12
CAPÍTULO II
MARCO TEORICO
13
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN
Con el objeto de desarrollar la presente investigación sobre el análisis
de los Conflictos en las Capitulaciones Matrimoniales en el Derecho
Internacional Privado Venezolano, se hace necesario e importante presentar
las investigaciones que nos ofrecen su contribución al objeto del presente
estudio.
Yorde (2010), “Análisis de la Validez Jurídica de las Convenciones
Matrimoniales relacionadas a la Sucesión Futura en la Legislación
Venezolana”. Fue realizada bajo los aportes doctrinarios hechos por López
(2007), Piña (2007), Grissanti (2003), Sojo (1982), Bocaranda (1984),
Gorrondona (2004), Kelsen (2007), Nagel (2009), Carmona (1998), Esparza
(1993), Marín (1998), Melich (1993) y Peñaranda (2010).
Se utilizó una metodología de tipo descriptiva con un diseño de
investigación documental. Los resultados arrojados se encuentran dirigidos al
campo del Derecho civil venezolano; específicamente en el área sucesoral.
Se determina que el efecto principal de la celebración de capitulaciones
matrimoniales es la estipulación de un régimen patrimonial matrimonial al
13
14
cual ha de someterse la comunidad conyugal; así como, se concluye que la
falta de elección del mismo traería como consecuencia la aplicación de un
régimen legal supletorio previamente estipulado en la Ley.
En cuanto al orden público venezolano se determina su carácter de
imperatividad sobre el principio de libertad contractual tutelado por la misma
legislación y que ampara a los futuros contrayentes. Por último, se determina
que las partes pudieran convenir sobre sus bienes a través de la capitulación
sin afectar el principio de prohibición de pacto sobre sucesión futura.
El señalado antecedente aporta a la investigación, objeto de estudio, un
enfoque sobre la característica imperativa que la Ley atribuye a las
capitulaciones matrimoniales en Venezuela, cuando al momento de la
celebración del matrimonio los futuros cónyuges no hicieron la elección de
este acuerdo, entonces por consiguiente su régimen patrimonial matrimonial
será el supletorio que la ley prevé.
Gómez (2009), “Los Regímenes Matrimoniales en Europa y su
Armonización”, el cual tuvo como objeto de estudio el planteamiento de la
evolución de la sociedad civil y los cambios experimentados por las
normativas en el ámbito del derecho de familia, como en el relativo a los
regímenes matrimoniales, más allá de los cambios sociales y jurídicos que en
cada época histórica inciden sobre las instituciones, sacudida tanto en su
propia concepción ideológico-conceptual como en los fines que desde
antiguo, han venido consagrándose. El diseño que los Derechos civiles
nacionales llevan a cabo del matrimonio, se ha caracterizado por remarcar su
naturaleza familiar.
15
Desde el punto de vista normativo, tal como señalaba el Tratado
Constitucional para Europa, la competencia en materia matrimonial la siguen
ostentando los Estados manteniéndose, por tanto, un criterio de
reconocimiento que ha variado poco con el transcurso de los años y que ni
siquiera hoy parece cuestionarse; ello significa que la Unión Europea se
mantenga al margen en la regulación de la figura, sino que reconoce a cada
país la adopción del sistema matrimonial más acorde con su evolución
histórica, más comprometido con su sensibilidad actual y más coherente con
la integridad de su sistema jurídico.
Dicha investigación fue de tipo documental, diseñada en un marco
bibliográfico, pues bien, analizó que el matrimonio internacional se enfrenta
con situaciones peculiares, reguladas por el Derecho Internacional Privado.
Su técnica de recolección de información fue meramente documental,
aplicada a los datos obtenidos para dar como concluida una investigación de
carácter descriptiva, objetiva y sistematizada de los elementos del contenido.
En conclusión, la competencia judicial internacional para la celebración
o disolución, o la eficacia de los matrimonios en terceros Estados, nuestra
disciplina, como las demás ramas del ordenamiento, no puede ser ajena a
las transformaciones sociales provocadas por influencias externas o cambios
de mentalidad nacidos de los incesantes intercambios internacionales o la
expansión de los flujos migratorios. En la actual sociedad, caracterizada por
la multiculturalidad en todas sus facetas (étnicas, religiosa, económica), tiene
un peso importante, la creciente movilidad de los individuos, por razones
16
laborales, económicas, sociales o personales, y el fenómeno migratorio, hoy
desbordante, que atrae hacia Europa a nacionales de países muy diferentes.
El señalado antecedente, aporto a la investigación una importante
manifestación sobre el punto objeto de estudio, el cual no es más que la
necesidad que se tiene en todos los ordenamientos jurídicos de los Estados
de legislar sobre las familias cuyos integrantes son de nacionalidades
diferentes y poder brindarles seguridad jurídica a todos los individuos cuando
quieran hacer valer sus derechos sin importar sus diferencias de
nacionalidad o de domicilios.
Por otra parte, Valdez (2005), “Aplicación de las limitaciones de la Ley
Extranjera en el derecho venezolano”, el cual hizo énfasis dirigido al
cosmopolitismo del hombre en su relaciones jurídicas en otros Estados, han
surgido determinados conflictos, motivado a estos conflictos, nació el
Derecho Internacional Privado, mas sin embargo, a estos contextos no se
sabía que Ley se quería aplicar y que limitaciones tiene dicha aplicación.
Dicha investigación fue de tipo documental, diseñada en un marco
bibliográfico, pues bien, se explicó cuál es el significado de la Ley extranjera,
su ámbito de alegación, y su aceptación en cada ordenamiento. Su técnica
de recolección de información fue meramente documental, aplicada a los
datos obtenidos para dar como concluida una investigación de carácter
descriptiva, objetiva y sistematizada de los elementos del contenido, dentro
de la aplicación de la Ley Extranjera encontramos sus limitaciones o
excepciones, el cual es el objeto principal de este trabajo.
17
Entre las limitaciones de la aplicación de la Ley Extranjera se observan
las siguientes figuras, Orden Público Internacional, las Cuestiones Previas,
Reenvío y Fraude a la Ley, estas limitaciones fueron revisadas
profundamente, tanto sus conceptos, características, efectos, y lo más
importante su admisibilidad dentro de los diferentes ordenamientos jurídicos.
Esta investigación tuvo como conclusión; que en Venezuela, se
establecieron estas limitaciones en la Ley de Derecho Internacional Privado
de 1998, el Reenvío en al artículo 4, la Cuestión Previa en el artículo 6 y el
Orden Público Internacional en el artículo 8. Las exposiciones de estos
artículos permiten la aplicación de la Ley Extranjera en las situaciones que
así lo requieran, para dar una solución efectiva a las controversias
presentadas.
El señalado antecedente, aporto a la investigación una importante
manifestación sobre el punto objeto de estudio, el cual no es más que la
ratificación de profundizar más sobre la regulación de las capitulaciones
matrimoniales realizadas en el extranjero y no seguir con las polémicas que
se presentan a la hora de hacerlas efectivas.
Por otra parte; Chacín (2001),”Análisis de los Regímenes Jurídicos
Patrimoniales Matrimoniales Conforme a los Criterios de Clasificación
Propuestos en el Derecho Comparado”, en donde se observa el análisis
realizado a través de una investigación de tipo documental enmarcada en
datos y lecturas bibliográficas, por medio de los cuales pudimos determinar
que Venezuela al igual quela mayoría de los países acoge dos tipos de
18
regímenes patrimoniales matrimoniales como son el régimen convencional y
el régimen legal supletorio, dichos regímenes ofrecen a las partes gran
libertad al momento de seleccionar el régimen al cual serán sometidos los
bienes de la comunidad conyugal.
El señalado antecedente aporta a la investigación objeto de estudio, un
importante enfoque sobre las capitulaciones matrimoniales, puesto que
coincide con la presente investigación, en el punto de que en Venezuela las
capitulaciones matrimoniales deben ser pactadas antes de la celebración del
matrimonio, y que se acogen dos regímenes para su aplicación.
Se destaca también la investigación realizada por, Príncipe (2000),”El
Régimen Patrimonial Matrimonial de las Capitulaciones Matrimoniales”, el
tema seleccionado analiza el régimen patrimonial matrimonial de las
capitulaciones matrimoniales abarcando disposiciones cuyas opiniones, en
muchos casos son coincidentes y en otros, divergentes enriqueciendo de
manera muy interesante el presente trabajo. Sobre la base de estas
interpretaciones doctrinarias se establece taxativamente una investigación
descriptiva y de tipo fundamental en el cual se identifican los conceptos e
incidencias más favorables que reflejan las diversas legislaciones.
La recolección de la información se circunscribe a fuente de tipo
primario y se emplea el método deductivo, como el documental, por lo que
constituye una investigación analítica y de desarrollo conceptual extraída
toda ella del raciocinio legal, con apoyo de una amplia revisión bibliográfica lo
cual constituirá una valiosa conclusión positiva.
19
Con la realización de esta monografía, se pretende crear un material de
fácil acceso para los interesados en consultar el régimen patrimonial
matrimonial de las capitulaciones matrimoniales brindando esta información
beneficios en cuanto a la responsabilidad manifiesta adquirida al pactarse
capitulaciones matrimoniales.
El señalado antecedente aporto a la investigación las bases sobre las
cuales se puede orientar el régimen patrimonial matrimonial en el punto
objeto de estudio de las capitulaciones matrimoniales, enmarcadas en las
diferentes teorías, que se explanan de la diversidad de doctrinas existentes,
que rigen el sistema legislativo Venezolano.
2. FUNDAMENTACIÓN-LEGAL–DOCTRINAL-JURISPRUDENCIAL
De acuerdo a los objetivos de estudio, se presenta a continuación las
referencias conceptuales y teóricas más importantes de la doctrina y la
legislación, acerca de las categorías de análisis que orientan la realización de
la investigación según sus principales exponentes, sobre los Conflictos en las
Capitulaciones Matrimoniales en el Derecho Internacional Privado
Venezolano.
2.1. LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES EN EL DERECHO
INTERNACIONAL PRIVADO VENEZOLANO
En virtud de la necesidad que Venezuela requería de una Ley que
regulara las relaciones de sus ciudadanos en el ámbito del matrimonio y
todas aquellas situaciones que se deriven de dicha unión, las autoridades
20
universitarias le hicieron una solicitud al Ejecutivo Nacional sobre la
presentación al Congreso del proyecto de Ley de Normas de Derecho
Internacional Privado (1965), en el año 1996 fue aprobada, sufriendo unas
reformas para ajustarla a la nueva realidad jurídica Venezolana.
El profesor Francisco López Herrera (2006, p. 496-497) afirma, la
legislación interna venezolana destaca la libertad de las partes de acordar el
contenido de las Capitulaciones Matrimoniales, reconocidas en el artículo Nº
141 del Código Civil. Sin embargo se pregunta sobre su validez y eficacia:
“se estableciera como régimen patrimonial matrimonial de sus
partes, por simple remisión, un determinado sistema previsto y
reglamentado en cierta legislación extranjera vigente o derogada,
o que hubiera reconocido algún Código Civil patrio que ya no
estuviera en vigor; pero sin precisar de otra manera el régimen
escogido”.
En este sentido el Código Civil Venezolano guarda silencio sobre el
particular, a diferencia de otras legislaciones extranjeras.
López Herrera (1970, p 419-420), “también se puede estipular un
sistema que resulte de la combinación de varios regímenes extranjeros,
detallándose en las capitulaciones la reglamentación correspondiente.
Incluso, si cabe dentro de lo factible, los futuros esposos pueden escoger un
sistema total o parcialmente novedoso. Lo que sí es indispensable es que el
régimen seleccionado, cualquiera que fuere, sea determinado o al menos
determinable con precisión, pues de lo contrario la capitulación será
totalmente ineficaz y entonces será necesario aplicar el sistema legal
supletorio, por mandato del artículo 148 del Código Civil”.
21
Con relación a las capitulaciones matrimoniales regidas por el derecho
interno venezolano deben concluirse antes de la celebración del matrimonio;
son un contrato inmutable, y solo pueden ser modificables antes de contraer
el vinculo (artículos 143, 144 y 145 del Código Civil).
Mas sin embargo se reconoce la notoria tendencia que tienen las
legislaciones contemporáneas de permitir y autorizar la modificación, la
sustitución y derogación de las capitulaciones matrimoniales, aun después de
la celebración nupcial, dejando a salvo los derechos de los terceros.
Mientras tanto el artículo 189 del Código de Bustamante califica de
orden público internacional los preceptos que vetan la celebración de
capitulaciones durante la existencia del matrimonio.
López Herrera (2006, p. 503), “no tiene efecto en Venezuela, al menos
en lo relativo a los bienes situados en el país, las capitulaciones celebradas
después del matrimonio, aunque se traten de extranjeros cuya Ley personal
lo permita”.
Así mismo destaca que el principio de la inmutabilidad, contempladas
en las previsiones del Código Civil Venezolano, ha quedado parcialmente
afectado por el artículo 22 de la Ley de Derecho Internacional Privado; según
el cual los efectos del patrimonio del matrimonio se rigen por el Derecho del
domicilio común de los cónyuges.
