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Problemas Ambientales Globales Actuales

El documento aborda los principales problemas ambientales desde la perspectiva de la economía ambiental, destacando el cambio climático, el adelgazamiento de la capa de ozono, la alteración del ciclo del nitrógeno, la pérdida de biodiversidad, y la contaminación del agua y el aire. Se clasifica estos problemas en globales, transnacionales, nacionales y locales, y se enfatiza la necesidad de un enfoque sustentable para el desarrollo económico que integre mejoras económicas, sociales y ambientales. La evolución de estos problemas requiere un análisis de su relación con variables económicas y la implementación de medidas para modificar comportamientos dañinos.

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Problemas Ambientales Globales Actuales

El documento aborda los principales problemas ambientales desde la perspectiva de la economía ambiental, destacando el cambio climático, el adelgazamiento de la capa de ozono, la alteración del ciclo del nitrógeno, la pérdida de biodiversidad, y la contaminación del agua y el aire. Se clasifica estos problemas en globales, transnacionales, nacionales y locales, y se enfatiza la necesidad de un enfoque sustentable para el desarrollo económico que integre mejoras económicas, sociales y ambientales. La evolución de estos problemas requiere un análisis de su relación con variables económicas y la implementación de medidas para modificar comportamientos dañinos.

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(Azqueta)

C1: LOS PROBLEMAS AMBIENTALES

Dentro de la perspectiva de la economía ambiental, vamos a caracterizar los problemas


más relevantes, en función de una serie de variables que tienen una incidencia clara sobre
la aplicabilidad de las herramientas del análisis económico a una mejor gestión de los
recursos.

1.1. PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES

1.1.1. El cambio climático y el efecto invernadero

Parte de la radiación solar que recibe y absorbe el planeta se remite a la atmósfera en


longitudes de onda infrarrojas. Esta radiación es reflejada por las nubes y los gases de
invernadero (GEI, GHG en sus siglas inglesas) y devuelta a la Tierra. La acción de los seres
humanos, aumenta la concentración de algunos de estos gases, y el fenómeno apuntado se
refuerza, elevando la temperatura promedio de la Tierra.

El cambio climático en general, y el calentamiento global en particular, se encuentran entre


los problemas ambientales más serios.

Los efectos más relevantes de este calentamiento atmosférico:

— Un aumento en el nivel medio del mar, debido al deshielo del agua continental. Esto
podría provocar, además de la amenaza correspondiente sobre las zonas costeras, la
desaparición de los estados-isla, situados en atolones e islotes sobre todo en el Pacífico y el
Índico.

— También el régimen de precipitaciones se verá alterado. Actualmente las precipitaciones


han aumentado en Europa y Asia, y en parte de América, pero ha disminuido en el Sahel, el
Mediterráneo, el sur de África y el sureste asiático.

— La pérdida de nieve y hielo en todo el mundo, debida a las menores precipitaciones y al


aumento de las temperaturas. Esto no solo provoca el peligro de un mayor número de
iceberg, sino también pone en peligro la supervivencia del oso polar y obliga a las focas a
desplazarse más al norte. Por último, la pérdida de volumen de hielo también amenaza las
reservas de agua.

— Una producción agrícola mayor en las altas latitudes de los hemisferios septentrional y
meridional, pero una reducción de la producción en los trópicos. Los ciclos biológicos
(floración, polinización, puesta de las aves, migración, hibernación) se alteran, lo que pone
en peligro la supervivencia de especies animales y vegetales.

— Un eventual incremento en la biomasa forestal, pero contrarrestado por una mayor


vulnerabilidad a plagas, y una mayor frecuencia de incendios.
— El aumento de la temperatura puede alterar el régimen de corrientes y los niveles de
agua en lagos, ríos y zonas pantanosas, intensificando y agravando las consecuencias de
inundaciones y sequías.

— La expansión de las zonas calientes puede aumentar y ampliar la acción de poblaciones


de mosquitos y de otros insectos, aumentando la incidencia de la malaria (que podría
reaparecer en Europa) y de otras enfermedades.

1.1.2. El adelgazamiento de la capa de ozono

La capa de ozono actúa como una especie de escudo protector que absorbe una parte de
las radiaciones ultravioletas procedentes del Sol. La misma se deteriora por el incremento
en la concentración de cloro en la atmósfera, producto de las emisiones de
clorofluorocarbonos.

Las consecuencias de este adelgazamiento:

— Un aumento en las radiaciones ultravioletas (UV-B) que, verosímilmente, provocará


incrementos de la incidencia y gravedad de diversos efectos nocivos sobre la salud
humana, en concreto sobre los ojos, el sistema inmunológico y la piel.

— El incremento en las radiaciones UV-B es probable que afecte, asimismo, al equilibrio de


distintos ecosistemas.

— El adelgazamiento de la capa de ozono está relacionado con el proceso de cambio


climático.

Este segundo problema ambiental, sin embargo, y a diferencia del anterior, parece mejor
encarrilado, quizá por la existencia de sustitutivos coste-eficientes para los CFC, y la
elevada concentración de su producción. Pero el hecho de que continúe la producción de
algunos de estos productos en los países subdesarrollados unido al comercio ilegal de los
mismos hacen que no se pueda bajar todavía la guardia.

1.1.3. La alteración del ciclo del nitrógeno

La humanidad está fertilizando abusivamente el planeta mediante una agricultura intensiva,


la quema de combustibles fósiles y el cultivo de leguminosas; esto hace que cantidades
excesivas de nitrógeno se depositen en los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Las consecuencias principales son:

— Un crecimiento exuberante de plantas y algas en los hábitats de agua dulce (ríos y


lagos), así como en las zonas costeras. Esto termina por afectar negativamente la
fitodiversidad. También produce una disminución de los recursos pesqueros.

— Altera asimismo la calidad del agua potable, exigiendo costosos sistemas de depuración
o afectando negativamente a la salud de la población.
— Los oligogases de base nitrogenada emitidos durante la quema de combustibles fósiles
(automóviles) constituyen un elemento fundamental de la contaminación atmosférica. Esto
produce la merma o desaparición de poblaciones piscícolas, aumento de la acidez del
suelo y disminución de la calidad de los nutrientes.

