás («delicioso») y Polimnia por la
variedad de sus himnos (cf. vv. 11 y ss.).
En cuanto al origen del nombre Urania, B. SNELL lo ha ex­
p!icado por el adjetivo Olímpicas de v. 25, señalando que «He­
síodo significa con ello que la Poesía, como dice Homero, llega
hasta el cielo hacia allí propagada por las Musas por encima del
espacio y del tiempo», pero nos parece más afortunada la expli­
cación de FRIEDÜNDER que se basa en la frase «que reina en el
cielo» de v. 71 (para las citas cf. K. DEICHGRABER, «Die Musen,
Nereiden und Okeaninen in Hesiods Theogonie» (Abhandlungen
der Geistes­ und Sozialwissenschait Klasse. Akademie der
Wissenschaften und der Literatur, Wiesbaden, 1965, págs. 182­3);
la objeción de K. DEICHGRABER de que esa frase no tiene que
ver de forma inmediata con las Musas, no es convincente en
cuanto que la soberanía de Zeus en el cielo es el tema funda­
mental de su canto en el Proemio.
Por último, la importancia concedida a Calíope ha sido co­
rrectamente explicada por B. SNELL (Las fuentes ... , pág. 71), que
pone su nombre en relación con el papel desempeñado por las
Musas entre los hombres: es la que otorga una «bella voz»
tanto en timbre como en contenido; viene a ser así la repre­
sentante de lo que las propias Musas dicen a Hesíodo: « Y sa­
bemos también, cuando queremos, proclamar la verdad».
5 La diké, en su origen, es el orden normal de los aconteci­
TEOGONÍA 75

mento resuelve sabiamente un pleito por grande que


sea. Pues aquí radica el que los reyes sean sabios, en
que hacen cumplir en el ágora los actos de reparación
a favor de la gente agraviada fácilmente, con persua­ 90
sivas y complacientes palabras. Y cuando se dirige al
tribunal, como a un dios le propician con dulce res­
peto y él brilla en medio del vulgo. ¡Tan sagrado es el
don de las Musas para los hombres!
De las Musas y del flechador Apolo descienden los 95
aedos y citaristas que hay sobre la tierra; y de Zeus,
los reyes. ¡Dichoso aquel de quien se prendan las Mu­
sas! Dulce le brota la voz de la boca. Pues si alguien,
víctima de una desgracia, con el alma recién desga­
rrada se consume afligido en su corazón, luego que un
aedo servidor de las Musas cante las gestas de los an­ 100
tiguos y ensalce a los felices dioses que habitan el
Olimpo, al punto se olvida aquél de sus penas y ya no
se acuerda de ninguna desgracia. [Rápidamente cambian
el ánimo los regalos de las diosas!
¡Salud, hijas de Zeus! Otorgad­
me el hechizo de vuestro canto.
Invocación
y programa Celebrad la estirpe sagrada de los 105
sempiternos Inmortales, los que
nacieron de Gea y del estrellado
Urano, los que nacieron de la tenebrosa Noche y los
que crió el salobre Ponto. [Decid también cómo nacie­
mientos; referida luego al plano social, vino a significar el ve­
redicto o sentencia que vuelve a enderezar lo torcido. Por su
parte, thémis era el asiento que ocupaban los «reyes en la
Asamblea para administrar justicia (cf. M. S. Rurl'tREZ, «His­
toria de Thémis en Homero», Emerita 28 [1960), 99 ss.) y de ahí
vino a significar el cDerecho divino» que esos reyes podían
interpretar gracias a las atribuciones conferidas por Zeus me­
diante el báculo símbolo de su potestad. Ellos conocen así esas
thémistes y en el juicio tienen que restablecer su alteración
mediante las díkai o «veredictos», que, como se ve mejor en
Trabajos (p. ej., v. 36 y 221), pueden ser «rectas» o «torcidas»
según se ajusten o no a las thémistes.
76 OBRAS

ron al comienzo los dioses, la tierra, los ríos, el ilimi­


tado ponto de agitadas olas y, allí arriba, los relucien­
110 tes astros y el anchuroso cielo.] Y los descendientes
de aquéllos, los dioses dadores de bienes, cómo se re­
partieron la riqueza, cómo se dividieron los honores y
cómo además, por primera vez, habitaron el muy abrup­
to Olimpo. lnspiradme esto, Musas que desde un prin­
11s cipio habitáis las mansiones olímpicas, y decidme lo
que hubo antes de aquéllos.
En primer lugar existió el Caos.
Después Gea la de amplio pecho,
Cosmogonía sede siempre segura de todos los
Inmortales que habitan la nevada
cumbre del Olimpo. [En el fondo
de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso
120 Tártaro.] Por último, Eros, el más hermoso entre los
dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de
todos los dioses y todos los hombres el corazón y la
sensata voluntad en sus pechos.
Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la
12s Noche a su vez nacieron el Éter y el Día, a los que
alumbró preñada en contacto amoroso con Érebo.
Gea . alumbró primero al estrellado Urano con sus
mismas proporciones, para que la contuviera por todas
partes y poder ser así sede siempre segura para los
felices dioses. También dio a luz a las grandes Mon­
tañas, deliciosa morada de diosas, las Ninfas que habi­
t30 tan en los boscosos montes. Ella igualmente parió al
estéril piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el
grato comercio.
TEOGONÍA 77

Luego, acostada con Urano,


alumbró a Océano de profundas
Hijos dé Cea
y Urano corrientes, a Ceo, a Crío, a Hipe­
rión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a 135
Temís, a Mnemósine, a Febe de
áurea corona y, a la amable Tetis. Después de ellos
nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más
terrible de los hijos y se llenó de un intenso odio
hacia su padre.
Dio a luz además a los Cíclopes de soberbio espíritu,
a Brontes, a Estéropes y al violento Arges, que rega­ 14()
laron a Zéus el trueno y le fabricaron el rayo. �stos
en lo demás eran semejantes a los dioses, [pero en
medio de su frente había un solo ojo]. Cíclopes era su
nombre por eponimia 6, ya que, efectivamente, un solo 14.5
ojo completamente redondo se hallaba en su frente. El
vigor, la fuerza y los recursos presidían sus actos.
También dé Gea y Urano nacieron otros tres hijos
enormes y violentos cuyo nombre no debe pronunciar­
se 7: Coto, Briareo y Giges, monstruosos engendros. Cien 150
brazos informes salían agitadamente de sus hombros y
a cada uno le nacían cincuenta cabezas de los hombros,
sobre robustos miembros. Una fuerza terriblemente po­
derosa · se albergaba en su enorme cuerpo.

6
En griego kyklos significa «redondo» y 11rs «vista».
' La expresión responde al temor de nombrar a los dioses
infernales por su nombre. La misma actitud apotropaica se ob­
serva en Teogonía v. 310 (cf. n. 41 y 60 a Trabajos). Sin embargo,
como señala M. L. WEST (Theogony, n. a 148); si bien esta creen­
cia es el punto de partida para tales expresiones, Hesíodo no
parece tenerla· en cuenta aquí, ya que inmediatamente da sus
nombres ..
78 OBRAS

Pues bien, cuantos nacieron de


1.5.5 Gea y Urano, los hijos más te­
Mito de
la castración rribles, estaban irritados con su
de Urano padre desde siempre. Y cada vez
que alguno de ellos estaba a pun­
to de nacer, Urano los retenía a todos ocultos en el
seno de Gea sin dejarles salir a la luz y se gozaba cí­
nicamente con su malvada acción.
160 La monstruosa Gea, a punto de reventar, se quejaba
en su interior y urdió una cruel artimaña. Producien­
do al punto un tipo de brillante acero, forjó una enor­
me hoz y luego explicó el plan a sus hijos. Armada de
valor dijo afligida en su corazón:
«[Hijos míos y de soberbio padre! Si queréis seguir
16.5 mis instrucciones, podremos vengar el cruel ultraje de
vuestro padre; pues él fue el primero en maquinar
odiosas acciones.»
Así habló y lógicamente un temor los dominó a to­
dos y ninguno de ellos se atrevió a hablar. Mas el po­
deroso Cronos, de mente retorcida, armado de valor, al
punto respondió con estas palabras a su prudente
madre:
170 «Madre, yo podría, lo prometo, realizar dicha empre­
sa, ya que no siento piedad por nuestro abominable
padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas ac­
ciones.»
Así habló. La monstruosa Gea se alegró mucho en su
corazón y le apostó secretamente en emboscada. Puso
17.5 en sus manos una hoz de agudos dientes y disimuló
perfectamente la trampa.
Vino el poderoso Urano conduciendo la noche, se
echó sobre la tierra ansioso de amor y se extendió por
todas partes. El hijo, saliendo de su escondite, logró
alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la dere­
180 cha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados dientes, y
TEOGONÍA 79

apresuradamente segó los genitales de su padre y luego


los arrojó a la ventura por detrás.
No en vano escaparon aquéllos de su mano. Pues
cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió
Gea. Y al completarse un año, dio a luz a las poderosas 1as
Erinias, a los altos Gigantes de resplandecientes armas,
que sostienen en su mano largas lanzas, y a las Ninfas
que llaman Mellas sobre la tierra ilimitada. En cuanto
a los genitales, desde el preciso instante en que los
cercenó con el acero y los arrojó lejos del continente
en el tempestuoso ponto, fueron luego llevados por el 190
piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía
del miembro inmortal una blanca espuma y en medio
de ella nació una doncella.
Primero navegó hacia la divina Citera y desde allí se
dirigió después a Chipre rodeada de corrientes. Salió
del mar la augusta y bella diosa, y bajo sus delicados 19.5
pies crecía la hierba en tomo. Afrodita [ ... ] 8 la llaman
los dioses y hombres, porque nació en medio de la es­
puma 9, y también Citerea, porque se dirigió a Citera.
Ciprogénea, porque nació en Chipre de muchas olas, [y 200
Filomédea, porque surgió de los genitales] 10.
La acompañó Eros y la siguió el bello Hímero al prin­
cipio cuando nació, y luego en su marcha hacia la tribu
de los dioses. Y estas atribuciones posee desde el co­
mienzo y ha recibido como lote entre los hombres y
dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las 20.5
sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la
dulzura.
A estos dioses su padre, el poderoso Urano, les dio el
nombre de Titanes aplicando tal insulto a los hijos que
él mismo engendró. Decía que en su intento, con teme­

