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Teoría de Detección de Señales en Memoria

El documento presenta una exploración de la Teoría de Detección de Señales (TDS) en el contexto de la memoria de reconocimiento, destacando sus supuestos teóricos y aplicaciones prácticas. Se discuten conceptos clave como la supresión del umbral sensorial y el proceso de decisión, así como la importancia de la familiaridad en la recuperación de información. Además, se incluyen simulaciones y procedimientos empíricos para ilustrar la TDS en la psicología de la memoria.

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Teoría de Detección de Señales en Memoria

El documento presenta una exploración de la Teoría de Detección de Señales (TDS) en el contexto de la memoria de reconocimiento, destacando sus supuestos teóricos y aplicaciones prácticas. Se discuten conceptos clave como la supresión del umbral sensorial y el proceso de decisión, así como la importancia de la familiaridad en la recuperación de información. Además, se incluyen simulaciones y procedimientos empíricos para ilustrar la TDS en la psicología de la memoria.

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ÍNDICE

Prólogo .................................................................................................................... 13
Introducción .......................................................................................................... 17
Capítulo 1: Teoría de detección de señales en memoria de reconocimiento 23
1. Supuestos teóricos .................................................................................... 24
2. Simulaciones y procedimientos en TDS .............................................. 59
Capítulo 2: El reloj psicológico ........................................................................ 77
1. Diferenciación episódica de los ítems de una lista .......................... 77
2. Simulación de OSCAR ............................................................................ 79
Capítulo 3: Familiaridad de la clave de recuperación ................................ 89
1. Familiaridad singular .............................................................................. 92
2. Mecanismo de almacenamiento ............................................................ 92
3. Propiedades psicológicas del índice F .................................................. 105
4. Predicciones empíricas de la familiaridad singular .......................... 107
5. El fichero «[Link]» ................................................................ 108
Capítulo 4: Regulación del rendimiento memorístico ................................ 115
1. El modelo .................................................................................................... 115
2. El simulador .............................................................................................. 118
3. Resultados .................................................................................................. 119
4. Comentarios finales .................................................................................. 127
Capítulo 5: En la punta de la lengua .............................................................. 129
1. Sujetos .......................................................................................................... 130
2. Material necesario .................................................................................... 130
3. Procedimiento ............................................................................................ 131
4. Resultados .................................................................................................. 134
5. El programa de presentación de estímulos ........................................ 143
Referencias ............................................................................................................ 147
Apéndice: Rudimentos de Excell ...................................................................... 153
Capítulo I
TEORÍA DE DETECCIÓN DE SEÑALES
EN MEMORIA DE RECONOCIMIENTO

En las páginas que siguen tendremos ocasión de ver los conceptos


básicos de la Teoría de Detección de Señales (en adelante TDS), un pro-
grama de simulación de su funcionamiento y dos programas de procedi-
mientos empíricos, uno de discriminación categórica y otro de memoria
de reconocimiento propiamente dicha. El tema no pretende ser una revi-
sión teórica de la actualidad de la TDS en memoria de reconocimiento. No
vamos a tratar aquí cómo concibe tal o cual teoría de memoria de reco-
nocimiento la dimensión de discriminabilidad o cuál es, según ella, el eje
de decisión. Tampoco vamos a ver qué factores predicen las diferentes teo-
rías psicológicas que pueden provocar cambios en los procesos de deci-
sión o discriminación del sujeto. Todo esto es algo que en cierta medida ya
he tratado en otro lugar (Ruiz, 2003). En este tema vamos a asumir una
«teoría universal de la memoria de reconocimiento», que incluiría sólo
aquellos aspectos que son comunes a la mayoría de las teorías psicológi-
cas del reconocimiento que incluyen los supuestos de la TDS entre sus
explicaciones. De esta forma podremos ver cuáles son los conceptos medu-
lares en la aplicación de la TDS a la memoria de reconocimiento, sin la
complicación de las consideraciones que en cada teoría particular sea pre-
ciso hacer. El artículo de Snodgrass y Corwin (1988) puede ser un buen
punto de partida para el lector interesado que desee más información
acerca de estas particularidades.
Tampoco está entre mis objetivos aquí hacer una presentación exhausti-
va de la TDS; sobre todo por las buenas presentaciones que hoy podemos
encontrar tanto en inglés (p. ej., Coombs, Dawes y Tversky, 1970; Green y
Swets, 1966/1988; Macmillan y Creelman, 1991) como en español (p. ej.,
Barbero García, 1993; Lillo Jover, 1993; Reales y Ballesteros, 1994, 19951;
Tudela, 1981). No obstante, sí me interesa destacar algunos aspectos esen-