— Algunos ecosistemas terrestres también se ven negativamente afectados por la


presencia de cantidades excesivas de nitrógeno. La misma puede dañar las raíces de los
árboles y causar la muerte de los peces cuando el aluminio llega a las vías acuáticas.

1.1.4. La pérdida de diversidad biológica

Podemos definir la diversidad biológica como el «número, variedad y variabilidad de


organismos vivos» presentes en un determinado ecosistema.

Las consecuencias de la pérdida de diversidad biológica: una pérdida de la capacidad de


los ecosistemas para proporcionar productos y servicios esenciales. Las fuerzas que
impulsan esta pérdida de diversidad biológica están ligadas a la pobreza, al crecimiento de
la población y al propio crecimiento económico. Esto provoca la consiguiente expansión de
la frontera agrícola, fragmentación de hábitats y desarrollo de técnicas de agricultura
intensiva de mayor uniformidad genética, por un lado, y la creciente demanda de madera,
tanto como combustible como materia prima.

1.1.5. La contaminación atmosférica

Es el caso de la contaminación generada por las emisiones de dióxido de azufre (SO2 ),


óxidos de nitrógeno (NOx ), monóxido de carbono (CO), ozono (O3 ), plomo y partículas en
suspensión, entre otros. Las fuentes principales son la producción de energía, las emisiones
de los vehículos de motor y la producción industrial.

1.1.6. La contaminación hídrica y el acceso al agua potable

El agua dulce, esencial para el mantenimiento de la vida, puede convertirse en el principal


problema mundial en el corto o medio plazo. Por un lado, porque el agua no está
uniformemente repartida en el planeta, por lo que 26 países se consideran deficitarios y
otros 18 se encuentran en situación precaria. Por otro, porque la contaminación del recurso
no deja de aumentar.

Las fuentes de contaminación hídrica son: fertilizantes nitrogenados en la agricultura y la


lluvia ácida, cargas contaminantes provenientes de la industria, las originadas en los
grandes núcleos urbanos y la intrusión marina en acuíferos sobreexplotados.

Algunas consecuencias se producen:

— Sobre la salud de la población.

— Sobre la salud de los ecosistemas.

— Sobre la riqueza piscícola de ríos, lagos, mares interiores y franja costera.


Una última consecuencia que produce este problema ambiental es la sobreexplotación de
los acuíferos.

La evolución de la presión sobre el uso del recurso hídrico dependerá, en primer lugar, del
papel de la agricultura de regadío para hacer frente al incremento en la demanda mundial
de alimentos que acompañará, previsiblemente, al aumento de la población: la agricultura
es el sector que consume la mayor parte de los recursos hídricos mundiales. Dependerá
asimismo de la demanda industrial de agua en los países subdesarrollados y dependerá
también de una eventual generalización a sociedades emergentes de los patrones de
consumo del mundo occidental desarrollado.

1.1.7. La contaminación y pérdida del suelo: erosión, deforestación y desertificación

La intensificación de la producción agrícola, la deforestación y el incremento de los niveles


de contaminación de origen industrial han supuesto la pérdida de la función y estructura de
los suelos en un gran número de áreas del planeta.

Los incendios son una de las causas fundamentales de esta pérdida de bosque tropical. La
mayoría de ellos están causados por la quema intencionada de árboles para la conversión
del terreno en cultivos o pastizales, pero es muy probable que el cambio climático, con la
mayor gravedad de las sequías que acarrea, haya aumentado, asimismo, la incidencia de
los incendios naturales.

La degradación de las tierras es debida a una deficiente gestión agrícola y de los recursos
hídricos, al uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas, al vertido incontrolado de desechos, y
a la propia contaminación atmosférica.

1.1.8. Generación de residuos

Es el vertido de distintos tipos de residuos a la atmósfera, al medio hídrico y al suelo. Tres


tipos de residuos singulares, además de los anteriores tres:

— Metales pesados

— Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), las dioxinas y los furanos

— Residuos radiactivos, procedentes fundamentalmente de las centrales nucleares de


producción de energía eléctrica.

La creciente generación de basuras, en efecto, supone la necesidad de un tratamiento


adecuado de las mismas que requiere de unos recursos, terrenos, energía, etc., crecientes.
Cuando se opta por la incineración, y ésta no se lleva a cabo en condiciones adecuadas,
además de la producción de cenizas y escorias se emiten a la atmósfera furanos y dioxinas
altamente tóxicos.

1.1.9. La contaminación de los mares y la sobreexplotación de los recursos pesqueros


El litoral costero se halla negativamente afectado por las descargas de la población ribereña
y de las explotaciones agrícolas, problema que se agrava por la concentración creciente de
población en la franja costera. La construcción de presas y embalses en el curso de los ríos
interrumpe sustancialmente el aporte de sedimentos naturales.

La pesca excesiva, por un lado, y el desarrollo anárquico y no planificado de la acuicultura,


por otro, completan un panorama de degradación creciente de los ecosistemas costeros. La
situación se agrava en aquellos sistemas cerrados con menores posibilidades de
regeneración

1.1.10. Contaminación acústica

Cualquier nivel de ruido superior a 65 dB(A) se considera como contaminación acústica, que
es el límite aprobado por la Organización Mundial de la Salud.

1.2. CLASIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS AMBIENTALES

1.2.1. Problemas globales, problemas regionales y problemas locales

Los problemas ambientales podrían ser clasificados, en función de su ámbito de incidencia:

— Problemas globales. Son fundamentalmente cuatro de los mencionados más arriba: el


calentamiento global, la pérdida de la capa de ozono, la pérdida de diversidad biológica, y el
agotamiento y contaminación de los recursos de los mares extracontinentales. Como tal,
son problemas que afectan, en mayor o menor medida, al bienestar de toda la humanidad,
por lo que su solución cae parcialmente en el marco de análisis de los bienes públicos. La
dificultad principal estriba en la necesidad de diseñar de tal forma el marco de acuerdo que
los eventuales participantes resulten convencidos de que tienen más que ganar dentro del
mismo que fuera.

