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Sentencia del TS sobre arrendamiento y despido

El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación interpuesto por D. Imanol y la Caja General de Ahorros de Granada, confirmando la sentencia de la Audiencia Provincial que condenó a la entidad a pagar una cantidad específica por un contrato transaccional relacionado con su despido ilegal y jubilación anticipada. La resolución destaca que el enriquecimiento injusto no se aplica cuando el incremento patrimonial proviene del ejercicio legítimo de un derecho contractual. La causa de la transacción se basa en la necesidad de resolver una controversia mediante concesiones mutuas entre las partes.

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Sentencia del TS sobre arrendamiento y despido

El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación interpuesto por D. Imanol y la Caja General de Ahorros de Granada, confirmando la sentencia de la Audiencia Provincial que condenó a la entidad a pagar una cantidad específica por un contrato transaccional relacionado con su despido ilegal y jubilación anticipada. La resolución destaca que el enriquecimiento injusto no se aplica cuando el incremento patrimonial proviene del ejercicio legítimo de un derecho contractual. La causa de la transacción se basa en la necesidad de resolver una controversia mediante concesiones mutuas entre las partes.

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Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia de 5

Nov. 2004, rec. 2896/1998

Ponente: Romero Lorenzo, Antonio.

Nº de Sentencia: 1034/2004

Nº de Recurso: 2896/1998

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 231193/2004

ARRENDAMIENTO DE SERVICIOS. Reclamación de cantidades incrementadas

sobre el sueldo fijado en convenio. TRANSACCIÓN CIVIL. Existencia de contrato

transaccional indemnizatorio por despido ilegal del trabajador y posterior

jubilación anticipada. La causa de toda transacción es poner fin a una

controversia por medio de recíprocas concesiones de las partes.

ENRIQUECIMIENTO INJUSTO. No existe si el incremento patrimonial que

experimenta una persona proviene del ejercicio sin abuso de un derecho

legítimo otorgado por un contrato, una sentencia judicial o un precepto legal.

La presente resolución desestima el recurso interpuesto contra la

sentencia de la AP Granada, Sección 3ª, de 23 May. 1998 (Rec.

975/1996).

Texto

En la Villa de Madrid, a cinco de Noviembre de dos mil cuatro

SENTENCIA

Visto por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados al
margen indicados, el doble recurso de casación contra la sentencia dictada en
grado de apelación por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Granada,
como consecuencia de autos de juicio declarativo ordinario de mayor cuantía,
seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia número Uno de Granada, sobre
reclamación de cantidad; cuyos recursos han sido interpuestos por DON Imanol
(hoy sustituido por sus herederos Dª María Luisa Y D. Gerardo y Dª Gloria),
representado por el Procurador de los Tribunales D. Jacinto Gómez Simón; y CAJA
GENERAL DE AHORROS Y MONTE DE PIEDAD DE GRANADA, representada por el
Procurador de los Tribunales José Castillo Ruiz.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Ante el Juzgado de Primera Instancia número Uno de Granada, fueron


vistos los autos de juicio ordinario de mayor cuantía número 335/1990, a
instancia de D. Imanol , representado por el Procurador D. Manuel Luque
Carmona, contra Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada, sobre
reclamación de cantidad.

1.- Por la representación de la parte actora, se formuló demanda en base a los


hechos y fundamentos de derecho que consideró pertinentes, para terminar
suplicando en su día se dicte sentencia por la que "a) Se declare que la
demandada adeuda a mi representado, hasta el día 30 de junio de 1989, la
cantidad de 256.953.326 ptas. más los intereses de demora devengados desde la
fecha y por las cuantías anteriormente especificadas.- b) Se declare que la
demandada adeuda a mi representado las cantidades que vayan venciendo con
posterioridad a la formulación de la presente demanda.- c) Se condene a la
demandada al pago de la cantidad de 256.953.326 ptas, más los intereses
legales relacionados en la pretensión declarativa.- d) Se condene a la contraparte
al pago de las cantidades que vayan venciendo con posterioridad a la demanda a
determinar en momento procesal oportuno, imponiendo asimismo a la
demandada el pago de las costas irrogadas en la causa, si se opusiera a la
pretensión de mi mandante".

