“Año de la recuperación y
consolidación de la economía peruana”
UNIVERSIDAD CATÓLICA SEDES SAPIENTIAE
FACULTAD CIENCIAS DE LA SALUD
“Análisis crítico del enfoque
institucional en el desarrollo
de la autoestima adolescente”
Curso: Psicología del Desarrollo Socioafectivo
Docente: Mg. Ps. Juan Esteban Mogollón Rivera
Ciclo: III
Integrantes del grupo:
Lázaro Chávez, Kristel Alexandra
Huamaní Ronquillo, Nicoll Alessandra
Bazalar Trebejo, Mirely Alison
2025
Huacho - Perú
Evaluación Continua N°2:
Ensayo Académico 13/may/2025
Título: “Análisis crítico del enfoque institucional en el desarrollo de la autoestima
adolescente”
Curso: Psicología del Desarrollo Socioafectivo
Docente: Mg. Ps. Juan Esteban Mogollón Rivera
INTEGRANTES DEL GRUPO:
Lázaro Chávez, Kristel Alexandra
Huamaní Ronquillo, Nicoll Alessandra
Bazalar Trebejo, Mirely Alison
Ciclo: III
Fecha: 13/05/2025
INTRODUCCIÓN
La adolescencia representa una de las etapas más significativas del desarrollo humano,
marcada por una serie de cambios biológicos, emocionales, cognitivos y sociales que
transforman profundamente la identidad del individuo. En este periodo, los adolescentes
comienzan a construir una imagen más estable de sí mismos, enfrentando simultáneamente
desafíos relacionados con la autonomía, la aceptación social y la autorregulación emocional
(Papalia & Martorell, 2017). Dentro de este complejo entramado evolutivo, la autoestima
emerge como un elemento clave, pues influye directamente en la forma en que los jóvenes
interpretan sus capacidades, enfrentan los fracasos y se vinculan con su entorno.
La autoestima en la adolescencia no se desarrolla de manera aislada. Por el contrario, está
profundamente influenciada por los contextos sociales en los que se insertan los
adolescentes, siendo la institución educativa uno de los espacios más determinantes. La
escuela no solo transmite conocimientos, sino que también moldea actitudes, valores y
percepciones del yo. Las relaciones entre pares, la interacción con los docentes, el clima
institucional y las prácticas pedagógicas inciden directa o indirectamente en la autovaloración
de los estudiantes (Díaz Falcón, Fuentes Suárez & Senra Pérez, 2018). En este sentido, la
escuela se configura como un espacio potencialmente formador de autoestima o, en su
defecto, generador de inseguridades.
Este ensayo tiene como objetivo analizar críticamente el artículo de Díaz Falcón, Fuentes
Suárez y Senra Pérez (2018), titulado Adolescencia y autoestima: su desarrollo desde las
instituciones educativas, el cual plantea una reflexión sobre el papel de las escuelas en la
formación de la autoestima adolescente, especialmente desde la perspectiva de la psicología
educativa cubana. A partir de una lectura crítica, se identificarán los aportes teóricos y
metodológicos del texto, así como sus vacíos y proyecciones. La finalidad es comprender de
qué manera las instituciones pueden asumir un rol más activo, consciente y ético en el
fortalecimiento de la autoestima, contribuyendo así al desarrollo integral de los futuros
ciudadanos.
DESARROLLO
El artículo de Díaz Falcón, Fuentes Suárez y Senra Pérez (2018) se centra en analizar cómo
las instituciones educativas inciden en el desarrollo de la autoestima durante la adolescencia,
etapa vital caracterizada por una marcada vulnerabilidad emocional. Los autores parten del
supuesto de que la autoestima no es un atributo innato ni individual exclusivamente, sino una
construcción social influida por el entorno, en especial por el papel que juega la escuela en la
vida del adolescente. A través de un enfoque teórico y reflexivo, el artículo argumenta que el
vínculo con figuras significativas dentro del ámbito escolar como docentes y compañeros
puede potenciar o deteriorar la autovaloración de los estudiantes. En ese sentido, se plantea
que una institución que promueve relaciones basadas en el respeto, la escucha activa y el
reconocimiento personal contribuye a fortalecer la autoestima, mientras que un entorno
autoritario, indiferente o discriminatorio puede socavarla de forma silenciosa pero profunda.
El texto, aunque es breve, destaca la necesidad de asumir la dimensión afectiva del proceso
educativo, subrayando que formar implica también cuidar, validar y construir sentido desde el
vínculo pedagógico.
