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Nulidad de cláusulas en contrato bancario

abuso del derecho

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Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia de 21

Dic. 2000, rec. 3293/1995

Ponente: Martínez-Calcerrada Gómez, Luis.

Nº de Sentencia: 1169/2000

Nº de Recurso: 3293/1995

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 3214/2001

Impugnación, en defensa de los consumidores, de los contratos de cuenta

corriente celebrados por un particular con diversas entidades bancarias.

ABUSO DE DERECHO. Elementos. Doctrina jurisprudencial. FRAUDE DE LEY.

Concepto. CUENTA CORRIENTE BANCARIA. Celebración de contratos con

diversas entidades por parte del responsable de una organización de

consumidores, con la intención de impugnar posteriormente ante los Tribunales

algunas de las cláusulas convenidas. Inexistencia del abuso de derecho y del

fraude de ley apreciados en la instancia.

Los antencedentes y el sentido de los fallos de las instancias se recogen

en los fundamentos de la sentencia, el Tribunal Supremo da lugar al

recurso de casación.

Texto

En la Villa de Madrid, a 21 Dic. 2000.

Visto por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados al
margen indicados, el recurso de casación contra la sentencia dictada en grado de
Apelación por la Sección Decimocuarta de la Audiencia Provincial de Madrid,
como consecuencia de autos de Juicio Declarativo de menor cuantía, seguidos
ante el Juzgado de Primera Instancia núm. 8 de los de dicha capital, sobre
declaración de nulidad parcial de Contrato de Cuenta Corriente; cuyo recurso fue
interpuesto por D. Carlos Luis A. F. y Unión de Consumidores de España (UCE),
representados por el Procurador de los Tribunales D. Pedro Antonio González
Sánchez; siendo parte recurrida Banco Exterior de España S.A. (ahora BBV
Argentaria) representado por el Procurador D. Manuel Sánchez Puelles y González
Carvajal.

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero: Ante el Juzgado de Primera Instancia núm. 8 de Madrid, fueron vistos


los autos, juicio declarativo de menor cuantía, promovidos a instancia de D.
Carlos Luis A. F. y Unión de Consumidores de España (UCE), contra Banco
Exterior de España, S.A., sobre declaración de nulidad parcial de contrato de
cuenta corriente.

Por la parte actora se formuló demanda arreglada a las prescripciones legales, en


la cual solicitaba, previa alegación de los hechos y fundamentos de Derecho, que
se dictara sentencia por la que, 1º) Se declare la nulidad parcial de las
condiciones generales del Contrato de Cuenta Corriente del Banco Exterior de
España, S.A., en los extremos señalados en el escrito de demanda, identificadas
como las núms. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 15 con D. Carlos Luis A. F., y se
tengan por ineficaces al vulnerar el art. 10 L 26/1984 de 19 Jul.

2º) Que se condene a la demandada a que publique a su costa el texto íntegro de


la sentencia que se dicte en el presente procedimiento en las páginas de
economía de los siguientes periódicos: Abc, El País, El Mundo, El Sol, Diario 16,
Ya, El Independiente, Expansión y Cinco Días, en el número inmediatamente
posterior a la fecha de firmeza de la sentencia, y bajo el título siguiente:
«declaradas nulas por resolución judicial determinadas condiciones del contrato
de cuenta corriente del Banco Exterior de España, S.A.». Igualmente deberá
apercibirse a la demandada, de que en el supuesto de que no lo hiciere, se
mandará ejecutar a su costa.

3º) Se condene en costas a la demandada si se opusiere a las pretensiones


contenidas en la presente demanda.

Admitida a trámite la demanda, la representación procesal del demandado


contestó a la demanda, oponiendo a la misma los hechos y fundamentos de
Derecho que tuvo por conveniente para terminar suplicando sentencia por la que
se declare la nulidad del contrato de cuenta corriente firmado por el
codemandante D. Carlos A. F. con Banco Exterior de España, S.A., en 27 Ago.
1991, por las razones expuestas en el apartado I de los fundamentos de Derecho
de la contestación. Subsidiariamente a lo anterior, desestime íntegramente la
demanda por las razones expuestas en el resto de fundamentos de Derecho de la
contestación. Se condene en costas a los codemandantes.

