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Seguridad Ciudadana y Participación Comunitaria

Práctica docente

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UNIDAD II: Abordaje de la intervención de la Fuerza desde la perspectiva de

Seguridad Ciudadana.

La Seguridad Ciudadana y la ampliación de derechos. Operaciones de seguridad en el


marco de manifestaciones públicas. Problemáticas de seguridad dominantes en la
jurisdicción/región. Políticas Públicas de Seguridad: lineamientos básicos. Acciones
estratégicas. Gestión asociada. Planificación: diferentes modelos. Intervención
comunitaria para elaboración de diagnósticos. Relaciones con la comunidad, aportes
de la comunidad al diseño de políticas de Seguridad Pública. Nuevos modos de
participación ciudadana. Definición de problemas y formulación de alternativas. La
implementación de las políticas. Agente de seguridad y gestión de Políticas Públicas
de Seguridad. Modelos de gestión de políticas: problemática de la Seguridad Pública.
Intervención multiagencial y multiactoral. Seguridad y participación ciudadana.
Participación y desarrollo comunitario. Herramientas de participación, información,
consulta, toma de decisiones y cogestión. Mesas barriales de participación comunitaria
en seguridad.

Seguridad Ciudadana y ampliación de derechos.

Seguridad Ciudadana

Hoy en día se lee y se escucha en forma reiterada la frase “Seguridad Ciudadana”,


aplicada a los problemas del control del delito, pero en realidad tiene un alcance más
abarcativo.
Como ya se dijo, cada adjetivo distinto agregado a la palabra seguridad, implica una
interpretación diferente, especialmente a lo que se refiere a los alcances de la misma.
En este caso, su interpretación general nos lleva a relacionarla con la democracia
como forma de gobierno, entonces a los efectos de su mayor encuadre, podemos
decir:
La seguridad ciudadana implica:
a) La protección del normal funcionamiento de las instituciones democráticas
b) La defensa y protección de los ciudadanos ante la corrupción y otras formas
antisociales que puedan impedir o dificultar el normal desarrollo y disfrute de los
derechos fundamentales de las personas
c) La defensa del ciudadano ante la criminalidad ante cada una de sus facetas y
tipologías.

El desarrollo de la seguridad ciudadana se promueve en el más alto nivel de la


conducción nacional, luego nos toca a los gendarmes cumplir con esmero las
funciones asignadas.
Sin embargo, la seguridad ciudadana es una demanda que la sociedad formula con
mayor apremio, las instituciones tienen la obligación de profundizar su trabajo en
materia de Seguridad Ciudadana, haciendo basar su actuación sobre nuevos
paradigmas que comprometen activamente a la propia comunidad.
De la comunidad y sus autoridades podemos obtener concejos, cooperación,
información y una mejor comprensión de nuestros problemas, por ello les debemos
brindar confianza, atención oportuna, apoyo decidido, amistad franca y además
programas concretos de autoprotección, educación y recreación.
Debemos tener en cuenta que el concepto de Seguridad Ciudadana establece un nivel
de interacción entre ciudadano y Estado para obtener ese bien deseable como es la
seguridad.
Seguridad Pública
Es otra frase que se menciona en forma asidua y es una de las que más se aproxima,
no tanto al objetivo de esta materia pero sí al momento de determinar el rol
fundamental que le cabe a la Gendarmería Nacional, como contribuyente a la
materialización de ese concepto en la realidad cotidiana.
Por ello expresamos que:
La “Seguridad Pública”: es la situación política en la que las personas tienen
efectivamente garantizado el goce pleno de sus derechos conforme lo siguiente:
a) A la vida.
b) A la libertad.
c) A su integridad y bienestar personal.
d) A su honor.
e) A su propiedad.
f) A la igualdad de oportunidades y efectiva participación en la
organización política, económica y social.
g) A la igualdad ante la ley y su independencia ante los poderes del
Estado

