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Argumentos a Favor de la Eutanasia

La eutanasia es un tema controvertido que plantea cuestiones éticas, morales y legales, con argumentos a favor que incluyen la autonomía personal, el alivio del sufrimiento y la dignidad en la muerte. La legalidad de la eutanasia varía en el mundo, con algunos países permitiéndola bajo estrictas condiciones. Además, se discuten aspectos sociales y prácticos, como el impacto en familias y la necesidad de un consentimiento informado.

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Argumentos a Favor de la Eutanasia

La eutanasia es un tema controvertido que plantea cuestiones éticas, morales y legales, con argumentos a favor que incluyen la autonomía personal, el alivio del sufrimiento y la dignidad en la muerte. La legalidad de la eutanasia varía en el mundo, con algunos países permitiéndola bajo estrictas condiciones. Además, se discuten aspectos sociales y prácticos, como el impacto en familias y la necesidad de un consentimiento informado.

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La eutanasia

Durand Lizarbe Angelina


s2

A FAVOR:
Según chat GPT:
La eutanasia, o la práctica de poner fin a la vida de una persona de manera intencionada
para aliviar el sufrimiento, es un tema controvertido que plantea importantes cuestiones
éticas, morales y legales. Sin embargo, hay varios argumentos a favor de la eutanasia:
1. Autonomía y derechos individuales: Las personas deben tener el derecho a decidir
sobre su propio cuerpo y vida, incluyendo la decisión de terminar su vida cuando el
sufrimiento se vuelve insoportable.
2. Alivio del sufrimiento: La eutanasia puede ser vista como un acto de compasión que
proporciona una forma de aliviar el dolor y el sufrimiento extremos de pacientes con
enfermedades terminales o incurables.
3. Calidad de vida: En casos de enfermedades graves y dolorosas, la calidad de vida
puede deteriorarse significativamente. La eutanasia ofrece una opción para aquellos que
prefieren no prolongar una existencia llena de sufrimiento.
4. Evitar tratamientos prolongados y costosos: En algunos casos, los tratamientos para
mantener a una persona viva pueden ser extremadamente costosos y, en última
instancia, ineficaces. La eutanasia puede ser una alternativa para evitar el sufrimiento y
los gastos innecesarios.
5. Dignidad en la muerte: Para muchas personas, morir en condiciones dignas, sin sufrir
dolor o pérdida de las facultades, es un aspecto importante de su dignidad. La eutanasia
puede ofrecer una forma de morir con dignidad
6. Reducción del sufrimiento para la familia y los cuidadores: El sufrimiento
prolongado de un ser querido puede ser devastador para la familia y los cuidadores. La
eutanasia puede aliviar parte de este sufrimiento emocional y psicológico.
Estos argumentos destacan la importancia de la autonomía personal, la compasión y la
dignidad humana en la discusión sobre la eutanasia. Sin embargo, es fundamental
abordar este tema con sensibilidad y consideración de los diversos puntos de vista éticos
y legales.

Más detalles sobre los aspectos éticos, legales y sociales de la eutanasia.


 Aspectos Éticos
1. Autonomía Personal: El principio de autonomía sostiene que los individuos tienen el
derecho a tomar decisiones sobre su propia vida, incluida la elección de morir cuando
enfrentan un sufrimiento insoportable.
2. Beneficencia y No Maleficencia: Estos principios éticos médicos implican actuar en
el mejor interés del paciente (beneficencia) y evitar hacer daño (no maleficencia). La
eutanasia puede considerarse una forma de poner fin al sufrimiento insoportable,
actuando en beneficio del paciente.
3. Dignidad Humana: La eutanasia puede ser vista como una forma de mantener la
dignidad humana, permitiendo a las personas morir con dignidad en lugar de soportar
una calidad de vida muy disminuida.
 Aspectos Legales
La legalidad de la eutanasia varía en todo el mundo. Algunos países y regiones han
legalizado la eutanasia bajo ciertas condiciones estrictas, mientras que en otros es
completamente ilegal.
- Países Bajos: Fue el primer país en legalizar la eutanasia en 2002. Las leyes permiten
la eutanasia y el suicidio asistido bajo estrictas condiciones: el paciente debe estar
sufriendo de forma insoportable y sin perspectivas de mejora, y debe haber solicitado la
eutanasia de manera voluntaria y reflexiva.
- Bélgica: Legalizó la eutanasia en 2002, con regulaciones similares a las de los Países
Bajos. En 2014, Bélgica se convirtió en el primer país en permitir la eutanasia para
menores de edad, bajo ciertas circunstancias.
- Canadá: Legalizó el suicidio médicamente asistido en 2016 con la Ley de Asistencia
Médica para Morir (MAiD), y en 2021 expandió los criterios para incluir a personas con
enfermedades no terminales.
 Aspectos Sociales
1. Impacto en Familias y Cuidadores: La eutanasia puede reducir la carga emocional y
financiera sobre las familias y cuidadores al evitar la prolongación del sufrimiento del
paciente.
2. Debate Público y Conciencia Social: La legalización y regulación de la eutanasia han
fomentado un debate público más amplio sobre los derechos al final de la vida, la
calidad de los cuidados paliativos y la autonomía del paciente.
3. Desafíos en el Sistema de Salud: La implementación de la eutanasia plantea desafíos
logísticos y éticos para los profesionales de la salud, quienes deben equilibrar sus
responsabilidades éticas con las leyes vigentes y los deseos de los pacientes.
 Consideraciones Prácticas
- Consentimiento Informado: Es crucial que el consentimiento para la eutanasia sea
plenamente informado, voluntario y sin coerción.
- Evaluaciones Médicas y Psicológicas: Deben realizarse evaluaciones rigurosas para
asegurar que los pacientes están mentalmente capacitados para tomar la decisión y que
su sufrimiento es irreversible.
- Alternativas: Antes de considerar la eutanasia, deben explorarse todas las alternativas
disponibles, incluyendo los cuidados paliativos y el alivio del dolor.
Según Copilot:
1. Cuidados paliativos insuficientes: Aunque los cuidados paliativos han avanzado,
no todos tienen acceso a ellos. La eutanasia podría ser una opción para aquellos
que sufren sin alivio.
2. Autonomía del paciente: Se argumenta que las personas deben tener el derecho
de decidir sobre su propia vida y muerte, siempre que estén en pleno uso de sus
facultades mentales.
3. Dignidad: La eutanasia puede permitir una muerte digna, sin sufrimiento
innecesario. Para muchos, esto es fundamental.
4. Voluntad de la mayoría: En una sociedad democrática, se debe considerar la
voluntad de la mayoría. Muchas encuestas muestran que la mayoría de las
personas están a favor de la eutanasia1.
5. Reducción de gastos sociales: Al permitir la eutanasia, se podrían destinar
recursos a quienes desean vivir, en lugar de prolongar el sufrimiento.
6. Regulación y seguridad: Legalizar la eutanasia permitiría establecer pautas
claras y garantizar un proceso seguro.