Por el Juzgado se dictó sentencia con fecha 20 Sep. 1993, cuya parte dispositiva
es como sigue: «Fallo. Que estimando parcialmente la demanda interpuesta por
el Procurador D. Pedro Antonio González Sánchez en nombre y representación de
D. Carlos Luis A. F. y de Unión de Consumidores de España (UCE), contra Banco
Exterior de España, S.A., representada por el Procurador D. Manuel Sánchez
Puelles y González Carvajal, declaro nulas, debiendo tenerse por no puestas, las
condiciones generales del contrato de depósito en cuenta corriente, suscrito
entre las partes en Madrid, el 27 Ago. 1991, Agencia 17 del Banco Exterior de
España, que a continuación se especifican: a) la tercera, en su primer inciso, es
decir, en cuanto exonera al Banco de responsabilidad por los perjuicios derivados
de la pérdida o sustracción de efectos o documentos aptos para disponer del
saldo en la cuenta; b) la novena; c) la décima, en su último inciso, en cuanto
exonera al Banco de responsabilidad por los errores, demoras o deficiencias en
los servicios de comunicación; y d) la undécima; desestimando en lo demás la
demanda presentada, sin hacer expresa condena en costas».

Segundo: Frente a dicha sentencia se interpuso recurso de apelación, que fue


admitido, y sustanciada la alzada la Audiencia Provincial de Madrid, Sección
Decimocuarta, dictó sentencia con fecha 9 Jun. 1995, cuyo fallo es como sigue:
«Que debemos estimar como estimamos el recurso de apelación interpuesto por
el Procurador de los Tribunales D. Manuel Sánchez Puelles, en representación del
Banco Exterior de España, contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera
Instancia núm. 8 de Madrid, de fecha 20 Sep. 1993, la que revocamos y
declaramos ineficaz el contrato de cuenta corriente de fecha 26 Sep. 1991,
celebrado entre D. Carlos Luis A. F. y la Unión de Consumidores de España, y el
Banco Exterior de España, con costas de primera instancia a la parte demandante
y sin costas en esta alzada».
Tercero: El Procurador de los Tribunales, D. Pedro Antonio González Sánchez, en
nombre y representación de D. Carlos Luis A. F. y Unión de Consumidores de
España (UCE), formalizó recurso de casación que funda en los siguientes motivos:
Primero. «Comprendido en el apartado 4º del art. 1692 LEC, por infracción de las
normas del ordenamiento jurídico. Consiste la infracción en la inaplicación del art.
2 de la Ley núm. 26/1984, General para la Defensa de los Consumidores y
Usuarios, en relación con el art. 1.1 del Real Decreto 287/1991, de 8 Mar. por el
que se aprueba el Catálogo de Productos, Bienes y Servicios determinados a
efectos de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios».
Segundo. «Comprendido en el apartado 4º del art. 1692 LEC, por infracción de las
normas del ordenamiento jurídico. Consiste la infracción en la violación del art. 10
de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios». Tercero.
«Comprendido en el apartado 4º del art. 1692 LEC, por infracción de las normas
del ordenamiento jurídico. El motivo de la infracción denunciada es la inaplicación
del art. 5.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial en relación con el art. 51.1 de la
Constitución Española». Cuarto. «Comprendido en el apartado 4º del art. 1692
LEC, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico. El motivo de la
infracción denunciada es la interpretación del art. 7.2 del Código Civil». Quinto.
«Comprendido en el apartado 4º del art. 1692 LEC, por infracción de las normas
del ordenamiento jurídico. El motivo de la infracción denunciada es por
interpretación del art. 6.4 del Código Civil». Sexto. «Comprendido en el apartado
4º del art. 1692 LEC, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico que
son aplicables para resolver las cuestiones objeto de debate. Se consideran
infringidos los arts. 20.1º y 21 e) de la Ley 26/1984 de 19 Jul., General para la
Defensa de los Consumidores y Usuarios, por inaplicación de dichos preceptos en
cuanto que el Fallo impugnado procede a condenar en costas a una Asociación de
Consumidores que ejercita una acción en defensa de los intereses generales de
los consumidores».