• Verso 196: [diosa nacida de la espuma, y Citerea de bella


corona].
' En griego áphros significa «espuma».
'º De phílos («hijo») y médea («genitales»).
80 OBRAS

210 raria insensatez habían cometido un acto terrible por el


que luego tendrían II justo castigo.
Parió la Noche al maldito Mo­
Hijos de ros, a la negra Ker y a Tánato;
la Noche parió también a Hipnos y engen­
y de Eris
dró la tribu de los Sueños. Luego
además la diosa, la oscura Noche,
dio a luz sin acostarse con nadie a la Burla, al dolo­
21s roso Lamento y a las Hespérides que, al otro lado del
ilustre Océano, cuidan las bellas manzanas de oro y
los árboles que producen el fruto.
Parió igualmente a las Moiras y las Keres, vengadoras
implacables: a Cloto, a Láquesis y a Atropo que con­
ceden a los mortales, cuando nacen, la posesión del bien
220 y del mal y persiguen los delitos de hombres y dioses.
Nunca cejan las diosas en su terrible cólera antes de
aplicar un amargo castigo a quien comete delitos.
También alumbró a Nérnesis, azote para los hombres
mortales, la funesta Noche. Después de ella tuvo al
22s Engaño, la Ternura y la funesta Vejez, y engendró a la
astuta Eris.
Por su parte la maldita Eris parió a la 'dolorosa Fa­
tiga, al Olvido, al Hambre y los Dolores que causan
llanto, a los Combates, Guerras, Matanzas, Masacres,
230 Odios, Mentiras, Discursos, Ambigüedades, al Desorden
y la Destrucción, compañeros inseparables, y al Jura­
mento, el que más dolores proporciona a los hombres
de la tierra siempre que alguno perjura voluntaria­
mente.

11
Destacamos intento y tendrían para subrayar de alguna for­
ma en la traducción el juego de palabras Titénass. titainontiis
(«en su intentos) ... tisin (vcastigo») con que Hesíodo justifica
el nombre de los Uránidas.
TEOGON1A 81

El Ponto engendró al sincero y


Hijos veraz Nereo, el mayor de sus hi­
del jos. Además le llaman Viejo, por­ 235
Ponto
que, infalible y benévolo, no se le
ocultan las leyes divinas, sino que
conoce justos y sabios designios. Luego engendró, aman­
cebado con Gea, al enorme Taumante, al arrogante For­
cis, y a Ceto de hermosas mejillas y Euribia que al­
berga en su pecho corazón de acero.
Adorables y divinas hijas nacie­ 240
Catálogo ron en el ponto estéril de Nereo
de las y Doris de hermosos cabellos hija
Nereidas del Océano río perfecto: Ploto,
Eucranta, Sao, Anfítrite, Eudora,
Tetis, Galena, Glauca, Cimótoa, Espeo, Toa, la amable 245
Halía, Pasítea, Erato, Eunica de rosados brazos, la gra­
ciosa Melita, Eulímena, Agave, Doto, Proto, Ferusa,
Dinámena, Nesea, Actea, Protomedea, Doris, Pánope, la 250
hermosa Galatea, la encantadora Hipótoa, Hipónoa de
rosados brazos, Cimódoca que calma sin esfuerzo el
oleaje en el sombrío ponto y las ráfagas de los vientos
huracanados junto con Cimatolega y Anfítrite de bellos
tobillos, Cimo, [Link], Halimeda de bella corona, la ri­ 255
sueña Glaucónoma, Pontoporea, Leágora, Evágora, Lao­
medea, Polínoa, Autónoa, Lisiánasa, Evama de encan­
tadora figura y belleza sin tacha, Psámata de gracioso 260
porte, la divina Menipa, Neso, Eupompa, Temisto, Pró­
noa y Nemertes que tiene la inteligencia de su inmortal
padre 12•

12 Algunos de estos nombres aparecen también en Homero:

Tetis, Glauca, Nesea, Espeo, Actea, Cimótoa, Cimódoca y Ágave.


«Estos nombres ­dice B. SNELL­ nos dan una imagen viva e
impresionante del mar Egeo: brillante, incesantemente movido,
sembrado de islas, rodeado de grutas y acantilados. Pero en ello
sólo se acepta lo visible, lo exterior» (B. SNELL, Las Fuentes ... ,
página 72). Hay una sensible diferencia con las Nereidas de He­
OBRAS Y FRAGMENTOS, 6
82 OBRAS

Estas cincuenta hijas nacieron del intachable Nereo,


expertas en obras intachables.
265 Taumante se llevó a Electra,
Hijos hija del Océano de profundas co­
de Taumante rrientes. Ésta parió a la veloz Iris
y Electra
y a las Harpías de hermosos ca­
bellos, Aelo y Ocípeta, que con
sus rápidas alas compiten con las ráfagas de los vien­
tos y con las aves; pues ya se lanzaban por los aires.

síodo que reflejan más precisamente el tráfico mercantil que


cruza el Egeo en los siglos vm­vrr a. C. A los nombres des­
criptivos de Homero se suman otros referentes al tráfico mari­
no. Para guía del lector recogemos el sentido de estos nombres:
Ploto (La naviera), Eucranta (La que concede coronar el fin),
Sao (Salvadora), Eudora (La que da prosperidad), Galena (La
calma), Glauca (Azulada), Cimótoa (De rápidas olas), Espeo (La
de las grutas), Toa (La rápida), Halía (Salada), Pasítea (La muy
divina), Erato (Deliciosa), Eunica (De fdcil victoria), Melita (La
dulce), Eulímena (La de buen puerto), Agave (La resplandecien­
te), Doto (Dadivosa), Proto (La primera), Ferusa (La que lle­
va), Dinámena (La potente), Nesea (Isleña), Actea (La de los
acantilados), Protomedea (Primera en pensamientos), Doris (La
que regala), Pánope (La que todo lo ve), Hipótoa (Veloz como
un caballo), Hipónoa (Inteligente como el caballo), Cimódoca
(La que recibe las olas), Cimatolega (Que calma el oleaje), Cimo
(La de las olas), :[Link] (La del fondeadero), Halímeda (Que
cuida del mar), Glaucónoma (La de azulado prado), Pontoporea
(Que permite atravesar el ponto), Leágora (La de suave palabra),
Evágora (Elocuente), Laomedea (Que cuida del pueblo), Polínoa
(La que mucho entiende), Autónoa (La que se entiende a sí
misma), Lisiánasa (Señora de la libertad), Evarna (Rica en ga­
nado), Psámata (La arenosa), Menipa (La del vigor de caballo),
Neso (Isla), Eupompa (De feliz viaje), Temísto (Observadora de
las leyes divinas), Prónoa (Previsora), Nemertes (La sin tacha).
No tienen etimología clara Anfítrite, Tetis y Galatea.
Para una clasificación de estos nombres, remitimos a nuestra
traducción de Hesíodo (Barcelona, 1975), págs. 79­81.
TEOGONÍA 83

A su vez Ceto tuvo con Forcis 13 270


Descendientes a las Grayas de bellas mejillas,
de Ceto canosas desde su nacimiento; las
y Forcis
llaman Viejas los dioses inmorta­
les y los hombres que pululan
por la tierra. También a Penfredo de bello peplo, a
Enío de peplo azafranado y a las Gorgonas que viven
al otro lado del ilustre Océano, en el confín del mundo 275
hacia la noche, donde las Hespérides de aguda voz: Es­
teno, Euríala y la Medusa desventurada; ésta era mortal
y las otras inmortales y exentas de vejez las dos.
Con ella sola se acostó el de Azulada Cabellera 14 en
un suave prado, entre primaverales flores. Y cuando 280
Perseo le cercenó la cabeza, de dentro brotó el enorme
Crisaor y el caballo Pégaso. A éste le venía el nombre
de que nació junto a los manantiales 15 del Océano, y a
aquél porque tenía en sus manos una espada de oro 16•

" Para facilitar la comprensión de este pasaje recogemos el


siguiente cuadro genealógico de M. L. WEST [Theogony):

Ceto­Forcis

1 1 1 Monstruo
Grayas Gorgonas Equidna­Tifón
1
Medusa­Posidón 1
Orto Cerbero. Hidra­?
1
1
Pégaso Crisaor­Calírroe Quimera­Orto
1 1
Gerión
Esfinge León Nemeo

•• Epíteto de Posidón.
" En griego pegi significa «manantial».
" De chrysós («oro») y dor («espada»).
84 OBRAS

Pégaso, levantando el vuelo y abandonando la tierra


28.5 madre de rebaños, marchó a la mansión de los Inmor­
tales y allí habita, en los palacios de Zeus, llevando el
trueno y el rayo al prudente Zeus. Crisaor engendró al
tricéfalo Gerión unido con Calírroe hija del ilustre
290 Océano; a éste lo mató el fornido Heracles por sus
bueyes de marcha basculante en Eritea rodeada de co­
rrientes. Fue aquel día en que arrastró los bueyes de
ancha frente hasta la sagrada Tirinto, atravesando la
corriente del Océano [ después de matar a Orto y al bo­
yero Euritión en su sombrío establo, al otro lado del
ilustre Océano].
29.5 Otro monstruo extraordinario, en nada parecido a los
hombres mortales ni a los inmortales dioses, tuvo Me­
dusa en una cóncava gruta: la divina y astuta Equid­
na, mitad ninfa de ojos vivos y hermosas mejillas, mitad
en cambio monstruosa y terrible serpiente, enorme,
300 jaspeada y sanguinaria, bajo las entrañas de la venera­
ble tierra. Allí habita una caverna en las profundidades,
bajo una oronda roca, lejos de los inmortales dioses y
de los humanos mortales; allí entonces le dieron como
parte los dioses habitar ilustres mansiones. [Y fue re­
tenida en el país de los Arimos 17, bajo la tierra, la fu­
30.5 nesta Equidna ninfa inmortal y exenta de vejez, por
todos los siglos].
Con ella cuentan que el terrible, violento y malvado
Tifón tuvo contacto amoroso, con la joven de vivos
ojos. Y preñada, dio a luz feroces hijos: primero pano
310 al perro Orto para Gerión. En segundo lugar tuvo un

