Audiencia Provincial de Castellón, Sección 1ª, Sentencia de 6 Feb.
2007,
rec. 182/2006
Ponente: Garrido Sancho, Pedro Luis.
Nº de Sentencia: 26/2007
Nº de Recurso: 182/2006
Jurisdicción: CIVIL
LA LEY 80569/2007
UNIÓN NO MATRIMONIAL. Efectos de la ruptura. ENRIQUECIMIENTO
INJUSTO. Concepto, naturaleza jurídica y requisitos. Reembolso del importe
de reparación de vehículo. Concurrencia de sus requisitos, al constar que la
demandada consintió expresamente que el actor, no obligado a realizar el
pago, abonara la reparación del vehículo de su propiedad, por lo que al
romperse la relación de convivencia, desapareciendo así la razón del pago, y
percibir la demandada posteriormente la indemnización correspondiente a tal
reparación se produjo un enriquecimiento con la consiguiente disminución del
patrimonio del actor. Concurrrencia asimismo de los presupuestos propios del
pago hecho por tercero, porque el actor, al haber actuado como particular y con
entrega de su dinero personal, no lo hizo en virtud de la relación more uxorio,
sino en la condición de tercero, sin que conste haberlo hecho contra la expresa
voluntad de ésta, ni como acto de mera liberalidad, lo que supone que puede
reclamar de la deudora lo que hubiera pagado. COMPENSACIÓN.
Improcedencia de la solicitada por la demandada respecto al importe de
regalos hechos al actor, al constituir meras liberalidades cuyo régimen jurídico
no se equipara al importe de la reparación, al basarse en el enriquecimiento
injusto de la demandada, por la resolución del contrato de compraventa del
vehículo y la consiguiente indemnización de daños y perjuicios, entre cuyas
partidas indemnizatorias figura la cantidad solicitada en la demanda.
Resumen de antecedentes y Sentido del fallo
La AP Castellón desestima el recurso de apelación interpuesto contra la
sentencia de instancia, y confirmando la misma, estima la acción de
enriqucimiento injusto y pago hecho por tercero, para el reembolso de las
cantidades abonadas por el demandante durante la relación de convivencia
para la reparación de un vehículo propiedad de la demandada, de las que fue
indemnizada posteriormente.
Texto
En Castellón, a seis de febrero de dos mil siete
AUDIENCIA PROVINCIAL DE CASTELLON
SECCION PRIMERA
Rollo de Apelación Civil nº 182/2006
Juicio Ordinario nº 359/2005
Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Castellón
SENTENCIA Nº 26
Ilmos. Sres.:
Presidente:
Don CARLOS DOMINGUEZ DOMINGUEZ
Magistrados:
Don ESTEBAN SOLAZ SOLAZ
Don PEDRO LUIS GARRIDO SANCHO
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Castellón, constituida por los
Ilmos. Sres. Magistrados anotados al margen, ha visto y examinado el Rollo de
Apelación Civil nº 182/2006, incoado en virtud del recurso interpuesto contra la
sentencia de 29 de mayo de 2006 dictada por el Juzgado de Primera Instancia
nº 2 de Castellón, en los autos de Juicio Ordinario nº 359/2005, sobre
reclamación de cantidad.
Han intervenido en el recurso, como APELANTE, la demandada reconviniente
Dª. Amparo , representada por la Procuradora Dª. María Angeles González
Coello con la asistencia jurídica de la Letrada Dª. María Luisa de Miguel
Granell, y como APELADO, el demandante reconvenido D. Francisco
representado por la Procuradora Dª. Eva María Pesudo Arenós y asistido
jurídicamente por el Letrado D. Guillermo Lacomba Miró, siendo Ponente el
Magistrado Ilmo. Sr. D. PEDRO LUIS GARRIDO SANCHO, que expresa el
parecer del Tribunal.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- En el procedimiento civil de referencia con fecha 29 de mayo de
2006 se dictó sentencia cuyo fallo es del tenor literal siguiente: "Que estimando
íntegramente la demanda interpuesta por la Procuradora de los Tribunales, Dª
EVA PESUDO ARENOS, en nombre y representación de D Francisco , contra
Dª Amparo , representada por la Procuradora de los Tribunales, Dª MARIA
ANGELES GONZALEZ COELLO, debo condenar y condeno a la demandada a
que pague al actor la cantidad de 6.991'40 euros. Respecto de los intereses
deberá estarse a lo dispuesto en el Fundamento de Derecho Quinto de esta
Resolución. Se imponen las costas a la parte demandada.