Cuarto: Admitido el recurso y evacuando el traslado conferido para impugnación,


el Procurador D. Manuel Sánchez Puelles y González Carvajal, en nombre y
representación de Banco Exterior de España, S.A., (ahora BBV Argentaria)
impugnó el mismo.

Quinto: No habiéndose solicitado por todas las partes personadas la celebración


de Vista Pública, se señaló para votación y Fallo el día 5 Dic. 2000, en que ha
tenido lugar.
Ha sido Ponente el Magistrado Exmo. Sr. D. Luis Martínez-Calcerrada y Gómez

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero: El Juzgado de Primera Instancia, núm. 8, de los de Madrid, en su S 20


Sep. 1993, estima en parte la demanda interpuesta por el actor, Carlos Luis A. F.
y la Unión de Consumidores de España (UCE) contra el Banco Exterior de España,
en cuya demanda se pedía se declarase la nulidad parcial de una serie de
cláusulas insertas en el Contrato de Cuenta Corriente suscrito entre las partes, a
cuya demanda se opuso la demandada, en cuya contestación se oponía
subsidiariamente a la estimación de la demanda, y, como petición prioritaria
suplicaba se declarase la nulidad del Contrato de Cuenta Corriente firmado por el
demandante con el Banco Exterior de España, el 27 Ago. 1991 (si bien, según esa
sentencia es de fecha 27 Ago. 1991 y la Sala a quo declara la de 26 Sep. 1991,
diversidad de fechas no cuestionada) por causa ilícita y fraude, entre otras, según
el Ap. I de las razones expuestas, entre otras, en su Ap. I de su fundamento de
Derecho. El Juzgado estima en parte la demanda y sólo declara la nulidad de las
cláusulas 3, 9, 10 y 11 de dicho Contrato, desestimando la petición de nulidad
radical del mismo, solicitada en citada contestación a la demanda; decisión que
fue objeto de Apelación exclusivamente por la parte demandada, en donde
mantenía su petición prioritaria de la nulidad radical de susodicho Contrato de
Cuenta Corriente; resuelta por sentencia de la Sección Décima de la Audiencia
Provincial de Madrid, en 9 Jun. 1995, estimatoria del mismo y declarando la
ineficacia del Contrato de Cuenta Corriente referido, por apreciar abuso del
derecho y fraude en la conducta del actor, decisión que hoy es objeto del
presente recurso de casación.

Segundo: En el recurso de casación interpuesto por la actora, se hacen constar


los siguientes motivos: en el motivo primero del recurso, se denuncia ex art.
1692.4º LEC, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico. Consiste la
infracción en la inaplicación del art. 2 de la Ley núm. 26/1984, General para la
Defensa de los Consumidores y Usuarios, en relación con el art. 1.1 del Real
Decreto 287/1991, de 8 Mar. por el que se aprueba el Catálogo de Productos,
Bienes y Servicios determinados a efectos de la Ley General para la Defensa de
los Consumidores y Usuarios; alegando que esta parte solicitaba la declaración de
nulidad de ciertas cláusulas del contrato, con base a lo dispuesto en el art. 10 de
la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios; que la sentencia
objeto de recurso afirma, que en el panorama legislativo en materia de
condiciones generales de contratación no existe una Ley General específica en el
sector de la actividad económica y, que en consecuencia, no ha tenido en cuenta
el Juzgador «a quo» que la Ley General para la Defensa de los Consumidores y
Usuarios, es la norma general aplicable a las condiciones generales que son
utilizadas en este sector de la actividad económica.

En el motivo segundo, se denuncia la infracción de mencionado art. 10 de la Ley


General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, aduciendo que,
teniendo en cuenta que el contrato de cuenta corriente celebrado entre las
partes, se ajusta a lo preceptuado por citado art. 10.2, debería el juzgador a quo
haber entrado en la cuestión de fondo de acuerdo a lo solicitado por esta parte
en el escrito de demanda.