17 Hay dudas sobre la localización de este pueblo. Algunos lo


sitúan en la región montañosa existente entre Lidia, Misia y
Frigia; otros lo identifican con los habitantes etruscos de Pi­
tecusa, conciliando así la versión hesiódica con el pasaje homé­
rico de Tifón que le sitúa en Occidente. Según Calístenes, los
árimos vivían en Cilicia. (Para detalles y citas, cf. M. L. WEST,
Theogony, págs. 250­1).
TEOGON1A 85

prodigioso hijo, indecible, el sanguinario Cerbero, pe­


rro de broncíneo ladrido de Hades, de cincuenta cabe­
zas, despiadado y feroz. En tercer lugar engendró a la
perversa Hidra de Lerna, a ]a que alimentó Hera, diosa
de blancos brazos, irritada terriblemente con el fornido 315
Heracles. La aniquiló el hijo de Zeus con su implacable
bronce, el Anfitriónida Heracles, con ayuda de] belico­
so Yolao, según los planes de Atenea amiga de botín.
La Hidra parió a ]a terrible, enorme, ágil y violenta 320
Quimera, que exhala indómito fuego. Tres eran sus ca­
bezas: una de león de encendidos ojos, otra de cabra y
la tercera de serpiente, de violento dragón. [León por
delante, dragón por detrás y cabra en medio, resoplaba
una terrible y ardiente Barna de fuego]. Pégaso la mató 325
y e1 valiente Belerofonte.
Ésta, amancebada con Orto, parió a la funesta Esfin­
ge, ruina para los cadmeos, y al león de Nemea, al que
Hera, célebre esposa de Zeus, crió y puso en los montes
de Nemea, calamidad para los hombres. Allí devastaba 330
las tribus de hombres que habitaban el lugar y era
dueño de Treta, Nemea y Apesante. Pero lo mató el
vigor del fornido Heracles,
Ceto, en contacto amoroso con Forcis, alumbró por
último un terrible reptil que en sombrías grutas de la
tierra, allá en los extremos confines, guarda manzanas 335
completamente de oro.
Ésta es la estirpe de Ceto y Forcis.
Tetis con el Océano parió a los
Hijos voraginosos Ríos: el Nilo, el Al­
de Tetis feo, el Erídano de profundos re­
y Océano
molinos, el Estrimón, el Meandro,
el Istro de bellas corrientes, el
Fasis, el Reso, el Aqueloo de plateados remolinos, el 340
Neso, el Rodio, el Haliacmón, el Heptáporo, el Gránico,
el Esepo y el divino Simunte, el Péneo, el Hermo, el
Ceca de bella corriente, e] largo Sangario, el Ladón, el
86 OBRAS

34.5 Partenio, el Eveno, el Ardesco y el divino Escamandro 18•


Tuvo también una sagrada estirpe de hijas que por
la tierra se encargan de la crianza de los hombres, en
compañía del soberano Apolo y de los Ríos y han reci­
bido de Zeus este destino: Peito, Admeta, Yanta, Elec­
3.50 tra, Doris, Primno, la divinal Urania, Hipo, Clímena,
Rodea, Calírroe, Zeuxo, Clitia, Idía, Pisítoa, Plexaura, la
encantadora Galaxaura, Dione, Melóbosis, Toa, la bella
3.5.5 Polidora, Cerceis de graciosa figura, Pluto ojos de buey,
Perseis, Yanira, Acasta, Janta, la deliciosa Petrea, Me­
nesto, Europa, Metis, Eurínome, Telesto de azafranado
360 peplo, Criseida, Asia, la deseable Calipso, Eudora, Ty­
che, Anfiro, Ocírroe y Estigia, la que es más importante
de todas 19•
II Este catálogo es muy interesante por descubrirnos los cono­
cimientos geográficos de Hesíodo.
Tres de estos ríos representan los límites del mundo cono­
cido: Nilo, Fasis (orilla oriental del mar Negro) y Erídano
(Po). De los restantes, abundan más los de Grecia y la Tróade:
­ Grecia: Aqueloo, Alfeo, Peneo, Ladón, Haliacmón y Eveno.
­ Asia Menor: Meandro, Hermo y Ceco.
­ Tróade: Escamandro, Simunte, Esepo, Reso, Heptáporo, Ro­
dio, Gránico. Todos se encuentran en la 'lista de ocho ríos
que aparece en la llíada XII 20­2. Se ha sospechado que
Hesíodo pudiera haberlos recibido de Homero, pero algunas
determinaciones y el orden diferente de Hesíodo parecen re­
batir esa hipótesis.
­ Tracia: Estrimón y Neso.
­ Mar Negro: Istro, Aldesco, Sangario y Partenio.
19
Los nombres de las Oceánides corresponden a las mismas
ideas que los de las Nereidas con las que en algunos casos coin­
ciden: Peito (La persuasiva), Admeta (La indomable o La virgen),
Yanta (Violácea), Electra (La de ámbar), Doris (La que regala),
Primno (La que nace al pie de las montañas), Urania (Celestial),
Hipo (La del caballo), Clímena (La celebrada), Rodea (La ro­
sada), Calírroe (La de bellas corrientes), Zeuxo (La que une),
Clitia (La ilustre), ldía (La experta), Pisítoa (Rápida en persua­
dir), Plexaura (Que golpea el agua), Galaxaura (La del agua como
leche), Toa (La rápida), Melóbosis (Que apacienta el ganado),
Polidora (De muchos regalos), Pluto (Riqueza), Janta (La rubia),
TEOGONÍA 87

�stas son las hijas más antiguas que nacieron del


Océano y Tetis. Y aún hay otras muchas; pues son tres
mil las Oceánides de finos tobillos que, muy repartidas, 365
por igual guardan por todas partes la tierra y las pro­
fundidades de las lagunas, resplandecientes hijas de
diosas. Y otros tantos los ríos que corren estrepitosa­
mente, hijos del Océano, a los que alumbró la augusta
Tetis. ¡Arduo intento decir un mortal el nombre de to­
dos ellos! Mas conocen cada uno en particular a aque­ 370
llos que habitan sus riberas.
Tea dio a luz al alto Helios, la
Hijos de Tea brillante Selene, y Eos que alum­
e Hiperián
bra a todos los seres de la tierra
y los inmortales dioses que habi­
tan el vasto cielo, entregada al amor de Hiperión.
Euribia, divina entre diosas, pa­ 375
rió en contacto amoroso con Crío,
Hijos de Crio
y Euribia al poderoso Astreo, a Palante y a
Perses que se distinguió entre
todos por su sabiduría.
Con Astreo, Eos parió a los impetuosos vientos, el
despejador Céfiro, el Bóreas de rápida marcha y el 380
Noto, acostada amorosamente la diosa con el dios. Des­
pués de ellos, la Hija de la Mañana dio a luz al lucero

Petrea (La rocosa), Metis (Inteligencia), Eurínome (La de vasto


prado), Telesto (Perfecta), Criseida (De oro), Calipso (La ocul­
ta), Eudora (La que da prosperidad), Tyche (Suerte), Ánfiro
(Que envuelve en corrientes), Ocírroe (De rápida corriente).
De las restantes, no se conoce la etimología de Dione {esposa
de Zeus), de Cerceis ni de Acasta; Menesto puede referirse a la
raíz de «espíritu" o «vigor» y Estigia se coloca en último lugar
por ser la más importante en cuanto juramento de los dioses.
Perseis se relaciona con Oriente igual que Doris, según TH. PH.
FELl>MAN { «Personification ... », 12), con los Dorios y Yaneira con
los Jonios, siendo todos ellos nombres geográficos a los que hay
que unir el de Europa.
88 OBRAS

Bósforo, las brillantes estrellas y todo cuanto corona el


cielo.
Estigia, hija del Océano, parió en su palacio unida
con Palante, a Celo y Nike de bellos tobillos, y dio vida
38.5 también a Cratos y Bía, hijos muy señalados. No está
su morada lejos de Zeus ni existe lugar alguno ni cami­
no donde no gobierne el dios mediante aquéllos, sino
que siempre se sientan al lado de Zeus gravisonante.
390 Así lo planeó Estigia, inmortal Oceánide, aquel día,
cuando el fulminador Olímpico convocó a todos los in­
mortales dioses en el elevado Olimpo y dijo que a nin­
guno de los dioses que lucharan a su lado contra los
Titanes le mermaría honores, sino que cada cual con­
servaría al menos el rango de antes entre los dioses
39.5 inmortales. Y aseguró que si alguien había sido des­
honrado y privado de dignidad por Cronos, accedería
al rango y dignidades que es legítimo.
Marchó entonces la primera la inmortal Estigia al
Olimpo en compañía de sus hijos, por solicitud hacia
su padre. Y Zeus la honró y le otorgó excelentes pre­
400 mios; pues determinó que ella fuera juramento solem­
ne de los dioses y que sus hijos convivieran con él por
todos los siglos. Así como lo prometió ante todos, así lo
cumplió siempre. Y él goza de gran poder y soberanía.
A su vez Febe visitó el lecho
muy deseable de Ceas. Y preñada
Hijos de Febe
y Ceos luego la diosa en el abrazo con el
40.5 dios, parió a Leto de azulado pe­
plo, siempre dulce, benévola con
hombres y dioses inmortales, dulce desde su origen, y la
más amable dentro del Olimpo. También dio a luz a la
renombrada Asteria que un día se llevó Perses a su es­
pléndido palacio para llamarse esposa suya.
TEOGONÍA 89

