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Sentencia sobre Enriquecimiento Injusto

La Audiencia Provincial de Granada desestima el recurso de apelación en el caso de enriquecimiento injusto, confirmando que no se cumplen los requisitos necesarios para su apreciación. Se establece que el progenitor custodio no incurre en enriquecimiento injusto al recibir regalos de sus hijos además de la pensión alimenticia. La sentencia reafirma que la buena fe del demandado no excluye la posibilidad de enriquecimiento injusto, pero en este caso no se evidencia tal situación.

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Sentencia sobre Enriquecimiento Injusto

La Audiencia Provincial de Granada desestima el recurso de apelación en el caso de enriquecimiento injusto, confirmando que no se cumplen los requisitos necesarios para su apreciación. Se establece que el progenitor custodio no incurre en enriquecimiento injusto al recibir regalos de sus hijos además de la pensión alimenticia. La sentencia reafirma que la buena fe del demandado no excluye la posibilidad de enriquecimiento injusto, pero en este caso no se evidencia tal situación.

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Audiencia Provincial de Granada, Sección 5ª, Sentencia de 17

Feb. 2006, rec. 1/2006

Ponente: Mascaró Lazcano, Antonio.

Nº de Sentencia: 5/2006

Nº de Recurso: 1/2006

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 82178/2006

ENRIQUECIMIENTO INJUSTO. No puede ser apreciado. No concurren en el

caso los requisitos necesarios; estos son: el enriquecimiento del demadado sin

justa causa para ello y el empobrecimiento del actor como consecuencia de lo

anterior. No es preciso que medie negligencia, mala fe o un acto ilícito por parte

del demandado como supuestamente enriquecido, sino que es suficiente el

hecho de haber obtenido una ganancia indebida, lo que es compatible con la

buena fe. MATRIMONIO. ALIMENTOS. Que el obligado, además de pagar la

cuantía establecida en concepto de alimentos, haga regalos a sus hijos no

supone un enriquecimiento injusto del progenitor custodio.

La AP Granada desestima el recurso de apelación confirmando la

sentencia de instancia que no aprecia el enriquecimiento injusto del

progenitor custodio porque el obligado, al margen de abonar la pensión

de alimetos, haga regalos a los hijos.

Texto

En la Ciudad de Granada, a diecisiete de febrero de dos mil seis

AUDIENCIA PROVINCIAL DE GRANADA

SECCIÓN QUINTA

ROLLO Nº 1/06 - AUTOS Nº 908/04

JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA Nº 6 DE GRANADA

ASUNTO: JUICIO ORDINARIO


PONENTE SR. ANTONIO MASCARÓ LAZCANO

S E N T E N C I A N Ú M. 5

ILTMOS. SRES.

PRESIDENTE

D. ANTONIO MASCARÓ LAZCANO

MAGISTRADOS

D. JOSE MALDONADO MARTINEZ

D. JOCHEN ALBIEZ DOHRMANN

La Sección quinta de esta Audiencia Provincial constituida con los Iltmos. Sres. al
margen relacionados ha visto en grado de apelación -rollo nº 1/06- losautos de
JUICIO ORDINARIO nº 908/04 del Juzgado de Primera Instancia nº 6 DE GRANADA,
seguidos en virtud de demanda de D. Jose Enrique contra DªNatalia.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Que, por el mencionado Juzgado se dictó resolución en fecha de 23


de mayo de dos mil cinco, cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente:
"Desestimo la demanda presentada por donJose Enrique y absuelvo a
doñaNatalia, condenando al actor al pago de las costas".

SEGUNDO.- Que contra dicha resolución se interpuso recurso de apelación por la


parte demandante, al que se opuso la parte contraria; una vez elevadas las
actuaciones a éste Tribunal se siguió el trámite prescrito y se señaló día para la
votación y fallo, con arreglo al orden establecido para estas apelaciones.

TERCERO.- Que, por éste Tribunal se han observado las formalidades legales en
ésta alzada.