En el motivo tercero, se denuncia la infracción de lo dispuesto en la LOPJ, art. 5.4,


en relación con el art. 51.1 CE, haciéndose constar que, cumpliéndose los
presupuestos previos para que proceda la declaración de nulidad según lo dicho
de determinadas cláusulas del contrato de cuenta corriente suscrito entre el Sr.
A. y el Banco Exterior de España, S.A., se ha vulnerado por inaplicación el art.
51.1 CE, que ordena a los poderes públicos y, por ende, a jueces y Tribunales a
proteger los legítimos intereses económicos de los consumidores en virtud de lo
dispuesto en la L 26/1984, de 19 Jul., General para la Defensa de los
Consumidores y Usuarios.

En el motivo cuarto, se denuncia la infracción en la interpretación del art. 7.2 del


Código Civil, puesto que --y esto es lo relevante del recurso-- el juzgador a quo, FJ
5º, recoge la S 13 Oct. 1983 y acoge la teoría del abuso del derecho en la
conducta del actor, haciéndose constar literalmente: «¿puede entenderse abuso
manifiesto y patente que una persona que suscribe distintos contratos de cuenta
corriente ejerza los derechos que la propia ley le concede, y ello por el único
motivo de que haya contratado con otras entidades bancarias que reúnen
prácticamente la misma vulneración del art. 10 LGDCU?».

En el motivo quinto, se denuncia la infracción en cuanto la interpretación del art.


6.4 CC, respecto a la figura de fraude de ley, también acogido por la Sala a quo.
En el motivo sexto, se denuncia ex art. 1692.4 LEC, por infracción de las normas
del ordenamiento jurídico que son aplicables para resolver las cuestiones objeto
de debate. Se consideran infringidos los art. 20.1º y 21 e) L 26/1984 de 19 Jul.,
General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, por inaplicación de
dichos preceptos en cuanto que el Fallo impugnado procede a condenar en
costas a una Asociación de Consumidores que ejercita una acción en defensa de
los intereses generales de los consumidores.

