Abstract.
Este proyecto explora la posibilidad de extraer el caucho de los neumáticos desechados para
ser reciclado y usado como materia prima para la fabricación de una esponja a base de caucho
que pueda ser usado gracias a sus propiedades de aislamiento térmico y acústico como
material de construcción.
Asimismo, se evalúa factores de costo y beneficio comparado con otros productos comerciales
similares como aquellos hechos a base de poliuretano; al tomar en cuenta las prestaciones y
características de ambos materiales así como el impacto ambiental, precio de las materias
primas y costes derivados del proceso de fabricación.
El procedimiento propuesto consiste en la trituración de las llantas y posterior disolución en un
solvente, una vez obtenida la disolución se aumenta la temperatura hasta alcanzar el punto de
ebullición del solvente empleado, de manera que su evaporación genere las cavidades o
burbujas que serán ocupadas por aire y que le otorga sus propiedades para conservación de
calor y mitigación de ondas.
La espuma conseguida puede entonces ser usada para fabricar paneles de muro
termoacústico, rellenos a prueba de golpes para gabinetes de control, relleno para block hueco,
entre otras aplicaciones.
Abstract.
Este proyecto explora la posibilidad de extraer el caucho de los neumáticos desechados para
ser reciclado y usado como materia prima para la fabricación de una esponja a base de caucho
que pueda ser usado gracias a sus propiedades de aislamiento térmico y acústico como
material de construcción.
Asimismo, se evalúa factores de costo y beneficio comparado con otros productos comerciales
similares como aquellos hechos a base de poliuretano; al tomar en cuenta las prestaciones y
características de ambos materiales así como el impacto ambiental, precio de las materias
primas y costes derivados del proceso de fabricación.
El procedimiento propuesto consiste en la trituración de las llantas y posterior disolución en un
solvente, una vez obtenida la disolución se aumenta la temperatura hasta alcanzar el punto de
ebullición del solvente empleado, de manera que su evaporación genere las cavidades o
burbujas que serán ocupadas por aire y que le otorga sus propiedades para conservación de
calor y mitigación de ondas.
La espuma conseguida puede entonces ser usada para fabricar paneles de muro
termoacústico, rellenos a prueba de golpes para gabinetes de control, relleno para block hueco,
entre otras aplicaciones.
Introducción.
En la actualidad vivimos en un mundo globalizado, en el cual las comunidades humanas están
comunicadas y dependen entre sí el transporte de materiales, productos y material humano es
indispensable. Este transporte conlleva un coste para mantenerse en operación, y como
resultado de esto es imposible no generar algún tipo de desecho, uno de estos son los
neumáticos.
La composición de un neumático estándar encuentra alrededor de un 40% a 50% de caucho,
tanto natural como sintético, alrededor de 30% es un armado o encordado de acero, así como
carbón pulverizado, siendo los restantes elementos que ayudan a mejorar las propiedades
mecánicas y químicas del material como fibras textiles [1]. Las propiedades más importantes
del caucho son su alta flexibilidad y resistencia a impactos, amortiguación, maleabilidad y
resistencia a temperaturas relativamente altas.[2]
El mero volumen de transportación que necesitan las distintas actividades humanas conlleva un
volumen igual de masivo de desecho, alrededor de todo el mundo se estiman 1000 millones de
neumáticos quedan en desuso [2], de los cuales 40 millones se originan de México [4] no se
hace cargo de manera apropiada, por ejemplo existe el precedente estudiado de un tramo de la
carretera de Piedras Blancas, estado de Michoacán donde la práctica de la quema de
neumáticos se muestran incrementos de un 29.83% en la conductividad o concentración de
contaminantes sólidos de las aguas de pozos y otras fuentes aledañas de las cuales se
suministra agua potable a comunidades. [1]
La propuesta que el proyecto Foamber maneja, consiste en reciclar el caucho de los
neumáticos desechados para la fabricación de esponjas aislantes térmicas y acústicas con
prestaciones similares a aquellas de otros productos estandarizados en la industria de la
construcción, así como la posibilidad de crear otros productos como impermeabilizantes; con el
valor agregado de tener una materia prima de muy bajo costo lo que la hace una propuesta
rentable.
