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El artículo propone una estrategia lúdica basada en juegos tradicionales para mejorar la motricidad gruesa en niños de Educación Inicial II en Ecuador, destacando la importancia de esta etapa para el desarrollo motor, cognitivo y emocional. Se identificaron deficiencias en las habilidades locomotoras y de control de objetos en los niños, lo que subraya la necesidad de implementar estas prácticas lúdicas en el aula. Los juegos tradicionales son presentados como herramientas pedagógicas efectivas que contribuyen al aprendizaje integral de los niños.
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El artículo propone una estrategia lúdica basada en juegos tradicionales para mejorar la motricidad gruesa en niños de Educación Inicial II en Ecuador, destacando la importancia de esta etapa para el desarrollo motor, cognitivo y emocional. Se identificaron deficiencias en las habilidades locomotoras y de control de objetos en los niños, lo que subraya la necesidad de implementar estas prácticas lúdicas en el aula. Los juegos tradicionales son presentados como herramientas pedagógicas efectivas que contribuyen al aprendizaje integral de los niños.
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MAESTRO y SOCIEDAD e-ISSN 1815-4867

Volumen 21 Número 2 Año 2024


Artículo original

Los juegos tradicionales para desarrollar la motricidad gruesa en los


niños de Educación Inicial II
Traditional games to develop gross motor skills in children of Initial Education II

Joselyn Evelina Bravo Zambrano, [Link]


Eleticia Isabel Pinargote Macías, [Link]

Universidad Técnica de Manabí, Ecuador


*Autor para correspondencia. email: jbravo8134@[Link]

Para citar este artículo: Bravo Zambrano, J. E. y Pinargote Macías, E. I. (2024). Los juegos tradicionales para desarrollar la motricidad
gruesa en los niños de Educación Inicial II. Maestro y Sociedad, 21(2), 729-742. [Link]

RESUMEN
Introducción: La infancia temprana constituye una etapa crucial para el desarrollo de habilidades motoras, cognitivas
y emocionales en los niños, especialmente de la motricidad gruesa, que involucra grupos musculares y movimientos
corporales completos, en el fomento de su autonomía y confianza. Objetivo: diseñar una estrategia lúdica basada en los
juegos tradicionales para favorecer el desarrollo de la motricidad gruesa en niños de Educación Inicial II de la Unidad
Educativa Fiscal Lodana, cantón Santa Ana. Materiales y Métodos: Se desarrolló un estudio con enfoque metodológico
mixto, descriptivo con diseño de investigación no experimental, transversal. Para la recopilación de información se
utilizaron técnicas como un test de desarrollo motor grueso, la entrevista y la encuesta. Resultados: Los resultados
demostraron que con frecuencia los niños mostraban deficiencias en el desarrollo locomotor y en el control de objetos,
en contraste con habilidades esperadas para su edad. Asimismo, aunque los juegos tradicionales ocasionalmente eran
utilizados en el aula, no se aplicaban con regularidad para este fin. En correspondencia con estas deficiencias se diseñó
una propuesta basada en los juegos tradicionales para implantarse en el aula con el fin de fortalecer la motricidad gruesa

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en niños de Educación Inicial. Conclusiones: Los juegos tradicionales son herramientas pedagógicas valiosas para el
desarrollo de la motricidad gruesa; estas prácticas contribuyen al aprendizaje sociocultural, cognitivo y emocional de los
niños en la educación inicial. La propuesta de una estrategia lúdica representa una oportunidad significativa de conocer
el impacto positivo en la comprensión del desarrollo infantil.
Palabras clave: Educación Inicial, estrategia lúdica, juegos tradicionales, motricidad gruesa.

ABSTRACT
Introduction: Early childhood constitutes a crucial stage for the development of motor, cognitive and emotional skills
in children, especially gross motor skills, which involve muscle groups and complete body movements, promoting their
autonomy and confidence. Objective: Design a recreational strategy based on traditional games to promote the development
of gross motor skills in children of Initial Education II of the Lodana Fiscal Educational Unit, Santa Ana canton. Materials
and methods: A study was developed with a mixed, descriptive methodological approach. with non-experimental, cross-
sectional research design. Techniques such as a gross motor development test, interviews and surveys were used to collect
information. Results: Children frequently showed deficiencies in locomotor development and object control, in contrast
to skills expected for their age. Likewise, although traditional games were occasionally used in the classroom, they were
not regularly applied for this purpose. In correspondence with these deficiencies, a proposal based on traditional games
was designed to be implemented in the classroom in order to strengthen gross motor skills in Early Education children.
Conclusions: Traditional games are valuable instruments for gross matrix development; Its practice contributes to the
sociocultural, cognitive and emotional learning of children in Initial Education. The proposed playful strategy represents a
significant opportunity to achieve a positive impact on the comprehensive development of infants.
Keywords: Initial Education; playful strategy; traditional games; gross motricity

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Recibido: 6/1/2024 Aprobado: 15/3/2024