De esta definición, surge la enumeración de los derechos que tiene todo ciudadano y
entre ellos la de exigir a los poderes públicos las garantías de una convivencia
pacífica, es decir, que el estado sea el soporte de la paz, el orden y el bienestar
general, dentro de estos conceptos se encuentra implícita la seguridad.
Acorde a la idea expresada es oportuno mencionar que si se tiene en cuenta que la
Gendarmería Nacional es una de las herramientas con la que cuenta el Estado para
concretar la seguridad pública y quizás sea la más importante, surge entonces
claramente cuál es el grado de compromiso de la Fuerza y sus integrantes para
garantizar aquella desde su carácter de Fuerza de Seguridad, de naturaleza militar,
con características de Fuerza intermedia, que debe ostentar un elevado nivel de
capacitación profesional y prestigio institucional.
Cabe mencionar, que los conceptos de seguridad pública o de seguridad interior son,
desde una nueva óptica, sinónimos que hacen alusión a una nueva forma de pensar
los medios para que la sociedad pueda desarrollarse libre de temor y riesgo en función
de los derechos garantizados ya mencionados.
Por ello, en el caso de la República Argentina, la seguridad pública es sinónimo de
seguridad interior, estableciéndose su definición en la Ley Nro 24019 de Seguridad
Interior.
Entonces es oportuno transcribir esa definición donde veremos que contiene los
mismos conceptos que la ya expresada arriba:
“Es la situación de hecho basada en derecho en la cual se encuentran resguardadas la
libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías y la plena
vigencia de las instituciones en el sistema representativo republicano y federal que
establece nuestra Constitución Nacional”.
Seguridad pública Seguridad ciudadana
Exclusión y contención social Inclusión y protección social
Seguridad para los “fuertes” Seguridad para todos, sobre todo para
los grupos desaventajados
Imposición de orden (ordenar) Gestión de conflictividad (gestionar)
La seguridad es un fin en sí mismo La seguridad es un medio (instrumento) para
alcanzar la plena vigencia de todos los
derechos humanos, desde una perspectiva
integral que incluye tanto los derechos civiles
y políticos como los derechos económicos,
sociales y culturales
El objetivo de la seguridad es resguardar el El objetivo de la seguridad es garantizar el
orden público ejercicio de los derechos y libertades de
las personas
Distancia entre derechos humanos y Derechos humanos y seguridad son un
seguridad binomio inseparable (aunque conflictivo)

Seguridad a través de la reducción de Seguridad a través de la ampliación de los


derechos fundamentales y derechos fundamentales y asunción de
minimización de riesgos riesgos

Seguridad y ciudadanía se oponen Seguridad y ciudadanía se complementan

El Estado es el responsable fundamental


La seguridad es una responsabilidad de la seguridad, pero la ciudadanía y las
exclusiva del Estado organizaciones de la sociedad participan
en el diagnóstico, el diseño, la
instrumentación, control y evaluación de
las políticas públicas de seguridad
Política tecnocrática Política democrática

Seguridad del Estado Seguridad de la sociedad

PARTICIPACIÓN COMUNITARIA EN LA PREVENCIÓN DEL DELITO EN AMÉRICA


LATINA: ¿DE QUÉ PARTICIPACIÓN HABLAMOS? LUCÍA DAMMERT

La participación comunitaria en prevención del delito ha tomado un lugar


central en las políticas públicas de seguridad en América Latina. Esta situación
encuentra su origen en la fuerte tendencia de crecimiento de los delitos denunciados,
la violencia utilizada en ellos, el temor ciudadano y la aparente dificultad gubernamental
para enfrentar dichas problemáticas. Frente a estos problemas, las políticas de
participación buscan concitar apoyo ciudadano e incrementar la legitimidad de las
instituciones encargadas del control y de la prevención de la criminalidad.

