ACCION DE LOS MEDICAMENTOS A NIVEL CELULAR
Beltrán Camargo Rosdely Colquehuanca Fernandez Carol Keitlin
Mayta Callapani rosmery Paucar Carreon Jhamey
Ccama Laqui Hadde Chura Tisnado Dora
RESUMEN
Los fármacos solo influyen en el ritmo en el que se producen las funciones biológicas
existentes. Es la modificación de la función de un órgano al administrar medicamentos ,
los fármacos actúan modificando procesos físicos y bioquímicos .Una vez que los
fármacos han sido ingeridos, inyectados, inhalados o absorbidos a través de la piel, la
mucosa sublingual o la mucosa que hay en el interior del tórax, la mayor parte pasan al
torrente sanguíneo y circulan por todo el organismo.
PALABRAS CLAVE : Farmacos , físicos , químicos.
INTRODUCCION
Una vez que se toman / administran los fármacos, el ingrediente activo del fármaco
penetra en la circulación y se transporta a la sangre del objetivo deseado. Una vez que el
fármaco ha alcanzado la parte del organismo en la que es necesario, interaccionará con
las células locales para producir los efectos deseados.
La mayoría de compuestos medicinales son reconocidos por un tipo específico de célula
y actuarán o bien en la superficie de la célula o se verán transportados a su interior. Esto
sucede porque las células de nuestro organismo cuentan con moléculas en la superficie,
denominadas receptores. Los fármacos se adhieren a sus receptores objetivo (de forma
bastante parecida a cómo una llave encaja en una cerradura), lo que desencadena una
respuesta en la célula, resultando en la activación (estimulación) o desactivación
(inhibición) de un efecto (véase figura a continuación). De esta forma, la estimulación y
la inhibición afectan a la actividad celular.
ESTIMULACIÓN
Algunos fármacos funcionan de la misma forma que las moléculas que existen en el
organismo de forma natural. Por ejemplo, la morfina y otros compuestos similares
simulan las acciones de las endorfinas (sustancias químicas producidas de forma natural
en el organismo para reducir el dolor). La morfina puede reducir el dolor uniéndose a
los mismos receptores que las endorfinas.
INHIBICIÓN
Otros fármacos actúan bloqueando los receptores de las células, de forma que las
moléculas que existen de forma natural no puedan ejercer su efecto normal. Un ejemplo
sería la familia de fármacos denominados betabloqueadores que se usan para tratar
enfermedades cardíacas, entre otras. Cuando un paciente que presenta riesgo de presión
arterial alta o infarto cardíaco se toma un betabloqueador, el fármaco se une a los
betareceptores y los bloquea, lo que significa que las moléculas que existen de forma
natural (adrenalina y noradrenalina) no pueden alcanzar los receptores y sobreestimular
el corazón.
Los fármacos que son muy específicos para un receptor a menudo tienen un perfil de
efectos secundarios mejor que el de los fármacos que son menos específicos. Incluso en
el caso de fármacos muy específicos, la unión al receptor es temporal y, tras un tiempo,
el fármaco soltará el receptor y abandonará el organismo.
MARCO TEORICO
Los fármacos no pueden cambiar la naturaleza fundamental de esas funciones ni crear
otras nuevas. Por ejemplo, pueden acelerar o retrasar las reacciones bioquímicas que
causan la contracción muscular, la función de las células renales de regular el volumen
de agua o las sales retenidas o eliminadas por el organismo, la secreción glandular de
sustancias (como la mucosidad, el ácido gástrico o la insulina) y la transmisión de
mensajes a través de los nervios.
Los fármacos no pueden restablecer las estructuras o funciones ya dañadas más allá de
la capacidad de reparación que tiene el propio organismo. Esta limitación fundamental
de la acción farmacológica subyace a muchas de las frustraciones actuales con respecto
al tratamiento de enfermedades que destruyen los tejidos o las enfermedades
degenerativas, como la insuficiencia cardíaca, la artritis, la distrofia muscular, la
esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer. No
obstante, algunos fármacos pueden ayudar al organismo a restablecerse por sí mismo.
Por ejemplo, los antibióticos, cuya acción detiene un proceso infeccioso, permiten que
el organismo repare el daño causado por la infección.
Algunos fármacos son hormonas, como la insulina, las hormonas tiroideas, los
estrógenos y el cortisol. Estos pueden ser utilizados para reemplazar las hormonas
naturales de las que carezca el cuerpo.