Embarazada ésta, parió a Hé­ 410


cate, a la que Zeus Crónida honró
Himno
a sobre todos y le procuró espléndi­
Hécate dos regalos, la suerte de partici­
par en la tierra y el mar estéril.
Ella también obtuvo en lote la dignidad que confiere
el estrellado cielo y es especialmente respetada por los 415
dioses inmortales.
Todavía ahora, cuando alguno de los hombres de la
tierra propicia, celebra magníficos sacrificios según
costumbre, invoca repetidamente a Hécate.
Muy fácilmente obtiene gran honor aquel cuyas sú­
plicas acepta complaciente la diosa, y le concede pros­ 420
peridad puesto que está en su mano. Pues cuantos na­
cieron de Gea y Urano y obtuvieron honras, ella posee
el Jote de todos ellos.
En nada la maltrató el Crónida ni tampoco le quitó
nada de lo que recibió en suerte entre los primeros
dioses, los Titanes; sino que sus atribuciones son las 425
mismas que tuvo desde el principio. Y no por unigénita
la diosa obtuvo en lote menos dignidad [ ... ] 20, sino to­
davía mucho más aún, puesto que Zeus la respeta.
Al que ella quiere, grandemente le asiste y ayuda; en 429
el juicio se sienta junto a los venerables reyes, y en el 434
ágora hace destacar entre la gente al que ella quiere. 430
O cuando armados de coraza marchan los varones hacia
la guerra destructora de hombres, allí la diosa asiste a
los que quiere concederles la victoria y encumbrarles 433
de gloria.
Es capaz de asistir a los nobles que quiere y con igual 439
capacidad, cuando los jóvenes compiten en juegos, allí 435
los asiste y ayuda la diosa; y el vencedor en fuerza y ca­

"' Verso 427: [y privilegios en la tierra, en el cielo y en el


mar].
90 OBRAS

pacidad, fácilmente y contento se lleva un magnífico


premio y proporciona gloria a sus padres.
440 A los que trabajan en el mar intransitable y elevan
sus súplicas a Hécate y al resonante Ennosigeo 21, fácil­
mente la ilustre diosa les concede abundante pesca y
fácilmente 22 se la quita cuando parece segura si así lo
desea en su corazón.
Es capaz de aumentar el ganado en los establos jun­
445 to con Hermes, y en cuanto a las manadas de bueyes,
los extensos rebaños de cabras y las majadas de lanudas
ovejas, si así lo desea en su corazón, multiplica los pe­
queños y disminuye los numerosos.
Así, aunque es unigénita, de madre, goza de gran res­
peto entre todos los Inmortales por sus prerrogativas.
450 [El Crónida la hizo criadora de los jóvenes que des­
pués de ella vieron la luz de la Aurora que a muchos
alumbra. Y así, desde siempre, es criadora de la juven­
tud y estas son sus atribuciones] 23.

21 Epíteto de Posidón que significa «El que conmueve la


tierra».
22 La repetición de esta palabra, referida a los dioses, es sig­
nificativa. Si excluimos la cualidad divina de la Inmortalidad,
la oposición entre hombres y dioses ­antropomórficos­ es
sólo una cuestión de grado: Su conducta es la misma y las si·
tuaciones en que intervienen son semejantes; pero los dioses
tienen más fuerza, más sabiduría y más poder; en una palabra,
lo hacen todo más fácilmente que los hombres (Cf. M. P.
Nnssox, A History of Greek Religion = Historia de la Religión
Griega [trad. A. GAMERRO], Buenos Aires, 1968 2, pág. 200). Tam­
bién encontramos aplicado este adverbio a las acciones de Zeus
al comienzo de los Trabajos.
n Los versos 410452 están dedicados a una diosa, Hécate, cuyo
nombre sólo aparece otra vez en Hesíodo, en las Grandes Eeas.
La independencia estructural del himno en relación con el
resto de la Teogonía, algunas particularidades lingüísticas y la
personalidad de la diosa, han hecho dudar a ciertos críticos (Bi­
bliografía en M. L. WEST, Theogony, págs. 276­80) de la autenti­
cidad del pasaje; sin embargo, otros autores, entre ellos P. MA­
ZON (Hésiode ... , págs. 2!­3), y M. L. WEST (!. c.) han defendido
TEOGONÍA 91

Rea, entregada a Cronos, tuvo


famosos hijos: Histia, Hera de
Hiios
de Rea áureas sandalias, el poderoso Ha­ 455
y Cronos des que reside bajo la tierra con
implacable corazón, el resonante
Ennosigeo y el prudente Zeus, padre de dioses y hom­
bres, por cuyo trueno tiembla la anchurosa tierra.

Ja atribución de estos versos a Hesíodo. Los argumentos lin­


güísticos recogidos por G. S. KIRK ( «The structure and aim of
the Theogony», Hésiode et son iniluence, Entretiens ... 1, Géno­
va, 1960) en contra de la autenticidad, han sido rebatidos pos­
teriormente por WEST que atribuye las diferencias con el resto
del poema al tono hfmnico de estos versos.
En cuanto al tratamiento de la diosa, sus rasgos quedan muy
lejos de los que tendrá la Hécate posterior ligada a los círculos
órficos y al mundo de la magia. La diosa de Hesíodo se parece
más a la Gran Madre minoica o a la Reina de las bestias que
vemos en Iliada XXI 470 (cf. P. MAZON, Hésiode ... , pág. 22).
No cabe duda que el himno se debe a un sacerdote o un
devoto del culto a Hécate; pero, ¿no pudo ser el propio Hesíodo
ese devoto? Según reza un escolio citado por [Link], «Hesíodo
alaba a Hécate como beocio porque Hécate es venerada en
Beocia» y la verdad es que si bien la autoridad de un escolio
no es definitiva, existen otros indicios que hacen verosímil la
existencia de un culto en Beocia antes del 700 a. C. a una diosa
con los rasgos de la Hécate hesiódica.
Efectivamente, en un ánfora beocia del VIII a. C. encontramos
dibujada una diosa que extiende sus brazos sobre unos pájaros.
unos animales y un gran pez, simbolizando su poder sobre el
cielo, el mar y la tierra.
Asia Menor conoce desde antiguo su culto y en Samos se
adoraba a una Hécate nutridora de la juventud (P. [Link], pá­
gina 23) como la de Hesíodo. Siendo así, el poeta pudo conocer
el culto de la diosa a través de su padre que como comerciante
pudo tener noticias de ella, según WEST (pág. 278) en Mileto,
donde se encuentran los vestigios arqueológicos más antiguos
de su religión.
Sobre la conexión que hace WEST entre este himno y la es­
tancia de Hesíodo en Calcis, así como nuestra crítica a sus ar­
gumentos, remitimos a nuestra ya citada traducción de Hesíodo
(págs. 86­7).
92 OBRAS

A los primeros se los tragó el poderoso Cronos según


460 iban viniendo a sus rodillas desde el sagrado vientre de
su madre, conduciéndose así para que ningún otro de
los ilustres descendientes de Urano tuviera dignidad
real entre los Inmortales. Pues sabía por Gea y el es­
trellado Urano que era su destino sucumbir a manos
465 de su propio hijo, por poderoso que fuera, víctima de
los planes del gran Zeus. Por ello no tenía descuidada
la vigilancia, sino que, siempre al acecho, se iba tragan·
do a sus hijos; y Rea sufría terriblemente.
Pero cuando ya estaba a punto de dar a luz a Zeus,
padre de dioses y hombres, entonces suplicó en seguida
470 a sus padres, [los de ella, Gea y el estrellado Urano],
que le ayudaran a urdir un plan para tener oculta­
mente el parto de su hijo y vengar las Erinias de su
padre [y de los hijos que se tragó el poderoso Cronos
de mente retorcida].
Aquéllos escucharon atentamente a su hija y la obe­
475 decieron; la pusieron ambos al corriente de cuanto es­
taba decretado que ocurriera respecto al rey Cronos y
a su intrépido hijo, y la enviaron a Licto, a un rico
pueblo de Creta, [cuando ya estaba a punto de parir al
más joven de sus hijos, el poderoso Zeus. A éste le re­
480 cogió la monstruosa Gea para criarlo y cuidarlo en la
espaciosa Creta].
Allí se dirigió, llevándole, al amparo de la rápida 24
negra noche, en primer lugar, a Licto. Le cogió en sus
brazos y le ocultó en una profunda gruta, bajo las en­
trañas de la divina tierra, en el monte Egeo de densa
485 arboleda. Y envolviendo en pañales una enorme piedra,
la puso en manos del gran soberano Uránida, rey de los
primeros dioses. Aquél la agarró entonces con sus ma­
nos y la introdujo en su estómago, ¡desgraciado! No

" Se la llama rápida porque cae muy pronto, particularmente


en los países meridionales.
TEOGONfA 93

advirtió en su corazón que, a cambio de la piedra, se


le quedaba para el futuro su invencible e imperturba­
ble hijo, que pronto, venciéndole con su fuerza y sus 490
propias manos, iba a privarle de su dignidad y a reinar
entre los Inmortales.
Rápidamente crecieron luego el vigor y los hermosos
miembros del soberano. Y al cabo de un año echó fuera
de nuevo su prole el poderoso Cronos de mente retor­ 49.5
cida, engañado por las hábiles indicaciones de Gea,
[ vencido por la habilidad y fuerza de su hijo]. Primero
vomitó la piedra, última cosa que se tragó; y Zeus la
clavó sobre la anchurosa tierra, en la sacratísima Pitia,
en los valles del pie del Parnaso, monumento para la soo
posteridad, maravilla para los hombres mortales.
Libró a sus tíos paternos de sus dolorosas cadenas,
< a los Uránidas Brontes, Estéropes y el vigoroso
Arges >, a los que insensatamente encadenó su padre;
aquéllos le guardaron gratitud por sus beneficios y le
regalaron el trueno, el llameante rayo y el relámpago; .505
antes los tenía ocultos la enorme Gea, y con ellos se­
guro gobierna a mortales e inmortales.
J ápeto se llevó a la joven Clí­
Hijos mene, Oceánide de bellos tobillos
de Jdpeto y subió a su mismo lecho. l!sta
y Climene le dio un hijo, el intrépido Atlas,
y parió al muy ilustre Menetio, .510
al mañoso y astuto Prometeo y al torpe Epimeteo, que
fue desde un principio siempre ruina para los hombres
que se alimentan de pan. Pues él por primera vez acep­
tó una joven mujer modelada por Zeus.
Al violento Menetio, Zeus de amplia mirada le hundió
en el Érebo, alcanzándole con el ardiente rayo, por su .515
insolencia y desmedida audacia.
Atlas sostiene el vasto cielo a causa de una imperiosa
fatalidad allá en los confines de la tierra, a la entrada
del país de las Hespérides de fina voz, [apoyándolo en
94 OBRAS

