Oración
Ficha Definiciones sobre la oración
Se puede realizar una dinámica en el grupo, comentando las diferentes definiciones sobre la
oración, que en primer lugar se habrá entregado en una hoja.
Cada uno puede elegir aquella con la que más se identifique o expresar una propia. Después de un
tiempo de silencio, se comparte en el grupo todo lo que nos sugieren estas frases o lo que para
cada uno es la oración:
Orar es escuchar a Dios que te habla.
Orar es abrirte a aquello que Dios nos propone desde siempre.
Oración es ponerte disponible ante Dios para que pueda decirte una vez aquello que siempre
quiere decirnos.
Orar es recibir lo que Dios quiera darnos.
Orar es abrirse al perdón que Dios nos propone.
Oración es aprender a escuchar.
Orar es un momento de intimidad con Dios, es la apertura a la vida verdadera.
Oración es descubrir que Dios nos ama.
Orar es encontrar un tiempo de silencio.
Orar es encontrar un tiempo para detenerse, para pensar, para ordenar ante el Señor los días, las
horas, los acontecimientos.
Oración es encontrar un tiempo gratuito de alabanza, de contemplación del amor infinito de Dios.
Orar es alzar un lamento, un grito de angustia, una petición de socorro, una contemplación serena.
Orar es tratar a Dios como a uno que está muy cercano.
Oración es dejarse renovar por Dios.
Orar es ponerse en actitud de diálogo con alguien que está allí, que escucha y que responde
Orar es creer que en el corazón de la noche existe la luz.
Introducción
Comenzamos la oración en un clima de silencio y lugar adecuado y cómodo que ha sido
previamente preparado.
Una de las actitudes básicas para orar es el silencio y la escucha. En primer lugar el animador
motiva el comienzo de la oración, animando a permanecer con actitud de escucha. Puede emplear
unas palabras parecidas a estas:
Vamos a estar un momento en oración, puede que no sepamos muy bien qué significa la oración,
puede que hayamos escuchado mucho sobre la oración y que tengamos poca práctica.
En este momento que vamos a dedicarle a Dios nos vamos a dejar llevar por algunas frases de
grandes santos que han hablado sobre la oración.
Permanecemos a la escucha, abriendo nuestros corazones para que Dios pueda entrar y llenarlos.
Después, durante la oración las frases o lecturas deben leerse con calma, dejando entre cada una
de ellas un minuto o dos, según la capacidad del grupo.
Canto
TENGO FE (Nico Montero)
Tengo fe, en Ti, envía tu Espíritu Señor,
hazme dócil a tu voz,
quiero obrar tan solo desde la fe.
La actitud delante de Dios
Oramos porque necesitamos estar con él
La oración es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama. (Santa
Teresa de Jesús)
Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de
agradecimiento y de amor, tanto en las penas como en las alegrías. (Santa Teresita del Niños
Jesús)
¿Soy consciente de que tengo a Dios a mi alcance? ¿que puedo relacionarme con él
siempre que quiera?
Dios dispuesto a escucharnos
La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su
Creador. (Santo Cura de Ars)
La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. (San
Pedro Damián)
Canto
CONFÍO EN TI (Brotes de Olivo)
Confío en Ti, de Ti me fie,
no andaré tus pasos si no es desde la fe.
Justo he de vivir, si en Ti confié.
Dame Dios tu Espíritu, dame Tú la fe.
Oración y contemplación. Experiencia de Amor
Entre las actitudes básicas para orar es ser capaz de dejarse amar por Dios, aceptar su amor.
Varios santos nos hablan sobre esto:
Abraza al Dios Amor, déjate abrazar por el amor de Dios (San Agustín)
En la oración busques el discurso o la meditación, ya no es tiempo de eso. Deja estar tu alma en
sosiego y quietud, aunque parezca que no haces nada y que pierdes el tiempo… Lo que tienes que
hacer es dejar el alma libre, despreocupada, descansada de todas las noticias y pensamientos,
contentándose sólo con la presencia amorosa y sosegada en Dios. (San Juan de la Cruz)
Lectura: La oración de la Rana (Tony de Mello)
Una noche, mientras se hallaba en oración, el hermano Bruno se vio interrumpido por el croar de
una rana. Pero, al ver que todos sus esfuerzos por ignorar aquel sonido resultaban inútiles, se
asomó a la ventana y gritó: “¡Silencio! ¡Estoy rezando!”.
Y como el hermano Bruno era un santo, su orden fue obedecida de inmediato: todo ser viviente
acalló su voz para crear un silencio que pudiera favorecer su oración.
Pero otro sonido vino entonces a perturbar a Bruno: una voz interior que decía: “Quizás a Dios le
agrade tanto el croar de esa rana como el recitado de tus salmos…” “¿Qué puede haber en el croar
de una rana que resulte agradable a los oídos de Dios?”, fue la displicente respuesta de Bruno.
Pero la voz siguió hablando: “¿Por qué crees tú que inventó Dios el sonido?”.
Bruno decidió averiguar el porqué. Se asomó de nuevo a la ventana y ordenó: “¡Canta!” Y el
rítmico croar de la rana volvió a llenar el aire, con el acompañamiento de todas las ranas del lugar.