Tercero: La Sala, para dar respuesta a los citados motivos, reproduce cuál es la
línea de razonamiento de la sentencia recurrida habida cuenta la pretensión de
nulidad de determinadas cláusulas por parte de la demandante y, que sólo fue
objeto de estimación parcial en la primera sentencia, en los términos dichos,
aspecto que deviene firme puesto que no fue objeto de apelación por la actora, y
que, sin embargo, en la contestación a la demanda, se insiste prioritariamente en
la pretensión principal por la demandada de que se declare la nulidad del
Contrato de Cuenta Corriente suscrito entre las partes, literalmente, según se
especifica en el FJ 1º de su contestación, por entrañar una causa falsa, causa
ilícita, y desde luego una conducta sinónima de mala fe por la parte actora,
aspectos éstos que son incluso recogidos en el FJ 2º de la sentencia recurrida,
cuando se escribe que, «el demandado alega en su defensa y con carácter
general abuso de derecho por parte de los actores, fraude de ley y, que las
cláusulas del contrato, son todas ellas válidas», la vía de razonamiento
estimatorio del recurso de la sentencia hoy recurrida, parte de los hechos que se
especifican en su FJ 1º, «De lo actuado en el presente procedimiento se
desprende que: 1) El actor D. Carlos A. F. es socio de la Unión de Consumidores
de España. 2) La Unión de Consumidores, es una asociación privada sin ánimo de
lucro dotada de personalidad jurídica propia (documento núm. 2, folio 10). 3) Por
acuerdo de 21 Oct. 1991 la Unión de Consumidores adoptó el acuerdo de recurrir
ante los Tribunales de Justicia, las condiciones generales impuestas en los
contratos bancarios celebrados con el Banco Exterior de España, S.A. (folio 11). 4)
El actor D. Carlos Luis A. F. contrató con el Banco Exterior de España la apertura
de una cuenta corriente, con fecha 26 Sep. 1991 (folios 12 y 13). 5) El actor
solicita la nulidad de las cláusulas 1, 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12 y 15, por ser
redactadas unilateralmente por el Banco e impuestas a sus contratantes, si
quieren pactar una apertura de cuenta corriente, teniendo un sentido claramente
favorable al Banco, todo ello al amparo del art. 10 de la Ley de Consumidores y
Usuarios de fecha 19 Jul. 1984, en su art. 10».
A citados hechos, en el FJ 5º, in fine se añade que, «... el actor D. Carlos Luis,
como jefe del área financiera, procedió a la apertura de cuentas corrientes en
varios bancos, entre ellos el Banco Exterior de España, con pequeñas cantidades,
no con ánimo lícito, sino con la intención de aprovechar esos contratos bancarios
para otras tantas demandas contra los mismos. Por su objetivo y por sus
circunstancias ha sobrepasado manifiestamente los límites normales del ejercicio
de un derecho. El contrato de cuenta corriente de fecha 26 Sep. 1991 es, por
tanto ineficaz», y, todo ello, conduce a la Sala sentenciadora, aparte de afirmar
en su FJ 5º, que falta en el panorama legislativo una regulación de las llamadas
condiciones generales de contratación y que el núcleo central de la regulación
vigente lo constituye el art. 10 de la Ley de 19 Jul. 1984 General para la Defensa
de Consumidores y Usuarios que, en relación con el fondo del asunto, «... esta
Sala opina que la Unión de Consumidores y D. Carlos Luis A. F., socio de la misma
y jefe del área de finanzas, actuaron en esta ocasión con manifiesto abuso de
derecho, que hace el contrato de 26 Sep. 1991 ineficaz». Como tiene establecido
el Tribunal Supremo «con el abuso del derecho, mejor dicho con el principio
que lo prohíbe, se trató de frustrar el éxito del ejercicio de derechos
nominalmente reconocidos por el ordenamiento, lesionadores de intereses no
cubiertos por una estricta legalidad, pero sí por normas éticas o principios
sociales, como se viene a proclamar en el art. 7.2 CC, al disponer que la Ley no
ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo, detectando
como acto abusivo todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su
objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los
límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero (13 Oct.
1983)...», apreciando pues, el abuso del derecho, así como en el FJ 6º, también
del fraude de Ley en los términos que se especifican, «... El fraude de Ley y el
abuso del derecho, son dos instituciones que si bien doctrinalmente y desde el
punto de vista de la teoría general del derecho civil son distintas, en la práctica
no siempre resulta clara su separación, dado que en general su finalidad es
idéntica, impedir que los textos de la Ley, estimadas literalmente, puedan servir
para amparar actos o situaciones contrarias a la realización de la justicia (2 May.
1984). Al amparo del art. 6.4 CC en el fraude de Ley deben entenderse
comprendidos aquellos actos en que al amparo de una norma de cobertura se
encubre o pretende encubrir una causa distinta y no siempre legalmente
admitida, en beneficio de su realizador y acaso con perjuicio de tercero, siendo
sus requisitos: a) que el acto en cuestión sea contrario al fin práctico que la
norma defraudada persigue y supongan en consecuencia su violación efectiva; b)
que la norma en que el acto pretende apoyarse no vaya dirigida expresa y
directamente a protegerlo, bien por no constituir el supuesto normal, bien por ser
el referido acto un medio de vulneración de otras normas, bien por ir dirigidos a
perjudicar a otro. La conducta del actor cae de lleno en este supuesto según
argumentábamos al hablar del abuso del derecho. Todo ello nos lleva a
declarar la nulidad del contrato de cuenta corriente que estamos enjuiciando».