Por otra parte López Herrera (2006, p.503), advierte que el art. 11 de la
Ley de Derecho internacional Privado contradice el criterio general de
domicilio consagrado por el art. 27 del Código Civil, que permite que la pareja
22
casada y residenciada en Venezuela sin capitulaciones matrimoniales , se
traslade y establezca de manera permanente en un Estado cuyo régimen
matrimonial supletorio sea diferente del venezolano de comunidad de
gananciales, para que desde el punto de vista de la legislación venezolana,
opere una mutación de ese régimen matrimonial original por el que
corresponda al legal supletorio del Estado donde la pareja en cuestión ha
establecido su nueva residencia.
Afirma la profesora Haydee Barrios (2005, p. 546), referida la segunda
parte de art. 22 de la Ley, que esta tiene por objeto “dar solución práctica al
problema de la falta de oportuno registro en Venezuela de las capitulaciones
matrimoniales validas de acuerdo con un derecho extranjero, a fin de que
surtan efectos frente a terceros de buena fe, sobre bienes inmuebles
situados en Venezuela”.
Cabe destacar, que el ordinal 8º del art. 74 del Decreto con fuerza de
Ley del Registro Público y del Notariado, publicado en la gaceta oficial
extraordinaria Nº 5556 de fecha 13 de Noviembre de 2001, le atribuyo
competencia a los Notarios, en el ámbito de su jurisdicción, para dar fe
pública a la capitulaciones matrimoniales; y que si las capitulaciones se
refieren a bienes inmuebles es necesario la inscripción en el Registro
Inmobiliario correspondiente, por mandato del art. 43 del mismo Decreto Ley.
Más sin embargo, la formalidad de las capitulaciones no queda
cumplida solo con el mero hecho de su otorgamiento e inscripción del
documento que las contiene en una Notaria cualquiera, estas deben constar
ab origine en instrumento público.
23
Por ello, es necesario que sea otorgado directamente ante un Notario
competente, aun cuando se pueda considerar que no sea suficiente que
consten en documento reconocido tanto en contenido como en las firmas,
puesto que el documento por su naturaleza continua siendo privado.
Haydee Barrios (2005, p. 549-550), “en líneas generales, se puede
decir que esta solución práctica, ya que en los casos que no lo ameriten, no
se procederá a cumplir con los requisitos de registro. En efecto, en algunos
casos, podría no requerirse nunca el hacer valer dichas capitulaciones”.
En virtud de lo antes expuesto, se desprende una amplia critica sobre
los criterios que se tomaron para poder llegar a la concepción de las Leyes
que regulan los matrimonios extranjeros, en el punto particular de las
capitulaciones matrimoniales, debido que no se explanan de manera puntual,
sino general; ya que la Ley de Derecho Internacional Privado, en su artículo
22 solo hace mención de la regulación de los bienes inmuebles que están
dentro del país, pues surge una interrogante; ¿Cómo quedarían aquellas
capitulaciones celebradas en el extranjero donde se contemplen bienes
muebles? ¿Bajo qué Ley deben ser regularizadas a la hora de hacerlas
valer?
2.1.1. NATURALEZA JURÍDICA DE LAS CAPITULACIONES
MATRIMONIALES
La naturaleza de las capitulaciones matrimoniales es de pactos o
convenios, ya que su fuente es la libre voluntad de los futuros contrayentes
24
para la selección del régimen patrimonial matrimonial al cual quieren
acogerse, es decir; es una relación contractual donde la pareja antes de
formalizar su relación, fijan la forma mediante la cual se regirá la comunidad
de bienes durante la unión conyugal y posible separación o divorcio.
[Link]. NATURALEZA
En este sentido Grisanti A. (1994, p 229) afirma sobre la naturaleza
jurídica de las capitulaciones matrimoniales que se han considerado como
contratos condicionales en los cuales la condición suspensiva es la
celebración del matrimonio, es decir; los efectos del contrato se retrotraen al
momento de su celebración y esto no ocurre en el caso de las capitulaciones
matrimoniales, celebrado el matrimonio no se produce la retroacción de los
efectos de las capitulaciones, sino que sus efectos comienzan solo a partir de
la celebración del matrimonio.
También sostiene que las capitulaciones matrimoniales son contratos
sujetos a término inicial, que sería el matrimonio, el término siempre es un
hecho futuro, pero cierto y el matrimonio a celebrarse no puede constituir un
término, pues no puede tenerse la certeza de que se celebrara.
Con referencia a lo anterior Somarriva U M (1946, p 169)observa en
referencia a la naturaleza jurídica de las capitulaciones que ellas no son
siempre un contrato, tendrán este carácter cuando dan nacimiento a
obligaciones, como por ejemplo, si el marido se obliga a entregar a la mujer
una determinada suma de dinero o una determinada pensión periódica para
25
que disponga libremente de ella. Pero si no se contraen obligaciones; sino
que se producen efectos jurídicos, como cuando se pacta separaciones de
bienes, entonces las capitulaciones no son un contrato, sino una convención.
Ha sido muy preciso el legislador al definir las capitulaciones matrimoniales
con el término de convención propiamente tal, como el contrato.
En el mismo sentido Monroy C. (1993, p.348) expresa:
“En cuanto a su naturaleza el artículo 1771 del Código Civil
Colombiano, no se deduce el carácter convencional de las
capitulaciones matrimoniales, ellas tiene duración indefinida, o
sea, que regirán mientras subsiste el matrimonio.”
Ante la situación planteada Bossert G. A y Zannoni E (1988, p182)
sostiene diversas tesis en el ámbito de la doctrina argentina en cuanto a la
naturaleza jurídica de su régimen matrimonial, ya que se ha afirmado que
sería una copropiedad peculiar, de carácter asociativo e indivisible, que más
se parece a la noción del patrimonio en mano común. También podría ser
una comunidad de derechos, noción esta que no está regulada
sistemáticamente en nuestro ordenamiento de fondo, ya que admite diversas
manifestaciones particulares.
Otra opinión considera que esta comunidad asume la forma de una
sociedad sui generis, invocándose para ello la terminología utilizada por el
legislador a lo largo de la sociedad conyugal, ya que la naturaleza de la
sociedad conyugal incide en el modo de resolver cuestiones especificas
relativas a la titularidad de los bienes, y a su gestión.
26
En efecto Zannoni. E (1978, p426) expresa:
“La doctrina, en general, concuerda en que la convención
prematrimonial es un contrato realizado, es decir, cuya eficacia
futura queda deferida a la celebración del matrimonio.”
Según se ha citado Somarriva U M (1946, p170) considera que las
capitulaciones matrimoniales no son condicionales, si bien es cierto que para
que ellas produzcan efectos requieren la celebración del matrimonio, no es
menos cierto que el matrimonio a su respecto no es solo un elemento
accidental que puede faltar o no, característica esencial de la condición, sino
un requisito de su esencia, sin el cual las capitulaciones no tiene vida
jurídica, ni siquiera engendran un germen de derechos. Tanto así, que
celebradas las capitulaciones matrimoniales sus efectos se producen una vez
que los esposos contraen matrimonio, pero estos jamás se retrotraen ni en lo
más mínimo al momento en que fueron pactadas las capitulaciones.
Partiendo del principio de que las capitulaciones matrimoniales no
constituyen verdaderos contratos, se piensa que tienen esencia y naturaleza
convencional, ya que su fuente es la libre voluntad de los futuros
contrayentes para la selección de ese régimen al cual quieren acogerse,
debido a esto y analizando la naturaleza jurídica de las capitulaciones
matrimoniales, se disiente de la tesis planteada por Bossert. G. A y Zannoni.
E. (1988, p 182) por cuanto el régimen de las capitulaciones matrimoniales
en el derecho Argentino se denomina sociedad conyugal y se halla ubicado
en la metodología del Código Civil dentro de la sección III “De los Contratos”,
27
prefirió el codificador Argentino regular un régimen patrimonial que denomino
sociedad conyugal tomando en cuenta que en la República nunca se vieron
contratos de matrimonio.
Según la óptica, los esposos no se casan para formar una sociedad
económica o financiera y obtener de ella algún beneficio, su voluntad no se
deriva de un afecto social, sino muy por el contrario, se desprende del amor
conyugal. En realidad, para la legislación Argentina, la sociedad conyugal es
un régimen legal basado en el matrimonio y que funciona exclusivamente
para este y como tal, no puede reducirse a la condición de cualquier
estipulación.
Del mismo modo, se disiente del criterio sostenido por la legislación
chilena cuando Somarriva U M. (1946, p169) expresa que las capitulaciones
son un contrato cuando de el nacen obligaciones y son convenciones
cuando no se contraen obligaciones. En este sentido se puede decir que , es
cómoda, esta posición, de dicha legislación al darle una doble calificación o
clasificación a las capitulaciones, desdibuja de manera tajante su esencia y
por ende, su naturaleza jurídica.
De igual forma, en la legislación Colombiana expresa Monroy C. M. G.
(1993, p348) que no se puede deducir el carácter convencional de las
capitulaciones matrimoniales. Algunos autores han pretendido, tal como
Grisanti A. I. (1994, p229) que estas están sujetas a condición suspensiva
consistente en la celebración del matrimonio. Es importante recalcar que esta
teoría no es admisible en el derecho Colombiano, ni la ha sostenido la
28
doctrina ni la jurisprudencia. Comparativamente, la posición de Grisanti A. I
(1994, p229) es refutada por Somarriva U.M (1946, p169), dado que las
capitulaciones, si así fuera, cumplida la condición surtiría efecto desde su
inscripción, pero no lo surte sino a partir de la celebración del matrimonio.
Cabe destacar, que una sentencia del Máximo Tribunal de Justicia
Venezolano cambio la doctrina, en torno a la naturaleza Jurídica de las
capitulaciones matrimoniales, puntualizando que la figura de las
capitulaciones matrimoniales son pactos o convenciones y no contratos,
abandonando así la anterior doctrina, sobre cuya materia jurisprudencial se
mostrara más adelante.
Sin embargo, se puntualiza que la naturaleza jurídica de las
capitulaciones matrimoniales, devienen de la real esencia que las distingue,
como lo es la de ser un verdadero pacto o convención, por las razones
siguientes:
En primer lugar, las capitulaciones tienen esencia y naturaleza
convencional, debido a que su fuente es la libre voluntad de los futuros
cónyuges.
En segundo lugar, las normas jurídicas de los contratos no tienen
aplicación en materia de capitulaciones matrimoniales.
En tercer lugar, los contratos pueden revocarse por mutuo disenso,
situación a la que opone una de las características de las capitulaciones
matrimoniales, como su inmutabilidad.
En cuarto lugar, las capitulaciones son validas sobre dos elementos
esenciales, la manifestación valida de los consentimientos y el abandono del
29
régimen de comunidad de bienes, mas con relación a los otros elementos de
validez de los contratos, no es dado exigirlos en materia de capitulaciones
matrimoniales.
En quinto lugar, por objeto esencial que tienen las capitulaciones
matrimoniales, lo cual es apartarse de la comunidad de bienes.
En sexto lugar, ya que resulta imposible aplicar el concepto “causa” a
las capitulaciones matrimoniales.
[Link]. CONCEPTO
La Legislación y la Doctrina han establecido diferentes criterios para
tratar de conceptualizar las capitulaciones matrimoniales, en tal sentido, se
puede mencionar que las capitulaciones matrimoniales son contratos que se
celebran con ocasión de un matrimonio, sea por los futuros esposos, o por
alguno de ellos o ambos con un tercero y que, en una u otra forma, se
refieren a aspectos patrimoniales de vínculo conyugal, además, las
capitulaciones no sólo comprenden los pactos cuyo objeto es la
determinación del régimen patrimonial matrimonial, sino además las
donaciones con ocasión del matrimonio.
Según López, (2008, p492), afirma:
Existe un concepto restringido y otro amplio de capitulaciones o
convenciones matrimoniales, estrictamente hablado, las
capitulaciones como acabamos de decir, son pactos o contratos
que se celebran con ocasión del matrimonio, a los fines de
establecer o determinar y reglamentar el régimen patrimonial de
los esposos”.
30
Por otra parte, Pérez, (2009, p 46), afirma:
“Los pactos prematrimoniales tienen la consideración de un
contrato causa matrimonii, definiéndose por la mayoría de la
doctrina su naturaleza contractual, que parte, probablemente, de
la propia regulación del código civil, que desde su promulgación
en 1889 denomino las capitulaciones matrimoniales como
“contrato sobre bienes con ocasión del matrimonio”, ubicándolas
sistemáticamente en el libro IV, remarcando así su naturaleza
contractual. Además hay, que recordar que el artículo 1335 del c.c
señala que “la invalidez de las capitulaciones matrimoniales se
regirá por las reglas generales de los contratos”.
Vale destacar, lo expresado por Ruggiero, (p 60):
“…no deben ser consideradas como un contrato ni pueden
equipararse a los demás negocios que tiene un contenido
patrimonial y persiguen fines meramente individuales. El fin, aun
tratándose de una regulación patrimonial, supera los fines
egoisticas de quien celebra un contrato ordinario”.
Las capitulaciones matrimoniales son el pacto que realizan las partes
con antelación a la celebración de un matrimonio, a fin de establecer el
régimen patrimonial matrimonial de los futuros esposos. Esta puede ser por
los futuros esposos, o por alguno de ellos o ambos con un tercero y que, en
una u otra forma, se refieren a aspectos matrimoniales de vinculo conyugal.