Siendo Ponente el Iltmo. Sr. Presidente D. ANTONIO MASCARÓ LAZCANO.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- Tal y como tiene declarado elTribunal Supremo, entre otras muchas,
en sentencia de 30 de septiembre de 1993, según tiene establecido la Sala, el
enriquecimiento injusto exige los siguiente requisitos: a) un enriquecimiento
por parte del demandado que sea injusto, representado por un aumento de su
patrimonio o una no disminución del mismo; b) un empobrecimiento del actor
representado por un daño positivo o por un lucro frustrado; y c) la inexistencia de
un precepto legal que excluya la aplicación de este principio al caso concreto (SS
de 2 de enero, 5 y 23 de febrero, 7 de marzo, 23 de abril, 22 de octubre y 13 de
diciembre, todas de 1991); sin que sea necesario para su aplicación que exista
negligencia, mala fe o un acto ilícito por parte del enriquecido, sino que es
suficiente el hecho de haber obtenido una ganancia indebida, lo que es
compatible con la buena fe (SS de 23 y 31 de marzo de 1992, que citan la de 12
de junio de 1955). Reitera el Alto Tribunal su doctrina en su posterior Sentencia
de 14 de diciembre de 1996, al considerar que para la aplicación de la institución
del enriquecimiento injusto no es necesario que exista negligencia, mala fe o
un acto ilícito por parte del demandado como supuestamente enriquecido, sino
que es suficiente el hecho de haber obtenido una ganancia indebida, lo que es
compatible con la buena fe (SS de 23 y 31 de marzo de 1992, 30 de septiembre
de 1993, entre otras) y, por otro lado, la existencia de dolo o mala fe por parte
del demandado, que podrá dar lugar a la exigencia de otro tipo de
responsabilidades, no basta, por sí sola, para dar vida a la figura del
enriquecimiento sin causa, si no concurren todos los requisitos que condicionan
su existencia. Dicha Sala Primera matiza en su sentencia de 8 de junio de 1995
que no resulta preciso que la acción de enriquecimiento injusto sea ejercitada
necesariamente en forma subsidiaria, lo que sí sucede en el Derecho francés y en
el italiano (Código Civil 1942), pues ningún precepto legal así lo establece, por lo
que la jurisprudencia, tras una vacilante doctrina anterior, a partir de la S. de 12
de abril de 1955, ha declarado de forma rotunda y continuada (SS más recientes
de 10 y 20 de mayo de 1993 y 14 de diciembre de 1994), que la acción de
enriquecimiento injusto es del todo compatible con otras acciones y con las
que puede coincidir en los pronunciamiento o resultados que se trate de
conseguir en vía judicial. Asimismo dicha acción no actúa como idéntica a la
propia de la indemnización de daños y perjuicios. La base jurídica de la teoría del
enriquecimiento injusto ha de referirse necesariamente al desplazamiento
patrimonial de una parte a otra, careciendo de toda causa que lo pueda ampara o
justificar. La causa deja de ser injusta y se convierte en suficiente y justa, cuando
exista una disposición legal o cuando, se da negocio jurídico suficiente y dotado
de legalidad, y así lo ha declarado la doctrina jurisprudencial (SS de 28 de enero
de 1956, 20 de noviembre de 1964, 5 de diciembre de 1992, 19 de mayo de 1993
y 17 de febrero y 4 de noviembre de 1994). Insiste en parecidos términos el
Tribunal Supremo, en resolución de 29 de abril de 1998 recordando como
constante y reiterada doctrina jurisprudencial sobre el enriquecimiento injusto
proclama que no se genera cuando concurre causa contractual justa,
entendiendo por tal aquella situación jurídica que autoriza al beneficiario de un
bien a recibirlo y también al acreedor a percibir la deuda reconocida, bien porque
existe una disposición legal en este sentido o porque ha mediado un negocio
jurídico válido y eficaz y cuya nulidad e ineficacia no se ha logrado demostrar, por
lo cual cuando no se da carencia de causa justificativa de la ventaja económica
denunciada ni se acredita que representa supuesto de beneficio económico
adquirido, desprovisto de total relación negocial, se excluye el enriquecimiento
injusto (SSTS de 6 de febrero y 5 de diciembre de 1992, 19 de mayo de 1993, 17
de febrero de 1994 y 8 de junio de 1995). Como consagra la doctrina en
sentencia del TS de 26 de diciembre de 1998 el enriquecimiento injusto, aún
no regulado en el CC, ha sido acogido como principio general del derecho, por la
jurisprudencia (TS 1ª SS de 25 de noviembre de 1985, 3 de noviembre de 1986 y
12 de marzo de 1987).

Conforme a lo expuesto y fundamentos de derecho de la resolución recurrida,


procede su confirmación, al no concurrir en el supuesto enjuiciado los
condicionantes precisos para la estimación de la acción.

