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Carolina, la rata heroína contra la TB

Carolina, una rata gigante africana, se jubiló tras detectar más de 3000 casos de tuberculosis no identificados, evitando casi 400,000 nuevos contagios en Tanzania y Etiopía. Su extraordinario sentido del olfato permite analizar muestras de esputo en 20 minutos, superando la eficiencia de los humanos. A pesar de la percepción negativa de las ratas, el programa de APOPO ha aumentado las tasas de detección de tuberculosis en un 40% en clínicas locales, destacando su papel como héroes en la lucha contra esta enfermedad mortal.
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Carolina, la rata heroína contra la TB

Carolina, una rata gigante africana, se jubiló tras detectar más de 3000 casos de tuberculosis no identificados, evitando casi 400,000 nuevos contagios en Tanzania y Etiopía. Su extraordinario sentido del olfato permite analizar muestras de esputo en 20 minutos, superando la eficiencia de los humanos. A pesar de la percepción negativa de las ratas, el programa de APOPO ha aumentado las tasas de detección de tuberculosis en un 40% en clínicas locales, destacando su papel como héroes en la lucha contra esta enfermedad mortal.
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Carolina, la rata gigante, se jubila

como una heroína tras salvar muchas


vidas
El año pasado, ratas africanas gigantes como Carolina
evitaron casi 400 000 nuevos casos de una
enfermedad mortal. Es posible gracias a su extremo
sentido del olfato.
POR MARTI TRGOVICH
PUBLICADO 17 MAR 2025, 10:37 CET

Carolina, una rata gigante africana, se jubiló hace poco de su trabajo de detectar
casos de tuberculosis que las pruebas médicas no habían detectado.

FOTOGRAFÍA DE APOPO
Hasta hace poco, Carolina trabajaba de lunes a viernes, con los fines de semana
libres.

Cuando se jubiló el pasado noviembre, sus colegas hicieron cola para aplaudirla y
celebrarlo con una tarta. En sus siete años de carrera, había detectado más de 3000
casos de tuberculosis que los centros de salud habían pasado por alto y, gracias a
ello, probablemente había evitado la infección a más de 30 000 personas.
Pero no estamos hablando de una empleada cualquiera. Carolina es una rata
gigante africana que puede analizar 100 muestras de esputo (flema) para detectar
la tuberculosis en 20 minutos, mucho más rápido que un ser humano, que tarda
cuatro días en procesar la misma cantidad de información con un microscopio. Y
forma parte de una cohorte de 40 ratas pertenecientes a la organización sin ánimo
de lucro APOPO que ayudan a combatir la epidemia de tuberculosis en Tanzania y
Etiopía.
“La primera impresión de todo el mundo es que las ratas son nuestros enemigos”,
dice Tefera Agizew, médico y jefe de tuberculosis de APOPO, sobre la reputación de
los animales en África y más allá. “En cuanto ven cómo funcionan, se enamoran de
ellas”, asegura.

Las ratas africanas gigantes no son como el típico roedor de las ciudades de Europa
y Estados Unidos. Son tranquilas, más fáciles de adiestrar que algunos perros y
capaces de trabajar hasta siete u ocho años (viven de ocho a 10 años en cautividad).
Sólo su cuerpo suele ser más largo que un MacBook Air de 13 pulgadas (unos 33
centímetros) y su cola es igual o más larga (una rata de Nueva York es de unos 40
centímetros de hocico a cola). El sentido del olfato de una rata gigante es tan fuerte
que podría detectar media gota de cloro en un espacio del tamaño de 20 piscinas
olímpicas, dice la jefa de adiestramiento de APOPO, Cindy Fast, neurocientífica del
comportamiento que entrena a los roedores.

Y aunque las ratas estén muy denostadas en la sociedad, Carolina y sus colegas de
África Oriental han aumentado las tasas de detección de la tuberculosis (la
principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo) en un 40% en
las clínicas locales, donde las muestras de los pacientes se someten a una prueba de
frotis al microscopio que, según Agizew, suele tener una precisión de sólo el 20% al
40% (una prueba rápida más precisa está menos disponible y es más cara.)

Y por cada infección de tuberculosis detectada por una rata, se calcula que se
salvan de una infección entre 10 y 15 seres humanos más, ya que cada enfermo de
tuberculosis tiende a contagiar a esa cantidad de personas nuevas.