Cuarto: En razón a dicha línea de razonamiento, es evidente que, la respuesta


cabal a cada uno de los motivos, es la siguiente:

En relación con los motivos primero, segundo y tercero --y aunque el contenido
de los mismos no centra su proyección en la línea en que se ha suscitado el
debate respecto al fondo, ya que, exclusivamente, por lo antes razonado, habrá
de compulsarse en esta casación si, efectivamente, la conducta del actor es
constitutiva del abuso de derecho y del fraude apreciado por la Sala
sentenciadora; más, sin perjuicio de ello, este Tribunal hace constar al respecto
que, hoy en la actualidad ya se cuenta con una regulación adecuada de las
llamadas Condiciones Generales de la Contratación, a tenor de la Ley 13 Abr.
1998 núm. 7/1998 y, con independencia de que no estuviese vigente en la época
en que se contrae estas actuaciones, no obstante, se subraya por la Sala a los
fines de la adecuada ilustración, que se consideran como Condiciones Generales,
art. 1º: «Son condiciones generales de la contratación las cláusulas predispuestas
cuya incorporación al contrato sea impuesta por una de las partes, con
independencia de la autoría material de las mismas, de su apariencia externa, de
su extensión y de cualesquiera otras circunstancias, habiendo sido redactadas
con la finalidad de ser incorporadas a una pluralidad de contratos...», en cuanto a
la nulidad, el art. 8. sanciona lo siguiente: «1. Serán nulas de pleno derecho las
condiciones generales que contradigan en perjuicio del adherente lo dispuesto en
esta Ley o en cualquier otra norma imperativa o prohibitiva, salvo que en ellas se
establezca un efecto distinto para el caso de contravención. 2. En particular,
serán nulas las condiciones generales que sean abusivas, cuando el contrato se
haya celebrado con un consumidor, entendiendo por tales en todo caso las
definidas en el art. 10 bis y disp. adic. 1ª L 26/1984, de 19 Jul., General para la
Defensa de los Consumidores y Usuarios»; y, es en la disp. adic. 1ª, en lo que
puede resultar de relevancia por afectar a la susodicha Ley citada vigente
entonces, 26/1984, de 19 Jul., en donde se introducen las siguientes
modificaciones, el art. 10 se redacta en los términos que se hacen constar en la
misma L 13 Abr. 1998 y, sobre todo, se añade un nuevo art. 10 bis, con la
correspondiente redacción; en consecuencia, admitiendo que esta Ley no estaba
vigente a la sazón e, igualmente, en lo atinente, se trae a colación lo dispuesto
en el art. 1.1 del Real Decreto 267/1991, en donde en relación con lo dispuesto
con la citada L 26/1984, se especifican los que se consideran productos y
servicios de uso y consumo común, ordinario y generalizado. Es por tanto
irrelevante y, nada se puede objetar a la aplicación, en su caso, de lo dispuesto
en el art. 10.2 de la preexistente Ley General para la Defensa de los
Consumidores y Usuarios, así como, en lo concerniente, el juego del art. 5.4 y 51
de la Constitución Española, sin que la Sala tenga que emitir ningún
pronunciamiento respecto a la vulneración de dicho precepto por la sentencia
recurrida, puesto que, como se dice, la delimitación de la materia casacional se
centra en la apreciación por su parte, según su ratio decidendi de que la
conducta del actor ha sido constitutiva de abuso del derecho o de fraude. Con
lo cual, se entra a examinar el motivo cuarto del recurso, en el que se plantea, si
puede entenderse de abuso manifiesto y patente, que una persona que suscribe
distintos contratos de cuenta corriente, ejerza los derechos que la propia Ley
concede y que ello pueda ser determinante de un supuesto abuso del derecho;
la Sala sentenciadora acoge la petición principal de la recurrida, y lo razona en su
FJ 5º, expresándose, como se ha visto, que por parte del actor, así como la Unión
de Consumidores de España, «actuaron en esta ocasión, con manifiesto abuso
de derecho que hace el contrato de 26 Sep. 1991 --sic-- ineficaz» y, ello lo
deriva de que por parte de dicho actor como jefe del área financiera, de la
codemandada, procedió a la apertura de cuentas corrientes en varios bancos
entre ellos, el Banco Exterior de España, con pequeñas cantidades, no con ánimo