SEGUNDO.- Tal y como lo hace elTribunal Constitucional en su Sentencia de 28


de septiembre de 1998, conviene recordar que la motivación de las resoluciones
judiciales se configura como exigencia constitucional que se integra en el
contenido del derecho que el artículo 24.1 CE reconoce y garantiza (SSTC
177/1994 (LA LEY 13506/1994), 145/1995 (LA LEY 13125/1995), 115/1996 (LA
LEY 7224/1996), 26/1997 (LA LEY 2847/1997) y 115/1998 (LA LEY 7338/1998),
por citar sólo las más recientes). Y si hemos apreciado la legitimidad
constitucional de una fundamentación concisa, incluso meramente estereotipada,
siempre lo ha sido por contener los criterios jurídicos que fundamentaban la
resolución judicial, aún por remisión a la Sentencia de instancia que enjuiciaba un
Tribunal Superior (SSTC 14/1991 (LA LEY 1638-TC/1991), 28/1994 (LA LEY 2577-
TC/1994) y 66/1996 (LA LEY 4927/1996), entre otras, en cuanto a la exigencia de
que se exprese la ratio decidendi; SSTC 184/1988 (LA LEY 110728-NS/0000),
125/1989 (LA LEY 2285/1989), 169/1996 (LA LEY 10249/1996), 39/1997 (LA LEY
4356/1997) y 116/1998 (LA LEY 7339/1998), sobre validez de una respuesta
estereotipada; SSTC 147/1987 (LA LEY 94416-NS/0000), 146/1990 (LA LEY
73-JF/0000), 27/1992 (LA LEY 1910-TC/1992), 115/1996 (LA LEY 7224/1996),
231/1997 (LA LEY 383/1998) y 36/1998 (LA LEY 4929/1998), sobre motivación por
remisión a la Sentencia de instancia). Cuando el Tribunal se limita a asumir en su
integridad la sentencia del Juzgado "a quo" sin añadir nuevos fundamentos,
efectuando así una motivación por remisión, sobre cuya validez, en abstracto -
recuerda la STC 146/1990 (LA LEY 73-JF/0000)-ya se ha pronunciado ese Tribunal
en distintas resoluciones, entre otras las que cabe resaltar los AATC 688/1986 y
956/1988, señalando que "una fundamentación por remisión no deja de serlo ni
de satisfacer la exigencia contenida en el derecho fundamental que se invoca".
La validez ex artículo 24.1 CE de la Sentencia de remisión dependerá así de que
la cuestión sustancial hubiera sido ya resuelta en la Sentencia de primera
instancia fundamentando suficientemente la decisión sobre aquella cuestión. Ello
es aplicable a la resolución recurrida.

En cuanto a los pagos de suministros de la C. Recogidas, domicilio en el que el


esposo actor tuvo la consulta de Neurólogo, hasta que la traslado a la calle Pedro
Antonio de Alarcón, esto es, durante el primer semestre del año 1997, ha de
tomarse en consideración dicha circunstancia, además de que no se ha probado
el pago por parte del mismo, al no acreditarse los ingresos correspondientes.
Respecto a la reclamación de los I.B.I relativos a los años 1998, 1999 y 2000,
tampoco acredita el demandante que los haya pagado. En cuanto a los gastos de
comunidad la esposa los ha pagado desde junio del año 1997, debiendo
resaltarse que la reclamación efectuada al esposo por la Comunidad, que causo
los gastos correspondientes, se remontaba a debitos del año 1994, no siendo de
recibo la pretensión que sin la debida individualización se ejercita. En relación al
invocado al doble pago de pensiones alimenticias, han de respetarse las
efectuadas para los hijos a la esposa, que se llevaban a cabo en cumplimiento de
una resolución judicial firme, y en tal concepto y por dicha causa ella los recibía y
si el padre voluntariamente hubiera abonado aparte, obviando el contenido de la
resolución judicial, restrictiva y concretada a un único pago a la madre,
duplicadamente la pensión a los hijos, a estos deberá reclamarlas, si prueba
plenamente (no puede ser de otra forma), que así lo hizo. En lo concerniente a las
pensiones compensatorias, se ha probado no el pago de la de diciembre de 2003,
sino que el pago efectuado en dicho mes correspondía a dos meses: noviembre y
diciembre de dicho año. Las reclamaciones relativas a la pensión alimenticia del
hijoJulián, no son de recibo, dado que, como ya hemos repetido hasta la saciedad
el pago de la misma es ininmutable, debiendo ceñirse a la cantidad fijada en la
medida definitiva, sin que pueda alterarse por posibles pagos, dádiva, regalos,
etc., realizados por la parte obligada al pago, así como tampoco porque sin
modificación judicial de la referida medida, de hecho, la guarda y custodia preste
por el cónyuge que no la tiene conferida.

TERCERO.- Deben imponerse a la parte apelante las costas del recurso (art.389-
1, L.E.C.)

Vistos los preceptos citados y demás de general y pertinente aplicación, este


Tribunal dispone, el siguiente

FALLO

Se confirma la sentencia condenando a la parte apelante al pago de las costas


del recurso.

Así, por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos,


mandamos y firmamos.

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