Y cuando Bruno prestó atención al sonido, éste dejó de crisparle, porque descubrió que, si dejaba
de resistirse a él, el croar de las ranas servía, de hecho, para enriquecer el silencio de la noche.
Y una vez descubierto esto, el corazón de Bruno se sintió en armonía con el universo, y por
primera vez en su vida comprendió lo que significa orar.
Los frutos de la Oración
Para concluir leemos todos juntos:
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría
Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.
Canto final
NADA NOS SEPARARÁ (Brotes de Olivo)
Nada nos separará (3)
del amor de Dios
El animador despide este tiempo de oración animando a que se reflexione esta experiencia vivida
y a que cada uno busque como mejorar las actitudes necesarias para orar.
Citas en las que Jesús nos enseña a orar
Desde la propia interioridad
Cuando creáis, no hagáis como los hipócritas, que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y en
las esquinas para exhibirse ante la gente. Ya han cobrado su paga. Tu, en cambio, cuando quieras
rezar, entra en tu cuarto, echa la llave y rézale a tu Padre que esta allí en lo escondido: tu Padre,
que ve en lo escondido, te recompensara (Mt 5, 5-6).
Sin demasiadas palabras
Cuando recéis no seáis palabreros como los paganos que se imaginan que por hablar mucho les
harán mas caso. No seáis como ellos, que vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que se
lo pidáis (Mt 8, 7 -8).
Dirigiéndonos a un Dios que es Padre
Cuando creáis, decid: ¡Padre nuestro…! (Lc 11,2).
Llenos de fe y confianza
Os aseguro que si tuvierais una fe sin reservas, si le dijerais a ese monte quítate de ahí y tírate al
mar lo haría. (Mt 21, 21).
En actitud humilde
Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo, el otro recaudador. El fariseo se planto y
se puso a orar… de esta manera: Dios mío te doy gracias por no ser como los demás; ladrón,
injusto, adultero, ni tampoco como este recaudador. Ayuno dos veces por semana y pago el
diezmo de todo lo que gano.
El recaudador, en cambio, se quedo a distancia y no se atrevía ni a levantar los ojos del cielo. No
hacia mas que darse golpes de pecho diciendo: Dios mío, ten compasión de este pobre pecador.
Os digo que este bajo a su casa a bien con Dios y aquel no. (Lc 18, 2)
Con insistencia
Suponed que uno de vosotros tiene un amigo y que llega a mitad de la noche diciendo:
– Amigo, préstame tres panes, que un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que
ofrecerle.
Y que, desde dentro, el otro le responde:
– Déjame en paz; la puerta esta ya cerrada, los niños y yo estamos ya acostados; no puedo
levantarme a dártelos.
Os digo que acabara por levantarse y darle lo que necesita, si no por ser amigos, al menos por
librarse de su importunidad. (Lc 11, 8)
En comunidad, sabiendo que está presente
Os lo digo otra vez: Si aquí en la tierra dos de vosotros se ponen de acuerdo, cualquier asunto por
el que pidan les resultara, por obra de mi Padre del cielo, pues donde están dos o tres reunidos
apelando a mi allí en medio de ellos estoy yo. (Mt 18, 18-20)
Orar en verdad, desde el corazón
No basta con decirme: «¡Señor, Señor!». Para entrar en el Reino de Dios: no, hay que poner por
obra la voluntad de mi Padre del Cielo. (Mt 7, 21)
Confiando en la bondad del Padre
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá: porque todo el que pide recibe, el
que busca encuentra y al que llama le abren.
O es que si a uno de vosotros le pide su hijo un pan, ¿le va a dar una piedra ?
O si le pide un pescado, ¿le va a ofrecer una serpiente ?
Pues si vosotros, malos como sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto mas vuestro
Padre del cielo se las dará a los que se las pidan! (Lc 12, 29-31)
Poniendo el esfuerzo en lo importante
No os preocupéis buscando qué comer y qué beber. Son los paganos quienes ponen su afán en
esas cosas; ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de eso. En cambio, buscad que él reine, y
eso se os dará por añadidura. (Lc 12, 29-31).
Perdonando
Y cuando estéis de pie orando, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro
Padre del cielo os perdone vuestras culpas. (Mc 11, 25).
Pidiendo también por nuestros enemigos
Si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti,
deja tu ofrenda allí en el altar , y ve primero a reconciliarte con tu hermano: vuelve entonces y
presenta tu ofrenda. (Mt 5 23-24).
Habéis oído lo mandado: «amaras a tu prójimo «… y odiaras a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad
a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen y calumnian. (Mt 5, 13-45)
Orando en su nombre
Quien cree en mi hará obras como las mismas y aun mejores. Porque yo me voy con el Padre , y lo
que pidáis siguiendo mi nombre lo haré yo para que el Padre reciba gloria del Hijo: cualquier cosa
que me pidáis alegando mi nombre os lo haré. (Jn 14, 12-14).
…y en unión con él
Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador. Todo sarmiento mío que me da fruto lo corta. Yo
soy la vid, vosotros los sarmientos… pedid lo que queráis, que se cumplirá. (Jn 15, 1)