2.- Admitida la demanda y emplazada la demandada, se personó en autos el


Procurador D. Enrique Alameda Ureña, en su representación, quien contestó a la
demanda, oponiendo los hechos y fundamentos de derecho que consideró
pertinentes, para terminar suplicando en su día se dicte sentencia desestimatoria
íntegramente de la demanda formulada por D. Imanol , con absolución para mi
mandante de todos los pronunciamientos de la misma, y con expresa imposición
de las costas a la parte actora.

3.- Las partes evacuaron los traslados que para réplica y duplica les fueron
conferidos, insistiendo en los hechos y fundamentos de derecho y súplica de sus
escritos de demanda y contestación.
4.- El Ilmo. Sr. Magistrado-Juez de Primera Instancia, dictó sentencia en fecha 12
de septiembre de 1996, cuyo fallo es el siguiente: "Que desestimando la
demanda presentada por D. MANUEL LUQUE CARMONA en nombre y
representación de D. Imanol , debo absolver y absuelvo a esta de las
pretensiones deducidas en ella, Son declaración con relación a las costas".

SEGUNDO.- Apelada la sentencia de primera instancia, la Sección Tercera de la


Audiencia Provincial de Granada, dictó sentencia en fecha 23 de mayo de 1998,
cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: "Estimar en parte la apelación
y, estimando también en parte la demanda, condenar a la demandada al pago al
actor de la cantidad de DOCE MILLONES DIECISIETE MIL OCHOCIENTAS ONCE
PESETAS, con los intereses del artículo 921 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
desde la fecha de esta sentencia, absolviendo a la demandada del resto de las
peticiones formuladas en su contra en la demanda y sin hacer una expresa
imposición a ninguna de las partes de las costas causadas en ambas instancias".

TERCERO.- 1.- El Procurador D. Jacinto Gómez Simón, en nombre y


representación de D. Imanol , interpuso recurso de casación con apoyo en cuatro
motivos que se desarrollarán en los Fundamentos jurídicos de esta resolución.

Asimismo, el Procurador D. José Castillo Ruiz en representación de Caja de


Ahorros y Monte de Piedad de Granada, interpuso recurso de casación con apoyo
en seis motivos que se estudiaran en los fundamentos de derecho de esta
sentencia.

2.- Admitido el recurso y evacuado el traslado, los Procuradores Sres. Gómez


Simón y Castillo Ruiz, en las representaciones que ostentan, presentaron escritos
de impugnación a los recursos interpuestos de contrario.

3.- El Procurador D. Jacinto Gómez Simón por escrito de 4 de Marzo de 2002


comunicó a esta Sala del fallecimiento de D. Imanol , compareciendo en nombre
de su viuda e hijos Dª María Luisa , D. Gerardo y Dª Gloria .

4.- No teniendo solicitada por todas las partes personadas la celebración de vista
pública, se señaló para votación y fallo el día 14 de octubre del año en curso, en
que ha tenido lugar.

Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. ANTONIO ROMERO LORENZO


FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- D. Imanol había venido prestando servicios como DIRECCION000 en


la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ceuta y en la Caja de Ahorros Provincial
de Toledo, pasando en 1964 a la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de
Granada, que asumió la antigüedad que aquel tenía en dicho puesto desde el año
1958.

Tras catorce años ejerciendo las funciones indicadas en la última de las


entidades, el 30 de diciembre de 1978 fué cesado el Sr. Imanol en su cargo,
decisión revocada por resolución del Ministerio de Economía y Comercio de 5 de
febrero de 1981, por lo que el mismo reasumió sus funciones el 6 de junio
siguiente.

El 14 de octubre de 1981 fué designada otra persona como DIRECCION000


Adjunto por el Consejo de Administración de la entidad y como quiera que las
retribuciones que se le asignaron eran superiores a las del Sr. Imanol , el citado
órgano acordó el 8 de enero de 1982, entre otros extremos, fijar a este, como
"sueldo de Convenio" la cantidad de 6.650.000 pts., con efecto retroactivo desde
el 28 de octubre de 1981, lo que suponía un incremento aproximado del 15%
sobre los emolumentos del DIRECCION000 Adjunto.

El 9 de febrero de 1982 se adoptó nuevo acuerdo por la Caja de Ahorros por el


que se jubilaba anticipadamente al Sr. Imanol , hasta el momento de la
incorporación del mismo a la jubilación voluntaria, a los 61 años y se le fijaba
como indemnización total el abono de una anualidad de sueldo y la celebración
de un homenaje de despedida organizado por la institución.