ilícito, sino con intención de aprovechar esos contratos bancarios para otras
tantas demandas contra los mismos, lo que supone, sobrepasar manifiestamente
los límites normales del ejercicio en derecho.
Quinto: Sobre el abuso de derecho, «... la doctrina jurisprudencial inicia su
evolución a partir de la conocida S 14 Feb. 1994, en la que se establecen unas
líneas fundamentales, que allí se enumeran de la siguiente forma: "a) uso de un
derecho, objetiva o externamente legal; b) daño a un interés no protegido por
una específica prerrogativa jurídica; y c) inmoralidad o antisocialidad de ese
daño, manifestada en forma subjetiva (cuando el derecho se actúa con la
intención de perjudicar, o sencillamente sin un fin serio y legítimo), o bajo forma
objetiva (cuando el daño procede de exceso o anormalidad en el ejercicio del
derecho)". Se puede concretar esa doctrina afirmando, que los derechos
subjetivos tienen unos límites de orden moral, teleológico y social, y cuando se
obra en aparente ejercicio de un derecho, traspasando en realidad los límites
impuestos al mismo por la equidad o la buena fe, con daño para terceros, se
incurre en responsabilidad; en estricto sentido, quien usa de su derecho no puede
cometer abuso alguno, abusa quien ejecuta un derecho que realmente la Ley no
le ha concedido. La doctrina científica critica el margen de inseguridad, que el
indispensable arbitrio judicial puede producir al fijar los límites del derecho
subjetivo de acuerdo con su fin, pero conviene puntualizar que el examen
subjetivo de la conducta del agente en función del móvil y del fin, está limitado
objetivamente por la función social que corresponde al derecho ejercitado, y
tiene como ámbito propio el de no poder invocarse, cuando la sanción del exceso
pernicioso en el ejercicio de un derecho está garantizado por un precepto legal, o
dicho de otro modo, el abuso del derecho es una institución de equidad para la
salvaguarda de intereses que todavía no alcanzan una protección jurídica...» (S
25 Sep. 1996, entre otras).
Sexto: En aplicación de esa teoría, es evidente que la respuesta casacional a la
tesis de la recurrida, es la de su rechazo, por ser desconocedora del axioma de
que «quien usa de su derecho no puede cometer abuso alguno», ya que, con
independencia de que pudiera no ser una conducta habitual en cuanto a los
comportamientos negociales, la existencia o apertura de varias cuentas
corrientes con varios bancos, entre ellos el demandado, ello, en principio,
tampoco puede calificarse con un juicio negativo o de reproche, pues, según las
circunstancias, esa conducta puede obedecer a diversas motivaciones atendibles
en defensa de los intereses legítimos del cuenta/correntista. Empero, lo que sí
resulta indiscutible, es que esa conducta es una posibilidad permitida dentro del
mercado bancario abierto a cualquier particular que entienda que así mejor
gestiona su patrimonio, por lo que, desde luego, no se comparte, es que, por el
mero hecho de que esto haya acontecido (y con independencia de cualquier
eventual juicio censor de esa proliferación de cuentas corrientes) se califique que
esa conducta haya supuesto un manifiesto abuso del derecho y, por lo tanto,
condenable en contemplación a lo dispuesto en el art. 7.2 CC, porque, esa
conducta y, al margen --no hay reparo en reconocerlo-- de que, acaso, exceda de
lo habitual, en caso alguno, puede causar un daño a tercero, ni, en particular, a la
demandada entidad bancaria, puesto que, el actor con ese proceder y posterior
demanda, lo único que hace es ejercitar una tutela jurídica al entender que el
condicionado de su cuenta corriente, ha incidido en la vulneración de la
normativa específica, fundamentalmente, recogida en el art. 10 L 19 Jul. 1984. Y
como argumento decisivo al respecto, se subraya que, incluso, con una sola
cuenta corriente abierta en un agere, totalmente individualizado, podía,
perfectamente, el actor haber interpuesto una acción idéntica pretendiendo la
nulidad de las distintas cláusulas de su depósito de cuenta corriente, lo que,
determina que no se pueda acoger la apreciada teoría de la Sala a quo del abuso
de derecho.