La gran cantidad de neumáticos desechados nos presenta la oportunidad de acceder a un
[Link]
El alto valor obtenido para la conductividad en la muestra problema (2 174.9 µS/cm)
representa un incremento de un 29.83% con respecto a la muestra patrón, lo cual indica
que los materiales depositados en la muestra problema le proporcionan una mineralización
excesiva a las aguas analizadas, un hecho preocupante cuando se trata de fuentes de agua
para suministro de agua potable a la comunidad. Por ejemplo, según el Artículo 3 de la
Resolución 2115 de 2007, el valor máximo aceptable para la conductividad puede ser hasta
1 000 µS/[Link] incremento de los valores habituales de la conductividad superior al 50%
en el agua de la fuente indica un cambio sospechoso en la cantidad de sólidos disueltos, y
su procedencia debe ser investigada de inmediato por las autoridades sanitarias y
ambientales competentes. Asimismo, en relación con la dureza, el valor determinado para la
muestra problema (1 515.0 mg CaCO3/l) permite catalogar las aguas analizadas como
aguas difícilmente utilizables cuando se trata de aguas potables o de uso doméstico. De
igual forma, el incremento en los valores del resto de parámetros fisicoquímicos de la
muestra problema, como color, alcalinidad total, acidez total y turbiedad son otra evidencia
del deterioro significativo de estas fuentes de aguas, convirtiéndolas en una fuente de agua
potable de difícil tratamiento y con alto poder de contaminación de los demás cuerpos de
agua.
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Objetivos
1. Convertir desechos en soluciones sustentables
En lugar de que los neumáticos usados terminen contaminando, queremos demostrar que
pueden convertirse en un material útil con aplicaciones prácticas y sostenibles.
2. Reducir la contaminación de manera inteligente
En lugar de que millones de llantas terminan en basureros o sean quemadas liberando tóxicos,
nuestra meta es utilizarlas de una forma eficiente y sostenible. Queremos darle al caucho una
segunda vida y, de paso, ayudar al planeta.
3. Hacer que la tecnología sustentable sea accesible
No solo buscamos innovar, sino hacerlo de una manera que no sea cara. Nuestro proyecto
aprovecha materiales reciclados, lo que hace que el costo de producción sea menor. Así,
podríamos ofrecer un aislante térmico económico y sustentable para quien lo necesite.
4. Desarrollar un proceso eficiente y viable para reducir el impacto ambiental
Nuestro objetivo es crear un método optimizado y escalable para reutilizar llantas desechadas
evitando que se conviertan en un problema ambiental. Queremos que este proceso pueda
aplicarse en la industria de manera controlada, asegurando la viabilidad sin perder la visión
sustentable y garantizando un impacto positivo a gran escala.
5. Innovar con creatividad y conciencia ecológica
No se trata solo de química o mecánica, sino de usar el conocimiento de una manera
innovadora. Queremos demostrar que los problemas ambientales pueden resolverse con
soluciones creativas y accesibles, convirtiendo los residuos en algo útil.
6. Producto base
Lo que buscamos con nuestro producto aparte de ser innovador y sustentable es que sea la
base para la elaboración de diversos productos similares para la construcción.
7. Generar valor agregado
Brindar un producto rentable y competitivo para la construcción e infraestructura de edificios ,
oficinas, entre otros.
Justificación
Cada año, en México, se desechan alrededor de 40 millones de neumáticos, lo que representa
entre 320 y 360 millones de kilos de caucho que terminan en vertederos, tiraderos clandestinos
o son quemados, liberando toxinas peligrosas al aire pues, como se sabe, las llantas están
hechas de caucho, un material que proviene del petróleo, es decir, un hidrocarburo compuesto
de diversas sustancias químicas orgánicas. Al quemarse, emana monóxido de carbono, dióxido
de carbono y dióxido de azufre. Los tres son gases irritantes y actúan a nivel de los pulmones,
las vías respiratorias y las mucosas expuestas.