— Problemas transnacionales. En este caso se encuentran algunos problemas ambientales


que afectan a más de un país, pero no a todo el conjunto de países. Son, por ejemplo,
algunos problemas de contaminación atmosférica (lluvia ácida), o hídrica. La presencia de
un número menor de agentes involucrados en la búsqueda de solución facilita en mayor
medida la búsqueda de una solución cooperativa.

— Problemas nacionales, que circunscriben tanto el ámbito de sus efectos como el origen
de su nacimiento a las fronteras de un Estado. Podrían incluirse en este mismo grupo
aquellos problemas específicos de áreas administrativas autónomas de menor entidad
territorial que la del Estado. En este tercer caso, lo normal es que exista una autoridad con
capacidad de coerción sobre los agentes causantes del problema.

— Problemas locales. Finalmente, aparece el grupo de problemas ambientales cuyo nivel


de dispersión geográfica es muy limitado, y concentran por tanto sus efectos en un espacio
muy reducido. Es el caso, por ejemplo, de la mayoría de las expresiones de la
contaminación acústica y lumínica, de algunas manifestaciones de contaminación
atmosférica e hídrica, así como de suelos.
1.2.2. Las fuentes del problema

La degradación ambiental de carácter antrópico se origina, generalmente, porque una serie


de agentes económicos (personas, empresas, instituciones públicas) se comportan de tal
forma que, al resolver determinados problemas particulares, generan como consecuencia
un deterioro ambiental. Como se señalaba en el epígrafe anterior, es probable que la
solución del problema pase por diseñar una serie de medidas, de toda índole, dirigidas a
modificar este comportamiento.

1.2.3. Grado de persistencia

En tercer lugar, conviene distinguir aquellas agresiones al medio ambiente que tienen un
carácter permanente, o muy duradero de aquellas otras que tienen una duración muy
limitada o desaparecen prácticamente al instante

1.2.4. Concentración geográfica

Finalmente, el analista estará interesado en saber si una determinada fuente de


contaminación produce una emisión que se dispersa en el medio de manera uniforme, o
tiende a concentrarse en un determinado ámbito geográfico.

1.3. LA EVOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS AMBIENTALES

Para intentar resolver los interrogantes planteados, el procedimiento más utilizado ha sido el
de obtener la información correspondiente a la situación de un determinado problema
ambiental, y analizar la posibilidad de que pudiera establecerse una relación
estadísticamente significativa entre el valor de la variable ambiental objeto de estudio (la
calidad del aire o la generación de residuos sólidos urbanos, por ejemplo), y el valor de
alguna variable económica particularmente significativa.

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(Labandeira)

C2: LA SUSTENTABILIDAD DEL DESARROLLO ECONÓMICO

Este tema se puso en relieve particularmente en la Conferencia Mundial de las Naciones


Unidas sobre Medio Ambiente Humano, que tuvo lugar en 1972 en Estocolmo (Noruega).
En la segunda mitad del siglo XX, la sociedad del mundo desarrollado comenzó a percibir
con nitidez el riesgo de agotamiento de ciertos recursos naturales, fundamentalmente
combustibles fósiles además de la cada vez mayor sobreexplotación de recursos
renovables como bosques, pesquerías, etc. efectos negativos en la salud humana y de los
ecosistemas con la contaminación de la atmósfera, del agua y del suelo derivada de los
procesos de producción industrial y consumo masivo. Finalmente, la evidencia empírica
mostraba que la distribución de los beneficios del crecimiento económico no había sido
equitativa sino más bien al contrario, las desigualdades entre individuos y países persisten e
incluso aumentaron. Frente a estos datos, la existencia de límites al crecimiento comenzó a
perfilarse como una realidad y, aún más, el propio crecimiento económico comenzó a ser
cuestionado como objetivo.

No obstante, fue en 1992, en la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo,


celebrada en Río de Janeiro (Brasil), cuando el concepto de desarrollo sustentable alcanzó
su mayoría de edad. De esta cumbre surgieron dos importantes documentos:

• El primer documento es la Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, en


el que los países firmantes se comprometían a trabajar para alcanzar el desarrollo
sustentable. el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, el principio de
precaución y el principio de «quien contamina paga».

• El documento Agenda 21, pautas para alcanzar la sustentabilidad global, incidiendo en


sectores clave como la agricultura, la industria o el urbanismo.

La característica fundamental del desarrollo sustentable es la integración y armonización de


mejoras económicas, sociales y ambientales. Además, a medida que el desarrollo
sustentable se está convirtiendo en un objetivo generalmente aceptado y raramente
cuestionado, también se hace necesario desarrollar condiciones concretas e indicadores de
evolución que impidan que el concepto se vacíe de contenido y se convierta en objetivo libre
de compromisos

2.2 Crecimiento económico y conservación ambiental

El crecimiento económico da lugar a efectos contrapuestos sobre el medio natural. En


primer lugar, el aumento en la renta per cápita tiene lugar a partir de un mayor consumo de
materias primas y energía y, por tanto, se generan más residuos y los problemas
ambientales se agudizan. Por otro lado, las mejoras tecnológicas y cambios en las
preferencias que acompañan al crecimiento económico pueden dar lugar a que los impactos
ambientales relativos del crecimiento sean cada vez menores.

Existe una corriente pesimista, defendida por los seguidores del Informe Meadows, que
defienden que los efectos negativos serán los dominantes y predicen un colapso ecológico y
económico.

Alternativamente, la corriente más optimista, en la que se basa la Economía Ambiental,


asume que el crecimiento económico puede corregir los problemas ambientales que origina.

La escasez relativa considera que los recursos son escasos en términos relativos porque
dependen de las preferencias sociales, que pueden evolucionar hacia conductas y
consumos ambientalmente más respetuosos.

