Partiendo primeramente sobre la buena fe del notario, es de suma importancia definir tres
conceptos clave para el análisis. Primero, se puede ver que, en el documento público notarial,
definido por la Ley del Notariado como un protocolo público emitido y validado por un notario.
Siguiendo a Günther Gonzales (2012), se distingue entre documento (género) e instrumento
(especie), donde documento es cualquier objeto que informa sobre un hecho, mientras que
instrumento se limita a documentos escritos. El notario es quien formaliza la voluntad de las
partes en estos documentos. Un ejemplo de esto es la creación de la empresa Azteca
Comunicaciones Perú SAC por abogados de las empresas de televisión "TENDAI" y "AZTECA", un
proceso que requirió la intervención del notario para elevar el acuerdo a escritura pública e
inscribirlo en el registro de Lima, evidenciando la confianza depositada en él.
El protocolo notarial consiste en los libros anuales donde se archivan todos los documentos
públicos autorizados por el notario durante ese año. Los clientes reciben copias certificadas,
mientras que los originales permanecen en el protocolo del notario. El artículo 36° de la Ley del
Notariado define el Protocolo Notarial como una colección ordenada de registros sobre un mismo
tema, donde el notario extiende los instrumentos públicos protocolares conforme a la ley.
La escritura analizada es un instrumento protocolar de un Registro de Escritura Pública la cual se
da para la constitución de una persona jurídica. Su estudio revela que cumple con todos los
requisitos para formar parte del protocolo, como la numeración foliada, el número de notaría y el
sello notarial en la primera página.
Se puede decir que el instrumento protocolar es fundamental para el notario, esto debido a que
conserva el documento original bajo su custodia, lo que garantiza su protección a lo largo del
tiempo y lo convierte en una prueba valiosa ante posibles disputas.
La Buena Fe del Notario y el Documento Público Notarial
Para comprender la buena fe del notario, primero es necesario definir algunos conceptos clave. En
términos legales, el documento público notarial es un protocolo oficial que el notario emite y
valida, tal como lo establece la Ley del Notariado.
Según Günther Gonzales (2012), es importante distinguir entre “documento” e “instrumento”: el
documento es cualquier medio que informa sobre un hecho, mientras que el instrumento se
refiere exclusivamente a documentos escritos. En este marco, el notario cumple la función de
formalizar y dar validez a la voluntad expresada por las partes involucradas en estos documentos.
Ejemplo Práctico: Constitución de una Empresa
Un caso concreto que ejemplifica esta función es la creación de la empresa Azteca
Comunicaciones Perú SAC, impulsada por abogados de las empresas televisivas "TENDAI" y
"AZTECA". Para que el acuerdo tuviera validez legal, fue necesario que un notario lo elevara a
escritura pública y lo inscribiera en el registro de Lima, lo que refleja la confianza que se deposita
en la figura notarial.
El Protocolo Notarial y su Función
El protocolo notarial consiste en una serie de libros anuales donde se archivan todos los
documentos públicos autorizados por el notario durante ese periodo. Los clientes reciben copias
certificadas de estos documentos, mientras que los originales quedan bajo la custodia del notario
en el protocolo. La Ley del Notariado, en su artículo 36°, define este protocolo como una colección
ordenada de registros relacionados con un mismo tema, donde el notario extiende los
instrumentos públicos conforme a la ley.
Análisis de la Escritura Pública
La escritura pública que se estudia en este caso es un instrumento protocolar utilizado para la
constitución de una persona jurídica. Al examinarla, se verifica que cumple con todos los requisitos
formales para ser parte del protocolo, tales como la numeración foliada, el número de la notaría y
el sello notarial en la primera página.
Importancia del Instrumento Protocolar
El instrumento protocolar es fundamental para el notario porque asegura la conservación del
documento original bajo su custodia. Esto no solo protege el documento a lo largo del tiempo, sino
que también lo convierte en una prueba legal valiosa en caso de disputas o litigios futuros.