Ciclo de Nutrientes
Pedro Abril, Wilson Aucapiña y Nayeli Domínguez.
1. Introducción
Todos los seres vivos están constituidos por biomoléculas, compuestas a su vez por
bioelementos, los cuales se organizan según su importancia para la supervivencia de los
organismos:
● Primarios: Carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O) y nitrógeno (N). Son esenciales y
se requieren en grandes cantidades.
● Secundarios: Azufre (S), fósforo (P), magnesio (Mg), calcio (Ca), sodio (Na), potasio
(K) y cloro (Cl). Son necesarios e importantes en cantidades menores.
● Oligoelementos: Hierro (Fe), zinc (Zn), boro (B), manganeso (Mn), flúor (F), cobre
(Cu), cromo (Cr), selenio (Se), cobalto (Co), molibdeno (Mo) y estaño (Sn). Aunque
se necesitan en cantidades muy pequeñas, son fundamentales para diversas funciones
biológicas (Flores 54-55).
La provisión de muchos nutrientes es limitada, su abastecimiento procede principalmente del
suelo, pero también del aire, la lluvia, nieve y polvo. Los nutrientes se reciclan mediante su
incorporación en plantas y animales, en un proceso conocido como ciclos elementales, en el
que van de las fuentes a los sumideros y de regreso a las fuentes diferentes para cada tipo de
elemento (Henry and Heinke 313).
Estos elementos son esenciales para diversas funciones biológicas y, tras ser utilizados por
los organismos, regresan al medio ambiente para integrarse nuevamente en otros seres vivos,
en un ciclo continuo. Este proceso, conocido como ciclo biogeoquímico, permite que los
elementos permanezcan disponibles al recircular a través de la atmósfera, la hidrosfera, la
litosfera y la biosfera (Flores 55).
2. Ciclos biogeoquímicos
Los ciclos biogeoquímicos reciben su nombre porque involucran tres categorías
fundamentales:
● Biológica: Participan diversos organismos, incluidos animales, plantas y,
principalmente, microorganismos.
● Geológica: Comprende factores abióticos como el suelo, el aire y el agua.
● Química: Es fundamental, ya que implica la transformación o reacción de elementos
químicos a medida que circulan por diferentes rutas (Flores 55).
Los ciclos biogeoquímicos no son fenómenos aislados; están estrechamente relacionados con
el agua, un recurso indispensable para el intercambio de elementos en los distintos ciclos que
ocurren en la Tierra; estos ciclos se dividen en dos tipos principales:
Ciclos de nutrientes gaseosos o atmosféricos: Incluyen el ciclo del agua, el ciclo del carbono
y el ciclo del nitrógeno.
Ciclos de nutrientes sedimentarios: Comprenden el ciclo del fósforo y el ciclo del azufre
(Flores 55).
Figura 1. Ciclos en la biósfera (Flores 54).
2.2. Ciclos de Nutrientes Gaseosos o Atmosféricos:
2.2.1. Ciclo hidrológico:
El agua es un recurso esencial para la vida y desempeña un papel fundamental en el equilibrio
del planeta, cubre aproximadamente el 75% de la superficie terrestre y cumple con el ciclo
hidrológico, un proceso clave para la regulación del clima y la disponibilidad de este recurso;
del total de agua en la Tierra, el 97% se encuentra en mares y océanos, por lo que no es apta
para el consumo humano, solo el 3% corresponde a agua dulce, pero gran parte de ella está en
glaciares, capas de hielo o acuíferos subterráneos, dejando una fracción aún menor accesible
para el uso cotidiano (Flores 56).
Las fases del ciclo del agua son:
Evaporación:
Ocurre cuando el agua de océanos, mares, lagos y otros cuerpos de agua se calienta debido a
la energía solar, transformándose en vapor y ascendiendo a la atmósfera.
Transpiración:
Las plantas absorben agua del suelo para llevar a cabo sus funciones vitales, una parte de esta
agua se libera a la atmósfera en forma de vapor a través de sus hojas, en un proceso conocido
como transpiración, con el cual también se regula la temperatura.