2.2.1 El modelo IPAT

Existe una aproximación simple pero ilustrativa sobre la relación entre actividad económica
y el deterioro ambiental introducida por primera vez por Ehlrich y Holdren (1971) y utilizada
por múltiples autores a partir de entonces. El modelo IPAT parte del supuesto de que los
determinantes más inmediatos del impacto ambiental son el tamaño poblacional y el
impacto ambiental de cada individuo. Este impacto ambiental per cápita depende, a su vez,
del nivel de consumo y de la tecnología de producción de estos bienes de consumo. La
relación que establece la sociedad con los recursos naturales y ambientales se explica:

I=P×A×T

Donde I es el impacto ambiental, P es el tamaño de la población, A es la renta o el consumo


per cápita en unidades monetarias, y T es la tecnología, entendida como la cantidad de
recursos utilizados y residuos generados por unidad de producción.

Y de esta expresión se deduce que, para que el crecimiento económico se produzca sin
impacto ambiental, es necesario que la tasa de mejora tecnológica (o de eficiencia en el uso
de los recursos) al menos iguale la suma de la tasa de cambio en la población y la tasa de
crecimiento de la renta o consumo per cápita.

Para probar la viabilidad de este supuesto, podemos utilizar datos de la ONU. Por tanto, la
eficiencia en el uso de los recursos debería mejorar en torno a un 1,8% anual para evitar el
deterioro ambiental derivado del crecimiento de la población y de la renta. ¿Es este objetivo
factible? Actualmente,la eficiencia energética ha mejorado aproximadamente un 1,3%
desde 1970. En definitiva, con una adecuada planificación, el desarrollo sustentable está
más próximo a la realidad que a la utopía.

2.2.2 La curva Kuznets ambiental

El concepto de curvas Kuznets surgió cuando el premio nobel Simon Kuznets (1955,1965)
las utilizó para relacionar crecimiento económico con cambios en la distribución de la renta,
en concreto para representar cómo en una primera etapa la distribución de la renta
empeoraba a medida que la renta crecía, y en etapas posteriores esta relación se invertía.
En algunos casos, la relación entre crecimiento económico y calidad ambiental sigue la
misma pauta, siguiendo una curva en forma de U invertida.

El objetivo era investigar la evolución de un determinado índice de calidad ambiental, I, con


la renta per cápita, Y, la tendencia temporal, T, y otro tipo de características o efectos fijos,
F, como la disponibilidad de recursos o el tipo de políticas públicas.

I = f (Y, T, F)

Los resultados de estos trabajos permiten observar que la relación entre A e Y no es única
sino que varía con el problema ambiental considerado. Así, existen problemas ambientales
que tienden a resolverse con las mejoras económicas (problemas sanitarios, acceso a agua
potable o servicios de saneamiento, etc.) y otros problemas que empeoran con el
incremento de la renta per cápita (como las emisiones de CO2 y NOx ). En general, se
observa que los problemas ambientales que afectan directamente al bienestar humano,
cuyos daños ambientales no pueden ser transferidos a otros lugares y con costes de
eliminación del problema relativamente bajos, suelen tender a solucionarse a medida que la
economía mejora. A la inversa, si no se verifican estas tres características, el problema
ambiental tiende a empeorar a medida que el desarrollo avanza.
No obstante, se observó que algunos problemas inicialmente empeoraban para
posteriormente mejorar, osea que la relación entre crecimiento económico y calidad
ambiental no es constante a lo largo de las diferentes etapas de desarrollo.

Por otro lado, en etapas de crecimiento económico intenso se produce el mayor nivel de
deterioro ambiental

Finalmente, en niveles de desarrollo elevados suelen frenarse las tasas de degradación


ambiental debido a que se producen cambios estructurales hacia economías terciarizadas y
hacia sectores relacionados con la tecnología y la información, y se suelen observar
cambios en las preferencias de los individuos, que se reflejan en cambios en las pautas de
consumo, regulaciones ambientales más estrictas y mayores gastos en protección y
conservación ambiental.

Y* es el punto de inflexión o nivel de renta per cápita a partir del cual la relación entre
crecimiento y calidad ambiental cambia. Invertir en acelerar el crecimiento económico se
convierte en una estrategia de solución del problema ambiental más eficiente que la
aplicación de políticas ambientales o medidas correctoras específicas.

Algunas críticas o limitaciones al modelo Kuznets:

• Las estimaciones están basadas en la Ypc media y no en la mediana. Si se asume la


relación indicada por las curvas Kuznets, esto quiere decir que la mayor parte de los países
están en fases de desarrollo inferiores a las que indicaría la media y, en muchos casos, la
degradación ambiental aún seguirá aumentando durante bastante tiempo.

• Supone una relación unidireccional entre economía y medio ambiente.

• No considera la capacidad de los países para exportar sus problemas ambientales a otros
países, así como la tendencia a la especialización productiva, que lleva a que los países en
vías de desarrollo acaben acogiendo dentro de sus fronteras los procesos productivos más
contaminantes.
• También se han observado problemas operativos

Además, el modelo Kuznets sólo representa la realidad para algunos problemas


ambientales y sus resultados no son extrapolables a la calidad ambiental en general e
incluso puede ocurrir que favorecer un mayor crecimiento económico no sea positivo para el
medio ambiente si el problema que tratamos de solucionar implica un riesgo elevado, o bien
el daño es de naturaleza irreversible.

2.2.3 Evidencia empírica de curvas Kuznets

Quizás el trabajo más completo realizado en el ámbito de las Curvas Kuznets Ambientales
es el de Shafik y Bandyopadhyay (1992) y Shafik (1994). El estudio analiza empíricamente
la relación con la renta per cápita de un conjunto extenso de indicadores de calidad
ambiental: ausencia de agua limpia, ausencia de saneamiento urbano, niveles ambientales
de partículas en suspensión y SO2 en áreas urbanas, cambios en el área forestal, tasa
anual de deforestación (ambos entre 1961 y 1986), oxígeno disuelto y residuos fecales en
ríos, residuos sólidos urbanos per cápita y emisiones de dióxido de carbono (CO2 ) per
cápita. Para ello, utiliza una base de datos para 149 países durante un período temporal de
30 años (1960-1990). Para los cambios en el área forestal y la tasa de deforestación no
encuentra evidencias de relación alguna con la renta (estimadores no significativos y R2
muy bajo). Sin embargo, se observa que el volumen de residuos sólidos urbanos per cápita,
la contaminación de los ríos y las emisiones de CO2 per cápita empeoran con la renta. En
cambio, el acceso a agua potable y el saneamiento mejoran con la renta. Finalmente, los
indicadores ambientales que siguen una relación de U invertida con la renta per cápita son
la contaminación del aire por partículas en suspensión y SO2.