Otros:
1. Primera página:
[Link]
a-favor-y-9-respuestas/
 Argumentos a favor de la eutanasia
[Link] carga de la prueba no les corresponde a los que defienden la eutanasia:
Muchos de los que defienden la eutanasia argumentan que a ellos no les corresponde la
carga de la prueba de la licitud de la eutanasia, pues al tratarse de una libertad,
corresponde probarla a los que restringen dicha libertad, no a los que la reivindican.
2. Argumento de la libertad
Permitir la eutanasia es una libertad, supone reconocer un derecho para el que quiera
ejercitarlo. No se obliga a nadie a ejercer esta libertad. Cada uno es dueño de su cuerpo,
de su vida y de su muerte; cada cual es libre de hacer con su vida lo que quiera con tal
de que no perjudique a los demás. Nadie está obligado a vivir, y menos, a sufrir, y nadie
puede imponer a otros su visión del sentido de la vida ni del sufrimiento. Aquí sólo
están implicadas dos personas que actúan con plena libertad: quien solicita su muerte y
quien accede a practicarla (el personal sanitario conservará su derecho a objetar de
conciencia).
3. Argumento de la dignidad
Los que defienden la eutanasia apelan a la dignidad. La esencia de la dignidad, dicen, es
la autonomía, la capacidad de decidir sobre uno mismo. Igualmente, atenta contra la
dignidad el obligar a la gente a morirse en condiciones inhumanas, de un sufrimiento
prolongado provocado por una enfermedad que conduce irremediablemente a la muerte.
En suma, la vida humana es tanto más digna cuanto más plena de salud y
autoconciencia. El dolor y la enfermedad incurable suponen un deterioro de la propia
dignidad.
[Link] mayoría de la gente desea su permisión, y en un país democrático hemos de
atender la voluntad de la mayoría
Según la mayoría de las encuestas realizadas en España en 2019, entre un 75 y el 85%
está a favor de la despenalización de la eutanasia.
5. La eliminación del dolor es uno de los principales fines, si no el principal, de la
medicina y de la moral
Algunos dicen que la eutanasia contraviene el fundamento de la profesión sanitaria, que
es curar, no matar, y más todavía, contraviene una máxima ética fundamental: no
matarás. Pero, los defensores de la eutanasia alegan que es no contrario a la finalidad de
la medicina ni de la moral el ayudar a morir al que lo solicita cuando ya no soporta su
vida, pues el principal fin de la medicina es lograr una vida sana eliminando el dolor
físico; y el de la moral, eliminar el dolor psíquico o moral. Los médicos están para
garantizar una vida sin dolor, no para alargarla a toda costa. Y la ética, dicen, estudia el
modo de asegurar el máximo bienestar para el mayor número de personas. Una acción
es "buena" cuando beneficia a la mayor cantidad de personas y perjudica al menor
número
[Link] la prohibición de la eutanasia se nos impone a todos una ética religiosa,
especialmente la cristiana
El rechazo de la eutanasia, al menos en España, está completamente influido por la ética
de la Iglesia católica, que nos quiere imponer a todos su catecismo, además lo quiere
imponer sobre una población que en su mayoría ya no es católica.
Esta imposición, contradice además el principio de laicidad del Estado y su neutralidad
ante las convicciones religiosas. La negación del derecho a la eutanasia es una
manifestación más de la intolerancia de los
ultraconservadores. El nivel de tolerancia de una sociedad se mide en función del
respeto hacia las conductas cuyas razones no compartimos.
7. La eutanasia reduce los gastos sociales, que se pueden destinar a los que desean vivir.
Si respetamos la voluntad de un enfermo terminal que ya no desea vivir, estamos
ahorrando considerables gastos sanitarios y de pensiones, que se pueden destinar a los
que sí desean vivir.
Además, en España, como en la mayoría de los países occidentales, la pirámide
poblacional está tan invertida, que actualmente hay un jubilado por cada tres
trabajadores, y de seguir la tendencia que llevamos, en veinte años habrá un jubilado por
cada trabajador. En 2019 había en España casi 10 millones de jubilados, y sólo en
pensiones, sin contar gastos médicos, el Estado destina unos [Link] de euros
cada año (casi un 40% de los gastos totales anuales del Estado. Un porcentaje que se ha
duplicado desde el 21% del total que representaban en 1996). Con esta tendencia, dentro
de veinticinco años, el gasto en pensiones se incrementará un 50%. El servicio de
estudios de BBVA estima que para mediados de siglo serán necesarios nada menos que
28,5 millones de cotizantes, casi diez millones más que en la actualidad, para garantizar
la sostenibilidad del sistema
8. La eutanasia ya existe en España. Mejor regularla
La eutanasia ya se practica en España. De hecho, como hemos dicho antes, son
poquísimos los casos que han llegado a los tribunales en estos últimos cinco años, y casi
todos se han saldado con la impunidad de los responsables.
Los que defienden la eutanasia argumentan que es mejor regularla, con unas
condiciones y organismos de control, de manera que se garantice el consentimiento del
paciente, se eviten los abusos del personal sanitario (véase el caso del doctor Montes), y
se asegure una muerte rápida y sin dolor. El argumento es similar al del aborto: mejor
un aborto realizado por un especialista, con controles sanitarios adecuados, a un aborto
clandestino, que pone en peligro la vida de la madre.
[Link] el sufrimiento inútil
Es un argumento muy unido al de la dignidad. Nadie quiere sufrir inútilmente en los
últimos días de su vida. ¿Por qué no poner punto final voluntariamente antes de entrar
en fase terminal? Además, nadie quiere dejar como último recuerdo de sí mismo una
imagen un cuerpo consumido, de una mente sin luz y de una agonía innecesaria.

2. Segunda pagina
[Link]
 Argumentos a favor de la eutanasia
Los argumentos a favor de la eutanasia tienen que ver en su mayoría con la liberación
del paciente de todo dolor y sufrimiento (tanto físico como emocional y moral), de cara
a una condición médica que no posee escapatoria y cuyo pronóstico apunta de todos
modos a la muerte.
Así, la eutanasia se considera un acto de piedad, que además respeta el derecho a la
autodeterminación del paciente, único dueño de su propia vida.
Por otro lado, la aprobación de la eutanasia no necesariamente tiene impactos negativos
en la sociedad, desde un punto de vista moral. No se trata de que cualquiera puede
entrar a un hospital y solicitar la muerte porque se encuentra triste o deprimido, sino que
requiere de condiciones médicas muy específicas.
Las condiciones requeridas para realizar una eutanasia pueden ser normadas y debatidas
por los legisladores de cada país, de modo de conciliarla con los valores locales y las
tradiciones del país.