Por lo que se refiere a la reconvención, procede la desestimación de la misma,
absolviendo al demandante reconvenido de las pretensiones de la parte
demandada reconviniente. Se imponen las costas a la demandada
reconviniente".
SEGUNDO.- Publicada y notificada dicha sentencia, la representación procesal
de la demandada interpuso recurso de apelación, siendo impugnado de
contrario, con remisión de los autos a la Audiencia Provincial para su
resolución.
TERCERO.- Recibidas las actuaciones en esta Audiencia Provincial el día 6 de
noviembre de 2006 , se turnaron a la Sección Primera, tramitándose el recurso
y señalándose para deliberación y votación, quedando así el procedimiento
para sentencia.
CUARTO.- En la tramitación del recurso se han observado, en lo esencial,
todas las formalidades y prescripciones legales.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- Para la adecuada decisión del procedimiento es conveniente
resaltar los antecedentes siguientes: A) El demandante D. Francisco y la
demandada Dª. Amparo mantuvieron una relación de convivencia de hecho
desde julio de 1999 hasta mayo de 2003. B) Mediante contrato de compraventa
de 31 de mayo de 1999 la demandada había adquirido por precio de 6.000.000
pts el vehículo Porsche con matrícula M-0456-PB que posteriormente fue
matriculado por la misma con la placa CS-0911-AT. C) Como consecuencia del
incumplimiento de las obligaciones del vendedor y de las averías detectadas en
el vehículo, especialmente la que afectaba a la caja de cambios por importe de
1.445.147 pts y que venía garantizada por el vendedor, dicho contrato fue
resuelto a instancia de la compradora por sentencia de 21 de julio de 2003,
dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Hellín , que condenó al
vendedor al pago de 36.060'72 euros (6.000.000 pts), así como 8.685'50 euros
(1.445.147 pts) en concepto de daños y perjuicios, más intereses
correspondientes, cuyas cantidades percibió en febrero y junio de 2004 la Sra.
Amparo . D) Dicha avería había sido reparada previamente por la mercantil
Porsatecnic SL, según factura de 14 marzo 2000, habiendo efectuado en la
indicada fecha el Sr. Francisco una transferencia bancaria a la citada mercantil
por importe de 1.163.272 pts (6.991'40 euros).
SEGUNDO.- En relación a estos hechos promovió demanda el actor en
reclamación de dicha cantidad, alegando que al realizar dicho pago como
persona ajena a la relación contractual entre el taller de reparación y la titular
del vehículo, con cargo a su patrimonio personal, en nombre de la demandada
y con su consentimiento y aprobación, hizo efectiva la deuda que ésta tenía
frente al citado taller, de modo que al haber sido posteriormente indemnizada la
demandada en las cantidades invertidas en el vehículo con ocasión de las
reparaciones, incluida la cantidad de 1.163.272 pts, es por lo que entiende que
surge a su favor un derecho de crédito contra la misma que al no haberle
reintegrado dicha cantidad se ha enriquecido injustamente.
La demandada se opuso a dicha pretensión, señalando que el único usuario
del referido automóvil era el demandante y que la expresada cantidad no
coincide con ninguna de las facturas aportadas ni tampoco se acredita el
destino de la misma, al tiempo que formuló reconvención por las cantidades
correspondientes al precio de un reloj, los vuelillos de una toga y la intervención
odontológica consistente en una escultura dental, cuyo importe total de
5.114'61 euros hizo efectiva la demandada.