Introducción
Los primeros años de vida de un niño constituyen un período decisivo para el desarrollo de habilidades
motrices, cognitivas y socioemocionales. Dentro de estas habilidades, la motricidad gruesa hace referencia a
las capacidades que implican el empleo de grandes grupos musculares, como los de los brazos, piernas y torso,
y abarca los movimientos que involucran todo el cuerpo (Castro & Jiménez, 2020); juega un papel fundamental
en la autonomía y confianza de los pequeños durante sus etapas iniciales.
Según Fernández-Valero & Sánchez (2022), este período no solo establece las bases para el bienestar y la
salud durante toda la vida, sino que también, es un momento crucial para la adquisición y perfeccionamiento
de las Habilidades Motoras Fundamentales (HMF). Estas habilidades son esenciales, se constituyen en las
acciones motoras básicas que se combinan para formar movimientos más complejos en actividades deportivas
y lúdicas.
A la edad de los dos años, la mayoría de los niños han desarrollado habilidades motoras fundamentales
como gatear, caminar, correr, sentarse, levantarse y trepar escalones y es, a partir de estas capacidades básicas
que se edifican las habilidades de motricidad gruesa (MG). Con el tiempo, los niños evolucionan y refinan
destrezas locomotoras, no locomotoras y de manipulación, que sirven como pilares para acciones diarias más
intrincadas, por ejemplo, vestirse o bañarse o actividades lúdicas como deportes y juegos (Estévez, 2014).
En la actualidad, los desafíos relacionados con la motricidad son un problema global que incide en el progreso
de habilidades motoras, tanto gruesas como finas de los niños. Esta situación repercute en un desarrollo
académico eficiente que puede afectar su futuro, dado que no se ha intervenido adecuadamente con estos
(Henríquez, 2023).
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2021), en su informe "Estado mundial de la
infancia 2021: Una nueva era para la infancia", señala que los problemas motores pueden tener un impacto
significativo en el desarrollo y el bienestar de los niños. Los niños con problemas motores son propensos
a presentar dificultades para realizar actividades cotidianas, como caminar, correr, jugar o ir al baño lo que
conlleva a consecuencias como aislamiento, exclusión social, la baja autoestima y el abandono escolar.
Ecuador no está ajeno a esta problemática, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, 2018)
los problemas motores en la población infantil ecuatoriana son un problema creciente. Según la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, el 10,6 % de los niños menores de 5 años en Ecuador presentan
algún retraso en el desarrollo motor.
Adicionalmente, Sanipatin & Delgado (2022), mencionaron en su estudio el limitado uso de recursos para
el fomento de habilidades motrices y en infraestructura, con apenas el 43,9 % de las instituciones educativas
ecuatorianas de educación parvularia cuenta con materiales suficientes, o que podría tener amplias
implicaciones para el desarrollo y bienestar de los niños en el país.
Según el Ministerio de Educación del Ecuador (2014) dentro del Currículo de Educación Inicial se considera
el potenciamiento de la capacidad motriz mediante procesos sensoperceptivos que facilitan una correcta
organización del esquema corporal y mejora la coordinación en la realización de movimientos y traslados. Si
bien es cierto en el Ecuador, la Educación Inicial se ha enfocado al desarrollo de las habilidades motrices de los
niños, es indispensable mejorar su dominio corporal para el proceso de aprendizaje.
Dentro del contexto educativo manabita de la parroquia Lodana del cantón Santa Ana, se ha podido observar
niños que presentan dificultades en el desarrollo de ciertas destrezas, que según el Currículo de Educación
Inicial (Ministerio de Educación del Ecuador, 2014) a esta edad se espera que ciertas habilidades motrices
básicas estén bien establecidas, incluyendo caminar y correr de manera ágil y segura por diversas distancias,
saltar de un pie al otro alternativamente de forma independiente, y llevar a cabo acciones con control preciso
de la fuerza y tono muscular, tales como lanzar, atrapar, y patear objetos y pelotas. También se incluye la
capacidad de efectuar movimientos y desplazamientos combinados a distintas velocidades (rápida o lenta) y
de variada duración (largos y cortos).
Las debilidades señaladas son consecuencia de varios factores entre los que se resaltan Los infantes pasan
largas horas atrapados en el manejo de medios tecnológicos como computadora, tv, tablets, celulares, otros;
limitándolos de esta manera a ejecutar movimientos en su cuerpo lo que perjudica su desarrollo motor grueso.
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En un mundo donde la tecnología y los dispositivos electrónicos ocupan cada vez más tiempo de ocio de los
niños, es imprescindible recalcar la importancia de actividades que promuevan el movimiento y la interacción
física (Fernández, 2017; Murillo & Pinargote, 2023).
Investigaciones centradas en el desarrollo de la motricidad gruesa en contextos de la educación y cuidado
infantil han evidenciado que la intensidad y tipo de movimiento que los niños realizan varía considerablemente
según si las actividades se desarrollan dentro del aula o en espacios al aire libre (Morán, 2017; Bautista et al.,
2020; Imbernón-Giménez et al., 2020).
Frente al escenario descrito se plantea como situación problema la necesidad de mejorar el desarrollo de
la motricidad gruesa en los niños de Educación Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana, en la parroquia
Lodana del cantón Santa Ana, planteándose como objetivo diseñar una estrategia lúdica basada en los juegos
tradicionales para favorecer el desarrollo de la motricidad gruesa en niños de Educación inicial de la Unidad
Educativa Fiscal Lodana, cantón Santa Ana.
Los juegos tradicionales han sido, desde tiempos ancestrales, herramientas lúdicas que han permitido a los
niños explorar su entorno, interactuar con sus pares y, sobre todo, desarrollar habilidades motoras esenciales.
Estos juegos, que han trascendido generaciones, no solo portan una rica herencia cultural, sino que también
ofrecen una metodología efectiva y divertida para estimular la motricidad gruesa. las características citadas
motivan a diseñar una estrategia lúdica basada en los juegos tradicionales que incentiven al infante, a
desplazarse voluntariamente y favorecer su destreza motriz gruesa.
En la actividad física, es esencial considerar el impacto que causa en las habilidades de motricidad gruesa,
como correr, saltar y balancearse. Al respecto, Rebollo (2016) ratifica que “los juegos tradicionales en
el contexto preescolar fomentan el movimiento activo, así como también, son cruciales para el desarrollo
de la motricidad gruesa, la conciencia corporal y la percepción espacial, facilitando así una comprensión y
adaptación progresiva al entorno” (p. 31).
El desarrollo de la motricidad gruesa en la etapa de Educación Inicial
Al explorar el desarrollo de la motricidad gruesa en la etapa de Educación Inicial, es esencial entender cómo
estos movimientos fundamentales se transforman y cómo impactan en la vida diaria, el juego y el aprendizaje
de los niños en este tramo vital. Las teorías del desarrollo motriz a menudo se interceptan con las teorías del
desarrollo cognitivo. Varios autores, han propuesto diferentes teorías del desarrollo cognitivo que han influido
en la comprensión del desarrollo motor (Baque, 2013, Bautista et al., 2020).
Piaget (1976) profundizó en el desarrollo cognitivo, y como este tiene implicaciones para el desarrollo motor.
Piaget identificó cuatro etapas del desarrollo cognitivo: Sensoriomotor (0-2 años), Preoperacional (2-7 años),
Operaciones concretas (7-11 años) y Operaciones formales (11+ años). Durante la etapa sensoriomotora, los
niños adquieren conocimiento a través de las interacciones motoras con su entorno. Esta etapa es fundamental
para el desarrollo motor, ya que el movimiento y la percepción están estrechamente vinculados.
Por su parte, Vygotsky (1995), planteó que el desarrollo cognitivo es un proceso socio-cultural, donde los
niños aprenden a través de las interacciones sociales y la cultura que los rodea. Su pensamiento también
guarda relevancia para el desarrollo motor, ya que argumentó que las habilidades motoras, al igual que las
cognitivas, se desarrollan a través de la interacción y el aprendizaje social. El concepto de "zona de desarrollo
próximo" es crucial, donde un niño puede realizar una tarea con ayuda, pero no solo. Esto puede aplicarse
también al aprendizaje motor.
Por su parte, Bruner (1986) propuso tres modos de representación: enactiva (basada en acciones), icónica
(basada en imágenes) y simbólica (basada en símbolos). La representación enactiva es relevante para el
desarrollo motor, ya que se refiere a la comprensión basada en la acción y la experiencia directa como medios
primarios de aprendizaje y comprensión en la infancia temprana. Estas experiencias basadas en la acción son
fundamentales para construir una comprensión del mundo que luego se enriquecerá y se ampliará a través de
modos más abstractos de representación.
Aunque estas teorías se centran en su mayoría en el desarrollo cognitivo, ofrecen elementos valiosos sobre
cómo se desarrollan y se aprenden las habilidades motoras en el contexto de la cognición y la interacción
social. Piaget (1976) establece cómo las habilidades motoras y la cognición están interconectadas en la primera
infancia, Vygotsky (1995) resalta la importancia del contexto social y cultural en el aprendizaje motor, y Bruner
(1986) enfatiza la relevancia de las experiencias basadas en la acción; siendo la visión de Bruner la que más
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se vincula con el objeto de estudio de dicha investigación. Estos enfoques ofrecen una visión más holística
del desarrollo infantil, reconociendo que el desarrollo motor y cognitivo están intrínsecamente ligados y son
influenciados tanto por factores internos como externos.
Vale citar a McGraw (1944) quien propuso que el desarrollo motriz se basa en la maduración del sistema
nervioso. Según esta teoría, a medida que diferentes partes del cerebro y el sistema nervioso maduran, se
manifiestan diferentes habilidades motoras. Esta teoría pone énfasis en el papel de la biología y la maduración,
este autor, también reconoció la importancia de la experiencia y el aprendizaje.
Otro autor que aporta criterios valiosos a acerca del desarrollo motor es Bandura (1983), insta que las personas
aprenden habilidades motoras mediante la observación e imitación de otros, además de la experiencia directa.
Esta perspectiva añade una dimensión social y cognitiva al aprendizaje motor, sugiriendo que ver a otros realizar
una tarea puede ser tan crucial como la propia práctica física para el desarrollo de habilidades motoras.
La motricidad es la capacidad del organismo para generar movimiento, ya sea de forma voluntaria o
involuntaria, y está relacionada con el sistema nervioso y el sistema muscular. La motricidad se clasifica en
diferentes categorías según la naturaleza y complejidad del movimiento y el grupo muscular involucrado.
La motricidad gruesa (MG) o macro-motricidad, se refiere al control y uso de los músculos grandes del
cuerpo que intervienen en acciones como correr, saltar, caminar, subir escaleras y lanzar. Se desarrolla durante
los primeros años de vida y es crucial para la autonomía del niño, permitiéndole moverse y explorar su entorno.