Condensación:
A medida que el vapor de agua asciende, se enfría y se condensa en diminutas gotas,
formando las nubes.
Precipitación:
Cuando las gotas de agua en las nubes aumentan de tamaño y peso, el aire deja de poder
retenerlas, provocando su caída en forma de lluvia, nieve o granizo.
Luego de la precipitación, el agua puede llegar a cuerpos de agua como ríos, o lagos, donde
los animales la aprovechan para su supervivencia, puede ser absorbida nuevamente por
plantas, puede llegar a mares y océanos y el ciclo se repite asegurando su disponibilidad
(Flores 55).
Figura 2. Ciclo hidrológico (Flores 56).
2.2.2. Ciclo del carbono:
El carbono se encuentra distribuido en diferentes formas en la naturaleza, siendo el dióxido
de carbono (CO₂) su principal presencia en la atmósfera, las plantas lo utilizan en la
fotosíntesis para producir carbohidratos, que luego son transferidos a los animales herbívoros
al alimentarse de ellas; gran parte del carbono regresa a la atmósfera a través de la respiración
y la descomposición de los seres vivos, un proceso en el que intervienen hongos y
microorganismos (Flores 57 - 58).
También los incendios forestales, comunes y naturales en algunas partes del mundo
devuelven el carbono a la atmósfera (Henry and Heinke 314); además, la quema de
combustibles fósiles y otras actividades humanas liberan grandes cantidades de CO₂,
aumentando su concentración en la atmósfera, produciendo un efecto invernadero en el
planeta (Flores 58).
Las cantidades más grandes de dióxido de carbono regresan a la atmósfera por acción de
grupos bacterias y hongos que utilizan la materia orgánica como alimento (Henry and Heinke
314).
Los puntos principales de éste ciclo son los siguientes:
Todas las plantas terrestres obtienen el dióxido de carbono de la atmósfera.
Las plantas acuáticas adquieren el carbono de bicarbonatos.
Las plantas terrestres y acuáticas forman compuestos de carbono, son utilizados para sus
funciones vitales y devueltos a sus formas originales por la descomposición microbiana
(Henry and Heinke 314).
Figura 3. Ciclo del carbono (Flores 58).
2.2.3. Ciclo del nitrógeno:
El ciclo del nitrógeno es similar al del carbono, sin embargo las plantas no pueden fijar el
nitrógeno atmosférico al suelo, se conoce de bacterias, hongos y algas azules capaces de fijar
el nitrógeno atmosférico en su cuerpo; el nitrógeno es muy importante para los organismos,
las proteínas contienen 16% de nitrógeno en peso y está presente en ácidos nucleicos y
aminoazúcares (Henry and Heinke 314 - 315).
El nitrógeno es uno de los elementos básicos para la vida y se encuentra en la mayoría de las
reacciones químicas, en la atmósfera, los suelos y en los seres vivos; los seres vivos no
pueden utilizar el nitrógeno gaseoso de la atmósfera de una manera directa, primero debe
transformarse en compuestos orgánicos nitrogenados, los cuales se obtienen a partir de
nitratos producidos por las bacterias y otros microorganismos en el suelo, las plantas
absorben el nitrógeno con las raíces y los animales obtienen el nitrógeno al ingerir esas
plantas, el nitrógeno es utilizado para formar las macromoléculas o proteínas (Flores 59).
El nitrógeno es muy importante para el crecimiento de plantas, la fijación microbiológica de
nitrógeno al suelo alcanza en promedio de 140 a 700 mg/m² * año, sin embargo, en áreas
agrícolas muy fértiles, puede ser de 20000 mg/m² * año (Henry and Heinke 315).
Figura 4. Ciclo del nitrógeno (Flores 59).
2.3. Ciclos de Nutrientes Sedimentarios
Los ciclos sedimentarios suelen ser más lentos que los gaseosos o atmosféricos, sus depósitos
permanecen inaccesibles para los organismos, pueden ocurrir con el levantamiento de los
continentes o por acciones del hombre en busca de ciertos minerales, lo que a su vez genera
problemas de contaminación por elementos tóxicos (Flores 61).
