Walter Arévalo-Ramírez
3 . o p i n i n c o n s u lt i va “ l e g al i t y o f t h e t h r e a t
or use of nucle ar we a pons ” y la jerarqua
n o r m at i va d e l d e r e c h o i n t e r n a c i o n a l
h u m a n i ta r i o : i u s c o g e n s , d e r e c h o
c o n s u etu di na rio, pri n c i pio y c lu s u la m a rte n s
En los párrafos 78 a 79 de la opinión consultiva de 1996 sobre armas nuclea-
res, la Corte Internacional de Justicia establece una naturaleza jurídica
especial de los principios básicos del derecho internacional humanitario,
pues en esos dos párrafos, por un lado 1) enuncia cuáles son las garan-
tías básicas del derecho internacional humanitario de las que emanan los
Convenios de Ginebra y los famosos “artículos comunes” 2) las declara
como derecho internacional consuetudinario y, 3) adicionalmente, parece
clasificarlas en una categoría similar a la del ius cogens.
78. Los principios cardinales contenidos en los textos que constituyen el tejido
del derecho humanitario son los siguientes. El primero tiene como objetivo
la protección de la población civil y bienes de carácter civil y establece la
distinción entre combatientes y no combatientes. Los Estados nunca deben
convertir a los civiles en objeto de ataque y, en consecuencia, nunca deben uti-
lizar armas que son incapaces de distinguir entre objetivos civiles y m ilitares.
Según el segundo principio, está prohibido causar sufrimientos innecesarios
a los combatientes: en consecuencia, está prohibido utilizar armas que les
causan tal daño o agraven inútilmente su sufrimiento. En aplicación de ese
segundo principio, los Estados no tienen libertad ilimitada para elegir los
medios en las armas que utilizan.
Asimismo, en relación con estos principios, la Corte se refiere a la Cláu-
sula de Martens, que se incluyó por primera vez en la Convención de La
Haya ii con Respecto a las Normas y costumbres de la guerra en la tierra
de 1899 y que ha demostrado ser un medio eficaz para abordar la rápida
evolución de la tecnología militar. Una versión moderna de esa cláusula
De Chazournes, Laurence Boisson; Condorelli, Luigi. Common Article 1 of the
Geneva Conventions revisited: Protecting collective interests. Int’l Rev. Red Cross,
n.º 82, 2000, p. 67.
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
debe ser aquella que se encuentra en el artículo 1, párrafo 2, del Protocolo
Adicional 1 de 1977, que dice lo siguiente:
En los casos no cubiertos por el presente Protocolo o por otros acuerdos, civiles
y combatientes permanecen bajo la protección y autoridad de los principios
del derecho internacional derivados de costumbre establecida, desde los
principios de [la] humanidad y desde los dictados de la conciencia pública.
De conformidad con los principios antes mencionados, el derecho huma-
nitario, en una etapa muy temprana, prohibió ciertos tipos de armas ya
sea por su efecto indiscriminado sobre combatientes y civiles o debido
al sufrimiento innecesario causado a los combatientes, es decir, un daño
mayor que el inevitable para lograr objetivos militares legítimos. Si un uso
previsto de armas no cumpliría los requisitos del derecho humanitario, una
amenaza de participar en ese uso también sería contraria a ese derecho.
79. Sin duda se debe a que muchas normas del derecho humanitario apli-
cables en los conflictos armados son tan fundamentales para el respeto de
la persona humana y “consideraciones elementales de humanidad”, como
la Corte lo expresó en su Sentencia del 9 de abril de 1949 en el caso del
Canal Corfú (I. C. J. Reports 1949, p. 22), que los Convenios de La Haya
y Ginebra han disfrutado de una amplia adhesión. Además, estas reglas
fundamentales deben ser observadas por todos los Estados, hayan ratifi-
cado o no los convenios que los contienen, porque constituyen principios
intransgredibles de derecho consuetudinario internacional.