1
Como presentación teórica la de Julio Lillo es excelente. De cara a la práctica, la publica-
ción de Reales y Ballesteros (1995) es recomendable por cuanto viene acompañada de un pro-
grama que permite calcular buena parte de los índices propuestos por Macmillan y Creelman
(1991), que abarca un ámbito teórico y metodológico más amplio que la TDS propiamente
dicha. El programa solo (es decir, sin instrucciones de práctica) se ofrece también en Reales y
Ballesteros (1994), donde se compara su rendimiento con otros programas disponibles. Véase
también el trabajo de Redondo, Blanco y del Valle-Inclán (1986).
24 PROCEDIMIENTOS Y SIMULACIONES EN PSICOLOGÍA DE LA MEMORIA

ciales relativos a ella, que son de especial importancia en relación con su


aplicación a la psicología de la memoria, lo cual al mismo tiempo permitirá
adoptar una terminología común y repasar sus conceptos más elementales.

1. SUPUESTOS TEÓRICOS

Como es bien sabido, la TDS es una teoría psicofísica de dos procesos


(proceso sensorial y proceso de decisión), por lo que participa de la idea
común de todas ellas de disociar los procesos sensoriales de los procesos de
decisión (véase la Figura 1.1). Aunque en algunos lugares puede leerse que su
principal aportación radica en tener en consideración factores cognitivos
mediando entre los procesos sensoriales y las respuestas, lo cierto es que sus
aportaciones son realmente dos: la supresión del umbral sensorial, respecto
al proceso sensorial, y la teoría del observador ideal, respecto al proceso de
decisión. A continuación voy a presentar de manera elemental la primera
aportación en el entorno más tradicional de tareas perceptivas, para señalar
posteriormente las particularidades que presentan dichos supuestos cuando
se aplican a procedimientos más propios de la psicología de la memoria.
Después comentaré también brevemente en qué consiste la aportación del
observador ideal, centrándome en los procesos de decisión.

FIGURA 1.1. Representación esquemática de los estados de información en las teorías


psicofísicas de los dos procesos. La información parte del estímulo (E en la figura),
es extraída y tratada por el proceso sensorial. La información obtenida por éste
(x en la figura) es comunicada al proceso de decisión, que elige entre las respues-
tas disponibles (R en la figura). Nótese que la zona incluida dentro de los límites
punteados no es directamente observable, como sí lo son el estímulo y la respuesta.
TEORÍA DE DETECCIÓN DE SEÑALES EN MEMORIA DE RECONOCIMIENTO 25