En total, el programa evitó casi 400 000 nuevos casos el año pasado sólo en
Tanzania y Etiopía, afirma Agizew. “No sólo estamos salvando la vida de la gente,
sino que también estamos cambiando estas perspectivas y aumentando la
concienciación y el aprecio por algo tan humilde como una rata”, añade Fast:
“Porque nuestras ratas son nuestros colegas, y realmente las vemos como héroes”.

(Relacionado: Delfines y ballenas militares: ¿qué hacen y quién los usa?)

Una rata gigante africana busca minas terrestres en un campo de entrenamiento


de Morogoro. La organización sin ánimo de lucro APOPO entrena a las ratas
para diversos usos, como la detección de la tuberculosis, la retirada de minas
terrestres, la detección de delitos contra la fauna salvaje y la ayuda en misiones
de búsqueda y rescate.

FOTOGRAFÍA DE TOMMY TRENCHARD, PANOS


PICTURES, REDUX

Humildes comienzos
HeroRATS, como también se conoce el programa de APOPO, empezó como un
proyecto de detección de minas terrestres en los años noventa. El olfato de las ratas
es tan agudo que puede detectar el olor de TNT a 20 centímetros bajo tierra (las
minas terrestres no suelen estar a más de 15 centímetros de profundidad, si no
están en la superficie), y las ratas son tan ligeras que no activan ningún explosivo.
Todas las ratas de APOPO se crían y adiestran para la detección de minas o
tuberculosis en su sede de Morogoro (Tanzania), pero las minas no suelen ser un
problema en Tanzania, afirma Fast.
La detección de la tuberculosis, sin embargo, es una crisis acuciante. Más de 50
000 personas murieron de tuberculosis sólo en Tanzania y Etiopía en 2023, afirma
Tess Ryckman, epidemióloga del Centro de Investigación de la Tuberculosis de la
Facultad de Medicina Johns Hopkins (Estados Unidos), que no está afiliada a
APOPO.
“La tuberculosis es una de las principales causas de muerte en todo el continente
africano, donde la epidemia de tuberculosis se ve exacerbada por una alta
prevalencia del VIH y otros factores de riesgo, como la desnutrición, que dificultan
la lucha del sistema inmunitario”, afirma Ryckman. “Mucha gente cree que la
tuberculosis es cosa del pasado, pero sigue siendo la primera causa mundial de
muerte por un único patógeno infeccioso”. Sólo fue superada brevemente por la
COVID-19. En los últimos años, la tuberculosis ha disminuido en Tanzania y
Etiopía, pero sólo un 5% de media, afirma Agizew. En cifras absolutas, los casos de
TB aumentan porque el crecimiento de la población supera los avances, señala
Ryckman. Además, la enfermedad sigue presente en todos los países del mundo.
La enfermedad no sólo está estigmatizada, lo que disuade a la gente de buscar
tratamiento (a menudo se relaciona con el VIH, y los hombres en particular son
reacios a someterse a las pruebas), sino que también hay muchos falsos negativos
debido a muestras de esputo débiles o pruebas inadecuadas.

Todos los días, APOPO envía personal en motocicletas a docenas de clínicas locales
para recoger las muestras de esputo negativas y llevárselas a las ratas de los
laboratorios locales de APOPO. Las ratas olfatean las muestras para detectar la
tuberculosis, y señalan cuando un resultado de tuberculosis previamente negativo
es en realidad positivo; entonces APOPO vuelve a analizarlo con un proceso más
sensible para confirmar la positividad.

Y en algunos casos notables, las ratas detectan un resultado positivo aunque los
laboratorios de APOPO confirmen un negativo. “Tenemos pruebas de que si
seguimos a esa persona [“negativa”] durante los seis meses siguientes, es más
probable que desarrolle una infección activa”, afirma Fast: “Así que quizá nuestras
ratas la detectan cuando está en fase latente”.

A pesar de ello, APOPO es el único programa que utiliza ratas para olfatear la
tuberculosis. ”Así que queremos ampliarlo a más países” tanto en Asia como en
África, dice Agizew, pero la financiación puede ser un reto, y también la percepción
que la gente tiene de los roedores: “Siempre que mencionas el diagnóstico de ratas,
la gente no lo entiende fácilmente”.

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