En este contexto se han replanteado los pilares de las políticas públicas dirigidas a
reducir el delito, los que por cierto incluyen la relación entre la policía y la comunidad. Ello
ha derivado en una mayor atención a la comunidad, la que ha adquirido un mayor
papel en las políticas dirigidas a ese fin. Como consecuencia de ello, se ha
popularizado en el plano discursivo un cambio del paradigma de la seguridad pública,
hacia la seguridad democrática o seguridad ciudadana, lo que en la práctica se ha
traducido en la búsqueda de mayor participación comunitaria en las políticas de
seguridad que debieran traducirse en un mejoramiento de las relaciones entre el público y la
policía.

Las políticas de participación ciudadana tienen tres objetivos específicos: en primer


lugar, mejorar la muchas veces deteriorada relación entre la comunidad y la policía,
con la esperanza de consolidar un lazo de trabajo común donde la comunidad participe en la
prevención de la criminalidad y respalde el accionar policial.
En segundo lugar, se pretende fortalecer las redes sociales existentes, bajo la
presunción que esto permitirá el desarrollo y consolidación del capital social local lo que a su
vez contribuiría a prevenir la violencia.
Finalmente, estas políticas de participación buscan consolidar la prevención
local del delito, sobre la base que los tipos y modalidades de la violencia son diferentes en
cada localidad.
El efecto neto de ese proceso de descentralización, es que otorga a los municipios un rol
cada vez más activo en la formulación e implementación de dichas estrategias.

APORTES DE LA COMUNIDAD AL DISEÑO DE POLÍTICAS PÚBLICAS:


CONCEPTOS, TEMAS Y PROBLEMAS DE LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA

En el centro de este cambio de paradigma, Crawford (1997) individualiza tres


conceptos que sirven de base a las políticas de prevención modernas: estos conceptos
son los de prevención, comunidad y asociación (partnership). Estos conceptos también
han sido utilizados en el diseño de las políticas de seguridad ciudadana en América Latina,
aunque la carencia de definiciones conceptuales claras ha permitido su utilización en
estrategias que involucran perspectivas sociales e ideológicas distintas.

La prevención puede ser definida como el conjunto de “las políticas, medidas y


técnicas, utilizadas fuera de los límites de sistema de justicia penal, y dirigidas a la
reducción del daño producido por aquellas acciones definidas como delitos por el
Estado” (Van Dijk, 1990). Estas políticas se han consolidado como una estrategia eficaz y
eficiente en la disminución del delito. El reconocimiento de la importancia de la
prevención ha ido de la mano con el desarrollo de interpretaciones de la criminalidad que
ponen énfasis en la necesidad de controlar los factores de riesgo (Dammert 2001a; De
Roux, 1994; Crawford, 1997). De esta manera, las medidas que buscan prevenir el
incremento de dichos factores (por ejemplo consumo de alcohol y porte de armas)
son consideradas centrales en la disminución no sólo de los delitos sino también de la
sensación de inseguridad ciudadana.

En segundo término, el concepto de comunidad entendido como los residentes de


una vecindad determinada, unidos por lazos de afinidad y por el interés de hacer
efectivas las normas que han acordado se ha convertido en uno de los más utilizados en
políticas públicas. Especialmente en el área de la prevención del delito, el interés por la
comunidad se puede explicar a partir de las diversas posturas que explican la relación
entre delito y comunidad. Así por ejemplo, la consolidación de una comunidad
participante es vista como un proceso ligado a la disminución de los delitos y de las
oportunidades para cometerlos, a la defensa frente a los extraños o a la formación de un
espacio social homogéneo y por ende seguro. A pesar de la excesiva amplitud de su
conceptualización, no se puede desdeñar su importancia y centralidad en las políticas
públicas así como su profunda vinculación con la prevención del delito.