520 su cabeza e infatigables brazos]; pues esta suerte le


asignó como lote el prudente Zeus.
A Prometeo abundante en recursos le ató con irrom­
pibles ligaduras, dolorosas cadenas, que metió a través
de una columna y lanzó sobre él su águila de amplias
alas. �sta le comía el hígado inmortal y aquél durante
525 la noche crecía por todas partes en la misma propor­
ción que durante el día devoraba el ave de amplias
alas. [La mató Heracles, ilustre hijo de Alcmena de
bellos tobillos y libró de su horrible tormento al Jape­
tónida, dando fin a sus inquietudes no sin el consenti­
miento de Zeus Olímpico que reina en las alturas, sino
530 para que la fama de Heracles, nacido en Tebas, fuera
mayor todavía que antes sobre la tierra fecunda.
Por estos anhelos favorecía a su muy ilustre hijo y,
aunque irritado, calmó la cólera que antes tenía desde
que Prometeo combatió la voluntad del muy poderoso
Cronión.J
535 Ocurrió que cuando dioses y
hombres mortales se separaron
Mito
de Prometeo en Mecona, Prometeo presentó un
enorme buey que había dividido
con ánimo resuelto, pensando en­
gañar la inteligencia de Zeus. Puso, de un lado, en la
piel, la carne y ricas vísceras con la grasa, ocultándolas
540 en el vientre del buey. De otro, recogiendo los blancos
huesos del buey con falaz astucia, los disimuló cubrién­
dolos de brillante grasa.
Entonces se dirigió a él el padre de hombres y dioses:
« ¡Japetónida, el más ilustre de todos los dioses, ami­
go mío, cuán parcialmente hiciste el reparto de lotes!»
545 Así habló en tono de burla Zeus, conocedor de inmor­
tales designios. Le respondió el astuto Prometeo con
una leve sonrisa y no ocultó su falaz astucia:
TEOGONfA 95

«¡Zeus, el más ilustre y poderoso de los dioses sempi­


ternos! Escoge de ellos el que en tu pecho te dicte el
corazón.»
Habló ciertamente con falsos pensamientos. Y Zeus, 550
sabedor de inmortales designios, conoció y no ignoró el
engaño; pero estaba proyectando en su corazón desgra­
cias para los hombres mortales e iba a darles cumpli­
miento.
Cogió con ambas manos la blanca grasa. Se irritó en
sus entrañas y la cólera le alcanzó el corazón cuando 55.5
vio los blancos huesos del buey a causa de la falaz as­
tucia. Desde entonces sobre la tierra las tribus de hom­
bres queman para los Inmortales los blancos huesos
cuando se hacen sacrificios en los altares. Y a aquél dí­
jole Zeus amontonador de nubes, terriblemente indig­
nado:
« ¡Hijo de Jápeto, conocedor de los designios sobre
todas las cosas, amigo mío, ciertamente no estabas olvi­ 560
dándote ya de tu falaz astucia!»
Así dijo lleno de cólera Zeus, conocedor de inmorta­
les designios. Y desde entonces siempre tuvo luego pre­
sente este engaño y no dio la infatigable llama del fuego
a los fresnos 25, [los hombres mortales que habitan so­
bre la tierra]. Pero le burló el sagaz hijo de Jápeto es­ 565
condiendo el brillo que se ve de lejos del infatigable
fuego en una hueca cañaheja.
Entonces hirió de nuevo el alma de Zeus altitonante
y le irritó su corazón cuando vio entre los hombres el
brillo que se ve de lejos del fuego. Y al punto, a cambio 570
del fuego, preparó un mal para los hombres:

" Seguimos la interpretación de los escoliastas y ponemos en


relación este nombre con el origen de la Tercera Edad en
Trab. 145. M. L. WEST cree que la palabra se refiere a los mitos
según los cuales el fuego se encuentra dentro de los árboles,
ya que surge par fricción entre dos maderos.
96 OBRAS

Modeló de tierra el ilustre Patizambo una imagen con


apariencia de casta doncella, por voluntad del Crónida.
La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la
adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cu­
!175 brió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bor­
dado con sus propias manos; y con deliciosas coronas
de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes
Palas Atenea. En su cabeza colocó una diadema de oro
que él mismo cinceló con sus manos, el ilustre Pati­
!180 zambo, por agradar a su padre Zeus. En ella había
artísticamente labrados, maravilla verlos, numerosos
monstruos, cuantos terribles cría el continente y el mar;
de ellos grabó muchos aquél, y en todos se respiraba su
arte, cual seres vivos dotados de voz .
.58.5 Luego que preparó el bello mal, a cambio de un bien,
la llevó donde estaban los demás dioses y los hombres,
engalanada con los adornos de la diosa de ojos glaucos,
hija de poderoso padre; y un estupor se apoderó de los
inmortales dioses y hombres mortales cuando vieron el
"90 espinoso engaño, irresistible para los hombres. Pues de
ella desciende la estirpe de femeninas mujeres [ ... ] 26•
Gran calamidad para los mortales, con los varones con­
viven sin conformarse con la funesta penuria, sino con
la saciedad.
Como cuando en las abovedadas colmenas las abejas
!19.5 alimentan a los zánganos, siempre ocupados en misera­
bles tareas ­aquéllas durante todo el día hasta la pues­
ta del sol diariamente se afanan y hacen blancos pana­
les de miel. mientras ellos aguardando dentro, en los
recubiertos panales, recogen en su vientre el esfuerzo
600 ajeno­, así también desgracia para los hombres morta­
les hizo Zeus altitonante a las mujeres, siempre ocupa­
das en perniciosas tareas.

» Verso 591: [pues de ella desciende la funesta estirpe y las


tribus de mujeres].
TEOGON1A 97

Otro mal les procuró a cambio de aquel bien: El que


huyendo del matrimonio y las terribles acciones de las
mujeres no quiere casarse y alcanza la funesta vejez
sin nadie que le cuide, éste no vive falto de alimento; 605
pero al morir, los parientes se reparten su hacienda. Y
a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio
y consigue tener una mujer sensata y adornada de re­
cato, éste, durante toda la vida, el mal equipara cons­
tantemente al bien. Y quien encuentra una mujer des­ 610
vergonzada, vive sin cesar con la angustia en su pecho,
en su alma y en su corazón; y su mal es incurable.
De esta manera no es posible engañar ni transgredir
la voluntad de Zeus; pues ni siquiera el Japetónida, el
remediador Prometeo, logró librarse de su terrible có­ 615
lera, sino que por la fuerza, aunque era muy astuto, le
aprisionó una enorme cadena 27•

!7 La historia de Prometeo en la Teogonía está formada por


tres mitos etiológicos estrechamente ligados por la figura del
Titán:
l) Por qué en los sacrificios los hombres se reservan la carne
de las víctimas y dan a los dioses los huesos y grasa.
2) Cómo encontraron los hombres el fuego.
3) El origen de la mujer como ruina para los hombres.
El objetivo inicial de Ia historia es explicar el destino de Pro­
meteo que como sus hermanos sufre un castigo que Zeus le
impone por sus pecados. Pero a este objetivo se añade otro:
explicar el origen del mal entre los hombres.
Pues bien, en nuestra opinión ­ya expuesta anteriormente
(Hesíodo ... , págs. 87­96)­ tanto Prometeo como Epimeteo repre­
sentan a la Humanidad en sus aspectos respectivamente de in­
sensata sabiduría e insensata torpeza. En la Teogonía Hesíodo
trata esos dos aspectos como figuras divinas, hijos de Jápeto
que reciben un castigo por sus pecados.
En eI caso de Epimeteo ese castigo se dirige contra su tor­
peza y por tanto la actitud del Cronida cuya justicia se trata
de salvar, no requiere comentario; ahora bien, en el caso de
Prometeo se castiga la sabiduría y esto sí requiere explicación.
En consecuencia, Hesíodo destaca la figura importantísima de
OBRAS Y FR.\GME:\TUS, 7
98 OBRAS

A Briareo, a Coto y a Gíges,


cuando en un principio su padre
Titanomaquia se irritó con ellos en su corazón,
les ató con fuerte cadena receloso
de su formidable vigor, así como
620 de su belleza y estatura, y les hizo habitar bajo la es­
paciosa tierra. Allí aquéllos, entre tormentos, viviendo

Prometeo que queda fuera de la estructura anillada de los Japé­


tidas:

t!::c�S:istO)
Prometeo (510)
Epirneteo (511­14)
Meneceo (514­16)
Atlas (517­20)
Prometeo (521­ó16)
(Esquema de W. NrcoLAI, Hesiods Erga ... , pág. 207)