Por ejemplo, habilidades como: lanzar y atrapar una pelota, saltar en un pie, montar una bicicleta, nadar, otros
(Jiménez et al., 2020).
En cambio, la motricidad fina (MF) o micro-motricidad involucra el control de los músculos pequeños,
en especial aquellos de las manos y los dedos, y permite realizar movimientos precisos y coordinados. Se
desarrolla progresivamente y es esencial para actividades que requieren precisión y destreza, como escribir o
abrochar botones. Por ejemplo, habilidades: Coger con pinza (usando el pulgar y el índice), dibujar, ensartar
cuentas, usar tijeras, otros (Jiménez et al., 2020).
La motricidad gruesa está vinculada al fortalecimiento muscular, la coordinación y el equilibrio (Martínez et
al., 2016). Una buena motricidad gruesa permite realizar una variedad de actividades físicas con eficiencia, y
son fundamentales para la independencia de un individuo. Caminar, subir escaleras, correr y saltar son acciones
que nos permiten desplazarnos, explorar el entorno y realizar tareas cotidianas de manera autónoma. En la
niñez, estas actividades sentarán las bases para el aprendizaje de habilidades más complejas en el futuro, como
deportes específicos, danza o incluso habilidades laborales que requieran coordinación y fuerza. A medida que
los niños dominan nuevas habilidades motoras gruesas, ganan confianza en sus propias capacidades, lo que a
su vez puede mejorar su autoestima.
El desarrollo de la motricidad gruesa es el resultado de la interacción de múltiples factores que varían entre
individuos y contextos. La maduración del sistema nervioso y muscular es fundamental para el desarrollo de
habilidades motoras. Los hitos motores, como rodar, gatear o caminar, suelen aparecer en etapas específicas del
desarrollo, siempre que el sistema neuromuscular esté madurando adecuadamente (Castro & Jiménez, 2020).
Un entorno rico en estímulos y oportunidades para moverse y explorar favorece el desarrollo motor.
Por ejemplo, un niño que tiene espacio para correr, saltar y jugar tendrá más oportunidades de desarrollar
habilidades de motricidad gruesa que un niño con acceso limitado al movimiento (Castro & Jiménez, 2020).
También, enfermedades crónicas, malnutrición o problemas de salud durante la infancia pueden afectar el
desarrollo motor al interferir con la energía, la fuerza o la coordinación del niño; y algunas habilidades motoras
o predisposiciones para ciertas actividades físicas pueden tener un componente genético (Henríquez, 2023).
Al igual que con cualquier habilidad, la práctica es esencial. La repetición y el ensayo constante pueden mejorar
la destreza y la coordinación. El apoyo y el aliento de los padres y educadores pueden influir positivamente
en el desarrollo motor de un niño. En contraste, la falta de apoyo o una autoimagen negativa puede limitar
el desarrollo. Asimismo, influyen factores como el clima, la geografía y la disponibilidad de espacios abiertos
o instalaciones deportivas pueden influir en las oportunidades de un niño para desarrollar habilidades de
motricidad gruesa. En este sentido, la interacción con otros niños puede ser un factor motivador para el
movimiento. Los juegos grupales, por ejemplo, pueden incentivar a un niño a correr, saltar o lanzar.
Es vital reconocer que estos factores no operan de forma aislada; interactúan entre sí, y su impacto en el
desarrollo de la motricidad gruesa puede ser complejo y multifacético. La intervención temprana y el apoyo
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continuo pueden ayudar a garantizar que los niños desarrollen habilidades de motricidad gruesa adecuadas
para su edad y capacidades.
La educación inicial juega un papel crucial en el desarrollo motriz de los niños, y los procesos de enseñanza
en esta etapa están diseñados para apoyar y potenciar este desarrollo (Sanipatin & Delgado, 2022). Las aulas
de educación inicial están diseñadas para ofrecer un entorno enriquecedor que fomente el movimiento y
la exploración. Esto incluye espacios seguros y estimulantes, materiales didácticos adecuados a su edad y
necesidades, y equipo para el juego activo (Pacheco, 2015).
Autores como Baque (2013), plantean que la etapa preescolar desempeña un papel fundamental en el
desarrollo de la motricidad gruesa de los niños. Esta etapa educativa, que abarca generalmente a niños entre
3 y 6 años, es un período crucial para el desarrollo motor, cognitivo y socioemocional. Por este motivo, las
escuelas parvularias deben contar con espacios diseñados para que los niños se muevan libremente, como
patios de juegos, salas de actividad física y áreas verdes. Estos espacios son esenciales para que los niños
practiquen y desarrollen habilidades motoras gruesas.
A los educadores les corresponde organizar actividades específicas para promover el desarrollo motor,
como juegos de correr, saltar, lanzar y atrapar, o incluso clases de baile o gimnasia; integrando el movimiento
con el aprendizaje académico. Al tener éxito en actividades motoras en la Educación Inicial, los niños ganan
confianza en sus habilidades, lo que puede motivarles a intentar movimientos más complejos o participar en
nuevas actividades físicas. La interacción con pares y la guía de educadores capacitados aseguran un desarrollo
motor saludable y equilibrado durante estos años formativos.
La función de la educación inicial en el desarrollo motriz es proporcionar un entorno de aprendizaje integral
y estimulante que no solo mejore las habilidades motoras de los niños, sino que también integre estas
habilidades con el desarrollo cognitivo, emocional y social. Los procesos de enseñanza en esta etapa son clave
para establecer una base sólida para el aprendizaje y el desarrollo físico continuo.
En el contexto ecuatoriano, la Constitución de la República del Ecuador (2008), reconoce la educación como
un derecho a lo largo de la vida y un deber inexcusable del Estado. Por primera vez, en esta se incluye a la
Educación Inicial como parte del Sistema Educativo Nacional. Además, en el Plan Nacional del Buen Vivir
(Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo-Senplades, 2017), en la política y lineamiento 2.9 del Objetivo
No. 2 se plantea: “Garantizar el desarrollo integral de la primera infancia, a niñas y niños menores de 5 años”
(p. 140).
El Código de la Niñez y Adolescencia (2003), obliga al Estado a garantizar el acceso efectivo a la educación
inicial para niños de cero a cinco años, con programas y proyectos adecuados a sus necesidades culturales.
Estos marcos legales reflejan la importancia de la educación inicial en el desarrollo motriz de los niños en
Ecuador, subrayando un enfoque integral que considera la salud, nutrición, educación, y cuidado en un
contexto de respeto por la diversidad cultural y lingüística.
Además, se evidencia que el Ministerio de Educación del Ecuador (2014) en el “Currículo de Educación Inicial”
sobre la caracterización del ámbito expresión corporal y motricidad, enfatiza significativamente el desarrollo
integral de los niños de Educación Inicial, destacando la importancia de la motricidad gruesa. Este enfoque
reconoce que la motricidad gruesa no es solo una parte fundamental del desarrollo físico, sino también, un
componente crucial para el desarrollo general del niño en esta etapa educativa.
Los juegos tradicionales y el desarrollo motriz
La práctica de juegos tradicionales se erige como un componente fundamental en el ámbito del desarrollo
motor infantil y, sirve como un vehículo no sólo para la transmisión cultural sino también, para la puesta
en práctica de las habilidades motrices fundamentales. Estos juegos arraigados en el folklore y perpetuados
por la tradición oral, emergen como herramientas pedagógicas naturales que proporcionan un marco para el
desarrollo de capacidades motrices gruesas y finas, esenciales en las etapas iniciales del crecimiento humano.
Desde una perspectiva académica, los juegos tradicionales son valorados por su capacidad intrínseca de
amalgamar ejercicio físico con elementos lúdicos y estratégicos (UNESCO, 2005). Los patrones de movimiento,
la coordinación y el equilibrio requeridos en dichos juegos son esenciales para el fortalecimiento de
habilidades motrices, mientras que la interacción social inherente a estas prácticas promueve el desarrollo
socioemocional y cognitivo (Minchala & Morales, 2022). Además, el carácter inclusivo y la adaptabilidad de los
juegos tradicionales permiten que sean una fuente rica y diversa de estímulo motriz, accesible a una amplia
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gama de contextos educativos y socioeconómicos.
Según Moreira (2008), los juegos tradicionales se pueden definir como aquellas actividades lúdicas que se
han transmitido de generación en generación, reflejando las costumbres, valores y creencias de una cultura o
comunidad específica. Estos juegos se caracterizan por su estructura simple, reglas transmitidas oralmente y,
en muchos casos, la ausencia de la necesidad de equipamiento sofisticado.
Considerando las propuestas sobre los tipos de juegos tradicionales (Ardila-Barragán, 2022; Minchala &
Morales, 2022; Moreira, 2008), se proponen las siguientes:
• Juegos de Habilidad Física: Incluyen actividades que requieren fuerza, flexibilidad, velocidad o resistencia.
Ejemplos son la rayuela, el salto de cuerda y el tirar la cuerda.
• Juegos de Habilidad Mental: Aunque implican actividad física, el énfasis está en el uso de estrategia,
memoria o habilidades cognitivas. El ajedrez y algunos juegos de cartas se pueden considerar tradicionales
en algunas culturas.
• Juegos de Habilidad Mixta: Combinan elementos físicos y mentales, como algunos juegos de persecución
o escondite, donde la estrategia y la rapidez son clave.
• Juegos con Objetos o Juguetes Tradicionales: Utilizan objetos específicos como trompos, canicas o
cometas, y las habilidades giran en torno a la destreza en el manejo de estos.
• Juegos Cantados o de Palmas: Incluyen canciones o rimas con acompañamiento de movimientos o
acciones, como "Las estatuas de marfil" o "Amo a la reina".
La revitalización y adaptación de los juegos tradicionales en el contexto contemporáneo es un ámbito
de interés para educadores y profesionales de la salud, ya que representan una forma valiosa y probada de
promover el desarrollo integral de los niños. Existe evidencia de los juegos tradicionales y el desarrollo motriz
se relacionan en varias dimensiones pedagógicas, psicológicas y fisiológicas que inciden directamente en el
crecimiento integral del individuo (Ardila-Barragán, 2022; Minchala & Morales, 2022).
Al involucrar una serie de movimientos corporales se estimulan tanto la motricidad gruesa como la fina.
El uso repetitivo de ciertos grupos musculares y la práctica de coordinación mano-ojo se traducen en una
mejora de la fuerza, la resistencia, el equilibrio y la agilidad, componentes fundamentales del desarrollo
motriz (Minchala & Morales, 2022). Ello proporciona un entorno enriquecedor y multifacético que estimula el
crecimiento físico, cognitivo y socioemocional de los niños, a la vez que respeta su cultura y herencia.
Es por ello que el objetivo de la investigación es diseñar una estrategia lúdica basada en los juegos
tradicionales para favorecer el desarrollo de la motricidad gruesa en niños de Educación inicial de la Unidad
Educativa Fiscal Lodana, cantón Santa Ana. Al integrar el desarrollo motriz grueso con los juegos tradicionales,
no solo se está fomentando un aprendizaje significativo y divertido, sino que también se está apoyando el
desarrollo integral de los niños y la preservación del patrimonio cultural.