Finalmente, la asociación se presenta como una estrategia de acción necesaria


para poder enfrentar el delito. La literatura pone énfasis en la formación de
asociaciones entre diversas agencias estatales (Crawford, 1997) de manera de abordar
el fenómeno desde la perspectiva de su control, pero también de la disminución de las
oportunidades para que el delito aumente. Estas asociaciones, como se ha dicho,
comprenden muchas veces a la comunidad y a los organismos públicos en la búsqueda de
mejoras al problema delictual, lo que lleva a que la comunidad se involucre en el diseño y
desarrollo de las iniciativas preventivas.
Este llamado a la participación de la comunidad en tareas de prevención y en la formación
de asociaciones de trabajo se ha hecho especialmente evidente en dos estrategias
gubernamentales: la reforma policial y la consolidación de espacios de participación
comunitaria.

Experiencias y perspectivas de participación comunitaria en la prevención del delito.

Argentina
La criminalidad se ha convertido en uno de los problemas de mayor preocupación
social en Argentina. Esta situación se caracteriza por altos porcentajes de desconfianza en
las principales instituciones públicas encargadas del control del delito. Por ejemplo, en el
análisis latinoamericano de la confianza pública se encuentran los niveles más bajos en
Argentina donde sólo un 1.7% de los encuestados dijo confiar en la policía.
Por otro lado, se evidencia un incremento de las tasas de delitos denunciados, que en
el período 1990-00 se triplicó (DNPC, 2000a). Finalmente, existe un claro aumento de la
sensación de inseguridad, expresado en que más del 39% de la población dice sentirse muy
inseguro al oscurecer en su zona de residencia y en que más del50% considera muy
probable ser víctima de algún delito (DNPC, 2000b).

Esta preocupante realidad ha sido enfrentada con una variedad de políticas públicas
que buscan mitigar la problemática. De esta manera, a partir de la década de 1990 se puso
énfasis en las instituciones policiales y en la participación comunitaria como posibles
generadores de cambio.

La falta de eficiencia policial para responder al incremento de la delincuencia tiene un


evidente efecto sobre la sensación de inseguridad pública convirtiéndose en una variable
central en el análisis académico y político de la situación (Dammert y Malone, 2001). Esta
sensación de temor e inseguridad ha generado cambios en el uso del espacio público de las
ciudades (Dammert, 2001), la urbanización (Valdés, 2000) y las redes sociales
(Smulovitz,2001).
En este sentido es posible establecer consecuencias sociales del temor ciudadano
que repercuten sobre la calidad de vida en los principales conglomerados urbanos debido al
abandono de los espacios públicos, a la generación de urbanizaciones privadas, cerradas y
vigiladas por seguridad privada a la mayor polarización socio territorial y al proceso
consiguiente de descomposición de las redes sociales existentes.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN DEL DELITO Y LA VIOLENCIA Y SU ABORDAJE


TERRITORIAL

LA SEGURIDAD EN LAS CIUDADES: EL NUEVO ENFOQUE DE LA GEO PREVENCIÓN

La seguridad ha cobrado durante este nuevo siglo una dimensión inédita; sin
embargo, hoy día es un factor de calidad y formas de vida, relacionado con el diseño
urbano. Por ello, existen nuevos paradigmas de análisis como el de la
“geoprevención”. La “prevención del crimen a través del diseño ambiental” ha
demostrado ser una estrategia útil y efectiva para prevenir el crimen y los sentimientos de
inseguridad; dicha orientación puede integrarse en el paradigma multidisciplinar de la
“geoprevención”.
Esta estrategia sirve para analizar la relación entre medio urbano y seguridad
pública como una consecuencia de diferentes situaciones socioculturales,
económicas o políticas que generan vulnerabilidades. Por todo ello, la geoprevención se
basa en las vulnerabilidades. Para conseguir disminuir o erradicar esas vulnerabilidades se
emplea: el control natural de accesos, la vigilancia natural, el refuerzo del territorio, el
mantenimiento de los espacios públicos y participación comunitaria.

Desde una perspectiva conceptual, la Seguridad como valor es uno de los pilares
primordiales de la sociedad, se encuentra en la base de la libertad y la igualdad; y
contribuye al desarrollo pleno y equitativo de los individuos.

