Rómulo y Remo
De acuerdo con Britannica, Rómulo y Remo eran hijos Rea Silvia y nietos de Húmitor, el rey de Alba Longa, una importante ciudad
antigua en Italia. El hermano menor del rey robó el trono y le impuso a Rea mantenerse virgen para evitar el nacimiento de los
verdaderos herederos. Sin embargo, según la tradición literaria, Marte, el dios romano de la guerra, embarazó a la princesa. El rey
desterró a sus hijos..
Los gemelos lograron sobrevivir al atroz destierro. Aterrizaron cerca del Ficus ruminalis, un higueral reconocido como un sitio
sagrado. Ahí una loba y un pequeño pájaro carpintero amamantaron a los herederos para que lograran sobrevivir. Más tarde un
pastor de nombre Fáustulo los encontró y adoptó junto a su esposa.
Los trágicos incidentes de Rómulo y Remo que construyeron Roma
Siendo aún jóvenes, los gemelos eran grupos un grupo de jóvenes aventureros y regresaron a Alba Longa. Ahí lograron cobrar su
venganza. asesinando a Amulio y devolviéndole el trono a su abuelo. Cuando regresaron al sitio donde la loba y el pájaro carpintero
los habían ayudado a sobrevivir, decidieron fundar una ciudad.
Para decidir quién sería el fundador oficial de la ciudad, delimitaron una zona y acordaron que a quien se le presentarán más buitres
lo sería. Rómulo ganó y le dio un nombre: Roma. Empezó a construir un muro y Remo, queriendo formar parte de la ciudad que
apenas nacía, lo saltó. Esto enfureció a Rómulo, así que asesinó a su hermano y quedó como el único fundador de Roma.
«Rómulo consolidó su poder y la ciudad fue nombrada en su honor. Aumentó su población ofreciendo asilo a fugitivos y exiliados.
Invitó a los vecinos sabinos a un festival y secuestró a sus mujeres. Las mujeres se casaron con sus captores e intervinieron para
evitar que los sabinos tomaran la ciudad», señala Britannica.
Finalmente, Rómulo desapareció misteriosamente en una tormenta y empezó a ser venerado como una deidad bajo el nombre de
Quirino. Su legado, e inevitablemente el de Remo, son indelebles. A pesar de los explicaciones trágicas, violentas y legendarias
sobre su origen, ahora Roma representa a una de las culturas más ricas de la historia.
Julio César
El joven Julio César
Gaius Iulius Caesar nació el 12 de junio del año 100 a. C. en una antigua familia romana, la ‘gens iulia’. Tan romano era que su
barrio era el actual de Monti, la antigua Subura.
El apelativo ‘Caesar’, césar, que recibía la familia como apodo o apellido, proviene quizás de un legendario soldado romano que fue
capaz de matar un elefante (caesai, en lengua bereber) durante la primera guerra púnica.
Posiblemente, uno de los gobernantes de la Antigüedad clásica más célebres de toda la historia. Cayo Julio César, nacido (12 o 13
de julio de 100 a. C.) y asesinado en Roma (15 de marzo de 44 a. C.), fue también un hábil político que a punto estuvo de
convertirse en el primer emperador de la República. El temor entre algunos senadores a que alcanzara el poder absoluto, dio pie a
una conspiración que acabó con la muerte de Julio César a manos de Bruto y Casio. El testigo lo recibió su sobrino nieto Octavio,
que con el tiempo se convertiría en el emperador Augusto. Las brillantes campañas militares que llevó a cabo Julio César, la guerra
civil que le enfrentó a Pompeyo o su romance con la reina egipcia Cleopatra fueron algunos de los episodios que alimentaron su
leyenda, también abundante de aspectos controvertidos.
Julio César es uno de los personajes más importantes de la historia de Roma. Clave en la desaparición de la República romana y la
implantación del Imperio por su sucesor e hijo adoptivo Augusto. La huella de Julio César, por si esto fuera poco, va incluso mucho
más allá. Pues a él le debemos las bases del calendario que hoy utilizamos, con él comenzó la anexión de Egipto a Roma,
estudiamos sus obras como escritor, sus estrategias como militar…
Julio César es sin duda alguna una de las figuras más destacadas de la historia universal y, en Roma, todavía podemos caminar
entre las huellas de su legado.
Esta concentración de poder en un solo hombre y la adoración del pueblo hacia César hizo que algunos senadores y nobles de
Roma temieran por el fin de la República y el senado. Muchos de ellos querían acabar con César para restablecer la República pero
otros se unieron por puro odio o envidia hacia Julio.
Los conspiradores decidieron actuar en los Idus de Marzo del 44 a.C. Invitaron a Julio César a una reunión en la Curia de Pompeyo,
cuyos restos están actualmente en Largo di Torre Argentina. Allí, una vez dentro, César conoció su final en una de las traiciones
más sonadas de la historia.
Aquel marcado edificio, la Curia de Pompeyo, sigue parcialmente en pie junto al teatro de Pompeyo y 4 templos conservados en el
área arqueológica del Largo di Torre Argentina. Un lugar donde cambió el mundo para siempre y que aún podemos ver con nuestros
ojos.
El asesinato de Julio César en Roma, lejos de la intención de la conjura, no sólo no reestableció la República sino que provocó el
inicio del Imperio Romano.
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KEVIN AGUIRRE RAVELO 2 B