Materiales y métodos
La investigación adoptó un enfoque metodológico mixto, se combinaron métodos cualitativos y cuantitativos
para recolectar y analizar datos, ofreciendo una comprensión más completa del fenómeno estudiado; de tipo
descriptivo, no experimental centrado en referir las características del fenómeno estudiado tal como ocurre
en su entorno natural sin manipular variables y de corte transversal, puesto que los datos fueron recopilados
en un único punto en el tiempo (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
La población de estudio estuvo compuesta por un total de 39 niños que cursan el nivel inicial II en la Unidad
Educativa Fiscal Lodana, ubicada en la parroquia de Lodana del cantón Santa Ana y la docente del área. Se
seleccionó una muestra de manera no probabilística e intencional, compuesta por 19 niños del subnivel de
educación inicial II, debido que a esta edad los niños deben controlar con mayor facilidad todos los movimientos
y desplazamientos de las actividades y ejecuciones que realice durante su día a día (Bautista et al., 2020). Se
utilizaron como criterios de selección: los niños comprendidos entre 4 y 5 años de edad; pertenecientes al de
Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana.
Entre los métodos teóricos empleados en la investigación se encuentra el método inductivo – deductivo. El
método inductivo que comienza con la observación de casos particulares o específicos para luego generalizar
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conclusiones; y el método deductivo que se realiza a partir de una premisa general o teoría y luego se desplaza
hacia observaciones o conclusiones específicas (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018). Ello posibilitó la
observación directa de niños participando en actividades lúdicas específicas y la recolección de datos sobre su
desempeño motor, a partir de teorías generales sobre el desarrollo de la motricidad gruesa y la importancia
del juego en la educación inicial.
El método de análisis-síntesis, que implica la descomposición de sistemas complejos para entenderlos
mejor y luego reconstruirlos para obtener una comprensión más profunda o para aplicar este conocimiento
de manera práctica Esto hace referencia a que por un lado, el análisis permitió identificar los componentes y
las relaciones subyacentes en el desarrollo de motricidad gruesa y, por otro, la síntesis para reconstruir estos
elementos en un marco comprensivo para entender mejor las deficiencias identificadas (Hernández-Sampieri
& Mendoza, 2018)..
Desde el punto de vista empírico se utilizó la técnica de la observación, cuya finalidad fue realizar un
diagnóstico inicial que permitió identificar el nivel actual de desarrollo motor grueso de los niños. Se utilizó
como guía de observación el “Test of Gross Motor Development, Second Edition TGMD-2” (Ulrich, 2000), que
es una herramienta evaluativa normativa utilizada para medir las habilidades motoras gruesas comunes. En la
guía de observación se adaptó a la evaluación de ocho destrezas, contenidas en las dos destrezas evaluadas,
en la tabla 1 se muestra la tabulación para cada una de estas habilidades.
Tabla 1 Tabulación del test de desarrollo motor grueso.
Destrezas Evaluadas Habilidad Puntuaciones
Habilidades locomotoras Correr, galopar, salto de un pie, saltar sobre un objeto, salto horizontal, deslizarse 5 x 6:
Puntuación máxima en la destreza 30
Habilidades de Control de Objetos Atrapar, patear 5 x 2:
Puntuación máxima en la destreza 10
Fuente. Síntesis a partir de la propuesta de Ulrich (2000).