3. Tercera pagina
[Link]
del-suicidio-asistido/
 ALGUNOS ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EUTANASIA Y DEL
SUICIDIO ASISTIDO
 Sobre los criterios de autonomía y daño.
Una cuestión tan compleja como la regulación jurídica (ante todo, jurídico-penal) de la
eutanasia, requiere una argumentación atenta a los matices, es decir, que no caben
afirmaciones simplistas.
La primera tesis sostiene que el núcleo del debate es la cuestión de la autonomía. En un
sentido doble: ante todo, porque ese de la autonomía (y no el abstracto y tantas veces
retórico principio de “dignidad”) es el valor central que el Derecho debe tener en
cuenta; máxime si hablamos de la intervención del Derecho en una sociedad pluralista.
Esto es, que la insistencia en el valor de autonomía no sólo no se opone a la dignidad
(conectada a su vez con la <santidad> o carácter <sagrado> de la vida), sino que, por el
contrario es la autonomía la que permite hablar de dignidad. Por eso, en segundo
término, la regulación de la eutanasia (y del suicidio asistido) que el Derecho puede y, a
mi juicio, debe hacer, encuentra su sentido y límite en el ámbito de la capacidad de
ejercicio de tal autonomía individual.
La segunda, que el único límite a la disposición de este derecho viene dado por la muy
conocida tesis de Mill acerca del daño. Es la idea de daño y muy específicamente el
daño a tercero, la sola justificación aceptable de la interferencia en el ámbito de la
autonomía individual, de la libertad
Parto de esas tesis para sostener que el derecho a la vida implica una libertad en el
sentido fuerte que el término tiene como uno de los status deónticos con los que se
precisa la noción de derecho subjetivo: afirmo que el derecho al suicidio es una libertad
de todo individuo, en ese sentido fuerte. Precisamente por eso, a fortiori, como trataré
de argumentar, tanto la eutanasia como el auxilio al suicidio, demandados libremente
por el individuo al que se prestará tal ayuda, no sólo no son un mal punible, sino que
forman parte del ejercicio de ese derecho. O, dicho en los términos que sostiene
precisamente el ideario de la Asociación DMD, “no se puede hablar de dignidad en la
muerte –ni en la vida- si no se tiene la libertad de decidir”.
 El derecho a la vida no es un derecho sagrado, ni absoluto, ni un deber.
La tesis que insiste en que el derecho a la vida, ese que se asegura es el primer derecho
y del que somos titulares todos los seres humanos, no es un derecho sagrado, no es un
derecho absoluto y tampoco es un deber. Y ello porque me sumo a las razones expuestas
por quienes sostienen que el primer y más valioso de nuestros derechos, de los que
somos titulares todos los seres humanos qua humanos, es el de autonomía, el de libertad
y que ese es a su vez el verdadero fundamento de lo que, de forma más o menos
retórica, denominamos dignidad.
Por lo que se refiere al derecho a la vida (que, cronológicamente, claro, es la
precondición de todos los derechos, porque si no hay sujeto difícilmente puede haber
atribución, titularidad de derechos) propongo aceptar que se trata, en efecto, de un bien
del que somos titulares y, por tanto, del que podemos disponer siempre y cuando ese
acto de disposición no cause daño a terceros. Por tanto, conforme al derecho de libertad
o autonomía, entra en nuestra capacidad de disposición de ese derecho a la vida el
decidir ponerle fin, si no causamos daño a tercero. Lo enunciaré así: porque tenemos
derecho a la vida, tenemos un derecho al suicidio y a fortiori un derecho a la eutanasia y
al suicidio asistido. Comparto, según es evidente, los argumentos de Hume sobre el
derecho al suicidio y los de Camus, que lo consideraba el único problema serio
filosóficamente hablando y al que dedicó páginas imprescindibles en Le Malentendu y
en El Mito de Sísifo, para concluir que el suicidio es también el mayor acto de libertad
digno de ese nombre.
Así entendido, me parece evidente que el derecho a la vida no puede ser entendido
como un derecho sagrado en el sentido religioso-trascendente y por tanto indisponible
por parte de los individuos, sino sólo quizá analógicamente, en el sentido en el que por
ejemplo habla Ronald Dworkin del valor sagrado de la vida, tal y como lo explica
Manuel Atienza.

EN CONTRA:
Según chat GPT:
Existen numerosos argumentos en contra de la eutanasia, que abarcan aspectos éticos,
legales y sociales. Aquí están algunos de los principales argumentos:
 Aspectos Éticos
1. Valor de la Vida Humana: La vida humana es intrínsecamente valiosa y digna de
protección. La eutanasia puede ser vista como una violación de este principio
fundamental, ya que implica la terminación intencionada de la vida.
2. Efecto en la Sociedad: La aceptación de la eutanasia puede llevar a una
desvalorización general de la vida humana, especialmente de las personas vulnerables
como los ancianos, los discapacitados y los enfermos terminales.
3. Dilema del Médico: La eutanasia entra en conflicto con el juramento hipocrático
tradicional que los médicos hacen de "no hacer daño". Convertir a los profesionales de
la salud en agentes de muerte puede erosionar la confianza en la profesión médica.
4. Alternativas Disponibles: Con los avances en cuidados paliativos y manejo del dolor,
es posible controlar el sufrimiento en la mayoría de los casos, lo que hace innecesaria la
eutanasia.
 Aspectos Legales
1. Riesgo de Abuso y Coerción: Existe el peligro de que las leyes de eutanasia puedan
ser abusadas, especialmente en contextos donde los pacientes puedan ser presionados
por familiares o el sistema de salud para optar por la eutanasia debido a razones
económicas o de conveniencia.
2. Protección de los Vulnerables: Las personas mayores, los discapacitados y aquellos
con enfermedades mentales pueden estar en mayor riesgo de ser víctimas de eutanasia
no consensuada o coercitiva.
3. Deslizamiento Moral: Legalizar la eutanasia puede llevar a una "pendiente
resbaladiza" donde los criterios para practicarla se amplían gradualmente, llevando a la
aceptación de la eutanasia en casos menos extremos y potencialmente a la eutanasia
involuntaria.
 Aspectos Sociales
1. Impacto en la Familia y Sociedad: La eutanasia puede tener un impacto devastador en
las familias, causando traumas y conflictos morales. Además, puede alterar las
dinámicas sociales respecto a cómo se valora y cuida a los enfermos y ancianos.
2. Estigma y Aislamiento: Legalizar la eutanasia puede contribuir a un estigma contra
quienes optan por seguir viviendo a pesar de sufrir, creando una presión social para
elegir la eutanasia.
3. Cultura de Cuidado: En lugar de promover la eutanasia, algunos argumentan que
deberíamos enfocar nuestros esfuerzos en mejorar los sistemas de cuidados paliativos y
apoyo, asegurando que todas las personas reciban la atención y el alivio que necesitan
en sus últimos momentos.
 Consideraciones Prácticas
1. Diagnósticos Incorrectos: Existe el riesgo de que se administre la eutanasia a
personas que podrían haber sido diagnosticadas incorrectamente o cuya condición
podría mejorar.
2. Decisiones en Momentos de Vulnerabilidad: Las decisiones para optar por la
eutanasia a menudo se toman en momentos de extrema vulnerabilidad, lo que plantea
dudas sobre la capacidad del paciente para tomar una decisión completamente
informada y no influenciada por el dolor o el miedo.
3. Impacto en los Profesionales de la Salud: La práctica de la eutanasia puede tener un
impacto emocional y psicológico significativo en los médicos y enfermeras, afectando
su bienestar y percepción del valor de la vida.
Estos argumentos subrayan la importancia de la protección de la vida, el potencial de
abuso y el impacto en la sociedad y la práctica médica. La discusión sobre la eutanasia
es compleja y debe considerar profundamente todos estos aspectos antes de llegar a una
conclusión.