La frase final del parágrafo 79, en la que la Corte Internacional de
Justicia establece la universalidad de tales principios independientes de las
ratificaciones de los tratados por su contenido consuetudinario, pero adi-
ciona que además deben ser de obligatorio cumplimiento por ser principios
“intransgredibles” de derecho consuetudinario internacional, parecería
La expresión más cercana en castellano, según las palabras disponibles en la rae, es
intransgredible, siendo la frase original en inglés usada en la sentencia “intransgressible
principles of international customary law”. Ver Diccionario Panhispánico del español
jurídico. Disponible en: [Link]
Legality of the threat or use of nuclear weapons, Advisory Opinion, 1. C.J. Reports
1996, p. 226. Párrs. 79 y ss. (Traducción libre).
Walter Arévalo-Ramírez
esconder la fórmula del ius cogens sin mencionarlo directamente, pues
la categoría de “intransgredible” no es habitual al momento de referirse
a la costumbre, o cualquier otra norma jurídica, de la que usualmente se
predica su obligatoriedad. Este refuerzo de la Corte a la categoría suele
ser entendido como su manera de catalogarlas como normas de derecho
internacional imperativo.
A su vez, en los párrafos anteriormente citados, la Corte identifica la
conocida Cláusula Martens o Cláusula de Humanidad como un elemento
efectivo y un componente sin equa non de los principios de derecho interna-
cional que deben observar todas las Partes en conflicto, como un mecanismo
efectivo para afrontar la rápida evolución de los medios utilizados para la
conducción de hostilidades frente al paso lento de las codificaciones y el
proceso de negociación de tratados que busque regular nuevos fenómenos.
3 .1. e l c a r c t e r c o n s u e t u d i n a r i o d e l d e r e c h o
i n t e r n a c i o n a l h u m a n i ta r i o e n l a s o p i n i o n e s
c o n s u lt i va s “ l e g al i t y o f t h e t h r e a t o r
u s e o f n u c l e a r w e a p o n s ” y “ r e s e r va t i o n s
t o the convention on the pr evention and
punishment of the cr ime of genocide ” y
e n l o s c a s o s “m i l i t a r y a n d p a r a m i l i t a r y
a c t i v i t i e s ” y “c o r f u c h a n n e l” c o m o u n b l i n d aj e
c o n t r a r e s e rva s y d e n u n c i a d e l o s t r ata d o s
d e d e r e c h o i n t e r n a c i o n a l h u m a n i ta r i o
La relación declarativa e interpretativa de la Corte Internacional de Jus-
ticia con las fuentes del derecho internacional humanitario, su rol como
la Corte que de manera predilecta identifica el contenido de la costumbre
Shelton, Dinah. International law and “relative normativity. International Law 2,
2006, pp. 159-184.
Chetail, Vincent. The contribution of the International Court of Justice to international
humanitarian law, International Review of the Red Cross, vol. 85, n.º 850, 2003, p. 242.
Wood, Michael. The Evolution and Identification of the Customary International Law
of Armed Conflict. Vand. J. Transnat’l L. 51, 2018, p. 727.
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
internacional con los tratados, ha producido dos desarrollos bastante
útiles en cuanto a la calidad del derecho internacional humanitario como
costumbre de cara a las reservas y la denuncia de los tratados, situaciones
que podrían considerarse, desde el derecho internacional general, como
obstáculos formales para el cumplimiento del derecho internacional huma-
nitario, pero en todo caso relevantes para los Estados que los invocan. En
Legality of the Threat or Use of Nuclear Weapons:
82. La amplia codificación del derecho humanitario y el alcance de la adhesión
a los tratados resultantes, así como el hecho de que las cláusulas de denuncia
que existían en los instrumentos de codificación nunca se han utilizado,
han proporcionado a la comunidad internacional un corpus de normas de
los tratados, la gran mayoría de las cuales ya se habían convertido en con-
suetudinarios y que refleja los principios humanitarios más universalmente
reconocidos. Estas reglas indican la conducta normal y el comportamiento
esperado de los Estados.