2.3 Definición de desarrollo sustentable

En el año 1987, la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo presentó un


informe en el que lo definió como aquel desarrollo que satisface las necesidades de la
generación presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para
satisfacer sus propias necesidades.

Esta definición, generalmente aceptada y ampliamente utilizada, utiliza el término


«necesidades», enfatizando la obligación de abordar prioritariamente la solución al
problema de la pobreza, del acceso a ciertos recursos económicos, ambientales y sociales
mínimos. En este sentido, el objetivo es más amplio que el de alcanzar una mínima renta
per cápita. Esto implica que el desarrollo sustentable no es únicamente un concepto de
eficiencia en el uso de los recursos sino también de equidad, con una doble implicación:

• Equidad intrageneracional. La satisfacción de las necesidades de la generación actual es


premisa imprescindible para alcanzar el desarrollo sustentable global

• Equidad intergeneracional. El desarrollo sustentable es un concepto dinámico y, por ello,


el legado de recursos para la siguiente generación ha de ser, al menos, igual que el
disponible para la generación actual
No obstante, el concepto de sustentabilidad no ha estado exento de polémica y discusión
comenzando por su ambigüedad y generalidad, que ocasionan que cualquier política pueda
tener como objetivo el desarrollo sustentable

Existe una versión restringida del desarrollo, que es también la más habitual, en la cual el
desarrollo se define en función del nivel y evolución del PIB o del consumo per cápita. La
versión más moderna y amplia del desarrollo incluye otros objetivos de tipo social y
ambiental, además de la renta o capacidad de consumo, y trata de aproximarse al concepto
de calidad de vida.

Un desarrollo sostenible es, en su versión más amplia, un desarrollo socialmente deseable,


ambientalmente factible y económicamente viable.

Sin embargo, lo sustancial no es acertar con la definición adecuada de desarrollo


sustentable sino establecer las condiciones necesarias y suficientes para alcanzarlo, y crear
índices e indicadores adecuados para analizar la evolución de las pautas de desarrollo con
la sustentabilidad como meta que se pretende alcanzar.

2.4 La equidad intergeneracional y la tasa de descuento

El horizonte temporal que se incorpora en nuestra función de bienestar es limitado porque el


riesgo y la incertidumbre aumentan con la espera. Para reflejar esta preferencia por el
presente, se ha definido un coeficiente de preferencia temporal: la tasa de descuento. La
tasa de descuento es un coeficiente, que toma valores entre 0 y 1, de forma que, a mayor
tasa de descuento mayor preferencia por el presente y menor disposición a renunciar a
bienestar actual a cambio de bienestar futuro. Por el contrario, una menor tasa de
descuento revela una mayor preocupación por las generaciones futuras y un horizonte
temporal mayor en las preferencias.

Algunos autores toman como aproximación a la tasa de descuento el tipo de interés de


mercado, como coste de oportunidad del consumo actual en relación al consumo futuro.
Otros utilizan el tipo de interés del consumo, definido como ic = ec + p, donde e es la
elasticidad de la utilidad marginal del consumo, c es el crecimiento esperado del consumo
real per cápita y p representa un índice de preferencia temporal.

El resultado de esta función de valor presente conduce a pautas de consumo que pueden
ser o no sustentables.
La compatibilidad del crecimiento óptimo y el desarrollo sustentable depende de la relación
entre la tasa de reproducción de los recursos o productividad marginal del capital, r, y la
tasa de descuento, s, ambos con valores entre 0 y 1
En definitiva, concluimos que la tasa de descuento es compatible con pautas de desarrollo
sustentable si s < r. Se observa, además, que a medida que aumenta el valor de s menor es
la probabilidad de alcanzar pautas de desarrollo sustentable. El problema radica en que es
habitual que existan presiones en la economía que presionen el valor de s al alza, y
generen riesgos para alcanzar el desarrollo sustentable.

En realidad, la información relevante para la toma de decisiones de gestión implicaría


conocer cuales son las condiciones necesarias y suficientes para alcanzar el desarrollo
sustentable, qué políticas son las adecuadas para caminar hacia este objetivo y cuáles son
los indicadores de los que disponemos para saber si caminamos o no en la dirección
correcta.

2.5 Condiciones para alcanzar la sustentabilidad

Es la disponibilidad y calidad de las diversas formas de capital lo que determina la


capacidad de la sociedad de mantener o mejorar su nivel de bienestar. El capital produce un
flujo de servicios mayor que la cantidad inicial de recursos que compone el stock de capital
inicial y, por ello, se habla de tasa de retorno positiva. En torno a esta idea se desarrollan
las condiciones o reglas de sustentabilidad.

El capital con valor económico puede adoptar tres formas: capital material o derivado de la
actividad productiva humana, Km (edificios, maquinaria, infraestructuras, etc.); capital
humano o conjunto de conocimientos y aptitudes, Kh , y capital natural en sentido extenso,
Kn , que comprende no sólo recursos naturales (renovables y no renovables), sino también
recursos ambientales (versión moderna de los tres factores de producción tradicionales)
Para completar la presentación de la base de capital de la economía, es obligado introducir
dos factores adicionales. El primero de ellos es el cambio tecnológico, que puede mejorar el
flujo de servicios obtenido de un stock de capital dado y podría compensar, por tanto,
disminuciones en el stock de capital y evitar que éstas pusieran en riesgo la sustentabilidad
del desarrollo, siempre que este cambio no conllevase efectos ambientales negativos. En
este sentido, en presencia de cambio tecnológico, la condición de desarrollo sustentable
requeriría al menos un flujo constante de servicios obtenidos del capital en lugar del
mantenimiento del stock de capital.