1.1. La supresión del concepto de umbral sensorial


1.1.1. El proceso sensorial, según la TDS
Se recordará que las teorías psicofísicas clásicas de umbral asumían la
existencia de un discontinuo psicológico de sensación asociado con cada
continuo físico. Así, distintos grados de intensidad lumínica se pensaba
que provocaban la existencia de al menos dos estados psicológicos de sen-
sación visual: uno de ausencia de sensación (el estímulo visual o fuente
luminosa no se ve) y otro de sensación, por encima del cual eran posibles
distintos grados de sensación (el estímulo se ve). Dejando al margen este
último aspecto relativo a las sensaciones supraumbral, que quedan fuera
del objetivo de este tema, lo que me interesa destacar ahora es que en la
TDS el sistema perceptivo nunca está completamente inactivo producien-
do salida nula, sino que tiene un fondo de ruido permanente. Este fondo de
ruido puede tener su origen en fuentes externas, como cuando oimos una
conversación a orillas del mar o vemos acercarse los faros de un coche en
la niebla. Sin embargo, no siempre el ruido tiene su origen en estimulación
externa. Incluso cuando el sistema perceptivo, en condiciones controladas,
no recibe estimulación alguna, por el simple hecho de su actividad de base
la teoría asume que produce una salida. Es fácil pensar en ello cuando se
tiene en cuenta que las neuronas en reposo presentan de hecho una tasa
basal de disparo, con respecto a la cual hay que medir su actividad especí-
fica en respuesta a una estimulación cualquiera. Pero también es posible
pensarlo con referencia a la experiencia subjetiva que puede tenerse cuan-
do cerramos los ojos en la más absoluta obscuridad: en una situación en la
que debiera verse un negro profundo, en realidad percibimos un gris oscu-
ros con manchas irregulares, que ha recibido el nombre de «gris cortical».
A poco que se reúnan condiciones adecuadas, también es posible experi-
mentar un ruido de fondo en nuestro sistema auditivo que a veces se ha
descrito como un tenue siseo similar al que produce una radio mal sinto-
nizada (cfr., Lillo Jover, 1993). En esta experiencia el siseo no es uniforme
y constante, sino que presenta variaciones sutiles. Otro tanto ocurre con las
manchas grises «visibles» en ausencia de estimulación física: cambian
constantemente de forma, tamaño ubicación y claridad.
Según la TDS las diferentes sensaciones que percibimos en tales con-
diciones de ruido (p. ej., luz apagada) constituyen distintos valores de un
continuo de sensaciones (en nuestro último ejemplo, sensaciones de
luminosidad), de modo que cada uno de ellos se da con una probabilidad
determinada. Aunque no es un requisito de la teoría, como a veces se ha
afirmado, sí es cierto que por lo general dichos valores se suponen distri-
buidos normalmente en torno a uno central, que es su media y su moda.
Éste último se toma como punto de referencia de la sensación, por lo que
suele asignársele el valor 0.00. Como veremos más adelante, la suposi-
ción de que la distribución de sensaciones en condiciones de ruido es nor-
26 PROCEDIMIENTOS Y SIMULACIONES EN PSICOLOGÍA DE LA MEMORIA

mal en torno a este 0.00 facilita el planteamiento de predicciones empíri-


cas, así como los cálculos de algunos índices o estimadores de paráme-
tros de la teoría.

FIGURA 1.2. Distribuciones de probabilidad de distintos valores de sensación (eje


de memorabilidad) asociados con la presencia de ruido (Distribución R en la
figura) o de señal+ruido (Distribución SR en la figura). El eje de abscisa presenta
los valores en unidades de desviación típica respecto a la media de la distribución
de ruido. Ambas distribuciones son normales y con igual varianza. En el contexto
de la psicofísica, cuando la tarea consiste en la detección de la señal, el eje de
abscisa representa los valores de sensación emitidos por el proceso sensorial (la x
de la Figura 1.1). Pero en el contexto de la memoria el eje de abscisa suele reci-
bir la denominación más apropiada de eje de familiaridad o eje de memorabili-
dad. También en este último contexto cambian los términos generalmente emplea-
dos para designar las distribuciones: la de ruido suele conocerse como distribución
de ítems nuevos y la de señal+ruido como distribución de ítems antiguos.

Por su parte, la señal, cuando se presenta, aparece sobre el fondo de


ruido existente en el sistema, ya sea de origen interno o externo. La teo-
ría supone que la presentación de la señal provoca un incremento en el
valor de sensación que produce el proceso sensorial como salida, sobre el
que producía en presencia exclusiva del ruido. También a veces se ha afir-
mado que la teoría asume que este incremento sobre el fondo de ruido es
constante dada una señal determinada. Cuando se da esta circunstancia
de incremento constante, la distribución de valores de sensación produ-
cidos por la señal será idéntica a la del ruido en todos sus parámetros,
TEORÍA DE DETECCIÓN DE SEÑALES EN MEMORIA DE RECONOCIMIENTO 27

