Osteoartritis
Se define a la osteoartritis como un trastorno que afecta las articulaciones móviles caracterizado por el estrés
celular y la degradación de la matriz extracelular iniciada por micro y macrolesiones que activan respuestas de
mala adaptación para la reparación, incluyendo vías proinflamatorias de la inmunidad innata. Se manifiesta por
dolor, deformidad e incapacidad funcional principalmente de las articulaciones con gran movilidad o que
soportan peso.
La OA también conocida como artrosis u osteoartrosis, es una enfermedad crónico degenerativa que se
caracteriza por la destrucción gradual y progresiva del cartílago que recubre la superficie articular de rodillas,
caderas, hombros, manos, tobillos y columna vertebral.
Factores de riesgo
Obesidad
Ocupación y actividad Se ha demostrado, asimismo, la asociación de la artrosis de rodilla con el
trabajo que exige prolongadas y repetidas flexiones de esta articulación.
Densidad mineral ósea
Sexo No sólo su incidencia es mayor en la población femenina, sino que también es más intensa y afecta
a más articulaciones.
Edad Se ha encontrado un marcado incremento en la frecuencia de artrosis grave en la edad avanzada.
La correlación no es lineal, y el incremento es exponencial a partir de los 50 años
Genética: se ha estimado que el componente hereditario de la osteoartritis tiene participación en 40 a
65% de los pacientes
Clasificación
I. Idiopática
A. OA localizada
1. Manos: nodular (Heberden y Bouchard). Rizartrosis (1ª. art. carpometacarpiana)
2. Hallux valgus
3. Rodilla (compartimiento externo, interno, fémoro-rotuliano)
4. Cadera (Excéntrica o superior, concéntrica (axial, interna) y difusa (coxae senilis)
5. Columna vertebral (articulaciones apofisiarias, discos, osteofitos, enfermedad de Forestier
6. Otras localizaciones (glenohumeral, acromioclavicular, sacroilíaca, témporo-mandibular).
II. Secundaria
A. Traumatismos (agudos, crónicos)
B. Congénita o del desarrollo (Legg-Calvé-Pertes, luxación congénita de cadera), factores mecánicos (varo-
valgo, hipermovilidad, displasias óseas)
C. Metabólicas (ocronosis o alcaptonuria, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, enfermedad de
Gaucher)
D. Endócrinas (acromegalia, hiperparatiroidismo, diabetes mellitus, obesidad, hipotiroidismo)
E. Enfermedad por depósito de calcio (apatita y pirofosfato de calcio) F. Otras enfermedades óseas y
articulares.
Manifestaciones clínicas
Dolor El dolor es el síntoma más frecuente y se localiza en la articulación afectada. Inicialmente el dolor
se desencadena con el uso de la articulación, mejorando con el reposo. A medida que progresa la
enfermedad, el dolor es más continuo, apareciendo en reposo e incluso por la noche interfiriendo con el
sueño.
Rigidez articular La rigidez es otro de los síntomas característicos de la artrosis; aparece después de un
período de inactividad y puede existir también rigidez matutina.
Incapacidad funcional La incapacidad funcional es una consecuencia importante de la artrosis, hasta el
punto de que es la principal causa de incapacidad en ancianos
Laboratorio
En la OA los exámenes de laboratorio generalmente dan resultados negativos: la citología hemática no muestra
alteraciones si no hay otra enfermedad asociada. La velocidad de sedimentación y la PCR se encuentran en
límites normales; de hecho, este es un requisito para clasificar
a la OA. El factor reumatoide es negativo. El líquido sinovial
no tiene características inflamatorias y la filancia es normal;
cuando el diagnóstico no presenta problemas la punción
articular debe evitarse para disminuir el riesgo de infección
secundaria. Si se realiza punción articular el estudio
citoquímico es obligado, así como la investigación de cristales
y en caso necesario cultivar el líquido para descartar artritis
séptica.
Imagenología
Los datos radiológicos característicos de OA son: disminución
irregular del espacio articular, esclerosis, quistes subcondrales
y formación de osteofitos.
Tratamiento
Tratamiento no farmacológico
La terapia ocupacional puede desempeñar un papel importante
en la educación del paciente. . El ejercicio aeróbico
desempeña un importante papel en la protección de la
articulación porque incrementa la fuerza muscular y mejora el
flujo sanguíneo en la articulación, la nutrición del cartílago y
el rango de movilidad articular. El calor y el frío (diatermia,
ultrasonidos, infrarrojos, baños de parafina, almohadillas
eléctricas, etc.) pueden ser útiles para aliviar el dolor ocasionado por la artrosis.
Tratamiento farmacológico
Analgésicos Si para controlar el dolor es necesario emplear fármacos, el primero recomendado es el
paracetamol a dosis de 2-4 g/día. Éste ha demostrado ser un fármaco eficaz, pues controla el dolor en el
40% de los pacientes. Además, es un fármaco seguro. Los analgésicos opiáceos débiles (tramadol y
codeína) son fármacos eficaces y seguros en el paciente artrósico, siempre y cuando se vigilen
estrechamente los efectos secundarios en los ancianos.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) Recomendados en los pacientes que no responden al manejo
no farmacológico ni a los analgésicos (paracetamol u opioides débiles). Se recomienda empezar con
dosis analgésicas, y si no es suficiente se pasa a dosis antiinflamatorias.
Fármacos modificadores de síntomas de acción lenta
Ácido hialurónico. Se administra por vía intraarticular (rodilla, cadera o primera metacorpofalángica).
La dosis recomendada es de 20 mg, una vez a la semana durante 3-5 semanas consecutivas.
Condroitín sulfato. Es un proteoglicano con diferentes efectos biológicos demostrados en estudios in
vitro e in vivo. Se administra por vía oral a dosis de 800 mg/día. Ha demostrado ser eficaz en el
tratamiento de la artrosis de rodilla, cadera y manos. Su tolerancia es buena.
Diacereína. Es un derivado de la antraquinona. Se administra por vía oral a dosis de 100 mg/día. Hay
estudios de eficacia en la artrosis de rodilla y cadera.
Sulfato de glucosamina. La glucosamina es un amino monosacárido necesario para la formación de la
matriz extracelular del cartílago articular. Se administra por vía oral a dosis de 1.500 mg/día.
Corticosteroides
Se recomienda la infiltración de esteroides en los siguientes casos:
— En el tratamiento de la sinovitis aguda presente en algún momento de la evolución de la artrosis.
— En los pacientes que están en espera de cirugía.
— En estadios tardíos de la enfermedad, cuando son pocas las opciones terapéuticas que quedan por
utilizar.
— En pacientes diagnosticados de artrosis con derrame sinovial a los que se les realiza una artrocentesis
diagnóstica y/o terapéutica.
Tratamiento quirúrgico
Lavado articular
Osteotomías
Prótesis