Tras varias reclamaciones extrajudiciales, el Sr. Imanol se dirigió a la Jurisdicción


Laboral, si bien la Magistratura de Trabajo a que correspondió su demanda se
abstuvo de entrar a conocer del fondo del asunto, con reserva de acciones ante
la Jurisdicción civil.

El Sr. Imanol , finalmente, ha formulado demanda interesando se declare que la


Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Granada le adeuda 256.953.326 pesetas,
más intereses de demora, así como las cantidades que fueran venciendo con
posterioridad a la presentación de dicha demanda, debiendo ser condenada la
mencionada entidad al pago de unas y otras sumas, con imposición de costas.
El Juzgado de Primera Instancia desestimó la pretensión deducida, sin hacer
especial pronunciamiento en cuanto a costas.

En fase de apelación, la Audiencia Provincial, acogiendo parcialmente el recurso y


la demanda, condenó a la entidad demandada a abonar al actor la cantidad de
12.017.811 pts. más los intereses que fija el artículo 921 de la Ley Procesal, sin
hacer declaración respecto a las costas causadas en ambas instancias.

Tanto el actor como la entidad demandada han recurrido en casación la


sentencia de la Audiencia Provincial.

RECURSO DE DON Imanol

SEGUNDO.- En el primero de sus cuatro motivos, con fundamento en el apartado


3º del artículo 1692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil se denuncia la infracción del
artículo 359 de dicha norma.

Tras una extensa crítica tanto a la sentencia de primera instancia como a la que
es objeto de impugnación, llegando a tildar de temeraria falsedad determinada
afirmación que en esta última resolución se realiza -calificación evidentemente
innecesaria para expresar el desacuerdo del recurrente, que rebasa la "libertas
convinciandi" y el "usus fosi", siendo rayana en el ámbito disciplinario y, desde
luego, improcedente- se afirma que la incongruencia procesal de la sentencia
recurrida consiste en que aún cuando el actor deducía sus pretensiones con base
en el incumplimiento por la demandada del contrato de transacción de 9 de
febrero de 1982, la Audiencia ha juzgado sobre el falso supuesto de que la causa
de pedir del actor era el acuerdo de 8 de enero del mismo año, anomalía jurídica
prohibida por el precepto procesal que se señala como infringido.

Ha de decirse, en cuanto a esta argumentación, que el detenido estudio realizado


por la Audiencia Provincial en modo alguno puede entenderse que haya dado
lugar a una sentencia incongruente, pues en definitiva se estima en parte la
pretensión del actor, tras la valoración tanto de las circunstancias concurrentes,
como de la documentación profusamente aportada a los autos por los
contendientes, dedicándose especial atención a los acuerdos del Consejo de
Administración de la entidad demandada de fechas 8 de enero y 9 de febrero de
1982, que el Tribunal de apelación ha interpretado haciendo uso de la facultad
que a tal efecto con carácter privativo le corresponde.
El motivo, en consecuencia, ha de ser desestimado.

TERCERO.- En el segundo motivo, al amparo del ordinal 4º del artículo 1692 de


la Ley de Enjuiciamiento Civil se alega haber sido infringidos los artículos 1815 y
1281 del Código Civil, al haber confundido la Audiencia la causa del contrato de
transacción de 9 de febrero de 1982 con el motivo que impulsara a la entidad
demandada a acordar el aumento del "sueldo de convenio" del actor el 8 de
enero del mismo año.

Se dice que por esa confusión se desestima la petición del recurrente de obtener
en virtud de la transacción el complemento de sueldo del 50% por puesto de
trabajo, por tratarse de una caja cuyos saldos de imposiciones superaba los cien
millones de pesetas, al haberse considerado equivocadamente que se había
previsto que el aumento de retribuciones del Sr. Imanol no podía rebasar en más
de un 15% el sueldo del DIRECCION000 .

Se añade que, a partir de ese error, en la sentencia se considera fuera de toda


duda que la intención de la Caja, aceptada por el actor, era la de que la cantidad
de 6.650.000 pesetas fuera no sueldo base, sino remuneración total, ya que
suponía un incremento aproximado del 15% sobre la del DIRECCION000 .

Igualmente se subraya que mientras en el acuerdo de 8 de enero se habla de


"sueldo de convenio" para elevarlo un 15% sobre el del DIRECCION000 , en la
transacción de 9 de febrero se señala la indemnización de una anualidad de
sueldo, en la que necesariamente han de incluirse todos los conceptos
retributivos, sin excluir las gratificaciones o complementos por el puesto de
trabajo.