El Juzgador de primer grado tras examinar las diferentes alegaciones y analizar
las vías que nuestro Código Civil ofrece para regular el sistema de relaciones
entre el deudor y el solvens -subrogación, reembolso y acción de
enriquecimiento- llegó a la conclusión de que la acción de reembolso prevista
en el art 1158 CC es la norma general y mayoritaria para los supuestos, como
el de autos, en que el solvens no haya actuado al pagar contra una expresa
voluntad del deudor, por lo que apreciando que se cumplen los requisitos de la
mencionada disposición legal estimó la demanda, y por otro lado desestimó la
reconvención por considerar que no es posible en este caso la compensación y
porque además nos encontramos ante supuestos de donación que tienen su
causa en la mera liberalidad del bienhechor, ya que los objetos cuya devolución
del precio solicita la demandada se trata de regalos aceptados en su día por el
actor, o bien en el caso del tratamiento odontológico nada ha sido acreditado.
Frente a tales pronunciamientos interpone la demandada recurso de apelación,
a fin de que se revoque la sentencia de instancia y se desestime la demanda,
cuya pretensión revocatoria fundamenta en la incongruencia de dicha
resolución y en que no se cumplen los requisitos jurisprudencialmente exigidos
para la aplicación de la doctrina del enriquecimiento injusto ni tampoco
concurren todos los requisitos para la prosperabilidad de la acción de
reembolso del art 1158 CC . Pretensión a la que se opone el demandante para
solicitar la confirmación de dicha sentencia.
TERCERO.- Por lo que respecta a la denunciada incongruencia, por entender
la recurrente que se ha ejercitado en la demanda acción de reclamación de
cantidad invocando la doctrina del enriquecimiento injusto mientras que el
Juzgador de instancia se pronuncia sobre la concurrencia de los requisitos de
la acción de reembolso del art 1158 CC , debemos partir de que el Tribunal
Constitucional ha venido afirmando, en una reiterada y consolidada doctrina,
que el derecho a la tutela judicial efectiva sin indefensión (art 24.1 CE) incluye
el derecho a obtener de los tribunales una respuesta razonable, motivada,
fundada en Derecho y congruente con las pretensiones oportunamente
deducidas durante la sustanciación del proceso (SSTC 186/2001 (LA LEY
8594/2001), 264/2005 (LA LEY 11117/2006)). En particular, respecto de la
congruencia de las resoluciones judiciales, viene recordando que la misma se
mide por el ajuste o adecuación entre lo resuelto y los términos en que los
litigantes han formulado sus pretensiones y peticiones, de manera tal que no
puede la sentencia otorgar más de lo que se hubiera pedido en la demanda, ni
menos de lo que hubiera sido admitido por el demandado, ni otorgar otra cosa
diferente, que no hubiera sido pretendida. Siendo ello así, la denominada
incongruencia extra petitum se produce cuando el pronunciamiento judicial
recae "sobre un tema no incluido en las pretensiones deducidas en el proceso",
de tal modo que se haya impedido a los interesados la posibilidad de efectuar
las alegaciones pertinentes en defensa de sus intereses relacionados con lo
decidido, provocando su indefensión (SSTC 124/2000 (LA LEY 8953/2000)).
El juicio sobre la congruencia exige, por tanto, la confrontación entre la parte
dispositiva de la sentencia y el objeto del proceso, delimitado por sus
elementos subjetivos y objetivos: lo pedido (petitum) y los hechos o la realidad
histórica que sirve de razón o causa de pedir (causa petendi), y en relación con
estos últimos viene afirmándose que la adecuación debe extenderse tanto al
resultado que el litigante pretende obtener, como a los hechos y fundamentos
jurídicos que sustentan la pretensión (SSTC 29/1999 (LA LEY 2503/1999),
218/2004 (LA LEY 212/2005)). Ello sin perjuicio de que el tribunal sólo está
vinculado por la esencia de lo pedido y discutido en el pleito, y no por la
literalidad de las concretas pretensiones ejercitadas, tal y como hayan sido
formalmente solicitadas por los litigantes, de manera que no existirá la
incongruencia extra petitum cuando el Juez o Tribunal decida o se pronuncie
sobre una pretensión que, aun cuando no fue formal o expresamente
ejercitada, estaba implícita o era consecuencia inescindible o necesaria de los
pedimentos articulados o de la cuestión principal debatida en el proceso (SSTC
250/2004 (LA LEY 237/2005), 42/2006 (LA LEY 371/2006)). De ahí que, a salvo
las particularidades de las normas sancionadoras, el principio procesal
plasmado en los aforismos "iura novit curia" y "da mihi factum, dabo tibi ius"
permite al Juez fundar el fallo en las normas jurídicas que sean de pertinente
aplicación al caso, aunque no hayan sido invocadas por los litigantes, pudiendo
así recurrir a argumentaciones jurídicas propias distintas de las empleadas por
éstos, si conducen a aceptar o rechazar las pretensiones deducidas o los
motivos alegados (STC 116/2006 (LA LEY 57614/2006)).