La violencia urbana afecta a la calidad de vida de las personas de una manera


determinante, y, por consiguiente, afecta a la seguridad como valor primordial .

El miedo y la inseguridad derivados de ella, en sus aspectos emocionales más


básicos, son una de las problemáticas inherentes a la vida urbana de las sociedades
postindustriales. Estas percepciones no sólo alteran y condicionan los hábitos de las
personas que viven en las ciudades, tanto de manera general, devaluando su libertad y su
calidad de vida, inhibiendo sus hábitos sociales, condicionando el desarrollo de algunas de
sus actividades; como individualmente generando estrés, ansiedad, reducción de movilidad,
rechazo de contactos sociales, etc.; sino que además contribuyen al establecimiento o
modificación de los lazos afectivos que establecen los propios individuos con el
territorio más próximo a ellos.

Uno de los objetivos de las investigaciones en esta línea será entender, y por lo
tanto actuar, sobre las etiologías (origen) de los comportamientos violentos que
generan ese miedo e inseguridad, y las manifiestas relaciones que presentan con el
territorio.

Cuando los individuos se incorporan como agentes activos a la coproducción de la


seguridad en las ciudades, la cultura de la prevención y las instancias formales se
revalorizan, llegando a constituir uno de los aspectos clave para el combate de la
criminalidad y la violencia.

Hoy día, un acuerdo bastante generalizado para la gobernabilidad de la seguridad


ciudadana propone, un marco operacional necesario que debe contemplar, al menos, los
siguientes aspectos (Velásquez, 2007):

El análisis de la conflictividad en la toma de decisiones en materia de seguridad



ciudadana.

• El mapa de los actores estratégicos de la seguridad ciudadana.

Los espacios o nodos de actividad y conflictividad entre actores estratégicos que afectan

a la toma de decisiones o la situación de seguridad.

• Las reglas que rigen en la relación entre los estos actores.

Paradigmas de Seguridad: Seguridad Nacional, Pública y Ciudadana: análisis


conceptual e histórico.

A la hora de definir las políticas públicas que un Estado puede aplicar en materia de
seguridad, se hace uso de los Paradigmas de Seguridad entendiendo por estos “los
diferentes modelos que organizan las políticas públicas de acuerdo a un sistema de
creencias, principios o valores (ideología) a través de los cuales se determina que
amenazas serán tratadas y que actores serán responsables de esa tarea junto con el
estado”
De esta manera, el paradigma o modelo de seguridad que cada Estado utilizará será
seleccionado, en base a criterios ideológicos, como el más útil a la hora de definir
cuáles son las amenazas a la seguridad y la forma de abordar las mismas. Según el
paradigma que elija el Estado será el diseño estratégico de su agenda de seguridad y
las acciones que la van a componer. Es así como, por ejemplo, el Estado decide usar a
sus cuerpos policiales, o a sus fuerzas de seguridad, reforzar acciones para perseguir
el narcotráfico y el crimen organizado o priorizar programas para combatir el delito
común (robos, hurtos, secuestros, estafas, etc) o acciones que tiendan a incluir una
perspectiva de género que pueda incidir en la disminución de femicidios.
Abordaremos tres paradigmas: el de la Seguridad Nacional, el de la Seguridad
Pública y el de la Seguridad Ciudadana. Ello no implica que no existan otros modelos
de seguridad, solo que, en nuestro caso nos centraremos en estos tres.
La Seguridad Nacional se orienta a la protección del Estado sin poner en primer plano
a sus ciudadanos. Su objetivo es identificar las posibles amenazas al Estado
provenientes del exterior, mediante hipótesis de guerra, es decir, se ubican los
potenciales enemigos externos y se les anticipa un trato militar. Busca proteger la
soberanía, independencia, libertad y autodeterminación de la Nación siempre respecto
de agresiones externas, teniendo presente las nuevas formas de agresiones que
pueden materializarse desde el interior de un territorio mediante ataques terroristas.
Esta concepción hoy se encuentra superada por el concepto de Defensa Nacional en
nuestro país.