El segundo concepto que influye en la consecución del desarrollo sustentable es el


crecimiento poblacional. Lo más habitual es encontrar vínculos entre el aumento de
población y la reducción de los stocks de capital, especialmente de capital natural. El
crecimiento poblacional implica que son necesarios más recursos para mantener el nivel de
bienestar per cápita

2.5.1 Regla de capital constante

La Regla del Capital Constante o de Sustentabilidad Débil, desarrollada por Hicks-Page-


Hartwick-Solow requiere que el stock total de capital no disminuya a lo largo del tiempo, es
decir, que cada generación debe dejar a las generaciones siguientes un stock de capital al
menos igual al recibido. Si la acumulación neta de capital es igual al ahorro bruto menos la
depreciación de los activos,la condición de sustentabilidad exigirá que esta acumulación
neta de capital sea mayor que cero.

No obstante, existen múltiples funciones de producción compatibles con valores de


elasticidad de sustitución inferiores a la unidad, es decir, las posibilidades de sustituir ciertas
formas de capital natural por otro tipo de bienes es limitada. Esto ocurre especialmente si se
consideran tres tipos de características relacionadas con el capital natural: las funciones de
soporte de la vida, la existencia de incertidumbre y el riesgo de irreversibilidades.

Para incorporar esta realidad, surge la Regla de Sustentabilidad Fuerte, que requiere que el
Capital Natural Crítico (Pearce et al., 1989), o capital natural no sustituible, Kc n , no
disminuya, y que el resto del capital se mantenga constante o aumenta

No obstante, la regla de sustentabilidad fuerte no implica necesariamente que la elasticidad


de sustitución entre capital natural y el resto de las formas de capital sea cero. Más bien,
implica que se debe mantener cierto stock mínimo de los recursos considerados críticos,
pues superar el límite implicaría consecuencias catastróficas y minaría la propia base del
crecimiento.

Sin embargo, la identificación del capital natural crítico es muy compleja y además supone
la estimación del stock total de este capital esencial y la obtención de una cifra agregada
que informe sobre el estado y la evolución del mismo.

En general, los indicadores de sustentabilidad fuerte se basan en recursos ecológicos,


funciones y procesos y tienden a señalar límites para el deterioro de los ecosistemas.
Incluyen medidas de resilencia, medidas de capacidad de carga y la huella ecológica.
Por otro lado, analizaremos también algunos indicadores económicos de sustentabilidad
débil, como la contabilidad nacional verde, el ahorro genuino o la riqueza per cápita, que
nos proporcionarán información sobre el estado y la evolución de los flujos de servicios o los
stocks de capital expresados en magnitudes monetarias, lo que se puede considerar como
condición necesaria —aunque no suficiente— para la sustentabilidad.

2.6 Indicadores de desarrollo sustentable

Existen índices de sustentabilidad fuerte, expresados en unidades físicas, e índices de


sustentabilidad débil, habitualmente expresados en unidades monetarias (excepto el IDH).

2.6.1 Índices ecológicos de sustentabilidad

Los indicadores de sustentabilidad fuerte parten de conceptos conocidos y utilizados en


biología, y señalan límites o umbrales a partir de los cuales los servicios ecológicos de los
sistemas naturales comienzan a verse amenazados. En este sentido funcionan como
aproximaciones al capital natural crítico que integra la condición de desarrollo sustentable
fuerte. Estos índices son:

a) Capacidad de carga
La capacidad de carga de un sistema es la población máxima que puede sobrevivir
considerando el recurso más escaso. Empíricamente se han llevado a cabo
estimaciones para relacionar los niveles de población con indicadores simples de
uso de determinados recursos,por ejemplo,la producción de alimentos,de biomasa
para combustible o de acceso a agua. En este sentido,es evidente que sobreestima
la producción total de alimentos,pues supone que toda la tierra disponible puede ser
destinada a la producción,obviando problemas de distribución y acceso a la
propiedad. Aún más, sólo considera los posibles problemas de escasez relacionados
con el acceso a alimentos.

No obstante, la capacidad de carga no es un buen indicador de bienestar, pues no


estima el nivel deseable de población sino el máximo, es decir, con nivel mínimo de
calorías de subsistencia. El bienestar o calidad de vida no es aquí la variable a
maximizar. Asume que no existen posibilidades de sustitución entre distintas formas
de capital y, aunque esto es cierto para el capital natural crítico, es extremo
suponerlo para todo el capital natural. Además, la capacidad de carga puede
aumentar o disminuir mediante el comercio internacional y el cambio tecnológico. No
obstante, y a pesar de sus limitaciones, es un indicador útil que nos informa del
umbral o nivel límite de población a partir del cual la degradación de los recursos es
inevitable.
b) Resilencia

La resilencia se puede definir como la capacidad de resistencia o de recuperación de


un determinado ecosistema. El grado de resilencia de un ecosistema informa de
hasta qué punto la productividad ecológica del mismo permanece inalterada, o
disminuye de forma temporal o permanente como resultado de presiones o
perturbaciones.

En general, la capacidad de recuperación está en función de la diversidad biológica


del sistema, es decir, la presencia de una elevada variedad de especies,
interactuando entre sí y proporcionando una reserva de material genético que
constituye el potencial necesario para adaptarse a las condiciones cambiantes del
entorno. Es, por tanto, el índice de biodiversidad lo que nos puede indicar la
resilencia de un sistema.

Las dificultades de cálculo de un índice de biodiversidad para un ecosistema son


múltiples, comenzando por la más obvia: la ausencia de datos.

c) La huella ecológica

La huella ecológica es una medida de la carga impuesta por una determinada


población sobre los recursos naturales y el medio ambiente. Representa el área
biológicamente productiva, de tierra o mar, necesaria para sustentar los actuales
niveles de consumo de recursos y generación de residuos de esa población. Es
evidente que la huella ecológica de una población depende del tamaño de la misma
y además, del nivel y tipo de consumo que realiza.

Habitualmente se calcula la huella ecológica per cápita. El cálculo requiere, en


primer lugar, conocer qué recursos consume la población y qué residuos genera, en
ambos casos tanto en tipología como en cantidad. En la práctica, esto se calcula a
partir de la producción total del país.

