MINISTERIO DE EDUCACIÓN
CEBG BILINGÜE DESMOND BYAM
Integrantes:
Ronaldo Ubarte
Julián
Profesor:
Materia:
Religión
Tema:
2024
El Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa porque conmemora la
entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, unos días antes de ser traicionado y
crucificado. Según la Biblia, los habitantes de la ciudad se reunieron para dar la
bienvenida a Jesús y aclamarle. Este momento de euforia y alegría precede a los
sucesos que culminaron en la muerte y resurrección de Jesucristo, que se celebran
los días posteriores.
Cuando llegaba a Jerusalén para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus
discípulos traer un burrito y lo montó. Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía
sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso,
tal como acostumbraban a saludar a los reyes.
Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban:
"¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!"
La gente de la ciudad preguntaba ¿quién es éste? y les respondían: “Es el profeta
Jesús, de Nazaret de Galilea”. Esta fue su entrada triunfal.
Este día marca el inicio de la Semana Santa, una semana de especial significado
espiritual. Durante este tiempo, los fieles reflexionan sobre el sacrificio de Jesús por
la redención de la humanidad. Las procesiones, lecturas bíblicas y ceremonias
litúrgicas caracterizan las celebraciones del Domingo de Ramos en todo el mundo,
recordando la entrada de Jesús en Jerusalén y anticipando los eventos cruciales
que llevarán a su crucifixión y resurrección, que se conmemoran durante la Semana
Santa.
Jueves
Santo
Principalmente, se destaca la
celebración de la Última Cena, donde
Jesús compartió una comida con sus
discípulos en Jerusalén. Durante esta
cena, instituyó la Eucaristía, el
sacramento central de la fe cristiana, al
tomar pan y vino, ofreciéndolos como
su cuerpo y sangre, simbolizando su
sacrificio por la salvación de la
humanidad.
Otro aspecto significativo del Jueves
Santo es el lavatorio de pies, un acto de
humildad y servicio realizado por Jesús
hacia sus discípulos. Este gesto simboliza
la importancia del amor y el servicio
desinteresado entre los seguidores de
Cristo, así como la necesidad de estar
dispuestos a servir a los demás con
humildad y compasión.
Además de la Última Cena y el lavatorio de pies, el Jueves Santo marca el comienzo
del Triduo Pascual, que incluye el Viernes Santo y el Sábado Santo, culminando en
la celebración de la Resurrección de Jesús en la Pascua. Durante este período, los
fieles participan en una serie de celebraciones litúrgicas que conmemoran los
eventos finales de la vida terrenal de Jesús, desde su Pasión y muerte en la cruz
hasta su gloriosa Resurrección.
Viernes
Santo
En el monte Calvario, la multitud se agolpa para presenciar la ejecución de tres
hombres condenados a muerte. En el centro, un hombre con un semblante sereno
y ojos llenos de compasión el peso de una cruz sobre sus hombros
ensangrentados. Es Jesús de Nazaret.
A medida que el sol alcanza su cenit, la agonía de Jesús se intensifica. Pero en
medio de su sufrimiento, se escuchan palabras de perdón: "Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen". Y con un aliento agónico, pronuncia sus últimas
palabras: "Consumado es"
La tierra tiembla, el cielo se oscurece y una sensación de profundidad a pesar de
envuelve a la ciudad. En ese momento, Jesús exhala su último suspiro y entrega su
espíritu. La multitud se queda en silencio, conmocionada por lo que han
presenciado.
La muerte de Jesús no es solo el final de un hombre, sino el comienzo de una
nueva era para la humanidad. En su sacrificio, encuentra su significado más
profundo: el amor incondicional, la redención y la esperanza para todos los que
creen en él.
En los corazones de aquellos que lo amaron y lo siguieron, el Viernes Santo es un
día de luto y duelo. Pero también es un día de profunda reflexión, donde se
recuerda el sacrificio supremo de Jesús y se renueva la fe en su promesa de vida
eterna.
Sábado de
Gloria
El Sábado Santo es un día de duelo y
reflexión. Recuerdan el dolor de la crucifixión,
pero también se sumergen en la confianza en
la promesa divina de redención. Es un
momento para contemplar el significado de la
muerte de Cristo y para fortalecer la fe en su
triunfo sobre el pecado y la muerte.
A través de la quietud del Sábado Santo, se
nos enseña la importancia de la paciencia y la
esperanza en tiempos de dificultad y
oscuridad. Nos recuerda que, incluso cuando
todo parece perdido, la luz siempre sigue a la
oscuridad. La espera del Sábado Santo nos
enseña a confiar en la fidelidad de Dios ya
mantener viva la llama de la esperanza en
medio de las pruebas y tribulaciones.
El Sábado Santo nos invita a reflexionar sobre
el significado del descanso y la renovación
espiritual. Es un día para detenernos, respira
profundamente y permite que el silencio y la
calma nos lleven a un encuentro más profundo
con nosotros mismos y con Dios. Aprendemos
que el descanso no es solo una pausa en la
actividad, sino también un tiempo de
renovación y restauración del alma.
Domingo de
Resurrección
El domingo de Resurrección en el amanecer, María Magdalena y otras mujeres
llegan al sepulcro de Jesús, pero encuentran la tumba vacía. Un ángel les
anuncia la buena nueva: "¡Ha resucitado!". Llenas de asombro y alegría, corren
a dar la noticia a los discípulos.
En su camino, Jesús se les aparece, vivo y glorioso. Los discípulos, inicialmente
incrédulos, son testigos de su presencia. les muestra las heridas en sus manos
y costado. La incredulidad se transforma en júbilo cuando reconocen que Jesús
está verdaderamente vivo.
La enseñanza del Domingo de Resurrección es clara: la muerte no tiene la
última palabra. Jesús, al resucitar de entre los muertos, vence el poder del
pecado y la muerte, y abre el camino hacia la vida eterna para todos los que
creen en él. Su resurrección es la garantía de nuestra propia resurrección y nos
ofrece la esperanza de una nueva vida en comunión con Dios.
El Domingo de Resurrección nos recuerda que, incluso en los momentos más
oscuros y desesperados, hay luz y vida en Cristo. Nos invita a celebrar la
victoria sobre el mal y la muerte, ya vivir con la esperanza y la alegría de la
Resurrección cada día de nuestras vidas.