Se concluye que el contrato de transacción de 9 de febrero no es una


consecuencia necesaria del acuerdo de 8 de enero, sino que tiene por objeto fijar
la indemnización por los graves perjucios económicos y profesionales causados al
actor por su inicial remoción sin causa y por el posterior despido y jubilación
anticipada, igualmente sin causa.

Para decidir acerca del posible acogimiento de la tesis del Sr. Imanol ha de
tenerse en cuenta que la causa de toda transacción, según se deduce del artículo
1809 del Código Civil, es poner fin a una controversia por medio de recíprocas
concesiones de las partes, y que los preceptos que se citan como infringidos no
son aplicables al tema que se debate que es de valoración probatoria.

A mayor abundamiento, debe recordarse que la Audiencia Provincial para llegar a


la conclusión que por aquel se impugna ha partido de las siguientes premisas:

a) Que la elevación de las retribuciones y la jubilación anticipada del actor


dimanan de sendos acuerdos del Consejo de Administración que al ser aceptados
por aquel, constituyen un convenio de naturaleza transaccional y de carácter
liquidador.

b) Que literalmente se recoge en el acta de la sesión del Consejo de


Administración de 8 de enero de 1.987 que la intención de la demandada para
fijar al actor la retribución de 6.650.000 pts. era la circunstancia de que los
emolumentos fijados al mismo al ser nombrado DIRECCION000 el 14 de octubre
de 1.981 (5.800.000 pts.), venían siendo inferiores a los del DIRECCION000 .

c) Que si tales emolumentos comprendían sueldo base, antigüedad, plus familiar,


mejora voluntaria y gratificaciones, ha de entenderse que la nueva retribución de
6.650.000 pts. engloba también estos conceptos, ya que se dice que la misma
"supone un incremento aproximado del 15% sobre los emolumentos del
DIRECCION000 Adjunto".

d) Que posteriormente, además de abonársele al actor por los conceptos de


"sueldo y antigüedad, gratificaciones extra y plus de dirección" 6.598.532 pts
(cantidad prácticamente equivalente a la fijada como sueldo de convenio), le
fueron satisfechas otras sumas por "mejora voluntaria, compensación I.R.T.P.,
prestaciones familiares y complemento prestaciones familiares", lo que
demuestra que además del tan repetido "sueldo de convenio" podía tener otras
percepciones por diferentes conceptos.

e) Que el problema fundamental es el de determinar si aquel sueldo de convenio


debía incrementarse con un complemento del cincuenta por ciento, por ser el
actor DIRECCION000 de una Caja cuyos saldos excedían de cien millones de
pesetas, dado que parece evidente que la voluntad de la demandada fue la de
aplicarle los incrementos y beneficios fijados en la normativa laboral y en
Convenios Colectivos, aún a pesar de que en las fechas de autos las funciones de
alta dirección que el Sr. Imanol ejercía determinaban que su relación estuviese
excluida de dicha normativa.

f) Que del repaso de la evolución normativa registrada desde la Reglamentación


de Trabajo de 20 de septiembre de 1.950 se desprende que hasta el XIII Convenio
Colectivo el incremento de los Directores según los saldos era parte integrante
del sueldo.

Fué en este último Convenio, aprobado el 5 de marzo de 1.982 cuando se


establece una clara distinción entre sueldo o salario base, de un lado, y
complementos del mismo, de otro, enumerándose entre estos últimos, el de
complemento de puesto, a que nos hemos referido.

g) Que, dado que al Sr. Imanol se le fijó como sueldo la cantidad de 6.650.000
pesetas, el 8 de enero de 1982, cuando todavía no se había aprobado el XIII
Convenio Colectivo, ha de concluirse que en dicha suma ya estaba comprendido
el Complemento por puesto de trabajo, pues éste no se estableció como concepto
distinto e independiente del sueldo hasta fecha posterior (5 de marzo de 1.982).

De cuanto se ha expuesto se desprende que la interpretación de la Audiencia


Provincial no resulta ilógica o arbitraria, sino debidamente fundamentada sobre
datos acreditados en autos, por lo que no puede prosperar el deseo del
recurrente de sustituirla por la suya propia, evidentemente parcial e interesada.

El motivo, en consecuencia, debe igualmente ser desestimado.