En: Military and Paramilitary Activities:
217. La Corte observa que Nicaragua, que ha invocado varios tratados mul-
tilaterales, se ha abstenido de hacer referencia a los cuatro Convenios de
Ginebra del 12 de agosto de 1949, a los que tanto Nicaragua como Estados
Unidos son parte. Así, en el momento en que la Corte conoció la disputa, se
podría considerar que esa disputa no “surgió”, para usar la redacción de la
reserva del tratado multilateral de los Estados Unidos, bajo cualquiera de
estos Convenios de Ginebra. Por tanto, el Tribunal no tuvo que considerar
si esa reserva pudiera ser un impedimento para que la Corte trate las dispo-
siciones de estos Convenios, según corresponda. Sin embargo, si la Corte
fuera por propia iniciativa a considerar apropiado aplicar estos Convenios,
como tal, para la solución de la controversia, se podría argumentar que la
Corte lo estaría tratando como una disputa “surgida” bajo ellos; sobre esa
base, tendría que considerar si algún Estado parte en esos Convenios sería
“afectado” por la decisión, para los propósitos de la reserva del tratado mul-
tilateral presentada por los Estados Unidos (…)
Legality of the threat or use of nuclear weapons, Advisory Opinion, 1. C.J. Reports
1996, p. 226. Párrs. 82 y ss. (Traducción libre).
Walter Arévalo-Ramírez
218. Sin embargo, la Corte no ve la necesidad de pronunciarse al respecto.
ya que, en su opinión, la conducta de los Estados Unidos puede juzgarse de
acuerdo con los principios generales fundamentales del derecho humanitario;
en su opinión, los Convenios de Ginebra son en algunos aspectos un desa-
rrollo, y en otros la expresión de tales principios. Es significativo que, según
los términos de los Convenios, la denuncia de uno de ellos (…).
“no menoscabará en modo alguno las obligaciones que las Partes en el con-
flicto quedarán obligados a cumplirse en virtud de los principios del derecho
de gentes, ya que resultan de los usos establecidos entre pueblos civilizados,
de las leyes de la humanidad y de los dictados de la conciencia pública”
(Convención 1, Art. 63; Convención ii, Art. 62; Convención iii, Art. 142;
Convención iv, Art. 158). El Artículo 3, común a los cuatro Convenios de
Ginebra del 12 de agosto de 1949 define ciertas reglas para ser aplicadas en
los conflictos armados de carácter no internacional. No cabe duda de que,
en caso de conflictos armados internacionales, estas reglas también consti-
tuyen un criterio mínimo, además de las reglas más elaboradas que también
se aplican a los conflictos internacionales; y son reglas que, en opinión de la
Corte, reflejan lo que la Corte en 1949 llamó “consideraciones elementales
de humanidad” (Canal de Corfú, Fondo, 1. C. J. Reports 1949, p. 22; párrafo
215 supra). Por tanto, la Corte puede encontrarlos aplicables a la presente
controversia, y por lo tanto, no se requiere que decida qué papel juega la
reserva de tratado con respecto a los tratados en cuestión.
Al elevar los principios generales que inspiran las Convenciones de Ginebra
a costumbre, en los casos “Legality of the Threat or Use of Nuclear Weapons”
y “Military and Paramilitary Activities” la Corte fortalece el cumplimiento
del derecho internacional humanitario al no someterlo al estricto mundo del
derecho internacional convencional, por un lado, frente a la reserva que en
uno de los casos había presentado Estados Unidos frente a los Convenios
de Ginebra, y por el otro, interpretando que al ser costumbre, las normas
del derecho internacional humanitario no se ven afectadas en el ámbito de
su observancia por los Estados, tras denuncias específicas que pudieran
Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua vs. United
States of America). Merits, Judgment. I.C.J. Reports 1986, p. 14, n.º 218. (Traducción
Libre).
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
hacer a instrumentos convencionales que las cristalizaran, en tanto siguen
vinculados por la costumbre.