[Link]. IMPORTANCIA
Este asunto del régimen patrimonial matrimonial internacional, ha
surgido desde los albores del Derecho Internacional Privado, porque el
matrimonio es una institución fundamental en la sociedad que ha originado
31
su regulación normativa y debido a la mayor interrelación entre personas de
distintas naciones por el progresivo proceso de globalización, se incrementa
su importancia.
Como consecuencia de las distintas nociones que se tienen del
matrimonio y del vínculo conyugal, así como de la forma en que el régimen
patrimonial matrimonial se interrelaciona con los ámbitos familiar, real u
obligacional, resulta que el derecho comparado y los instrumentos
internacionales que tratan sobre el objeto de este trabajo, toman diversas
opciones en base a los distintos factores de conexión existentes para
determinar la ley aplicable.
Algunos autores denominan a esta área como efectos patrimoniales del
matrimonio y distinguen en ella, dos vertientes, una interna, referida a la
relación económica entre ambos cónyuges, y otra externa, concerniente a los
vínculos jurídicos existentes entre la sociedad conyugal con terceros.
[Link]. CARACTERÍSTICAS
Las capitulaciones matrimoniales poseen sustento legal principalmente
en el código civil venezolano el cual contiene una sección dedicada al
régimen de los bienes, la cual incluye también la comunidad de bienes, se
puede destacar lo siguiente:
Las capitulaciones matrimoniales deberán constituirse por instrumento
otorgado ante un Registrador Subalterno antes de la celebración del
matrimonio.
32
Podrán hacerse constar por documento auténtico que deberá ser
inscrito en la Oficina Subalterna de Registro de la Jurisdicción del lugar
donde se celebre el matrimonio, antes de la celebración de éste, so pena de
nulidad.
Siguiendo el mismo orden de ideas, Las capitulaciones deben ser
debidamente protocolizadas ante la Oficina de Registro Inmobiliario del lugar
donde vaya a celebrarse el matrimonio, ello debido a que tal régimen no solo
interesa a los cónyuges, sino también a los terceros que se puedan ver
afectados por aquellas estipulaciones efectuadas por los futuros
contrayentes.
Dichas capitulaciones no pueden ser contrarias a ley, la moral o al
orden público.
También se puede decir que son condicionales, su existencia y validez
dependen de la celebración del matrimonio y de la validez de este, con la
excepción de las donaciones a favor de la esposa de buena fe en caso de
matrimonio putativo.
Son inmutables, no pueden modificarse después de la celebración del
matrimonio.
Son contrato intuito personae, ya que en principio los contratos se
presumen celebrados por las partes para sí, y para sus causahabientes,
salvo que resulte lo contrario de la voluntad de las partes o de la naturaleza
de la convención
33
[Link]. PROYECTO ARCAYA 1965
El caos interno y las contradictorias soluciones producidas por la
ratificación de numerosas convenciones internacionales, han sido
determinantes para que la doctrina insista en la necesidad de una nueva
legislación interna. En esta labor ha sido de gran ayuda el primer intento de
codificar el Derecho Internacional Privado, mediante un proyecto de Ley
especial.
En el año 1912, el conocido jurista venezolano, Pedro Manuel Arcaya,
elabora el proyecto de Ley de Aplicación del Derecho Internacional Privado.
“…a fin de que los jueces sepan cómo deben proceder en los asuntos que
envuelvan cuestiones de esta índole…”. El proyecto fue objeto de elogios por
parte de la doctrina venezolana, pero nunca se convirtió en Ley vigente.
A pesar del constante y manifiesto interés de la doctrina y,
especialmente, el Dr. Lorenzo Herrera Mendoza, solo en el año 1963 se
elaboro el segundo proyecto, por una comisión ad hoc, designada por el
Ministro de Justicia e integrada por Roberto Goldschmidt, quien la presidio,
Joaquín Sánchez -Covisa y Gonzalo Parra Aranguren. El proyecto fue
ligeramente modificado por sus proyectistas en1965.
Las soluciones consagradas en este proyecto han inspirado a los
redactores de las Convenciones Interamericanas sobre Derecho
Internacional Privado, en las cuales encontramos normas similares, el
34
proyecto de 1965, alabado por la doctrina extranjera, tampoco conto con el
apoyo necesario para convertirse en Ley vigente.
Transcurridos treinta años desde la elaboración del proyecto, y después
de varios intentos frustrados de llevarlo a las cámaras legislativas, se fueron
removiendo obstáculos y, por iniciativa de todas las cátedras del Derecho
Internacional Privado del país, en 1995, un grupo de profesores, con la
participación de uno de los redactores del proyecto original, Gonzalo Parra
Aranguren, procedió a la revisión y actualización del proyecto, labor que
finalizo en el año de 1996.
En esta revisión se mantienen las disposiciones fundamentales del
proyecto anterior, se adaptan a las nuevas leyes vigentes en Venezuela y se
recoge en su articulado la evolución de la doctrina y la jurisprudencia. Sus
soluciones responden a las necesidades prácticas, tales como, la situación
del factor de conexión nacionalidad, por el factor domicilio. Este proyecto fue
remitido al Congreso y aprobado definitivamente con algunas modificaciones
el 6 de Agosto de 1996.
2.1.2. RELACIONES PERSONALES Y PATRIMONIALES DE LOS
CÓNYUGES
La unión matrimonial genera toda suerte de efectos, deberes y
derechos entre los cónyuges, especialmente en los supuestos en que las
discrepancias y desacuerdos requieren una regla de mediación,
35
estableciendo criterios o parámetros normativos básicos que permiten
resolver los conflictos conyugales de gravedad.
El conjunto de reglas dedicadas a la regulación de las relaciones entre
los cónyuges atiende a aspectos tanto personales de la convivencia
matrimonial, cuanto a cuestiones de índole patrimonial que se plantean en el
matrimonio.
“Artículo 139.- El marido y la mujer están obligados a contribuir en
la medida de los recursos de cada uno, al cuidado y
mantenimiento del hogar común, y a las cargas y demás gastos
matrimoniales. En esta misma forma ambos cónyuges deben
asistirse recíprocamente en la satisfacción de sus necesidades.
Esta obligación cesa para con el cónyuge que se separe del hogar
sin justa causa. El cónyuge que dejare de cumplir, sin causa
justificada, con estas obligaciones, podrá ser obligado
judicialmente a ello, a solicitud del otro.”
El principio de igualdad conyugal. Se encuentra establecido, con rango
constitucional, el principio de igualdad entre los cónyuges a todos los efectos.
Su verdadero alcance se pone de manifiesto en caso de incumplimiento.
Esto acarrea consecuencias jurídicas, si bien no pueden ser enfocados
desde la perspectiva de las obligaciones en sentido técnico, pues el
componente puramente patrimonial de éstas se encuentra ausente del
matrimonio.
[Link]. VALIDEZ DE LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES.
Para que las capitulaciones matrimoniales tengan validez, en
Venezuela deben cumplir ciertos requisitos:
36
En primer lugar, deben otorgarse antes de la celebración del
matrimonio, siendo nulas todas aquellas estipulaciones celebradas en fecha
posterior a la celebración matrimonial, así como su alteración también en la
misma oportunidad.
En segundo lugar, deben los contrayentes tener capacidad suficiente
para celebrar las capitulaciones, siendo esta la misa capacidad que requieren
para contraer matrimonio. Por ello, seria contrario decir que quien puede
casarse, no pueda estipular, conjuntamente con la persona con quien va a
contraer matrimonio, el régimen patrimonial matrimonial.
En tercer lugar, las capitulaciones deben ser debidamente
protocolizadas ante la oficina de Registro Inmobiliario, ello debido a que tal
régimen no solo interesa a los cónyuges, sino también a los terceros que se
puedan ver afectados por las estipulaciones efectuadas por los futuros
contrayentes.
En cuarto lugar, y como elemento esencial para su validez, dichas
capitulaciones no pueden ser contrarias a la Ley o al orden público
[Link]. ANÁLISIS DEL ARTÍCULO Nº 22 DE LA LEY DE DERECHO
INTERNACIONAL PRIVADO.
Artículo 22: “…..Las capitulaciones matrimoniales validas de acuerdo
con un Derecho extranjero competente podrán ser inscritas en
cualquier momento en la respectiva Oficina Principal de Registro
Venezolana, cuando se pretenda que produzcan efectos respecto de
terceras personas de buena fe, sobre viene inmuebles situados en el
territorio de la República”
37
La primera parte del artículo es una norma de conflicto que prevé la
aplicación del Derecho del domicilio común entre los cónyuges, a los efectos
que produce el matrimonio tanto sobre las personas que lo contraen como
sobre sus bienes. Se trata de armonizar las exigencias de los principios que
el orden interno impone a la relaciones jurídicas personales entre los
cónyuges, con la concesión de cierto espacio para que se manifieste la
voluntad de estos respecto del régimen que se aplicara a las relaciones
jurídicas patrimoniales que surjan entre ambos.
La segunda parte contiene una regulación de derecho material, que
tiene por objeto resolver el problema de la falta de oportuno registro en
Venezuela de las capitulaciones matrimoniales validas conforme a un
Derecho extranjero, para que puedan producir efectos respecto a
determinados bienes.
Los efectos personales y patrimoniales del matrimonio quedan
sometidos al domicilio común de los cónyuges o, en su defecto, al último
domicilio común, esta unificación de los efectos matrimoniales, en lo que al
Derecho aplicable se refiere, renuncia a la inmutabilidad del régimen
patrimonial que no responde a los cambios vertiginosos en esta materia a
favor de la protección de la mujer.
En referencia a las capitulaciones matrimoniales, el artículo 22 de la
Ley, incluye una disposición, muy novedosa, en materia de capitulaciones
matrimoniales válidamente celebradas en el extranjero. Esta norma permite
su registro en cualquier momento, en aquellos casos en que se pretenda
38
produzcan efectos respecto a terceras personas de buena fe, sobre bienes
inmuebles situados en Venezuela.
Se podría preguntar a qué se debe este cambio, ya que en Venezuela
los requisitos temporales y el aspecto registral de las capitulaciones
matrimoniales tienen carácter de normas imperativas. Efectivamente,
frecuentes planteamientos prácticos, que hasta ahora no han podido ser
solucionados, determinaron la inclusión de esta disposición.
[Link]. EFECTOS PERSONALES DEL MATRIMONIO
En Venezuela, la regulación normativa de estos efectos la encontramos
en los artículos 137 y siguientes del Código Civil, en un título llamado
“Deberes y Derechos de los Cónyuges”, y pese a que se refiere a ellos como
“Deberes”, no es correcto afirmar que efectivamente estemos en presencia
de deberes, no al menos en un sentido técnico, ya que en la mayoría de los
casos los imperativos jurídicos allí contemplados tienen el carácter de
“deberes jurídicos”. En estos casos, no es posible obtener su cumplimiento
por la vía forzada, es decir, carecen de coercibilidad. Entre lo cual podemos
hacer referencia a ellos como:
Obligaciones comunes frente a los hijos.
Igualdad en el gobierno del hogar.
Deber de fidelidad y asistencia.
Deber de cohabitación.
Obligación de sostener a la familia.
39
Representación legal de la sociedad conyugal. .
Libertad de trabajo de los cónyuges.
Representación unilateral de la sociedad conyugal.
Uno de los cónyuges asume la dirección y representación de la
sociedad:
Si el otro está impedido por interdicción u otra causa.
Si se ignora el paradero del otro o éste se encuentra en lugar remoto.
Si el otro ha abandonado el hogar.
En el ámbito del Derecho Internacional Privado venezolano lo referente
al alcance de la solución de conflicto de leyes contenida en la norma de
conflicto, ésta presenta una serie de aspectos positivos que permiten
resolver de manera más sencilla los numerosos problemas de Derecho
Internacional Privado, que puedan plantearse solo en materia de efectos del
matrimonio.
Entre estos aspectos podemos destacar los siguientes:
Aspectos Positivos
Aplicación de un Único Derecho.
Esta establece la aplicación de un único Derecho, que es el del
domicilio común entre los cónyuges, en cuya determinación participan ambos
por igual. Al respecto debe tenerse presente que a partir de 1982, el Derecho
material Venezolano ha previsto que el domicilio conyugal lo fijan de mutuo
acuerdo entre los cónyuges (Art. 140 del Código Civil), y se encuentra en el
lugar donde estos establecen su residencia, y cualquier cambio de la misma
40
solo puede hacerse si ambos cónyuges están de acuerdo en ello (Art. 140-A
del Código Civil).
Por otro lado también se reconoce desde ese mismo año, que los
cónyuges pueden tener domicilios separados (encabezado del Art. 33 del
Código Civil), solución reafirmada por el Art. 12 de la Ley de Derecho
Internacional Privado.
Sin embargo, para los casos con elementos extranjeros, no pareció
conveniente que los efectos del matrimonio se rigieran por el derecho del
domicilio de cada cónyuge, porque la aplicación de más de un Derecho en
esta materia puede ocasionar graves problemas, cuando las solucione
propias de cada derecho difieren entre sí.
Así pues, la especial naturaleza del matrimonio requiere que exista la
necesaria correspondencia entre los deberes y derechos personales de los
cónyuges, y que el régimen aplicable a sus relaciones patrimoniales presente
las mismas o parecidas opciones para ambos. Es por ello que la mejor
solución en la materia parece ser la de aplicar un único Derecho,
facilitándose así su regulación.