CUARTO.- En el tercer motivo, con fundamento en el apartado 3º del artículo


1692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, se alega la infracción del artículo 359 de
dicha norma, por no haber sido decididos todos los puntos litigiosos,
concretamente, las peticiones del actor referentes a cantidades dinerarias cuyas
fechas de pago son posteriores al mes de abril de 1.987. Se dice que la
Audiencia, con el argumento de que las partes, pudiendo hacerlo, no habían
acordado que cuando se produjera la jubilación voluntaria se aplicaran
condiciones diferentes a las normativamente establecidas, ha afirmado que los
efectos económicos que han de producirse a partir de tal momento ya no
dimanan de los pactos de los contendientes, sino de lo dispuesto legalmente,
habiéndo decidido, en consecuencia, que lo que pueda corresponder al actor
como complemento de su jubilación competerá decidirlo a la jurisdicción social.
Se señala por el recurrente que sin embargo, después de abril de 1.987 la
entidad demandada siguió abonándole cantidades similares a las de años
anteriores, añadiendo, por otra parte, que si es cierto que en el acuerdo de 9 de
febrero de 1.982 no se dice nada sobre la obligación de la Caja de pagar el sueldo
del actor después de la jubilación voluntaria del mismo, tampoco se decía nada
de la obligación de abonárselo antes de que cumpliera 61 años y sin embargo la
demandada se lo vino satisfaciendo.

A pesar de los razonamientos que ampliamente se desarrollan en el motivo que


nos ocupa, parece fuera de duda que en el acuerdo de 9 de febrero de 1982 se
regula una situación especial en la que va a encontrarse el actor -que
expresamente la ha aceptado- hasta la incorporación del mismo a la jubilación
voluntaria a los 61 años, término final que se menciona en el apartado 4º y se
reitera en el 6º de dicho acuerdo.

Dado que nada se estableció respecto a los efectos económicos de la jubilación


real voluntaria del actor al cumplir la edad de 61 años, parece correcta la
conclusión de que los mismos, por hallarse fuera de lo previsto por las partes,
habrán de venir determinados por la normativa laboral aplicable a dicha
situación.

El motivo, en consecuencia, ha de ser desestimado.

QUINTO.- En el último motivo, con la misma cobertura procesal que el anterior


se denuncia la existencia de "reformatio in peius", con infracción del artículo 359
de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Se afirma que se reclamaban en la demanda 5.214.440 pesetas por los cuatro


días de octubre, los meses de noviembre y diciembre y las tres pagas
extraordinarias de 1.981, cantidad que había sido rebajada a 5.001.490 pts. por
el perito informante.

Se añadía que la parte demandada no había formulado reconvención y que la


Audiencia, no obstante haber acogido parcialmente la pretensión del actor -
revocando así la sentencia desestimatoria de primera instancia- le ha condenado
a abonar 163.913 pts. a la demandada.

El motivo ha de ser rechazado, pues el fallo de la sentencia de apelación no


establece condena alguna para el actor.
Lo que sucede es que, al calcular lo que correspondería percibir al mismo en la
anualidad a que alude, la Audiencia apreció que había cobrado de más la
cantidad mencionada, y esta circunstancia la ha tenido en cuenta en el "Resumen
Final" para establecer lo que consideraba que realmente adeudaba la
demandada, de la misma forma que en dicho apartado se reflejan aquellas otras
sumas que se entendía que el Sr. Imanol había percibido de menos.

Ha de recordarse que en la demanda se reclamaba una cantidad alzada


(256.953.326 pts.) y que tal petición solo se acoge en parte, lo que no supone
infracción del artículo 359 LEC.

Al mismo tiempo, y esto es fundamental para el rechazo del motivo, no nos


hallamos ante el supuesto característico de la reformatio in peius, pues en
primera instancia no había sido reconocida cantidad alguna de que fuera
acreedor el demandante, el cual tras la apelación no ha podido por tanto ver
empeorada su posición.

SEXTO.- A tenor de lo prevenido en el artículo 1715.3 de la Ley de


Enjuiciamiento Civil debe ser condenado el Sr. Imanol al pago de las costas
causadas por su recurso.

RECURSO DE LA CAJA GENERAL DE AHORROS Y MONTE DE PIEDAD DE GRANADA.