Para evaluar cada habilidad, se consideraron entre 3 y 5 criterios específicos. Los puntajes se calcularon
sumando los valores para los criterios respectivos, y luego se convirtieron en puntajes estándar y en un
Coeficiente Motor General, utilizando la edad del participante en meses al momento del examen. Para la
recopilación de los datos se siguieron instrucciones del Manual del Examinador (Ulrich, 2000), que acompaña
el test, para garantizar la precisión en la recopilación de datos. El TGMD-2 es reconocido por su confiabilidad
y validez en la evaluación del desarrollo de habilidades motoras gruesas en niños, refleja el grado de similitud
entre las habilidades evaluadas, con coeficientes de confiabilidad superiores a 0.8 (Ulrich, 2000).
Adicionalmente, se aplicó una entrevista semiestructurada a los docentes y una encuesta a los padres de
familia de Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana, para obtener información sobre sus percepciones y
experiencias en relación con el desarrollo motor grueso de sus niños. La encuesta a padres de familia estuvo
compuesta por 11 preguntas agrupadas en 4 dimensiones que se midieron en una escala Likert donde 1
significa "Totalmente en desacuerdo" y 5 "Totalmente de acuerdo". La entrevista y la encuesta se sometieron
a validación mediante el método de consulta a expertos, que implicó el diseño de instrumentos aplicados a 6
docentes que tienen una formación profesional de magister y doctorado, así como una experticia en el campo
de la educación que avalan el dominio en esta importante área.
Los datos recopilados se obtuvieron de manera presencial, mediante visitas periódicas a la institución. El
test se aplicó en dos encuentros de una hora, que correspondía al horario de Educación Física de los niños. Una
vez desarrollado el instrumento de cada niño, se procedió a pasar los datos a una hoja de cálculo de Microsoft
Excel, y se analizaron mediante métodos matemáticos de estadística descriptiva: frecuencia y porcentaje. La
entrevista fue realizada con una duración de 15 minutos y los datos se registraron en formato audio para su
posterior análisis de contenido. La encuesta se le entregó en formato impreso a los padres de familia. De un
total de 38 padres, se tomó una muestra intencional 25, que accedieron a participar voluntariamente.