A su vez, la referencia a las normas de derecho internacional como
“consideraciones elementales de humanidad”, heredada del caso Canal
de Corfú y a la naturaleza del Artículo 3 común como criterio básico y
mínimo aplicable de manera consuetudinaria los conflictos armados, evita
su elusión mediante mecanismos como la denuncia o la reserva.
La relación entre el derecho consuetudinario y el derecho convencional
en materia de reservas y la preservación de la existencia y obligatoriedad
de la costumbre ante reservas u otros mecanismos convencionales, también
fue objeto de la Corte Internacional de Justicia en la opinión consultiva
“Reservations to the Convention on the Prevention and punishment of
the crime of Genocide” de 1951, donde la Corte por vía de la costumbre,
desarrolló también la noción de obligaciones erga omnes derivadas de
prohibiciones tan universales como la del Genocidio, que no se limitan
al ámbito convencional de su propia Convención y sus ratificaciones y no
admiten limitaciones unilaterales contrarias a su objeto y fin, al generar
desde la costumbre, obligaciones frente a toda la comunidad internacional.
La solución de estos problemas debe encontrarse en el especial carácter de la
Convención sobre el Genocidio. El origen y el carácter de dicho Convenio,
los objetivos perseguidos por la Asamblea General y las partes contratan-
tes, las relaciones que existen entre las disposiciones del Convenio, inter
se, y entre esas disposiciones y estos objetivos proporcionan elementos de
interpretación de la voluntad de la Asamblea General y de las partes. Los
orígenes de la Convención muestran que fue la intención de las Naciones
Unidas condenar y castigar el genocidio como “un crimen bajo el derecho
internacional” “que implique la denegación del derecho a la existencia de
grupos humanos enteros, una negación que conmociona la conciencia de la
humanidad y resulta en grandes pérdidas para la humanidad, y que es con-
trario a la ley moral y al espíritu y objetivos de los Estados Unidos Naciones
(Resolución 96 (1) de la Asamblea General, 11 de diciembre 1946). La primera
consecuencia que surge de esta concepción es que los principios subyacentes
a la Convención son principios de reconocida aceptación por las naciones
civilizadas como vinculantes para los Estados, incluso sin cualquier obliga-
ción convencional. Una segunda consecuencia es el carácter universal tanto
de la condena del genocidio como de la cooperación necesaria “para liberar
Walter Arévalo-Ramírez
a la humanidad de tal odioso flagelo” (Preámbulo de la Convención). Por lo
tanto, la Convención fue concebida por la Asamblea General y por las partes
contratantes para tener un alcance definitivamente universal. De hecho, fue
aprobada en diciembre de 1948, mediante una resolución que fue adoptada
por unanimidad por cincuenta y seis Estados. También deben considerarse
los objetos de tal convención. La Convención fue adoptada manifiestamente
por un motivo puramente humanitario y propósito civilizador. De hecho, es
difícil imaginar una convención que podría tener este carácter dual en mayor
grado, ya que su objetivo, por un lado, es salvaguardar la existencia misma
de ciertos grupos humanos y por otro para confirmar y respaldar la mayoría
[de] principios elementales de moralidad. En tal Convención, los Estados
contratantes no tienen intereses propios; ellos simplemente tienen entre sí
un interés común, a saber, el logro de esos altos propósitos que son la razón
de ser de la convención. En consecuencia, en una convención de este tipo
no se puede hablar de ventajas o desventajas individuales para los Estados,
o del mantenimiento de un perfecto equilibrio contractual entre derechos y
deberes. Los elevados ideales que inspiraron la Convención proporcionan,
en virtud de la voluntad común de las partes, fundamento y medida de todas
sus disposiciones.