2.3.1. Ciclo del fósforo:
El fósforo es un nutriente esencial que, en un 90 % de los casos, se encuentra disuelto en el
agua, sin embargo, una parte significativa se pierde en los sedimentos, este proceso es
compensado por el proceso natural de descomposición y alteración de las rocas y minerales
debido a la acción de factores ambientales como el agua, el viento, los cambios de
temperatura y los organismos vivos (intemperismo) y el arrastre del fósforo a través de los
ríos hacia los ecosistemas acuáticos, donde desempeña un papel fundamental en la
fotosíntesis.
El ciclo del fósforo inicia cuando las plantas absorben con sus raíces el fosfato disuelto
añadiendo este elemento a sus células, luego los animales obtienen el fósforo al ingerir los
vegetales y cuando mueren o excretan, las bacterias fosfatizantes degradan los compuestos
orgánicos en fosfatos inorgánicos, devolviéndole al suelo y completando el ciclo (Flores 61).
La aportación de fósforo por actividades humanas puede ser mayor que la de fuentes
naturales, las aguas negras y detergentes comerciales contienen fósforo, esto genera el
crecimiento de organismos perjudiciales en las plantas de tratamiento de aguas (Henry and
Heinke 318).
Figura 5. Ciclo del fósforo (Flores 61).
2.3.2. Ciclo del azufre:
El ciclo del azufre se origina en las rocas y los suelos, donde este elemento se encuentra en
forma de compuestos sulfurados. A través de procesos naturales como la meteorización y la
erosión, el azufre es liberado y se desplaza por la atmósfera mediante la precipitación y la
deposición. Gran parte del azufre es reincorporado al suelo a través de la actividad bacteriana
en los sedimentos (Flores 62).
Las principales fuentes atmosféricas de compuestos de azufre incluyen el vulcanismo,
procesos industriales y la combustión de hidrocarburos, los cuales liberan dióxido de azufre
(SO₂) y sulfuros. Aproximadamente el 95% del azufre atmosférico proviene de la combustión
de hidrocarburos; en la biosfera, el azufre está presente en forma de sulfatos, esenciales para
la síntesis de proteínas en los seres vivos (Flores 62).
El ciclo del azufre también está relacionado con la lluvia ácida, ya que los óxidos de azufre
reaccionan en la atmósfera formando ácido nítrico y sulfúrico, los cuales precipitan con la
lluvia; este fenómeno ha aumentado con la industrialización y el uso excesivo de
combustibles fósiles, lo que ha generado impactos negativos en ecosistemas y estructuras
urbanas, como la erosión de estatuas y monumentos (Flores 62-63).
Además, el azufre se incorpora a los organismos vivos no solo a través del sistema radicular
de las plantas, sino también mediante la absorción de SO₂ presente en la atmósfera. Este
elemento es fundamental en procesos biológicos como la descomposición de materia
orgánica y la formación de sulfuros metálicos (Flores 63).
Figura 6. Ciclo del azufre (Flores 63).
3. Conclusions
Biogeochemical cycles are essential for sustaining life on Earth, as they ensure the
continuous availability and recycling of vital bioelements. These processes allow elements
such as carbon, nitrogen, phosphorus, sulfur, and water to circulate through ecosystems,
making them accessible to plants, animals, and other organisms. Preserving the balance of
these cycles is crucial; otherwise, ecosystem sustainability is at risk, leading to severe
environmental consequences. Human activities have significantly altered these natural cycles,
increasing carbon dioxide, nitric acid, and sulfuric acid levels, which contribute to climate
change and acid rain, disrupting the biosphere’s equilibrium. Therefore, it is our
responsibility to adopt measures that mitigate these negative impacts and promote ecological
sustainability.
4. Referencias
Flores, Raúl C. Ecología y Medio Ambiente. 2 ed., México DF, Cengage Learning, 2010.
Henry, J. Glynn, and Gary W. Heinke. Ingeniería Ambiental. 2 ed., México DF, Pearson
Education, 1999.