Asimismo el Tribunal Supremo mantiene un criterio flexible en la aplicación de
la doctrina de la congruencia, y diversas sentencias han declarado que el
examen de la concordancia o comparación que ésta supone ha de ser
presidido por una racional flexibilidad (STS 2 diciembre 1994). En esta línea
flexible ha dicho que no se requiere necesariamente una exactitud literal entre
el fallo de las sentencias y las pretensiones deducidas, sino que basta que se
dé racionalidad, lógica jurídica necesaria y adecuación sustancial, lo que
faculta la flexibilidad (STS 7 julio 2003); también, que no se infringe el principio
de congruencia en aquellos casos en que respondan a una unidad conceptual y
lógica, sin que se haya alterado sustancialmente la pretensión procesal (STS
18 marzo 2004). Además, como afirma la STS 15 noviembre 2001 , "la causa
de pedir no se identifica con las acciones de las que se vale el actor en defensa
de sus derechos (17 febrero 1984, 5 noviembre 1992) sino que propiamente lo
que conforma la "causa petendi", son los hechos decisivos y concretos o los
títulos que conforman el derecho reclamado y avalan la tutela judicial que se
postula, integrando la razón de pedir". En cualquier caso, la identidad objetiva
de la acción que se ejercita queda determinada por el conjunto de hechos
jurídicos relevantes que la delimitan e identifican, y en ese sentido el actor hace
referencia en su demanda al derecho de crédito que tiene a su favor frente a la
demandada al haber abonado una cantidad en nombre de ésta, con cargo a su
patrimonio personal y como persona ajena a la relación contractual entre el
taller mecánico y dicha demandada, con el consiguiente enriquecimiento
sobrevenido de la misma al haber percibido una indemnización en la que se
incluye la mencionada cantidad, cuyo reintegro solicita ahora el demandante,
sin perjuicio de que no mencione expresamente las disposiciones legales de
referencia, por lo que "no se produce incongruencia por el cambio de punto de
vista del Tribunal respecto al mantenido por los interesados, siempre que se
observe absoluto respeto para los hechos, que son los únicos elementos que
pertenecen a la exclusiva disposición de los litigantes, si bien con la facultad
del Juzgador de fijar los alegados de modo definitivo según el resultado de las
pruebas" (SSTS 10 junio 1988, 3 marzo 1992).
La referencia concreta al art 1158 CC no era, como dice la recurrente, un
hecho nuevo no alegado, ni discutido, ni acreditado en la instancia judicial, sino
que, simplemente, no se trataba de un hecho, sino de la norma jurídica,
aplicable para los supuestos en que el tribunal motivadamente aprecie que se
da tal circunstancia, pues es indudable que el precepto aplicado prevé
expresamente la acción de reembolso precisamente para evitar el
enriquecimiento injusto. Por ello mismo, aunque dicha disposición legal no se
haya alegado, puede ser acogida por el tribunal en virtud del principio general
"iura novit curia". Y no existe, finalmente, desajuste alguno entre la pretensión y
el fallo, sino simplemente también, estimación de lo pedido por el actor en
aplicación del precepto legal mencionado que, aún no alegado, se encuentra
expresamente previsto y es aplicado por el Juez "a quo" en su consideración
concreta respecto del supuesto debatido de forma razonable y razonada.