Resultados
Resultados de la aplicación del test de desarrollo motor grueso
En la tabla 2 se muestran los resultados de la aplicación del test de desarrollo motor grueso, en correspondencia
a los valores declarados anteriormente en la tabla 1. Con base a la suma total de la puntuación locomotora y
735
la puntuación de control de objetos, se establecieron rangos de puntuaciones para determinar la frecuencia y
el porcentaje de niños ubicados en cada uno de estos rangos.
Tabla 2. Resultados alcanzados por los niños en el test de desarrollo motor grueso.
Puntuaciones Frecuencia Porcentaje % Puntuaciones Frecuencia de Porcentaje %
Puntuación locomotora control de objetos
28 a 30 6 31,57 9 a 10 10 52,63
25 a 27 7 36,84 7a8 7 36,84
20 a 24 6 31,57 5a6 2 10,52
Total 19 100 Total 19 100
Fuente. Elaboración de los autores a partir de los resultados del test de desarrollo motor grueso.

Se evidenció que de los 19 niños objeto de estudio, solamente 6 obtuvieron una puntuación locomotora en un
rango alto (28-30), y 10 en control de objetos en el rango (9-10); 7 niños obtuvieron una puntuación media (25-
27), en control de objetos 7 niños en el rango (7-8); mientras que 6 niños obtuvieron una puntuación baja (20-24)
y 2 en control de objetos en el rango (5-6). Además, se destaca que solamente tres niños coincidieron en tener
niveles óptimos de frecuencia de puntuación locomotora (28 a 30) y de frecuencia control de objetos (9 a 10) a
la vez; mientras que los demás niños presentan un buen dominio en alguna de las destrezas, pero en la otra tiene
un promedio por debajo de la edad establecida según lo indicado en el Manual del Examinador (Ulrich, 2000).
Se aprecia que en general, las puntuaciones locomotoras son más altas que las de control de objetos, lo que
puede indicar una mayor habilidad o desarrollo en actividades locomotoras entre los niños evaluados. Para
la obtención de un análisis cuantitativo más detallado, especialmente en lo que respecta a comparaciones
promedio por género y otras estadísticas relevantes, como indica el manual, en la tabla 3 se realizaron cálculos
específicos de los promedios y desviación estándar.
Tabla 3. Tendencia general hacia un mejor desempeño en habilidades locomotoras
Puntuación Locomotora Control de Objetos
Promedio Desviación estándar Promedio Desviación estándar
Niñas 26.82 2.40 8.09 1.30
Niños 24.00 3.21 8.75 1.04
Fuente. Elaboración de los autores a partir de los resultados del test de desarrollo motor grueso.

Las niñas obtuvieron un promedio más alto (26.82) en comparación con los niños (24.00), lo que indica que,
mostraron un mejor desempeño en habilidades locomotoras que los niños. Asimismo, los niños mostraron un
promedio más alto (8.75) que las niñas (8.09), evidenciando una ligera ventaja en habilidades relacionadas con
el control de objetos.
La desviación estándar para las niñas en la puntuación locomotora es de (2.40), lo que indica una menor
variabilidad en sus puntuaciones en comparación con los niños (3.21), denotándose que las habilidades
locomotoras de las niñas son más homogéneas que las de los niños.
Resultados del cuestionario de la encuesta aplicada a los padres de familia
Para contrastar los resultados obtenidos con las herramientas anteriores, se aplicó adicionalmente un
cuestionario de encuesta a los padres de familia, cuyos resultados se muestran en la tabla 4.
Tabla 4. Respuestas de los padres de familia a la encuesta aplicada.
Preguntas 1 2 3 4 5
f % f % f % f % f %
Conocimiento de las actividades que favorecen el desarrollo de la motricidad 0 0 0 0 6 24 8 32 11 44
gruesa en niños.
Criterio de los beneficios de juegos tradicionales en el desarrollo físico de los niños. 0 0 0 0 6 24 4 16 15 60
Los juegos tradicionales fomentan valores culturales importantes en los niños. 0 0 0 0 6 24 10 40 9 36
Criterio con la implementación de una estrategia lúdica basada en juegos 0 0 0 0 4 16 12 48 9 36
tradicionales en la escuela de mi hijo(a).
Compromiso de participar en actividades escolares que involucren juegos 0 0 0 0 7 28 9 36 9 36
tradicionales.
Contribución de los juegos tradicionales en el desarrollo emocional de los niños. 0 0 0 0 6 24 14 56 5 20
736
Fuente. Elaboración de los autores a partir de los resultados de la encuesta.