salvo en su valor central, que presentará el incremento correspondiente


producido por la señal. Tendríamos, pues, una distribución de valores de
sensación asociados con la señal que será también normal, y con la
misma dispersión de la distribución de valores de sensación producidos
por el ruido, pero desplazada con respecto a ésta en el eje de los valores
de sensación en una magnitud igual a ese incremento constante de sen-
sación que produce la señal sobre el ruido. La Figura 1.2 presenta gráfi-
camente dos distribuciones de valores de sensación correspondientes a
aquellos asociados con el ruido y aquellos asociados con la señal. La dis-
tancia entre las medias de estas distribuciones es precisamente el incre-
mento en valor de sensación que ha producido la señal. Aprovechando
que, en las condiciones que estamos contemplando, las dos distribucio-
nes presentan la misma dispersión, se suele tomar como unidad de medi-
da de esa distancia la desviación típica del ruido, que naturalmente es
también de la señal. En otras palabras, la distancia entre las dos ditribu-
ciones, el desplazamiento de la distribución de valores de sensación pro-
ducido por la señal o el incremento de sensación producido por la señal
suele expresarse en unidades de desviación típica (es decir, en puntuacio-
nes zeta) de la distribución del ruido. Esa distancia es el parámetro de la
teoría de detección de señales para indicarnos la resolución o poder dis-
criminativo del proceso sensorial, que se denota por d’.
Antes de continuar conviene dejar claro que el incremento de valor de
sensación producido por la señal no ha de ser necesariamente constante.
Es decir, la constancia del incremento de la sensación no es un supuesto
fundamental de la teoría. Por tanto, no podemos esperar obtener la dis-
tribución de los valores de sensación asociados con la señal sumando
una cantidad fija sobre aquellos correspondientes al ruido. Es posible,
por ejemplo, que ante sensaciones altas de ruido la señal produzca incre-
mentos relativamente menores de sensación que sobre fondos de ruido
bajo. Nótese que esto implica que no es un supuesto central de la TDS
que las dos distribuciones tengan formas idénticas. Por el contrario, la
teoría admite que la distribución de señal presente una dispersión
(varianza) diferente de la del ruido e incluso una forma diferente, es
decir, puede no ser normal. Tampoco la del ruido ha de serlo necesaria-
mente para esta teoría.
En resumen, vemos cómo, según la TDS, no existe un discontinuo psi-
cológico asociado a continuos físicos, sino que la representación psicoló-
gica resultante del proceso sensorial es un valor de sensación dentro de
un continuo de valores de sensación posibles. En otras palabras, no exis-
te un umbral sensorial. Es frecuente encontrar en los manuales la inicial
«s» por valor de sensación para hacer referencia a la salida o producto del
procesamiento sensorial. En otros lugares esta salida se representa por
«x» y se llama variable de observación o de evidencia, la que aparece en la
Figura 1.1.
28 PROCEDIMIENTOS Y SIMULACIONES EN PSICOLOGÍA DE LA MEMORIA

1.1.2. La matriz de confusión

Antes de seguir adelante, es el momento de formalizar en lo posible la


situación estimular que he venido comentando en el apartado anterior.
Hemos hablado de luz encendida y luz apagada. A esta última situación la
hemos denominado ruido y a la primera señal. Además he comentado que la
teoría asume que la señal se presenta siempre sobre fondo de ruido, ya sea
éste de origen interno o externo. Pues bien, suele denotarse la estimulación
que definimos como ruido con la inicial R y la que definimos como señal con
las iniciales SR, indicando con esta nomenclatura que la señal aparece sobre
fondo de ruido. Lo que pedimos al individuo en una tarea típica de detección
de la señal (en nuestro caso, detección de la luz encendida) es que nos diga
cuándo la luz está o no encendida. Por simplificar, la tarea suele consistir en
decir «Sí» está encendida o «No» lo está.
La Tabla 1.1 recoge las cuatro circunstancias posibles en un procedi-
miento de este tipo. Una tabla así se denomina matriz de confusión. Las filas
se corresponden con los dos tipos de situaciones estimulares y las columnas
con los dos tipos de respuestas. Las celdas muestran los resultados de com-
binar unas y otras, que definen las cuatro categorías de respuestas posibles.
Conviene distinguir entre frecuencia de respuestas, en cuyo caso pondríamos
en cada celda el recuento de respuestas obtenidas en la categoría correspon-
diente, y tasa de respuesta. La tasa de respuestas es la proporción de las res-
puestas de cada tipo emitidas ante un tipo de estimulación.

TABLA 1.1. Elementos de una Matriz de Confusión de un procedimiento de detec-


ción. Las filas de la tabla contienen las dos situaciones estimulares. Las columnas
las dos respuestas posibles. En las celdas aparecen las denominaciones de los cua-
tro tipos en los que pueden clasificarse las respuestas, dependiendo del estímulo
ante el que se hayan emitido. Finalmente, los márgenes de las filas muestran las
proporciones correspondientes. Véanse más aclaraciones en el texto.