Séptimo: Respecto al fraude de Ley, también estimado por la recurrida en su FJ


5º transcrito y, objeto del motivo quinto del recurso, se ha declarado por este
Tribunal: «... que el fraude de ley es sinónimo de daño o perjuicio conseguido
mediante un medio o mecanismo utilizado a tal fin, valiendo tanto como
subterfugio o ardid, con infracción de deberes jurídicos generales que se imponen
a las personas, e implica, en el fondo, un acto contra legem, por eludir las reglas
del derecho, pero sin un enfrentamiento frontal sino, al revés, buscando unas
aparentes normas de cobertura o una cobertura indirecta, respetando la letra de
la norma, pero infringiendo su espíritu, de forma que el fraus alterius o fraus
homini implica, con carácter general, un fraus legis, que requiere como elemento
esencial, una serie de actos que, pese a su apariencia de legalidad, violen el
contenido ético de los preceptos en que se amparan, ya se tenga o no conciencia
de burlar la ley, como, con reiteración ha declarado el Tribunal Supremo en SS 6
Feb. 1957, 13 Jun. 1959, 1 Abr. 1965, 2 May. 1984, 1 Feb. 1990, 20 Jun. 1991 y
17 Mar. 1992; con lo que se ha de ver si concurre o se halla ausente el
presupuesto del denunciado fraude, que no es otro que el logro de un resultado
prohibido por el ordenamiento jurídico...» (S 29 Jul. 1996).

De consiguiente, tampoco se da el fraude a la ley, en los términos previstos en el


art. 6.4 CC, porque, de esa reiterada y sucesiva apertura de cuentas corrientes
por el actor en diversas entidades bancarias, no concurre la dualidad del daño a
ninguna entidad bancaria ni tampoco su causa por la cobertura aparente aparte
de una norma ficta, todo lo que determina que, en definitiva --se repite--
debiendo la Sala, exclusivamente, examinar los argumentos o la delimitación
forzosamente impuesta por la ratio decidendi de la sentencia recurrida, esto es,
si la conducta del actor es o no, determinante de abuso de derecho y, de
fraude de ley, sin que por ende deba examinar el resto de las cuestiones
planteadas en el litigio que, por lo acontecido devienen firmes, procede la
acogida de estos dos motivos, y sin necesidad de examinar el último y, actuando
a tenor de lo dispuesto en el art. 1715.1.3 estimar el recurso --lo que conduce a
confirmar la sentencia de Primera Instancia por acatamiento a su parte
dispositiva de ambas partes, lo que, exonera a este Tribunal de emitir su juicio
nomofiláctico en torno a las nulidades en aquélla declaradas, acorde con la
disciplina de ajuste casacional y, no haber sido objeto de contienda en este
recurso-- con los demás efectos derivados sin que a tenor del art. 1715.2º LEC,
proceda imposición de costas en ninguna de las instancias, al hacer uso el
Tribunal que juzga de la salvedad que preceptúan los arts. 523, 710, 873 y 896
de dicha Ley, aplicables en su caso al litigio.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo
español

FALLAMOS

Que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casación


interpuesto por la representación procesal de D. Carlos Luis A. F. y de la Unión
Consumidores de España (UCE), frente a la sentencia pronunciada por la Sección
Decimocuarta de la Audiencia Provincial de Madrid, en 9 Jun. 1995, que dejamos
sin efecto, confirmando la del Juzgado de Primera Instancia núm. 8 de los de
dicha capital, de fecha 20 Sep. 1993, por acatamiento de las partes. Sin hacer
especial imposición de costas en ninguna de las instancias ni en este recurso,
debiendo cada parte satisfacer las por ellos causadas y las comunes por mitad. Y
a su tiempo, comuníquese esta resolución a la citada Audiencia con devolución a
la misma de los autos y rollo de Sala en su día remitidos.

Así por nuestra sentencia, de la que se insertará en la colección legislativa


pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos.

Alfonso Villlagómez Rodil. Luis Martínez-Calcerrada y Gómez. José Manuel Martínez-


Pereda Rodríguez. Rubricado.

Leída y publicada fue la anterior sentencia por el Exmo. Sr. D. Luis Martínez-
Calcerrada y Gómez, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos,
estando celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el
día de hoy; de lo que como secretario de la misma, certifico.

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