2.2.2.
2 El sistema categorial de Marx y la herencia de
Hegel.
Marx desarrolló su dialéctica bajo el influjo de Hegel, sobre todo,
bajo la Ciencia de la lógica (dentro de la Enciclopedia de las ciencias
filosóficas) del filósofo de Stuttgart. Por tanto, no se puede entender a
Marx si antes no se ha entendido a Hegel.
Aquí se dará cuenta, de modo breve, del origen hegeliano de la
lógica dialéctica de Marx. Para que en el siguiente título, se pueda abordar
con mejor luz el marco categorial esencial que propuso Marx como crítica a
la economía política burguesa.
La Ciencia de la Lógica tiene tres partes, la doctrina del Ser, la
doctrina de la esencia, y la doctrina del concepto. Hegel comienza con el
ser. Para Hegel, el ser es lo que es de modo universal. Este ser es
permanencia y proceso. Por su parte, para Marx, en el capital, el ser será
el valor, que es producto del trabajo. El hombre trabaja y crea valor. Así
también en Marx el valor está en permanencia y proceso, en el capital se
desarrolla y se acumula a través de diversas rotaciones (producción y
circulación). Para Hegel, el ser deviene en ente por las determinaciones,
como aquellas que lo constituyen, y se convierte en algo. En Marx esta
entidad será el producto, que es la materialización del valor. El obrero
produce valor en el producto que será mercancía. En este caso, las
determinaciones del ser son tres, la cualidad, la cantidad y la medida. La
cualidad es aquello que le da contenido al ser, y lo convierte en ente con
determinadas propiedades, con naturaleza. En Marx la determinación del
valor, es el valor de uso, es la producción de un producto con determinada
utilidad y propiedades (en una mesa; un tablero horizontal y unas cuatro
patas de madera para soportar algo). Luego viene la cantidad, que es una
manera de presentarse de la entidad, que en Marx es valor de cambio. La
medida es la síntesis de la cualidad y cantidad, en Marx es el dinero, el
cual es medida del valor de uso de una mercancía por medio del valor de
cambio de la otra mercancía (Dussel, 2007). El dinero también es
mercancía, por tanto, el valor de cambio que sería cierta cantidad de
dinero, mide las cualidades, el valor de uso de otra mercancía.
En Hegel, el pase dialéctico es, el sobre-pasarse del ser en la
esencia, según Marx, es la trasformación del dinero en capital. La esencia
es el ser como fundamento. Ambos comparten el trayecto del ser hacia su
esencia, no obstante, en Hegel este pase dialéctico es homogéneo, en el
capital de Marx, no lo es. Y es aquí donde Marx cambia a Hegel, pues
para que el dinero se convierta en capital, necesita de la participación de
otro elemento, que será el trabajo vivo, que es el obrero como no-ser más
allá de la totalidad del ser. Este aspecto primordial se desarrollará en el
siguiente título cuando se aborde la categoría de trabajo vivo de Marx,
pero de momento, debe tenerse bien presente.
Lo que en Hegel es la esencia, en Marx es el capital. Como líneas
arriba, la esencia, como el ser, es permanencia y proceso, es la totalidad de
múltiples determinaciones con diferentes niveles de profundidad (Dussel,
2007). Este paradigma, es el mismo que usa Marx para pensar la
estructura del capital, como una seria de determinaciones que sufre el
valor como sujeto (dinero, medios de producción, mercancía, etc.). Así, el
valor está en proceso, es decir, está en rotación sucesiva como producción
y circulación. De este modo, el valor, que atraviesa diferentes
determinaciones, se valoriza, es decir, cada nueva rotación como capital
incorpora más valor. Esto es, el capital1 de la primera rotación, será
superado por el capital2 de la siguiente rotación, y así, en un movimiento
circular y espiral, seguirá creciendo y acumulando valor, por tanto, capital.
Esta también es una diferencia con la esencia de Hegel, pues en este, la
esencia guarda identidad con sigo misma, es decir, la esencia, después de
atravesar el proceso de determinaciones seguirá siendo la misma, no
cambia después de una rotación como el capital.
Para Hegel, la esencia es el fundamento, el principio, la base lógica
del ser. El fundamento, está oculto, más allá de nuestros ojos, de nuestros
sentidos. Para Marx, el fundamento es la esfera de la producción. En la
producción, es donde el obrero, con su trabajo, produce y crea valor en los
productos, que en el mercado, por la circulación del capital, serán
mercancía. Esta esfera de la producción, al igual que en Hegel, es también
invisible para los ojos de aquellos que recorren el mercado. La producción
es donde se da el fundamento del capital.
En este sentido, el mundo de las apariencias es la totalidad para
Hegel, es aquello que está ante los ojos de los hombres, es lo fundado, que
aparece con toda su plenitud existencial. Por el contrario, el fundamento, la
esencia, no se ve, permanece oculta, subsiste en el misterio. Del mismo
modo, para Marx, el mundo de las apariencias de Hegel, es la circulación
de mercancías, es el mercado, donde las mercancías adquieren toda su
luminosidad, todo su resplandor comercial proporcionado por la
mercadotecnia y la publicidad. Es en el mercado donde la mercancía
adquiere su poder metafísico de encantamiento y seducción, y donde la
sangre del obrero, quien fuera su productor en la esfera de la producción,
queda invisibilizado, velado en las sombras, más allá de la perceptible y
aparente realidad.
Finalmente, en Hegel, la unidad de la esencia y existencia es la realidad, lo
oculto y lo que es visible. En Marx, la realidad es la realización del capital,
esto es, el proceso de unidad entre la esencia, que es la producción donde
se crea el valor, y la circulación, el mercado, donde el valor se manifiesta
como mercancía con precio (el precio es la medida del valor en dinero).
Por tanto, para Marx, la totalidad del proceso del capital es la rotación del
capital a través de la producción y circulación.