Y le dedica una larga historia que aprovecha tres mitos etioló­


gicos para explicar la justicia de Zeus en este castigo. Corno
figura divina, Prometeo es encadenado a una roca y un águila le
devora diariamente las vísceras. Como representante de la Huma­
nidad, ésta también recibe un castigo de Zeus. El profesor Rutz
DE ELVIRA en un artículo titulado «Prometeo, Pandara y los orí­
genes del hombres (Cuadernos de Filología Clásica 3 (1971), 79­
108) se pregunta «por qué se hace responsable a los hombres»
(pág. 98); pues bien, la respuesta nos la da el propio Hesíodo en
Trab. 240 cuando dice: «Muchas veces hasta toda una ciudad
carga con la culpa de un malvado cada vez que comete delitos
o proyecta barbaridades».
Los pecados de Prometeo son dos y dos son igualmente los
castigos que reciben los hombres:
­ Primer pecado: Prometeo presume de su sabiduría al creer
que engaña a Zeus.
­ Primer castigo: Zeus no da el fuego.
­ Segundo pecado: Prometeo roba el fuego a Zeus. La sabidu­
ría humana se las ingenia para sustituir el fuego natural ne­
gado por Zeus, por un fuego técnico; pero este robo represen­
ta también una insensatez al transgredir la voluntad divina.
TEOGONÍA 99

bajo la tierra, permanecieron en lugar remoto, en los


confines de la ancha tierra, por largo tiempo, muy an­
gustiados y con su corazón lleno de terrible dolor. Mas
el Crónida y los demás dioses inmortales que concibió
Rea de hermosos cabellos en abrazo con Cronos, de 625
nuevo los condujeron a la luz según las indicaciones
de Gea, Pues ésta les explicó con todo detalle que con
su ayuda conseguirían la victoria y brillante fama.
Ya hacía tiempo que luchaban soportando dolorosas 629
fatigas enfrentados unos contra otros a través de vio­ 6.11
lentos combates, los dioses Titanes y los que nacieron 630
de Cronos; aquéllos desde la cima del Otris, los ilustres 632
Titanes, y éstos desde el Olimpo, los dioses dadores de
bienes a los que parió Rea de hermosos cabellos acos­
tada con Cronos.
Por entonces, enfrascados unos con otros en fatigosa 635
lucha, llevaban ya combatiendo en conjunto más de
diez años. Y no se veía solución de la dura contienda
ni final a favor de unos o de otros, sino que el resultado
de la guerra permanecía indeciso. Pero cuando Zeus
ofreció a aquéllos todos los alimentos, [néctar y arnbro­ 640
sía, que los propios dioses comen], creció en el pecho
de todos ardorosa pasión, [cuando probaron el néctar
y la deliciosa ambrosía].

Como dice P. VERNANT (Mito ... , pág. 244): «Es una astucia
que coge a Zeus desprevenido».
­ Segundo castigo: Creación de Pandora. De nuevo se castiga
la insensata sabiduría de Prometeo, aunque ahora se hace a
través de Epirneteo (la torpeza humana), con lo que el mal
será irremediable. Es significativo que en Teogonía Hesíodo
no insiste en el camino de este castigo, si bien alude a él
en v. 513. Ello se debe a que el objetivo en este poema es
explicar el destino de Prometeo como divinidad enfrentada a
la sabiduría de Zeus, no del hombre como tal. Así la histo­
ria de Pandora aquí sólo interesa como castigo por el pecado
del Titán, mientras que en Trabajos, como veremos, el obje­
tivo es explicar el origen del mal radicando en la torpeza
humana, y la historia pasa allí a un primer plano.
100 OBRAS

Entonces ya les habló el padre de hombres y dioses:


645 «¡Escuchadme, ilustres hijos de Gea y Urano, para
que os diga lo que me dicta el corazón en mi pecho!
Por largo tiempo ya enfrentados unos con otros, lucha­
mos todos los días por la victoria y el poder los dioses
Titanes y los que nacimos de Cronos. Pero mostrad vos­
650 otros vuestra terrible fuerza e invencibles brazos contra
los Titanes en funesta lucha, recordando nuestra dulce
amistad y cómo después de tantos tormentos 28 bajo do­

" P. MAzoN, a juicio de WEST correctamente, entiende el par­


ticipio pathántes en buen sentido y lo refiere al regreso de los
Uránidas a la luz: «Pensad en demostrad vuestra leal amistad,
vosotros que debéis sólo a nuestra voluntad la felicidad de
volver a ver la luz, libres de una cruel prisión en el fondo de
la tenebrosa tiniebla».
En cambio, a favor de la traducción adoptada por nosotros
(también [Link]­WHITE), encontramos un argumento de índole
estilística. Gracias al juego de pausas y cesuras, vemos que los
versos 651­3 y 658­660 se pueden dividir en dos partes de las que
la primera insiste en la actuación de Zeus y la segunda en el
sufrimiento de los Hecantáquiros. Puesto que el participio en
cuestión pertenece a la segunda parte, debemos referirlo al mun­
do de las tinieblas y no a la acción de Zeus. Veamos la es­
tructura:

651 ­­­Rernrdando / / nuestra dulce amistad / /


y cómo después de tantos tormentos­­­­­
652 de nuevo vinisteis a la luz / /
bajo dolorosa cadena­­­­­­­­­­­­,
653 por decisión nuestra / /

_J
saliendo de la oscura tiniebla
[
658 Por tu sabiduría / /
saliendo de aquella oscura tiniebla
659 de nuevo / /
entre inexorables cadenas­­­­­­­­
660 regresamos / / [soberano hijo de Cronos! / /
después de sufrir desesperantes tormentos
TEOGONÍA 101

lorosa cadena, de nuevo vinisteis a la luz saliendo de la


oscura tiniebla por decisión nuestra.»
Así dijo y al punto a su vez le respondió el intachable
Coto:
«¡Divino! No nos descubres cosas ignoradas, sino que 655
también nosotros sabemos cuán excelentes son tus pen­
samientos y tu inteligencia. Paladín fuiste para los In­
mortales de una cruel contienda y por tu sabiduría re­
gresamos de nuevo saliendo de aquella oscura tiniebla,
¡soberano hijo de Cronos!, después de sufrir desespe­ 660
rantes tormentos entre inexorables cadenas. Por ello

Las divisiones corresponden a las siguientes cesuras:


651: Triemimera y diéresis bucólica. La trocaica separa las
palabras amistad dulce contribuyendo a resaltar su valor
significativo.
652: Trocaica. También hay triemímera que destaca la idea de
luz y regreso. La estructura sería: «hacia la luz de nue­
vo / / vinisteis / /.
653: Trocaica. La triemimera separa el adjetivo nuestra y el
sustantivo decisión.
658: Trocaica.
659: Trocaica. Hay triemímera que separa las palabras otra
vez (traducida por nosotros en regresamos) y de nuevo.
660: Triemimera y heptemimera. Existe también trocaica en
esta posición «de Cronos hijo / / soberano» que sólo sir­
ve para dar mayor fuerza al vocativo.
Así, pues, reuniendo las partes primera y segunda respectiva­
mente de los 6 versos, obtendremos 2 unidades de perfecto
sentido que recogen las ideas centrales del pasaje:
1) Idea de regreso a la luz:
Zeus: «Recordando nuestra dulce amistad: De nuevo vol­
visteis a la luz, por decisión nuestra».
Coro: «Por tu sabiduría de nuevo regresamos, ¡soberano
hijo de Cronos!».
2) Idea del sufrimiento:
ZEus: «(Recordando) cómo después de tantos tormentos bajo
dolorosa cadena (salisteis) de la oscura tiniebla».
Coro: «(Salimos) de la oscura tiniebla, entre inexorables
cadenas después de sufrir desesperantes tormentos». Todo
ello amalgamado en una perfecta estructura de anillo.
102 OBRAS

también ahora, con corazón firme y resuelta decisión,


defenderemos vuestro poder en terrible batalla luchan­
do con los Titanes a través de violentos cornbates.»
66S Así habló. Aplaudieron los dioses dadores de bienes
al escuchar sus palabras, y su espíritu anhelaba la gue­
rra con más ansia todavía que antes. Provocaron aquel
día una lucha terrible todos, hembras y varones, [los
dioses Titanes y los que nacieron de Cronos] y aque­
llos a los que Zeus, sumergidos en el �rebo bajo la
670 tierra, trajo a la luz, terribles, violentos y dotados de
formidable vigor. Cien brazos salían agitadamente de
sus hombros, para todos igual, y a cada uno cincuenta
cabezas le nacían de los hombros, sobre robustos
miembros.
Aquéllos entonces se enfrentaron a los Titanes en fu­
675 nesta lucha, con enormes rocas en sus robustas manos.
Los Titanes, de otra parte, afirmaron sus filas resuelta­
mente. Unos y otros exhibían el poder de sus brazos y
de su fuerza. Terriblemente resonó el inmenso ponto y
la tierra retumbó con gran estruendo; el vasto cielo
680 gimió estremecido y desde su raíz vibró el elevado
Olimpo por el ímpetu de los Inmortales. La violenta sa­
cudida de las pisadas llegó hasta el tenebroso Tártaro,
así como el sordo ruido de la indescriptible refriega y
de los violentos golpes. ¡De tal forma se lanzaban re­
68S cíprocamente funestos dardos! La voz de unos y otros
llamándose llegó hasta el estrellado cielo y aquéllos cho­
caron con enorme alalá 29,
Ya no contenía Zeus su furia, sino que ahora se inun­
daron al punto de cólera sus entrañas y exhibió toda
su fuerza. Al mismo tiempo, desde el cielo y desde el
690 Olimpo, lanzando sin cesar relámpagos, avanzaba sin
detenerse; los rayos, junto con el trueno y el relámpago,