Aunque el artículo de Díaz Falcón, Fuentes Suárez y Senra Pérez (2018) plantea reflexiones
necesarias sobre el papel que juegan las instituciones educativas en la construcción de la
autoestima adolescente, también deja espacios vacíos que podrían haberse aprovechado
para profundizar en el fenómeno. Por ejemplo, no se presentan datos empíricos ni estudios
de caso que respalden los planteamientos realizados, lo cual limita la posibilidad de
comprender cómo se manifiestan estas dinámicas en escenarios reales. Se echa en falta la
voz de los propios adolescentes o de los docentes que conviven cotidianamente con estas
realidades, lo que habría dotado al texto de una mayor cercanía y sensibilidad contextual.
Asimismo, el concepto de autoestima, aunque es central, se aborda de forma general, sin
incorporar perspectivas psicológicas que permiten entender su complejidad. Autores como
Rogers (1959/2001) han señalado que la autoestima no se reduce a “sentirse bien”, sino que
está profundamente vinculada con la congruencia entre la imagen que tenemos de nosotros
mismos y lo que creemos que deberíamos ser. Cuando esa brecha se amplía algo común en
la adolescencia, una etapa cargada de exigencias internas y externas, el impacto emocional
puede ser significativo. También Bandura (1997) ha aportado al debate desde su teoría de la
autoeficacia, mostrando cómo la percepción de competencia influye directamente en la
confianza personal y, por tanto, en la autoestima. Desde una mirada más sensible y
comprometida, cabría decir que este artículo abre una puerta importante: la de recordar que
los adolescentes no solo aprenden fórmulas o fechas, sino que se están construyendo como
personas, y que cada palabra que escuchan, cada espacio que habitan, cada relación que
establecen en el entorno escolar, tiene un eco profundo en su manera de valorarse a sí
mismos. Por eso, es urgente que las escuelas no sean solo lugares de instrucción, sino
también espacios de validación, de cuidado y de confianza.
Aunque el artículo de Díaz Falcón, Fuentes Suárez y Senra Pérez (2018) plantea reflexiones
necesarias sobre el papel que juegan las instituciones educativas en la construcción de la
autoestima adolescente, también deja espacios vacíos que podrían haberse aprovechado
para profundizarlo. Por ejemplo, no se presentan datos empíricos ni estudios de caso que
respalden los planteamientos realizados, lo cual limita la posibilidad de comprender cómo se
manifiestan estas dinámicas en escenarios reales. Se echa en falta la voz de los propios
adolescentes o de los docentes que conviven cotidianamente con estas realidades, lo que
habría dotado al texto de una mayor cercanía y sensibilidad contextual. Asimismo, el concepto
de autoestima, aunque es central, se aborda de forma general, sin incorporar perspectivas
psicológicas que permiten entender su complejidad. Autores como Rogers (1959 - 2001) han
señalado que la autoestima no se reduce a “sentirse bien”, sino que está profundamente
vinculada con la congruencia entre la imagen que tenemos de nosotros mismos y lo que
creemos que deberíamos ser. Cuando esa brecha se amplía algo común en la adolescencia,
una etapa cargada de exigencias internas y externas, el impacto emocional puede ser
significativo. También Bandura (1997) ha aportado al debate desde su teoría de la
autoeficacia, mostrando cómo la percepción de competencia influye directamente en la
confianza personal y, por tanto, en la autoestima. Desde una mirada más sensible y
comprometida, cabría decir que este artículo abre una puerta importante: la de recordar que
los adolescentes no solo aprenden fórmulas o fechas, sino que se están construyendo como
personas, y que cada palabra que escuchan, cada espacio que habitan, cada relación que
establecen en el entorno escolar, tiene un eco profundo en su manera de valorarse a sí
mismos. Por eso, es urgente que las escuelas no sean solo lugares de instrucción, sino
también espacios de validación, de cuidado y de confianza.
Cita textual:
“La autoestima se va configurando en la medida que se desarrollan las relaciones
interpersonales y se fortalecen los vínculos sociales” (Díaz Falcón, Fuentes Suárez, & Senra
Pérez, 2018, p. 100).
Esta frase, aunque breve, encierra una comprensión profundamente relacional de la
autoestima, alejándose de la visión individualista o meramente interna del concepto. Los
autores destacan que la autoestima no es una característica que se forma únicamente a partir
del pensamiento interno o la reflexión personal, sino que se construye activamente en
contacto con los demás, particularmente a través de las experiencias sociales significativas.
En la adolescencia, este enfoque cobra especial sentido. Es en esta etapa donde los vínculos
con pares, docentes y figuras adultas de referencia cobran gran importancia para el sentido
de valor personal del joven. La afirmación apunta a que no basta con enseñar conceptos de
autoestima en abstracto; es necesario crear condiciones donde las relaciones saludables,
respetuosas y empáticas sean una constante dentro del entorno escolar.