3 . 2 . e l c a s o “m i l i t a r y a n d p a r a m i l i t a r y
a c t i v i t i e s ”, l a o b l i g a c i n e s d e r e s p e ta r y h a c e r
r e s p e ta r e l d e r e c h o i n t e r n a c i o n a l h u m a n i ta r i o
e n e l con flicto armado no i nte rnac ional y
e l c r i t e r i o d e c o n t r o l e f e c t i v o e n m at e r i a
d e at r i b u c i n d e c o n d u c ta s a l e s ta d o
La anteriormente mencionada sentencia en el caso Nicaragua vs. Estados
Unidos en el caso “Military and Paramilitary Activities” incluye dos apor-
tes fundamentales al funcionamiento sustantivo y procesal del derecho
internacional humanitario y su invocación internacional en el contexto de
la responsabilidad internacional del Estado.
Reservations to the Convention om Genocide, Advisory Opinion, I.C. J. Reports 19-51,
p. 1.5. p. 23. (Traducción libre).
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
En primer lugar, en el caso “Military and Paramilitary Activities” la
Corte Internacional de Justicia establece que el alcance consuetudinario del
Artículo 1 de las Convenciones de Ginebra, no solo impone a los Estados,
parte o no de ellas, la obligación de respetar el derecho internacional huma-
nitario, entendida como aquella obligación de tomar todas las medidas para
que sus propios agentes no violen los preceptos del derecho internacional
humanitario, sino que también incluye la obligación consuetudinaria de
garantizar el respecto, o hacer respetar “to ensure respect” el derecho inter-
nacional humanitario, lo que en el marco del caso es entendido como la
obligación de no favorecer o permitir violaciones al derecho internacional
humanitario por parte de terceros sobre los cuales pueda ejercer tal garantía.
219. El conflicto entre las fuerzas de los contra y las del Gobierno de Nica-
ragua es un conflicto armado que “no es de carácter internacional”. Los
actos de los contra hacia el Gobierno de Nicaragua por tanto, se rigen por
la ley aplicable a los conflictos de ese carácter; mientras que las acciones de
Estados Unidos en y contra Nicaragua caen bajo las normas legales relativas
a conflictos internacionales. Porque las reglas mínimas aplicables a conflictos
internacionales y no internacionales son idénticas, no es necesario abordar la
cuestión de si esas acciones deben considerarse en el contexto de las reglas
que operan para uno o para la otra categoría de conflicto. Deben buscarse los
principios relevantes en las disposiciones del artículo 3 de cada uno de los
cuatro convenios de 12 de agosto 1949, cuyo texto, idéntico en cada Convenio,
se refiere expresamente a los conflictos que no tienen carácter internacional.
220. La Corte considera que existe una obligación para los Estados, en los
términos del artículo 1 de los Convenios de Ginebra, a “respetar” los con-
venios e incluso “hacer respetar” los mismos “en todas circunstancias”, ya
que tal obligación no se deriva únicamente de la Convenciones en sí mismas,
pero a partir de los principios generales de derecho al que los Convenios se
limitan a dar una expresión específica. Por tanto, los Estados Unidos tienen
la obligación de no alentar a personas o involucrados en el conflicto de Nica-
ragua para actuar en violación de las disposiciones de Artículo 3 común a
los cuatro Convenios de Ginebra de 1949.
Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua vs. United
Walter Arévalo-Ramírez
El asunto de los terceros y la responsabilidad de los Estados por hechos
ilícitos es de especial relevancia en este caso, pues es reconocido como
uno de los más controversiales en la relación de la Corte Internacional de
Justicia con otros tribunales, especialmente los ad hoc en materia penal, y
sus desarrollos en materia de atribución de conductas.
Contrario a los flexibles criterios del control general (total) establecidos
por los tribunales penales internacionales como el tpiy, una de las primeras
reflexiones en la actividad judicial internacional de la Corte Internacio-
nal de Justicia sobre esta materia se dio en el caso actividades militares
y paramilitares en Nicaragua, 1986, es de recordar que en este caso, una
de las preguntas centrales era si las violaciones al derecho internacional
humanitario cometidas por las fuerzas irregulares que se enfrentaban al
gobierno nicaragüense de la época conocidas en su momento como los
contras y que según distintas fuentes eran supuestamente apoyadas, inci-
tadas e incluso instruidas por el Gobierno de los Estados Unidos, podrían
ser, en tanto hechos violatorios de distintas normas consuetudinarias del
derecho internacional humanitario, atribuidas a Estados Unidos como
Estado y sujeto del derecho internacional.