29
Grito de guerra.
TEOGONÍA 103

volaban desde su poderosa mano, girando sin parar su


sagrada llama.
Por todos lados resonaba la tierra portadora de vida
envuelta en llamas y crujió con gran estruendo, envuel­
to en fuego, el inmenso bosque. Hervía la tierra toda y 695
las corrientes del Océano y el estéril ponto. Una ar­
diente humareda envolvió a los Titanes nacidos del sue­
lo y una inmensa llamarada alcanzó la atmósfera divina.
y cegó sus dos ojos, aunque eran muy fuertes, el cente­
lleante brillo del rayo y del relámpago.
Un impresionante bochorno se apoderó del abismo y 700
pareció verse ante los ojos y oírse con los oídos algo
igual que cuando se acercaron Gea y el vasto Urano
desde arriba. Pues tan gran estruendo se levantó cuan­
do, tumbada ella, aquél se precipitó desde las alturas.
[ ¡Tanto estruendo se produjo al chocar los dioses en 705
combate!]
Al mismo tiempo, los vientos expandían con estrépito
la conmoción, el polvo, el trueno, el relámpago y el lla­
meante rayo, armas del poderoso Zeus, y llevaban el
griterío y el clamor en medio de ambos. Un estrépito
impresionante se levantó y saltaba a la vista la violen­ 710
cía de las acciones. Declinó la batalla; pero antes, ata­
cándose mutuamente, luchaban sin cesar a través de
violentos combates.
Entonces aquéllos, Coto, Briareo y Giges insaciable
de lucha, en la vanguardia provocaron un violento com­
bate. Trescientas rocas lanzaban sin respiro con sus po­ 715
derosas manos y cubrieron por completo con estos pro­
yectiles a los Titanes. Los enviaron bajo la anchurosa
tierra y los ataron entre inexorables cadenas después de
vencerlos con sus brazos, aunque eran audaces, tan hon­ 720
dos bajo la tierra corno lejos está el cielo de la tierra;
[esa distancia hay desde la tierra hasta el tenebroso Tár­
taro]. Pues un yunque de bronce que bajara desde el
cielo durante nueve noches con sus días, al décimo lle­
104 OBRAS

garfa a la tierra [ ... ] Jo; e igualmente un yunque de


725 bronce que bajara desde la tierra durante nueve noches
con sus días, al décimo llegaría al Tártaro.
En torno a él se extiende un muro de bronce y una
oscuridad de tres capas envuelve su entrada; encima
además nacen las raíces de la tierra y del mar estéril.
730 Allí los dioses Titanes bajo una oscura tiniebla están
ocultos por voluntad de Zeus amontonador de nubes
en una húmeda región al extremo de la monstruosa tie­
rra; no tienen salida posible: Posidón les puso encima
broncíneas puertas y una muralla les rodea de ambos
lados. Allí habitan también Giges, Coto y el valiente
735 Briareo, fieles guardianes de Zeus portador de la égida.
Allí de la tierra sombría, del tenebroso Tártaro, del
ponto estéril y del cielo estrellado están alineados los
manantiales y términos hórridos y pútridos de todos, y
740 hasta los dioses los maldicen. Enorme abismo: no se
alcanzaría su fondo ni en todo un año completo, si an­
tes fuera posible franquear sus puertas; sino que por
aquí y por allá te arrastraría huracán ante huracán te­
rrible. Horrendo, incluso para los dioses inmortales, este
prodigio.
También se encuentran allí las terribles mansiones de
745 la oscura Noche cubiertas por negruzcos nubarrones.
Delante de ellas, el hijo de Jápeto sostiene el ancho
cielo, apoyándolo en su cabeza e infatigables brazos, só­
lidamente, allí donde la Noche y la Luz del día se acer­
can más y se saludan entre ellas pasando alternativa­
750 mente el gran vestíbulo de bronce. Cuando una va a
entrar, ya la otra está yendo hacia la puerta, y nunca
el palacio acoge entre sus muros a ambas, sino que
siempre una de ellas fuera del palacio da vueltas por
la tierra y la otra espera en la morada hasta que llegue

30 Verso 723a: [y a su vez igual desde la tierra al tenebroso


Tártaro].
TEOGONÍA 105

el momento de su viaje. Una ofrece a los seres de la 755


tierra su luz penetrante; la otra les lleva en sus brazos
el Sueño hermano de la Muerte, la funesta Noche, en­
vuelta en densa niebla.
Allí tienen su casa los hijos de la oscura Noche, Hip­
nos y Tánato, terribles dioses; nunca el radiante He­ 760
líos les alumbra con sus rayos al subir al cielo ni al
bajar del cielo. Uno de ellos recorre tranquilamente la
tierra y los anchos lomos del mar y es dulce para los
hombres; el otro, en cambio, tiene de hierro el corazón
y un alma implacable de bronce alberga en su pecho. 765
Retiene al hombre que coge antes, y es odioso incluso
para los inmortales dioses.
Allí delante se encuentran las resonantes mansiones
del dios subterráneo [ del poderoso Hades y la temible
Perséfone]; guarda su entrada un terrible perro, despia­ 770
dado y que se vale de tretas malvadas: a los que entran
]es saluda alegremente con el rabo y ambas orejas al
mismo tiempo, pero ya no les deja salir de nuevo, sino
que, al acecho, se come al que coge a punto de fran­ 773
quear las puertas.
Allí reside una diosa maldita para los Inmortales, la 775
terrible Estigia, hija mayor del Océano que refluye en
sí mismo. Lejos de los dioses habita un espléndido pala­
cio con techo de enormes rocas; por todas partes se
encuentra apoyado sobre plateadas columnas que llegan
hasta el cielo.
Raramente, la hija de Taumante, Iris rápida de pies, 780
frecuenta este lugar volando por los anchos lomos del
mar. Cuando una disputa o querella se suscita entre
los Inmortales, por si alguno de los que habitan las
mansiones olímpicas falta a la verdad, Zeus encarga a
Iris que traiga de lejos el gran juramento de los dioses 785
en un recipiente de oro, el agua helada de mucho re­
nombre que fluye de un alto y escarpado peñasco.
106 OBRAS

En abundancia bajo la anchurosa tierra mana del río


sagrado 31 a través de la noche, brazo de Océano. Una
790 décima parte al punto queda apartada; nueve, hacién­
dolas girar en plateados remolinos por la tierra y los
anchos lomos del mar, las precipita en la salada super­
ficie. Y ésta solamente brota de aquel peñasco, azote
terrible para los dioses.
El que de los Inmortales que habitan las nevadas
795 cumbres del Olimpo jura en vano vertiéndola, queda
tendido sin respiración hasta que se cumple un año; y
no puede acercarse a la ambrosía, el néctar ni alimento
alguno, sino que yace, sin aliento y sin voz, en revesti­
dos lechos y le cubre un horrible sopor. Luego, cuando
termine esta terrible enfermedad al cabo de un año,
soo otra prueba aún más dura sucede a aquélla: por nueve
años está apartado de los dioses sempiternos y nunca
puede asistir al Consejo ni a los banquetes durante
esos nueve años; al décimo, otra vez participa en las
asambleas de los Inmortales que habitan las mansiones
olímpicas.
so, ¡Tal juramento hicieron los dioses al agua imperece­
dera y antiquísima de la Estigia que atraviesa una re­
gión muy áspera!
(Allí de la tierra sombría, del tenebroso Tártaro, del
ponto estéril y del cielo estrellado están alineados los
sro manantiales y términos hórridos y pútridos de todos,
y hasta los dioses los maldicen.]
[Allí hay relucientes puertas y un sólido broncíneo
vestíbulo natural, asegurado con profundos cimientos.
Delante, apartados de todos los dioses, viven los Titanes
st.5 al otro lado del tenebroso abismo. Después, los ilustres
servidores del muy resonante Zeus habitan palacios
sobre las raíces del Océano, Coto y Giges; a Briareo,

"' El Océano.
TEOGONÍA 107

por su nobleza, le hizo su yerno el gravisonante Enno­


sigeo; le permitió desposar a su hija Cimopolea.
Luego que Zeus expulsó del cie­ 820
lo a los Titanes, la monstruosa
Nacimiento
de Tifón Gea concibió su hijo más joven,
Tifón, en abrazo amoroso con
Tártaro preparado por la dorada
Afrodita. Sus brazos se ocupaban en obras de fuerza e
incansables eran los pies del violento dios. De sus hom­ 82.5
bros salían cien cabezas de serpiente, de terrible dra­
gón, adardeando con sus negras lenguas. De los ojos
existentes en las prodigiosas cabezas, bajo las cejas,
el fuego lanzaba destellos y de todas sus cabezas bro­
taba ardiente fuego cuando miraba.
Tonos de voz había en aquellas terribles cabezas que
dejaban salir un lenguaje variado y fantástico. Unas ve­ 830
ces emitían articulaciones corno para entenderse con
dioses, otras un sonido con la fuerza de un toro de po­
tente mugido, bravo e indómito, otras de un león de sal­
vaje furia, otras igual que los cachorros, maravilla oírlo,
y otras silbaba y le hacían eco las altas montañas. 83.5
Y tal vez hubiera realizado una
hazaña casi imposible aquel día
Tifonomaquia y hubiera reinado entre mortales
e inmortales, de no haber sido
tan penetrante la inteligencia del
padre de hombres y dioses. Tronó reciamente y con
fuerza y por todas partes resonó la tierra, el ancho 840
cielo arriba, el ponto, las corrientes del Océano y los
abismos de la tierra. Se tambaleaba el alto Olimpo bajo
sus inmortales pies cuando se levantó el soberano y
gemía lastimosamente la tierra.
Un ardiente bochorno se apoderó del ponto de azu­
lados reflejos, producido por ambos y por el trueno, el 84.5
relámpago, el fuego vomitado por el monstruo, los hura­
canados vientos y el fulminante rayo. Hervía la tierra
108 OBRAS

entera, el cielo y el mar. Enormes olas se precipitaban


sobre las costas por todo alrededor bajo el ímpetu de
8.50 los Inmortales y se originó una conmoción infinita. Tem­
blaba Hades, señor de los muertos que habitan bajo la
tierra, y los Titanes que, sumergidos en el Tártaro, ro­
dean a Cronos, a causa del incesante estruendo y la ho­
rrible batalla.
Zeus, después de concentrar toda su fuerza y coger
sus armas, el trueno, el relámpago y el flameante rayo,
8.5.5 le golpeó saltando desde el Olimpo y envolvió en llamas
todas las prodigiosas cabezas del terrible monstruo.
Luego que le venció fustigándole con sus golpes, cayó
aquél de rodillas y gimió la monstruosa tierra. Fulmi­
nado el dios, una violenta llamarada surgió de él cuan­
860 do cayó entre los oscuros e inaccesibles barrancos de la
montaña.
Gran parte de la monstruosa tierra ardía con terrible
humareda y se fundía igual que el estaño cuando por
arte de los hombres se calienta en el bien horadado
86.5 crisol o el hierro que es mucho más resistente, cuando
se le somete al calor del fuego en los. barrancos de las
montañas, se funde en el suelo divino por obra de He­
festo; así entonces se fundía la tierra con la llama del
ardiente fuego. Y le hundió, irritado de corazón, en el
ancho Tártaro.
Son hijos de Tifón los recios
vientos de húmedo soplo, menos
Hijos
de Tifón Noto, Bóreas, Argesteo y Céfiro.
870 �stos descienden de los dioses y
son de gran utilidad para los
mortales. Las demás brisas soplan caprichosamente so­
bre el mar: unas dejándose caer en el ponto sombrío,
azote terrible para los mortales, se precipitan en fu­
87.5 nesto vendaval y, unas veces en un lugar, otras en otro,
con sus ráfagas destruyen las naves y hacen perecer a
los navegantes. No hay escape del mal para los horn­
TEOGONÍA 109