Aspectos filosóficos y religiosos


 Aspectos Filosóficos
1. Sacralidad de la Vida: Desde una perspectiva filosófica, muchas tradiciones sostienen
que la vida humana es sagrada y no debe ser terminada deliberadamente. Este punto de
vista se basa en la creencia de que la vida tiene un valor intrínseco, independientemente
de las circunstancias.
2. Argumento de la Pendiente Resbaladiza: Se argumenta que permitir la eutanasia
voluntaria puede llevar a la aceptación de la eutanasia no voluntaria (sin el
consentimiento explícito del paciente) y la eutanasia involuntaria (sin el consentimiento
del paciente y en contra de su voluntad). Este argumento sugiere que una vez que se
permite la eutanasia en ciertos casos, los criterios pueden relajarse gradualmente.
3. Principio de la Doble Efecto: En ética médica, este principio sugiere que es
moralmente aceptable administrar tratamientos que tienen el efecto secundario de
acortar la vida (como el uso de analgésicos fuertes) siempre que la intención primaria
sea aliviar el dolor y no causar la muerte.
 Aspectos Religiosos
1. Creencias Cristianas: Muchas denominaciones cristianas, incluida la Iglesia Católica,
se oponen firmemente a la eutanasia. Creen que la vida es un don de Dios y que sólo
Dios tiene el derecho de decidir cuándo debe terminar. La eutanasia es vista como una
forma de asesinato y una violación del mandamiento de "No matarás".
2. Islam: El Islam también prohíbe la eutanasia. La vida es considerada sagrada y un
don de Alá, y quitarse la vida o la vida de otro es haram (prohibido). Se espera que los
musulmanes soporten el sufrimiento con paciencia y fe.
3. Hinduismo y Budismo: Aunque estas religiones no tienen una postura uniforme,
generalmente valoran la vida y promueven la no violencia (ahimsa). La eutanasia puede
ser vista como una forma de violencia y una interrupción del ciclo natural de vida y
muerte (samsara).
 Alternativas a la Eutanasia
1. Cuidados Paliativos: Mejorar el acceso y la calidad de los cuidados paliativos puede
ofrecer una alternativa a la eutanasia. Los cuidados paliativos se centran en aliviar el
dolor y otros síntomas, proporcionando apoyo emocional y espiritual a los pacientes y
sus familias.
2. Soporte Psicológico y Social: Proporcionar apoyo psicológico y social puede ayudar
a los pacientes a enfrentar el sufrimiento y encontrar sentido y calidad de vida incluso
en situaciones difíciles.
3. Investigación Médica: Continuar la investigación en tratamientos para enfermedades
terminales y dolor crónico puede ofrecer nuevas soluciones y mejorar la calidad de vida
de los pacientes.
 Consideraciones Adicionales
1. Decisiones Bajo Presión: Las personas que enfrentan enfermedades terminales o
dolor crónico pueden estar bajo una tremenda presión emocional y física, lo que podría
influir en su decisión de optar por la eutanasia. Es crucial asegurarse de que estas
decisiones se tomen sin coerción y con pleno consentimiento informado.
2. Impacto en la Salud Mental de los Profesionales Médicos: La participación en la
eutanasia puede tener un impacto significativo en la salud mental de los médicos y
enfermeras, potencialmente llevándolos a experimentar sentimientos de culpa, estrés y
conflictos éticos.
3. Educación y Conciencia Pública: Aumentar la educación y la conciencia pública
sobre los cuidados paliativos y las alternativas a la eutanasia puede ayudar a las
personas a tomar decisiones informadas y reducir la demanda de la eutanasia.
Estos puntos proporcionan una visión más detallada de las razones por las cuales
algunas personas y grupos se oponen a la eutanasia, subrayando la complejidad y la
sensibilidad del tema.

Según Copilot:
1. Dignidad hasta el final: Se argumenta que toda persona, independientemente de
su estado de salud, tiene una dignidad intrínseca. Los equipos de cuidados
paliativos trabajan arduamente para preservar esa dignidad hasta el último
momento. Optar por la muerte podría no garantizar esa dignidad y sería una
renuncia a nuestra condición humana1.
2. Protección de los vulnerables: Las decisiones personales sobre la vida y la
muerte tienen implicaciones colectivas. Legalizar la eutanasia podría afectar a
las personas más frágiles, como los ancianos o los inmigrantes, que podrían
sentir presiones sociales o familiares para optar por la muerte1.
3. Transgresión de la prohibición de matar: Legalizar la eutanasia introduciría la
excepción a la prohibición de matar en nuestra sociedad. Nuestra civilización ha
avanzado eliminando estas excepciones, y permitir la eutanasia sería un paso
atrás1.
4. Significado detrás de la solicitud de muerte: Muchos pacientes que piden la
muerte no desean morir en sí, sino vivir en condiciones menos difíciles.