La seguridad como política pública: superar el autogobierno policial con la


gestión política de la seguridad.

Garantizar la seguridad de los ciudadanos es una de las funciones principales del


Estado. Si la seguridad es un servicio público, entonces es un deber del Estado: los
gobiernos están obligados a extenderla a toda la ciudadanía, sobre todo a aquellos que
se encuentran en una situación de desventaja. Los Estados democráticos presuponen
la existencia de un estado de derecho que no sólo regula la convivencia entre los
ciudadanos, sino que también limita el poder del Estado para ejercer la violencia. Es
por ello que la seguridad debe ir de la mano de la Justicia y el estado de derecho.
El estado llevará adelante esta responsabilidad de garantizar la seguridad a través de
la promoción de políticas públicas de seguridad.

A) El Estado y el Sistema Democrático en la Argentina

1- Democracia
Revisamos algunas ideas de “Estado, Ciudadanía y Rol de GN” de la etapa anterior.
En primer lugar, recordamos que estamos bajo la autoridad de un Estado democrático.
La palabra democracia (demo=pueblo, kratos=gobierno, autoridad), significa que el
poder reside en el pueblo y los ciudadanos somos quienes delegamos ese poder
mediante el voto, por un tiempo determinado y para una función determinada.

Es decir, que la democracia es una forma de organización social y política que atribuye
la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia
es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son
adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que
confieren legitimidad a sus representantes.
Dicha participación, y las relaciones sociales que implica, se establecen de acuerdo a
mecanismos contractuales. De hecho, no puede haber democracia sin una Constitución
(el Contrato político fundamental) que pone los principios y las bases normativas que
permitirán que la democracia perdure en el tiempo.
¿Cuáles son las principales características de la democracia? En Argentina tienen que
ver con las características del gobierno, federal, representativo y republicano.
La caracterizamos como organización política, y como estilo de vida:

Como forma de organización política implica, entre otras características:


 Respeto a la voluntad popular que es la fuente de legitimidad de la democracia.
 División de poderes cuyo objetivo es evitar el abuso del poder frente a los
ciudadanos.
 Periodicidad de funcionarios para impedir la perpetuación en el poder.
 Voto universal, secreto, igual y obligatorio
 Rendición de cuentas de los actos de gobierno

Como estilo de vida, se caracteriza por:


 Libertad e igualdad ante la ley.
 Honestidad y transparencia en el ejercicio de la función pública y la ciudadanía.
 Gobernantes y gobernados tienen al bien común como meta de sus actos.
 Idoneidad de los funcionarios, para servir adecuadamente a la ciudadanía.
 Respeto por las opiniones de las mayorías y las minorías, y por el derecho a
reclamar.
 Búsqueda permanente del consenso y la negociación para resolver los problemas.

2- Forma de gobierno Federal


El carácter representativo y el carácter republicano del gobierno democrático en
Argentina han sido explicados en el desarrollo de “Estado y Ciudadanía”.
Puntualizamos ahora algunas aclaraciones respecto del carácter federal.
Un régimen federal de gobierno del Estado implica que hay una Autoridad soberana
que dirige el Estado Nacional que es el Gobierno Nacional.
Pero esa autoridad es compartida en otras jurisdicciones que no son soberanas sino
autónomas: dependen del gobierno central (nacional), pero son competentes para
darse sus propias autoridades y Constitución, siempre de acuerdo a las normas de la
Constitución Nacional.
En este sentido, por ejemplo, el sistema de seguridad nacional está integrado por
autoridades, órganos e instituciones nacionales y provinciales, que tienen la
responsabilidad más grave en materia de seguridad.

Recordemos que el Estado tiene el “monopolio de la fuerza”: se trata de la capacidad


legítima de obligar a los ciudadanos, en forma individual o colectiva, a que cumplan las
leyes y ejerzan de acuerdo a ellas sus derechos y obligaciones. A veces se tratará de
la fuerza en un sentido político o legal, y otras veces, si fuera necesario y como recurso
extremo, de la fuerza física.