SEPTIMO.- En el primero de sus seis motivos y con fundamento -como en los


restantes- en el apartado 4º del artículo 1692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil se
denuncia la infracción del artículo 1281.1º del Código Civil alegando que los
términos del acuerdo del Consejo de Administración de 8 de enero de 1.982, al
fijar las retribuciones del Sr. Imanol en 6.650.000 pts. y añadir que esta cantidad
suponía un incremento aproximado del 15% sobre los emolumentos del
DIRECCION000 , eran suficientemente claros siendo por tanto innecesario
efectuar mayores presunciones.

A su vez, en el segundo motivo y con carácter alternativo se denuncia la


infracción del artículo 1281.2º, en relación con los artículos 1282, 1283, 1284,
1285 y 1286 todos ellos del Código Civil, señalando que no solo deben ser objeto
de consideración los actos de las partes coetáneos y posteriores al convenio que
se interpreta, sino también los anteriores al mismo, según reiterada
jurisprudencia.
Se hace referencia al nombramiento del DIRECCION000 y al informe del Jefe de
Personal de la entidad sobre la anomalía que suponía que el actor cobrara menos
que aquel, afirmándose que en el acuerdo del Consejo se aludía a retribuciones
totales, es decir, a emolumentos por todos los conceptos, por lo que no procedía
entender que a la cantidad de 6.650.000 pesetas fijada al Sr. Imanol hubieran de
añadirse otras percepciones.

Respecto a estas alegaciones de la entidad recurrente ha de observarse que


según ya se manifestó en el Fundamento de Derecho Tercero de esta resolución
y concretamente en su apartado d), la Audiencia Provincial había concedido
especial relevancia al hecho de que en las retribuciones abonadas al demandante
con posterioridad al referido acuerdo del Consejo de Administración se hubiesen
abonado al mismo otras sumas correspondientes a conceptos como mejora
voluntaria, compensación IRTP, prestaciones familiares y complemento de
prestaciones familiares, lo que evidenciaba que estas partidas no se hallaban
comprendidas en el que, con poca precisión y acierto, según reconoce la propia
entidad recurrente, se denominó sueldo de convenio.

En consecuencia, estos pagos, voluntaria y conscientemente realizados por la


demandada, han sido considerados expresivos de cual había sido la voluntad e
intención de la misma al tomar el acuerdo de referencia.

Esta interpretación de lo convenido, que como se ha dicho, no puede ser


calificada de absurda o ilógica, determine que los motivos objeto de conjunta
consideración deban ser rechazados.

OCTAVO.- En el tercer motivo, que se plantea de modo alternativo, se alega la


infracción del artículo 7 de la Ley de Contrato de Trabajo de 1.944, en relación
con el artículo 2-1-a) y la Disposición Transitoria 2ª del Estatuto de los
Trabajadores y con el Real Decreto 1982/85, de 1 de agosto, así como la
infracción del artículo 1544 del Código Civil, afirmando que este último precepto
es la única fuente reguladora de la relación existente entre los litigantes.

Se sostiene que a dicha relación únicamente le es de aplicación la legislación


civil, por no haber sido considerada de naturaleza laboral hasta la promulgación
del Real Decreto 1382/85.
Ha de tenerse en cuenta, respecto a los razonamientos expuestos por la
recurrente, que el recurso de casación que regula la LEC no puede fundarse en la
infracción de normas que no sean de naturaleza civil o mercantil.

Aparte de tal consideración, en sí misma obstativa al acogimiento del motivo, es


lo cierto que la entidad demandada según ya se dijo, tras la adopción del acuerdo
de fijación al Sr. Imanol de un determinado "sueldo de convenio", procedió a
hacerle efectivas no solo las cantidades de que en atención a dicha decisión era
acreedor, sino además, otras que correspondían a los diversos conceptos que
suelen integrar el total de emolumentos que perciben quienes prestan sus
servicios retribuidos por cuenta ajena dentro de la organización de un
empresario, lo que implica la realización de actos posteriores al acuerdo
adoptado que sirven para determinar el ámbito del mismo, cuya ampliación, por
otra parte, resulta sin duda admisible dado el principio de autonomía de la
voluntad individual que proclama el artículo 1255 del Código Civil.

En consecuencia, ha de entenderse que aunque en la época a que el litigio se


refiere ninguna de las partes aquí contendientes pudiera -sin estipulación previa-
exigir de la otra la aplicación de los Convenios Colectivos para las Cajas de
Ahorro, es indudable que dependía exclusivamente de la voluntad de las mismas
atenerse a dichas normas laborales, si lo consideraban conveniente, por no ser
tal determinación contraria a las leyes, a la moral ni al orden público.