En realidad, cuando la apelante desarrolla el motivo de incongruencia, lo que
hace es discrepar de la valoración de la prueba efectuada por el Juzgador de
instancia y de las deducciones fácticas que extrae de esa valoración, con la
pretensión de una revisión de la prueba practicada, con el fin de que se
concluya con lo que es esencial a su planteamiento respecto a no haber
quedado probado a qué iba destinada la cantidad abonada por el actor o bien
que obedeció a la mera liberalidad, contrariamente a lo que ha estimado
acreditado la sentencia objeto de recurso, cuya resolución da una respuesta
motivada a las pretensiones deducidas y a las cuestiones inherentes a ellas
que han sido objeto de controversia en los términos exigidos por la doctrina
jurisprudencial anteriormente expresada. El procedimiento se tramitó con plena
garantía del derecho de audiencia y de la posibilidad de contradicción, y sin
indefensión alguna, formulando la demandada cuantas razones a su derecho
convinieran, como se desprende de la simple lectura del escrito recurso.
No se aprecia, por tanto, ni incongruencia extra petitum, ni vulneración alguna
del derecho a la tutela judicial efectiva (art 24.1 CE), ni del derecho a un
proceso con todas las garantías (art 24.2 CE), por lo que no debe prosperar
dicho motivo de recurso.
CUARTO.- Dice la recurrente que a la vista de la prueba practicada no puede
entenderse que concurran todos y cada uno de los requisitos
jurisprudencialmente exigidos para que pueda ser aplicada la doctrina del
enriquecimiento injusto: en primer lugar, porque la cantidad transferida por el
actor no coincide con el importe total de la factura nº NUM000 , de fecha 14 de
marzo de 2000, abonada por la demandada al taller reparador, ni siquiera
coincide con el importe reclamado por ésta al vendedor en concepto de daños
y perjuicios, por lo que, bien la cantidad transferida iba destinada a otros
conceptos diferentes a los reflejados en la factura, en cuyo caso no cabe la
posibilidad de enriquecimiento por cuanto la cantidad que recibió la demandada
en concepto de perjuicios por los gastos de reparación de la caja de cambios
no se corresponde ni en cuantía ni concepto con la cantidad abonada en su día
por el actor, o bien a la fecha en que se realizó la transferencia no existían
reparaciones pendientes de pago y diferentes a las computadas en la citada
factura en cuyo caso estaríamos en presencia del supuesto de error en el pago
que contempla el art 1901 CC; en segundo lugar, porque no concurre el cuarto
de los requisitos exigidos por la jurisprudencia, esto es, la ausencia de causa
que justifique el enriquecimiento, ya que existe causa legítima y plenamente
justificada para el desplazamiento patrimonial, cual es el uso continuado que el
actor realizó del referido automóvil, así como el ánimo de liberalidad con que el
actor efectuó el abono de la mencionada cantidad; y en tercer lugar, porque el
actor tampoco ha respetado el carácter subsidiario del remedio, acudiendo
previamente a la acción específica que concede el Código Civil.
1. El planteamiento del motivo que por la recurrente se aduce en el primer
caso, en cuanto a que la cantidad que pagó en su día al taller que reparó la
caja de cambios no se corresponde con la cantidad que fue transferida por el
actor, descansa sin embargo sobre la base o premisa de que tal afirmación no
tiene el sentido, ni el inequívoco significado, que la sentencia recurrida le
atribuye, con lo que el recurso viene a hacer en este extremo "supuesto de la
cuestión", al partir de una exégesis de aquella prueba distinta de la alcanzada
por el Juez "a quo", sin haber conseguido previamente su modificación
mediante una exitosa impugnación de la interpretación realizada. Abstracción
hecha de la procedencia del dinero, ha estimado asimismo acreditado el
Juzgador que a tenor de la documentación aportada la deuda de la demandada
frente al taller dimana de las reparaciones efectuadas y que el actor con la
transferencia de 1.163.272 pts lo que estaba pagando era la deuda, siquiera
parcial, de la demandada y no una deuda propia, correspondiente a dicho