bres que se topan con ellas en el ponto. [Otras en


cambio, a lo largo de la tierra sin límites cubierta de
flores arrasan los deliciosos campos de los hombres na­
cidos en el suelo, llenándolos de polvo y de atroz con­ 880
fusión.]
Luego que los dioses bienaventurados terminaron sus
fatigas y por la fuerza decidieron con los Titanes sus
privilegios, ya entonces por indicación de Gea animaron
a Zeus Olímpico de amplía mirada para que reinara y
fuera soberano de los Inmortales. Y él les distribuyó 885
bien las dignidades.
Zeus rey de dioses tomó como
primera esposa a Metis, la más
Hijos
de Zeus sabia de los dioses y hombres
con diosas mortales. Mas cuando ya faltaba
poco para que naciera la diosa
Atenea de ojos glaucos, engañando astutamente su espí­ 890
ritu con ladinas palabras, Zeus se la tragó por indica­
ción de Gea y del estrellado Urano. Así se lo aconseja­
ron ambos para que ningún otro de los dioses sempi­
ternos tuviera la dignidad real en lugar de Zeus.
Pues estaba decretado que nacieran de ella hijos muy
prudentes: primero, la doncella de ojos glaucos Trito­ 895
genia que iguala a su padre en coraje y sabia decisión;
y luego, era de esperar que naciera un hijo rey de dio­
ses y hombres con arrogante corazón. Pero Zeus se la
tragó antes para que la diosa le avisara siempre de lo 900
bueno y lo malo.
En segundo lugar, se llevó a la brillante Temis que
parió a las Horas, Eunomía, Dike y la floreciente Eire­
ne, las cuales protegen las cosechas de los hombres
mortales, y a las Moiras, a quienes Zeus otorgó la ma­
yor distinción, a Cloto, Láquesis y Atropo, que conce­ 905
den a los hombres mortales el ser felices y desgra­
ciados.
110 OBRAS

Eurínome, hija del Océano, de encantadora belleza,


le dio las tres Gracias de hermosas mejillas, Aglaya,
910 Eufrósine y la deliciosa Talía. [De sus párpados brota
el amor que afloja los miembros cuando miran y bellas
son las miradas que lanzan bajo sus cejas.]
Luego subió al lecho de Deméter nutricia de muchos.
[Link] parió a Perséfone de blancos brazos, a la que
Edoneo arrebató del lado de su madre; el prudente
Zeus se la concedió.
91.5 También hizo el amor a Mnemósine de hermosos ca­
bellos y de ella nacieron las nueve Musas de dorada
frente a las que encantan las fiestas y el placer del
canto.
Leto parió a Apolo y a la flechadora [Link], prole
920 más deseable que todos los descendientes de Urano, en
contacto amoroso con Zeus portador de la égida.
En último lugar tomó por esposa a la floreciente
Hera; ésta parió a Hebe, Ares e llitía en contacto amo­
roso con el rey de dioses y hombres.
Y él, de su cabeza, dio a luz a Atenea de ojos glau­
92.5 cos, terrible, belicosa, conductora de ejércitos, inven­
cible y augusta, a la que encantan los tumultos, gue­
rras y batallas.
Hera dio a luz, sin trato amoroso ­estaba furiosa y
enfada con su esposo­­, a Hefesto, que destaca entre
todos los descendientes de Urano por la destreza de
sus manos.
930 De Anfítrite y del resonante Ennosi­
geo nació el fornido y enorme Tritón
Hijos de
Anfítrite­Posidón que, en las profundidades del mar, jun­
y Afrodita­Ares to a su madre y soberano padre, habi­
ta palacios de oro, terrible dios. A su
vez, con Ares, perforador de escudos, Citerea concibió a
93.5 los temibles Miedo y Terror, que ponen en confusión
las compactas falanges de varones en la guerra san­
grienta junto con Ares destructor de ciudades; y tam­
TEOGONÍA 111

bién a Harmonía, a quien el muy esforzado Cadmo hizo


su esposa.
También con Zeus, la Atlántide Ma­
ya parió al ilustre Hermes, heraldo de
Otros hijos
de los Inmortales, subiendo al sagrado
Zeus Jecho.
Y la cadmea Sémele, igualmente en 940
trato amoroso con él, dio a luz un ilustre hijo, el muy
risueño Dioniso, un inmortal siendo ella mortal. Ahora
ambos son dioses.
Alcmena parió al fornido Heracles en contacto amo­
roso con Zeus amontonador de nubes.
A Aglaya, Hefesto, el muy ilustre pa­ 945
tizambo, siendo la más joven de las
Matrimonios
entre Gracias, la hizo su floreciente esposa.
dioses Dioniso, el de dorados cabellos, a la
rubia Ariadna hija de Minos la hizo su
floreciente esposa; y la convirtió en inmortal y exenta
de vejez el Cronión.
A Hebe, hija del poderoso Zeus y de Hera de dora­ 950
das sandalias, el bravo hijo de Alcmena de bellos to­
billos, el fornido Heracles, al término de sus penosos
trabajos, la hizo su venerable esposa en el nevado
Olimpo. ¡Dichoso él, que, después de realizar una gran
hazaña, entre los Inmortales vive sin dolor y exento de 955
vejez por todos los siglos!
Con el incansable Helios, la ilustre Oceánide Perseis
tuvo a Circe y al rey Eetes. Eetes, hijo de Helios que
ilumina a los mortales, se casó con una hija del Océano,
río perfecto, por decisión de los dioses, con Idfa de 960
hermosas mejiJlas. Ésta parió a Medea de bellos tobi­
llos sometida a su abrazo por mediación de la dorada
Afrodita.
112 OBRAS

[Y ahora, ¡salud vosotros que habi­


Catálogo
táis las mansiones olímpicas y también
de los vosotros, islas, continentes y salobre
héroes ponto encajado entre ellos! [Celebrad,
Musas Olímpicas de dulces palabras,
hijas de Zeus portador de la égida, la tribu de diosas
que, acostadas con varones mortales, siendo inmortales
dieron a luz hijos semejantes a dioses!
Deméter, divina entre diosas, parió al generoso Pluto
970 en placentero abrazo con el héroe Yasio en un fértil
campo en el rico país de Creta. :Éste recorre toda la
tierra y los anchos lomos del mar y a quien le encuen­
tra, si se echa en sus brazos, le vuelve rico y le colma
de prosperidad.
975 Con Cadmo, Harmonía, hija de la dorada Afrodita,
tuvo a Ino, Sémele, Agave de hermosas mejillas, Autó­
noa, a la que desposó Aristeo de tupida cabellera, y a
Polidoro en la bien coronada Tebas.
Calírroe, hija del Océano, unida con el valeroso Cri­
980 saor en el amor de la muy dorada Afrodita, parió un
hijo, el más violento de todos los mortales: Gerión, al
que mató el fornido Heracles por sus bueyes de mar­
cha basculante en Eritea rodeada de corrientes.
Con Titono, Eos dio a luz a Memnón de broncínea co­
98.5 raza, rey de los etíopes y al héroe Ematión. Además,
con Céfalo, concibió un hijo ilustre, el ilustre Faetón,
varón semejante a los dioses. A él, joven, en la tierna
flor de una noble juventud, niño de ingenuos pensa­
mientos, la risueña Afrodita le levantó llevándoselo por
990 los aires y le colocó en sus sagrados templos, servidor
secreto de su santuario, genio divino.
A la hija de Eetes rey vástago de Zeus, el Esónida,
por decisión de los dioses sempiternos, se la llevó del
99.5 palacio de Eetes al término de las amargas pruebas que
en gran número le impuso un rey poderoso y soberbio,
el violento, insensato y osado Pelias. Cuando las llevó
TEOGONfA 113

a cabo, volvió a Yolcos el Esónida, tras muchos sufri­


mientos, conduciendo en su rápida nave a la joven de
ojos vivos y la hizo su floreciente esposa.
Entonces ésta, poseída por Jasón, pastor de pueblos, 1000
dio a luz un hijo: Medeo, al que educó en las monta­
ñas Quirón, hijo de Fílira. Y se cumplió por completo
la voluntad de Zeus.
En cuanto a las hijas de Nereo, viejo del mar, Psá­
mata, divina entre diosas, parió a Foco en abrazo con 1005
Éaco por mediación de la dorada Afrodita. Y la diosa
Tetis de plateados pies, sometida a Peleo, dio a luz a
Aquiles, destructor de hombres, furioso como un león.
A Eneas le parió Citerea de bella corona, en placen­
tero contacto con el héroe Anquises en las cumbres 1010
azotadas por el viento del escabroso Ida.
Circe, hija del Hiperiónida Helios, en abrazo con el
intrépido Odiseo, concibió a Agrio y al intachable y po­
deroso Latino; también parió a Telégono por mediación
de la dorada Afrodita. Éstos, muy lejos, al fondo de las 1015
islas sagradas, reinaban sobre los célebres Tirrenos.
Calipso, divina entre diosas, unida en placentero abra­
zo con Odiseo, dio a luz a Nausítoo y Nausínoo.
Estas inmortales, acostadas con va­
rones mortales, dieron a luz hijos se­
Proemio
al catálogo mejantes a dioses. Y ahora, ¡celebrad 1020
de heroínas la tribu de mujeres, Musas Olímpicas
de dulces palabras, hijas de Zeus por­
tador de la égida!]

OBRAS Y FRAGMENTOS, 8

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