Por todo ello, el motivo ha de ser asimismo rechazado.

NOVENO.- En el cuarto motivo se denuncia la infracción del principio de equidad


a que se refieren los artículos 3.2 y 1289 del Código Civil, pues en la resolución
adoptada por la Audiencia no se ha tenido en cuenta que el acuerdo a favor del
Sr. Imanol le aseguraba una jubilación voluntaria, con salario revalorizado en más
de un 30% y el mismo ha venido cobrando desde 1.982 a 1.987 las mismas
cantidades que si hubiera estado en activo.

El motivo tampoco puede ser acogido, pues, como ya se ha manifestado, el


Tribunal de apelación ha interpretado correctamente tanto las declaraciones de
voluntad expresas como los actos realizados por las partes, haciendo uso de una
facultad que le es privativa.

DÉCIMO.- En el quinto motivo se afirma haberse infringido el principio de no


admisión del enriquecimiento injusto.
Ha de recordarse que para que exista un enriquecimiento realmente injusto y,
por tanto, antijurídico, es preciso que se demuestre que alguien ha adquirido una
utilidad que no provenga del ejercicio sin abuso de un derecho legítimo atribuído
por un contrato, por una sentencia judicial o por un precepto legal (sentencias de
31 de octubre de 2.001, 12 de diciembre de 2.000 y 19 de diciembre de 1.996,
entre otras).

En el caso que nos ocupa el que se califica de enriquecimiento injusto posee


causa lícita, al encontrarse amparado por un convenio válidamente celebrada por
los litigantes.

El motivo ha de ser igualmente desestimado.

UNDÉCIMO.- En el sexto y último motivo se denuncia la infracción del artículo 59


del Estatuto de los Trabajadores o, alternativamente, del artículo 1967 del Código
Civil, señalando que las diferencias salariales prescriben al año y las diferencias
de percepciones por un arrendamiento de servicios prescriben a los tres años.

El motivo ha de ser, asimismo, rechazado, pues la demanda pretende conseguir


el que el actor considera debido cumplimiento de los acuerdos del Consejo de
Administración de la entidad demandada de 8 de enero de 1.982, previa
determinación del que señala como verdadero contenido y alcance de los
mismos, reclamando en atención a ello una ciertamente elevada suma que a su
juicio le adeudaba la mencionada entidad.

Se trata, por tanto, del ejercicio de una acción personal, evidentemente compleja,
y no simplemente de la reclamación de cantidades que se hallasen debidamente
determinadas por anticipado y que sin embargo no hubiesen sido satisfechas en
su totalidad, pues han sido la imprecisión de alguno de los puntos de los
acuerdos aludidos y los actos propios realizados posteriormente por la Caja de
Ahorros los que han hecho necesario el previo esclarecimiento del contenido de
aquellos, a fin de despejar las dudas existentes y, a partir de ahí, proceder a la
determinación de si se adeudaba o no cantidad alguna y, en caso afirmativo,
concretar a cuanto ascendía la misma.

DUODÉCIMO.- A tenor de lo prevenido en el artículo 1715.3 de la LEC debe ser


condenada la entidad recurrente al pago de las costas causadas.
Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo
español

FALLAMOS

Se declara no haber lugar al recurso de casación interpuesto por D. Imanol


sustituido por su fallecimiento por sus herederos, Dª María Luisa y D. Gerardo y
Dª Gloria , contra la sentencia dictada el veintitrés de mayo de mil novecientos
noventa y ocho por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Granada,
conociendo en grado de apelación de los autos de juicio de mayor cuantía
número 335/90 procedentes del Juzgado de Primera Instancia número Uno de
Granada.

Igualmente se declara no haber lugar al recurso de casación interpuesto por la


Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada, contra la sentencia a
que se ha hecho referencia.

Se condena a los recurrentes al pago de las costas causadas por sus respectivos
recursos. Líbrese a la mencionada Audiencia la certificación correspondiente de
esta sentencia, con devolución de los autos y rollo de apelación en su día
remitidos.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA


pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos: Clemente Auger Liñán.- Román García Varela.- Antonio Romero
Lorenzo. Rubricados.

PUBLICACIÓN.-

Leída y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Antonio Romero
Lorenzo, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos, estando
celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el día de
hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

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