Otros:
1. Primera página:
[Link]
a-favor-y-9-respuestas/
Argumentos en contra de la eutanasia
1. Sobre la carga de la prueba
En la eutanasia se cuestiona no sólo el valor de la libertad, sino también el de la misma
vida. Es lógico, por tanto, que quien quiera matar a otra persona, justifique su
comportamiento. Por tanto, la carga de la prueba corresponde al que quiere suprimir la
vida, no al que la defiende.
2. Sobre el argumento de la libertad
Para responder al argumento de que la prohibición de la eutanasia es contraria a la
libertad, hay que distinguir dos libertades: la del paciente y la del personal sanitario, y
además hay que cuestionar la noción de libertad que manejan.
a) Libertad del paciente
El manifiesto La vie pas la mort suscrito por más de 175 asociaciones francesas
especializadas en cuidados paliativos dice entre otras cosas:
<<Muy pocos pacientes nos dicen que quieren morir, menos aun cuando están
debidamente atendidos y acompañados».
«Además, cuando piden la muerte, muchos quieren significar una cosa muy distinta de
la voluntad de morir. Pedir la muerte significa casi siempre no querer vivir en
condiciones tan difíciles. ¿Pedir la muerte porque se sufre es realmente una elección
libre? En cambio, los cuidados paliativos restauran la libertad del paciente al final de su
vida al controlar tanto el dolor como el sufrimiento mental».
Al permitir la eutanasia, se pone a los enfermos en la tesitura de decidir si quieren
seguir siendo una carga para sus familiares. La permisión de la eutanasia supone un
chantaje moral a los más débiles, a aquellas personas que se sienten un peso para la
familia y para la sociedad, lo cual limita ciertamente su libertad. Fomenta su
desesperanza, induciéndoles a rendirse en la lucha por la vida. De hecho, nuestro código
penal considera, ya no un suicidio asistido sino un asesinato el cooperar en un suicidio
de un menor o de una persona que tiene disminuidas sus facultades mentales. ¿Y cómo
se encuentra una persona sufre y ve cercana su muerte?
Si se despenaliza la eutanasia, muchas personas serán invitadas a morirse por aquellos
que no quieren molestarse por mantenerlas vivas. Ciertamente no de manera expresa,
pero sí por el simple hecho de que el enfermo sabe que puede dejar de ser una carga
para los demás. A veces serán sus propios familiares, que no quieren cuidarles, o peor,
que tienen prisa en cobrar la herencia. También puede ser algún médico desaprensivo,
que considera injustificado el empleo de tantos recursos en vidas "inútiles".
Por contraste, en circunstancias normales, cuando vemos alguien sano que se quiere
suicidar, vamos corriendo en su ayuda para darle razones que le hagan cambiar de
opinión. Pero, con la eutanasia se da la paradoja de que se nos exige que respetemos su
"decisión libre", cuando la suya no es una decisión tan libre: está condicionada por
muchísimas presiones.
Anne de la Tour, presidenta de la Sociedad Francesa de Acompañamiento y Cuidados
Paliativos (que agrupa a 10.000 cuidadores y 6.000 voluntarios), hablando sobre la
libertad de los moribundos, nos dice:
<<Los pacientes evocan la muerte a menudo, la desean algunas veces, después dicen lo
contrario y hablan de otra cosa, de proyectos y de esperanzas. Son ambivalentes, como
lo es todo ser humano que trata de dar un sentido a su vida».
b) Libertad del personal sanitario y del resto de la sociedad
Por lo que se refiere al personal sanitario, la constitución de la eutanasia como un
derecho, genera siempre obligaciones, de modo análogo a como el derecho al aborto
genera obligaciones en el personal sanitario, pues, aunque se regule el derecho a la
objeción de conciencia, siempre quedarán excluidos del derecho a la objeción la
actividad del personal sanitario que rodea la práctica de la eutanasia (auxiliares,
limpiadores, administrativos, etc.).
Pero no es sólo el personal sanitario está obligado a colaborar en este derecho: también
lo están las fuerzas de seguridad, jueces y magistrados, asistentes sociales, maestros y
profesores (que tendrán que enseñar cómo ejercer este nuevo "derecho"), etc.
c) La noción de libertad que manejan los defensores de la eutanasia es parcial y
discutible Entender la libertad sencillamente como la capacidad de elegir cualquier cosa
en un momento determinado es contraria a la noción de libertad como la capacidad de
elegir lo mejor. Cuántas veces, cada uno de nosotros, después de elegir algo, al darnos
cuenta de los efectos nocivos de nuestra decisión, hemos dicho o pensado: "realmente
esto no es lo que yo quería".
Igualmente, esta consagración del respeto a la libertad, como valor supremo, presupone
una antropología individualista liberal:
<<Esta ayuda activa a morir que no quitaría 'nada a nadie' -dice Anne de la Tour- no
existe más que en la ficción ultraliberal en la que cada uno no vive más que para sí
mismo, ejerce solo su 'soberanía' y pretende 'controlar' todo. Pero ¿por qué cruel ironía
estas condiciones, que nunca son plenamente logradas en el curso de la vida, lo serían
de repente en el momento de la muerte?»
3. Sobre el argumento de la dignidad
Tanto los que defienden la eutanasia como los que se oponen a ella invocan el respeto a
la dignidad. Pero entienden por "dignidad humana" cosas diferentes. Los primeros
entienden, como hemos visto, que una la dignidad de una vida reside en la consciencia y
en la salud; los segundos, en cambio, defienden que la dignidad no depende de lo que a
uno le pasa, sino de su actitud ante lo que le pasa.
El momento próximo a la muerte sigue siendo vida digna, que muchas veces constituye
una parte decisiva de la propia biografía existencial. Acabar bien la vida es decisivo
para cerrar con dignidad la propia historia. Son muchos los testimonios de familiares y
cuidadores de moribundos que narran la intensidad de vida de esos momentos esenciales
previos a la muerte: momentos de reconciliación con familiares y con Dios, de gratitud,
de despedida, de amistad, etc.
En este sentido, para el que muere no hay una muerte digna o indigna, lo que hay es una
vida digna o indigna hasta el momento de su muerte; y sin duda, para el que mata
injustificadamente lo que hay es una vida indigna.
Y por supuesto la noción de dignidad difiere completamente entre los que creen que el
hombre es criatura e hijo de Dios, y los que piensan que Dios no existe y que somos
sólo un pedazo de materia que por azar piensa.
4. Sobre el argumento de la razón de ser de la profesión sanitaria y de la moral
Todavía en muchas Facultades de Medicina de las universidades españolas todos los
estudiantes, antes de
licenciarse, pronuncian solemnemente el juramento hipocrático. Es un texto breve de
apenas ocho líneas. Entre otras cosas juran:
"Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré
iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el
contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura".