REVERSIBILIDAD DE LA ACCIÓN DE LOS FÁRMACOS
La mayoría de las interacciones de un fármaco y un receptor, o de un fármaco y una
enzima, son reversibles: pasado un tiempo, el fármaco pierde su fijación y el receptor o
la enzima recupera su funcionamiento normal. A veces, sin embargo, la interacción
puede ser irreversible en gran medida, y el efecto del fármaco persistirá hasta que el
organismo produzca más cantidad de enzima. Por ejemplo, el omeprazol, un fármaco
utilizado en el tratamiento del reflujo gastroesofágico y en las úlceras, inhibe de forma
irreversible una enzima implicada en la secreción de ácido gástrico.
AFINIDAD Y ACTIVIDAD INTRÍNSECA
La acción farmacológica se ve afectada por la cantidad de fármaco que alcanza el
receptor y el grado de atracción (afinidad) entre el fármaco y su receptor en la superficie
celular. Una vez fijados a su receptor, la capacidad de los fármacos varía en cuanto a
producir un efecto (actividad intrínseca). La afinidad de un fármaco y la actividad
intrínseca están determinadas por su estructura química.
Los que activan los receptores (agonistas) deben tener ambas propiedades: gran afinidad
y actividad intrínseca. Deben fijarse eficazmente a sus receptores, y el fármaco, una vez
unido a su receptor (complejo fármaco-receptor), debe ser capaz de producir un efecto
en la zona diana. Por el contrario, los fármacos que bloquean los receptores
(antagonistas) deben fijarse a estos de forma eficaz, pero tener escasa o ninguna
actividad intrínseca, ya que su función es la de impedir la interacción de un agonista con
sus receptores.
POTENCIA, EFICACIA Y EFECTIVIDAD
Es posible evaluar los efectos de un fármaco en términos de potencia, eficacia o
efectividad.
La potencia (fuerza) se refiere a la cantidad de fármaco (en general expresada en
miligramos) que se necesita para producir un efecto determinado, como el alivio del
dolor o el descenso de la presión arterial. Por ejemplo, si 5 mg del fármaco A alivian el
dolor con la misma eficacia que 10 mg del fármaco B, el fármaco A es dos veces más
potente que el fármaco B.
La eficacia es la capacidad de un fármaco para producir un efecto (tal como la
reducción de la presión arterial). Por ejemplo, el diurético furosemida elimina a través
de la orina una cantidad mucho mayor de sal y agua que el diurético hidroclorotiazida.
Por lo tanto, la furosemida es más eficaz que la hidroclorotiazida.
La efectividad difiere de la eficacia en que tiene en cuenta cómo de bien funciona un
fármaco en el mundo real. A menudo, un fármaco que es eficaz en los ensayos clínicos
no es muy eficaz en la práctica real. Por ejemplo, un fármaco puede tener una alta
eficacia en la reducción de la presión arterial, pero puede tener baja efectividad, ya que
causa tantos efectos secundarios que los pacientes lo toman con menos frecuencia de lo
debido o dejan de utilizarlo. Por lo tanto, la efectividad tiende a ser menor que la
eficacia.
Una mayor potencia, eficacia o efectividad no significa necesariamente que un fármaco
sea mejor que otro. Para determinar las cualidades relativas que los fármacos tienen en
una determinada persona, el médico debe tener en cuenta muchos factores, como los
efectos secundarios del medicamento, la toxicidad potencial, la duración del efecto (lo
que determina el número de dosis diarias requeridas) y también su coste.
OBJETIVO
Conocer la acción de los medicamentos a nivel celular
Describir como es la acción de medicamentos
METODOLOGIA
La metodología que se aplicó en este trabajo fue analítica y descriptiva.
MATERIALES
libros
material de escritorio
paypers
revisiones bibliográficas
RESULTADOS
Como resultado se obtuvo el conocimiento más profundo en cuanto a la acción de
medicamentos a nivel celular.
CONCLUCION
Es muy importante conocer la acción de medicamentos ya que existen factores que
modifican su mecanismo de acción entender como los medicamentos necesitan de un
receptor para lograr su máxima eficacia.
BIBLIOGRAFIA
Flores, J. (1998). Farmacología humana. Barcelona: Masson, S. A
Alberts, B. (2002). Biología molecular de la célula. Barcelona: Ediciones Omega.
Lüllmann, H. (2000). Color Atlas of Pharmacology. New York: Thieme Stuttgart.