concepto y por tanto es irrelevante que el importe coincidiera o no con la
reparación concreta efectuada en la caja de cambios, cuando tampoco coincide
el total de la factura con la indemnización que percibió la demandada y no ha
logrado ésta acreditar que se refiera a otros conceptos diferentes a los
incluidos en la factura de la misma fecha o al denunciado error, por lo que la
Sala coincide con la apreciación probatoria del Juzgador de instancia, siendo
de recordar que el expediente de la carga de la prueba tan sólo es de
aplicación cuando, ante la "falta de prueba" de un hecho fundamental o
relevante para la decisión judicial, sigue siendo éste incierto o dudoso para el
tribunal (STS 9 julio 2001) y debe en sentencia resolver para quién han de
producirse los efectos derivados de la ausencia o insuficiencia probatoria. Si lo
que se reprocha a la sentencia, en cambio, no es la indebida atribución de las
consecuencias derivadas de aquella ausencia o deficiencia de prueba, sino la
falta de apreciación de un hecho efectivamente probado -en el caso de autos la
referida deuda- lo denunciable no sería la infracción del art. 217 LEC sino de
las normas probatorias de cuya recta aplicación hubiera debido seguirse la
consideración como probado del hecho no tenido judicialmente como tal,
siendo jurisprudencia reiterada en ese sentido (SSTS 28 septiembre 2001, 16
mayo 2002, 23 junio 2003) que la interpretación de los convenios, negocios,
declaraciones, relaciones y obligaciones se integra en la plena soberanía
juzgadora de los tribunales de instancia y su revisión sólo procede cuando
manifiestamente contravenga la legalidad o se presente errónea, arbitraria o
contraria al buen sentido, pugnando abiertamente con realidades probadas, o
contenga conclusiones ilógicas, irracionales o, tan desproporcionadas, que no
resulten encuadrables en un normal raciocinio; reproches a que de ningún
modo se hace acreedora la sentencia de instancia.
2. El enriquecimiento injusto o sin causa, aún sin tener acogida expresa en
nuestro ordenamiento común, ha sido considerado unánimemente por la
doctrina como un principio general de derecho determinante de la prohibición
de que alguien pueda enriquecerse en perjuicio de otro (STS 13 diciembre
1991), figura que ha sido catalogada por la propia jurisprudencia además como
autónoma y no subsidiaria, en determinadas ocasiones (STS 14 diciembre
1994), pero que puede concurrir con otras acciones concluyentes (STS 20
mayo 1993). Tal y como señala la STS 12 septiembre 2005 en general la figura
de la acción de enriquecimiento injusto puede, en la práctica, ser vía adecuada
para la obtención de indemnizaciones a la ruptura de la unión de hecho,
siempre que concurran los requisitos que la jurisprudencia tiene delimitados
para que sea aplicable la misma.
De la prueba practicada y alegaciones respectivas se desprende que para
hacer efectiva la deuda existente frente al taller de reparación la demandada
consintió expresamente que el actor hiciera la transferencia bancaria por
importe de 1.163.272 pts a favor de Porsatecnic SL, por lo que, al romperse la
relación de convivencia, desapareciendo así la razón de ser del pago de dicha
cantidad, y percibir la demandada posteriormente la suma indemnizatoria
correspondiente a las reparaciones del automóvil de su propiedad surge el
enriquecimiento para la misma, al incorporar a su patrimonio la cantidad
abonada por el actor; dado el motivo de la misma, también existe un
empobrecimiento del demandante, porque al no haber percibido el importe de
dicha cuantía, sufre una disminución de su patrimonio; y hay un nexo causal
entre dichos enriquecimiento y empobrecimiento, pues acreditado que la
reparación la costeó el actor con consentimiento explícito de la demandada, al
percibir la indemnización y apropiarse de la mencionada cantidad la recurrente,
se traspasan los linderos de la equidad con daño económico para el actor, por
lo que, concurriendo los requisitos necesarios para la procedencia de la acción
de enriquecimiento ejercitada, es obligada su estimación.