La palabra profesión viene del latín professionis, que alude a la acción y al resultado de
profesar, entendido como manifestar una adhesión a unos valores, a unas normas que
definen el oficio al que uno consagra buena parte de su vida.
Dedicarse a la profesión médica supone adherirse al valor de la vida y de la salud como
norma suprema de actuación en el propio oficio. Lo cual no supone estar a favor del
dolor y del sufrimiento para conservar la vida. Sino a favor de suprimir, o al menos
paliar, el sufrimiento del enfermo: suprimir la enfermedad o al menos el dolor, no
suprimir al enfermo.
Toda profesión responde a una vocación, y en el caso del personal sanitario y de los
cuidadores, la de curar, aliviar y acompañar al paciente en su enfermedad. Posiblemente
no haya en España una profesión que requiera más tiempo de estudio y de preparación
que la de los médicos, y que al mismo tiempo esté peor pagada en proporción al
esfuerzo que invierten en su formación. ¿Y por qué todavía tantos jóvenes desean ser
médicos? Porque la profesión médica es quizá la más vocacional de las que existen en el
mundo. Nada produce más satisfacción a una persona como hacer un gran bien a otra, y
no hay mayor bien que la vida misma. Preservar la vida y paliar el sufrimiento es un
ideal precioso por el que tanta gente ha empleado y desea emplear los mejores recursos
de su vida.
Ahora, en cambio, si se obliga al sistema sanitario a prestar el "servicio" de la muerte al
que lo solicita, se está pervirtiendo la profesión médica. Pensemos en la crisis de
autopercepción de su propio oficio que puede experimentar un médico que a brazo
partido se emplea a fondo para salvar una vida en una planta de un hospital, mientras
que en la planta de más abajo otros colegas causan la muerte a petición. En suma,
despenalizar la eutanasia termina por trivializar el esfuerzo y la lucha cotidiana por la
vida en la que se emplean los profesionales de la salud.
Y más grave todavía: se rompe la tradicional confianza del paciente con el médico. Es
una actitud universal la confianza de los pacientes que se abandonan en manos del
personal sanitario: se toman todo los que les prescriben (con una fe ciega en su
dictamen); se privan, con gran sacrificio, de lo que los médicos les indican... En cambio,
cuando se permite la eutanasia, se rompe esta confianza. Es sabido, por ejemplo, que la
legalización de la eutanasia en Holanda está causando una estampida de enfermos y
ancianos hacia otros países de la Unión Europea, porque no se fían de los médicos
holandeses. La legalización de la eutanasia «dinamitaría las relaciones entre pacientes y
profesionales sanitarios, volvería a los enfermos responsables únicos de su propia y
doliente existencia, garantizándoles más soledad que libertad, y ensancharía el poder
político más allá de los límites propios de un Estado de Derecho>>.
Hoy en día hay medicamentos y técnicas para paliar prácticamente todos los dolores sin
matar al enfermo. Un desafío de los médicos, de los investigadores, y de los poderes
públicos es hacer extensivos esos cuidados paliativos a todos los que sufren. Además, si
no se lucha por extender estos cuidados, se dará la paradoja de que los más pobres serán
los que más sufran al no poder afrontar los gastos de los cuidados terminales, y los que
más solicitarán la eutanasia.
Por lo que se refiere al objeto de la ética o de la moral, decir que su fin es la mayor
felicidad del mayor número, entendiendo además la felicidad como mero bienestar
fisiológico, responde a un planteamiento moral utilitarista, que es sectario y
reduccionista. La razón de ser de la ética no es suprimir el dolor moral, ni físico, ni
psíquico, sino ayudarnos a ser mejores personas, con dolor o sin él. La ética es la
disciplina filosófica que estudia (y al mismo tiempo la vida en que se encarna esa teoría)
el comportamiento en cuanto a lo bueno y lo malo para el hombre como hombre. Lo
bueno para cada ser es que exista y se realice, que cumpla su naturaleza. El bien tiene
siempre razón de fin. Una cosa o un ser son buenos en la medida en realizan su
naturaleza. Hay, pues, una finalidad o un sentido que precede y vincula a cada ser. Por
eso, sólo se puede hablar de bien y de mal, de progreso y retroceso, si lo seres están
previamente "finalizados", es decir, si tienen un fin o un sentido. Estudiar la bondad o
maldad de los actos humanos presupone, por tanto, un sentido de dichos actos, una
orientación gracias a la cual se puedan calificar como actos rectos o desviados en la
medida en que los actos nos conduzcan al fin o nos desvíen de él. Si todo fuera
completamente fruto del azar, nada tendría sentido, porque nada tendría un fin que
realizar.
5. Sobre el argumento de que eutanasia reduce los gastos sociales
Aquí nada se puede objetar. Ciertamente la eutanasia reduce gastos sociales, pero a qué
precio. La esclavitud también los reduce. El exterminio en masa también.
[Link] el argumento de la mayor seguridad al regularlo
Ante el argumento de que es mejor una eutanasia controlada con requisitos estrictos,
supervisados por agentes imparciales y ejecutados por profesionales, que una eutanasia
ilegal sin control alguno, podemos decir varias cosas:
En primer lugar, aquí no sólo se habla de permitir, sino de convertir en derecho, y por
tanto, con las correlativas obligaciones del personal sanitario y del resto de la sociedad.
En segundo lugar, si la práctica es inmoral, como lo es por ejemplo la mutilación genital
femenina, el hecho de practicarse con frecuencia no es un argumento para legalizarla.
También es frecuentes el robo, el abuso de menores, el maltrato animal...
En tercer lugar, el hecho de convertirla en un derecho genera en la mayoría de la
sociedad la percepción de que es una práctica buena. La mayoría tiende a identificar
moralidad con legalidad. Es más, habrá enfermos que consideren una muestra de
caridad el solicitar la muerte para dejar de ser una carga para la familia o para el
sistema.
En cuarto lugar, la regulación no termina con la inseguridad de su práctica, antes bien,
la aumenta. ¿Cuál será el criterio para determinar el nivel de sufrimiento que permite el
acceso a la eutanasia?, ¿cómo determinar la existencia de consentimiento en un enfermo
terminal que tiene disminuidas sus facultades mentales, como habitualmente las tiene en
ese estado?, ¿por qué los menores no pueden acceder a la eutanasia si tienen una
enfermedad incurable que también les genera sufrimiento y además durante más tiempo
que un adulto?, ¿cómo determinar si un paciente es un enfermo psíquico y por tanto
excluido del derecho a la eutanasia?, ¿si se puede administrar la sustancia mortífera en
la propia casa, cuáles serán las medidas de control para que no se empleen en un
crimen? etc.
Sobre la pendiente resbaladiza por la que se cae al convertir la eutanasia en un derecho,
basta ver lo que ha sucedido en Bélgica y que tan claramente expone en este mismo
libro el profesor Étienne Moreno.