Se muestra que la totalidad de las respuestas se encuentran entre las opciones 3; 4 y 5, indicando que los
padres están generalmente de acuerdo con la implementación de la estrategia lúdica, y sobre los beneficios de
los juegos tradicionales en el desarrollo de la motricidad gruesa en los niños de Educación Inicial.
Resultados de la entrevista a la docente
Los resultados de la entrevista se categorizaron en temas clave que resaltan aspectos importantes sobre el
desarrollo motor grueso en la Educación Inicial, según la experiencia y percepciones de la docente, estos se
encuentran reflejados en la tabla 5:
Tabla 5. Categorización de los Resultados de la Entrevista.
Categorías Síntesis de las respuestas
Formación y experiencia Experiencia laboral: 15 años de experiencia, con 8 años en Educación Inicial.
docente Formación en motricidad: No ha recibido formación específica, aunque el tema se ha abordado en capacitaciones.
Estado del desarrollo motor Nivel de desarrollo: Estadio medio, con dificultades en actividades básicas para su edad.
grueso de los niños Diferencias observadas: Dificultades en saltar con una pierna, mantener el equilibrio, y atrapar objetos
Actividades y juegos para la Actividades regulares: Salto de cuerda y rayuela.
motricidad gruesa Juego destacado: Ula ula por su efectividad en el desarrollo motor.
Importancia de los juegos Valoración: Muy importantes para el desarrollo integral.
tradicionales Ejemplos de los aplicados: La rayuela, Pedro y el Lobo, El Gato y el Ratón, entre otros.
Integración curricular del Opinión docente: Fundamental para el desarrollo físico, cognitivo y socioemocional.
desarrollo motor grueso Actividades planificadas: Ajustadas a la edad y capacidades de los niños.
Fuente. Elaboración de los autores a partir de los resultados de la entrevista.

La entrevista revela una valoración positiva de la importancia del desarrollo motor grueso en la Educación
Inicial, destacando la efectividad de los juegos tradicionales y la necesidad de integrar más actividades lúdicas
en las planificaciones. Aunque se enfrentan desafíos, especialmente en coordinación y equilibrio, los logros
observados subrayan el impacto positivo de estas actividades en el desarrollo de habilidades motoras básicas.
La docente sugiere una mayor inclusión de actividades lúdicas en el horario escolar y mayor colaboración de
los padres para optimizar el desarrollo de estas habilidades en casa; Se requiere una educación más integral y
participativa que favorezca del desarrollo motor grueso.

Discusión
El análisis de los resultados del test de desarrollo motor grueso, las respuestas a la encuesta aplicada a los padres
de familia, y los resultados de la entrevista ofrecen una visión integral del estado del desarrollo motor grueso de los
niños que cursan el nivel inicial II en la Unidad Educativa Fiscal Lodana. En tendencia general las niñas mostraron un
mejor desempeño en habilidades locomotoras y los niños una ligera ventaja en el control de objetos.
Investigaciones como la de Baque (2013), demostró resultados positivos en la implementación de juegos
tradicionales, como estrategia lúdica, donde los niños participantes mostraron mejoras significativas a en
habilidades motrices básicas, tales como el equilibrio, la agilidad y la coordinación mano-ojo, lo que subraya la
relevancia de incluirlos en programas educativos.
Asimismo, Castro & Jiménez (2020) realizaron un estudio donde se comparó el impacto de los juegos
tradicionales frente a las actividades físicas estructuradas convencionales sobre el desarrollo motor en niños
preescolares. Los resultados mostraron que los juegos tradicionales, por su naturaleza lúdica y su capacidad
para involucrar a los niños en actividades físicas de manera espontánea, tienen un efecto positivo y significativo
en el desarrollo de la motricidad gruesa. Este estudio enfatiza la importancia de los juegos tradicionales como
un medio efectivo para promover el desarrollo motor integral en la primera infancia.
Las respuestas de la docente y los padres de familia reflejan una valoración positiva sobre los juegos
tradicionales para el desarrollo motor grueso y un interés sobre la participación de los niños en estas
actividades. Sin embargo, la implementación de estos juegos como estrategia pedagógica es menos frecuente
en el aula. La percepción de que los niños se encuentren en un nivel de desarrollo motor "estadio medio"
evidencia que aún existen áreas significativas de mejora, particularmente en habilidades como saltar con una
pierna, mantener el equilibrio y atrapar objetos.
737
Ardila-Barragán (2022) resalta los aportes de los juegos tradicionales al desarrollo sociocultural en contextos
educativos, lo cual se alinea con los hallazgos de la investigación que destacan la efectividad de estos juegos
en el desarrollo de habilidades motoras gruesas. Esto subraya la relevancia cultural y pedagógica de integrar
juegos tradicionales en el currículo para fomentar el desarrollo motor y sociocultural de los niños. La docente
refuerza la idea de que estos juegos no solamente son divertidos, sino también instrumentales en el desarrollo
físico de los niños, así como también la necesidad de capacitar al docente en este ámbito para una aplicación
de estrategias efectivas para el desarrollo motor grueso.
Por las bondades que ofrecen los juegos tradicionales se sugiere integrar sistemáticamente en el currículo
para el desarrollo de habilidades motoras gruesas específicas, comunicativas y socioafectivas, la identidad y
sentido de pertinencia desde temprana edad. En este sentido, Martínez et al. (2016) corroboran que los juegos
tradicionales no solo benefician el desarrollo motor grueso sino también aspectos cognitivos y lingüísticos,
ofreciendo una educación más holística e integral.
Propuesta de estrategia lúdica basada en los juegos tradicionales para favorecer el desarrollo de la
motricidad gruesa en niños de Educación Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana
El abordaje de los problemas identificados, llevó al diseño de una estrategia lúdica basada en los juegos
tradicionales tiene como propósito favorecer el desarrollo de la motricidad gruesa en niños de Educación
Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana.