SÍ NO

SR Aciertos (A) Fallos (F) p(SR)

Falsas alarmas Rechazos


R p(R)
(FA) correctos (RC)
p(Sí) p(No)

Supongamos que en un experimento se presentan 200 ensayos de SR y


otros 200 de R. La Tabla 1.2-A recoge el recuento hipotético de respuestas
que podría haberse obtenido en este experimento. En la columna marginal
derecha aparecen los recuentos de ensayos SR y R, mientras que en la fila
marginal inferior aparecen los recuentos de respuestas afirmativas y negati-
TEORÍA DE DETECCIÓN DE SEÑALES EN MEMORIA DE RECONOCIMIENTO 29

vas emitidas por un sujeto. Por su parte, la Tabla 1.2-C presenta estos mis-
mos datos en otro hipotético experimento en el que el estímulo SR se pre-
sentó con más frecuencia que el estímulo R. Generalmente, esto es algo que
determina el experimentador y de lo que puede o no informarse al sujeto. En
cualquier caso, conviene caer en la cuenta de que las frecuencias relativa con
que pueden aparecer SR y R representan su probabilidad a priori de apare-
cer en cada ensayo. Es decir, si en un experimento el experimentador ha deci-
dido presentar 200 veces SR y 200 veces R, la probabilidad a priori en cada
ensayo de que aparezca SR será .50, como así será también la de que apa-
rezca R. En este caso al tener los dos sucesos la misma probabilidad de ocu-
rrencia se dice que son «sucesos equiprobables». Pero si el número de veces
que se va a presentar SR es 200 y el de R es 120, entonces en cada ensayo sus
probabilidades a priori correspondientes serán .63 y .37 aproximadamente.

TABLA 1.2. Ejemplos de frecuencias y tasas en un procedimiento de detección. Las


tablas A y B presentan datos correspondientes a un experimento de 400 ensayos
en que se han presentado el mismo número de veces los estímulos SR y R: la tabla
A presenta unas frecuencias hipotéticas y la tabla B sus tasas correspondientes. Las
tablas C y D presentan los datos hipotéticos correspondientes a un procedimiento
en que los estímulos SR y R no se han presentado con la misma frecuencia.

180 20 200
A
40 160 200
220 180

.90 .10 .50


B
.20 .80 .50
.55 .45

180 20 200
C
24 96 120
204 116

.90 .10 .63


D
.20 .80 .37
.64 .36

La Tabla 1.2-B y la Tabla 1.2-D presentan las tasas correspondientes a las


frecuencias de la Tabla 1.2–A y la Tabla 1.2–C, respectivamente. Por ejemplo,
las 180 respuestas afirmativas emitidas ante SR suponen una frecuencia de
180 aciertos, equivalentes a una tasa de aciertos de .90. Nótese que esto no sig-
30 PROCEDIMIENTOS Y SIMULACIONES EN PSICOLOGÍA DE LA MEMORIA

nifica que el 90% de las respuestas afirmativas fuesen aciertos, sino que el
90% de los SR fueron detectados. El porcentaje de respuestas afirmativas que
fueron correctas se aproximó al 82%. Nótese también que la categoría «acier-
tos» no incluye todas las «respuestas correctas» ya que los rechazos correctos
también han de considerarse respuestas correctas, aun cuando no son estric-
tamente aciertos en la terminología propia de una matriz de confusión.

1.1.3. Aplicación de la TDS al ámbito de la memoria

En el eje de abscisa de la Figura 1.2 vemos que aparece la «memorabili-


dad» o «familiaridad» como denominación de sus unidades. Sin embargo,
como he venido comentando en los párrafos anteriores, en este eje suele pre-
sentarse el valor de sensación o variable de observación x. La aplicación de la
TDS al ámbito de la memoria implica que dicha variable no es tanto un valor
de sensación cuanto un valor de memorabilidad o familiaridad. En efecto, en
el ámbito de la memoria el estímulo E de la Figura 1.1 no debe conceciberse
como un objeto externo, sino cualquier estado interno de información.
Provisionalmente acordaremos que ese estímulo es el trazo de memoria, que
muestra un nivel de señal o distintividad sobre el fondo de ruido indiferen-
ciado de la memoria y sobre cuya presencia o ausencia el sujeto debe emitir
un juicio final. Pero la aplicación de la TDS al ámbito de la memoria exige una
serie de consideraciones que conviene que hagamos explícitas.