Según Maekelt y otros, (2000, p. 196, 305); en otras legislaciones, aun
cuando acogen la formula de aplicar un Derecho único a los efectos del
matrimonio, utilizan distintos factores de conexión en forma subsidiaria, como
por ejemplo puede mencionarse: el artículo 53 del Código Civil portugués,
que establece para regir las capitulaciones pre-matrimoniales y el régimen de
bienes, la Ley nacional común al tiempo de la celebración del matrimonio, en
41
su defecto, la Ley de la residencia habitual común a la fecha del matrimonio
y, si este no existe, la Ley de la primera residencia conyugal.
En esta caso, todos los factores de conexión utilizados por la norma son
personales, pero en otros casos pueden no serlo, por ejemplo el artículo 9.2
del Código Español dispone que los efectos del matrimonio se rigen por la
Ley personal (nacionalidad) común de los cónyuges al tiempo de contraerlo,
en su defecto, por la Ley personal (nacionalidad) o de la residencia habitual
de cualquiera de ellos, elegida por ambos en documento autentico otorgado
antes de la celebración del matrimonio, de n haber tal elección, por la Ley de
la residencia habitual común inmediatamente posterior a la celebración y, a
falta de esta, por la Ley del lugar de celebración del matrimonio.
Domicilio Común como factor de Conexión.
Aquí se destaca la utilización del factor de conexión domicilio común en
lugar de domicilio conyugal, lo cual simplifica su comprensión. El alcance de
ambas expresiones es probablemente el mismo, pero mientras que al
aludirse al domicilio común queda claro que se trata del lugar en que los
cónyuges conviven en su condición de tales, no sucede lo mismo con el
domicilio conyugal. En el Derecho interno el término domicilio conyugal ha
requerido de interpretación, como lo evidencia el Art. 140 A del Código Civil
y la parte final del 754 del Código de Procedimiento Civil.
También el Derecho Convencional se ha ocupado de calificarlo en
forma autónoma, como es el caso del artículo 4 de la Convención
Interamericana sobre Domicilio de las Personas Físicas en el Derecho
42
Internacional Privado, 1979, suscrita pero no ratificada por Venezuela, el cual
dispone que: El domicilio de los cónyuges será aquel en el cual estos vivan
de consumo, sin perjuicio del derecho de cada cónyuge de fijar su domicilio
en la forma prevista en el artículo 1 de la misma convención.
Calificación de las Relaciones Jurídicas Matrimoniales.
Según este aspecto favorable del Derecho aplicable según el artículo
22, esta lo referente a la eliminación del problema de tener que calificar si
una determinada relación jurídica matrimonial es personal o patrimonial; ya
que en uno u otro caso se debe aplicar el mismo derecho. En efecto, por
cuanto el matrimonio produce efectos personales y patrimoniales, los
Estados pueden optar entre aplicar una Ley o Derecho distinto para cada una
de estas categorías, en cuyo caso es importante la calificación que se haga
en uno u otro sentido, o bien aplicar el mismo Derecho para ambos efectos,
Además, esta solución produce una mayor seguridad y certeza en
cuanto al Derecho a aplicar, pues en todos los casos que los cónyuges se
encuentren en el país coincidiría el Derecho del domicilio común con el
Derecho local, dificultando la aparición del reenvió y del orden publico
internacional,
Principio de la unidad del Patrimonio Matrimonial.
Este principio destaca la afirmación según la cual, la solución acogida
en la primera parte del artículo 22 de la Ley de Derecho Internacional
Privado, está sustentada en el principio de la unidad del patrimonio
matrimonial. Ello permite que, si existen bienes de distintos países, se acoja
43
el derecho del domicilio común de los cónyuges para regirlos a todos. Uno de
los efectos de tal afirmación es que el reenvío previsto en el artículo 4 de la
ley de Derecho Internacional Privado, resulta improcedente en todos aquellos
casos que conduzcan al desmembramiento de dicho patrimonio.
Sin embargo, este principio que informa también el sistema de la unidad
de las sucesiones, en el caso del artículo 22 que comentamos amerita
algunas precisiones, ya que podría no haber un patrimonio matrimonial
común, sino patrimonios separados, en efecto la existencia de un patrimonio
matrimonial común justifica que se le considere como una universalidad de
relaciones jurídicas y, por ende, se aplique una solución de leyes distinta a la
que es propia de los bienes individualmente considerados, como la prevista
en el artículo 27 de la Ley de Derecho internacional Privado.
Por lo tanto, si existe un patrimonio común entre los cónyuges, ya sea
por la vía de las capitulaciones matrimoniales o por vía legal subsidiaria, por
el principio de la unidad del patrimonio la aplicación de un determinado
Derecho a través de un reenvío, podría desmembrar el patrimonio en
cuestión, al regular los bienes muebles y los inmuebles por conexiones
distintas.
Cesación de los Efectos del Matrimonio.
Este aspecto está relacionado con la interrogante acerca de, si la
cesación de los efectos del matrimonio está regulada también por el artículo
22 de la comentada Ley; para considerar este punto resulta conveniente
distinguir entre los supuestos que ocasionan la cesación de todos los efectos
44
del matrimonio o solo los efectos patrimoniales. De acuerdo con el Derecho
Venezolano, solo la disolución del matrimonio provoca la cesación y extinción
de todos los efectos del matrimonio, conforme al artículo 184 del Código
Civil, la disolución puede sobrevenir por dos causas, a saber: la muerte y el
divorcio vincular.
En caso de muerte, el aspecto patrimonial puede quedar sometido a la
aplicación de dos Derechos: el de la sucesión y el del régimen matrimonial.
Los problemas que surgen por la aplicación simultánea de estos Derechos
deben resolverse a través de la institución de Derecho Internacional Privado
denominada adaptación, la cual ofrece como vías de solución la adaptación
material y la adaptación conflictual. “La adaptación material en relación al
problema de la sucesión y el régimen matrimonial, no es más que una
operación de compensación entre los derechos que contemplan las
Legislaciones en conflicto en cuanto al régimen matrimonial y sucesorio”
La adaptación conflictual en relación a este mismo problema implica
desatender la norma de conflicto referente a la sucesión, incluyendo todo
supuesto dentro del llamamiento de la norma de conflicto referente al
régimen matrimonial, o viceversa.
Cuando la disolución del matrimonio sobreviene por el divorcio, también
se presenta la aplicación de dos Derechos pero solo uno de ellos regirá el
régimen patrimonial, ya que el otro se aplicara a los diferentes aspectos que
conciernen a la disolución del vínculo y sus efectos.
45
Por otra parte, el artículo 173 del Código Civil prevé la disolución de la
comunidad de bienes en el matrimonio, sin afectar los efectos personales del
mismo, en los supuestos de: ausencia declarad y quiebra de uno de los
cónyuges, y por la separación judicial de bienes, en los casos que autoriza el
mismo Código, en los artículos los dos primeros supuestos, si existen
elementos de extranjería que los convierta en caso de Derecho Internacional
Privado, será necesario igualmente aplicar la institución de la adaptación
prevista en el artículo 7 de la Ley de Derecho Internacional Privado, para
poder decir en qué proporción se aplicara el Derecho que rige la ausencia y
el que rige la quiebra, frente al que rige los aspectos patrimoniales del
matrimonio.
Aplicación Subsidiaria del Último Domicilio
Común: en este aspecto se destaca la formula subsidiaria utilizada en la
primera parte del artículo 22, que permite aplicar el Derecho del último
domicilio común, cundo los cónyuges tengan domicilios distintos, no se trata
de de inmovilizar en el tiempo el factor de conexión, tomando en cuenta la
variabilidad o mutabilidad del domicilio común de los cónyuges, Benito
Sanso, hizo referencia al comentar dicho artículo en la manera siguiente:
“Naturalmente la escogencia del domicilio como factor de conexión para
regular las relaciones patrimoniales entre los cónyuges puede producir
fácilmente un cambio de régimen existente entre los esposos
desestimándose así el principio clásico en esta materia de la inmutabilidad
del régimen patrimonial durante el matrimonio”
46
Por otra parte, la expresión domicilio común de los cónyuges conduce a
afirmar que resulta irrelevante si se trata del primer, segundo o tercer
domicilio común, lo importante es determinar el domicilio común de la pareja
para el momento en que se plantee el problema con elementos de
extranjería, cuya solución este supeditada a la aplicación de este Derecho,
evidenciándose así, nuevamente, la importancia que el legislador confiere a
la participación de ambos cónyuges, para la determinación del Derecho
aplicable a los efectos o relaciones jurídicas que va a producir el matrimonio,
tanto respecto de la persona como de ellos mismos, como de sus interese
patrimoniales.
Lo relevante no es que el domicilio cambie o varíe y con ello el derecho
aplicable, sino que, en el cambio o variación se manifieste el principio de
equiparación entre el marido y la mujer, encontrándose ambos presentes en
el lugar del nuevo domicilio, en tal sentido, vale destacar lo expresado por
Neuhaus:
La inmutabilidad del estatuto personal evidentemente no responde
tanto en el Derecho Internacional Privado como en el Derecho
material, a los cambios vertiginosos de nuestra vida actual, que en
todas partes aspira el cambio del estatuto patrimonial tradicional a
favor de la mujer.
Como consecuencia de las anteriores razones si, para el momento en
que surge un problema relativo a los efectos del matrimonio, los cónyuges
tiene domicilios separados, debe aplicar el Derecho del Estado donde
tuvieron el ultimo domicilio común, sin importar que ninguno de ellos haya
47
conservado allí su domicilio o el tiempo que haya transcurrido desde que
dejaron de estar domiciliados en ese lugar.
Las dificultades pueden presentarse en aquellos casos en los que no
haya existido un domicilio común, situación que hace surgir la interrogante
acerca de si basta que ambos cónyuges se hayan encontrado conviviendo en
algún lugar, aun por corto tiempo o es necesario que transcurra un
determinado lapso para afirmar que hubo domicilio común, si consideramos
que la norma nada dispone respecto al lapso, será la convivencia lo
determinante por corta o efímera que pueda resultar.
Aspectos negativos
Capacidad.
No comprende lo relativo a la capacidad de los cónyuges para realizar
ciertos actos jurídicos y repercusiones en el patrimonio de ambos, por
ejemplo, celebrar capitulaciones matrimoniales, realizarse donaciones
reciprocas o por parte de uno hacia el otro, o celebrar compra-venta entre sí,
todo lo cual se rige por el Derecho aplicable a la capacidad en general,
regulada en la Ley de Derecho internacional Privado por el artículo 16.
Forma de los Actos.
Tampoco comprende lo relativo a las formalidades de los actos jurídicos
que deben realizar los cónyuges, ya que a las mismas resulta aplicable lo
dispuesto en el artículo 37 ejusdem.
Los bienes individualmente Considerados.
48
Finalmente, también, es oportuno precisar que, para el uso, gozo uso y
disposición de los bienes de los cónyuges que no formen parte de la
comunidad conyugal, se aplicara lo previsto para el régimen de los bienes
individualmente considerados, al cual se refieren los artículos 27 y 28 de la
Ley de derecho Internacional Privado.
Mas sin embargo, a pesar de que la Ley ha previsto estas
delimitaciones, no es menos cierto que también analizo la solución práctica
de muchos escenarios que pudieran presentarse en materia del Derecho
Internacional Privado, dando así,, una seguridad jurídica para las relaciones
patrimoniales en el matrimonio con elementos de extranjería.
[Link] EFECTOS PATRIMONIALES, CAPITULACIONES
Las capitulaciones matrimoniales son pactos o convenios
perfeccionados por los futuros contrayentes con el objeto de determinar el
régimen económico o patrimonial que tendrá vigencia durante el matrimonio.
Dicho acuerdo es celebrado entre un hombre y una mujer en atención al
futuro matrimonio que proyectan contraer.
Es decir, las capitulaciones matrimoniales, son las convenciones que,
mediante documento público, realizan un hombre y una mujer decididos a
contraer matrimonio, en las cuales se resuelve, de acuerdo a sus deseos,
cuál será la manera que adoptarán en lo económico la sociedad conyugal
que van a formar.
49
Son contratos bilaterales, en el que debe privar el principio de igualdad
y no discriminación de las partes; son accesorios al matrimonio, y solo
producen efectos después de su celebración. En su perfeccionamiento deben
cumplirse con las formalidades indicadas en el artículo 143 del Código Civil
que preceptúa:
Las capitulaciones matrimoniales deber constituirse por
instrumento otorgado ante un Registro Subalterno antes de la
celebración del matrimonio; pero podrán hacerse constar por
documento auténtico que deberá ser inscrito en la Oficina
Subalterna de Registro de la jurisdicción del lugar donde se
celebre el matrimonio antes de la celebración de éste, so pena de
nulidad.
El establecimiento de las capitulaciones matrimoniales requiere de
ciertas solemnidades que permitan que el documento que las contenga,
tenga fe pública, es decir, que sea oponible ante terceros.
Su otorgamiento se realiza ante la Oficina de Registro Subalterno, en la
jurisdicción en la cual se va a celebrar el matrimonio. Aunque la elección de
una oficina distinta a la de la jurisdicción del matrimonio, no será causa de
nulidad de la capitulación.