En efecto, de la doctrina jurisprudencial pueden extraerse las consideraciones
siguientes: a) de entrada, es claro que el actor no estaba obligado a realizar el
pago de la referida cantidad para cumplir con algún precepto legal o con algún
tipo de cláusula contractual, sino que la realiza porque así lo desea, libre y
unilateralmente, pretendiendo con su actividad mejorar una cosa que, pese a
no ser propia, sí parece que va a utilizar de algún modo, debido a la relación de
convivencia, lo suficiente como para realizar el pago de esa reparación sin que
exista obligación alguna de hacerlo así y sin que se pretenda en principio
reclamar el abono de la misma; b) básico para entender la realización de estos
desplazamientos patrimoniales es la existencia de una relación de confianza
que une a los interesados y que opera como escenario en el que se desarrolla
este trabajo de mejora en la cosa por parte del futuro empobrecido, y actúa
como base para realizar la misma puesto que nadie mejora conscientemente
una cosa de alguien que no conoce o con quien no le une relación alguna de
ningún tipo, aunque la reclamación se producirá cuando esa relación personal
se haya quebrado, nunca antes, de modo que esa relación no es estrictamente
la causa, sino que es el motivo por el cual el actuante no reclamaba unas
cantidades que, en principio, podía reclamar, y por lo tanto, si bien la relación
subyacente no es en sentido técnico la causa jurídica del desplazamiento, sí
que proporciona el encuadre donde dicho desplazamiento estaba plenamente
justificado para quien lo realizaba, y cuando ésta se quiebra, el gasto realizado
altruistamente pierde su sentido para el actuante y, en la práctica, resulta
reclamable; c) como consecuencia de la modificación en la relación que le unía
con el propietario de la cosa, ya no percibe ésta como propia o con cierto
destino ligado a él también, siendo entonces cuando quien ha realizado el pago
de la reparación estima que tiene derecho a que se le abone la misma, pues no
utilizará ya el automóvil ni está conforme de haber mejorado el mismo de modo
tan altruista, en cuanto que ahora la reparación efectuada no sirve sino para
beneficiar a alguien que, como consecuencia de la modificación de la relación
existente entre ambos, de una manera o de otra, es ya ajeno a él, y no está
dispuesto a comprobar cómo una cosa de propiedad de otra persona a la que
le une una relación personal generalmente negativa, se beneficia de esa
mejora sin haber abonado nada a quien la realizó, con cargo a su patrimonio
particular, con lo cual se evapora ese ánimo liberal que le había inspirado con
anterioridad; d) entonces, una vez modificada la relación subyacente del modo
explicado, es cuando la persona que se siente perjudicada reclama que se
reequilibre su patrimonio y ejercita la acción de enriquecimiento sin causa.
3. Todo esto induce a pensar que estamos ante un supuesto donde la
aplicación plena de la doctrina del enriquecimiento sin causa es correcta y no
debe acudirse a artículos del Código Civil para solucionar la cuestión
problemática. Este tipo de situaciones, por tanto, tiene sustantividad propia y
diferenciada, en el ámbito de los supuestos de enriquecimiento sin causa.
QUINTO.- Alega asimismo la apelante que no concurren todos los requisitos de
la acción de reembolso del art 1158 CC , porque el pago efectuado a la
mercantil Porsatecnic SL ha de ser calificado como un acto de mera liberalidad
que obedeció a la relación de convivencia more uxorio, encontrándonos así en
presencia de una donación que excluye el pago hecho por tercero.
El art. 1158 CC permite a cualquier persona efectuar el pago de la obligación,
con independencia de cuál sea la actitud del deudor, que sólo afectará a las
acciones que quien paga por otro tendrá contra el auténtico deudor. Según el
precepto legal invocado, "puede hacer el pago cualquier persona", expresión
muy amplia que incluye desde luego al deudor y a aquellas personas que
tienen relaciones contractuales o legales con el deudor, y también a cualquier
tercero que sin tener ninguna obligación (ni frente al acreedor ni frente al
deudor) proceda voluntariamente a pagar. Pues bien, a estas personas que
pagan voluntariamente deudas ajenas es a las que se refiere el art 1158 . En
este caso se ha producido el supuesto de hecho previsto en esta disposición
legal. No considerarlo así implicaría un enriquecimiento injustificado por parte
de la demandada, que se habría beneficiado de algunas de las reparaciones
sin haberlas costeado. Ciertamente para la validez del pago efectuado por el
tercero, que tal consideración debe tener en este caso el demandante por la
parte que correspondía pagar a la demandada, es indiferente la situación del
deudor cuya actitud de ignorancia sólo puede repercutir en los efectos que
tiene en las acciones para reclamar, no en el mismo pago. Excluido de la
aplicación del precepto el supuesto de pago por error, el precepto citado regula
la acción de reembolso para que el tercero reclame al deudor lo que realmente
hubiera pagado sabiendo que pagaba por otro y, por tanto, una deuda ajena.