En su momento, la Corte Internacional de Justicia, al identificar correc-
tamente la diferencia entre estos sujetos no estatales, organizados como
grupo armado organizado y los miembros agentes órganos estatales de
Estados Unidos, decidió para abordar esta pregunta de atribución cons-
truir un criterio de control con un umbral alto y estricto, evitando así que
States of America). Merits, Judgment. I.C.J. Reports 1986, párr. 220. (Traducción
Libre).
Caflisch, Lucius. Atribución responsabilidad y jurisdicción en el Derecho Internacional
de los Derechos Humanos. acdi-Anuario Colombiano de Derecho Internacional, n.º 10,
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Arévalo Ramírez, Walter. Manual de derecho internacional público. Fundamentos,
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Crawford, James. The International Law Commission’s articles on state responsibility:
introduction, text, and commentaries. Cambridge University Press, 2002.
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
conexiones más simples entre el Estado y los contras fueran consideradas
como constituyentes de un criterio de atribución y requiriendo del Estado
un estricto y efectivo control de los hechos, sus medios y resultados.
En este sentido, la Corte nota que, según Nicaragua, los contras no son más
que bandas mercenarias que han sido reclutados, organizados, pagados y
comandados por el Gobierno de los Estados Unidos. Esto significaría que no
tienen una autonomía real en relación con ese Gobierno. En consecuencia,
esto podría significar que cualquier delito que hayan cometido sería imputable
al Gobierno de los Estados Unidos, como los de cualesquiera otras fuerzas
puestas bajo el mando de este último. En opinión de Nicaragua, stricto
sensu, los ataques militares y paramilitares lanzados por Estados Unidos
contra Nicaragua no constituye un caso de conflicto civil. Son esencialmente
los actos del Estados Unidos”. Si tal constatación de la imputabilidad de los
actos de los contras a Estados Unidos se hiciera, no se plantearía ninguna
cuestión de mera complicidad en esos actos, o de incitación a los contras a
cometerlos. 115. La Corte ha tomado la opinión (párrafo 110 supra) de que la
participación de los Estados Unidos, incluso si es preponderante o decisiva,
en la financiación, organización, formación, suministro y equipamiento de
los contras, la selección de sus objetivos militares o paramilitares, y la pla-
nificación de todo su funcionamiento, es todavía insuficiente en sí misma,
sobre la base de la evidencia en posesión de la Corte con el propósito de
atribuir a los Estados Unidos los actos cometidos por los contras en el curso
de sus operaciones militares o paramilitares en Nicaragua. Todas las formas
de participación de Estados Unidos mencionadas anteriormente e, incluso,
el control general por parte del Estado demandado sobre una fuerza con
un alto grado de dependencia sobre él, no significaría en sí mismo, sin más
pruebas, que los Estados Unidos dirigieron o hicieron cumplir la comisión
de actos contrarios a los derechos humanos y derecho humanitario alegado
por el Estado demandante. Tales actos bien podrían cometerse por miembros
de los contra sin el control de Estados Unidos. Para que esta conducta pueda
dar lugar a la responsabilidad de los Estados Unidos, en principio tendría que
ser demostrado que ese Estado tenía el control efectivo de las operaciones
militares o paramilitares en el curso del cual se cometieron las presuntas
violaciones”.
Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua vs. United
Walter Arévalo-Ramírez
Esta postura sería decisiva para la consolidación de la forma en que la
Corte atribuye a los Estados conductas ejecutadas de hecho por terceros, e
impactaría sus decisiones en los llamados “Genocide Cases” en el contexto
del conflicto en los Balcanes, como también, se espera que impacte su
posición en la futura decisión de méritos en el caso actual de Gambia vs.
Myanmar.