Hay la posibilidad de autenticar previamente, ante una notaría pública el
documento que contenga las capitulaciones; sin embargo, es indispensable
cumplir con el registro del instrumento ante una Oficina de Registro
Subalterno, antes de la celebración del matrimonio, pues estarían sujetas a
una sanción de nulidad.
50
Se hace mucho énfasis en que sólo pueden suscribirse antes del
matrimonio por lo que, si se contrae el matrimonio, sin haberse perfeccionado
los convenios matrimoniales, éstos no podrán ya celebrarse y, en
consecuencia, a ese matrimonio se aplicará el régimen legal supletorio, es
decir, la comunidad limitada de gananciales. No obstante es necesario
aclarar, que en Venezuela no existe un registro especial para las
capitulaciones matrimoniales, en algunos países como Suiza y Alemania
existen esos registros especiales para los convenios matrimoniales.
En relación a la capacidad para celebrarlas, se exige la misma
capacidad que se requiere para celebrar el matrimonio. Por excepción quien
sea declarado entredicho por causa de condena penal con pena de presidio,
es hábil para contraer matrimonio, pero no lo es para celebrar capitulaciones
matrimoniales.
Del mismo modo, Serán nulas las capitulaciones matrimoniales
celebradas contra las leyes y las buenas costumbres, las que vayan en
detrimento de los derechos y obligaciones que ambos tienen en la familia, las
contrarias a las disposiciones sobre divorcio, separación de cuerpos,
emancipación, tutela y sucesión hereditaria, es decir, no será válido ningún
pacto donde se acuerden términos para la separación o disolución del
vínculo matrimonial.
Son contratos inmutables ya que no pueden ser modificados después
de celebrado el matrimonio. Como quiera que el régimen convencional
interesa no sólo a los cónyuges, a los hijos nacidos dentro o fuera del
51
matrimonio, sino también a terceros, es conveniente y necesario asegurar la
publicidad de las capitulaciones matrimoniales.
Ahora bien, la Ley de Derecho Internacional Privado, en la segunda
parte del articulo 22 contiene una norma de derecho material, cuyo objeto es
dar solución práctica al problema de la falta de oportuno registro en
Venezuela de las capitulaciones matrimoniales validas de acuerdo con un
Derecho extranjero, a fin de que surtan efectos frente a terceras personas de
buena fe, sobre bienes inmuebles situados en Venezuela.
Este problema se presenta por cuanto el Derecho venezolano
establece, en el artículo 143 del Código Civil, la obligación de construir las
capitulaciones matrimoniales por instrumento otorgado ante un Registrador
Subalterno antes de la celebración del matrimonio, pudiendo hacerse constar
por documento autentico que deberá ser inscrito en la Oficina Subalterna de
registro de la jurisdicción del lugar donde se celebre el matrimonio, antes de
la celebración del mismo, bajo pena de nulidad, a la misma formalidad están
sometidas las modificaciones de las capitulaciones matrimoniales, las cuales
también deben registrarse con anterioridad a la celebración del matrimonio,
de acuerdo a los artículos 144 y 145 del Código Civil.
En concordancia con estas disposiciones, el artículo 1924 ejusdem
prevé que:
Los documentos, actos y sentencias que la Ley sujeta a las
formalidades del registro y que no hayan sido anteriormente registrados, no
52
tienen ningún efecto contra terceros, que por cualquier titulo hayan adquirido
y conservado legalmente derechos sobre el inmueble.
Cuando la Ley exige un titulo registrado para hacer valer un derecho, no
puede suplirse aquel con otra clase de prueba, salvo disposiciones
especiales. Es oportuno señalar que conforme al artículo 74 del Decreto con
fuerza de Ley del Registrador Publico y del Notariado, se atribuyo
competencia a los Notarios para darle fe pública a las capitulaciones
matrimoniales.
Adicionalmente, si las capitulaciones se refieren a bienes inmuebles,
también es necesario inscribirlas en el registro inmobiliario, tal y como lo
dispone el artículo 43 de la misma Ley de Registro Público y del notariado,
cuyo texto es el siguiente:
Artículo 43: El Registro Inmobiliario tiene por objeto la inscripción y
anotación de los actos o negocios jurídicos relativos al dominio y demás
derechos reales que afecten los bienes inmuebles. Además de los actos
señalados con anterioridad y aquellos previstos en el Código Civil, en el
Código de Comercio y en otras leyes, en el Registro Inmobiliario se
inscribirán también los siguientes actos: Los documentos que
contengan declaración, transmisión, limitación o gravámenes del la
propiedad; todo contrato, declaración, transacción, partición,
adjudicación, sentencia ejecutoriada, o cualquier otro acto en el que se
declare, reconozca, transmita, ceda o adjudique el dominio o propiedad
de bienes o derechos reales o el derecho de enfiteusis o usufructo; la
constitución de hogar; los contratos, declaraciones, transacciones,
sentencias ejecutoriadas y otros actos que se establezcan sobre
inmuebles, derechos de uso, habitación o servidumbre o se constituyan
anticresis, hipotecas o se divida, se traslade o reduzca alguno de esos
derechos; los documentos que limiten de cualquier manera la libre
disposición de inmuebles; las declaraciones, los denuncios, los
permisos, los contratos, los títulos, las concesiones y los demás
documentos que conforme a las leyes en materia de minas,
hidrocarburos y demás minerales combustibles deban registrarse; los
53
contratos de opción para adquirir derechos sobre inmuebles; las
donaciones cuando tengan por objeto bienes inmuebles; y la separación
de bienes entre cónyuges cuando tenga por objeto bienes inmuebles o
derechos reales.
Estas disposiciones derogan parcialmente los artículos 143 y 144 del
Código Civil, en lo referente al funcionario competente para la constitución de
las capitulaciones matrimoniales, manteniéndose vigente la exigencia
temporal en cuanto a que debe ser antes de la celebración del matrimonio,
que debe producirse la correspondiente declaración ante el funcionario
competente, a fin de que este autorice las respectivas capitulaciones y estas
surtan sus efectos.
La misma limitación también se observa en cuanto a la validación de las
modificaciones que pudiesen hacerse a dichas capitulaciones matrimoniales,
esto es, que según el Derecho material vigente de Venezuela, las
capitulaciones matrimoniales ya no se otorgan ante un Registrador, sino ante
un Notario competente en el ámbito de su jurisdicción, quien está facultado
legalmente para darle fe pública a las mismas, lo cual les confiere la fuerza
de instrumento público, conforme al artículo 1357 del Código Civil.
Adicionalmente, si las capitulaciones contienen alguno de los actos a
que se refiere al artículo 43 de la Ley de registro Público y del Notariado,
deben también ser inscritas ante el Registro Inmobiliario. Para comprender
mejor la importancia de la inscripción en este Registro, es necesario hacer
mención de la referencia que al mismo se hace en la exposición de motivos
de la mencionada Ley, en la cual se expresa lo siguiente:
54
Creación del Registro Inmobiliario. El Registro Inmobiliario tiene por
objeto dar seguridad jurídica y publicidad registral a la inscripción y
anotación de los actos y contratos relativos a los atributos del dominio y
demás derechos reales que afectan los bienes inmuebles. Para que su
inscripción surta efectos oponibles frente a terceros, los derechos
inmobiliarios deberán inscribirse en la jurisdicción registral que
corresponda al inmueble.
Vale decir, que de las anteriores referencias puntuales en cuanto al
Derecho material Venezolano aplicable a las capitulaciones matrimoniales,
permiten la mejor comprensión de lo dispuesto en la segunda parte del
artículo 22 de la Ley de derecho Internacional Privado, en cuanto a los
requisitos que deben cumplir las capitulaciones matrimoniales validas
conforme a un Derecho extranjero competente, para que produzcan efectos
en Venezuela, respecto de terceras personas de buena fe, sobre bienes
inmuebles situados en este país.
Como puede observarse, en la norma contiene una serie de requisitos,
a saber: Debe tratarse de capitulaciones matrimoniales validas conforme a
un Derecho extranjero competente; para concretar el cumplimiento de este
requisito, se plantean dos interrogantes:
¿Cuál es el Derecho competente? Y ¿Cuándo las capitulaciones son
validas conforme a ese Derecho? Para la determinación del derecho
competente será necesario ubicar el artículo 37 de la Ley de Derecho
Internacional Privado.
Por ser esta la norma de conflicto venezolana de alcance general,
aplicable a la forma de los actos y, por lo tanto, a la celebración del
55
matrimonio, determinado como sea ese Derecho, se verificara si las
capitulaciones en cuestión reúnen los requisitos que el mismo establece al
respecto.
Por supuesto, que en estas debe atenderse a la orientación que brinda
el articulado contenido en las disposiciones generales de la Ley de Derecho
internacional Privado, muy especialmente, los artículos 2 referido a la
aplicación del Derecho extranjero, artículo 5 referido a los derechos
adquiridos y el artículo 7 que refiere a la adaptación.
Por tanto, se evidencia que resulta irrelevante la forma que revistan las
capitulaciones matrimoniales según el Derecho extranjero, ya que lo
importante es que sean validas conforme a él, independientemente de que
consten en documento público o en documento privado, en todo caso, las
mismas deben ser registradas ante la respectiva Oficina Principal de registro
venezolana.
En líneas generales, se puede afirmar que esta es una solución
práctica, ya que en los casos que no lo ameriten, no se procederá a cumplir
con los requisitos del registro.
En efecto, en algunos casos, podría no requerirse nunca el hacer valer
dichas capitulaciones, por ejemplo, cuando solo hay bienes muebles, o
cuando habiendo bienes inmuebles, no se presentan situaciones que
ameriten que las capitulaciones surtan sus efectos frente a terceras
personas.
56
[Link]. RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS CAPITULACIONES
MATRIMONIALES EN VENEZUELA
En Venezuela, el único tratado de Derecho Internacional Privado
vigente, que contiene disposiciones referidas a los efectos del matrimonio es
el Código de Bustamante, 1928. Dicho instrumento regula por separado los
efectos personales y patrimoniales, evidenciándose la distinta naturaleza que
le confiere a unos y otros, por la ubicación que les dio.
De allí que se afirme, que este Código opta por el tratamiento dualista o
divergente de los efectos del matrimonio, es por ello que, en el citado Código
el articulado sobre los efectos personales forma parte de las disposiciones
referidas a las personas, mientras que el de los efectos patrimoniales se
encuentra dentro de las obligaciones y contratos.
Esto es producto de una tendencia que se manifestó durante muchos
años y que llego a influir algunas legislaciones nacionales, como es el caso
de la venezolana, en la cual fue a partir del Código Civil de 1942 que se
regularon los efectos patrimoniales del matrimonio a continuación de los
efectos personales. En cuanto a las soluciones contenidas en el Código
Bustamante en materia de efectos personales, estas se encuentran en los
artículos 43 al 46, de los cuales Venezuela se reservó los artículos 43 y 44.
El artículo 45 prevé la aplicación del derecho territorial para regular la
obligación de los cónyuges de vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse
mutuamente. El Derecho territorial no es otro que el del territorio del estado
57
donde se encuentran los cónyuges, formula esta que impide la aparición del
orden público internacional.
Por otra parte, el artículo 46 hace alusión a la aplicación imperativa de
este mismo Derecho, cuando prive de efectos civiles el matrimonio bígamo.
La selección de este Derecho para regir los supuestos mencionados, resulta
conforme a la tendencia del Derecho Venezolano en materia de efectos
personales del matrimonio, en el cual se ha concedido una gran injerencia al
orden público.
Ello explica la reserva hecha por Venezuela de los artículos 43 y 44 de
dicho Código, en los que si bien se regulan igualmente algunos efectos
personales del matrimonio, los someten a la Ley personal y no a la territorial.
Es así, que el primero de ellos prevé la aplicación de la ley personal de
ambos cónyuges y, si fuere diversa, la del marido, para regir lo concerniente
a los deberes respectivos de protección y obediencia, la obligación o no de la
mujer de seguir al marido cuando cambie de residencia, y la disposición y
administración de los bienes comunes y los demás efectos especiales del
matrimonio, mientras que el segundo prevé la aplicación de la Ley personal
de la mujer en lo referido a la disposición y administración de sus viene
propios y su comparecencia en juicio.
El factor de conexión utilizado en el artículo 45 del citado Código podría
conducir a la aplicación del mismo Derecho que la conexión contenida en el
artículo 22 de la Ley de Derecho Internacional Privado, por cuanto el territorio
del Estado donde se encuentran los cónyuges, la mayor parte de las veces
58
coincide con el de su domicilio común, tal coincidencia no se daría por
ejemplo, en aquellos casos en que solo se encuentren de paso en el territorio
de un Estado.
En cuanto a los efectos patrimoniales del matrimonio, el Código
Bustamante consagra soluciones conflictuales y materiales. Las conflictuales
prevén la aplicación de las siguientes Leyes:
Artículo 187:“la Ley personal común de los contrayentes y, en su
defecto, la del primer domicilio matrimonial, para regir el contrato de bienes
con ocasión del matrimonio, determinando estas mismas Leyes y, en ese
orden, el régimen legal supletorio, a falta de estipulación”.