Figura 1. Estrategia lúdica basa basada en los juegos tradicionales para favorecer el desarrollo de la motricidad gruesa
en niños.
Fuente. Elaboración de los autores

Una estrategia lúdica se refiere a un plan o conjunto de acciones y decisiones diseñadas para alcanzar un
objetivo específico. La importancia de su aplicación radica en su capacidad para orientar esfuerzos y recursos
hacia el logro de resultados significativos, lo cual permite anticipar desafíos, optimizar el uso de recursos y,
adaptarse a cambios en el entorno, lo que asegura que las acciones individuales y colectivas contribuyan de
manera coherente y eficiente a la consecución de las metas establecidas (Quiroz, 2019).
La estrategia propuesta se fundamenta en los ámbitos: Filosófico, pedagógico y didáctico, basada en la
postura de Piaget (1976) que argumenta la conexión entre las habilidades motoras y la cognición en los primeros
años de vida, mientras que Vygotsky (1995) subraya la influencia del entorno social y cultural en el aprendizaje
motor. Por otro lado, Bruner (1986) destaca la importancia de las experiencias de aprendizaje activas, siendo
738
esta perspectiva la que más se alinea con el foco de la investigación presente. Estas teorías proporcionan un
entendimiento integral del desarrollo infantil, reconociendo la interrelación e influencia mutua del desarrollo
motor y cognitivo, moldeados tanto por elementos internos como por el contexto externo.
Desde el marco legal se toma como punto de partida a la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2007), que establece la necesidad de implementar en Ecuador
programas y proyectos especiales dedicados al mejoramiento o expansión de la atención y educación de
la primera infancia (AEPI). En correspondencia, el Ministerio de Educación del Ecuador (2014) plantea en
el Currículo de Educación Inicial promover el desarrollo de actividades lúdicas como aspecto esencial del
aprendizaje y desarrollo en la infancia. Las orientaciones metodológicas incluyen sugerencias para integrar el
juego en el proceso educativo, en un ambiente estimulante para aprendizaje significativo y la creatividad.
Al respecto, la estrategia que se propone por su estructura sistémica, plantea la integración de elementos
que son claves en el aprendizaje y el desarrollo motor grueso de los niños. De acuerdo a Posada (2014 se
caracteriza por ser:
• Educativa. Al utilizar juegos tradicionales para desarrollar la motricidad gruesa, los niños participan
activamente en su aprendizaje, lo que promueve la experimentación, la exploración y el descubrimiento,
facilitando así un aprendizaje significativo y duradero.
• Interdisciplinaria. Mediante los juegos se permite la integración de los ámbitos de desarrollo y aprendizaje.
• Aprendizaje experiencial. los juegos dan paso a experiencia directa, donde los niños aprenden haciendo,
explorando y experimentando con su propio movimiento y el espacio, lo que facilita una comprensión
más profunda de sus habilidades corporales y cómo controlarlas.
• Integradora: los juegos tradicionales promueven habilidades sociales, cognitivas y emocionales, la
interacción, la cooperación, el juego en equipo y la resolución de problemas, además de conocer la
identidad cultural de su contexto.
La propuesta tiene como objetivo fortalecer el desarrollo de la motricidad gruesa en niños de Educación
Inicial II de la Unidad Educativa Fiscal Lodana. Consta varias etapas clave para asegurar su efectividad.
• Diagnóstico: La guía de observación permitió identificar áreas de fortaleza y necesidades, que se
corroboraron con la aplicación del TGMD-2 demostrándose que los niños tenían dificultades en
su desarrollo motor grueso, y que las habilidades locomotoras se encontraron en un mejor nivel de
desarrollo que las de control de objetos.
• Planificación: Se seleccionarán juegos tradicionales apropiados para la edad e interés los niños y
favorezcan el desarrollo de habilidades específicas de motricidad gruesa. La metodología sugerida
es idónea para promover la interacción positiva e interrelación de los ejes de aprendizaje, así como
también, prevé los recursos necesarios para cada juego o actividad.
• Puesta en práctica: Se plantea el desarrollo de actividades planificadas coherente con el ámbito de
desarrollo y las nociones básicas planificadas en cada unidad como se muestra en la figura 1. En esta
etapa se debe guiar a los niños en la participación de los juegos, observar su interacción y progreso;
además es importante el trabajo conjunto con los padres de familia de manera que se extrapolen estas
actividades al entorno familiar y social afín de beneficiar la identidad sociocultural.
• Evaluación: Se plantearán evaluaciones periódicas durante de realización de las actividades para
monitorear el avance de los niños en relación con los objetivos de desarrollo motor grueso establecidos
en cada ámbito de aprendizaje. Para esta etapa se requiere diseñar instrumentos como guía observación,
registro del comportamiento, otros. Entre los criterios a monitorear: equilibrio y orientación espacial;
coordinación y cooperación en equipo; habilidad para seguir ritmos y mantener la actividad física;
atención y seguimiento de instrucciones. La evaluación debe ser formativa, destacando los progresos y
áreas de mejora.
A modo de ejemplo en la figura 2 se esquematiza el proceso sistémico para la aplicación de la estrategia
mediante los juegos tradicionales, las actividades que se citan son genéricas, no obstante, evidencian su
efectividad en el desarrollo motor grueso, así como también la adquisición de habilidades físicas y cognitivas
de manera natural y divertida. Se puede apreciar, la integración de cada juego con los diferentes ejes de
aprendizaje, las nociones que se desarrollan, el proceso de evaluación y su réplica en el contexto.
739
Figura 2. Proceso sistémico para la aplicación de la estrategia.
Fuente. Elaboración de los autores

Conclusiones
Los juegos tradicionales son herramientas pedagógicas valiosas para el desarrollo de la motricidad gruesa en
niños de Educación Inicial. Su aplicación no solo mejora habilidades físicas como el equilibrio, la coordinación
y la agilidad; además, fomenta el aprendizaje social, cognitivo y emocional a través del juego en equipo, la
cooperación y la resolución de problemas.
El estudio demostró que existe la necesidad de integrar sistemática y sistémicamente actividades que
potencien el desarrollo de habilidades motoras gruesas específicas en el nivel inicial II en la Unidad Educativa
Fiscal Lodana; sin duda, los juegos tradicionales son idóneos para lograr este fin.
La estrategia lúdica basada en juegos tradicionales para el desarrollo de la motricidad gruesa en niños del
nivel inicial II en la Unidad Educativa Fiscal Lodana, representa una oportunidad significativa lograr un impacto
positivo en el desarrollo psicomotor, cognitivo y sociocultural de los infantes.
El criterio de los expertos fue fundamental en el diseño de la propuesta, su experticia les permitió el carácter
estimulante de las actividades, la utilización apropiada de recursos y la consecución de los objetivos planteados.
Asimismo, se señalaron las actividades planteadas a mediante los juegos tradiciones se constituyen en alternativas
metodológicas innovadoras para fortalecer la motricidad gruesa de los niños y su desarrollo integral.

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Conflicto de intereses
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Joselyn Evelina Bravo Zambrano y Eleticia Isabel Pinargote Macías: Proceso de revisión de literatura y
redacción del artículo.

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