4 . o p i n i n c o n s u lt i va s o b r e l a c o n s t r u c c i n
d e u n m u r o e n pa l e s t i n a
Corte Internacional de Justicia, cuenta también con decisiones más recien-
tes, al momento de aplicar el derecho internacional humanitario, en el
año 2004, por medio de una opinión consultiva, respondió a la pregunta
sobre las consecuencias jurídicas que derivasen de la construcción del muro
de Israel en territorio palestino. Ese territorio de Jerusalén del Este y los
corregimientos aledaños se encuentran bajo control efectivo israelí, al que
se le oponen otros miembros de la comunidad internacional que alegan la
violación por parte de Israel del Convenio de Ginebra de 1949, relativo
a los civiles, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y de
la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
La Corte en su opinión analizó el impacto de la construcción del muro
en la vida cotidiana y los derechos humanos de los habitantes del territo-
rio palestino, al considerar que la construcción del muro eran contrarios
States of America). Merits, Judgment. I.C.J. Reports 1986, párr. 220, p. 114. (Tra-
ducción libre).
Cassese, Antonio. The Nicaragua and Tadić tests revisited in light of the icj judgment
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Lyals Sunga. La creciente contribución de la Corte Internacional de Justicia a los derechos
humanos y el derecho humanitario Instituto de la Haya para la Justicia Global, higj,
2016.
La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la naturaleza, definición y aplicación…
a las disposiciones de la Convención de La Haya de 1907 y del Cuarto
Convenio de Ginebra, como también implicaba la violación de la libertad
de circulación de los habitantes del territorio como lo garantiza el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
La Corte en ese análisis, aplicando su postura sobre la aplicación
concomitante del derecho internacional humanitario y del derecho inter-
nacional de los derechos humanos en escenarios de conflicto, considera
que la construcción del muro también vulnera a los habitantes del área su
libre ejercicio del derecho al trabajo, su acceso a la salud, a la educación
y a un nivel de vida adecuado bajo el estándar del Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en la Convención sobre
los Derechos del Niño.
Es de opinión de la Corte que el establecimiento de aquellos asenta-
mientos relacionados con el muro, la construcción y administración misma
del muro alterarían gravemente la composición demográfica del territorio
palestino ocupado, lo que contraviene el Cuarto Convenio de Ginebra y
las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad en el contexto de
los derechos de los civiles en medio del conflicto.
conc lu s ion e s
Los casos y opiniones consultivas analizadas anteriormente son clara
expresión del decisivo rol que ha tenido la jurisprudencia de la Corte Inter-
nacional de Justicia en el establecimiento de la naturaleza e interpretación
del derecho internacional humanitario y de su incorporación y relación
con el derecho internacional público. De manera reiterada y coherente, la
Corte Internacional de Justicia lo ha elevado a derecho consuetudinario,
de carácter universal, lo ha declarado como intransgredible, equiparán-
dolo al ius cogens y además ha identificado gran cantidad de obligaciones
particulares para las partes en conflicto. Igualmente, la Corte ha aclarado
las relaciones entre el derecho internacional humanitario consuetudinario
con el convencional y ha declarado cuáles elementos de este constituyen
icj.
Legal Consequences of the Construction of a Wall in the Occupied Palestinian
Territory. Overview Of The Case, 2004.
Walter Arévalo-Ramírez
principios fundamentales, emanados de los más básicos principios de huma-
nidad, que sobrepasan las consideraciones relativas a si se trata de conflicto
armado internacional o no internacionalizado, o si se trata de un caso
relativo a los medios de guerra o al principio de distinción. A su vez, el
factor sociológico de la Corte como el máximo tribunal de las Naciones
Unidas y su naturaleza interestatal, es fundamental para universalizar estas
premisas sobre el derecho internacional humanitario, que ayuden a superar
posturas meramente locales de los beligerantes que suelen contextualizar
el alcance de las normas humanitarias según sus propias necesidades o
intenciones. La Corte a su vez, ha logrado de manera efectiva evitar una
separación innecesaria y contraproducente entre el ámbito de aplicación
del derecho internacional humanitario con el derecho internacional de los
derechos humanos.
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