Humildad
Ser humilde es reconocer con agradecimiento nuestra dependencia del Señor y
comprender que tenemos la necesidad constante de recibir Su apoyo. La humildad
es el reconocimiento de que nuestras aptitudes y talentos son dones de Dios; no
es señal de debilidad, de timidez ni de temor, sino una indicación de que sabemos
de dónde proviene nuestra verdadera fortaleza. Puedes ser humilde y, a la vez,
ser audaz y valiente.
¿Qué entendemos por humildad?
Para nosotros una persona humilde es aquella que es consciente tanto de sus
virtudes como de sus limitaciones, reconociendo y aceptando los éxitos y fracasos
en igual medida. Los humildes no se sienten ni más ni menos que nadie, y se
reconocen tal y como son.
El humilde tiene una actitud activa frente los retos. Busca aprender y superarse
pero asumiendo que no siempre será posible. No se compara ni compite con los
demás porque entiende que cada cuál es único, con sus debilidades y fortalezas.
Jesucristo es nuestro máximo ejemplo de humildad. Durante Su ministerio
terrenal, siempre reconoció que Su fortaleza derivaba de Su dependencia del
Padre. Él dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo. no busco mi voluntad, sino
la voluntad del Padre, que me envió” (Juan 5:30).El Señor te fortalecerá a medida
que seas humilde ante Él. Santiago enseñó: “Dios resiste a los soberbios, y da
gracia a los humildes. Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará” (Santiago
4:6, 10).
Referencia de las Escrituras
1º Carta de Pedro, 5
[Link] me dirijo a sus Ancianos, dado que yo también soy anciano, y testigo de
los sufrimientos de Cristo, y espero ser partícipe de la gloria que ha de
manifestarse.
[Link] el rebaño de Dios, cada cual en su lugar; cuídenlo no de mala gana,
sino con gusto, a la manera de Dios; no piensen en ganancias, sino háganlo con
entrega generosa;
[Link] actúen como si pudieran disponer de los que están a su cargo, sino más bien
traten de ser un modelo para su rebaño.
[Link]í, cuando aparezca el Jefe de los Pastores, recibirán en la Gloria una corona
que no se marchita.
[Link]én ustedes, los más jóvenes, sean sumisos a la autoridad de los
Ancianos. Traten de rivalizar en sencillez y humildad unos con otros, porque Dios
resiste a los orgullosos, pero da su gracia a los humildes.
[Link]íllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que, llegado el
momento, él los levante.
[Link] en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes.
[Link] sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león
rugiente buscando a quién devorar.
[Link]ístanle firmes en la fe, sabiendo que nuestros hermanos en este mundo se
enfrentan con persecuciones semejantes.
[Link], de quien procede toda gracia, los ha llamado en Cristo para que
compartan su gloria eterna, y ahora deja que sufran por un tiempo con el fin de
amoldarlos, afirmarlos, hacerlos fuertes y ponerlos en su lugar definitivo.
[Link] a él por los siglos de los siglos. Amén.
REFLEXION:
La Humildad ayuda a las personas a dominar el deseo desordenado de la propia
excelencia, es por ello que es una fortaleza que alimenta la virtud Moderación.
Para desarrollar esta fortaleza es preciso ser realista y conocerse a sí mismo tal
cual es. Para ser humilde no sólo debemos regular el vicio de la soberbia sino que
también debemos potenciar nuestras capacidades al servicio de los demás.
Es una fortaleza que incentiva a los jóvenes a seguirse formando y mejorando, ya
sea ante el reconocimiento de las propias incapacidades, o de las cualidades o
capacidades que no están desarrollando.
DINAMICA
Se enumeran del 1 al 6 y se les entrega una frase para que ellos a su manera la
desarrollen al resto del equipo, luego decimos:
Ser humilde supone reconocer que no se tienen todas las respuestas y que en
ocasiones, necesitamos ayuda. Partiendo de esta premisa proponemos la
siguiente tarea:
en una hoja visible para todos, cada uno de los miembros del grupo escribirá
cosas en las que necesita una ayuda extra (aprender a controlar la lengua, ser
obediente, respetar las normas). Luego se revisará la hoja y si hay algo sin
solucionar, otro ayudará al que lo necesita. Nos parece una forma relajada de
pedir ayuda y una buena manera de cooperar y ayudarnos.
¿Por qué es importante practicar la humildad?
La humildad es un valor muy importante que todos deberíamos acoger en nuestra
vida, pero ¿por qué nos cuesta tanto? Seguramente sea porque “ser humilde” no
siempre ha gozado de muy buena fama. Se puede pensar erróneamente que la
persona humilde es débil, poco carismática o incluso un poco básica y simple pero
nada más lejos de la realidad.
La persona humilde disfruta de grandes beneficios y virtudes. Estos son
algunos de ellos:
✓ Relaciones más gratificantes y sólidas
La humildad favorece que haya un ambiente relajado y pacífico. Nos
relacionamos con los demás desde la apertura y el respeto generando
vínculos duraderos y sólidos. Esto hace que los demás se sientan bien,
estrechando así los lazos y fortaleciendo las amistades. Además, la persona
humilde es generosa y capaz de posponer su gratificación para ayudar o
entregarse a los demás.
La humildad nos invita a dialogar y no a discutir o querer imponer nuestra
opinión. Escuchamos más y hablamos menos. Se desarrolla la empatía y no nos
frustramos si hay opiniones contrarias a las nuestras, porque entendemos que
todos tenemos derecho a tener nuestro propio punto de vista.
Y estas ventajas no sólo influyen en las amistades o con los hijos, sino que
también se ha comprobado que las parejas compuestas por personas humildes
resuelven mejor los conflictos, se perdonan con más facilidad y se siente más
satisfechas.
✓ Fortalece nuestra autoestima
La humildad nos conduce a la aceptación de nuestros defectos, debilidades y
limitaciones. Pero al mismo tiempo somos conscientes de todas nuestras
virtudes y fortalezas. Tener esta visión completa de uno mismo, robustece
nuestro autoconcepto y de esta forma, nos valoramos correctamente a nosotros
mismos y a los demás. Desaparece el temor a sentirnos torpes cuando nos
equivocamos encarando los retos con determinación y optimismo.
✓ Crecemos y mejoramos
Está muy extendido el mito de que la persona humilde es simple, básica y
conformista pero ocurre todo lo contrario. Cuando trabajamos nuestra humildad
adquirimos la capacidad de aprender de los errores, estamos abiertos a
nuevas ideas y sin duda, evolucionamos y crecemos enormemente a nivel
personal.
Algo tan sencillo, pero a veces tan complicado, como es reconocer que no sabes
de algo o que has metido la pata nos ayuda a normalizar nuestra imperfección y a
sentirnos a gusto con ella. Y desde esa paz interior, abrir la mente y evolucionar.
✓ Somos más flexibles
Aunque el ser humano a veces es muy rígido en sus creencias y opiniones, la
actitud humilde nos impulsa a lo contrario. Dejamos a un lado la soberbia y la
vanidad y nos abrimos a nuevas ideas, aunque eso no significa que
tengamos que abandonar las nuestras. Simplemente somos más libres al
desarrollar un pensamiento crítico.