[Link]. Los problemas de identificación


Como es bien sabido, la utilización de la teoría de detección de señales
en Psicología se inició en el contexto de estudios psicofísicos; sobre todo en
tareas de detección y discriminación o clasificación en las modalidades audi-
tiva y visual. No obstante, desde un primer momento fue evidente que su
aplicación era también viable, por analogía, a pruebas de memoria de reco-
nocimiento (Egan, 1958, citado en Murdock, 1974). Del mismo modo que en
el ámbito de la psicofísica, los psicólogos de la memoria pensaron que el
esquema lógico de la teoría de detección de señales y sus herramientas de
análisis derivadas permitiría eliminar los problemas de contaminación de los
datos de memoria por la intervención de procesos de decisión. Sin embargo,
conviene tener presente que tal analogía exige una serie de supuestos a los
que en conjunto Lockhart y Murdock (1970, pág. 101), en un trabajo ya clá-
sico, denominaron «problemas de identificación». En esencia se trata de la
necesidad de identificar una serie de elementos formales de la TDS con cons-
tructos propios de la psicología de la memoria.
[a] El primer elemento formal de la TDS que es preciso poner en
correspondencia con algún constructo de teoría de la memoria es el con-
tinuo sensorial del que he tratado en el apartado 1.1.1. Esta dimensión
mnemónica debería reunir tres propiedades esenciales: (a) debería ser
TEORÍA DE DETECCIÓN DE SEÑALES EN MEMORIA DE RECONOCIMIENTO 31

continua, (b) todo contenido mnémico debería poder ocupar un lugar en


ella (es decir, todo contenido mnémico debe poder recibir un valor aso-
ciado en la dimensión) y (c) esos valores asociados deberían cambiar en
el sentido esperado (es decir, como incremento o decremento) en función
de factores de aprendizaje y olvido. Según Lockhart y Murdock (1970), la
identificación de un continuo que cumplía satisfactoriamente estos
requisitos entró en la investigación de la memoria de la mano de la teoría
de la fuerza del trazo de Wickelgren y Norman (1966) y de un concepto
análogo como es la «familiaridad» en la memoria de reconocimiento, pro-
puesto este último por Parks (1966; también Murdock, 1966)2. Uno y otro
han sobrevivido hasta nuestros días en formulaciones más o menos diver-
sas (p. ej., Gillund y Shiffrin, 1984; Hintzman, 1984, 1988; McClelland y
Chappel, 1998; Murdock, 1982, 1983; Yonelinas, 1997).
[b] El segundo tipo de elementos formales de la TDS que es preci-
so identificar en su aplicación al ámbito de la memoria es la definición
de R (condición de ruido) y SR (condición de señal), así como sus
correspondientes distribuciones asociadas de valores en el continuo
del que acabo de tratar en el párrafo anterior. En la aplicación genui-
na de la TDS a tareas psicofísicas de detección los estímulos que se
definen como R y SR comparten las mismas características físicas y se
diferencian exclusivamente en el valor asignado a alguno de sus pará-
metros, de forma que es posible definir el incremento de energía que
comporta la señal en razón (esto es, en unidades) de la varianza de
error del ruido. Éste es precisamente el motivo último por el que tra-
dicionalmente se han venido empleando las inciales «R» y «SR» —o
incluso «S+R»— para ruido y señal, respectivamente. En muchas oca-
siones el conocimiento de las propiedades físicas de los estímulos per-
mite una determinación y control preciso a este nivel de detalle. Sin