Se confiere un derecho de reembolso sobre las cantidades que hubiera
satisfecho por cuenta y nombre de otro y no en su propio beneficio.
La conclusión expuesta, por virtud de la cual es tercero que pagó deuda ajena
el demandante, es conforme con la naturaleza jurídica de la convivencia more
uxorio, pues jurisprudencia reiterada entiende que no cabe la posibilidad de
considerar que toda unión paramatrimonial (more uxorio), por el mero y
exclusivo hecho de iniciarse, haya de llevar aparejado el surgimiento
automático de un régimen de comunidad de bienes (llámese gananciales,
sociedad universal de ganancias, condominio ordinario o de cualquiera otra
manera), sino que habrán de ser los convivientes interesados los que, por
pacto expreso o por sus "facta concludentia" (aportación continuada y duradera
de sus ganancias o de su trabajo al acervo común) evidencien que su
inequívoca voluntad fue la de hacer comunes todos o algunos de los bienes
adquiridos durante la duración de la unión de hecho; doctrina según la cual del
hecho de que exista una convivencia "more uxorio" no se puede deducir sin
más aquella voluntad; si alguna deducción lógica cabe hacer es precisamente
la de que cada uno conserva su total independencia frente al otro (SSTS 21
octubre 1992, 23 julio 1998, 22 enero 2001).
Conforme con dicha doctrina jurisprudencial, y constando probado que el
demandante satisfizo de su cuenta particular parte de la deuda que tenía la
demandada y recurrente por la reparación del automóvil a que se ha hecho
referencia, cuyo importe es el reclamado en la demanda, es obvio que el actor,
al haber actuado como particular y con entrega de su dinero personal, no lo
hizo en concepto de la mencionada relación de convivencia y sí en la cualidad
de tercero, y como tal ha de considerársele a los efectos del art 1158 CC . Por
lo tanto, pagó por cuenta de otro (la demandada), sin que conste haberlo hecho
contra la expresa voluntad de ésta; por lo que es evidente que puede reclamar
de la deudora lo que hubiera pagado, cuya acción responde, en definitiva, a
una situación de enriquecimiento injusto en los términos anteriormente
expresados.
SEXTO.- En cuanto a la reconvención, no cuestiona la apelante el
razonamiento de la sentencia objeto de recurso, en orden a calificar como
regalos los dispendios efectuados por la demandada a favor del actor, sino tan
sólo el tratamiento desigual que a su entender se ha producido ante lo que
considera dos supuestos virtualmente idénticos.
Estima la Sala, sin embargo, que se trata de cuestiones diferenciadas por su
especial naturaleza y a las que no puede serles de aplicación el mismo
tratamiento jurídico, pues, contrariamente al carácter de mera liberalidad de los
regalos, la cantidad solicitada por el actor está basada en el enriquecimiento
injusto de la demandada como consecuencia de la indemnización percibida
por la misma, cuyo importe de 6.991'40 euros fue abonado al taller de
reparación por el actor en razón a la utilización que el mismo hacía del
automóvil, pero que en ningún momento pretendió su devolución si no hubiera
sido porque la demandada cobró dicho importe como consecuencia de la
resolución del contrato de compraventa y la consiguiente indemnización de
daños y perjuicios, entre cuyas partidas indemnizatorias figura la cantidad
solicitada en la demanda.
SEPTIMO.- En virtud de las precedentes consideraciones procede, con la
desestimación del recurso de apelación interpuesto, la confirmación de la
sentencia de primer grado y la imposición de las costas a la recurrente, de
conformidad con lo previsto en el 398 LEC.
VISTOS los arts mencionados y demás de general y pertinente aplicación
FALLAMOS
Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por la representación
procesal de Dª. Amparo contra la sentencia de 29 de mayo de 2006 dictada por
el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia nº 2 de
Castellón , en autos de Juicio Ordinario nº 359/2005, debemos confirmar y
confirmamos la expresada resolución, con imposición de las costas del recurso
a la apelante.
Notifíquese esta resolución a los interesados y, con testimonio de la misma,
devuélvanse los autos originales al Juzgado de procedencia, para su
cumplimiento.
Así por esta nuestra Sentencia, de la que se llevará certificación al Rollo, lo
acordamos, mandamos y firmamos.