Su degradación en el suelo es extremadamente lenta y libera microplásticos y otros
compuestos contaminantes, aumentando la contaminación de agua y suelo por metales
pesados. Este problema ambiental, lejos de ser solo un desafío, representa una oportunidad
para transformar un residuo en un recurso con un nuevo propósito. El caucho reciclado podría
tener potencial en la industria de los aislantes y amortiguadores debido a su flexibilidad,
resistencia y capacidad de retención térmica. Al estar compuesto en su mayoría por burbujas
de aire, la espuma resultante tiene una alta eficiencia en la relación peso-volumen,
maximizando su rendimiento sin necesidad de grandes cantidades de materia prima. Su uso
podría aplicarse en sectores como la construcción, la manufactura y el transporte, ofreciendo
una solución funcional y sostenible.
Nuestro proyecto busca reutilizar el caucho desechado para fabricar una espuma aislante
térmica y amortiguante, utilizando un proceso que disuelve el caucho en un solvente y
posteriormente lo somete a la inyección de gas o aditivos efervescentes. Al evaporarse el
solvente con calor, el material se solidifica en una estructura ligera y porosa con excelentes
propiedades de aislamiento. A diferencia de las espumas de caucho convencionales, que
dependen en gran medida de la extracción de látex natural del árbol del caucho, lo que implica
un problema de deforestación y un impacto negativo al ambiente, un diferenciador de Foamber
es el aprovechamiento de residuos ya existentes como materia prima, esto permite minimizar el
impacto ambiental al compararse con aquellas fabricadas comercialmente en la actualidad.
Ahora, al hablar de ventajas, también es importante mencionar que, a diferencia de otras
aplicaciones de reciclaje para el caucho, donde sus beneficios son simplemente la reducción de
desechos, nuestro proyecto no tiene un uso pasivo; al contrario, transforma este desecho en un
producto nuevo con otros beneficios. Eso representa un valor funcional que puede traer
mayores ventajas a empresas de construcción o consumidores, dándonos un mejor puesto en
el mercado y demanda laboral para abrirse paso en la industria donde los aislantes térmicos
son cada vez más utilizados. Por ejemplo, para mejorar el funcionamiento de los procesos y
gastar menos energía, se pueden usar materiales aislantes en tuberías y equipos. Esto ayuda a
evitar que se pierda calor y hace que los sistemas de calefacción, refrigeración y vapor trabajen
mejor. Además, reduce el riesgo de que los trabajadores se quemen al tocar superficies
calientes.
Otro beneficio del aislamiento térmico en la industria es que evita la acumulación de humedad
en los equipos y tuberías, lo que puede causar corrosión y daños. Esto es muy útil en lugares
con mucha humedad, ya que ayuda a que los equipos duren más tiempo y evita problemas en
la producción. En resumen, el aislamiento térmico no solo ahorra energía, sino que también
protege los equipos y mejora su funcionamiento. Entonces, si se logra implementar este
producto en la industria, estamos hablando de beneficios tanto de optimización de trabajo como
ambientales, abordando una solución para el problema de acumulación de residuos a una
escala más masiva, ya que se busca que su producción sea mayor a futuro, haciendo que en
cada consumo de este producto se aporte un granito de arena para la solución de esta
problemática en México.
Además, en el proceso de fabricación de la espuma, se pueden implementar estrategias para
reducir el desperdicio de material y optimizar los recursos utilizados. Por ejemplo, la
recuperación y reutilización del solvente evaporado permitiría disminuir la cantidad necesaria
en cada lote de producción, reduciendo costos sin afectar la calidad del producto. Asimismo, al
controlar la proporción de gas inyectado y el tamaño de las burbujas en la estructura del
material, se puede obtener una espuma con las mismas propiedades sin necesidad de un
exceso de materia prima. Estas medidas no solo ayudan a reducir los costos de producción,
sino que también hacen que el proceso sea más eficiente y sostenible.
Finalmente, al hablar de un material de desecho como base para nuestro producto, se abarata
sustancialmente su costo. La disminución en el costo de fabricación representaría una
disminución también en su precio de venta, lo que lo puede hacer más accesible para quienes
requieren de un elemento aislante pero cuyos presupuestos son limitados, sin comprometer las
propiedades y prestaciones que se buscan de una espuma de este tipo.