Por lo tanto, un Estado democrático (en este caso en Argentina organizado en forma
representativa, republicana y federal) no puede ser autoritario, porque valora y
privilegia el consenso político para gobernar, y no concentra el mando en una sola
persona o grupo, o en un solo poder de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y
judicial), respetando también el valor de las instituciones representativas. En términos
más generales, se habla de ideología autoritaria cuando se trata de una cosmovisión
que acentúa el peso de la autoridad y resta importancia a la forma de construirla y
ejercerla, y actúa a partir de la idea de que hay que imponer una estructura jerárquica y
ordenada en la sociedad.

Como conclusión: la autoridad democrática del Estado y el carácter federal de su


gobierno significan de hecho que hay asuntos públicos que serán objeto de
intervención del gobierno federal, y otros asuntos de competencia “ordinaria”, o sea
objeto de intervención de las jurisdicciones provinciales y municipales.
Será el Estado el principal actor para a cabo las políticas públicas, es decir, donde se
abordan las problemáticas a ser atendidas y se formulan, implementan y evalúan las
intervenciones institucionales sobre ellas.

Concepto y elementos constitutivos de las políticas públicas

En este capítulo, se busca explicitar como se comprende el Estado hoy, su relación con
las clases sociales y con la sociedad civil, de donde se originan las políticas públicas.
Y a partir de esto, identificar un concepto de políticas públicas y sus elementos
constitutivos.

En la actualidad, el fin de la guerra fría, así como la globalización de la economía,


llevan a construir otro entendimiento de Estado y nación. Los tradicionales límites
nacionales están seriamente alcanzados por la invasión de la universalización de las
relaciones sociales y económicas. A partir de esta nueva configuración mundial, se
hace simple entender el Estado como mera institución de dominación al servicio de la
clase dominante, por ejemplo, como enseña la tradición marxista.
O, por otro lado, se hace simple también entender el Estado como una institución
regida por la ley, a servicio de todos los segmentos sociales, como explica la tradición
funcionalista.

En este caso, las políticas públicas serían definidas teniendo como parámetro
únicamente el bien común y este bien común seria entendido como de interés de todos
los segmentos sociales. Este entendimiento niega la posibilidad de la aparición de una
dinámica conflictiva, que implica un equilibrio de fuerzas entre intereses de diferentes
segmentos o clases sociales.

En conclusión: el Estado constituye una institución no neutra, resultante de una


correlación de fuerzas sociales entre diversos agentes de la sociedad civil. Se trata de
una institución no neutra pues es movida por valores ideológicos, éticos y culturales. El
Estado es así una institución que organiza e institucionaliza los diversos intereses y
carencias sociales. Pensando así, es imposible pensar, como comúnmente se hace, el
Estado y sociedad civil como dos instituciones separadas entre las que se produciría un
intercambio llamado políticas públicas, que se presentarían como si constituyeran una
concesión de derechos atribuidos a la sociedad civil por la institución estatal.
En virtud de esta definición pueden distinguirse diversos elementos constitutivos de
una política pública:
a) pretensión de solución de un problema público
b) existencia de grupos objetivo en el origen del problema público
c) intencionalidad y coherencia
d) existencia de diversas decisiones y actividades
e) programa de intervenciones
f) Papel clave de los actores públicos
Avanzando brevemente hacia nuestro objeto de estudio específico, Una política de
seguridad pública consiste en un conjunto de intervenciones tendientes a gestionar de
alguna manera las conflictividades – delitos, violencias – existentes en un determinado
escenario social. En consecuencia, las actividades de los gobiernos se traducen en
decisiones, iniciativas o políticas públicas que abarcan desde una medida puntual, una
acción gubernamental o la sanción de una norma hasta un programa integrado de
actividades gubernamentales y administrativas. En este caso, orientadas a cumplir con
una de las funciones primarias del Estado que es la Seguridad.

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