2. Segunda pagina
[Link]
Los principales argumentos en contra de la eutanasia pueden resumirse en que no todas
las muertes son dolorosas o humillantes. Además, existen métodos médicos ya
existentes para calmar el dolor y acompañar en la muerte.
Además, se argumenta que la muerte voluntaria no deja de ser una muerte y por lo tanto
posee consecuencias morales tanto en el médico ejecutante como en la sociedad que lo
tolera, lo cual podría conducir a dilemas éticos insospechados. Por otro lado, se la
considera un procedimiento innecesario en el marco de la medicina contemporánea.

3. Tercera pagina
[Link]
cuidados-paliativos/
 Doce razones para decir no a la eutanasia y sí a los cuidados paliativos
1. Todos deben vivir con dignidad hasta el final de su vida
Toda persona, con independencia de su estado de salud, tiene una dignidad intrínseca.
Incluso en las situaciones más difíciles y menos deseables, los equipos de cuidados
paliativos ponen todo su corazón y su experiencia para salvaguardar la dignidad de los
pacientes. Al contrario, optar por la muerte no garantiza esa dignidad y supone una
renuncia a la condición humana.
2. La ley debe proteger a los más vulnerables
Las decisiones personales tienen siempre una dimensión colectiva, especialmente
cuando requieren la intervención de terceros, como en la eutanasia o la asistencia al
suicidio. Enfrentarse a la muerte y acelerarla es un comportamiento raro y solitario, que
reivindican unas pocas personas decididas, pero que sería un peso las más frágiles:
personas aisladas, ancianas o inmigrantes, sometidas a todo tipo de presiones
(familiares, sociales, incluso médicas), en una sociedad que prima la eficacia y puede
valorar como carga a una parte significativa de su población.
3. La prohibición de matar fundamenta nuestra civilización
Legalizar la eutanasia significa introducir en el corazón de la sociedad la transgresión de
la prohibición de matar. Aunque solo fuera por el principio básico de cautela, se debería
rechazar un “matarás a veces” o “bajo ciertas condiciones”. Nuestra civilización ha
progresado eliminando las excepciones a la prohibición de matar (venganzas, duelos,
pena de muerte). Legalizar la eutanasia significaría dar un paso atrás.
4. Pedir la muerte no siempre significa desear morir
Muy pocos pacientes nos dicen que quieren morir, menos aún cuando están
debidamente atendidos y acompañados. Además, cuando piden la muerte, muchos
quieren significar una cosa muy distinta de la voluntad de morir. Pedir la muerte
significa casi siempre no querer vivir en condiciones tan difíciles. ¿Pedir la muerte
porque se sufre es realmente una elección libre? En cambio, los cuidados paliativos
restauran la libertad del paciente al final de su vida al controlar tanto el dolor como el
sufrimiento mental. En última instancia, la ley francesa les permite solicitar la
suspensión de los tratamientos extraordinarios y, en su caso, la llamada sedación
profunda y continua hasta la muerte, cuando se encuentran al final de sus vidas y
consideran que el sufrimiento es insoportable
5. El fin de la vida sigue siendo vida. Nadie puede saber lo que nos depararán los
últimos días
Incluso en esas situaciones difíciles, hemos visto a los pacientes vivir momentos
esenciales, hasta el punto de descubrir algunos que la bondad existe, así como valorar la
despedida a sus seres queridos. Acelerar la muerte privaría de estos instantes últimos e
impredecibles de la condición humana.
6. Despenalizar la eutanasia impondría al paciente y a su familia la obligación de
planteársela
¿Queremos realmente, en el futuro, tener que plantearnos la oportunidad de acabar con
el sufrimiento personal o de nuestros seres queridos? ¿Queremos realmente tener que
preguntarnos, tras un diagnóstico grave, sobre la inyección letal, o imaginar, cuando no
podemos más, que seres queridos se hacen la pregunta por nosotros?
7. Los cuidadores están para cuidar, no para matar
La vocación específica de los cuidadores es proporcionar cuidados, dentro de una
relación de confianza con la persona enferma. Matar destruye este contrato de confianza
y deroga el código de deontología médica. Los cuidadores muestran que son capaces de
superar la tentación de la omnipotencia a través del encarnizamiento terapéutico o la
eutanasia.
8. Las encuestas sobre eutanasia recogen la opinión de sanos, no de enfermos
A partir de sondeos, se afirma que la sociedad está preparada para admitir la
legalización de la eutanasia. Sin embargo, nadie puede proyectarse de manera realista
hacia el final de su vida y decir que sabe qué desearía realmente en ese momento. De
hecho, las encuestas no tienen en cuenta la palabra de los enfermos en fase terminal de
la vida.
9. Equivocarse en una demanda de eutanasia sería un error médico irreparable
Estremecen los errores judiciales en los países que no han derogado la pena de muerte.
Ningún paciente podrá tampoco reclamar por diagnóstico erróneo, ignorancia de
tratamientos existentes o desconocimiento de la verdadera naturaleza de su petición. ¿Se
puede admitir ese riesgo? Ante situaciones ambivalentes por naturaleza, ¿qué es
preferible: el riesgo de vivir un poco más cuando estamos hartos de la vida, ¿o el riesgo
de morir cuando queríamos vivir todavía?
10. Legalizar la eutanasia la trivializa, y no evita transgredir los límites
La experiencia demuestra que la legalización va llevando las limitaciones jurídicas
iniciales hacia prácticas cada vez más extremas. Se llega a la eutanasia de los menores,
o de personas que padecen trastornos mentales, y no se cumplen las condiciones
establecidas por la ley, ni siquiera el consentimiento del paciente. Los abusos crecen en
los países que legalizan la eutanasia (por ejemplo, la clandestina es tres veces más
común en Bélgica que en Francia).
11. Los cuidados paliativos deben prestarse a todos
Los cuidados paliativos deben estar accesibles en todas partes y para todos. Son un
derecho del paciente. Actualmente, demasiados enfermos no reciben cuidados paliativos
cuando los necesitan. Esto debe cambiar. ¡Apliquemos la ley, toda la ley, nada más que
la ley!
12. Los cuidados paliativos son incompatibles con la eutanasia y el suicidio asistido
Se trata de dos enfoques basados en filosofías radicalmente opuestas. La legalización de
la eutanasia y del suicidio asistido deriva de la exigencia de autonomía. Los cuidados
paliativos combinan la ética de la autonomía con la ética de la vulnerabilidad y de la
solidaridad colectiva. Los cuidados paliativos previenen y alivian el sufrimiento,
mientras que la eutanasia se dirige a acelerar la muerte intencionalmente. Los cuidados
paliativos son tratamientos, la eutanasia es un acto mortal.

4. Cuarta pagina
[Link]
Razones_del_no_a_la_eutanasia.pdf
 Razones del “no” a la Eutanasia
1. El consenso
El consenso convierte el principio legislativo en la única fuente de verdad y de bien, y
deja la vida humana a merced del número de votos emitidos en un Parlamento. Las
legislaciones sobre el aborto, la clonación humana, la fecundación extracorpórea y la
experimentación embrionaria son consecuencia de la aplicación del principio de las
mayorías.
Los derechos humanos no son otorgados por el número de votos obtenidos, ni por la
sociedad, ni por los partidos políticos, aunque deben siempre reconocerlos y
defenderlos. No se basan tampoco en el consenso social, ya que los derechos los posee
cada persona, por ser persona. Las votaciones parlamentarias no modifican la realidad
del hombre, ni la verdad sobre el trato que le corresponde.
2. La dignidad de la vida humana
El derecho de nacer y el de morir no son más que hechos y sólo hechos, adornados
naturalmente de toda la relevancia que se quiera. Precisamente por ello no pueden ser
tenidos como dignos o indignos según las circunstancias en que acontezcan, por la
sencilla y elemental evidencia de que el ser humano siempre, en todo caso y situación es
excepcionalmente digno, esté naciendo, viviendo o muriendo. Decir lo contrario es ir
directamente en contra de lo que nos singulariza y cohesiona como sociedad.
Legalizar la eutanasia es una declaración de derrota social, política y médica ante el
enfermo que no acabará con las perplejidades de la vida, ni de la muerte, ni con las
dudas de conciencia de los médicos, de los pacientes y de los familiares.
3. La autonomía personal
“El derecho a morir no está regulado constitucionalmente, no existe en la Constitución
la disponibilidad de la vida como tal”. Si existiera este derecho absoluto sobre la vida,
existirían otros derechos como la posibilidad de vender tus propios órganos o aceptar
voluntariamente la esclavitud.
La autonomía personal no es un absoluto. Uno no puede querer la libertad solo para sí
mismo, ya que no hay ser humano sin los demás. Nuestra libertad personal queda
siempre conectada a la responsabilidad por todos aquellos que nos rodean y la
humanidad entera. La convivencia democrática nos obliga a someternos y a aceptar los
impuestos, las normas y las leyes que en ningún momento son cuestionados como
límites de la libertad personal. ¿Por qué no queremos descubrir un bien social en la
protección legal de la vida en su finitud? ¿Qué cultura dejaremos nuestros hijos si les
transmitimos que los enfermos no merecen la protección de todos?