Artículo 190:“la Ley escogida por las partes para regular las donaciones
por razón del matrimonio, excepto en lo referente a su capacidad, a la
salvaguardia de derechos legitimarios y a la nulidad mientras el matrimonio
subsista, aspectos de los cuales se aplica la ley que rige el matrimonio”.
Artículo 191: “la Ley personal de la mujer para regular la dote y los
bienes parafernales”.
Como se observa, en el artículo 187 se prevé la aplicación de la Ley
personal común de los contrayentes y, si esta no existe, se aplica la Ley del
primer domicilio matrimonial. Debido a la indeterminación de la Ley personal,
de la que adolece el Código Bustamante, tal y como se constata en su
artículo 7, cada Estado parte interpreta esa expresión conforme a su propia
Ley personal. Por ello, antes de la entrada en vigencia de la Ley de Derecho
Internacional Privado, y por cuanto el factor de conexión personal aplicado
59
en Venezuela era la nacionalidad, se interpretaba que el artículo 187 del
Código Bustamante conducía a la aplicación de la Ley de la nacionalidad de
los contrayentes y, si estos no tenían una nacionalidad común, se aplicaba la
Ley del primer domicilio matrimonial.
Esta situación cambió después que entro en vigencia la Ley de Derecho
internacional Privado, y el domicilio sustituyo a la nacionalidad como Ley
personal.
Como consecuencia de ello, también cambio la interpretación del
artículo 187, ya que la Ley personal común de los contrayentes será la de su
domicilio y no la de su nacionalidad y, si ambos tiene el mismo domicilio, este
será su domicilio común, lo cual armoniza perfectamente con lo dispuesto en
el artículo 22 de la Ley de Derecho Internacional Privado.
La diferencia puede sobrevenir en caso de que no haya un domicilio
común, ya que según el artículo 187 del Código Bustamante debemos aplicar
la Ley del primer domicilio matrimonial, mientras que según el artículo 22 de
la ley de Derecho Internacional Privado aplicaremos el derecho del último
domicilio común.
No obstante, algunas veces podrá suceder en el primer y último
domicilio común sea el mismo. En todo caso, tanto la solución principal como
la subsidiaria previstas en el Código Bustamante, están limitadas por el
principio de la inmutabilidad del régimen de bienes en el matrimonio, al cual
confiere carácter de orden público en su artículo 188. Por ello la Ley personal
común de los contrayentes era la que tenían en el momento de contraer
60
matrimonio y la del primer domicilio matrimonial no podría ser sustituida por
la de un domicilio posterior.
En cuanto a las soluciones conflictuales contenidas en los artículos 190
y 191 del Código Bustamante, los cuales consagran, respectivamente la
autonomía de la voluntad para regular las donaciones por razón del
matrimonio y la Ley personal de la mujer para regular la dote y los bienes
parafernales, es evidente que ambas constituyen otra expresión del
tratamiento divergente aplicado a los efectos del matrimonio, lo cual difiere
totalmente de la solución unificada del artículo 22 de la Ley de Derecho
Internacional Privado.
Las normas materiales del Código Bustamante que complementan las
mencionadas soluciones de conflicto de leyes, son cuatro disposiciones que
consagran el orden público internacional, las cuales están referidas a:
Artículo 188: “el precepto que prohíbe celebrar capitulaciones durante el
matrimonio, o modificarlas, o que se altere el régimen por cambio de
nacionalidad o de domicilio posteriores al mismo”.
Artículo 189: “los preceptos referidos al mantenimiento de las leyes y
las buenas costumbres, a los efectos de las capitulaciones respecto de
terceros y su forma solemne”.
Artículo 192: “a la regla que repudia la alienabilidad de la dote.
Artículo 193:·y la prohibición de renunciar a la sociedad de gananciales
durante el matrimonio”.
61
En lo referente a las fuentes nacionales, no se encuentran en ellas
previsión alguna de derecho internacional Privado, anterior a la Ley de 1998.
No obstante, es oportuno mencionar entre las soluciones de Derecho interno
que se aplicaban por analogía a los conflictos de leyes, en lo referido a los
efectos personales, las siguientes: consagración del domicilio separado de
los cónyuges, art. 33 del Código Civil, así como deberes y derechos de los
cónyuges art. 137 a 140 A, cuya aplicación ha sido interpretada por la
doctrina como de orden público internacional, en ausencia de norma legal
expresa en materia de Derecho internacional privado.
En cuanto a los efectos patrimoniales, tampoco existían una solución
conflictual y se tenían presentes las soluciones contenidas en los artículos
141 a 183 del código civil, resultando especialmente importantes artículos
143, 144 y 145, referidos a las formalidades requeridas para la constitución
de las capitulaciones matrimoniales, oportunidad para su registro y limitación
de su oponibilidad a terceros. Sin embargo, es conveniente destacar la
dualidad de soluciones que, en cuanto a la Ley aplicable a los efectos
patrimoniales del matrimonio parecía existir cuando el caso se planteaba con
relación a Estados que no son parte del Código Bustamante.
En efecto, al buscar la correspondiente solución aplicando el orden de
prelación de las fuentes de Derecho internacional Privado en Venezuela,
resultaban inaplicables los Tratados, porque el único instrumento de derecho
convencional vigente para Venezuela y que regula la materia, es el
mencionado Código Bustamante; así mismo era inaplicable el Derecho
62
interno, porque no había norma expresa que previese solución alguna de
Derecho Internacional Privado, ni había norma análoga que pudiese ser
tenida en cuenta.
No quedaba, por tanto, otra opción que buscar dicha solución en los
principios generales en el Derecho Internacional Privado, dentro de los
cuales podía aplicarse el contenido del artículo 187 del Código Bustamante o
el artículo 10 del Código Civil, referido este ultimo a la aplicación de la ley del
lugar de la situación para regir los bienes muebles e inmuebles situados en
Venezuela. De estas dos soluciones algunos autores se pronunciaban a
favor del artículo 187 del Código Bustamante porque este le proporciona el
tratamiento de universalidad a los bienes en cuestión, mientras que el
artículo 10 del Código Civil los considera en forma individual
[Link]. SENTENCIA
Sentencia Nº RC. 000546 de la Sala de Casación Civil, Expediente Nº
10-186 de fecha 22/11/2010.
En el presente análisis de la sentencia antes expuesta, incoado por la
ciudadana LEIDA MERCEDES SIFONTES NARVAEZ, que se le sigue contra
el ciudadano OSWALDO KARAM ISAAC de año 2010, la demandante,
demandó la nulidad del contrato de capitulaciones matrimoniales que celebró
con su esposo, pues habiéndose celebrado el matrimonio entre ellos en el
Municipio Baruta del Estado Miranda, corresponde protocolizar las
capitulaciones matrimoniales en la Oficina Subalterna de Segundo Circuito
63
de Registro del Distrito Sucre del Estado Miranda, que era la que tenía
jurisdicción en el expresado Municipio, y no en la Oficina del tercer Circuito
de Registro del Distrito Sucre del Estado Miranda, -como en efecto se hizo –
que sólo tenía jurisdicción en el Municipio Chacao.
Es por tanto que el demandado OSWALDO KARAM ISAAC alegó una
serie de defensas para resistirse a la nulidad alegada por la mandante; sin
embargo, entre dichas defensas, no figuró alegación alguna referente a
que las capitulaciones que les ocupan serían válidas porque éstas podían ser
registradas ante cualquier registro, habida cuenta que el artículo 143 del
Código Civil sólo exige que se registren en la jurisdicción donde se celebró el
matrimonio cuando han sido previamente otorgadas mediante un documento
auténtico que después se lleva al registro, y no en el supuesto de que se
otorguen directamente ante un registro público.
Debemos insistir en que el demandado por ninguna parte de su
contestación ofreció el alegato –acogido por la recurrida- de que las
capitulaciones atacadas en nulidad eran válidas porque, habiéndose
otorgado directamente ante el registro, dicha protocolización podía hacerse
ante cualquiera de ellos; y que sólo debe protocolizarse en el registro del
lugar donde se celebró el matrimonio, cuando dichas capitulaciones se
autentican previamente, para ser registradas después.
Es decir, que las capitulaciones atacadas en nulidad eran válidas
porque, habiéndose otorgado directamente ante el registro, dicha
protocolización podía hacerse ante cualquiera de ellos; y que sólo debe
64
protocolizarse en el registro del lugar donde se celebró el matrimonio, cuando
dichas capitulaciones se autentican previamente, para ser registradas
después…”.
Se podría afirmar en análisis al referido artículo 143 del Código Civil
que cuando el Legislador se refiere a las capitulaciones otorgadas
directamente en la Oficina Subalterna de Registro (ahora Registro
Inmobiliario), señala que se constituyen por instrumento otorgado ante un
Registrador Subalterno, empleando el artículo indeterminado “un”, por lo que
es evidente que se pueden otorgar válidamente ante cualquier Registrador
inmobiliario, antes de la celebración del matrimonio, corresponda o no el
ámbito territorial de la Oficina en la que se registre el documento, al del lugar
de la posterior celebración del matrimonio.
Por tal motivo del mismo análisis se desprende que, son las
capitulaciones matrimoniales a las que se refiere la segunda hipótesis que
constan en un documento auténtico no registrado, como sería por ejemplo el
otorgado por vía de autenticación ante un Notario, cuyo instrumento debe
inscribirse en la Oficina Subalterna de Registro (ahora de Registro
Inmobiliario) de la jurisdicción del lugar donde se celebre el matrimonio, antes
de la celebración de éste, so pena de nulidad.
En el mismo caso para dilucidar la premisa, el Juez aclaraba que no
aparece en la copia certificada del documento de las capitulaciones
matrimoniales, de las que se pretende sea declarada la nulidad, que el
mismo se haya otorgado por vía de autenticación y que luego hayan sido
65
registradas ni ello fue alegado por las partes, por lo que debe considerarse
que fue otorgado directamente en la entonces Oficina Subalterna del Tercer
Circuito de Registro del Distrito Sucre del Estado Miranda.
La recurrida estimó que las capitulaciones matrimoniales cuya nulidad
hemos demandado son válidas porque éstas podrían ser registradas ante
cualquier registro, ya que –en su criterio- el artículo 143 del Código civil sólo
exige que dichas capitulaciones se registren en la jurisdicción donde sólo
exige que dichas capitulaciones se registren en la jurisdicción donde se
celebró el matrimonio cuando han sido previamente otorgadas mediante un
documento auténtico que después se lleva a la oficina de registro, y no en el
supuesto de que se otorguen directamente ante un registro público.
En conclusión, una vez vistos todos los alegatos y las pruebas y
tomando en consideración supuestos de hecho y de derecho, sentencias y
doctrinas que ayudaron al juez a dilucidar el conflicto expuso lo siguiente,
Dicha norma, además de determinar que las capitulaciones deben ser
previas al matrimonio, “…so pena de nulidad”; contiene, como se ha
señalado, las dos únicas formas de constitución legal de las mismas, tales
son: a) otorgándose el documento que las contiene ante un Registrador
Subalterno; o, b) inscribiéndose el documento auténtico mediante el cual
pretenden hacerse constar, en la Oficina Subalterna de Registro de la
jurisdicción del lugar donde vaya a celebrarse el matrimonio.
El cual este administrador de justicia se acogió al criterio emanado de la
sala de casación civil a través de una sentencia, el cual, dio como resultado
66
declarando la negativa del recurso de casación intentado por la parte actora
contra de la sentencia de fecha 2010, proferida por el Juzgado Superior
Sexto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial Área
Metropolitana Caracas.
2.1.3 CAPITULACIONES MATRIMONIALES EN LA LEGISLACIÓN
ESPAÑOLA
Las capitulaciones matrimoniales son un acuerdo realizado entre los
cónyuges antes o después de la celebración del matrimonio por medio del
cual establecen, sustituyen o modifican el régimen económico por el que se
ha de regir su matrimonio así como cualquier otra disposición que se quiera
establecer en relación con el mismo. No es obligatorio su otorgamiento, en
cuyo caso el matrimonio se regirá por el régimen económico matrimonial que
se aplique por defecto en cada territorio. Con carácter general dicho régimen
supletorio será el de la sociedad de gananciales, salvo en Cataluña, Aragón,
País Vasco, Navarra y las Islas Baleares.
Las capitulaciones matrimoniales son el contrato por el que se
fijan las normas que regulan la relación económica del matrimonio, se
realizan ante notario y se recogen en un documento público,
denominado, la escritura.
Los cónyuges pueden elegir entre un régimen de bienes de
gananciales, de separación de bienes y en casos especiales, se aplica
el régimen de participación
67
El Código Civil Español en los artículos. 1344 al 1410, 1411 al
1434 y 1435 al 1444 respectivamente regulan los tipos de regímenes
anteriormente mencionados.
En el Régimen de gananciales, todas las ganancias y beneficios
obtenidos por cualquiera de los cónyuges, pasan a formar parte de un
fondo o sociedad común, propiedad de ambos por partes iguales. Este
fondo deber ser administrado conjuntamente y en igualdad por los dos
y servir para hacer frente a todos los gastos familiares.
Hace falta el consentimiento de ambos cónyuges para vender bienes
gananciales, pero también para gestionar y administrarlos. Esto incluye las
inversiones y cuentas bancarias, aunque se permite que uno de los cónyuges
realice gastos urgentes o de necesidad. La ley establece la presunción, salvo
prueba de lo contrario, de que cualquier bien adquirido por cualquiera de los
cónyuges durante la vigencia de este régimen tiene carácter ganancial.
