Sin darnos cuenta, casi todas las personas a lo largo de nuestras vidas en algún
punto han utilizado el cálculo integral ante cualquier problema. No hay que irnos
muy lejos para comprobarlo, por ejemplo, si algún día decidiéramos trabajar en
una tienda y quisiéramos saber cuál es el incremento de las ventas lo podemos
hallar aplicando alguna fórmula brindada por esta rama de las matemáticas. Ahora
bien, si podemos decir que es importante en la vida de una persona del común,
cuanto más para un contador que debe estar en la capacidad de resolver cualquier
tipo de problemas sumergidos dentro del análisis financiero.
A continuación, algunas de las aplicaciones del cálculo integral en la contaduría:
Análisis de costos: Utilizado para determinar el costo, el ingreso y el beneficio total
en análisis de proyectos financieros o inversiones.
Cálculo de depreciación: En la contabilidad, la depreciación es fundamental para
conocer cuánto disminuye el valor de los activos a lo medida que pasa el tiempo.
Análisis de costos e ingresos marginales: Este análisis permite la compresión de
cómo cambian los costos y los ingresos cuando se presentan cambios en la
producción o la actividad comercial.
Análisis de flujos de efectivo y estados financieros: El cálculo integral se emplea
en el análisis de flujos de efectivo para determinar la cantidad de efectivo que
entra y sale de una empresa en un período de tiempo determinado. Esto es
importante para realizar un estado financiero preciso y poder evaluar la “salud” de
una organización u empresa.
En conclusión, permite proponer ejemplares que resuelvan problemas surgidos de
la vida real; es decir, al expresar numéricamente la magnitud de algo, se pueden
obtener inferencias matemáticas que faciliten el análisis y la interpretación del
fenómeno, facilitándole al contador la resolución de este.
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