Opinión crítica:
LÁZARO: Desde mi perspectiva, este análisis me ha hecho tomar mayor conciencia del
impacto que tienen las instituciones educativas en la autoestima de los adolescentes. La
escuela no debe ser solo un lugar para aprender materias, sino también un espacio donde
cada joven se sienta valorado, respetado y acompañado. Cuando un adolescente se siente
escuchado, comprendido y aceptado en su entorno escolar, comienza a creer en su propio
valor. En cambio, cuando predomina la indiferencia o la rigidez, se pueden ir creando
inseguridades difíciles de superar. Por eso, es fundamental que las instituciones educativas
formen no solo en conocimientos, sino también en vínculos, empatía y cuidado mutuo.
BAZALAR: Desde mi punto de vista, este artículo nos ayuda a entender que la escuela no es
solo un lugar donde se enseñan materias, sino también un espacio profundamente humano,
donde cada vínculo, palabra o gesto puede influir en cómo un adolescente se ve a sí mismo.
En una etapa tan sensible como la adolescencia, el respeto, la escucha sincera y el
reconocimiento genuino por parte de los adultos y compañeros no son solo importantes: son
esenciales para que cada joven se sienta valioso, capaz y acompañado en su proceso de
crecimiento personal. Creo que cada joven merece sentirse acogido tal como es, con sus
dudas, emociones y búsquedas. La autoestima no se enseña desde el discurso, sino que se
va nutriendo con gestos cotidianos de reconocimiento, aceptación y respeto. Y es ahí donde
empieza realmente la transformación.
HUAMANÍ: Opino que la escuela no solo forma intelectualmente, sino que también impacta
de manera profunda en la construcción de la autoestima durante la adolescencia,
especialmente cómo se valora el poder del vínculo con docentes y compañeros; y cómo el
respeto, la escucha y el reconocimiento dentro del aula pueden hacer una gran diferencia en
cómo los estudiantes se perciben a sí mismos en una etapa tan vulnerable y decisiva.
CONCLUSIÓN
En la adolescencia, un periodo marcado por la búsqueda de identidad y el enfrentamiento con
innumerables desafíos emocionales, sociales y académicos, la autoestima emerge como un
componente esencial para el bienestar integral de los jóvenes. El artículo de Díaz Falcón,
Fuentes Suárez y Senra Pérez (2018) pone de relieve la importancia de las instituciones
educativas en el desarrollo de la autoestima adolescente, enfatizando que la escuela no es
solo un espacio de transmisión de conocimientos, sino también un contexto clave para la
construcción de una imagen positiva y saludable del yo. Los vínculos interpersonales que se
establecen en este entorno, tales como las relaciones con docentes y compañeros, tienen un
impacto directo y profundo en cómo los adolescentes perciben su propio valor y cómo
enfrentan los desafíos que surgen en su camino hacia la adultez.
Si bien el enfoque propuesto por los autores es válido y necesario, resulta evidente que el
artículo adolece de ciertos vacíos que dificultan una comprensión más completa de cómo las
dinámicas institucionales realmente influyen en el desarrollo de la autoestima adolescente. La
autoestima no es un fenómeno reducido que pueda explicarse únicamente a partir de la
dinámica interpersonal; está también influenciada por factores internos como la autoeficacia,
la autorregulación emocional y la armonía entre la imagen personal y las expectativas
externas. Finalmente, como sociedad, debemos ser conscientes de que la formación de la
autoestima no es una tarea aislada ni exclusiva del ámbito familiar, sino que las instituciones
educativas tienen un papel crucial en este proceso. En lugar de ser simples agentes de
instrucción, las escuelas deben convertirse en espacios seguros y de apoyo, donde los
jóvenes puedan explorar, afirmar y fortalecer su identidad, enfrentándose a los desafíos
propios de la adolescencia con una sólida base de autoestima que les permita desarrollarse
de manera integral. Este enfoque, en última instancia, contribuirá a la formación de individuos
no solo competentes desde el punto de vista académico, sino también emocionalmente
saludables, capaces de enfrentar las exigencias del mundo adulto con confianza y resiliencia.
Porque educar también es acompañar, y acompañar es en el fondo, un acto de
profundo cuidado humano.
REFERENCIAS
Díaz Falcón, D., Fuentes Suárez, I., & Senra Pérez, N. C. (2018). Adolescencia y
autoestima: su desarrollo desde las instituciones educativas. Revista Conrado, 14(64),
98–103.
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