No obstante, pueden coexistir, y es muy frecuente que así sea, en un
mismo matrimonio, bienes gananciales con otros bienes privativos de cada
cónyuge. Tienen este carácter privativo, básicamente, los bienes adquiridos
por cada uno antes de contraer matrimonio y los adquiridos después a título
gratuito (herencia o donación). También son privativos los bienes adquiridos
durante el matrimonio en sustitución de otros que tuvieran el mismo carácter.
Pueden coexistir bienes gananciales y privativos de cada cónyuge
En los siguientes casos se da por disuelta la sociedad de gananciales:
Por disolución del matrimonio
68
Por muerte de uno de los cónyuges
Por declaración de nulidad
Por declaración judicial de separación de los cónyuges.
Al convenir los cónyuges un régimen económico distinto a través de
capitulaciones matrimoniales.
Por decisión judicial
Entonces se hace un inventario de todos los bienes gananciales y estos
se liquidan (después de pagar las deudas existentes), repartiéndose entre los
cónyuges por partes iguales. Debe cambiarse la titularidad de dichos bienes
tras la disolución.
Por otra parte, en el Régimen de separación de bienes: Existe
independencia económica de cada cónyuge, cada miembro de la pareja
puede adquirir, administrar y disponer de sus bienes y rentas obtenidas
(tanto los adquiridos antes como después del matrimonio) con entera libertad
y no necesita el consentimiento del otro para venderlos, alquilarlos y
donarlos.
En este régimen de separación de bienes, las deudas contraídas por
uno de los cónyuges serán de su exclusiva responsabilidad, sin que se
comprometa el patrimonio del otro. Las deudas contraídas por los dos
cónyuges serán responsabilidad de los do, también supone que cada
miembro de la pareja debe contribuir a sufragar los gastos de la familia en
proporción a sus respectivos recursos económicos. Es decir, si uno trabaja y
otro no, el activo se responsabilizará económicamente del segundo.
69
Por ejemplo, el régimen de separación de bienes puede ser indicado en
los siguientes casos:
Cuando uno de los cónyuges tenga una empresa.
Cuando uno de los cónyuges tenga un patrimonio importante que quiere
proteger ante terceros.
En caso de segundas nupcias o cuando hay hijos no comunes, u otras
obligaciones familiares de carácter económico.
En aquellos caso en los que los cónyuges no pacten de forma explícita
un régimen económico matrimonial, se aplicara el régimen de gananciales,
salvo en Cataluña y las Isla Baleares, donde el régimen por defecto es el de
separación de bienes.
Régimen de participación: Es el menos utilizado en la práctica, cada
cónyuge ostenta la administración, disfrute y libre disposición de sus bienes,
tanto los anteriores al matrimonio como de los que adquiera después por
cualquier título, como en el régimen de separación de bienes.
No obstante, cada cónyuge también adquiere el derecho a participar en
las ganancias obtenidas por el otro durante el tiempo en el que este régimen
haya estado en vigor.
Puede pactarse que la participación en las ganancias entre los
cónyuges sea distinta al 50%, pero tendrá que aplicarse a las dos partes por
igual y en la misma proporción para ambos patrimonios. El 50% será el tope
máximo cuando haya hijos no comunes. Se realiza un inventario inicial de lo
que aporta cada miembro y otro final en caso de disolución del matrimonio.
70
Las capitulaciones se pueden efectuar antes o después de contraer
matrimonio, el único requisito es que los dos cónyuges estén de acuerdo y
acudan ante un notario para que les asesore, redacte y autorice la escritura
pública, que luego deberá inscribirse en el Registro Civil. Antes del
matrimonio, el régimen económico elegido entrará en vigor tras la boda, que
deberá celebrarse antes de un año desde la firma de la escritura pública de
capitulaciones matrimoniales.
Una vez casados, el régimen seleccionado por los cónyuges tendrá
vigencia desde el mismo momento de su firma. Es posible modificar el
régimen económico del matrimonio ante un notario en cualquier momento,
siempre que exista acuerdo entre los cónyuges, cambiar el régimen
económico del matrimonio no tiene efecto retroactivo respecto a terceros.
Además, de describir las capitulaciones se describe el matrimonio que
constituye un acto de estado civil que genera obligaciones personales y
patrimoniales entre los cónyuges, sin embargo, los efectos del matrimonio
concretamente en su régimen económico, son susceptibles de configurarse
mediante pactos celebrados entre los cónyuges, mediante las capitulaciones
matrimoniales.
El art. 9.3 del código civil español prevé que:
Los pactos o capitulaciones por lo que se estipule, modifique o
sustituya el régimen económico del matrimonio serán válidos
cuando sean conformes bien a la ley que rija los efectos del
matrimonio, bien a la ley de la nacionalidad o de la residencia
habitual de las partes al tiempo del otorgamiento.
71
La norma regula la validez sustancial de las capitulaciones
matrimoniales, en particular su alcance y contenido, y está orientada a
favorecer la eficacia sustancial de dichos pactos, sobre la base del principio
de autorregulación que caracteriza al ordenamiento jurídico español, de esta
forma contempla 5 conexiones diversas que, aplicadas alternativamente
permiten mantener la validez de las capitulaciones. No parece de recibo que
la validez de los distintos pactos contenidos en las capitulaciones pueda
fragmentarse conforme a leyes distintas.
Una sola ley debe ser retenida para determinar la validez global por
más que la sucesión en el tiempo de las capitulaciones pueda conducir
indirectamente, a dicha fragmentación el art. 9.3 del Código Civil Español no
contempla directamente la autonomía conflictual, ciertamente las partes
pueden hacer una aplicación prospectiva, adecuando sus capitulaciones a la
ley que más les interese, sobre todo si han elegido la ley aplicable a los
efectos del matrimonio.
Sin embargo, la validez formal de las capitulaciones ha de seguir las
normas de derecho aplicable previstas en el art 11 del Código Civil español,
entendiendo que la ley rectora del fondo no es la prevista en el artículo 9.2
sino la conexión escogida entre las previstas en el artículo 9.3, que incluye la
propia ley rectora de los efectos del matrimonio.
Ahora bien, de conformidad con el artículo 11.2 del Código Civil
español, la validez sustancial de las capitulaciones a que hace referencia el
art. 9.3 ejusdem exige el respeto de las condiciones de formas solemnes
72
(escritura pública) requeridas por la ley escogidas entre las que ofrece el
artículo 9.3.
Las capitulaciones serán nulas si se redactan en un documento privado,
aunque así lo admita la ley del lugar de celebración prevista en el artículo 11
del Código Civil español, en aquellos casos en que no quepan pactos entre
las partes o, simplemente, en defecto de capitulaciones, las relaciones
personales y patrimoniales entre los cónyuges se regirán por la Ley prevista
en el artículo 9.2. Este precepto contiene asimismo múltiples conexiones, si
bien ordenadas en este caso de forma subsidiaria o en cascada, conforme a
un orden de prelación que solo permite aplicar la Ley subsiguiente si queda
descartada la anterior.
En el primer lugar en el orden de prelación figura la ley nacional común
de los cónyuges al tiempo de contraer matrimonio, tributo evidente al imperio
de la Ley personal en materia de derecho de familia, proclamada por el
artículo de Código Civil español como se señaló, la precisión temporal de la
conexión al tiempo de contraer matrimonio pretende garantizarla rigidez y
estabilidad del derecho aplicable y en consecuencia, del propio régimen
económico del matrimonio, cuya modificación solo podrá tener lugar en
virtud de capitulaciones.
Solo en defecto de nacionalidad común al tiempo de contraer
matrimonio, el artículo 9.2 del Código Civil español abre una amplia vía a la
autonomía de la voluntad, permitiendo que los cónyuges, antes de la
celebración del matrimonio y en documento autentico, opten por la ley
73
nacional o de la residencia habitual de cualquiera de ellos. La introducción de
la autonomía de la voluntad en el Derecho internacional privado de la familia
debe ser saludada muy positivamente, en la medida en que un estudio de
Derecho comparado permite constatar el talante progresista de nuestra
legislación.
Aun así, el planteamiento del legislador español en 1990 fue
conservador. Resulta criticable que dicha elección de la ley aplicable no
pueda operar cuando ambos cónyuges tienen la misma nacionalidad; en
efecto, la autonomía de a voluntad en el ámbito del Derecho de familia se
conecta directamente con los principios programáticos del artículo 9.2 de la
Constitución Española: “promover las condiciones para que la libertad y la
igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y
efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y
facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política,
económica y cultural”
Una norma en materia de efectos del matrimonio debe ser sensible a la
realidad multicultural, evitando la absorción o integración obligatoria de los
matrimonios de extranjeros que pueden querer mantenerse fieles a sus
propias tradiciones y al mismo tiempo, dándoles la oportunidad de integrarse,
si así lo desean, en el medio social y cultural español.
Este último objetivo no se respeta en el artículo 9.2 del Código Civil
español, la dificultad que entraña adquirir la nacionalidad española, obliga a
74
muchos matrimonios residentes en España a mantener su nacionalidad, pese
a encontrarse plenamente integrados con esta cultura y sociedad.
Pues bien, no solo se les permite adquirir la nacionalidad española sin
grandes dificultades, sino que tampoco pueden adecuar sus relaciones
matrimoniales a la Ley española, conforme a la cual tal vez viven o sienten,
al resultar imperativa la aplicación de su ley nacional común.
Si los cónyuges carecen de nacionalidad común, al tiempo de
celebrarse el matrimonio, o en su defecto no han realizado la elección
mencionada, la Ley aplicable será la correspondiente a su residencia habitual
común inmediatamente posterior a la celebración del matrimonio. Se trata de
una conexión razonable, en la medida en que se designa el medio social en
que va a desenvolverse el matrimonio tras su celebración, pero su virtualidad
queda restringida por una precisión temporal que garantiza más la estabilidad
que la proximidad.
Sin embargo, la convicción del legislador acerca de la necesaria
garantía de estabilidad de la Ley aplicable y del régimen legal de efectos del
matrimonio explica una opción que prefiere la seguridad a la justicia
conflictual, el articulo 9.3 refiere a su aplicación en los conflictos de leyes
internos, muy habituales en relación con los efectos del matrimonio en el
Derecho interterritorial español.
El artículo 16.3 de la Código Civil español, dispone que “los efectos del
matrimonio entre españoles se regulara por la Ley española que resulte
aplicable según los criterios del articulo 9 ejusden. En consecuencia se
75
aplicara en primer lugar la Ley de la vecindad civil de los cónyuges al
momento de contraer matrimonio.
En su defecto los contrayentes podrán optar, en documento público
otorgado antes de celebrar el matrimonio, por la Ley de la vecindad civil o por
la de residencia habitual de alguno de ellos, siempre que, en el caso de
residencia habitual esta se encuentre en España. La Ley rectora de los
efectos del matrimonio determina el régimen matrimonial primario y el
régimen económico del matrimonio, así como su liquidación.
El régimen económico tiene gran trascendencia sobre todo en caso de
separación matrimonial, en divorcio y en derechos de tipo sucesorio (mortis
causa), como son las herencias, aunque también tiene gran repercusión
frente a terceros en los casos de insolvencia de alguno de los cónyuges, por
lo que, si se desvía de lo establecido por defecto por la ley, habitualmente
debe estar inscrito en un registro público.
El Artículo 1325 del Código Civil de España se estipula que los
otorgantes podrán modificar o sustituir el régimen económico de
su matrimonio o cualquier otra disposición por razón del mismo.
Artículo 1326: Las Capitulaciones Matrimoniales podrán otorgarse
antes o después de celebrado el matrimonio.
Articulo1315: El régimen económico del matrimonio será el que
los cónyuges estipulen en capitulaciones matrimoniales, sin otras
limitaciones que las establecidas en este Código.
Artículo1316: A falta de capitulaciones o cuando éstas sean
ineficaces, el régimen será el de la sociedad de gananciales
El sistema por defecto en España es el de la sociedad de gananciales,
en las zonas de aplicación del derecho común, es decir, aquellos territorios
76
en los que no hay implantado ningún derecho foral o tradicional especial en
la materia.
En términos muy generales, sólo la compilación para Cataluña,
Baleares, Comunidad Valenciana regula un régimen por defecto diferente de
gananciales, de modo que los matrimonios contraídos en estas comunidades
tienen por defecto la aplicación del sistema de separación de bienes.
Por otra parte, en Aragón el régimen por defecto es el que establezcan
libremente los cónyuges dentro del principio standumestchartae(estar a la
carta); es decir, los jueces deberán dictar sentencia necesariamente y en
primer lugar con arreglo a lo convenido por las partes y, en caso de defecto
de éste, será el de consorciales (diferente del de gananciales de derecho
común).
En España, según el artículo 1347 del código civil son bienes
gananciales:
1. Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los
cónyuges.
2. Los frutos, rentas o intereses que produzcan tanto los bienes
privativos como los gananciales.
3. Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien
se haga la adquisición para la comunidad, bien para uno solo de
los esposos.
4. Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial,
aun cuando lo fueran con fondos privativos, en cuyo caso la
sociedad será deudora del cónyuge por el valor satisfecho.