Consumo neto = Producción doméstica − Importaciones + Exportaciones

Con ello, se estima la superficie necesaria para satisfacer las necesidades de


alimentación (cultivos, pastos y mar), la demanda de madera (bosques), los daños
derivados de la generación y consumo de energía (área de absorción de CO2 ) y la
ocupación directa del terreno con infraestructuras, viviendas, etc. (área construida).

Los pastos, cultivos, bosques, etc. difieren en productividad. Para poder


proporcionar los resultados agregados en una única cifra es necesario ponderar en
función de la productividad de cada superficie en términos de biomasa útil al año.

Para realizar esta transformación a hectáreas globales se definen factores de


equivalencia.

Si de la comparación se deriva que la huella ecológica supera la capacidad


biológica, existe déficit ecológico. Esto nos indica que la región consume más
recursos de los que dispone, es decir, la comunidad se está apropiando de
superficies fuera de su territorio o está haciendo uso de recursos a expensas de las
generaciones futuras.
El índice claramente infravalora la demanda ambiental pues excluye, por ausencia
de datos, dimensiones ambientales muy importantes como la contaminación del
agua, del suelo, la erosión, la contaminación atmosférica (a excepción del CO2 ), los
recursos no biológicos, la concentración de contaminantes persistentes y
acumulativos (CFC, DDT, PCB, etc.) y los daños irreversibles (extinción de especies,
desertización, deforestación, etc.). También asume que las prácticas de los sectores
agrícola y ganadero son sostenibles, es decir, que la productividad del suelo no
disminuye con el tiempo. Además, es un índice de impacto ambiental pero no tiene
en cuenta variables económicas o sociales. No obstante, la huella ecológica
configura un importante avance sobre el índice «capacidad de carga»

2.6.2 Índices económicos de sustentabilidad

a) Producto Nacional Neto Verde

El PNB mide la escala de actividad económica pero la aceptación del desarrollo


sustentable como objetivo implica la búsqueda de índices de bienestar social o
calidad de vida, objetivo que el PNB no puede satisfacer sin algún tipo de reforma o
corrección. Entre las actividades que el PNB no refleja están la sobreexplotación de
recursos y la degradación ambiental.

Se considera que el concepto de PNN es más relevante desde el punto de vista del
desarrollo, pues incorpora el hecho de que el capital depreciado ha de reemplazarse
y sólo una vez previsto este reemplazamiento obtendremos información verdadera
sobre el bienestar.
No obstante, el medio ambiente y los recursos naturales son también una forma de
capital y, por ello, el argumento debe expandirse para incorporar la depreciación del
capital natural

No obstante, el medio ambiente y los recursos naturales son también una forma de
capital y, por ello, el argumento debe expandirse para incorporar la depreciación del
capital natural

Un problema habitual en la estimación del PNN verde es la dificultad para acceder a


cifras de costes marginales de extracción o captura de los recursos, por lo que se
suelen utilizar costes medios como aproximación. El cálculo o estimación de los
daños ambientales y su traducción a magnitudes monetarias es también tarea
compleja y no exenta de controversia. Además, realizando cuentas nacionales
«verdes» no solucionaremos los problemas ambientales

Lo único que obtenemos son indicadores que nos proporcionan información para
localizar el origen de los problemas y determinar su magnitud. Sin embargo, la
obtención de esta información nos demuestra que los recursos y el medio ambiente
pueden ser integrados dentro de las medidas de progreso económico existentes.

b) Ahorro Auténtico o Ahorro Neto Ajustado

El ahorro auténtico es una medida de ahorro neto que se obtiene descontando del
nivel de ahorro la depreciación del capital material o consumo de capital fijo y
humano, y el uso de recursos naturales y los daños derivados de la acumulación de
contaminantes. Es una medida de flujo que se expresa como porcentaje del PNB y
se define de la siguiente forma:

Sg = S −r(c − n) − p(e − a)

Donde Sg es el ahorro genuino o auténtico, S es el ahorro neto (sin la depreciación


de capital material y humano), r es la renta generada por el recurso, c es la tasa de
captura o extracción, n es la tasa de reproducción o de descubrimiento de nuevos
recursos, p es el coste marginal total de la contaminación, e son las emisiones y a la
capacidad asimilativa del medio. La tasa natural de reproducción de los recursos y la
capacidad de depuración del medio ambiente influyen positivamente en las
posibilidades de desarrollo futuras y, por el contrario, las tasas de captura de
recursos y de emisión de residuos deterioran la capacidad de desarrollo.

Lo mismo ocurre con los países, su ahorro debe ser mayor que la depreciación de
sus activos, entre los cuales se encuentran los recursos naturales y la calidad
ambiental.

El desarrollo sustentable se producirá si este índice no es persistentemente negativo


a lo largo del tiempo. Hamilton y Clemens (1999) y Dasgupta y Mäler (2000)
demuestran que si el índice es negativo, el bienestar en algún punto del futuro será
menor que el actual.
El ahorro auténtico es un índice único, conceptualmente correcto, que utiliza bases
de datos fáciles de interpretar y al alcance de cualquier país y por ello permite
comparaciones entre países.

En la práctica (World Bank, 2001), el cálculo del ahorro auténtico se realiza


incluyendo las siguientes partidas:
Ahorro doméstico bruto
− Consumo de capital fijo
+ Gastos en educación
− Explotación de recursos energéticos (petróleo, gas natural y carbón)
− Explotación de recursos minerales (bauxita, cobre, oro, hierro, plomo,
níquel, fosfato, estaño, plata y zinc)
− Explotación neta de bosques (madera)
− Daños derivados de las emisiones de CO2

El ahorro auténtico mide el incremento o disminución de recursos de un país,


incluyendo el capital humano y natural, y nos permite conocer si la riqueza total
aumentó o disminuyó en un período determinado. Sin embargo, este indicador no
nos permite conocer si la economía sería sustentable con una población creciente.
Podría ocurrir que el ahorro genuino fuese positivo y, al mismo tiempo, la riqueza per
cápita disminuyese. Para solucionar este problema, Hamilton (2000) presenta el
indicador de riqueza per cápita.

c) Riqueza per cápita


El indicador de riqueza per cápita tiene en cuenta, tanto el crecimiento total de los
recursos, como el crecimiento de la población. Así, si P es la población, W la riqueza
total e W el ahorro auténtico, el cambio en la riqueza per cápita podría expresarse de
la siguiente forma:

Donde representa el cambio en la variable durante el período considerado. La expresión


anterior indica que la riqueza per cápita disminuirá si el cambio porcentual en la riqueza es
menor que el cambio porcentual en la población.