EL PAPEL DEL MÉDICO


El acto médico se basa en una relación de confianza donde el paciente confía al médico
el cuidado de su salud, aspecto primordial de su vida, de sí mismo. En la relación entre
ambos no puede mediar el pacto de una muerte intencionada. La eutanasia significará el
final de la confianza depositada durante milenios en una profesión que siempre se ha
comprometido a no provocar la muerte intencionalmente bajo ningún supuesto.
La eutanasia deshumanizará la medicina. Solamente desde el respeto absoluto es posible
concluir que todas las vidas humanas son dignas, que ninguna es dispensable o indigna
de ser vivida.
La eutanasia frenará el progreso de la medicina. Los médicos se irán volviendo
indiferentes ante determinados tipos de enfermedad, no habrá razones para indagar en
los mecanismos patogénicos de la senilidad, de la degeneración cerebral, del cáncer en
estadio terminal, de las malformaciones bioquímicas o morfológicas, etc.
La solución pasa por dar un cuidado integral a quien pronto va a morir, tratándole tanto
sufrimientos físicos como los sufrimientos psíquicos, sociales y espirituales.
Este es el fundamento de la Medicina Paliativa que desde la perspectiva del respeto
absoluto debido a toda persona y ante los límites terapéuticos de la propia medicina,
pasa a controlar los síntomas de la enfermedad, especialmente la presencia de dolor,
acompañando al enfermo hasta la muerte.

CONSECUENCIAS DE SU DESPENALIZACIÓN
Las difíciles circunstancias que provocan algunas enfermedades o una experiencia
familiar desagradable pueden ser causa de una posición personal a favor de la eutanasia.
Pero los casos extremos no generan leyes socialmente justas, por las dificultades que
estos mismos comportan. Los casos extremos son utilizados y presentados como
irresolubles, por lo que, si hoy aceptamos mtar intencionadamente a un paciente como
solución para un problema, mañana podremos halar una centena de problemas para los
cuales matar sea la solución.
¿Qué pasará si se despenaliza?
La despenalización de la eutanasia comportará una decadencia ética progresiva.
Gonzalo Herranz describe en cuatro fases las situaciones por las que pasaremos en saco
de ser despenalizada:
1. Se presentará la eutanasia como un tratamiento que sólo puede aplicarse en ciertas
situaciones clínicas extremas, sometidas a un control estricto de la ley.
2. Tras pocos años, la reiteración de casos irá privando a la eutanasia de su carácter
excepcional. La habituación se producirá de que es una intervención no carente de
ventajas, e incluso una terapéutica aceptable. La eutanasia les ganará falazmente la
batalla a los cuidados paliativos por ser más indolora, rápida, estética, y económica
convirtiéndose para el enfermo en un derecho exigible a una muerte dulce, para los
allegados en una salida más cómoda, para algunos médicos un recurso sencillo que
ahorra tiempo y esfuerzos, y para los gestores sanitarios una intervención de óptimo
cociente costo/eficacia.
3. Para aquellos profesionales que acepten la eutanasia voluntaria, la eutanasia se
convertirá, por razones de coherencia moral, en una obligación indeclinable. Esta fase
comporta la eutanasia involuntaria. El médico razona que la vida de ciertos pacientes
capaces de decidir es tan carente de calidad, tienen ta alto costo, que no son dignas de
ser vividas. Es muy fácil expropiar al paciente de su libertad de escoger seguir viviendo.
}
4. Se generalizará este concepto a otros enfermos y la eutanasia sustituirá a a medicina.

RAZONES POLÍTICAS PARA DECIR NO A LA EUTANASIA


El Debate de la eutanasia pone al descubierto cuáles son deberes del Estado o políticos
y cuáles son deberes personales.
La tutela de la vida humana es un deber político que no puede relegarse a la moral
particular o privada de cada uno. La vida física es un bien universal que no puede ser
amenazado por ninguna circunstancia.
Existen dos planos diferenciados:
1. Jurídico-político: regula las relaciones entre los hombres por la convivencia en
paz, seguridad y libertad y protege los bienes comunes de los que participamos
todos y en los que la vida física de cada hombre es presupuesto necesario para la
existencia de otros bienes. No es un deber del Estado hacer bueno al hombre a
través de las leyes civiles, pero sí proteger a todos los que pueden verse privados
del derecho fundamental a la vida especialmente ante la vulnerabilidad que
comporta la enfermedad.
2. Moral: regula los actos individuales. El presunto derecho al suicidio asistido es
una opinión o deseo personal. Una cosa es el deseo que tenemos todos de morir
bien y otra bien distinta despenalizar el acto intencionado de supresión de una
vida: el homicidio.
El derecho a la protección de la vida física de cada persona y bajo cualquier
circunstancia de enfermedad o de vejez es el fundamento que nos protege de los
criterios éticos de los demás sobre la propia existencia, de la forma en cómo los otros
“me ven”, e incluso de la moralidad particular de aquel que no descubre el respeto
debido siempre al otro, como el médico que practica eutanasias

ALTERNATIVAS A LA EUTANASIA
La solución a los sufrimientos que comporta la enfermedad no debe pasar por admitir el
matar o la ayuda al suicidio de las personas enfermas. Matar nunca es una solución y
aún menos el suicidio. El reto social y médico está en el desarrollo de una Medicina
Paliativa eficaz, que admita la condición doliente del ser humano y que procure el
control del dolor y el alivio del sufrimiento”.
La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la
humanización de la muerte. Ayudar al enfermo a vivir lo mejor posible el último
periodo de la vida. Es fundamental expresar el apoyo, mejorar el trato y los cuidados, y
mantener el compromiso de no abandonarle, tanto por parte del médico, como por los
cuidadores, los familiares, y también del entorno social.
Muchos casos de petición de eutanasia se deben a una “medicina sin corazón”. La
eutanasia se basa en la desesperación y refleja la actitud de “ya no puedo hacer nada
más por usted”. Hay que ayudara vivir, pero no siempre es fácil; también habrá que
dejar morir, pero matar es una solución demasiado sencilla. La respuesta ante la petición
de eutanasia no es la legalización son una mejor educación y atención sanitaria y social.
La medicina Paliativa procura responder a cualquier necesidad de los enfermos cuando
se encuentran en una fase avanzada de la enfermedad o en situación terminal. La
extensión de los programas de Cuidados Paliativos es muy importante para poder
atender mejor a estos enfermos. Precisamente en España, el Plan Nacional de Cuidados
Paliativos que están elaborando el Ministerio de Sanidad, el Insalud y los representantes
de todas las comunidades autónomas, tiene como principal objetivo mejorar la calidad
de vida de los pacientes en situación terminal.
Hay que ser respetuosos con la vida y también con la muerte. Al final de la vida, se
deben suspender los tratamientos que según los conocimientos científicos no van a
mejorar el estado del paciente; y únicamente se deben mantener los calmantes, la
hidratación, la nutrición y los cuidados ordinarios necesarios, hasta el final natural de la
vida.

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