5. Las Empresas y establecimientos fundados durante la vigencia
de la sociedad por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de
los bienes comunes. Si a la formación de la Empresa o
establecimiento concurren capital privativo y capital común, se
aplicará lo dispuesto en el artículo 1.354.
77
El artículo 1354 añade: 'Los bienes adquiridos mediante precio o
contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo,
corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al
cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones
respectivas.'
BIENES PRIVATIVOS
En España, según el artículo 1346 son privativos de cada uno de los
cónyuges:
1. Los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la
sociedad.
2. Los que adquiera después por título gratuito.
3. Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.
4. Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno
solo de los cónyuges.
5. Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y
los no transmisibles inter vivos.
6. El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los
cónyuges o a sus bienes privativos.
7. Las ropas y objetos de uso personal que no sean de
extraordinario valor.
8. Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u
oficio, salvo cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de
un establecimiento o explotación de carácter común.
Los bienes mencionados en los apartados 4 y 8 no perderán su carácter
de privativos por el hecho de que su adquisición se haya realizado con
fondos comunes; pero, en este caso, la sociedad será acreedora del cónyuge
propietario por el valor satisfecho.
En consideración de lo antes expuesto, se puede concluir que en
España, en el ámbito de matrimonio y los bienes patrimoniales matrimoniales
que intervienen son tres: los bienes privativos de un cónyuge, los bienes
78
gananciales y los bienes privativos del otro cónyuge, en el cual su legislación
hace tutelar dichos bienes de manera separada, en cuanto a bienes
específicos personales.
[Link]. RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS CAPITULACIONES
MATRIMONIALES
Desde el punto de vista jurídico, el Régimen Económico Matrimonial se
puede definir como el conjunto de reglas que regulan las relaciones
económicas entre los cónyuges y entre éstos y terceras personas mientras
dura el matrimonio, el régimen económico puede ser pactado por los
cónyuges, bien antes, durante o después de efectuado el matrimonio por
medio de las llamadas capitulaciones matrimoniales.
Las causas de la disolución de la sociedad de gananciales, en España
se establecen en el art. 1.392 que son causas de disolución de la sociedad
de gananciales:
Disolución del matrimonio (Art. 85 CC)
Declaración de nulidad (Art. 73 CC)
Declaración judicial de separación de los cónyuges (Art. 81 CC).
Al convenir los cónyuges un régimen económico distinto a través de
capitulaciones matrimoniales.
Además, habrá que tener en cuenta otras causas de extinción de la
sociedad de gananciales, contempladas en el Art. 1.393 CC, a saber:
79
1. Haber sido el otro cónyuge judicialmente incapacitado,
declarado pródigo, ausente, en concurso de acreedores o haber
abandonado la familia.
2. Venir el otro cónyuge realizando por sí solo actos dispositivos o
de gestión que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos
del otro en la sociedad.
3. Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o
por abandono del hogar.
4. Incumplir grave y reiteradamente el deber de informar sobre la
marcha de sus actividades económicas.
Liquidación de la Sociedad de Gananciales
Una vez disuelta la sociedad se procederá a su liquidación, que
comenzará por un inventario del activo y el pasivo de la misma. Una vez
determinado el haber líquido se hará la división entre los cónyuges por mitad
(Art. 1396 CC de España).
Activo
Habrán de comprenderse en el activo:
1. Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.
2. El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser
enajenados por negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados.
3. El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad
que fueran de cargo sólo de un cónyuge y en general las que constituyen
créditos de la sociedad contra éste.
Pasivo
El pasivo de la sociedad estará integrado por las siguientes partidas:
1. Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.
80
2. El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su
restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la
sociedad. Igual regla se aplicará a los deterioros producidos en dichos bienes
por su uso en beneficio de la sociedad.
3. El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas
por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y, en general,
las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad.
Terminado el inventario se pagarán en primer lugar las deudas de la
sociedad, comenzando por las alimenticias que, en cualquier caso, tendrán
preferencia. Respecto de las demás, si el caudal inventariado no alcanzase
para ello, se observará lo dispuesto para la concurrencia y prelación de
créditos.
Cuando no hubiera metálico suficiente para el pago de las deudas
podrán ofrecerse con tal fin adjudicaciones de bienes gananciales, pero si
cualquier partícipe o acreedor lo pide se procederá a enajenarlos y pagar con
su importe. Mientras no se hayan pagado por entero las deudas de la
sociedad, los acreedores conservarán sus créditos contra el cónyuge deudor.
El cónyuge no deudor responderá con los bienes que le hayan sido
adjudicados, si se hubiere formulado debidamente inventario judicial o
extrajudicial.
Si como consecuencia de ello resultare haber pagado uno de los
cónyuges mayor cantidad de la que le fuere imputable, podrá repetir contra el
otro. Los acreedores de la sociedad de gananciales tendrán en su liquidación
81
los mismos derechos que le reconocen las Leyes en la partición y liquidación
de las herencias.
Pagadas las deudas y cargas de la sociedad se abonarán las
indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta donde alcance
el caudal inventariado, haciendo las compensaciones que correspondan
cuando el cónyuge sea deudor de la sociedad.
Hechas las deducciones en el caudal inventariado que prefijan los
artículos anteriores, el remanente constituirá el haber de la sociedad de
gananciales, que se dividirá por mitad entre los cónyuges o sus respectivos
herederos. Si uno de los cónyuges resultare en el momento de la liquidación
acreedor personal del otro, podrá exigir que se le satisfaga su crédito
adjudicándole bienes comunes, salvo que el deudor pague voluntariamente.
Cada cónyuge tendrá derecho a que se incluyan con preferencia en su
haber, hasta donde éste alcance:
1. Los bienes de uso personal no incluidos en el número 7 del artículo
1.346.
2. La explotación económica que gestione efectivamente.
3. El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.
4. En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la
residencia habitual.
En los casos de los números 3 y 4 del artículo anterior podrá el cónyuge
pedir, a su elección, que se le atribuyan los bienes en propiedad o que se
constituya sobre ellos a su favor un derecho de uso o habitación. Si el valor
82
de los bienes o el derecho supera al del haber del cónyuge adjudicatario,
deberá éste abonar la diferencia en dinero.
De la masa común de bienes se darán alimentos a los cónyuges o, en
su caso, al sobreviviente y a los hijos mientras se haga la liquidación del
caudal inventariado y hasta que se les entregue su haber; pero se les
rebajarán de éste en la parte que excedan de los que les hubiese
correspondido en razón de frutos y rentas.
Siempre que haya de ejecutarse simultáneamente la 'liquidación de
gananciales de dos o más matrimonios contraídos por una misma persona'
para determinar el capital de cada sociedad se admitirá toda clase de
pruebas en defecto de inventarios. En caso de duda se atribuirán los
gananciales a las diferentes sociedades proporcionalmente, atendiendo al
tiempo de su duración y a los bienes e ingresos de los respectivos cónyuges.
En todo lo no previsto en este capítulo sobre formación de inventario,
reglas sobre tasación y ventas de bienes, división del caudal, adjudicaciones
a los partícipes y demás que no se halle expresamente determinado, se
observará lo establecido para la partición y liquidación de la herencia.
Régimen de Separación de Bienes
En Cataluña e Islas Baleares, al tener su propio derecho foral en esta
materia, distinto del común, el régimen establecido por defecto es la
separación de bienes, recogido en el art. 1437 del Código Civil su
característica principal es que los bienes que se tuvieran en el momento
83
inicial del mismo y los que se adquieran después por cualquier título,
pertenecerán a cada cónyuge, es decir, que cada cónyuge conserva la
propiedad de todos sus bienes obtenidos antes y durante el matrimonio.
Artículo 1435Existirá entre los cónyuges separación de bienes:
1. Cuando así lo hubiesen convenido.
2. Cuando los cónyuges hubieren pactado en capitulaciones
matrimoniales que no regirá entre ellos la sociedad de
gananciales, sin expresar las reglas por que hayan de regirse sus
bienes.
3. Cuando se extinga, constante matrimonio, la sociedad de
gananciales o el régimen de participación, salvo que por voluntad
de los interesados fuesen sustituidos por otro régimen distinto.
Artículo 1436La demanda de separación de bienes y la sentencia
firme en que se declare se deberán anotar e inscribir,
respectivamente, en el Registro de la Propiedad que corresponda,
si recayere sobre bienes inmuebles. La sentencia firme se anotará
también en el Registro Civil.
Régimen de participación
Regulado en el art. 1411 del Código Civil consiste en el derecho
que tiene cada cónyuge a participar en las ganancias obtenidas por el
otro durante el tiempo de vigencia del régimen.
Artículo 1412 A cada cónyuge le corresponde la administración, el
disfrute y la libre disposición tanto de los bienes que le
pertenecían en el momento de contraer matrimonio como de los
que puedan adquirir después por cualquier título.
Artículo 1413 En todo lo no previsto en este capítulo se aplicarán,
durante la vigencia del régimen de participación, las normas
relativas al de separación de bienes.
Artículo 1414 Si los casados en régimen de participación
adquirieran conjuntamente algún bien o derecho, les pertenece en
pro indiviso ordinario.
84
Artículo 1415 El régimen de participación se extingue en los casos
prevenidos para la sociedad de gananciales, aplicándose lo
dispuesto en los artículos 1.394 y 1.395.
Artículo 1416 Podrá pedir un cónyuge la terminación del régimen
de participación cuando la irregular administración del otro
comprometa gravemente sus intereses.
[Link]. PUBLICIDAD DE LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES
Las capitulaciones matrimoniales, en su forma de régimen de
publicidad, cuya función es garantizar su oponibilidad frente a terceros. Las
reglas existentes sobre validez sustancial y formal de las capitulaciones no
solo son adecuadas para determinar dicha cuestión por su carácter plural,
sino que su aplicación implicaría una confusión entre la validez y eficacia
entre los cónyuges, que es su objeto, y su eficacia frente a terceros u
oponibilidad.
Los supuestos en que los pactos matrimoniales deben inscribirse en
los registros españoles y el carácter perentorio de dicha inscripción
dependen, de lo dispuesto en la legislación registral civil y mercantil
española, pero su oponibilidad frente a terceros se conecta más bien con lo
dispuesto en la Ley española como lex rei sitae art. 101 del Código Civil. Así
las capitulaciones matrimoniales que afecten a bienes inmuebles situados en
España deben inscribirse obligatoriamente en el Registro de la Propiedad
art. 1333 del Código Civil. Si no procede a dicha publicidad, la capitulaciones,
cualquiera que sea su Ley aplicable, no serán oponibles a un tercero
adquiriente del inmueble, cuya buena fe se presumirá.
85
3.- SISTEMA DE CATEGORÍAS
3.1 DEFINICIÓN NOMINAL.
Analizar los conflictos en las Capitulaciones Matrimoniales en el
Derecho Internacional Privado
3.2 DEFINICIÒN CONCEPTUAL.
López Herrera (2006.pàg. 503).
“no tiene efecto en Venezuela, al menos en lo relativo a los bienes
situados en el país, las capitulaciones celebradas después del matrimonio,
aunque se traten de extranjeros cuya Ley personal lo permita”.
3.3 DEFINICIÓN OPERACIONAL.
En Venezuela, las Capitulaciones Matrimoniales, son nulas, si estas se
constituyen posterior a la celebración del matrimonio, es por ello que para su
validez y modificación deben registrarse con anterioridad y en la estricta
formalidad que exige nuestra ley, en este sentido su inmutabilidad se basa
una vez celebrado el matrimonio no podrán alterarse, por otro lado los bienes
de personas extranjeras que se encuentran en nuestro país en cuanto a las
Capitulaciones Matrimoniales deben regirse en base a nuestra legislación.
86
CUADRO 1
OPERACIONALIZACIÒN DE LA CATEGORÍA
OBJETIVO GENERAL: Analizar los Conflictos en las Capitulaciones
Matrimoniales en el Derecho Internacional Privado Venezolano.
OBJETIVOS SUB
CATEGORÍA UNIDAD DE ANÁLISIS
ESPECÍFICOS CATEGORÍA
Analizar la *Naturaleza
Naturaleza
Naturaleza *Concepto
Jurídica de las
Jurídica de las *Importancia
Capitulaciones
Capitulaciones *Características
Matrimoniales
,Matrimoniales *proyecto Arcaya 1965
*Validez de las
Capitulaciones
Matrimoniales
*Análisis del articulo Nº
22 de la Ley de Derecho
Analizar las
Relaciones Internacional Privado
Relaciones
Personales y *Efectos Personales del
Personales y
Patrimoniales Matrimonio
Patrimoniales
de los *Efectos Patrimoniales,
de los
Conflictos en Cónyuges Capitulaciones
Cónyuges
las *Régimen de las
Capitulaciones Capitulaciones
Matrimoniales Matrimoniales en
Venezuela
*Sentencias
Analizar las *Régimen Jurídico de las
Capitulaciones
Capitulaciones Capitulaciones
Matrimoniales
Matrimoniales Matrimoniales
en la
en la *Publicidad de las
Legislación
Legislación Capitulaciones
Española
Española Matrimoniales
Establecer
Cuadro
Cuadro
Comparativo
Comparativo *Resultados
entre España y
entre España
Venezuela
y Venezuela
FUENTE: Cegarra, Olivera, Villalobos y Zambrano (2014).