Una medida útil de riqueza debe capturar las futuras posibilidades de consumo de la
economía, incluyendo no sólo bienes y servicios de mercado sino también aquellos sin
mercado.

La riqueza total se define, en consecuencia, como el valor presente del consumo, C,


utilizando el tipo de interés, i, como tasa de descuento y teniendo en cuenta la tasa de
crecimiento del consumo per cápita, r. Se tienen en cuenta también aquellas inversiones
que mejoran las posibilidades de consumo futuro, incorporadas en C*

Una vez obtenida la riqueza total, se calcula la riqueza per cápita. En general, los países
con ahorro auténtico negativo muestran también disminuciones en su riqueza per cápita,
mientras que algunos países que mostraban ahorro auténtico positivo (Argentina, Perú o
Venezuela, por ejemplo) presentan, sin embargo, tendencias decrecientes en sus niveles de
riqueza per cápita.

d) Otros índices

Entre la información disponible sobre pautas de desarrollo cabe destacar el Índice de


Desarrollo Humano (IDH). El IDH es un indicador económico-social, calculado como
media aritmética de tres subíndices. Un subíndice de renta (en $ y Paridades de
Poder Adquisitivo), un subíndice de educación (tasa de alfabetización y
matriculación en los distintos niveles educativos), y el tercero de salud (esperanza
de vida). Se trata de un índice relativo de desarrollo porque toma valores entre 0 y 1,
más próximos a 1 cuanto mejores resultados muestre el país en las variables
consideradas. Nos permite obtener una clasificación de países en función de su
grado de desarrollo humano. El IDH, como hemos podido observar, no incluye datos
relacionados con el estado del medio ambiente y los recursos naturales.
Finalmente,no podríamos acabar este epígrafe sin mencionar una propuesta
relativamente reciente para calcular un índice de sustentabilidad ambiental,el Índice
Piloto de Sustentabilidad Ambiental (IPSA),desarrollado bajo la iniciativa del Foro
Económico Mundial en el año 2000 y que ha sido progresivamente perfeccionado a
partir de entonces. El IPSA es también un índice relativo,comprendido entre 0 y
100,con valores más altos para aquellos países con mayor capacidad para alcanzar
un desarrollo ambientalmente sustentable.
Incorpora cinco componentes o subíndices:

1. Sistemas ambientales. Una economía es ambientalmente sustentable si sus


sistemas ambientales (aire,agua,tierra y biodiversidad) se mantienen en niveles
saludables y sus niveles tienden a mejorar.

2. Presiones y riesgos ambientales como evolución de la población,de la generación


de residuos y emisiones,deforestación,etc.

3. Vulnerabilidad humana a los impactos ambientales,que depende del estado de


salud y de la capacidad de satisfacer las necesidades alimentarias básicas de su
población.

4. Capacidad social e institucional. Habilitación de las adecuadas instituciones


ambientales y de participación y debate,recursos de investigación,etc.

5. Cooperación global. Participación del país en los problemas de contaminación


globales y ratificación de tratados internacionales para mitigar estos problemas.

Estos subíndices se dividen a su vez en 20 factores y estos se miden mediante 68


variables
2.7 Deuda externa y desarrollo

A partir de la década de los ochenta, la economía de los países en vías de desarrollo y, en


especial, de América Latina, se caracteriza por la sombra permanente de la deuda externa.

El resultado fue la llamada «crisis de la deuda», es decir, incapacidad generalizada para


hacer frente incluso a los intereses derivados de los créditos, insolvencia generalizada,
renegociaciones sucesivas y, finalmente, petición de ayuda a las instituciones
internacionales, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los
países en vías de desarrollo, agobiados por la presión de la deuda, vieron en su abundancia
de recursos naturales una fácil fuente de divisas

2.7.1 Consecuencias de las medidas de estabilización y ajuste estructural

La estabilización de la balanza de pagos perseguía el control de la demanda doméstica y, a


través de ella, la reducción de las importaciones y el aumento de las exportaciones para así
disminuir las presiones sobre las reservas de divisas. Las medidas para alcanzar estos
objetivos consistían, generalmente, en el aumento de la presión fiscal, el control y reducción
de la oferta monetaria y la devaluación del tipo de cambio. Todo ello con posibles apoyos de
préstamos a corto plazo.

Consecuencias ambientales:

• Impactos positivos sobre la producción agrícola porque aumentan los precios de


mercado y existe un menor tipo de cambio. Efecto negativo sobre el medio ambiente
porque se utiliza más intensivamente la tierra, e incluso se cultivan tierras
marginales.

• Cambios hacia cultivos destinados a la exportación (la disminución del tipo de


cambio es un incentivo). Las consecuencias son positivas si los nuevos cultivos son
perennes (café, cacao), menos erosivos, pero son negativas si el cambio se produce
hacia cultivos de cosecha anual (arroz, etc.), que disminuyen la fertilidad.

• Aumenta el precio de bienes finales e importaciones y los cultivos se hacen menos


dependientes del uso de tecnología, fertilizantes o biocidas. Al disminuir las
subvenciones mejora también la eficiencia en el uso del agua. Las consecuencias
ambientales son positivas, pues mejora también la eficiencia en el uso de los
recursos y la salud a medio y largo plazo de la población. Si existen tierras de libre
acceso, puede implicar deforestación.

• Efectos a través del incremento de la pobreza. Los agricultores más pobres se


benefician menos o se ven perjudicados por los cultivos de exportación y, en
consecuencia, se incrementan las desigualdades, la pobreza y la visión a corto plazo
asociada, que perjudica a los recursos naturales.

Entre las posibles soluciones debería clarificarse y facilitar el acceso a la propiedad


de la tierra y el acceso a créditos.

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