2
El artículo de Parks (1966) justifica con más detalle el uso de la TDS para el análisis de la
memoria de reconocimiento. Por el contrario, el de Murdock (1966) lleva a cabo una aplicación
más inmediata. En honor a la verdad es preciso reconocerle el mérito histórico a Theodore
Parks, quien remitió su artículo a la revista para su publicación en septiembre de 1964, mien-
tras que Bennet Murdock no lo hizo hasta agosto del año siguiente. En cualquier caso, Parks
mismo reconoce que su trabajo, que es un resumen de su tesis doctoral presentada ese mismo
año de 1964, estuvo inspirado en un Informe Técnico no publicado de Egan (1958, citado por
Parks, 1966), quien manipuló mediante instrucciones el nivel de riesgo a cometer falsas alarmas
que sus sujetos estaban dispuestos a asumir en una tarea de reconocimiento, demostrando que
los índices de discriminabilidad permanecían constantes, mientras que los de decisión variaban
en función de las instrucciones. También los trabajos de Irwin Pollack (1964/1988), que también
cita el trabajo de Egan (1958) como inspiración, y de Sorkin (1964/1988) pueden considerarse
precursores de la aplicación de la TDS al ámbito de la memoria de reconocimiento; sin embar-
go, es preciso señalar que estos dos últimos no estaban tan interesados en aspectos de la memo-
ria en sí misma, como en el modo en que ésta podría afectar a los resultados de experimentos
psicofísicos. Por tanto, en justicia deben tomarse como ilustrativos del procedimiento, del modo
de actuar para aplicar la TDS a la memoria de reconocimiento, más que como investigación de
la memoria de reconocimiento con el aparato de conceptos aportados por la TDS.
32 PROCEDIMIENTOS Y SIMULACIONES EN PSICOLOGÍA DE LA MEMORIA

embargo, es evidente que en el caso de la dimensión mnemónica en la


que vayamos a definir las distribuciones asociadas con la señal y con
el ruido parece difícil, por no decir imposible, conocer y controlar sus
propiedades. Ahora bien, gracias a las propiedades consideradas esen-
ciales de la dimensión que he mencionado en el párrafo anterior, el
requisito fundamental para la definición de una condición de ruido es
que seamos capaces de definir otra a la que denominaremos señal y
que supondremos asociada con valores que tenderán a estar ubicados
en zonas superiores del continuo de memorabilidad. Recuérdese que
el índice de sensibilidad d’ es un índice de diferencia, por lo que en
sentido estricto no necesitamos conocer a priori las propiedades de las
distribuciones asociadas con la señal y con el ruido. A decir verdad,
esta consideración vale también para los procedimientos psicofísicos;
pero tiene mucha más relevancia en el ámbito de la memoria, debido
a que asumir que la condición SR es un simple incremento respecto a
la condición R en alguna propiedad supone aceptar que el ruido (R) es
igual en ambas condiciones, un supuesto a todas luces demasiado
fuerte en el ámbito de la memoria. Por fortuna, puesto que d’ es un
índice de diferencia, lo único que necesitamos asumir para identificar
condiciones de ruido y de señal en procedimientos de memoria es que
la proyección o efecto de SR sobre la dimensión de memorabilidad es
mayor que el efecto de R. En línea con esta lógica, tradicionalmente en
un procedimiento de reconocimiento se ha asociado el ruido con los
ítems <<nuevos>> o <<no estudiados>> y la señal con los ítems
<<antiguos>>, <<estudiados>> o <<presentados en la fase de adquisi-
ción>>. Los factores de aprendizaje y olvido deben actuar en sentidos
contrapuestos sobre el índice de diferencia d’.
[c] Finalmente, el tercer elemento de la TDS que según Lockhart y
Murdock (1970) es preciso identificar en su aplicación al ámbito de la
memoria es el eje de decisión. En efecto, aunque éste es un aspecto que
aún no he tratado aquí, como es bien sabido, la TDS supone la exis-
tencia de un proceso de decisión, distinto del sensorial, que actúa sobre
un eje o dimensión de decisión en el que todos los estímulos reciben un
valor asociado. Para facilitar la comprensión de esta idea supongamos
provisionalmente que este eje coincide con la dimensión de memora-
bilidad de la que hemos tratado en el anterior párrafo [a]. La teoría
asume que el proceso actúa de acuerdo con una regla determinista: se
establece a priori un valor o punto de corte en el eje de decisión en fun-
ción de las circunstancias y los objetivos perseguidos por el individuo,
para posteriormente responder que «SÍ» al estímulo si su valor asocia-
do en el eje de decisión es igual o superior a dicho punto de corte, y
«NO» en caso contrario. A primera vista, podría pensarse que éste es el
menos conflictivo de los «problemas de identificación» apuntados por
Lockhart y Murdock (1970), una vez resueltos los dos anteriores. Sin
embargo, enseguida veremos que esto no es del todo cierto.

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